ESPERANZA DEL CIELO

ESPERANZA DEL CIELO

10/15/2017

Gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos.

Romanos 8:23-24

Las pruebas en la vida de un creyente aumentan su esperanza del cielo. Así como las pruebas crean un creciente desinterés por el mundo efímero, también crean un mayor deseo, por ejemplo, de reunirse con un ser querido que se ha ido para estar con el Señor. Si los seres más queridos de su vida han ido a la presencia de nuestro Salvador, y si usted ha invertido su tiempo y su dinero en las cosas eternas, entonces no tendrá muchas ataduras con este mundo transitorio.

Más allá de esta vida de sufrimiento hay un futuro glorioso para el creyente que nos hace desear aun más el cumplimiento de la salvación. De modo que las pruebas nos dan un mayor aprecio de lo que es eterno; nos ayudan a anhelar la ciudad eterna del cielo.

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Planificar para orar

OCTUBRE, 15

Planificar para orar

Devocional por John Piper

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho. (Juan 15:7)

La oración busca el gozo en la comunión con Jesús y en el poder para compartir la vida de Cristo con los demás.

La oración también busca la gloria de Dios, considerándolo una fuente con reservas inagotables de esperanza y ayuda. Es en la oración donde reconocemos nuestra pobreza y la prosperidad de Dios, nuestra bancarrota y su riqueza, nuestra miseria y su misericordia.

Por lo tanto, la oración exalta y glorifica a Dios en gran manera, precisamente porque busca todo aquello que anhelamos en él, y no en nosotros mismos. «Pedid y se os dará… para que el Padre sea glorificado en el Hijo y… para que vuestro gozo sea completo». A menos que esté muy equivocado, una de las razones principales por las que muchos de los hijos de Dios no tienen una vida de oración significativa no es que no quieran tenerla, sino que no hacen planes para tenerla.

Si usted deseara tomarse unas vacaciones de cuatro semanas, no se levantaría un día de verano y simplemente diría: «¡Hoy me voy de vacaciones!». No tendría nada listo, ni sabría adónde ir, porque no habría planificado nada.

No obstante, así es como muchos de nosotros tratamos la oración. Nos levantamos día tras día con la conciencia de que en nuestra vida debería haber un tiempo de oración considerable, pero jamás tenemos nada listo.

No sabemos adónde ir, porque no hemos planificado nada: no hay un tiempo, ni un lugar, ni un modo de proceder determinado. Y todos sabemos que lo opuesto a la planificación no resulta en un maravilloso fluir de experiencias profundas y espontáneas en oración. Lo opuesto a la planificación es el estancamiento.

Si usted no planifica sus vacaciones, lo más probable es que termine en casa mirando televisión. La corriente natural de una vida espiritual no planificada se hunde en el más bajo nivel de vitalidad. Hay una carrera que correr y una lucha que pelear. Si lo que usted desea es renovar su vida de oración, debe planificar para verla surgir.

Por eso, mi simple exhortación es la siguiente: tómese el tiempo hoy mismo para replantear sus prioridades y el modo en que la oración se ajusta a ellas. Tome nuevas resoluciones. Intente embarcarse en una nueva aventura con Dios. Fije el tiempo y el lugar. Elija un pasaje de las Escrituras que lo guíe.

No permita que la presión de los días de mucho trabajo lo tiranice. Todos necesitamos hacer correcciones en la mitad del camino. Haga de este día un regreso a la oración, para la gloria de Dios y para la plenitud de su propio gozo.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 182-183

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Pero redimirás con cordero el primogénito del asno; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz

15 de octubre

«Pero redimirás con cordero el primogénito del asno; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz».

Éxodo 34:20

Todo primogénito debía ser del Señor, pero como el asno era impuro no se podía ofrecer en sacrificio. ¿Qué significa esto? ¿Queda el asno exceptuado de la ley? De ninguna manera. Dios no admite excepciones. El asno le pertenece, pero él no lo acepta. No renuncia a su derecho, pero tampoco se agrada de la víctima. No queda, pues, otra salida que la redención. El asno tenía que librarse mediante la sustitución por un cordero que ocupara su lugar. Si no se lo redimía debía morir. Alma mía, aquí hay una lección para ti. Aquel animal impuro eres tú misma: tú perteneces al Señor, quien te hizo y te preserva, pero eres tan pecaminosa que Dios no quiere, no puede, aceptarte. El problema se soluciona así: el Cordero de Dios tiene que ocupar tu lugar, de lo contrario debes morir eternamente. ¡Conozca todo el mundo tu gratitud hacia el inmaculado Cordero que derramó su sangre por ti y así te redimió de la fatal maldición de la ley! ¿No se habrá preguntado a veces el israelita si el que debía morir era el asno o el cordero? ¿No se habrá detenido el buen hombre a calcular y comparar? Indudablemente no hay comparación posible entre el valor del alma del hombre y la vida del Señor Jesús; sin embargo, el Señor muere y el hombre resulta perdonado. Alma mía, admira el infinito amor que Dios te profesa a ti y a otros miembros de la raza humana. ¡Se compra a los gusanos con la sangre del Hijo del Altísimo! ¡El polvo y la ceniza se redimen con un precio muy superior a la plata o el oro! ¡Qué ruina hubiera sido la mía si no se hubiese hallado una generosa redención! Quebrar la cerviz del asno era solo un castigo momentáneo, ¿pero quién puede medir la ira venidera, cuyo límite no es posible calcular? El glorioso Cordero que nos redimió de semejante ruina es inestimablemente precioso.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 299). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

