1 – [8] Sola Scriptura

Enseñanzas que transformaron el mundo

1 – [8]  Sola Scriptura // La Escritura solamente

Ministerios Integridad & Sabiduría

 

 

El Dr. Miguel Núñez sirve como Pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo y es el presidente y fundador del Ministerio Integridad & Sabiduría, que tiene como visión impactar la generación de hoy con la revelación de Dios en el mundo hispano-parlante. Tiene una maestría en teología del Southern Baptist School for Theological Studies y un doctorado en ministerio del Southern Baptist Theological Seminary. El pastor Núñez,forma parte del cuerpo docente del Instituto Bíblico de Integridad & Sabiduría y de la facultad docente del Southern Baptist Theological Seminary. Además es autor de varios libros y contribuidor en varias otras obras.

NO HA DE CULPARSE A DIOS

NO HA DE CULPARSE A DIOS

10/25/2017 

Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie.
(SANTIAGO 1:13)

Aunque algunos creen en el antiguo concepto de que Dios es responsable de nuestra tentación y de nuestro pecado, Santiago prohíbe tal concepto en el versículo de hoy.
Santiago advierte contra el justificar nuestro pecado y culpar a Dios en medio de nuestra lucha contra la tentación. Cuando esté luchando con la tentación y casi a punto de rendirse, no se justifique diciendo que Dios lo está tentando.
Suponiendo que nadie acuse a Dios de hacer que él peque, Santiago quiere decir que no debemos ni siquiera pensar en Dios como la causa de nuestros pecados. La mayoría de las personas no llegan tan lejos como para ver a Dios como el tentador directo, pero sí creen que Dios es indirectamente el culpable por haber permitido la situación y la posibilidad del fracaso. Pero Dios no es el causante directo de la tentación, ni es siquiera su causa remota. Nunca se considere una víctima de la providencia de Dios.

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La gran esperanza de las misiones

OCTUBRE, 25

La gran esperanza de las misiones

Devocional por John Piper

Aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados). (Efesios 2:5)

La gran esperanza de las misiones es que cuando el evangelio es predicado con el poder del Espíritu Santo, Dios mismo hace lo que el hombre no puede hacer: Él produce la fe que salva. El llamado de Dios hace lo que el llamado del hombre no puede hacer: levanta a los muertos, crea vida espiritual. Es como el llamado que Jesús hizo a Lázaro en la tumba: «¡Lázaro, ven fuera!» (Juan 11:43).

Nosotros podemos despertar a alguien que está dormido con nuestro llamado, pero el llamado de Dios puede dar vida a las cosas que están muertas (Romanos 4:17). El llamado de Dios es irresistible en el sentido de que puede vencer cualquier resistencia. Es efectivo e infalible de acuerdo con el propósito de Dios, hasta el punto que Pablo puede decir: «a los que [Dios] llamó, a esos también justificó» (Romanos 8:30).

En otras palabras, el llamado de Dios es tan efectivo que indefectiblemente crea la fe a través de la cual una persona es justificada. Todos los que fueron llamados son justificados; pero ninguno es justificado sin fe (Romanos 5:1). Por lo tanto, el llamado de Dios infaliblemente produce el efecto deseado. Asegura de un modo irresistible la fe que justifica.

Eso es lo que el hombre no puede hacer. Es imposible. Solo Dios puede quitar el corazón de piedra (Ezequiel 36:26). Solo Dios puede llevar a las personas al Hijo (Juan 6:4465). Solo Dios puede abrir el corazón para que reciba el evangelio (Hechos 16:14). Solo el Buen Pastor conoce a las ovejas por su nombre.

Él las llama y ellas lo siguen (John 10:3-414). La gracia soberana de Dios que hace lo que es humanamente imposible, es la gran esperanza de las misiones.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, página 235

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¡Su suerte cayó!

25 de octubre

«Partió, pues, y fue y espigó en el campo en pos de los segadores; y aconteció que su suerte cayó sobre [margen] la parte del campo que pertenecía a Booz, que era de la familia de Elimelec».

