Descanse en la fidelidad de Dios

6 Septiembre 2017

Descanse en la fidelidad de Dios
por Charles R. Swindoll

Salmos 54

Cuando el lamento de David sobre el afán de las personas difíciles concluye, David se deshace de su amargo resentimiento y encuentra descanso en la fidelidad de Dios. David ha mencionado sus enemigos, ha reconocido sus pecados y ha cedido su derecho a hacer justicia por sí mismo, entregándolas en mano de Dios. Como resultado, David encuentra la paz. La tensión de, «destrúyelos por tu verdad» se convierte en la tranquilidad de, «voluntariamente te ofreceré sacrificios». David ha descubierto la serenidad que se obtiene al permitir que Dios sea Dios.

Voluntariamente te ofreceré sacrificios.
Daré gracias a tu nombre, oh Señor, porque es bueno (v. 6).

El concepto de entregarse es difícil de entender en nuestra cultura. Se confunde fácilmente con la idea de «rendirse» y lleva la implicación de aceptar la derrota. Es por eso que comúnmente pensamos que rendirse es un término de guerra donde uno de los lados acepta su derrota ante el enemigo. Pero en este caso, David se estaba rindiendo ante su aliado. Isaías 55:8-9 dice que sus caminos son inescrutables y difíciles de entender. No obstante, Él está con nosotros. Él está de nuestro lado. Por lo tanto, estamos dando un gran paso cuando en vez de enfrentarnos a las personas problemáticas decimos: «Gracias, Señor, por esta experiencia dolorosa de ser calumniado, malentendido y maltratado». David finalmente llegaba a esa comprensión. Él podía darle gracias a Dios, en medio de una adversidad continua.

Déjeme aclararle que David no estaba viviendo en negación. Él no intentaba manufacturar buenos sentimientos acerca de sus enemigos. David no estaba excusando el pecado de sus enemigos ni tampoco intentaba vengarse de ellos. David decidió enfocarse en la fidelidad de Dios en vez de permitir que su mente se consumiera por la maldad de los demás, su motivación y su propia idea de lo que la justicia de Dios iba a hacerles. David no hizo eso David. Él decidió entregarse asimismo en adoración. Al hacerlo, él pudo decir: «Daré gracias a tu nombre, oh Señor, porque es bueno». Sus problemas continuaban y sus enemigos no se habían marchado, mas David podía decir que el nombre y la obra de Dios eran buenos.

Afirmando el alma
Una vez más revise la lista de las personas problemáticas. Al lado de cada nombre, piense en la forma en que Dios puede utilizar ese comportamiento problemático para hacer que su propia vida sea mejor (Romanos 8: 28) ¿De qué forma Dios puede usar a las personas para transformar su carácter? Con ello, usted no está excusando el carácter de esas personas problemáticas; lo que está haciendo es reconocer la fidelidad de Dios en cada circunstancia.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Considere el origen

1 Septiembre 2017

Considere el origen
por Charles R. Swindoll

Salmos 54

Imagine a David debajo de un arbusto o en una cueva derramando sus sentimientos en el Salmo 54 y pidiéndole al Señor que le ayude. Los primeros tres versículos son una oración y el énfasis es el enemigo. Luego el enfoque cambia y ahora se presenta al defensor divino del compositor en los siguientes dos versículos. Los dos últimos versículos son frases de alabanzas que David escribe al enfocarse en su propia historia con Dios.

Oh Dios, sálvame por tu nombre
y defiéndeme con tu poder.
Oh Dios, escucha mi oración;
atiende a las palabras de mi boca.
Porque los extraños se han levantado contra mí,
y los violentos buscan mi vida.
No toman en cuenta a Dios.

Selah  (vv. 1-3)

Los versículos 1 y 2 se leen de manera diferente en la Biblia hebrea comparada con nuestra traducción hispana. Literalmente dicen: «Oh, Dios, sálvame…Oh, Dios, escucha mi oración».

Normalmente, en la oración hebrea, el verbo aparece primero, pero en este caso, cada clamor de auxilio comienza con la frase: «Oh, Dios…» al cambiar el orden de la oración, David enfatiza su dependencia total de Dios. Y ese énfasis se refuerza más al utilizar la repetición del nombre de Dios: «»Oh, Dios…Oh, Dios…»

Aquí descubrimos inmediatamente un ejemplo que David nos da sobre lo que debemos hacer cuando nos encontramos bajo ataque o bajo tensión emocional a causa de la gente. David nos da a entender que lo primero que debemos hacer es orar y pedirle a Dios su fortaleza y su estabilidad. Por lo general, es lo último que hacemos, ¿no es cierto? El instinto casi siempre nos empuja a contraatacar. Buscamos la venganza o desarrollamos un resentimiento en contra de aquel que nos hace la vida miserable.

Observe que David solicita la liberación y la vindicación en base a dos aspectos: el nombre de Dios y el poder de Dios.

A través del Antiguo Testamento,  leemos al menos doce nombres que se le dan a Dios, cada uno enfatiza un aspecto particular del carácter de Dios.

David, recuerda los atributos de Dios y primero se enfoca en el poder de Dios, su omnipotencia. Cuando las personas nos atacan, nuestra imaginación tiende a exagerar la verdad; comenzamos a pensar que nuestros enemigos tienen poder ilimitado. David encuentra consuelo recordando que Dios es más poderoso que cualquier ser o cualquier cosa en el universo.

