Un requerimiento urgente

1 Junio 2017

Un requerimiento urgente
por Charles R. Swindoll

2 Timoteo 4:1-6

Pablo escribió con apremio: “Te requiero delante de Dios y de Cristo Jesús, quien ha de juzgar a los vivos y a los muertos, tanto por su manifestación como por su reino: Predica la palabra; mantente dispuesto a tiempo y fuera de tiempo; convence, reprende y exhorta con toda paciencia y enseñanza” (4:1, 2). En otras palabras, siga adelante con el plan de predicación que Dios ha prometido bendecir y utilizar. ¡Enseñe lo que dice la Biblia! ¡Sea un hombre o una mujer de la Palabra!

No intente ser tan creativo y encantador que la gente pierda de vista la verdad. No hay necesidad de substitutos vacíos y absurdos que entretienen, pero que rara vez producen convicción de pecado en el perdido y edificación en los que ya son salvos. Enseñe la verdad. ¿No nota algo aquí? La exhortación no está dirigida al oyente sino al predicador. Quien debe hacer esto es el que proclama el mensaje. Esté listo para hacerlo a tiempo y fuera de tiempo. Estar preparado implica estar preparado mental y espiritualmente.

Pablo está diciendo, en esencia: “No seas perezoso. Haz tu trabajo. No te pares y comiences a disculparte por no haber tenido suficiente tiempo para prepararte. Eso no es aceptable”. Y hazlo fielmente, cuando es cómodo y también cuando no lo es.

Lamentablemente hoy en día, en un número alarmante de iglesias se le están diciendo al pueblo de Dios lo que ellos quieren oír, no lo que necesitan oír. Están siendo alimentados con leche, no con alimento sólido. Un evangelio diluido puede atraer a mucha gente (por un tiempo), pero carece de impacto eterno. No he podido encontrar en las Escrituras ningún lugar donde Dios exprese la más mínima preocupación por atraer multitudes. Satisfacer el oído hormigueante y curioso de nuestro auditorio posmoderno es una pérdida de tiempo.

La tarea del ministro es comunicar la verdad. Sinceramente, eso es lo que yo pretendo seguir haciendo, por la gracia de Dios, hasta el día en que Él me llame al hogar celestial. Y creo que es cada vez mayor el número de creyentes que anhelan escuchar mensajes que los nutran, que estén basados en la Palabra de Dios, no en opiniones humanas.

El mundo necesita con urgencia más cristianos con el fervor y la fe de Pablo. ¿Será usted uno de ellos? ¿Responderá al requerimiento? Si es así, hoy es el mejor tiempo para comenzar.

Jesús dijo: “Id y haced discípulos a todas las naciones.., yo estoy con vosotros” (Mateo 28:19, 20). Ningún desafío es mayor que este, y ninguna promesa más alentadora. Créalo. Tenga confianza en que es así y por la gracia de Dios, ¡hágalo!

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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El ancla de la realidad

Palabras Para Vivir

31 Mayo 2017

El ancla de la realidad
por Charles R. Swindoll

Hechos 27:39-44

Todos los que están en medio de una tormenta necesitan hacer algo en el proceso. A nadie se le ha prometido una cláusula de evasión mágica. La pasividad es la enemiga de la fe. Cruzarnos de brazos y esperar que la tormenta pase no es una opción aceptable.

Esto puede significar que habrá que trabajar duro. Podrá requerir que usted se humille delante de Dios y de otros. Puede significar un período de terapia espiritual bajo la dirección de una persona entrenada y comprensiva que le ayude a reordenar su vida. Es posible que ella le pida que reconozca ciertas acciones equivocadas y que busque la reconciliación mientras hace restitución. Cualquiera que sea el caso, necesitará ser parte del proceso. La realidad exige ese tipo de respuesta madura. Es parte de lanzar el anda de la realidad y confiaren que Dios le traerá a la playa.

El mejor plan para sobrevivir a una tormenta es la preparación. Ningún pescador veterano o capitán responsable se lanza a alta mar sin tener un conocimiento completo de los equipos de la embarcación, y sin asegurarse de que todo podrá funcionar perfectamente. Rara vez parten sin primero haber pasado suficiente tiempo examinando las cartas náuticas, estudiando los patrones climáticos y familiarizándose con las rutas peligrosas.