Rut 2:3 (LBLA)

«Su suerte cayó». Sí, aquello no parecía otra cosa que una simple casualidad; ¡pero, qué bien guiada por Dios estaba dicha casualidad! Rut había salido de su casa con la bendición de la madre y con la bendición del Dios de la madre, para hacer un trabajo humilde pero honroso, y la providencia de Dios guió todos sus pasos. No se imaginaba ella que, en medio de las espigas, hallaría un esposo que la haría copropietaria de todos aquellos extensos campos, y que ella (pobre extranjera) sería una de las progenitoras del gran Mesías. Dios es muy bueno con los que en él confían y, a menudo, los sorprende con inesperadas bendiciones. Nada sabemos nosotros en cuanto a lo que nos puede acontecer mañana, pero quizá nos alegre saber que ningún bien se nos negará. La casualidad está desterrada de la fe de los cristianos, pues ellos ven en todas las cosas la mano de Dios. Los acontecimientos insignificantes de hoy o de mañana pueden implicar consecuencias de la más alta relevancia. ¡Oh Señor, trata a tus siervos con tanta bondad como trataste con Rut!

¡Qué bendición sería si en esta noche, mientras andamos por el campo de la meditación, nuestra suerte cayera sobre el lugar en que nuestro Pariente cercano se revela a nosotros! ¡Oh Espíritu de Dios, guíanos a él! Quisiéramos más bien espigar en su campo que llevar toda la cosecha de cualquier otro campo. ¡Oh, sigamos las huellas de su rebaño, las cuales nos pueden conducir a los verdes pastos donde él sestea! Este mundo es aburrido cuando Jesús se halla ausente. Sería mejor para nosotros vivir sin sol y sin luna que vivir sin él. ¡Pero cuán divinamente hermosas se vuelven todas las cosas en su gloriosa presencia! Nuestras almas conocen la virtud que reside en Jesús y nunca pueden estar satisfechas sin él. En esta noche, esperamos en oración que nuestra suerte caiga sobre aquella parte del campo que pertenece a Jesús y en donde él se manifiesta a nosotros.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 309). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Las consecuencias de las decisiones

25 Octubre 2017

Las consecuencias de las decisiones
por Charles R. Swindoll

Salmos 137

Nadie puede negar el dolor causado por las consecuencias de las malas acciones. Puede ser algo tan sencillo como el castigo que recibimos de la vara de un padre o algo tan duradero y severo como una sentencia de prisión. Cualquiera, sin embargo, no es fácil de aceptar. La persona que le es infiel a su cónyuge y después abandona el matrimonio llegará a sufrir las consecuencias en algún momento. El hijo que huye de la casa durante un momento de rebeldía, debe vivir con las consecuencias dolorosas de ello. El político que hace promesas irreales e inalcanzables si llega a ser elegido debe enfrentar la crítica después de la elección. El ministro que transige en el área de la ética o la moral debe vivir con la vergüenza privada y la pérdida del respeto público. La lista continúa.

Aun cuando nuestra época está caracterizada por una erosión de responsabilidad personal y por los muchos intentos de cubrir las consecuencias de las malas acciones, los días que se viven en desobediencia siguen siendo una realidad. El pecado todavía da su fruto amargo. Las consecuencias devastadoras todavía le esperan al transgresor. La Biblia dice: “No se engañen; Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso mismo cosechará” (Gálatas 6:7).  Son pocas las personas que tienen vidas más sombrías que aquellos que han desobedecido y que ahora sufren el afán de las consecuencias duraderas.

El Salmo 137 es una canción de luto que habla de personas que están enfrentando el afán de las consecuencias duraderas después de una larga historia de malas decisiones.

El compositor sirve de vocero para expresar la angustia del pueblo del pacto de Dios que fue removido de su tierra prometida, extirpado de su primogenitura. Como si fuesen una banda de prisioneros de guerra judíos, ellos fueron cautivados por los babilonios y llevados a una tierra extranjera. Los primeros renglones nos dan el escenario.

Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos y llorábamos
acordándonos de Sion (v. 1).
Un paso breve por los siguientes ocho versículos nos ayuda a detectar otros términos que revelan esa sensación de sentirse prisioneros:

Versículo 3: ” Los que nos habían llevado cautivos… nos habían hecho llorar”.

Versículo 4: “…nos habían hecho llorar”.

Versículo 7: “Acuérdate, oh Señor,  de los hijos de Edom”.

Versículo 8: “ Oh hija de Babilonia, la despojadora”.

¿Por qué estaba un escritor hebreo en Babilonia? ¿Cuáles fueron los eventos que hizo que él y otros quedarán cautivos bajo este gobierno extranjero?

Créame. No fue un accidente. Sucedió exactamente cómo Dios lo había anunciado por medio de su profeta Jeremías:

Por tanto, así ha dicho el Señor de los Ejércitos: ‘Por cuanto no han escuchado mis palabras, he aquí yo enviaré a tomar a todas las gentes del norte y a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y los traeré contra esta tierra y contra sus habitantes, y contra todas las naciones de alrededor, dice el Señor. Los destruiré por completo y los convertiré en escarnio, rechifla y ruinas perpetuas. Toda esta tierra será convertida en desolación y espanto. Y estas naciones servirán al rey de Babilonia durante setenta años’ (Jeremías 25:8-9, 11).

Por siglos, el Señor había enviado profetas para que le dijeran al pueblo de Judá que su idolatría y su desobediencia continua los llevaría al exilio. No obstante, ellos continuaron en su desobediencia por más de trescientos años desde los últimos días del reinado de Salomón. Después de la muerte de Salomón, el reino de la nación judía se había dividido. Una guerra civil causó que diez de las doce tribus de Israel se refugiaran en el norte bajo el liderazgo del rey Jeroboam. Las otras dos tribus se fueron al sur siguiendo al rey Rehoboam, el hijo de Salomón.

En la Escritura, el reino del norte es llamado “Israel” y el reino del Sur es llamado “Judá”. Israel tuvo diecinueve reyes durante sus más de doscientos años antes que cayera ante los asirios en el año 722  a. C. Judá tuvo veinte reyes y sólo ocho de ellos fueron reyes justos. Por muchos años, Judá vivía entre la obediencia y la rebelión hasta que el Señor permitió que los babilonios (que también se llamaban caldeos) la capturaran y la mantuvieran en esclavitud por setenta años, tal como Jeremías lo había predicho. El Salmo 137 fue escrito durante (o tal vez poco después) la cautividad de Judá en Babilonia.

Afirmando el alma
El Señor siempre nos amonesta antes de castigarnos. ¿Ha recibido advertencias para que deje un pecado habitual del cual no se ha arrepentido? ¿Cuál ha sido su reacción? ¿Qué fue lo que sucedió después? Si usted está escuchando advertencias ahora, piense en una persona confiable que le puede ayudar a “ponerlo en raya” antes que sea demasiado tarde.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

7 recursos recomendados sobre la teología reformada

Coalición por el Evangelio

7 recursos recomendados sobre la teología reformada

Hace casi 500 años, Martín Lutero clavó sus famosas 95 tesis en la puerta de la catedral de Wittenberg. Dios usó este evento singular para iniciar una Reforma que transformó al mundo y que sigue expandiéndose.

Pensando en eso, aquí tienes algunos recursos que te pueden ayudar a conocer más sobre la teología reformada y su importancia:

¿Por qué sigue siendo importante la Reforma?, por Miguel Núñez, Steven Morales, Jairo Namnún.

El primer episodio de la segunda temporada de Coalición Radio es una conversación sobre la relevancia de la Reforma y su teología para nuestras vidas.

¿Qué significan los cinco puntos del calvinismo?, por Gabriel ReyesOrdeix.

“Los cinco puntos no son tanto ‘calvinistas’ como son ‘cristianos’. El TULIP no pretende ser un sustituto o mejora a la teología bíblica, sino un reflejo de la misma. Así como Newton no inventó la ley de la gravedad sino que enunció la ley, Agustín, Calvino, o Dort no inventaron estas doctrinas. El Señor decretó estos gloriosos cinco puntos, y solo Él merece la gloria por ellos”.