David continúa describiendo su problema en detalle:

Porque los extraños se han levantado contra mí,
y los violentos buscan mi vida.
No toman en cuenta a Dios.

Selah  (v. 3)

David utiliza dos adjetivos para sus enemigos: «extraños» y «violentos». El primer adjetivo se refiere a las personas que vivían en la región de Zif.

Por lo general, las personas se conocen por su trasfondo. Por ejemplo, los moabitas son descendientes de un patriarca llamado, Moab. Los amalecitas fueron descendientes de Amalec. Pero el caso de los zifitas no tenemos un origen conocido. El término de la palabra «extraño» proviene de una palabra hebrea que significa dispersar o esparcir. Quizás eso los caracterizaba como personas con un pasado desconocido. David no entendía por qué estos extraños se aliaban a Saúl y porque se habían convertido en espías del rey.

Menciono esto porque quizás alguna persona que esté leyendo este libro, esté pasando una situación similar a la de David, donde personas lo han espiado y traicionado sin un motivo aparente. Es aterrador pensar que se nos acuse falsamente de algo, especialmente cuando la acusación viene de personas extrañas. Cuando algo así sucede se llega a pensar que todo el mundo se ha vuelto en contra de uno.

Peor aún cuando el enemigo es alguien que uno considera un amigo.

El segundo adjetivo, «violentos» se refiere a Saúl, a quien David sirvió anteriormente como músico y soldado y también se refiere a las tropas de Saúl, cuya misión era regresar con la cabeza de David. Imagínese, seiscientos soldados leales a Saúl buscando capturarlo. David no tenía ningún apoyo en Israel ni en los pueblos vecinos a Israel.

David menciona más adelante que sus enemigos no estaban escuchando a Dios. Esas acciones que ellos estaban realizando no las hacían cumpliendo la voluntad de Dios. Actuaban bajo su propio interés sin pensar en la justicia, y eso nos lleva a un punto importante. Cuando las personas se vuelven contra usted, y usted no tiene la culpa, el sentimiento es el mismo que si le pateara una mula. No obstante, considere lo siguiente: usted fue golpeado por una criatura cuya naturaleza es dar patadas.

En otro salmo, un compositor observa que resistir la voluntad de Dios no solamente es inútil, sino también perjudicial para la misma persona: “¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos traman cosas vanas?” (Salmo 2: 1).

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Gente problemática

30 Agosto 2017

Gente problemática
por Charles R. Swindoll

Salmos 54

Por muchos años, solía buscar en el periódico la dosis de sabiduría que provenían de la mente de Charles Schulz, el creador de las caricaturas de “Peanuts”. En una de ellas, Lucy le dice a su hermano, Linus: «¿tú, un doctor? Eso sí que es gracioso. ¡Tú nunca podrías ser un doctor! ¿Sabes por qué? Porque tú quieres a la humanidad, por eso».

Linus lo piensa por un momento y luego responde: «A mí me encanta la humanidad. ¡Son los seres humanos a los que no aguanto!»

Cómo no se va reír uno con frases así, ¿cierto? Seamos realistas la mayoría de los problemas vienen de gente problemática. Tal vez usted tenga un trabajo que le quita mucho tiempo o necesita mucho esfuerzo para hacerlo pero ni las horas ni la energía nos causan tantos problemas como las personas difíciles. Podemos tener dificultades financieras, dolor físico, un horario apretado o muchos kilómetros que viajar todos los días, pero esas cosas no son la causa de las peores batallas. Es la gente, tal como lo dijo Linus. Las personas difíciles son quizás los problemas más desafiantes que enfrentamos.

El Salmo 54 es el lamento de David sobre el afán constante de la gente problemática. Piense un momento en el título del Salmo; vale la pena. (A propósito, espero que esté aprendiendo a hacer eso cuando estudia las canciones antiguas de la Biblia. Las palabras que aparecen antes del primer versículo de cada Salmo son parte del texto antiguo y sirven para darle al lector claves útiles acerca de la canción).

En el Salmo 54 el título lee: » Al músico principal. Con Neguinot . Masquil  de David, cuando fueron los de Zif y dijeron a Saúl: “¿Acaso no está David escondido entre nosotros?”.

Este título tan largo nos dice que David escribió esa canción. También descubrimos que es un «masquil», un término que en este momento ya debe ser muy conocido. Todas las canciones Masquil ofrecen instrucciones y consejos para enfrentar situaciones específicas. En este caso, el Salmo 54 provee un consejo muy práctico sobre cómo reaccionar ante los problemas creados por otros miembros de la raza humana, que por cierto son tan gruñones como nosotros.

Según 1 Samuel 23:14-26, David se encontraba huyendo de Saúl quien debido a su envidia y deseo asesino, obligó al cantante a refugiarse en un lugar rocoso. David temía por su vida y estaba desesperado tratando de encontrar un lugar seguro. Pero todo parecía salirle mal. El lugar conocido como, «la colina de Haquila» parecía ser un lugar seguro dentro del territorio zifita, un lugar neutral. Pero David se dio cuenta que allí no habría descanso. Los zifitas se volvieron contra él y le dijeron a Saúl donde estaba. David tuvo que volver a huir. David escapó al desierto de Maón pero en poco tiempo estaba rodeado por los zifitas y los soldados de Saúl.

