En busca de la ayuda de Dios

10 Agosto 2017

En busca de la ayuda de Dios
por Charles R. Swindoll

Salmos 27

Aunque la primera reacción de David hacia el temor no era un ruego de auxilio lleno de pánico, eso no significaba que él vivía en negación. Más bien, significaba que él celebraba el poder de Dios y recordaba los triunfos pasados. David utilizaba ese momento para pedirle a Dios lo que necesitaba. Sin el pánico atacándolo, David expresaba sus deseos con una emoción intensa.

Peticiones

Escucha, oh Señor,
mi voz con que clamo a ti.
Ten misericordia de mí y respóndeme.
Mi corazón ha dicho:
“Busquen su rostro”.
¡Tu rostro buscaré, oh Señor!
No escondas de mí tu rostro;
no apartes con ira a tu siervo.
Tú has sido mi ayuda;
no me dejes ni me desampares,
oh Dios de mi salvación.
Aunque mi padre y mi madre me dejen,
con todo, el Señor me recogerá.
Enséñame, oh Señor, tu camino;
guíame por sendas de rectitud
a causa de los que me son contrarios.
No me entregues a la voluntad de mis adversarios,
porque contra mí se han levantado
testigos falsos que respiran violencia. ( vv. 7-12)

Más que analizar estos versículos de manera individual, analicémoslos como un conjunto. Observe los imperativos que aparecen en estos versículos.

Versículo 7: » Escucha… ten misericordia de mí… respóndeme».
Versículo 9: » No escondas… no apartes… no me dejes ni me desampares».
Versículo 11: «Enséñame…guíame».

Versículo 12: «No me entregues a… mis adversarios».
A mí me parece que David no está haciendo una oración monótona como si fuera un rezo mecánico. Yo creo que David está abriéndose ante Dios, una oración llena de determinación. De manera respetuosa y con efervescencia ilimitada, el compositor menciona sus peticiones sabiendo que son parte de la voluntad de Dios. En otras palabras, David no le estaba pidiendo a Dios nada que él no le hubiese prometido ya. En la actualidad, sería bueno que imitásemos al salmista con esa clase de oraciones. Después de todo, el Señor quiere concedernos esas peticiones. Los siguientes son tres versículos que hablan del mismo tema:

Acerquémonos, pues, con confianza al trono de la gracia para que alcancemos misericordia y hallemos gracia para el oportuno socorro (Hebreos 4:16).
La ferviente oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho (Santiago 5:16).

Por nada estén afanosos; más bien, presenten sus peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias (Filipenses 4:6).

Cuando leo estos versículos, me doy cuenta que muchas veces nos hace falta ser más fervientes con nuestras oraciones. Nos falta ser más abiertos. Debemos pedirle a Dios de corazón. Nuestro Dios se complace cuando le pedimos honestamente y sin dudar.

Antes de pasar a la última estrofa de la canción de David, note lo que dice el versículo 10: «Aunque mi padre y mi madre me dejen, con todo, el Señor me recogerá». En medio de esa lista de peticiones, encontramos una admisión breve de David. Sus padres, por alguna razón que no conocemos, le habían «abandonado». El término original hebreo  significa abandono o deserción. A mí me intriga que los propios padres de David lo habían abandonado aun cuando él era un hombre justo. Pero también me emociona ver la seguridad de David al decir: «el Señor me recogerá».

¿Recuerda usted las conmovedoras palabras de Isaías 49:15 -16? ¡Qué gran esperanza nos ofrecen!

¿Acaso se olvidará la mujer de su bebé, y dejará de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque ellas se olviden, yo no me olvidaré de ti. 16 He aquí que en las palmas de mis manos te tengo grabada; tus murallas están siempre delante de mí.

El profeta, hablando de parte de Dios, dice que las madres tal vez pueden olvidarse de sus recién nacidos, pero el Señor nunca olvida a los suyos. Y eso le incluye a usted.

¿Le han abandonado? ¿Sus padres se han vuelto contra usted? Aun cuando usted ha intentado mantener una relación saludable con ellos, ¿ellos no le comprenden? ¿No están de acuerdo con usted? Rehúse caer en la amargura. Acepte la seguridad que el Señor quiere darle. Usted no tiene nada que temer porque usted tiene en su corazón al que ha vencido el temor. Su cuidado es más constante que el de sus padres.