Y nunca salen del puerto sin las anclas, eso es seguro. Nadie quiere sufrir un naufragio. Pero la realidad es que los naufragios suceden, no solo en alta mar, sino también en la vida.

El secreto para sobrevivir es lo que usted hace antes cuando las aguas están tranquilas. Si mientras usted lee este libro su vida está libre de tormentas, le aconsejo que aproveche este período de calma. Dedique tiempo a la Palabra de Dios. Estudie las cartas inspiradas que el Señor le ha dado para el viaje de la vida. Profundice su andar con él por medio de la oración y de devoción personal.

Luego, cuando comiencen a soplar los inevitables vientos de la adversidad, que soplarán con toda seguridad, usted estará listo para responder con fe, no con temor. Revise esas anclas mientras el mar esté tranquilo. En el futuro se alegrará de haberlo hecho.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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El ancla de la renovación

30 Mayo 2017

El ancla de la renovación
por Charles R. Swindoll

Hechos 27:33-38

Piense por un momento en lo que le estaba sucediendo a Pablo, ¿Imagina usted lo que es luchar contra una tormenta durante dos semanas y no comer nada durante ese tiempo? Eso fue lo que experimentaron los hombres que iban en el barco con Pablo.  Pero más extraordinario aun es como responder la mayoría de las personas a las tormentas de la vida. Nos quedamos sin combustible dando las batallas por nuestra propia cuenta, y terminamos físicamente debilitados, emocionalmente consumidos y sin poder conciliar el sueño.  El ancla de la renovación nos protege contra esa clase de agotamiento. Por eso Pablo animo a los hombres a comer y a renovar sus fuerzas. Pero primero oró. ¡Todos oraron!

¿Puede usted imaginar la escena? La tormenta rugía alrededor de ellos, mientras que casi 300 hombres tenían inclinados sus cabezas en oración mientras Pablo daba gracias por la poca comida que tenían; luego todos participaron juntos de la comida.

Su alimentación espiritual es crucial durante los períodos de tormenta. En los momentos de pánico, usted querrá comer menos. Asímismo, no dormirá lo suficiente.  No pasará mucho tiempo sin que deje de orar por completo, y se verá vacío espiritualmente. El cada vez mayor dolor emocional combinado con la cada vez menor renovación espiritual, puede ser fatal para su fe.

La renovación espiritual se logra fundamentalmente por medio de la oración. Pocas disciplinas tienen mayor importancia que la oración cuando todo se ve tétrico. Simplemente, dígale a Dios lo que le está sucediendo. Luche por saber cuál fue la razón de la tormenta. Busque la dirección de Dios, y no desista hasta estar satisfecho con la respuesta del Señor. Pablo fue ejemplo de eso en la cubierta de aquella tosca embarcación.

En cuanto a los hombres que se encontraban a bordo, estoy seguro de que fue la primera vez en sus vidas que oraron. ¡Fue, sin lugar a dudas la primera vez que oraron al Todopoderoso! Y es posible que fuera la primera vez en toda su vida que escucharon orar dando gracias por una comida. En medio de una rugiente tormenta de lluvia y vientos, hicieron  una pausa para ver a un hombre reverente y humilde ofrecer una oración de gratitud al Señor Dios, Creador del cielo y de la tierra, Capitán de los vientos y de las olas. Eso los animó. Fue algo sencillo, pero el efecto fue profundo. Pablo les había mostrado el ancla de la renovación, un destello de esperanza.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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El ancla de la unidad

29 Mayo 2017

El ancla de la unidad
por Charles R. Swindoll

Hechos 27:27-32

En la escena que tenemos se respiraban temores de amenazas de muerte. Los pensamientos estaban desbocados. Pablo sabía que el secreto para salvarse era que todos permanecieran juntos. La tentación de abandonar la embarcación y dejar que cada quién se defendiera solo era fuerte. Pero esa no es la manera de escapar con vida de una tormenta. A medida que la profundidad de las aguas se hacía menor, era mayor el temor a un naufragio. Pero Pablo les advirtió que si se dejaba escapar a los hombres, eso significaba una muerte segura.