Puedo imaginarme a David, sucio, sudoroso, hambriento, sediento, exhausto y sin duda, desanimado. En un momento cuando se encontraba debajo de alguna roca o un arbusto que lo tapara de los fuertes rayos del sol desértico, David comienza a derramar sus sentimientos en un poema. David se siente atacado y traicionado por la gente y eso lo lleva a escribir sus sentimientos (guiado por el Espíritu Santo). Esos sentimientos son los que podemos leer hoy a través de la canción del Salmo 54.

Afirmando el alma
¿Qué personas le causan mucha dificultad? Haga una lista y al lado de cada nombre utilice una palabra para describir sus sentimientos hacia ellas. Por ejemplo: «María… exasperación» o «Juan… ira».  Mantenga esa lista en privado; hablaremos de ella más tarde.

Las personas difíciles son quizás los problemas más desafiantes que enfrentamos.—Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Gente problemática

30 Agosto 2017

Gente problemática
por Charles R. Swindoll

Salmos 54

Por muchos años, solía buscar en el periódico la dosis de sabiduría que provenían de la mente de Charles Schulz, el creador de las caricaturas de “Peanuts”. En una de ellas, Lucy le dice a su hermano, Linus: «¿tú, un doctor? Eso sí que es gracioso. ¡Tú nunca podrías ser un doctor! ¿Sabes por qué? Porque tú quieres a la humanidad, por eso».

Linus lo piensa por un momento y luego responde: «A mí me encanta la humanidad. ¡Son los seres humanos a los que no aguanto!»

Cómo no se va reír uno con frases así, ¿cierto? Seamos realistas la mayoría de los problemas vienen de gente problemática. Tal vez usted tenga un trabajo que le quita mucho tiempo o necesita mucho esfuerzo para hacerlo pero ni las horas ni la energía nos causan tantos problemas como las personas difíciles. Podemos tener dificultades financieras, dolor físico, un horario apretado o muchos kilómetros que viajar todos los días, pero esas cosas no son la causa de las peores batallas. Es la gente, tal como lo dijo Linus. Las personas difíciles son quizás los problemas más desafiantes que enfrentamos.

El Salmo 54 es el lamento de David sobre el afán constante de la gente problemática. Piense un momento en el título del Salmo; vale la pena. (A propósito, espero que esté aprendiendo a hacer eso cuando estudia las canciones antiguas de la Biblia. Las palabras que aparecen antes del primer versículo de cada Salmo son parte del texto antiguo y sirven para darle al lector claves útiles acerca de la canción).

En el Salmo 54 el título lee: » Al músico principal. Con Neguinot . Masquil  de David, cuando fueron los de Zif y dijeron a Saúl: “¿Acaso no está David escondido entre nosotros?”.

Este título tan largo nos dice que David escribió esa canción. También descubrimos que es un «masquil», un término que en este momento ya debe ser muy conocido. Todas las canciones Masquil ofrecen instrucciones y consejos para enfrentar situaciones específicas. En este caso, el Salmo 54 provee un consejo muy práctico sobre cómo reaccionar ante los problemas creados por otros miembros de la raza humana, que por cierto son tan gruñones como nosotros.

Según 1 Samuel 23:14-26, David se encontraba huyendo de Saúl quien debido a su envidia y deseo asesino, obligó al cantante a refugiarse en un lugar rocoso. David temía por su vida y estaba desesperado tratando de encontrar un lugar seguro. Pero todo parecía salirle mal. El lugar conocido como, «la colina de Haquila» parecía ser un lugar seguro dentro del territorio zifita, un lugar neutral. Pero David se dio cuenta que allí no habría descanso. Los zifitas se volvieron contra él y le dijeron a Saúl donde estaba. David tuvo que volver a huir. David escapó al desierto de Maón pero en poco tiempo estaba rodeado por los zifitas y los soldados de Saúl.

Puedo imaginarme a David, sucio, sudoroso, hambriento, sediento, exhausto y sin duda, desanimado. En un momento cuando se encontraba debajo de alguna roca o un arbusto que lo tapara de los fuertes rayos del sol desértico, David comienza a derramar sus sentimientos en un poema. David se siente atacado y traicionado por la gente y eso lo lleva a escribir sus sentimientos (guiado por el Espíritu Santo). Esos sentimientos son los que podemos leer hoy a través de la canción del Salmo 54.

Afirmando el alma
¿Qué personas le causan mucha dificultad? Haga una lista y al lado de cada nombre utilice una palabra para describir sus sentimientos hacia ellas. Por ejemplo: «María… exasperación» o «Juan… ira».  Mantenga esa lista en privado; hablaremos de ella más tarde.

Las personas difíciles son quizás los problemas más desafiantes que enfrentamos.—Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Consuelo en la fortaleza de Dios

29 Agosto 2017

Consuelo en la fortaleza de Dios
por Charles R. Swindoll

Salmos 46

El gran himno de Martín Lutero, «Castillo fuerte es nuestro Dios, nos indica que él con frecuencia usaba el Salmo 46 a manera de consuelo. Un extracto de su biografía nos puede ayudar a entender la razón.

