//
estás leyendo...
Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

Pero redimirás con cordero el primogénito del asno; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz

15 de octubre

«Pero redimirás con cordero el primogénito del asno; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz».

Éxodo 34:20

Todo primogénito debía ser del Señor, pero como el asno era impuro no se podía ofrecer en sacrificio. ¿Qué significa esto? ¿Queda el asno exceptuado de la ley? De ninguna manera. Dios no admite excepciones. El asno le pertenece, pero él no lo acepta. No renuncia a su derecho, pero tampoco se agrada de la víctima. No queda, pues, otra salida que la redención. El asno tenía que librarse mediante la sustitución por un cordero que ocupara su lugar. Si no se lo redimía debía morir. Alma mía, aquí hay una lección para ti. Aquel animal impuro eres tú misma: tú perteneces al Señor, quien te hizo y te preserva, pero eres tan pecaminosa que Dios no quiere, no puede, aceptarte. El problema se soluciona así: el Cordero de Dios tiene que ocupar tu lugar, de lo contrario debes morir eternamente. ¡Conozca todo el mundo tu gratitud hacia el inmaculado Cordero que derramó su sangre por ti y así te redimió de la fatal maldición de la ley! ¿No se habrá preguntado a veces el israelita si el que debía morir era el asno o el cordero? ¿No se habrá detenido el buen hombre a calcular y comparar? Indudablemente no hay comparación posible entre el valor del alma del hombre y la vida del Señor Jesús; sin embargo, el Señor muere y el hombre resulta perdonado. Alma mía, admira el infinito amor que Dios te profesa a ti y a otros miembros de la raza humana. ¡Se compra a los gusanos con la sangre del Hijo del Altísimo! ¡El polvo y la ceniza se redimen con un precio muy superior a la plata o el oro! ¡Qué ruina hubiera sido la mía si no se hubiese hallado una generosa redención! Quebrar la cerviz del asno era solo un castigo momentáneo, ¿pero quién puede medir la ira venidera, cuyo límite no es posible calcular? El glorioso Cordero que nos redimió de semejante ruina es inestimablemente precioso.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 299). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Las Bienaventuranzas

Mateo 5:3-12 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: