Pero redimirás con cordero el primogénito del asno; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz

15 de octubre

«Pero redimirás con cordero el primogénito del asno; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz».

Éxodo 34:20

Todo primogénito debía ser del Señor, pero como el asno era impuro no se podía ofrecer en sacrificio. ¿Qué significa esto? ¿Queda el asno exceptuado de la ley? De ninguna manera. Dios no admite excepciones. El asno le pertenece, pero él no lo acepta. No renuncia a su derecho, pero tampoco se agrada de la víctima. No queda, pues, otra salida que la redención. El asno tenía que librarse mediante la sustitución por un cordero que ocupara su lugar. Si no se lo redimía debía morir. Alma mía, aquí hay una lección para ti. Aquel animal impuro eres tú misma: tú perteneces al Señor, quien te hizo y te preserva, pero eres tan pecaminosa que Dios no quiere, no puede, aceptarte. El problema se soluciona así: el Cordero de Dios tiene que ocupar tu lugar, de lo contrario debes morir eternamente. ¡Conozca todo el mundo tu gratitud hacia el inmaculado Cordero que derramó su sangre por ti y así te redimió de la fatal maldición de la ley! ¿No se habrá preguntado a veces el israelita si el que debía morir era el asno o el cordero? ¿No se habrá detenido el buen hombre a calcular y comparar? Indudablemente no hay comparación posible entre el valor del alma del hombre y la vida del Señor Jesús; sin embargo, el Señor muere y el hombre resulta perdonado. Alma mía, admira el infinito amor que Dios te profesa a ti y a otros miembros de la raza humana. ¡Se compra a los gusanos con la sangre del Hijo del Altísimo! ¡El polvo y la ceniza se redimen con un precio muy superior a la plata o el oro! ¡Qué ruina hubiera sido la mía si no se hubiese hallado una generosa redención! Quebrar la cerviz del asno era solo un castigo momentáneo, ¿pero quién puede medir la ira venidera, cuyo límite no es posible calcular? El glorioso Cordero que nos redimió de semejante ruina es inestimablemente precioso.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 299). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Desarrolle un fundamento firme

14 Octubre 2017

Desarrolle un fundamento firme
por Charles R. Swindoll

Salmos 127 y 128

Los salmos 127 y 128, un par de canciones acerca del hogar, comienzan hablando del fundamento. ¿Cómo se puede establecer un legado familiar que sobreviva las crisis inevitables y siga mejorando por generaciones?

El comienzo del hogar

Si el Señor no edifica la casa
en vano trabajan los que la edifican.
Si el Señor no guarda la ciudad
en vano vigila el guardia.
En vano se levantan de madrugada
y van tarde a reposar
comiendo el pan con dolor;
porque a su amado dará Dios el sueño 
(Salmo 127:1-2).

Estos dos versículos transmiten dos puntos cruciales:

1. El Señor mismo es el centro de nuestro hogar (v. 1). La repetición enfática de la frase, «Si el Señor no…» nos dice que la participación de Dios es absolutamente esencial. Por supuesto, el Señor no viene literalmente con un martillo a «edificar una casa» tampoco anda con un arma para «proteger la ciudad», literalmente. El significado aquí es que una relación con Dios que se basa en la obediencia a Su Palabra, ella debe ser la guía espiritual emocional y mental de cada decisión que tomamos, si queremos que el hogar o la nación se mantenga firme. Él debe ser el centinela invisible de la ciudad y se debe confiar en Él totalmente antes que pensar que  una ciudad es segura. Si ese no es el caso, todo es «en vano» (también se menciona dos veces). De hecho, en la estructura de la oración hebrea al igual que en la estructura hispana, la frase «en vano» se escribe al principio de la oración para dar énfasis:

… en vano trabajan los que la edifican.
… en vano vigila el guardia.

No importa cuanto se esfuerce, cuanto luche, cuanto se preocupe o cuanto planee; si la relación con el Señor no es la médula principal de su hogar y si la obediencia a su Palabra no guía todas las decisiones que usted hace, ningún esfuerzo adicional suyo podrá hacer que su hogar no se destruya.

2. El Señor mismo debe ser el centro de nuestra vida en nuestro trabajo (v. 2). En contexto con estas dos canciones, el versículo 2 se refiere a esas largas y pesadas horas de trabajo diario. El punto aquí es que todas esas horas largas y difíciles en sí mismas no podrán generar un hogar feliz y piadoso. Lo único que usted obtendrá es dolor. Note también que si el Señor es el primero en nuestras vidas, Él nos recompensará aun en nuestro sueño. Una vida piadosa incluye momentos de descanso y relajación.