Afirmando el alma
¿Pasa usted mucho tiempo bajo presión? (A propósito, la presión es otra forma de temor). Durante esta semana, planee al menos un par de veces, alejarse de sus actividades normales y dedique ese tiempo a cantarle alabanzas a Dios y a presentar sus peticiones. Mírelo como una inversión en su productividad espiritual.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Enfrentando el temor con una canción de fe

9 Agosto 2017

Enfrentando el temor con una canción de fe
por Charles R. Swindoll

Salmos 27

Cuando el temor nos ha tomado cautivos, nuestra actitud se torna en una actitud de auto preservación. Hacemos lo posible para evitar la pérdida, huir del dolor o evitar la muerte. Ese no era el caso con David. Esta canción que fue preservada para nosotros como el Salmo 27, prioriza los asuntos eternos. Los versículos 4 al 6 giran alrededor del concepto que David tiene de mantenerse en una comunión íntima y constante con su Dios.

Una cosa he pedido al Señor; esta buscaré:
que more yo en la casa del Señor
todos los días de mi vida,
para contemplar la hermosura del Señor
y para inquirir en su templo.
Porque en su enramada me esconderá en el día del mal;
me ocultará en lo reservado de su tabernáculo;
me pondrá en alto sobre una roca.
Ahora levantará mi cabeza
sobre mis enemigos que me rodean,
y en su tabernáculo ofreceré sacrificios de júbilo.
Cantaré y entonaré salmos al Señor.

¿Se dio cuenta que casi toda la conjugación de los verbos se utilizaron en la primera persona singular? David está dando aquí su testimonio. Él está escribiendo acerca de su vida privada, sus luchas personales con los afanes de la vida. Aquí no se trata de la figura pública de David, se trata de David ante su Dios.

Otro aspecto notable es que David dice: «Cantaré y entonaré salmos al Señor». Esto sólo puede darse cuando uno mantiene una relación íntima con el Señor. Efesios 5:18 nos manda a ser «llenos del Espíritu Santo», de tal forma que el Espíritu de Dios controle nuestros pensamientos, motivos, actitudes y acciones. Aquí se demuestra una comunión vertical. Cuando le cedemos todo el control al Espíritu Santo, él promete darnos:

Un corazón melodioso que canta  (Efesios 5: 19).
Una actitud agradecida (Efesios 5: 20).
Una actitud mutua y sumisa (Efesios 5: 21).

¿Cuando fue la última vez que usted le cantó a Dios una canción de confianza (a solas)? Es triste que las canciones cristianas no se oigan casi nunca fuera del templo. Vivir en comunión con Dios debiera hacer que nuestros corazones brotaran con melodías espontáneas todos los días. Cantar acerca de nuestra fe es algo muy estimulante.

Afirmando el alma
Cuando siente el temor cerca, ¿de qué forma la música podría ser parte de su reacción? David escribió una canción; quizás usted sepa cantar o tocar un instrumento. Escuchar música que honra y alaba a Dios puede ser un instrumento efectivo para convertir el temor en alabanza.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Enfrentando el temor con alabanza

8 Agosto 2017

Enfrentando el temor con alabanza
por Charles R. Swindoll

Salmos 27

En tanto que David enfrentaba sus temores y los expresaba a Dios en el Salmo  27, él comenzaba adorando y celebrando el poder y la fidelidad de Dios.

Declaración de alabanza

El versículo clave de toda la canción es el versículo 1. Consiste de dos oraciones similares y le une preguntas.

«El Señor es mi luz y mi salvación…El Señor es la fortaleza de mi vida». David dice, interesantemente, que Dios es todo esto. El Señor no sólo provee estas cosas. En otras palabras, el salmista se enfoca en los atributos de Dios más que en sus obras. David le conocía de manera personal. Para David, el Señor era un amigo y un ayudador muy personal. Era omnipresente, no una deidad distante, impersonal y abstracta, escondida en las nubes. David veía a Dios como un compañero fiel.

Debido a la presencia de Dios, algo que para David era más importante que cualquier otra cosa, la pregunta fluye fácilmente: «¿De quién temeré?… ¿de quién me he de atemorizar?»

En este versículo, el término hebreo que se utiliza con la palabra, «temeré» es la palabra «yarah». Esta palabra es diferente a la palabra, «atemorizar» que parece en el segundo renglón y que es menos común. La palabra hebrea es, «pachad» y significa sentirse abrumado y lleno de preocupación. Dios era tan importante en la vida David, tan impresionante y tan significativo que para él no había nada ni nadie que le causara temor.

A mí me estimula saber que el Salmo 23 dice: «nada me faltará». Que el Salmo 26 dice: «no vacilaré». Y ahora el Salmo  27 dice: «no temeré». En cada caso, el compositor sabe que lo que le hace falta solamente lo encuentra en la presencia y  en la provisión de Dios.

Después de considerar la suficiencia de su Dios, David recuerda los triunfos pasados del Señor sobre sus enemigos.