31 días de la Reforma

En esto nos sostenemos

31 días de la Reforma

Martín Lutero no estuvo solo hace 500 años.

La Reforma no se trató de uno o dos grandes nombres —Lutero, Calvino, Zwinglio— sino de un movimiento masivo de convicción, audacia, y alegría cristiana que le costó a muchos hombres y mujeres sus No solo fue que Lutero estaba rodeado de reformadores en Alemania, sino que también muchos héroes de la fe menos conocidos se levantaron por toda Europa. Héroes como Heinrich Bullinger, Hugh Latimer, Lady Jane Grey, Theodere Beza y Johannes Oecolampadius. Lutero fue el ariete, pero encendió y se levantó con un coro de reformadores del mundo.
Y aquí estamos hoy, 500 años después. Lutero no estaba solo entonces, y ahora tampoco lo está. Para conmemorar el 500 aniversario de la Reforma, Desiring God y Coalición por el Evangelio le invita a unirse a nosotros en un viaje de 31 días de cortas biografías de los muchos héroes de la Reforma; solo 5-7 minutos cada día durante el mes de octubre.

Serie:

  1. El primer tremor: Pedro Valdo. Más de 300 años antes de que naciera Martín Lutero, un reformador inesperado apareció repentinamente en la ciudad de Lyon al sureste de Francia.
  2. El padre ganso: Jan Huss. El padre ganso, un prominente precursor de los Reformadores, mantuvo su posición y fue martirizado.
  3. El precursor florentino: Girolamo Savonarola. Girolamo Savonarola proclamó la necesidad de una reforma en la Iglesia y fue martirizado por ello. Sin embargo, su ejemplo inspiró a los reformadores que vinieron después de él.
  4. El gentil luterano: Felipe Melanchthon. Felipe Melanchthon fue un hombre inteligente, tímido, y sobrio, a quien Dios usó para afinar la teología del naciente movimiento protestante.
  5. La novia de la Reforma: Wibrandis Rosenblatt. Conoce a Wibrandis Rosenblatt: fiel esposa, amorosa madre, y valiente cristiana.
  6. El pacificador protestante: Wolfgang Capito. Wolfgang Capito: reformador, humanista, pacificador. Un hombre que deseó la paz en tiempos de turbulencia.
  7. El valiente pacifista: Menno Simons. Menno Simons comenzó como sacerdote católico, y terminó como defensor del evangelio a raíz de estudiar la Palabra.
  8. El fénix de Florencia: Pedro Mártir Vermigli. La Reforma se llevó a cabo gracias a hombres eruditos que estudiaron y enseñaron la Biblia apasionadamente. Uno de esos hombres fue Pedro Mártir Vermigli.
  9. El protestante del lunes por la mañana: Thomas Becon. Thomas Becon no reconocía división entre lo “sagrado” y lo “secular”, y exhortó a los cristianos de su tiempo a buscar la piedad en el ritmo de sus rutinas diarias.
  10. El traductor clandestino: William Tyndale. Si el rey y la Iglesia Católica Romana no proporcionaban una Biblia impresa en inglés para que el hombre común leyera, Tyndale dijo que él lo haría aunque le costara la vida. Y lo hizo.
  11. El crisol protestante: Martín Bucer. Martín Bucer puede ser el reformador más importante del que nunca has oído hablar.
  12. La primera dama en Francia: Marie Dentière. Para Marie Dentière, las noticias asombrosas de la gracia salvadora tenían que ser proclamadas desde las azoteas.
  13. La lámpara perdida del monasterio: Juan Ecolampadio. Un erudito humanista entrenado en griego, latín, y hebreo, quien abandonó el monasterio y se unió a la Reforma.
  14. El cabildero del evangelio: Thomas Cranmer. Thomas Cranmer ayudó a liderar la Reforma Inglesa, pero es un héroe poco común.