En 1520, después de tres años de conflicto con la iglesia en Roma, el Papa le advirtió a Lutero, en una carta pública, que sería ex comunicado si él no renunciaba a sus enseñanzas de que la salvación solamente era por gracia, solamente por fe y solamente por Jesucristo.

Lutero respondió quemando la carta en público y publicando un panfleto titulado, Por que el Papa y su reciente libro deben quemarse y las afirmaciones concernientes a todos los artículos. En 1521, el Papa León X escribió una carta anunciando su ex comunicación, lo que hizo que el emperador romano Carlos V, enviara órdenes de arresto. El emperador Carlos V declaró: «queremos capturar y castigar como se merece a ese hereje infame». Y por si eso fuera poco el emperador puso una gran cantidad de dinero por la cabeza de Lutero. Naturalmente, Lutero se convirtió en el blanco de cualquier otro gobernador que quería favores del Papa y del poderoso Carlos V. Por esa razón, casi todos los reyes y gobernadores del mundo hicieron de la captura de Lutero una prioridad.

En su regreso a casa, después de haber escuchado el anuncio oficial de Carlos V, Lutero fue detenido por un hombre enmascarado a caballo y fue llevado a un castillo en la Alemania central. Afortunadamente, él no había caído en manos de los enemigos, sino más bien resguardado y protegido por Federico III, el único hombre lo suficientemente poderoso para oponerse a Carlos V. Lutero pasó el siguiente año en el castillo de Wartburg, una fortaleza que se encontraba en un precipicio de más de 300 metros de altura. Fue allí donde Lutero tradujo el Nuevo Testamento griego al idioma alemán y de esa forma colocó el fundamento de la Reforma protestante.

Es probable que durante esa época Lutero encontrara esparcimiento leyendo el Salmo 46. Se encontraba en un castillo fuerte, protegido por un terreno rocoso y localizado un lugar con muy difícil acceso, además de ser protegido por uno de los hombres más poderosos del mundo. Sin embargo, donde Lutero encontraba su consuelo era solamente en su Dios. Prácticamente todo el mundo estaba en contra de él pero la verdad del evangelio era lo que le daba confianza. Él descansaba en la seguridad del Salmo 46 y escribió la letra de este himno de alabanza sobre el poder de Dios. En 1853, Frederick H. Hedge la tradujo al idioma inglés y en la actualidad lo tenemos también el idioma español:

Castillo fuerte es nuestro Dios
Defensa y buen escudo.
Con su poder nos librará de todo trance agudo.
Con furia y con afán acósanos Satán:
Por armas deja ver astucia y gran poder;
Cual él no hay en la tierra

Nuestro valor no es nada aquí,
Con él todo es perdido;
Mas con nosotros luchará de Dios el escogido.
Es nuestro Rey Jesús, él que venció en la cruz
Señor y Salvador, y siendo el solo Dios.
Él triunfa en la batalla.

Y si demonios mil están
Prontos a devorarnos,
No temeremos, porque Dios sabrá cómo
ampararnos.

¡Que muestre su vigor Satán, y su furor!
Dañarnos no podrá, pues condenado es ya
Por su palabra santa.

Afirmando el alma
David encontró fortaleza mientras cantaba. Los salmistas escribían canciones para animar a aquellos adoradores desanimados. Lutero escribió el himno que muchos llaman el himno de batalla de la Reforma para inspirar y dar valor. Personalmente, he memorizado este gran himno así como la letra de una docena de himnos que regularmente recuerdo cuando estoy pasando por momentos de temor. Me gustaría sugerirle que también memorice la letra de este himno de Lutero acerca de la protección de Dios y lo cante con frecuencia.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Que la pugna cese

28 Agosto 2017

Que la pugna cese
por Charles R. Swindoll

Salmos 46

Una vez más, el escenario cambia. Los muros de la ciudad ya no están sitiados, y ahora es el momento cuando el compositor le da un vistazo al campo de batalla. Él nos invita a ver los recuerdos mudos de una guerra, un terreno lleno de escombros y restos humanos. Las carrozas destruidas, quemadas y oxidadas. Polvo y desechos cubren los arcos rotos y las lanzas partidas. La guerra misma ha sido diseminada. La canción describe un escenario similar al de la Segunda Guerra Mundial. Las playas de Normandía; las ciudades de Berlín e Hiroshima, las islas de Iwo Jima, Guadalcanal y Okinawa. Tanques oxidados, botes hundidos, refugios de concreto. Un silencio llena el lugar. Es como si Dios hubiese dicho: «¡Ya basta! Cuando Dios actúa, lo hace completamente.

En este momento (v. 10), el escritor habla por Dios quien dice:

“Estén quietos y reconozcan que yo soy Dios. Exaltado he de ser entre las naciones; exaltado seré en la tierra”.

El mandato, «estén quietos», viene de un verbo imperativo hebreo que significa descansar o detenerse. La mayoría de las personas leen este versículo utilizando un tono suave, como si fuera una invitación serena a disfrutar la comunión con Dios. Pero en realidad es una reprensión. Algunos eruditos dicen que esa frase ve dirigida a aquellas naciones que atacan al pueblo del pacto de Dios.