Cuando se acercaron a mí los malhechores,
mis adversarios y mis enemigos
para devorar mis carnes
tropezaron y cayeron.
Aunque acampe un ejército contra mí,
mi corazón no temerá.
Aunque contra mí se levante guerra,
aun así estaré confiado. (vv. 2 -3)

Note los temores potenciales: «malhechores… adversarios… enemigos… un ejército… guerra». Ese es un escenario lúgubre. Note también que no eran simples posibilidades; eran realidades. Él comienza el versículo 2 diciendo: «cuando» en vez de la frase «en caso». David tuvo que enfrentar esos peligros.

Observe dos cosas. Primero, analice la intensidad del conflicto. El versículo 2 dice que los malhechores venían a devorarlo (v. 2); el ejército había venido a acampar contra él (v. 3); la guerra se vino contra él. Éstas no son expresiones de una aflicción momentánea.

Segundo, analice la reacción de salmista en la última frase del versículo 3. A pesar de esos peligros, ya sean pasados o futuros, David dice: » aun así estaré confiado». El original hebreo literalmente utiliza el verbo en su forma presente: «estoy confiado». Él había enfrentado el peligro en el pasado. El peligro seguía siendo inminente y los días difíciles se veían en el horizonte. David tenía motivo para estar temblando pero él se mantuvo firme.

El término hebreo, «confiado», que utiliza David no significa un atributo de valentía o autoconfianza, humanamente hablando. El concepto más bien refleja confianza y seguridad. Su contraparte árabe significa tirarse de cara al suelo, caer a tierra. Lo que quiero decir es que el origen de la confianza de David y su estabilidad no se encontraba en su propia fuerza sino más bien en Dios. Su Señor era la única fundación de una estabilidad sólida. ¡Dios es el fundamento inconmovible!

Hudson Taylor, el valiente misionero que pasó su vida llevando el evangelio a China, escribió lo siguiente mientras estaba luchando con grandes dificultades y presiones: «No importa cuanta presión exista. Lo que importa es lo que esa presión hace. Te separa de Dios o más bien te acerca a su corazón».

Afirmando el alma
¿Por qué piensa que alabar a Dios en medio de circunstancias atemorizantes puede ser útil? Piense en aspectos prácticos y teológicos. ¿Puede recordar momentos en su propio pasado cuando Dios le rescató del peligro? ¿Escribió sobre ello en un diario? Puede que le sirva después.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Paralizado por el temor

7 Agosto 2017

Paralizado por el temor
por Charles R. Swindoll

Salmos 27

Uno de los problemas más paralizantes en la vida de un ser humano es el temor. Nuestros temores aparecen en muchas áreas: temor a lo desconocido, temor a la calamidad, temor a la enfermedad, temor a la muerte, temor a las personas, temor a perder nuestro empleo, temor a los ataques del enemigo, temor de ser malentendido, de ser rechazado, de ser criticado, de ser olvidado, o como lo mencionamos anteriormente de ser maltratado. Lo peor es que aquello que tenemos más es lo que termina ocurriéndonos. Y a veces, es peor de lo que habíamos anticipado. He pasado momentos cuando prácticamente me he quedado paralizado con sentimientos de pánico. El temor se aferra a nosotros y en un instante nos convertimos en su víctima.

Recuerdo un amigo mío de la universidad que me contó de su experiencia hace varios años mientras trabajaba en la construcción de un gran hospital en Dallas. Le tocó trabajar en el doceavo piso soldando las vigas de acero que servían de estructura al edificio. Estaba tan aterrado de caerse, que literalmente temblaba de temor todos los días, aun cuando no lo divulgaba. Un día, su supervisor se dio cuenta que mi amigo estaba temblando y le dijo: «Oye, chico, ¿tienes miedo?» Mi amigo le respondió: » Miedo… ¿yo? ¡He  estado tratando de decirte desde hace dos semanas que quiero renunciar!»

Eso es estar paralizado de temor.

Si el temor se ha convertido en su afán diario, el Salmo 27 le será muy útil. Esta canción fue escrita con la intención de aplacar el dolor de ese afán tan perturbador.

El pasaje y su patrón

Una lectura cuidadosa de la canción del rey David revelará un contraste entre la primera parte (vv. 1-6) y la segunda parte (vv. 7-14). Los primeros seis versículos resuenan en alabanza, confianza y canto mientras que los últimos ocho versículos presentan una larga lista de peticiones. Observe las expresiones que David utiliza en su composición: »

Versículo 7: » Escucha, oh Señor… y respóndeme».
Versículo 8: » Tu rostro buscaré, oh Señor».
Versículo 9: «No escondas…no apartes… no me dejes ni me desampares».
Versículo 11: «Enséñame… oh Señor».

Estas frases antiguas parecen dar la sensación de temblar mientras expresan la dependencia en Dios.

Antes de comenzar este análisis profundo de la reacción de David hacia el temor, permítame señalarle la estructura general del salmo.