Hay un dicho antiguo griego que aprendí hace muchos años: «Si el arco se sigue doblando terminará rompiéndose». Piense en ello. Tal vez usted sea un padre de familia que se ha llenado de ocupaciones y ahora su vida es demasiado tensa y demasiado preocupada. Si es así, Dios dice que Él le recompensará aun en su sueño. Aunque usted siente que es difícil ponerse descansar, hágalo. Por otro lado, si el Señor no es el núcleo de su vida, todo el trabajo que usted haga no va a sustituir a Dios. Las horas largas y dolorosas, levantarse temprano hoy y acostarse tarde, nunca reemplazarán la presencia de Dios en su hogar. El dinero no puede reemplazar a Cristo. Tampoco esas cosas o promesas que le digan que las circunstancias cambiarán «algún día». Por esa razón, debemos comprender que el fundamento de un hogar feliz se basa en que Cristo sea el primero. Usted debe ser un creyente en el Señor Jesucristo y usted debe casarse con alguien que sea creyente también y desee establecer un hogar que tenga fuerza y estabilidad. La obediencia a los mandatos y a los principios de la Escritura se convierte entonce en un valor definitivo cuando uno desea edificar una familia sólida.

Afirmando el alma
Dedique un tiempo individual con cada uno de los miembros de su familia para hablar acerca de su relación con Dios. ¿Cada uno de ellos le ha entregado su vida a Jesucristo y ha aceptado el regalo de vida eterna? ¿Cada uno de los miembros de la familia ve la Palabra de Dios como su guía para tomar decisiones y como su parámetro de conducta?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Canciones de fortaleza familiar

13 Octubre 2017

Canciones de fortaleza familiar
por Charles R. Swindoll

Salmos 127 y 128

Tal vez no suene muy espiritual, pero algunos aspectos de la vida familiar pueden ser todo un afán. Mantener un hogar lleno de niños, tener una buena comunicación, ceder a nuestros intereses con respecto a los demás todos los días bajo el mismo techo, tener una actitud positiva e inspiradora, tratar con voluntades firmes y encargarse de algunos de los desafíos domésticos es literalmente un trabajo de tiempo completo.

Me quito el sombrero ante todos aquellos que hacen su mejor esfuerzo. Y debo agregar, claro está, que todo ese esfuerzo vale la pena. Padres, algún día, sus hijos «se levantarán y les bendecirán».  Pero no crea que va a ser muy pronto; yo dije, algún día. Por esa razón, me complace saber que las canciones antiguas del himnario eterno de Dios tienen palabras de ánimo para las familias.

De manera periódica, nos encontramos con salmos que calzan muy bien juntos, formando una unidad o una progresión de pensamiento. Esto sucede con los salmos 22, 23 y 24. También con los salmos 90 y 91 así como los salmos 111 y 112. Es como si uno de los salmos presenta el problema y el otro lo resuelve. Precisamente, esto es lo que encontramos en las dos canciones que examinaremos en este capítulo: Salmos 127 y 128. Ambos tienen que ver con la vida en el hogar. Se puede decir que son salmos domésticos. ¿Que cómo lo sé? Observe el versículo 1 del Salmo 127. Los primeros renglones se refieren a la edificación de la casa. Luego, los versículos 3 al 5 mencionan a los hijos. El tercer versículo del Salmo 128 habla de la esposa, el hogar y los hijos nuevamente. Y el versículo 6 del Salmo 128 menciona el paso del tiempo hasta los nietos. Además de este tema, el salmista también habla de la fortaleza a nivel nacional que se vincula a la fortaleza de la unidad familiar en el versículo 5 del Salmo 128. Una nación será tan fuerte como lo son sus familias. El desmoronamiento de la vida familiar es una de las señales de una cultura en decadencia.

El evangelista Billy Graham en su libro World Aflame, [Mundo en llamas] escribe palabras de discernimiento y al mismo tiempo palabras serias con respecto a los Estados Unidos de America:

La ley inmutable de la siembra y la cosecha se mantiene. Ahora somos los poseedores desventurados de la depravación moral y buscamos en vano una cura para ella. La cizaña de la indulgencia ha crecido más que el trigo de los límites morales. Nuestros hogares están sufriendo. El divorcio ha aumentado en proporciones epidémicas. Cuando la moral de una sociedad está en caos, la familia es la primera que sufre. El hogar es la unidad básica de nuestra sociedad y una nación es sólida solo si las familias que la conforman son sólidas. La descomposición de un hogar generalmente no sale en primera plana, pero destruye como las termitas la estructura de una nación.