Otros dicen que Dios está reprendiendo a los hebreos por su falta de confianza en él. Ambas cosas son sumamente probables. El compositor muestra al Señor como un padre molesto que detiene un pleito entre hermanos. Aunque él está enojado con las naciones que están peleando contra su pueblo, también está igualmente enojado con la violencia de su pueblo, que ha preferido volverse a las armas en vez de tener confiar plenamente en Dios. Hay una sugerencia sutil de que estos intentos agresivos de defenderse solo están empeorando las cosas en vez de mejorarlas.

¿Esto le suena familiar? ¿Vive usted en pánico? ¿Tiene usted una actitud fastidiosa? ¿Sus intentos de autoprotección le causan más daño que bien? ¿Sabe usted que Dios quiere que usted descanse? Hebreos 4: 9 nos promete: «Por tanto, queda todavía un reposo sabático para el pueblo de Dios». Cuando usted se da cuenta de su debilidad personal, Dios quiere que usted reaccione «cediéndole a él la lucha» y permitiéndole que él termine con ese afán frenético y perpetuo de querer resolver las dificultades por sí mismo.

¿Significa esto que no vamos a hacer nada? Por supuesto que no. Significa que entramos primero en el descanso que Él ha provisto para nosotros (Hebreos 4: 11) y luego enfrentamos la situación sin pánico. Si Él quiere que participemos en la lucha, Él aclarará nuestras mentes y quitará cualquier duda acerca de lo que debemos hacer. Nuestra responsabilidad entonces es entrar deliberadamente en su santuario invisible para descansar y confiar en él completamente, sabiendo que nos dará la seguridad y la provisión. Esa es nuestra mejor preparación para la batalla: llenarnos y rodearnos de su descanso sabático. Es asombroso cómo eso detiene el afán de la debilidad personal.

En última instancia, es Dios el que nos da la victoria en cada una de nuestras debilidades. Él puede encargarse de todo lo que necesitamos. Luchar por nosotros mismos no se compara con la fortaleza de Dios. ¡Selah!

Afirmando el alma
Tome una hoja de papel o mejor aún, un diario y haga una lista de sus problemas más persistentes, aquellas situaciones que usted no puede resolver. Haga la lista tan larga como lo desee. Lea el primer problema de la lista en voz alta. Luego lea en voz alta el Salmo 46. Entrégueselo a Dios. Él se encargará. Mañana, haga lo mismo con el siguiente problema. Y así con los demás también. Hágalo tantas veces cómo sea necesario.

Una vez más, el escenario cambia. Los muros de la ciudad ya no están sitiados, y ahora es el momento cuando el compositor le da un vistazo al campo de batalla. Él nos invita a ver los recuerdos mudos de una guerra, un terreno lleno de escombros y restos humanos. Las carrozas destruidas, quemadas y oxidadas. Polvo y desechos cubren los arcos rotos y las lanzas partidas. La guerra misma ha sido diseminada. La canción describe un escenario similar al de la Segunda Guerra Mundial. Las playas de Normandía; las ciudades de Berlín e Hiroshima, las islas de Iwo Jima, Guadalcanal y Okinawa. Tanques oxidados, botes hundidos, refugios de concreto. Un silencio llena el lugar. Es como si Dios hubiese dicho: «¡Ya basta! Cuando Dios actúa, lo hace completamente.

En este momento (v. 10), el escritor habla por Dios quien dice:

“Estén quietos y reconozcan que yo soy Dios. Exaltado he de ser entre las naciones; exaltado seré en la tierra”.

El mandato, «estén quietos», viene de un verbo imperativo hebreo que significa descansar o detenerse. La mayoría de las personas leen este versículo utilizando un tono suave, como si fuera una invitación serena a disfrutar la comunión con Dios. Pero en realidad es una reprensión. Algunos eruditos dicen que esa frase ve dirigida a aquellas naciones que atacan al pueblo del pacto de Dios.

Otros dicen que Dios está reprendiendo a los hebreos por su falta de confianza en él. Ambas cosas son sumamente probables. El compositor muestra al Señor como un padre molesto que detiene un pleito entre hermanos. Aunque él está enojado con las naciones que están peleando contra su pueblo, también está igualmente enojado con la violencia de su pueblo, que ha preferido volverse a las armas en vez de tener confiar plenamente en Dios. Hay una sugerencia sutil de que estos intentos agresivos de defenderse solo están empeorando las cosas en vez de mejorarlas.

¿Esto le suena familiar? ¿Vive usted en pánico? ¿Tiene usted una actitud fastidiosa? ¿Sus intentos de autoprotección le causan más daño que bien? ¿Sabe usted que Dios quiere que usted descanse? Hebreos 4: 9 nos promete: «Por tanto, queda todavía un reposo sabático para el pueblo de Dios». Cuando usted se da cuenta de su debilidad personal, Dios quiere que usted reaccione «cediéndole a él la lucha» y permitiéndole que él termine con ese afán frenético y perpetuo de querer resolver las dificultades por sí mismo.

¿Significa esto que no vamos a hacer nada? Por supuesto que no. Significa que entramos primero en el descanso que Él ha provisto para nosotros (Hebreos 4: 11) y luego enfrentamos la situación sin pánico. Si Él quiere que participemos en la lucha, Él aclarará nuestras mentes y quitará cualquier duda acerca de lo que debemos hacer. Nuestra responsabilidad entonces es entrar deliberadamente en su santuario invisible para descansar y confiar en él completamente, sabiendo que nos dará la seguridad y la provisión. Esa es nuestra mejor preparación para la batalla: llenarnos y rodearnos de su descanso sabático. Es asombroso cómo eso detiene el afán de la debilidad personal.

En última instancia, es Dios el que nos da la victoria en cada una de nuestras debilidades. Él puede encargarse de todo lo que necesitamos. Luchar por nosotros mismos no se compara con la fortaleza de Dios. ¡Selah!

Afirmando el alma
Tome una hoja de papel o mejor aún, un diario y haga una lista de sus problemas más persistentes, aquellas situaciones que usted no puede resolver. Haga la lista tan larga como lo desee. Lea el primer problema de la lista en voz alta. Luego lea en voz alta el Salmo 46. Entrégueselo a Dios. Él se encargará. Mañana, haga lo mismo con el siguiente problema. Y así con los demás también. Hágalo tantas veces cómo sea necesario.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Dios en medio de nosotros

26 Agosto 2017

Dios en medio de nosotros
por Charles R. Swindoll

Salmos 46

La reacción del salmista acerca de los sentimientos de debilidad personal continúa en el Salmo 46 ahora con un nuevo escenario que le impulsa a tomar otra resolución.

No seremos conmovidos

Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios;
el santuario, morada del Altísimo.
Dios está en medio de ella;
no será movida.
Dios la ayudará al clarear la mañana.
Las naciones se conmocionan,
se tambalean los reinos.
Él emite su voz, y se derrite la tierra.
El Señor de los Ejércitos está con nosotros;
nuestro refugio es el Dios de Jacob.

Selah

¿Cuál es el tema aquí? La ciudad de Dios (v. 4). Esta es una referencia a la ciudad amada por los judíos, Jerusalén. Un vistazo breve a esa estrofa nos muestra que la ciudad está siendo atacada. Las naciones y los reinos se han levantado contra la capital de Israel y han avasallado sus muros. Sin embargo, el compositor dice «no seremos conmovidos».  La razón de no hacerlo es porque, tal como lo dice la primera parte del versículo 5: » Dios está en medio de ella».

El versículo 7 continúa diciendo: » El Señor de los Ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob».

Jerusalén era una ciudad bien protegida, se encontraba en la cima de una montaña, rodeada por un terreno difícil, y resguardada por muros altos y gruesos. Con el tiempo, otros reyes crearon la forma de suplir agua a la ciudad de tal forma que podían enfrentar el asedio enemigo. Sin embargo, el compositor no consideraba que las estructuras y los soldados eran su fuente de seguridad. Cuando él se sentía muy impotente, él veía más allá de su protección física y se consolaba en la presencia de Dios. El mérito era para la presencia del Omnipotente.

¿Recuerda usted la historia del evangelio de Marcos (4: 35-41) cuando Jesús y sus discípulos cruzaron el mar de Galilea?

Este relato se ha hecho famoso gracias a una canción que los creyentes de habla inglesa han cantado por varias décadas. Esa canción se titula: » Peace, Be Still” [Ten calma, ten paz].

Una tormenta sorprendió a los discípulos y los hizo temer por sus vidas. Dándose cuenta que ellos eran débiles, despertaron a Jesús y le preguntaron por que seguía durmiendo en un momento así. Después de calmar el viento y el mar, Jesús reprendió a los discípulos por su falta de fe. ¿Se iba a hundir la barca? ¿Por qué habrían de tener temor? Los discípulos tenían a Dios mismo con ellos en la barca. La barca jamás iba a hundirse si Dios estaba allí. Ellos no serían conmovidos, porque el Señor mismo estaba en medio de ellos. Esa es una perfecta ilustración del Salmo 46: 5.

Observe el termino, «conmovidos» en el versículo 5. Literalmente significa sacudirse. En la mayoría de los países hispanos se utiliza la frase idiomática, «una sacudida». Supongo que sería muy apropiada utilizarla en el versículo 5. Cuando Dios está conmigo, no tengo ninguna razón para sentirme «sacudido» ¿se da cuenta que desde momento en que el Señor Jesucristo se convirtió en el Señor y Salvador de su vida, Él vive dentro de usted? Es más, Colosenses 3: 4 dice que Cristo es «Su vida». La esperanza de gloria es, «Cristo en usted». Si usted ha confiado en Jesucristo como su Señor y Salvador, Él está dentro de usted. En medio suyo. Por lo tanto, si Él está presente, no hay razón de temblar. Dios no va a sacudir su propia morada. La próxima vez que usted se sienta tentado a sentir pánico, enfóquese en el hecho de que Dios vive literalmente en usted. ¡Selah!

Afirmando su alma
¿Qué medidas ha tomado usted para su provisión y protección en caso de una emergencia? Es bueno hacerlo pero recuerde que eso no le puede dar una seguridad total. ¿Cómo puede usted desarrollar una mayor confianza en el poder de Dios que vive dentro de usted? Cuando ocurren cosas malas, ¿de qué manera le afecta eso su confianza  en la provisión y la protección de Dios?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Una reacción de temor

25 Agosto 2017

Una reacción de temor
por Charles R. Swindoll

Salmos 46

El salmista muy probablemente era un sacerdote. Un hombre letrado. Él conocía muy bien la historia de Israel y sabía que el pueblo no siempre había seguido un sendero llano. Enfrentaba continuamente peligros de ejércitos extranjeros así como peligros internos. Consecuentemente, el salmista busca ayuda en su Dios Todopoderoso. Los siguientes versículos del Salmo 46, sirven para desarrollar el tema de la omnipotencia de Dios, mediante la descripción de tres situaciones graves y luego mostrando la reacción correcta.