La tríada paulina

15 OCTUBRE

1 Reyes 18 | 1 Tesalonicenses 1 | Ezequiel 48 | Salmo 104

Estoy tentado a comentar un poco más la tríada paulina que aparece en 1 Tesalonicenses 1:3 (ver meditación del 11 de octubre), pero la confrontación en el Monte Carmelo (1 Reyes 18) me reclama.

Lo más chocante de esta confrontación es que era necesaria. Se trata del pueblo de Dios, el del pacto. No es que Dios nunca se les hubiera revelado. La mente colectiva de las diez tribus del reino del norte prácticamente ha abandonado su legado. Cuando Elías desafía al pueblo con las palabras: “Hasta cuándo vais a seguir indecisos? Si el Dios verdadero es el Señor, debéis seguirlo; pero si es Baal, seguidle a él” (18:21), el pueblo no dice nada.

No obstante, antes de que nos embarquemos en un discurso de juicio y superioridad, debemos reflexionar sobre cuán frecuentemente la iglesia se ha descarrilado. El Gran Despertar fue un movimiento poderoso del Espíritu de Dios y, sin embargo, un siglo más tarde, muchas de las iglesias que se habían llenado de nuevos conversos, teología sólida y vida piadosa habían degenerado hasta llegar al unitarismo. ¿Quién iba a decir que la tierra que nos regaló a Lutero y la Reforma nos daría también a Hitler y el Holocausto? ¿Por qué el evangelicalismo del siglo XX que se propagó enormemente entre, digamos, 1930 y 1960, produjo tanta variedad de personas autodenominadas como evangélicos que ningún líder eclesial del período anterior hubiera reconocido como tal? La triste realidad es que la memoria humana es corta, selectiva y ventajista. Más aún, cada nueva generación comienza desde un punto de partida distinto. Como todos sus miembros necesitan convertirse, la iglesia siempre se halla a una o dos generaciones de la posibilidad de extinguirse. Si olvidamos este sencillo hecho, podemos fácilmente dormirnos en los laureles cuando estamos cómodos y, de alguna manera, perder de vista nuestra misión y ciertamente también a nuestro Hacedor y Redentor.

La preparación en el Monte Carmelo fue espectacular: un profeta contra 850, Yahvé contra Baal, a quien se le conocía como el dios del fuego. Es como si Elías hubiera organizado la competencia en la cancha de Baal. Sus palabras burlonas encienden a los falsos profetas y estos se vuelcan en una orgía de autoflagelación (18:28). Por instrucción de Dios (18:36), Elías disminuye las probabilidades al empapar el sacrificio que está preparando. Luego, por la noche, su propia y breve oración trae fuego fulminante del cielo y el pueblo clama: “¡El Señor es Dios, el Dios verdadero!” (18:39). Y como respuesta a la intercesión de Elías, regresa la lluvia a la tierra reseca.

En la profundidad del corazón de muchos cristianos, algo grita: “¡Hazlo otra vez!” No es que busquemos exactamente lo mismo, sino una clara confrontación que provoque la confesión masiva y decidida del Dios verdadero.

¿Pero todo esto, cambió a Israel? ¿Por qué o por qué no?

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 288). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Orar en el nombre de Jesús

domingo 15 octubre

(Jesús dijo:) Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Juan 14:13

Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

1 Juan 5:14-15

Orar en el nombre de Jesús

El Señor enseñó a sus discípulos a orar al Padre en su “nombre”. ¿Qué significa esto? Por supuesto, no significa decir: «en el nombre de Jesús», como una fórmula de cortesía escrita al final de una carta. Tampoco es una fórmula mágica que obligaría a Dios a respondernos. Lo que cuenta no son las palabras, sino el pensamiento y la fe con las cuales las pronunciamos. Pedir en el nombre del Señor significa hacer peticiones siendo conscientes de que él mismo podría formularlas, que son según su voluntad.

Su “nombre” designa su persona, lo que él es verdaderamente. Por ello, orar en el nombre de Cristo significa orar deseando estar de acuerdo con él. Una oración no tendría que acabar con las palabras «en el nombre de Jesús» o algo equivalente, si no es expresada con el deseo, del que ora, de ser sometido al Señor.

Debemos orar “para que el Padre sea glorificado en el Hijo”. ¡La gloria de Dios!, poderoso motivo para guiar nuestras peticiones. Así se evitarán ciertas oraciones egoístas o superficiales. No hay límite para los temas de oración, pero tratemos de expresarlos bajo la mirada del Señor, con toda sinceridad. ¡Así es como la oración expresa nuestra confianza, nos renueva, nos tranquiliza!

“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia” (Efesios 6:18).

Nehemías 1 – Juan 6:22-40 – Salmo 118:1-4 – Proverbios 25:12-13

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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