Tal como lo mencioné antes, estos dos salmos forman una progresión. Se asemejan a un mural histórico que se coloca alrededor de un cuarto para mostrar una historia progresiva. Ese ascenso nos lleva desde el inicio de un hogar hasta las bendiciones de los años futuros. Permítame sugerirle un bosquejo sencillo:

I.  Comienzo del hogar (127:1-2)
II. Hijos nacidos dentro del hogar (127:3-5)
III. La guía del hogar (128:1-3)
IV. Las bendiciones de los años futuros más allá del hogar (128:4-6)

Afirmando el alma
Piense en su niñez. Quizás no fue una experiencia positiva; no obstante, piense en una época cuando usted sentía que (a) había seguridad, (b) escuchaba palabras de estímulo, (c) había lecciones valiosas que aprender y (d) la familia se unía en tiempo de crisis. ¿De qué manera puede usted volver a crear estas experiencias positivas en su familia ahora? Sea específico.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

La perspectiva de la verdad

12 Octubre 2017

La perspectiva de la verdad
por Charles R. Swindoll

Salmos 119

Al concluir nuestro breve análisis del Salmo 119, pongamos a prueba la sabiduría, la visión y la comprensión con el siguiente ejemplo.

Imaginémonos que usted recientemente obtuvo un trabajo que no era lo que usted esperaba. Usted le había pedido a Dios un empleo y en poco tiempo usted logró conseguir trabajo. Usted estaba agradecido. Después de unas semanas, sin embargo usted se dio cuenta que las condiciones de trabajo daban mucho que desear. Además, todos sus compañeros de empleo no son cristianos. Su reacción natural sería la decepción y quizá hasta la desilusión. Esto, por ende, causaría  una irritación diaria y posibles discusiones con otras personas. Su vida pronto podría llenarse de ataques pesimistas y negativos hacia otros y quizás hasta Dios. La motivación se va y el poco entusiasmo comienza a residir en su vida.

Ha llegado el momento de aplicar algunos principios bíblicos fundamentales. Digamos que usted está compenetrado con la Palabra de Dios; que cada día usted está absorbiendo sabiduría, cultivando la visión y obteniendo conocimiento. Usted descubre gracias a Romanos 8:28 que Dios utiliza todas las cosas para bien, aun aquellas experiencias que no son placenteras. También descubre en Romanos 5:3-5 que Dios utiliza los momentos difíciles para que nosotros maduremos en nuestra fe.

Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce perseverancia, y la perseverancia produce carácter probado, y el carácter probado produce esperanza. Y la esperanza no acarrea vergüenza porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.

Esta verdad le da una perspectiva diferente. Usted es el «proyecto personal» del Señor. Su plan es que usted crezca en madurez y sea una persona estable. Él está buscando su bien. No hay coincidencias en la vida cristiana; todas las cosas (hasta su empleo miserable) son herramientas en las manos de Dios y él está moldeando su carácter. Usted aprende a aceptar que su empleo, con todas sus limitaciones e irritaciones, es el lugar perfecto para que Dios le desarrolle y le haga más cómo su hijo. En vez de resistir o buscar la primera ruta de escape, usted toma la determinación de enfrentar cada día como otra oportunidad para madurar en gracia con los demás y someterse a Él. La sabiduría la ayuda a ver su situación desde la perspectiva de Dios.

Después de un tiempo, los que trabajan con usted ya no le molestan tanto porque la Palabra de Dios le ha enseñado cómo ver a través de los problemas superficiales. Usted entonces se da cuenta que los asaltos verbales le indican que existe un problema más profundo internamente en ellos. También descubre que usted no necesita ver el abuso de manera personal, porque en realidad no es a usted, personalmente, a quien atacan. En poco tiempo, su visión le ha hecho que no caiga en una actitud vengativa, fría e irritable. En lugar de discutir con ellos, usted encuentra maneras de ayudar a sus compañeros de trabajo.

Usted ha comenzado a reaccionar ante esa ocupación que antes era molesta con una actitud positiva. El tiempo que usted ocupó leyendo la carta de Santiago, por ejemplo, le ha enseñado a ser cuidadoso acerca de lo que usted dice y cómo usted se comporta ante aquellos que no conocen a Cristo de manera personal. Además, al hacer su trabajo de manera diligente sin importar las circunstancias, le ha servido para tener comprensión. Y para su propia sorpresa, usted ha comenzado a disfrutar y a aceptar el desafío de su situación porque sabe que es exactamente donde el Señor lo quiere. Es un lugar ideal para representar a Cristo.