Declaración de alabanza (vv. 1-6)
Petición por las necesidades (vv. 7-13)
Exhortación a esperar (v. 14)
David primero dijo lo que sabía (vv. 1-6).
Luego expresó lo que necesitaba (vv. 7-13).
Y finalmente, se comprometió a esperar en Dios (v. 14).

Afirmando el alma
¿Cuál es su reacción acostumbrada cuando el temor llega su vida? ¿Cree usted que su reacción es constructiva para usted y los demás? ¿Cómo cambiaría usted su reacción al temor si pudiese hacerlo?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Esperando con paciencia

5 Agosto 2017

Esperando con paciencia
por Charles R. Swindoll

Salmos 26

David concluye su canción acerca del afán del maltrato injusto pero antes decide comprometerse a tener paciencia.

6. Resolución: Pacientemente esperaré el alivio (vv. 9-12)

No recojas mi alma junto con los pecadores
ni mi vida con los hombres sanguinarios,
en cuyas manos hay infamia
y cuya mano derecha está llena de soborno.
Pero yo andaré en mi integridad;
redímeme y ten misericordia de mí.
Mis pies se han afirmado en suelo llano;
en las congregaciones te bendeciré, oh Señor.

Hay algo en la naturaleza humana que nos impulsa a tratar de resolver las cosas rápidamente. En esta sección de su canción, David no dice que eso es  lo que la gente a su alrededor hace. La mayoría decía que ellos no aguantarían tal cosa. Otros buscaban los malos deseos y las manos llenas de soborno. Pero David no iba a hacer eso. Él se separó de ellos diciendo: «Pero yo andaré». En hebreo, el pronombre es extremadamente enfático.

Él quería que se supiera que a diferencia de la mayoría, él no iba a caer en el pánico e involucrarse en esas ansiedades carnales y actividades de auto vindicación que solo producen úlceras. ¡De ninguna manera! ¿Qué es lo que dice entonces?

«Yo andaré en mi integridad» y le pide a Dios que le ayude.

Esas palabras muestran confianza y una gran calma.
En lo que respecta a mi situación actual: «… caminaré en integridad».
En lo que respecta a mi defensa: «… redímeme y ten misericordia de mí».
En lo que respecta a mis sentimientos internos: «…mis pies se han afirmado».

A eso le llamo yo estabilidad. A eso le llamo yo una paciencia admirable. Eso es seguridad. Allí no hay noches sin dormir, no hay dudas constantes, sólo la paciencia esperando.

El versículo utiliza el término, «redimir». Esta palabra viene del hebreo, «padah» que significa liberar o dar un rescate. Es un término de liberación. Da la idea de liberar a alguien de una tensión terrible o de la misma muerte. Y no pase por alto la frase intrigante en el versículo 12: «… mis pies se han afirmado en suelo llano». Esa frase, «en suelo llano» viene del término hebreo, «mishore», que proviene del verbo, «yashar» y significa liso o derecho. El primer término entonces habla de algo plano y representa la idea de un lugar alto, con una amplia visión en contraste a un lugar en una cueva profunda donde no se puede ver nada.

¿Entiende el concepto? David está complacido de esperar en el Señor y mantenerse objetivo. Cuando él espera en Dios para que lo libere, eso le permite mantener una perspectiva panorámica; él puedo ver el proceso completo desde la perspectiva de Dios, no desde su propia perspectiva humana limitada. En resumen, él puede mantenerse sabio.

Estoy seguro que puede anticipar la aplicación. Cuando esperamos pacientemente en la liberación de Dios, podemos mantenernos en calma, ser objetivos y sabios en medio del maltrato. Podemos contar que nuestro Dios nos liberará en el momento justo. Mientras tanto, la espera nos permite mantenernos en la perspectiva de Dios.

Repase nuevamente las seis resoluciones de David que le ayudarán a aguantar el maltrato:

1. Seré transparente ante el Señor.
2. Recordaré su amor y continuaré obedeciendo su Palabra.
3. Rehusare la tentación de vengarme.
4. Mantendré una actitud positiva.
5. Seré fiel en mi adoración pública.
6. Esperaré pacientemente el alivio.

Afirmando el alma
¿Está de acuerdo con cada una de las resoluciones o necesita aceptar una o dos de ellas? ¿Conoce usted a alguien en este momento que esté sufriendo el afán del maltrato? En caso que así sea, ¿por qué no escribirle una nota de ánimo? O tal vez algo mejor, vaya consuélele en persona.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Manteniendo la fidelidad juntos

4 Agosto 2017

Manteniendo la fidelidad juntos
por Charles R. Swindoll

Salmos 26

La oración de David por protección mientras enfrentaba el maltrato no era simplemente un ruego para que Dios le ayudara; más bien la canción del rey incluía varios compromisos de su parte.