La aplicación espiritual es obvia. Nuestra tendencia cuando tenemos problemas serios es levar anclas. Es más fácil en ciertos momentos decirle adiós a un matrimonio problemático, que enfrentar la situación para restaurar la relación. La naturaleza humana quiere retirarse a un lugar donde cada uno de nosotros pueda estar totalmente a solas, echar llave a la puerta y cerrar las persianas. Separados de todo el mundo, nos hundimos más en la depresión. Desgraciadamente, algunos recurren al alcohol, las drogas o, pero aún, a un revólver.

Si esto pinta de alguna manera su situación, entonces necesita el apoyo de su familia, sus amigos y, especialmente, del pueblo de Dios. Es más fácil bajar el bote de remos y saltar en él solo. Quiero decirle que no escape. Por el contrario, le aconsejo que permanezca en el barco junto con los demás. No salte, tratando de arreglar las cosas por su propia cuenta. Trabaje codo a codo con los demás. Mantenga el contacto con las personas que más le aman, que estarán con usted pase lo que pase. Usted necesita a su alrededor la presencia del pueblo de Dios cuando se le abra el piso debajo de sus pies. A pesar de lo que usted pueda pensar, es dudoso que pueda arreglar las cosas por su propia cuenta. En nuestro caso, tuvimos unos pocos amigos del ministerio, muy queridos, y una junta directiva unida, que estuvieron orando por nosotros y animándonos. Mudarnos a otro lugar fue una experiencia difícil, pero no solitaria. Usted y yo fuimos hechos por Dios para vivir en unidad. El ancla de la unidad nos mantiene cerca.

Usted necesitará el ancla de la unidad muchas veces en su vida, al igual que Pablo. Por lo tanto, ¡aférrese a la unidad!

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El ancla estabilizadora

27 Mayo 2017

El ancla estabilizadora
por Charles R. Swindoll

Hechos 27:1-26

El ancla estabilizadora sirve para dar firmeza cuando falla el sistema de navegación. Es fácil desorientarse en una tormenta. Uno no puede orientarse en medio de las circunstancias que encuentra. La vida se desliza sin problemas hasta que, de repente, el mar se alborota y surgen problemas ocultos, que no estaban en el pronóstico. Usando las palabras de Lucas, abandonarnos “toda esperanza de salvarnos”.

Hay momentos azarosos cuando llegamos al punto de abandonar toda esperanza. Pero en esos momentos difíciles y angustiosos, Dios nos dice: “No tengas temor, porque yo tengo un plan”.

A las personas que enfrentan adversidades severas les resulta difícil pensar en otra cosa que no sea las inmensas olas y los martirizantes vientos. Pero Pablo dice firmemente: “Os insto a tener buen ánimo, pues no se perderá la vida de ninguno de vosotros”.

Encontramos estabilidad en las tormentas por medio de lo que Dios ha dicho. Su tendencia será buscar fuerzas en otra fuente antes que en la Palabra de Dios, pero por favor ¡No lo haga! La única ancla estabilizadora que le mantendrá firme, sin importar lo fuertes que sean los vientos, es la Palabra de Dios escrita.

Todo esto me recuerda lo dicho por uno de los antiguos profetas judíos, en apoyo de la confianza que debemos tener en Dios y su Palabra. Las palabras que siguen fluyen de la experta mano de Isaías: “Pero ahora, así ha dicho el SEÑOR, el que te creó, oh Jacob; el que te formó, oh Israel: ‘No temas, porque yo te he redimido. Te he llamado por tu nombre; tú eres mío. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y cuando pases por los ríos, no te inundarán. Cuando andes por el fuego, no te quemarás; ni la llama te abrasará” (Isaías 43:1-2).

¡Qué palabras tan alentadoras! “No temas, te he llamado por tu nombre.” ¡Qué gran afirmación! Isaías no estaba escribiendo de aguas literales ni de ríos verdaderos. Su metáfora enfatiza las circunstancias que se juntan para amenazar nuestra fe. Cuando las aguas se levantan a alturas amenazadoras, cuando las dificultades alcanzan dimensiones extremas, cuando su barca parece estar deshaciéndose tabla a tabla y comenzando a hundirse por las tormentas inevitables de la vida, recuerde que Dios es fiel. Su promesa es: “Yo estaré contigo”. Él es su ancla.