No me malentienda. No le puedo garantizar que por medio de su interacción diaria con la Escritura usted puede transformar su ambiente. Algunas circunstancias no tienen solución. Créame, como pastor, nunca desecho la posibilidad de una intervención divina milagrosa, pero he llegado a ser lo suficientemente sabio para reconocer mis propias limitaciones.

Así que no quiero crearle la impresión de que se puede cambiar el mundo con solo obtener comprensión espiritual. Le garantizo, sin embargo, que usted será transformado. Y a través de su madurez espiritual, el Señor mejorará mucho su ambiente. De todas maneras, usted será transformado. Su actitud cambiará. El entusiasmo llenará el vacío creado por la desesperanza y la impotencia.

La Palabra de Dios es para usted, no solo para los teólogos o para el pastor; ¡es para usted! No hay ninguna situación que usted no puede enfrentar si realmente toma en serio leer diariamente el Libro de libros. Un gran lugar para comenzar es el Salmo 119, especialmente si el afán del poco entusiasmo ha empezado a causar estragos en su vida.

Afirmando la palabra
En base a su propia experiencia, aplique el concepto de la sabiduría, la visión y la comprensión a una situación personal. Describa, por escrito, una circunstancia, que usted considera, se ha convertido en su mayor desafío espiritual, emocional y mental. Lea los siguientes pasajes que hablan sobre las pruebas: Juan 14:26-27; Juan 17:13-21; Romanos 8:18-25, 28-39; 2 Corintios 1:3-5; Filipenses 4:12-13; Santiago 1:2-6. 1 Pedro 1: 6-9; 4:12-16,19. Luego escriba una descripción de cómo usted cree que cada pasaje podría aplicarse a su situación específica.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

La cura está en la Palabra de Dios

11 Octubre 2017

La cura está en la Palabra de Dios
por Charles R. Swindoll

Salmos 119

Mientras observo el Salmo 119:98-100, veo tres beneficios que reciben las personas que absorben la palabra. Estas son sabiduría, visión y comprensión. Para ilustrar el significado y la distinción de cada una de ellas, usaré un diagrama sencillo.

Sabiduría: viendo la vida
Visión: analizando la vida
Comprensión: reaccionando a la vida

La sabiduría es la capacidad de ver la vida y sus dificultades desde la perspectiva de Dios. Cuanto más aprendo de la Palabra de Dios y comienzo a entender sus principios prácticos, también comienzo a tener la habilidad de ver la vida desde un punto de vista eterno y celestial. Veo el mundo a través de los ojos de alguien que es infinitamente sabio, enteramente bueno y cuya agenda incluye el bienestar de todo el mundo. Por consecuencia, comienzo a ver mis circunstancias como oportunidades que él ha diseñado para desarrollarme y capacitarme como su vaso. Mi vida ya no necesita más la amargura ni la irritación porque las he cambiado por la gratitud y el entusiasmo.

La visión es la capacidad de analizar la vida y sus dificultades desde la perspectiva de Dios. En otras palabras, mientras maduro en la Palabra, obtengo la habilidad de penetrar los niveles superficiales de irritación y problemas. Tengo la visión para ver las causas reales de situaciones específicas, muy similar a la forma en que Dios ve por debajo de nuestra apariencia externa (1 Samuel 16:7). Puedo ver lo que sucede internamente con cada situación y de esa forma puedo tomar decisiones estratégicas en lugar de solamente reaccionar. No se equivoque. Los maestros pueden comunicar el conocimiento pero sólo la Palabra puede darle visión.

La comprensión es la habilidad de reaccionar ante las situaciones de la vida y a las dificultades desde la perspectiva de Dios que conlleva una comprensión panorámica e integral. Cuando me aferró a la Palabra, no sólo obtengo la visión para ver lo intrínseco de una situación sino que también descubro cómo reaccionar y obtener el mejor resultado. Puedo aprender de mis decisiones aun cuando las cosas no salen a mi manera. He descubierto que me actitud es tan importante para Dios como mi actividad. A veces, más importante.