5. Resolución: Seré fiel en mi adoración pública (v. 8).

Oh Señor, he amado la habitación de tu casa,
el lugar de la morada de tu gloria.

Al leer este versículo, podemos ver porque David era conocido como «un hombre conforme al corazón de Dios». Aun cuando se encontraba bajo presión, sintiéndose más como un saco de boxeo en vez de un hijo de Dios, David se mantuvo en el lugar donde él podía sentir la gloria de Dios, el tabernáculo (v. 8). Haga una pausa y lea las tres afirmaciones que se mencionan en los  siguientes tres salmos antiguos: Salmo 27:4, Salmo  65:4 y Salmo  84:10. Para él, la adoración no era un hábito religioso, no era un ritual ni un proceso aburrido; para él era algo esencial, algo vital. Cuando él sufría el maltrato, miraba hacia arriba en adoración.

Desafortunadamente, vivimos en una época cuando el valor y la necesidad de la adoración pública han perdido su valor. Sé que hay iglesias que no dirigen al creyente al Cristo viviente ni enseñan su maravillosa Palabra. Pero eso no significa que todas las iglesias y todas las reuniones de adoración pública deban ser ignoradas. Hebreos 10:23-25 no nos da otra opción. Debemos reunirnos con el propósito animarnos mutuamente en amor y buenas obras y si no fuera por otra cosa, al menos por estímulo personal. Esto es muy importante cuando estamos sufriendo maltrato. Nos necesitamos mutuamente. No ignore esta expresión de fe saludable y ordenada por Dios.

Permítame añadir otra cosa más. Muéstreme un creyente que de manera constante ignora los servicios regulares de una iglesia que predica y enseña la Palabra de Dios fielmente y le mostraré una persona cuyo crecimiento espiritual se está opacando o erosionando, espiritualmente hablando. Cuando leo el libro de los Hechos, veo una iglesia de creyentes saludable aun en medio de la persecución. Ellos buscaban cualquier oportunidad para reunirse y adorar juntos, aun cuando tuviese que reunirse en secreto. ¡Qué ejemplo a seguir!

Afirmando el alma
¿Por qué cree que adorar a Dios es tan estimulante cuando las pruebas de la vida se intensifican? ¿Por qué es más útil pensar en Dios, en lugar de pensar en usted mismo? ¿Por qué cree usted que es importante adorar juntos con otros creyentes?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Una actitud de gratitud

3 Agosto 2017

Una actitud de gratitud
por Charles R. Swindoll

Salmos 26

El rey David conocía bien el aguijón del trato injusto, tanto como cualquiera. Para evitar que el maltrato socavara su relación con Dios, escribió seis resoluciones en una canción. Se comprometió a mantenerse transparente ante el Señor y a recordar su amor. Además de eso, David resolvió dejar que Dios sea el juez del pecado de los demás.

3. Resolución: Rehusaré  caer en la tentación de vengarme (vv. 4 -5).

No me he sentado con los hombres falsos
ni tengo tratos con los hipócritas.
Aborrezco la reunión de los malhechores;
nunca me he sentado con los impíos (vv. 4 -5).

Tendemos a involucrarnos con la gente equivocada como derivado de la duda y el desvío. Si nos han maltratado, somos muy vulnerables a esta trampa. Siempre encontraremos un grupo de personas que se pondrán de nuestro lado, invitándonos a revelarnos y a transigir. Esas son las personas que nos dicen: «¿Por qué tienes que aguantar eso? Tú mereces justicia, así que véngate. ¡Contraataca!»

Considere la situación de David. Quizás era cuando Saúl lo estaba persiguiendo debido a su envidia. David no se merecía un trato tan injusto.

Seguramente tuvo amigos bien intencionados que le decían que se vengara de Saúl. En varias ocasiones David deliberadamente resistió vengarse aun cuando varios de sus amigos le dijeron que le hiciera. David sentía que si el Señor podía protegerle, él también podía encargarse de sus enemigos.
Este es un buen momento para que haga una pausa y lea 1 Samuel 24: 1-20 y 26: 6-12.

O tal vez, David escribió esta canción mientras sufría el tormento de aquellos días cuando su hijo Absalón conspiró contra él y le arrebató el trono de Israel injustamente (2 Samuel 15: 1-6). ¿Cuál fue el resultado? David tuvo que huir para salvar su vida. Aún cuando recibió el maltrato, David sabiamente nunca intentó vengarse de su hijo o aceptar la retórica maliciosa de los hombres que estaban con él.

Quizás usted ha caído presa del consejo erróneo de malos amigos. Cuando esto ocurre usted está sentándose, en palabras del Salmo  26, “con los hombres falsos» y tratando «con los hipócritas».

