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La verdad de Dios

23 Agosto 2017

La verdad de Dios
por Charles R. Swindoll

Salmos 42 y 43

El origen del conflicto interno de David que se muestra en los salmos 42 y 43 no se alejó después de su visita a las montañas donde fluye el río Jordán. Al regresar a Jerusalén, los problemas le esperaban. Según los versículos 1 y 2 del Salmo 43, David enfrentó otro ataque personal. Se encontró con gente problemática y todos sabemos lo devastador que eso puede ser. Después de pedirle a Dios que interviniera, David dice:

Envía tu luz y tu verdad; estas me guiarán.
Ellas me conducirán a tu monte santo y a tus moradas.
Llegaré hasta el altar de Dios;
a Dios, mi alegría y mi gozo.
Te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío (Salmo 43:3-4).

Un conflicto por lo general puede ser causado por tener una gran cantidad de información incorrecta y por no tener suficientes datos esenciales y confiables. Por demás, cuando no tenemos la información adecuada, empezamos a hacernos ideas irreales. El resultado es entonces una perspectiva distorsionada del problema. Un punto de vista pesimista adornado con nuestros propios temores. David, viendo el conflicto que estaba frente a él, le pide a Dios que le dé luz y verdad. Él deseaba que Dios le proveyera su Palabra (verdad) y le concediera la capacidad de comprenderla (luz). Quizás buscó alguna parte de la Escritura que fuera apropiada para su situación y al mismo tiempo buscó aprender de ella. Él necesitaba claridad en medio de la confusión. Él quería que la verdad acabara con la ficción y por eso buscaba sabiduría en las Escrituras. Al hacerlo, encontró gozo y alabanza. Cuando la verdad de Dios neutralizó los mensajes depresivos de sus circunstancias, David volvió a preguntarse si mismo:

¿Por qué te abates, oh alma mía,
y por qué te turbas dentro de mí?
Espera a Dios, porque aún le he de alabar.
¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios! (Salmo 43: 5)

Todo creyente en Jesucristo tiene que llegar a confiar en la Palabra de Dios completamente antes que pueda experimentar una victoria consistente. El Libro de Dios es nuestra fuente de verdad tangible. Pero aun así intentamos diferentes soluciones: nos apoyamos en nosotros mismos, en los demás, en los sentimientos, en las cuentas de banco, las buenas obras, en la lógica y la razón. Pero eso no hace que el conflicto acabe. El afán del conflicto interno continúa en nuestras vidas.

Dios les ha dado su Palabra escrita y la promesa de su luz a todos sus hijos, ¿cuándo aprenderemos a creer en ella, a ponerla en práctica y apoyarnos en sus promesas?

El afán del conflicto interno no se irá para siempre, pero su presencia paralizante puede ser vencida y neutralizada temporalmente. Espero que las lecciones que hemos aprendido de estas dos canciones antiguas le ayuden a silenciar ese lugar de disturbio interno.

Afirmando el alma
Así como la luz penetra en la oscuridad, también la verdad de la Palabra de Dios penetra en medio de la ansiedad y el temor. Para responder al conflicto, elija un lugar en la Escritura (cualquier lugar que su instinto le sugiera) y comience a leer. Haga esto cada vez que ese lugar de disturbio comienza a salir nuevamente. A mí, por lo general, me funciona.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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