Afirmando el alma
El poco entusiasmo con frecuencia es el resultado de la desesperanza. La desesperanza por lo general resulta a causa de los sentimientos de impotencia. Según el Salmo 119, la interacción regular con la Palabra de Dios es la cura para la desesperanza y la impotencia. Considere leer un capítulo de Proverbios cada día por los siguientes 31 días.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Un problema espiritual

10 Octubre 2017

Un problema espiritual
por Charles R. Swindoll

Salmos 119

Este largo poema del salmista acerca de la Palabra de Dios tiene la clave que nos puede ayudar a recuperar el entusiasmo nuevamente. El Salmo 119 nos ayuda a identificar cosas que nos arrastran y de esta forma, podemos tratar con ellas con la sabiduría que viene de lo alto. Después de todo, la falta de entusiasmo no es un problema emocional; es un problema espiritual que no se puede corregir con un simple discurso inspirador o una experiencia agradable.

Muchas personas bien intencionadas buscan lo que yo llamo una «adrenalina espiritual», que en realidad no es más que una distracción emocional del dolor que sufren sus vidas monótonas. Como resultado, usted puede ver personas que manejan grandes distancias para asistir a reuniones y experimentar alguna clase de deleite que los regrese a su hogar en la cima del éxtasis. No obstante, inevitablemente esto los lleva después a abismos emocionales aún más profundos.

Si nos referimos al ser espiritual en términos de alimentación, el problema es que con frecuencia no nos estamos nutriendo correctamente. La Palabra de Dios, su verdad escrita, le da al cristiano todos los nutrientes y por ende un verdadero entusiasmo que el creyente puede absorber. La Palabra de Dios, junto con el poder motivador del Espíritu Santo que vive en nosotros puede transformar literalmente una vida. Pero los efectos no son instantáneos. Nadie puede revertir los efectos de una mala nutrición física con sólo una comida.

Los creyentes necesitamos regresar a los fundamentos. Si hay algo que el Salmo 119 expresa es que debemos estar dispuestos a consumir una dieta constante de la verdad de la Biblia y digerir sus principios. Estudie la Palabra de Dios cuidadosamente. Ore acerca de ella. Léala. Escudríñela. Memorice versículos. Medite en ella. Permita que ella sature su pensamiento. Utilícela cuando llegan los problemas. Filtre sus decisiones por medio de ella. No permita que pasen días sin pasar tiempo a solas con Dios, escuchando la voz silenciosa de su Palabra elocuente.

Todos los demás intentos para crecer espiritualmente solo le llevarían a la frustración. Lo sé porque los he probado. Cuando sigo los métodos humanos mi entusiasmo decae pero cuando me concentro en la Palabra de Dios mi entusiasmo aumenta. No hay nada mejor que nos permita vivir por encima del afán del poco entusiasmo que aplicar diariamente la Palabra de Dios a nuestras situaciones. Se lo aseguro. Nada más.

Observe un ejemplo. Vaya al Salmo 119:97-100. Quiero reforzar lo que acabo de mencionar considerando las palabras del compositor acerca de los beneficios de obtener sabiduría por medio de la Escritura.

¡Cuánto amo tu ley!
Todo el día ella es mi meditación.
Por tus mandamientos me has hecho más sabio que mis enemigos,
porque para siempre son míos.
He comprendido más que todos mis instructores
porque tus testimonios son mi meditación.
He entendido más que los ancianos
porque he guardado tus ordenanzas.

Hace un tiempo encontré algo que escribió Daniel Webster y que ilustra lo que el compositor está diciendo en el versículo 97. En presencia del profesor Sanborn de la Universidad Dartmouth, Webster tomó en su mano una Biblia y dijo: «Este es el libro. He leído la Biblia muchas veces. Tengo por práctica leerla completa una vez al año. Es un libro que todas las personas deben leer; y me da lástima aquel hombre que no encuentra en ella un rico suplemento de pensamiento y de reglas de conducta. Al ser humano le sirve durante toda su vida y le prepara para la muerte».

Afirmando el alma
Utilice una concordancia o un índice temático de la Biblia para buscar pasajes de la Escritura que se relacionan con los asuntos que usted mencionó anteriormente. Si usted conoce un pastor o alguien familiarizado con la Biblia, pídale que le ayude a encontrar respuestas a esas cargas espirituales que le están arrastrando. Descubra los principios eternos enseñados en la Escritura y póngalos en práctica.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Se necesita más

7 Octubre 2017

Se necesita más
por Charles R. Swindoll

Salmos 119

Entusiasmo, una palabra interesante. Se deriva de dos términos griegos, «en» que significa dentro o en y «theos» que significa Dios. La unión de ambos términos conlleva la idea de estar inspirado. En el sentido original de la palabra, una persona estaba tan sobrecogida con la presencia de Dios, que apenas podía contener su emoción. Eso tiene sentido. La verdad de Dios cuando se aplica a nuestras circunstancias causa una explosión de entusiasmo como ninguna otra cosa.