Situación 1: La naturaleza en caos.
Reacción: No temeremos (vv. 2-3) Selah

Situación 2: Jerusalén bajo ataque.
Reacción: No seremos conmovidos (vv. 4 -7) Selah

Situación 3: El campo de batalla, después de la guerra.
Reacción: La pelea no es nuestra (vv. 8-11) Selah

«No temeremos»

En los versículos 2 y 3, el salmista nos presenta algunas de las escenas más escalofriantes de toda la vida.
Usted puede notar que la Biblia utiliza la palabra, «aunque», antes de cada una de las cuatro calamidades.

El tiempo imperfecto en hebreo se utiliza con frecuencia para describir eventos que no han pasado aún (futuro) o para denotar situaciones hipotéticas. En este caso, el compositor imagina desastres naturales extremos que desafían la imaginación:

 «Aunque la tierra tiemble». Sabemos que la tierra es normalmente estable a menos que ocurran circunstancias muy extremas tales como terremotos, deslaves o erupciones volcánicas.

«Aunque los montes se derrumben en el corazón del mar”. En la literatura hebrea no había nada más inmovible que una montaña. Para una persona hebrea, el hecho de que la montaña se cayera al mar indicaba el fin del mundo.

«Aunque sus aguas rujan y echen espuma y se estremezcan los montes por su braveza». En el pensamiento antiguo, el océano representaba un misterio impenetrable, con frecuencia utilizado como una metáfora de la oscuridad, y de la muerte. Para este sacerdote, un mundo donde una montaña inconmovible tiene miedo de que el mar la consuma, es un mundo terrible.

Aquellas personas que viven en California o en algún otro lugar similar, conoce muy bien estos escenarios. Viven siempre esperando deslaves, terremotos  o movimientos masivos de las placas tectónicas. Ese tipo de desastres naturales causa mucho temor en sus residentes. Cualquier persona que ha experimentado tales situaciones comprende bien los temores del salmista. Él se siente débil e impotente. La tierra se mueve, sus posesiones instantáneamente se vuelven insignificantes y la vida se vuelve muy insegura. Pero note que el compositor dice: «no temeremos».

¿Por qué? Cómo alguien puede decir eso en una situación tan amenazadora? La respuesta se encuentra en el versículo 1. No temeremos porque Dios, nuestro Padre Celestial es nuestro amparo y fortaleza, él es nuestro pronto auxilio. El salmista no se apoyaba en su propia fuerza de voluntad. Más bien, él había tomado la resolución de rechazar el temor y las circunstancias abrumadoras gracias a la presencia de Dios. Ninguna situación podía hacerle daño cuando la comparaba con el cuidado soberano del Señor Dios Todopoderoso. ¡Selah!

Afirmando el alma
Anteriormente usted analizó cuál era su respuesta común cuando se sentía impotente e incapaz.  Aunque usted no lo crea, esto es una reacción de temor. Si Dios es más grande que los peligros que enfrentamos, ¿por qué seguimos reaccionando con temor? ¿De qué forma podemos desarrollar una confianza mayor en el cuidado del Señor?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

El fracaso humano

24 Agosto 2017

El fracaso humano
por Charles R. Swindoll

Salmos 46

Siempre lo negamos, lo fingimos, lo enmascaramos. Intentamos ignorarlo. Pero la verdad persiste: somos criaturas débiles e inadecuadas. Somos pecadores y caemos. Tendemos a enfermarnos, somos débiles y sufrimos. Somos mortales y por ende morimos. La presión causa un tumulto dentro de nosotros. La ansiedad nos da úlceras. La gente nos intimida. La crítica nos afecta. La enfermedad nos asusta. Y la muerte nos persigue. Esto explica por que Job se quejaba diciendo: «El hombre, nacido de mujer, es corto de días y lleno de tensiones» (Job 14:1). La versión, Nueva Traducción Viviente lo dice de esta manera: «¡Qué frágil es el ser humano!» El apóstol Pablo escribe: «… gemimos dentro de nosotros mismos aguardando la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo” (Romanos 8:23).

Somos un saco de huesos, llenos de debilidades, demasiadas para contarlas. ¿Cómo entonces podemos seguir adelante? Necesitamos una gran dosis del Salmo 46. Este salmo trae esperanza aquellos que están luchando con el afán de la debilidad personal. Martín Lutero se llenó de valor leyendo esta canción y luego compuso su propia canción:

«Castillo fuerte es nuestro Dios, defensa y buen escudo. Con su poder nos librará en todo trance agudo».

Según el título, el salmo era «sobre Alamot». Estas palabras eran dirigidas al director del coro. La palabra, «alamot», se deriva del sustantivo hebreo, «almah», un término que significa doncella o mujer joven. Es posible que eso signifique que la canción fue compuesta para voces soprano o para un coro de mujeres. Por lo que sabemos, en esa época de los salmos no había coros así. Pero 1 Crónicas 15:20 nos da una pista; dice que varios hombres: » tocaban liras sobre Alamot». La nota al pie de página de la Biblia Mundo Hispano dice: «posiblemente con voz alta como de soprano». Es muy probable entonces que esta canción se tocaba con instrumentos de sonidos agudos o por mujeres sopranos. Es quizás esto lo que hizo que el Salmo fuera singular y fácilmente recordado. Algo así como cuando escuchamos la tonada del Mesías de Handel. Esta canción por ende fue compuesta para que fuera recordada perpetuamente.

