¿Eso es lo que me espera?

Un Mensaje a la Conciencia

¿Eso es lo que me espera?

Carlos Rey y Linda Stewart

En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«Veo a mis padres levantarse cada día a las cinco de la mañana y volver a las ocho de la noche…. Suelo verlos agotados casi siempre y sin tiempo de nada…. Cada vez que me despierto para ir a la universidad y los veo, me desilusiono pensando: “¿Eso es lo que me espera vivir como empresario?” Las rutinas me aterran. Detesto que el mundo tenga que funcionar así…. Tengo miedo de esa vida triste.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»Es prudente que ya esté contemplando las ramificaciones de la carrera que está emprendiendo. Las largas horas que trabajan sus padres son, en definitiva, una desventaja del empleo que tienen. Usted no lo dice, pero al parecer tiene planes de seguir sus pasos y tal vez hacerse cargo del negocio de ellos en el futuro. Es posible que usted sienta que no tiene más opción que esa debido a las expectativas de ellos.

»Aunque muchas personas tienen pocas opciones y consiguen empleos aburridos y físicamente extenuantes, un título universitario por lo general les depara más oportunidades. Como usted ya está cursando estudios universitarios, tiene un porvenir con buenas perspectivas. Pudiera parecer que lo que estudia actualmente lo limitará a ciertas profesiones, pero un título universitario en cualquier rama de estudios lo preparará para una amplia gama de profesiones….

»Si usted de veras siente que debe seguir los pasos de sus padres, es importante que recuerde que podrá valerse de tecnología que no existía sino hasta hace pocos años. Mientras cursa estudios en la universidad, tiene una magnífica oportunidad de investigar las maneras en que pudiera revolucionar los procesos que emplea ese negocio. Desde luego, le llevará varios años incorporar tales adelantos, y quizá tenga que convencer a sus padres (si el negocio les pertenece en la actualidad).

»Si no se le ocurre ninguna opción que pudiera hacer más emocionantes sus planes actuales para un futuro empleo, entonces le recomendamos que considere otras posibilidades…. [Ninguna carrera] es una buena opción a menos que esté relativamente seguro de que pueda sustentarse usted mismo y sustentar a su futura familia con sus ingresos. Una de las razones por las que tantas personas tienen empleos que no las satisfacen es que comprenden que el sustentar a la familia es aún más importante que tener una profesión satisfactoria.

»Dios sabe lo que más le conviene a usted, así que necesita su sabiduría divina. Si está dispuesto a entregarle su vida a Él y a seguir sus pasos, entonces podrá confiar en que lo guíe de modo que descubra una carrera y una vida que lo satisfagan a usted. Los que confían en Dios no tienen por qué sentir miedo.1»

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa la pestaña en http://www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 501.

1 Sal 56:11

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Me cuesta decir la verdad

Un Mensaje a la Conciencia

Me cuesta decir la verdad

Carlos Rey y Linda Stewart

En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Soy una joven de veinticinco años. Desde pequeña, mis padres me criaron en un ambiente de mentira….

»Comencé hace cinco años y medio una relación con un joven…. [pero él] terminó la relación porque le mentí… y estoy muy arrepentida de mi actitud. ¿Podré recibir perdón de su parte? Creo que lo que más recibo es condena por mi pecado de la mentira, pero sinceramente me cuesta decir la verdad. Necesito una nueva oportunidad, pero veo que todo se torna muy complejo. Tenía planes y proyectos para el futuro porque hay mucho amor de mi parte, pero por mi pecado todo se acabó.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»Comprendo lo difícil que es abandonar el hábito de mentir. En el Caso 43 en http://www.conciencia.net puede leer acerca de mi experiencia personal.

»Usted nos pregunta si su novio podrá perdonarla. Y luego dice que necesita una nueva oportunidad. No sabemos si él podrá perdonarla, pero aunque llegue a hacerlo, es posible que no le dé otra oportunidad….

»¿Puede usted, sin embargo, dejar de mentir? ¿Puede llegar a ser digna de confianza y estar lista para otro noviazgo significativo? ¡Sí, sí puede! Pero será necesario que usted cambie sus prioridades.

»Actualmente usted está concentrada en cómo restaurar su noviazgo…. Necesita más bien concentrar todo su esfuerzo en volver a ser digna de confianza, no por causa de ningún hombre, sino porque comprende que el mentir puede envenenar todas sus relaciones humanas, incluso las que tiene con sus amigos y familiares.

»¿Cómo puede usted llegar a ser digna de confianza? Tiene que decir la verdad el ciento por ciento del tiempo. Si dice la verdad casi todo el tiempo, con una que otra mentira en una situación difícil, ¿puede así ser digna de confianza? Lamentablemente no. Con una sola mentira se siembra la duda en la mente de alguien. Usted tiene que determinar decir la verdad en toda situación, pase lo que pase. De hacerlo así, con el paso del tiempo la verdad se convertirá en un hábito y en una nueva manera de vivir.