Una nueva casa, un bote, un auto o ropa fina son cosas que nos dan una «emoción» temporal y digo temporal porque se acaba cuando nos llegan los recibos de pago. Un nuevo empleo siempre es emocionante pero con el tiempo pierde su chispa. Un nuevo cónyuge nos hace sentir «en las nubes» hasta que el trajín diario comienza a erosionar los recuerdos divertidos de la luna de miel. Con el tiempo, todas esas cosas nos hacen sentir culpables, decepcionados o desilusionados y en algunos casos hasta aburridos. Necesitamos algo más que lo que el mundo puede proveernos, algo que tenga sustancia. Necesitamos a «Dios dentro».

El Salmo 119 es la canción más larga del antiguo himnario. Es una canción que está llena de afirmaciones de entusiasmo «Dios dentro». Una y otra vez, el salmo afirma el valor de tener la Palabra de Dios en nuestras vidas. Ese tema resuena con fuerza al ritmo de la música. Estrofa tras estrofa anuncia el gozo, la nueva motivación, los beneficios únicos del libro de Dios en nuestra vida. Hablemos de toda la canción antes de concentrar nuestra atención en unas pocas estrofas.

El pasaje y su patrón

Esta es la canción más larga. No solo eso, también es el capítulo más largo de toda la Biblia compuesto por ciento setenta y seis versículos.

No hay otro capítulo en la Biblia que se le asemeje en tamaño.

La canción tiene una característica poco común que solo puede apreciarse en el idioma hebreo. La mayoría de las biblias siguen la estructura original de la canción dividiéndola en veintidós secciones de ocho versículos cada una. Cada sección tiene un título tal como «Alef», «Bet», «Gimel», etc. Estas palabras en realidad no son palabras sino más bien las letras que conforman alfabeto hebreo. El alfabeto hebreo contiene veintidós letras y eso explica por que la composición de la canción se divide en veintidós secciones. Dentro de cada sección de este himno antiguo, cada verso comienza con la misma letra hebrea. En otras palabras, todos los ocho versículos de la sección de «Alef» comienzan con la letra «Alef». Esa estructura poética llamada acróstico hace que la canción sea más fácil memorizar.

El tema de todo el salmo es la Palabra de Dios. Son pocos los versículos en este salmo que no hablan de las Escrituras. El compositor emplea varios sinónimos para referirse a la Escritura a través de toda la canción. Algunos de ellos son:

Palabra
Ley
Caminos
Senderos
Preceptos
Testimonios
Juicios
Estatutos
Mandatos
Ordenanzas

El propósito del salmo es alabar a Dios por su palabra y luego demostrar cómo debemos comportarnos en relación a la Escritura. Una versión antigua alemana de la Biblia coloca la siguiente descripción en el encabezado del Salmo 119: «Este es el abecedario dorado de la alabanza, el amor, el poder y el uso de la Palabra de Dios».

Afirmando el alma
Intentar lograr un objetivo sin tener entusiasmo es como intentar correr una carrera con pesas atadas a la cintura. ¿Qué asuntos o dificultades está usted arrastrando? Para ayudarle a identificar lo que está acabando con su entusiasmo, piense en una actividad o responsabilidad y después llene los espacios en blanco. Eso le puede mostrar esas situaciones que le están drenando el entusiasmo.

Yo disfrutaría si ______________no______________ pesara tanto en mi mente.

Por ejemplo: «Yo disfrutaría criar a mis hijos si el temor al fracaso no pesara tanto en mi mente». Identifique tantos asuntos como pueda.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 

De las profundidades a las alturas

6 Octubre 2017

De las profundidades a las alturas
por Charles R. Swindoll

Salmos 116

En unos pocos versículos, el compositor del Salmo 116 ha salido de las profundidades del dolor y el sufrimiento y ha escalado a las alturas de la alabanza a Dios. Esta jornada seguramente duró muchos meses aun cuando la canción no lo expresa. La canción sólo relata la odisea.

Aunque en su alabanza Dios marca el pináculo de la cima, también parece ser el mismo que le ayudó a llegar a ella. Él no esperó hasta sentirse bien para poder alabar a Dios.