Deténgase un momento y medite en las palabras de 1 Corintios 15: 33: » No se dejen engañar: ‘Las malas compañías corrompen las buenas costumbres’».

¡Qué palabras tan veraces! Uno no puede asociarse con malas compañías y no salir afectado. El punto es claro: no permita que el maltrato le lleve a buscar la compañía de personas incrédulas o adoptar la forma en que ellas se encargan de sus situaciones. Puede parecer lógico, pero la venganza, por lo general, trae sus consecuencias y nunca glorifica a Dios.

4. Resolución: Mantener una actitud positiva (vv. 6 -7).

Lavaré mis manos en inocencia
e iré alrededor de tu altar, oh Señor,
para proclamar con voz de agradecimiento
y contar todas tus maravillas.

David quería que su corazón se mantuviera recto. Por esa razón se refiere a «lavarse las manos» y estar alrededor del «altar de Dios». Estos simbolismos eran muy conocidos por los judíos. En Éxodo 30: 17-21, se menciona la fuente de bronce que estaba en el tabernáculo. Era utilizada para que los sacerdotes se lavaran las manos y los pies antes de acercarse al altar para ministrar. Si no lo hacían, podían arriesgarse a morir.

David menciona este principio importante en su canción y lo aplica a su situación. Él se mantuvo muy cerca de su Señor durante esos momentos, asegurándose de confesar sus pecados y de que su corazón se mantuviera limpio. Haciendo eso, se mantenía puro y positivo. Esto sin embargo no garantizaba que el maltrato acabaría súbitamente. Considere  el Salmo  73: 13-14. Allí el compositor admite el peligro interno causado por el maltrato.

¡Ciertamente en vano he mantenido puro mi corazón
y he lavado mis manos en inocencia!
Pues he sido azotado todo el día,
empezando mi castigo por las mañanas.

No pensemos que una vida limpia recibe inmediatamente la bendición de circunstancias placenteras. Eso no es cierto. No obstante, sepa que mantener una relación adecuada con el Señor sigue siendo la mejor manera de enfrentar el maltrato. Y finalmente esa actitud será gratificada.

También note que el Salmo  26: 7 se refiere a una actitud de agradecimiento.

David le proclamó palabras de agradecimiento a Dios cuando era maltratado. Interesante, ¿no es cierto? Esa si que es una actitud positiva. La prueba crucial de dar gracias a Dios en todo (1 Tesalonicenses 5: 18) ocurre cuando sufrimos el maltrato. Ahí se encuentra la prueba suprema de una actitud de gratitud.  Es en el momento del maltrato donde tendemos a olvidar darle gracias a Dios por el privilegio de ser un ejemplo a los demás cuando nos hacen daño. Aprenda a reaccionar primero con un genuino: «Gracias, Señor», cuando un ataque inmerecido se ponga en su camino. Si lo hace, usted será una persona singular. Y por si eso fuera poco, una actitud positiva quita de nuestra mente la basura mental que siempre contrarresta el consejo de la Escritura.

Afirmando el alma
Rehusar vengarse y mantener una actitud positiva literalmente es una característica sobrehumana. ¿Cuáles son algunas formas prácticas en las que alguien puede buscar y recibir la ayuda de Dios? ¿De qué manera los amigos cristianos pueden ayudarle a alguien a implementar esta resolución de manera constante?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Una apertura completa ante el Señor

2 Agosto 2017

Una apertura completa ante el Señor
por Charles R. Swindoll

Salmos 26

David estaba sufriendo un trato injusto a pesar de que sus acciones eran correctas, por eso clama a Dios en los versículos del Salmo 26.  Mientras leemos la letra de esta canción de angustia, develaremos seis resoluciones que David tomó y que lo mantuvieron (así como a nosotros) de caer en amargura y el resentimiento durante esa época de maltrato.

1. Resolución: Seré transparente ante el Señor (v. 2). David, de tres maneras diferentes, invita al Señor a que evalúe su actitud: «examíname… pruébame… purifícame». Estas tres palabras representan tres términos hebreos diferentes. El primero es «bachan» y significa examinar, investigar, o pasar por escrutinio. Es la misma palabra que se utiliza en el Salmo 139: 23-24:

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
pruébame y conoce mis pensamientos.
Ve si hay en mí camino de perversidad
y guíame por el camino eterno.

El salmista le está pidiendo a Dios que le haga un examen interno, que le haga un análisis completo.