»Así como una sola mentira puede descalificar a cualquiera de nosotros como digno de confianza, un solo pecado basta para separarnos de Dios. Como todos los seres humanos han pecado, todos están separados de Dios. Por eso envió Dios a su Hijo Jesucristo para que pagara el castigo por nuestros pecados.1 Cuando le pedimos a Dios que nos perdone, y reconocemos que Cristo ya pagó el castigo, podemos recibir el perdón y volver a disfrutar de una relación con Él. Esa relación es necesaria para que tengamos la seguridad de la vida eterna. Así que pídale a Dios que la perdone y que restaure la relación con Él. Y luego pídale que le ayude a asegurarse de que cada palabra que salga de su boca sea la verdad.»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se ingresa en el sitio http://www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 500.

1 Ro 3:23-24

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Adicción por la pornografía

Un Mensaje a la Conciencia

Con: Carlos Rey y Linda Stewart

Caso 288

Adicción por la pornografía

Me siento frustrado al no poder vencer un hábito que adquirí desde los quince años. Tengo veintitrés, y soy adicto a la pornografía. No la puedo evitar…. Soy universitario con muy buenas calificaciones. He oído comentarios en donde algunos padres me ponen de ejemplo para sus hijos; pero sólo yo sé cómo vivo, y estoy luchando día a día para tratar de evitar este vergonzoso hábito.

CONSEJO

Estimado amigo:

Nos alegramos de que nos haya contado su caso como el primer paso que da para superar este vicio destructivo. Para algunos, la pornografía es un mal hábito esporádico que hace que se sientan culpables, avergonzados y frustrados en las relaciones humanas. Pero según muchos expertos, es probable que ese mal hábito se convierta en un vicio. Cada vez más exposición a la pornografía hace que el cerebro emita sustancias químicas (llamadas neurotransmisores) que el cuerpo comienza a ansiar, muy parecido a la manera en que los adictos a las drogas ansían la droga que les gusta. Pero al igual que con las drogas callejeras, el cerebro pronto emite la señal de que necesita esas sustancias químicas para sobrevivir. Esa señal de parte del cerebro es el vicio. Y cuanto más uno se entrega a las ansias de consumir, más se emiten las sustancias químicas, produciendo un círculo vicioso que nunca queda satisfecho.

Para quebrar la adicción, es necesario abstenerse por completo y sufrir los síntomas del síndrome de abstinencia que se manifestarán cuando al cerebro se le priva de las sustancias químicas que ansía consumir. De nada servirá tratar de reducir o manejar una moderada exposición a la pornografía, porque al cerebro hay que obligarlo a que rompa por completo la conexión que ha formado entre la pornografía y esas sustancias químicas. Esto pudiera dar como resultado sueños tormentosos o noches de insomnio, con lo que comprueba el poder que las sustancias químicas ejercen sobre el cuerpo cuando uno ni siquiera está despierto.

Comience a guardar un registro de todas las veces que se siente tentado a ver imágenes pornográficas. ¿Mira usted las revistas exhibidas cerca de las cajas registradoras a la salida de las tiendas? ¿Ve a diario carteleras que exhiben a mujeres semidesnudas? ¿Sintoniza programas de televisión o ve películas que contienen imágenes tentadoras? ¿Emplea usted una computadora en un lugar privado? ¿Va a lugares en que las mujeres se visten de un modo seductor? Todas esas situaciones desencadenan las ansias que siente. Examine el registro que lleva de lo que está haciendo, y conciba una manera de evitar cada situación que lo induce a ser tentado. Anote las decisiones que tome para evitar estas situaciones que desencadenan la tentación.

Muchas veces al vicio de la pornografía lo avivan las emociones negativas. ¿Se entristece o se deprime usted, y busca consuelo en la pornografía? ¿Con frecuencia siente que ha fracasado o ha sido rechazado? ¿Se siente solo o aburrido por tener demasiado tiempo sin nada que hacer? Esos sentimientos también desencadenan la tentación, y para ponerlos al descubierto usted tiene que consultar con un consejero profesional o un amigo de confianza con el que pueda hablar con toda franqueza.

El apóstol Pablo escribió: «La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual; que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y honrosa, sin dejarse llevar por los malos deseos como hacen los paganos, que no conocen a Dios.»1 Con eso San Pablo le está dando a usted una solución y esperanza para superar su problema. Él dijo que usted debe «aprender a controlar su propio cuerpo». Es posible aprender a dominar su cuerpo, pero será mucho menos difícil si usted decide aceptar a Jesucristo, el Hijo de Dios, como su Salvador personal. Él puede ayudarlo de una manera integral. Lo ama y conoce sus problemas, y conoce su cuerpo mejor que usted mismo. ¡Dele la oportunidad hoy mismo!

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 1Ts 4:3-5

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