Alabaré su nombre

Estimada es en los ojos del Señor
la muerte de sus fieles.
Escúchame, oh Señor, porque yo soy tu siervo;
soy tu siervo, hijo de tu sierva.
Tú rompiste mis cadenas.
Te ofreceré sacrificio de acción de gracias
e invocaré el nombre del Señor 
(v. 15-17).

Finalmente, el salmista declara su agradecimiento y alabanza al nombre de Dios como apreciación por toda su bondad. Es extraño, sin embargo, que el compositor mencione, «la muerte de sus fieles» como parte de su alabanza. ¿Por qué lo hace? Creo que la respuesta está vinculada con la experiencia trágica que se menciona en los versículos 3, 4, 6 y 8. De hecho, yo creo que el salmista fue liberado de la muerte, como si él fuera el único sobreviviente de alguna tragedia.

En el verso 16, él se menciona asimismo como el» hijo de tu sierva». Y luego el mismo versículo utiliza la frase «rompiste mis cadenas». En otras palabras, él había sido liberado de la muerte. Quisiera sugerirle que la calamidad y el dolor que se mencionó anteriormente en el capítulo tiene que ver con alguna tragedia que se llevó la vida de sus familiares, entre ellos probablemente su madre y que fue lo que causó sus lágrimas y su dolor (v. 8), el sufrimiento y la desilusión (vv. 10-11). No obstante en esas circunstancias, él alabó a Dios.

El salmista dice que la muerte de estas personas queridas era, «estimada» ante Dios.

No creo que eso signifique que Dios se deleitaba en el hecho de que ellos hayan muerto sino más bien que consideraba que sus muertes eran algo honorable. Además, no murieron anónimamente. Dios sabía lo que sucedería y le dio valor a esa situación.

Nadie del pueblo de Dios pasa de este mundo al siguiente sin que Dios lo sepa. Cuando mueren, él está presente en el momento de la muerte. Otros pasajes de la Biblia nos dicen que la bondad de Dios se convierte en su posesión cuando entran a su presencia para estar con Él para siempre. Aunque el compositor está de luto por la muerte de sus amados, y lamenta cuanto les extraña, sabe que ya no tendrán que sufrir más el afán del dolor y el sufrimiento. Nunca más volverán a derramar una lágrima de tristeza.

El salmista alabó a Dios en medio de su propio dolor porque sabía que Dios iba a levantar un mañana maravilloso de las cenizas del hoy. Así debe ser. Nuestra alabanza y nuestro agradecimiento deben expresarse en todo momento, sin importar la circunstancia. Cuando aprendemos a darle gracias a Dios por todo, descubrimos las lecciones más básicas de Dios para nuestras vidas, aun en los momentos de dificultad, aun en los  momentos de dolor y sufrimiento.

Afirmando el alma
No espere que mejoren las circunstancias antes que usted comience a alabar a Dios. Recuerde cómo Dios lo liberó anteriormente y aférrese a la promesa de la liberación futura.  Haga que la alabanza a Dios se convierta en una decisión consciente y busque la forma de unirse a otros en adoración. ¿Cuándo será la próxima oportunidad?

Nadie del pueblo de Dios pasa de este mundo al siguiente sin que Dios lo sepa.—Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Una respuesta pública

5 Octubre 2017

Una respuesta pública
por Charles R. Swindoll

Salmos 116

El Salmo 116, un lamento de dolor y sufrimiento, da un giro positivo cuando el compositor decide la forma en que va a reaccionar con respecto a la liberación del Señor. Él ha prometido compartir la historia del rescate de Dios; y ahora toma la determinación de hacer algo más con ese anuncio público.

Cumpliré mis votos

Cumpliré mis votos al Señor
delante de todo su pueblo. (v. 4)
Cumpliré mis votos al Señor
delante de todo su pueblo
en los atrios de la casa del Señor,
en medio de ti, oh Jerusalén.
¡Aleluya!
 (vv. 18-19)

Un voto es una promesa solemne que usted hace delante de Dios. Los votos que se encuentran en la Biblia son cosa seria. A propósito, también he notado que los votos bíblicos siempre son voluntarios pero una vez que han sido hechos, Dios los hace obligatorios. Puede que nosotros olvidemos nuestros votos hoy, pero Dios no lo hace.

El salmista menciona que él puede mostrar su gratitud al Señor cumpliendo sus promesas y preferiblemente ante el público. Recientemente descubrí un pasaje excelente de la Escritura que habla acerca de los votos.