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Actitud valiente frente a los poderosos

26 Mayo 2017

Actitud valiente frente a los poderosos
por Charles R. Swindoll

Hechos 26:1-32

Hace poco leía un conmovedor discurso pronunciado por la difunta Madre Teresa de Calcuta en el cuadragésimo cuarto “Desayuno nacional de Oración”, un evento que tuvo lugar cuando Bill Clinton era presidente de los Estados Unidos de América. En el curso de su discurso, hecho sin ninguna jactancia, la humanitaria monja de Calcuta habló con sencillez y valentía acerca de la iniquidad del aborto y del daño que sigue causando esa horrenda falla moral en nuestra ya desintegrada sociedad. Mientras leía su escrito cuidadosamente preparado, nadie en el salón movía un músculo. En realidad, los bien vestidos dignatarios sonreían nerviosamente dando una apariencia de calma y serenidad exterior, pero interiormente estaban muy agitados.

Al igual que Pablo, la frágil figura de esta mujer dijo lo que tenía que decir y salió de la habitación tan silenciosamente como había entrado. Así como unos funcionarios políticos de la antigüedad se habían sentado para mirar con animosidad a Pablo, la nobleza de Washington se sentó silenciosa, con sus conciencias golpeándoles el pecho.

Estoy convencido de que muchas personas hoy en día, de haber existido las situaciones enfrentadas por algunos de los héroes que hemos mencionado, habrían tenido la misma actitud heroica. Yo creo que usted tiene el potencial para retar a los enemigos de la verdad que desafían el poder del Todopoderoso, o para hablar con toda valentía contra la evidente injusticia y la abierta discriminación.

El desafío viene en esos momentos de privacidad y sinceridad cuando usted ve que la verdad es atacada en los pasillos de la universidad, en la junta directiva de una empresa, en la reunión de la asociación de padres y maestros de la escuela, en la oficina del director de deportes o mientras va sentado en un avión. En esos momentos, ¿se levantaría usted valientemente y diría la verdad cuando está en juego un principio? ¿Dirá lo que usted cree, con amabilidad, pero también con firmeza?

Es posible que usted nunca sea invitado a estar de pie delante de reyes o reinas, ni tampoco a dar un discurso a una elite política o a unos militares de alta graduación, pero sí tendrá otras oportunidades para levantarse y defender la verdad. Si usted toma la decisión de actuar con valentía, Dios le presentará esas oportunidades cuando usted menos las espere. Téngalo por seguro.

Y cuando Él lo haga, ¿estará usted preparado?

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Héroes modernos

25 Mayo 2017

Héroes modernos
por Charles R. Swindoll

Hechos 26:1-32

Olvidando por un momento la diferencia de rango y condición, Pablo habla ahora cara a cara con Agripa. Le habla del conocimiento que tiene Agripa de las Escrituras, y luego escucha su respuesta. Fue una respuesta que se oye en todo el mundo: “¡Por poco me persuades a ser cristiano!” ( 26:28). El Apóstol no pudo contener su  entusiasmo, y exclamó: “iQuisiera Dios que, por poco o por mucho, no solamente tu sino también todos los que hoy me escuchan fueseis hechos como yo, salvo estas cadenas!”

Ese puede haber sido el momento más grande de toda la vida de Pablo. Las cadenas que tenía en su muñeca sonaron cuando el prisionero levantó sus brazos para decir esas últimas palabras. ¡Qué momento tan memorable! ¡Sus palabras acercaron tanto al orgulloso Agripa al trono de la gracia, que casi se inclinó delante del Rey de reyes!

Cuando usted actúa con valentía a favor de Cristo, está tan centrado que se siente invencible. Pero no deje que ese pensamiento le abandone muy rápido. Es posible que usted nunca haya experimentado esa clase de audaz abandono, porque no se ha permitido estar en una situación desafiante. La mayoría de las personas no se arriesgan. Es más conveniente dejar que sea otra quien hable. Es más fácil dejar que alguien más trepe a las alturas y se arriesgue a caer.

Sin embargo, cuando llegue el día que usted decida defender la verdad, su enfoque en ese importantísimo asunto le dará una sensación de invencibilidad. Las dificultades no significan nada para usted. Se mantendrá imperturbable ante las demás personas que están sentadas o de pie delante de usted. Ninguno de sus credenciales o títulos le intimidarán. Sus convicciones le sostendrán e impulsarán con un poder que no será el suyo. Al igual que Pablo, se habrá convertido en la voz de Dios para esa hora.