El otro término que se traduce como, «pruébame» en el versículo 2, es la palabra hebrea, «nasah» y lleva el concepto de poner a prueba a alguien. Deuteronomio 8: 2 utiliza la forma enfática de ese verbo denotando, «una prueba intensa»:

Acuérdate de todo el camino por donde te ha conducido el Señor tu Dios estos cuarenta años por el desierto, con el fin de humillarte y probarte, para saber lo que estaba en tu corazón, y si guardarías sus mandamientos o no. (El énfasis es mío).
Dios les dio a los israelitas una prueba intensa de cuarenta años para que la condición verdadera de sus corazones quedara expuesta. El Señor no lo hizo para saber cuál era la condición de los corazones de los israelitas, sino más bien para que ellos mismos pudiesen examinar sus propios motivos e intenciones y de esa forma se arrepintieran.

El tercer término, «purifica» que aparecen en el versículo 2, es el verbo hebreo, «tzahraf». Este verbo tan ilustrativo literalmente significa refinar o sacar lo mejor». De las treinta y dos veces que se utiliza en el Antiguo Testamento, aparece en su forma verbal y de ellas, veintidós veces se vincula con la actividad de refinar el oro o la plata removiendo sus impurezas.

¿Comprende el principio? Cuando la maldad toca a su puerta, sea transparente delante del Señor. Invítelo (1) a que haga un examen interno de su vida con el propósito de determinar su carácter, (2) que realice un proceso intenso y le revele a usted la condición verdadera de su corazón y de esa forma (3) le purifique y en el proceso, remueva cualquier impureza.

Aun cuando usted no haya sido culpable de maltrato por causa del pecado, su reacción puede ser pecaminosa. Si desea mantener una relación cercana con Dios, invítele abiertamente para que él haga una cirugía divina en su interior. Decida aceptar el daño que le han causado como una oportunidad para poder ser más transparente y puro ante el Señor. Pídale su consejo divino y que le muestre cómo está su ser interior.

2. Resolución: Recordaré su amor y continuaré obedeciendo su Palabra (v. 3). David escribió: «Porque tu misericordia está delante de mis ojos, y camino en tu verdad» (Salmo 26:3). Esta oración implica dos tentaciones muy sutiles pero a la vez muy comunes que ocurren cuando nos enfrentamos ante el maltrato. Primero, dudamos del amor de Dios y segundo, caemos en la desobediencia.

David dice: «Tu misericordia está delante de mis ojos». Él tomó la decisión de ver todo lo que se le presentaba ante él a través del filtro de la misericordia de Dios. De esta forma, en vez de caer en la tendencia común de contraatacar, David resuelve caminar en la verdad de Dios.

¿Se da cuenta? Claramente, la perspectiva de David se enfoca en el amor que Dios le tiene a él y sabe que Dios le guiará para salir del laberinto confuso del maltrato donde se encontraba.

¿Sabe usted cuál es la mejor muestra de amor? La obediencia. Nuestro Señor nos recuerda eso en Juan 14: 15, 21, 23:

«Si me aman, guardarán mis mandamientos» (v. 15).

«El que tiene mis mandamientos y los guarda, él es quien me ama. Y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él» (v. 21).

«Respondió Jesús y le dijo:
—Si alguno me ama, mi palabra guardará. Y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos nuestra morada con él» (v. 23).

Si usted está seguro que Dios realmente le ama, nunca durará ni fallara en su reacción. Más bien, se deleitará en complacerle. No hay nada como el amor para motivarnos internamente.

Afirmando el alma
¿Por qué es tan difícil «ser transparente ante el Señor» cuando alguien nos ha tratado injustamente? ¿Cuál es su mayor desafío al «recordar el amor de Dios y continuar obedeciendo su Palabra» durante una época del maltrato? A veces, la perspectiva de un amigo puede ayudarnos a ver donde estamos fallando. Pídale a alguien cercano a usted que ore con usted y le responsabilice en tanto que usted lleva a cabo esas resoluciones.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Maltratado, acusado erróneamente y calumniado

1 Agosto 2017

Maltratado, acusado erróneamente y calumniado
por Charles R. Swindoll

Salmos 26

Si me pidiesen que le diera un título popular a esta canción le llamaría: «Cómo hacer lo correcto cuando te han hecho daño».

A todos nos han hecho daño en algún momento, ¿no es cierto? Pero quizás eso describa su circunstancia hoy. Tal vez se encuentra en una situación de trabajo intolerable; un cónyuge, un padre o un hijo que se aprovecha injustamente de usted aun cuando usted le ha tratado bondadosamente; un amigo que se ha vuelto en contra suya debido a un malentendido por algo que usted hizo y que no tenía ninguna mala intención. Tales sentimientos se roban nuestra paz de una manera tan drástica que nos preguntamos si podemos seguir adelante.

Cualquiera que sea el maltrato que usted tiene que enfrentar, acepte por favor esta exhortación: No se llene de amargura y no permita que ella socave su relación con Dios.