No te precipites con tu boca ni se apresure tu corazón a proferir palabra delante de Dios. Porque Dios está en el cielo y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. Cuando hagas un voto a Dios no tardes en cumplirlo; porque él no se complace en los necios. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, a que prometas y no cumplas. No dejes que tu boca te haga pecar ni digas delante del mensajero que fue un error. ¿Por qué habrá de airarse Dios a causa de tu voz y destruir la obra de tus manos? (Eclesiastés 5:2-6)

¿Ve lo serio que es? La Biblia dice que es mejor no hacer ningún voto antes que hacerlo y no cumplirlo. Cuando usted cumple sus votos, usted está honrando a Dios.Cuando rompe sus votos, usted está dándoles más municiones a los enemigos de Dios. El salmista tomó la determinación de mostrar su gratitud públicamente por medio del cumplimiento de sus votos.

Afirmando el alma
¿Qué promesa le ha hecho usted al Señor o a los demás? Un voto puede ser un acuerdo verbal, un contrato escrito, un compromiso implícito de terminar algo o alguna otra actividad que tenga que ver con su función. ¿Qué puede hacer usted esta semana para cumplir sus promesas?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Una canción de liberación

4 Octubre 2017

Una canción de liberación
por Charles R. Swindoll

Salmos 116

El lamento de salmista en el Salmo 116 continúa mostrando razones por las cuales podemos amar al Señor, a pesar de que estemos enfrentando dolor y sufrimiento.

Porque me cuida

Vuelve, oh alma mía, a tu reposo
porque el Señor te ha favorecido
 (v. 7).

La palabra, «favorecido» viene del hebreo «gamal» que significa hacer algo completamente o totalmente para alguien o para algo. Con frecuencia, sugiere la idea de una recompensa. En lenguaje actual podríamos parafrasear el versículo de esta manera: «ya que el Señor me cuida tanto, le amaré como recompensa. En otras palabras, Dios no es tacaño cuando nos provee, cuando nos cuida, cuando nos rodea con su cuidado vigilante. Cuando el salmista se da cuenta que Dios le ha sostenido en su dolor, esa pregunta: «¿Qué le daré al Señor?

Podríamos pensar en otras preguntas: ¿cómo puedo devolverle mi agradecimiento? ¿Cuál podría ser una prueba suficiente de mi gratitud? Dios ha hecho tanto, tanto, tanto. ¿De qué manera puedo ofrecerle adecuadamente mi apreciación por él? ¿Cómo le podría pagar? El compositor ofrece tres respuestas: (1) proclamar sus beneficios, (2) cumplir mis votos, (3) alabar su nombre. Consideremos cada una de ellas.

Proclamaré sus beneficios

Alzaré la copa de la salvación
e invocaré el nombre del Señor
 (v. 13).

¿Qué significa «Alzaré la copa de la salvación»? En el Antiguo Testamento la palabra «copa» con frecuencia se utilizaba para denotar la abundancia. Quizá recuerde que en el Salmo 23:5 David dice, «mi copa está rebosando». La otra palabra, «salvación», aparece actualmente en la Biblia hebrea en su forma plural, o sea, «salvaciones». La mejor forma en que podemos traducir esa palabra para que la entendamos mejor es usando la palabra, «liberación». El salmista expresa su alabanza a Dios por la gran abundancia de liberaciones. El versículo diría literalmente: «En el nombre del Señor, proclamaré». Transmite la idea de exclamar abiertamente que Dios es su libertador.

Este asunto de hacer una proclamación pública en honor al Señor es importante. Es algo bueno, saludable y bíblico. Dios inunda nuestras vidas con abundancia de liberaciones, no obstante, son muy pocos los cristianos que comparten su experiencia públicamente. Muy pocos cristianos, «proclaman sus beneficios». No escondamos sus alabanzas. Comparta a su Salvador. No tenga timidez o vergüenza. Si usted quiere darle algo de valor al Señor, proclame sus beneficios. Creo que le sorprenderá ver cómo eso le ayuda a vivir más allá del afán del dolor y el sufrimiento.

Afirmando el alma
Medite en los momentos cuando el Señor le ha liberado del peligro o la dificultad. Escriba algunos de ellos en formato de historia. Piense en ellos como si se los estuviese contando alguien durante la cena. Luego, pídale al Señor que le den la oportunidad de contarles a otros la bondad de Dios con usted. Esté preparado para hacerlo. Dios le va a proveer más de una ocasión.

 

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.