Mientras usted leía las estrofas, ¿notó que algunas palabras o frases se repetían? Los versículos 7 y 11 son idénticos, y la palabra de pausa, «Selah» aparece al menos tres veces. Tal como lo mencionamos en otros capítulos anteriores, esta palabra es una notación musical que indica una pausa, una reflexión personal. Es probable que la música continuara sonando por un corto periodo de tiempo, y así la audiencia podía meditar en las últimas frases antes de que los cantantes siguieran entonando la canción.

Estas tres secciones de pausa nos ayudan a comprender esta canción. Son una especie de pistas que el lector no debe pasar por alto. Al igual que muchos salmos, el versículo 1 presenta el tema, el cual puede ser: «Dios es nuestra fuente inmediata de fortaleza cuando nos encontramos en una situación muy complicada».

La palabra, «tribulaciones» que vemos en la mayoría de las versiones de la Biblia provienen de un verbo hebreo que significa estar restringido, atado o en una situación angosta. Me recuerda un par de expresiones que utilizamos comúnmente. En Hispanoamérica decimos: «Estamos en un enredo» o «entre la espada y la pared».

El salmista declara que Dios está presente en cualquier situación, y mucho más cuando nos sentimos débiles.

Afirmando el alma
¿En cuáles circunstancias se siente usted desesperado o incapaz? Piense en esos momentos cuando usted quiere hacer algo para resolver un problema y simplemente no puede hacer nada. ¿Cuál es su reacción típica? ¿Su respuesta es útil o contra productiva? ¿Cuál es la relación entre su reacción común y su fe en Dios?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

La verdad de Dios

23 Agosto 2017

La verdad de Dios
por Charles R. Swindoll

Salmos 42 y 43

El origen del conflicto interno de David que se muestra en los salmos 42 y 43 no se alejó después de su visita a las montañas donde fluye el río Jordán. Al regresar a Jerusalén, los problemas le esperaban. Según los versículos 1 y 2 del Salmo 43, David enfrentó otro ataque personal. Se encontró con gente problemática y todos sabemos lo devastador que eso puede ser. Después de pedirle a Dios que interviniera, David dice:

Envía tu luz y tu verdad; estas me guiarán.
Ellas me conducirán a tu monte santo y a tus moradas.
Llegaré hasta el altar de Dios;
a Dios, mi alegría y mi gozo.
Te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío (Salmo 43:3-4).

Un conflicto por lo general puede ser causado por tener una gran cantidad de información incorrecta y por no tener suficientes datos esenciales y confiables. Por demás, cuando no tenemos la información adecuada, empezamos a hacernos ideas irreales. El resultado es entonces una perspectiva distorsionada del problema. Un punto de vista pesimista adornado con nuestros propios temores. David, viendo el conflicto que estaba frente a él, le pide a Dios que le dé luz y verdad. Él deseaba que Dios le proveyera su Palabra (verdad) y le concediera la capacidad de comprenderla (luz). Quizás buscó alguna parte de la Escritura que fuera apropiada para su situación y al mismo tiempo buscó aprender de ella. Él necesitaba claridad en medio de la confusión. Él quería que la verdad acabara con la ficción y por eso buscaba sabiduría en las Escrituras. Al hacerlo, encontró gozo y alabanza. Cuando la verdad de Dios neutralizó los mensajes depresivos de sus circunstancias, David volvió a preguntarse si mismo:

¿Por qué te abates, oh alma mía,
y por qué te turbas dentro de mí?
Espera a Dios, porque aún le he de alabar.
¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios! (Salmo 43: 5)

Todo creyente en Jesucristo tiene que llegar a confiar en la Palabra de Dios completamente antes que pueda experimentar una victoria consistente. El Libro de Dios es nuestra fuente de verdad tangible. Pero aun así intentamos diferentes soluciones: nos apoyamos en nosotros mismos, en los demás, en los sentimientos, en las cuentas de banco, las buenas obras, en la lógica y la razón. Pero eso no hace que el conflicto acabe. El afán del conflicto interno continúa en nuestras vidas.

Dios les ha dado su Palabra escrita y la promesa de su luz a todos sus hijos, ¿cuándo aprenderemos a creer en ella, a ponerla en práctica y apoyarnos en sus promesas?

El afán del conflicto interno no se irá para siempre, pero su presencia paralizante puede ser vencida y neutralizada temporalmente. Espero que las lecciones que hemos aprendido de estas dos canciones antiguas le ayuden a silenciar ese lugar de disturbio interno.

Afirmando el alma
Así como la luz penetra en la oscuridad, también la verdad de la Palabra de Dios penetra en medio de la ansiedad y el temor. Para responder al conflicto, elija un lugar en la Escritura (cualquier lugar que su instinto le sugiera) y comience a leer. Haga esto cada vez que ese lugar de disturbio comienza a salir nuevamente. A mí, por lo general, me funciona.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.