David menciona en los primeros renglones de esta composición antigua que él ha sido víctima de un trato inmerecido pero también menciona su determinación de confiar en su Señor sin vacilación. Lea nuevamente el primer versículo pero esta vez hágalo lentamente y analice el sentimiento del compositor:

Hazme justicia, oh Señor,
porque yo en mi integridad he andado.
Asimismo, he confiado en el Señor;
no vacilaré.

La frase, «no vacilaré» es una frase descriptiva. El término en hebreo significa resbalar, tambalear o sacudirse. David dice que a pesar del doloroso afán de maltrato, él mantuvo la determinación de confiar en su Dios y no dejarse aplastar por la carga del maltrato. Eso explica por que comienza el Salmo  con tal clase de ruego: «Hazme justicia, oh Señor». ¿Se da cuenta? Él admite honestamente que no había hecho algo para merecer este maltrato; y aunque él no era perfecto, él estaba caminando en integridad. Allí no hay arrogancia; él sencillamente estaba expresando un hecho ante su Dios. En las siguientes estrofas, se muestran las resoluciones específicas que lo mantuvieron firme mientras enfrentaba esos ataques injustos.

Afirmando el alma
Recuerde la última vez que usted fue maltratado, acusado o  injustamente calumniado sin que usted haya hecho algo malo. ¿Cómo reaccionó usted? ¿Su reacción hizo que el problema se resolviera más fácilmente o fue peor? ¿De qué forma eso afectó su relación con Dios?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

El Pastor asegura el futuro

31 Julio 2017

El Pastor asegura el futuro
por Charles R. Swindoll

Salmos 23

David concluye su canción sobre las ovejas y mientras reflexiona en la fidelidad y el cuidado de Dios a través de su vida, David considera su futuro.

Versículo 6
F. B. Meyer, en su libro, The Shepherd Psalm, se refiere al «bien y la misericordia» como nuestra «escolta celestial» 3.  Otro comentarista sugiere que el bien y la misericordia son los «perros ovejeros de Dios» 4, siempre al lado de su rebaño, siempre mordiéndoles los talones, siempre listos.

Me parece una analogía bastante adecuada, especialmente cuando consideramos que el bien y la misericordia nos «siguen».

El Pastor que sabe que somos propensos a deambular, que somos propensos a alejarnos de Dios, nos ama y nos envía sus compañeros fieles: el bien y la misericordia. Nuestro Dios trata con nosotros con bondad y con compasión. Esa es la gran diferencia entre Dios y el ser humano. Si se le pide a un ser humano que busque un alma descarriada, lo hará con impaciencia y con una actitud de amargura y venganza, especialmente si la búsqueda es larga. Pero con Dios, siempre hay bondad  y misericordia.

Estoy convencido que una de las razones por las cuales el hijo pródigo «volvió a sus sentidos» y finalmente regresó a casa fue por la bondad que su padre le tenía. No existe un imán más fuerte que el amor genuino.

El amor ha atraído más extraviados y ha suavizado más corazones de piedra que cualquier otra cosa. Por eso es  fácil entender que  el bien y la misericordia andan con nosotros «todos los días». ¡Dios sabe que es lo que funciona mejor! Los métodos de nuestro Señor son muy variados.

Recuérdelo. Dios sabe cómo tratar con sus hijos. Más específicamente aun, Dios sabe cómo tratar con usted. Su cuidado le seguirá todos los días de su vida. Sus circunstancias en este momento son parte del plan de Dios para usted.

Esta maravillosa canción concluye con un pensamiento familiar y reconfortante: «En la casa del Señor moraré por días sin fin». El salmista no se está refiriendo a un lugar. Más bien se está refiriendo a una persona. Note que el Salmo 23 comienza y termina con la palabra, «Señor». David deseaba estar en la casa de su Señor porque eso significaba estar en la presencia de su Señor.

¿Lo ve? El objetivo principal del corazón de David era tener una relación cara a cara con su Señor para siempre. En vez de una vaga incertidumbre, el tenía una confianza plena. Los cristianos disfrutaremos una comunión interminable con Dios en el momento en que demos nuestro último respiro aquí en la tierra. ¡Qué maravillosa seguridad!

Eso es exactamente lo que Jesucristo promete a los que creen en él. No es un simple, «tal vez» sino es un resonante, «¡estoy seguro! En él tenemos todo lo que necesitamos.

Afirmando el alma
¿Se ha sentido un poco incierto últimamente, quizás un poco inseguro acerca del futuro? ¿Conoce usted a alguien que se sienta de la misma forma? Repase nuevamente el Salmo 23, luego llame y anime a aquella persona que está pasando por el afán de la incertidumbre y cuéntele lo que ha descubierto en esta canción de la oveja. Puede que le sorprenda el estímulo que usted mismo reciba.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.