Cuando usted actúa con valentía a favor de Cristo, se llena de tanta pasión que no se da cuenta del gran impacto que hace. Lo único que importa es defender el principio que está en juego. El público de Pablo simplemente se puso de pie y se marchó. Exteriormente parecía que la audiencia había sido una pérdida de tiempo. Pero, ¿quién puede saberlo? ¿Quién sabe lo que soñó Agripa esa misma noche, y en las noches que siguieron al discurso de Pablo? A mí no me sorprendería que el comprometedor Festo siguiera retorciéndose después del dramático testimonio de Pablo.

Solo Dios conoce el verdadero impacto que tuvo la heroica posición de Pablo ese día junto al mar. Finalmente, déjeme recordarle que sólo Dios conoce el impacto que usted está haciendo en otros.

Solo Dios conoce el impacto que usted está haciendo en otros.—Charles R. Swindoll

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Gracia que Salva

24 Mayo 2017

Gracia que Salva
por Charles R. Swindoll

Hechos 24:1-9

Mucho antes de que muriera mi madre, ella y una amiga vecina compilaron un libro de las promesas de Dios tomadas de las Escrituras. Cada una hizo su propia recopilación. Mi madre usaba ese librito como un manual para sus oraciones. Después que murió, mi hermano, mi hermana y yo vimos esa tierna compilación como parte de su herencia a nosotros. El libro estaba lleno de promesas de la Biblia, escritas a mano.

Ella debió haber escrito cientos de promesas sacadas directamente de la Biblia. Promesa tras promesa tras promesa. Mi nombre estaba conectado con algunas de ellas. “Para Charles reclamo esta promesa”, escribió en una de las páginas. Para Orville y Luci reclamaba decenas de otras que tenía registradas en su libro.

Hermano, vuelva al Libro. Busque las promesas que Dios le ofrece en su Palabra. Le sugiero que empiece con el libro de Salmos. Mire las promesas que hay allí. Son innumerables. Familiarícese con ellas. Viva en ellas. Camine con ellas. Y en algunos casos especiales, memorícelas. Deje que ellas sean su guía y su consuelo. Al igual que Pablo, usted podrá resistir las furiosas tormentas de las críticas si se mantiene firme en las promesas de Dios.

No sé cuál sea su situación ahora, o lo que está enfrentando hoy en día. Pero es muy posible que esté viviendo bajo la presión de las críticas negativas. Sé que eso es así si usted está en el ministerio. Es posible que alguien esté resuelto a “probar” algunas cosas acerca de usted, que usted sabe que son absolutamente falsas. Mi consejo es que aprenda de Pablo. Con una conciencia tranquila y consagrada a la verdad, deje su caso en las manos del Señor. Empiece por allí. El Juez de toda verdad le guiará en el segundo paso. No se rinda. No se detenga. No se diga a sí mismo que usted es la clase de persona que otros dicen que es. Si lo que están diciendo contra usted no es cierto, no lo crea. Confíe en que el Señor le dará la fortaleza y el valor para defender la verdad. Su gracia le ha traído con seguridad hasta aquí, y será su gracia la que le acompañará hasta el día en que parta de este mundo.

Confíe en lo que le digo; pero mejor aún, confíe en el Señor.

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Claridad de pensamiento

23 Mayo 2017

Claridad de pensamiento
por Charles R. Swindoll

Hechos 23:11-22

¿Usted ha sentido alguna vez que la tierra se le mueve debajo de los pies? ¿Sabe lo que es ser lanzado de un lado a otro en una pequeña embarcación en un  mar agitado? ¿Ha tenido alguna vez que salir corriendo para protegerse, esquivar las balas o escapar de tropas que avanzan? Increíblemente, algunas personas del mundo pudieran responder ¡sí! a las tres preguntas, pero la mayoría de nosotros sólo podemos imaginar esas escenas.

Sin embargo, todos nosotros tarde o temprano enfrentaremos la realidad de sentir como si nuestra vida estuviera dando vueltas fuera de control. Eso pudiera estar sucediendo con usted hoy mismo, y si no se pone atención, el temor seguirá creciendo y le paralizará hasta el punto de la desesperación Si se descuida, pasará sus días retorciéndose las manos nerviosamente y obsesionado por sus circunstancias atenazadoras. Esto hará que usted se concentre en lo que pudiera pasar en vez de hacerlo en lo que Dios ha prometido.

Eso no sucedía con Pablo. Él sabía lo que era la soberanía de Dios. Esa comprensión le permitía pensar con claridad y permanecer calmado en las crisis

Esa clase de calma que produce la claridad de pensamiento está arraigada en las promesas de la Palabra de Dios. Tomemos, por ejemplo, la promesa del salmo 46: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por eso no temeremos aunque la tierra tiemble, aunque los montes se derrumben en el corazón del mar, aunque sus aguas rujan y echen espuma, y se estremezcan los montes por su braveza” (Salmo 46:1-3).

Al igual que Pablo, nosotros necesitamos aprender a pensar con claridad, aunque los fundamentos de la tierra se muevan bajo nuestros pies. Para eso se necesita un corazón que esté dispuesto a confiar en la Palabra de Dios, someterse al plan de Él y luego relajarse de manera deliberada y consciente.

Si el Señor pudo mover a 472 guardaespaldas terrenales para llevar a Pablo de Jerusalén a Cesarea, con toda seguridad y tranquilidad tampoco tendrá problema en llevarlo a usted de aquí adonde Él quiere que esté, con seguridad y tranquilidad. Después de todo, ¿cuántos ángeles hay?

A propósito, cuando usted piense con claridad en esto, se dará cuenta de que solo necesita uno.

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Todo en familia

22 Mayo 2017

Todo en familia
por Charles R. Swindoll

Hechos 23:11-22

El plan era pérfido y había sido puesto en acción por aquellos que lo querían ver muerto y ¡no un solo asesino, sino cuarenta! Cuarenta terroristas resueltos, actuando bajo el amparo del sigilo, y todos jurando: “No comeremos ni beberemos nada hasta que lo hayamos matado”. Pero no habían contado con un aliado inesperado de Pablo. Su sobrino lo había oído todo por casualidad, y fue a prevenir a su tío.

Increíblemente, el sobrino de Pablo jugó un gran papel en su supervivencia. Su nombre no se menciona, ni volvemos a saber más de él. Entonces, ¿cómo se enteró él de la conspiración? Sólo Dios lo sabe.

Mientras tanto, el comandante romano se estaba sintiendo aliviado, orgulloso del buen manejo de la situación. Sus pensamientos fueron interrumpidos por un vacilante toque a su puerta. La noticia no podía ser buena. Uno de sus centuriones le dice que hay un joven que está con él y tiene una información importante que darle acerca de un complot para asesinar a Pablo. El comandante romano no iba a permitir que una agresiva banda de fanáticos estropeara su plan de enviar a Pablo ileso a Roma. Por tanto, se puso de inmediato en acción.

Cuatrocientos setenta y dos soldados, uniformados, armados y entrenados contra cuarenta conspiradores andrajosos. Bonita ventaja. Eso sí que es una desproporción. A este hombre nadie le iba a ganar. Se aseguró de que nadie pudiera poner sus manos sobre Pablo. ¿Recuerda usted la promesa de Dios? “Tendrás que testificar en Roma”. Esto es justamente parte de ese plan divino. Fue como si Dios hubiera dicho: “Yo sé lo que estoy haciendo. Te escoltaré totalmente protegido, tú estás en mis manos”. Una escolta oficial impresionante, que le venía a las mil maravillas.

¡Qué historia tan estimulante! A pesar de tener todas las circunstancias en su contra, Pablo nunca estuvo fuera de la mano protectora de Dios. Tampoco lo estamos usted y yo.

¿Se siente solo, maltratado, incomprendido y olvidado? Recuerde que esta historia es verdadera. Dios está en actividad. Él está allí, trabajando entre bastidores. Él hará que todo salga bien al final. Él tiene un plan. Justo cuando usted tiene el convencimiento de que su mundo está a punto de venírsele abajo, Él se hace presente y lo pone a salvo. En el caso de Pablo, el Señor utilizó a un aliado inesperado y prácticamente anónimo, a un sobrino desconocido que sale de las sombras justamente en el momento preciso. El tiempo de Dios está siempre perfectamente sincronizado con su voluntad. Recuerde eso, y descanse tranquilo.

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