¿Quién fue Juan Calvino y por qué fue importante?, por Ryan Reeves.

“Su rol en la reforma fue tan fundamental que su nombre se convirtió en sinónimo del movimiento, a pesar de que él no fue su fundador ni la voz más influyente hasta el final de su vida. El nombre ‘calvinista’ fue tomado con mucho orgullo particularmente por los de habla inglesa, mientras que los oponentes a las ideas reformadas siempre escribían en contra de los ‘calvinistas’”.

10 cosas que debes saber sobre la Reforma, por Steven Morales.

“La Reforma afectó no solamente la esfera religiosa de la sociedad, sino la sociedad completa en sí. La Reforma ayudó incrementar la tasa de alfabetización, abriendo las puertas a la literatura, educación, ciencias, y artes a través de todo el continente europeo”.

La Reforma y la misión de la Iglesia, por Andrés Birch, Sam Masters, y Xavier Torrado.

“Algunos ven la Reforma como una obra para tratar de cambiar la Iglesia hacia adentro, pero en realidad hay varios hechos históricos en las vidas de los reformadores que nos demuestran que la Reforma también cambió la manera en que la Iglesia obraba para afuera”.

El evangelio y las Doctrinas de la Gracia, por Miguel Núñez, Jairo Namnún, y José Mercado.

“Las Doctrinas de la Gracia son hermosas porque muestran a un Dios santo amando hasta lo sumo a seres indignos. Como tú y como yo. Pero para que estas doctrinas sean verdaderamente hermosas, dependen de un hecho histórico: dependen del evangelio”.

Los finos puntos del calvinismo, por R. C. Sproul.

“Comenzamos diciendo que la teología reformada no es un conjunto caótico de ideas inconexas. Por el contrario, la teología reformada es sistemática. Vivimos en una época en que los sistemas de pensamiento son censurados en un mundo posmoderno, no solo en el ámbito secular de las ideas, pero incluso dentro de seminarios cristianos. Históricamente el principio de la teología sistemática ha sido el siguiente: la Biblia, siendo la Palabra de Dios, refleja la coherencia y la unidad del Dios cuya palabra es”.

Puedes explorar muchos más recursos sobre teología reformada navegando en los artículos etiquetadoscon el tema.

Imagen: Lightstock.

Escrito por el equipo de trabajo de Coalición por el Evangelio.

¡Un teólogo intelectual sin amor por la gente no servirá!

25 OCTUBRE

2 Reyes 6 | 1 Timoteo 3 | Daniel 10 | Salmo 119:1–24

En el Nuevo Testamento, se mencionan dos oficios eclesiales explícitos. Por un lado, hay pastores (palabra que surge del latín), a quienes también se les llama ancianos u obispos. Por el otro, hay diáconos. Fue en el siglo II, cuando los obispos se convirtieron en una especie de tercer rango de autoridad eclesial, supervisando a varios pastores/ancianos bajo su cuidado.

De manera que, cuando Pablo esboza brevemente los criterios para ser “obispo” (1 Timoteo 3:1–7), en realidad está supliendo los criterios del pastor. Una breve reflexión sobre algunos de sus puntos nos podría ayudar:

(1) En cierto nivel, las pautas que provee Pablo no son particularmente elevadas o difíciles. No dice nada sobre una educación exclusiva, cierto tipo de personalidad, pertenecer a los sectores aristocráticos de la sociedad o demostrar una capacidad especial de liderazgo. La lista incluye cualidades como no emborracharse, no ser pendenciero y otras parecidas.

(2) Con la excepción de sólo dos de los requisitos, todo lo demás en la lista se le exige también a todos los cristianos. Por ejemplo, si el obispo debe ser “hospitalario” (3:2), lo mismo se le ordena a todos los creyentes en Hebreos 13:2. Si un pastor cristiano no debe ser “dado al vino” (3:3), tampoco debería serlo cualquier otro cristiano. En otras palabras, lo que debe caracterizar en primera instancia a los pastores cristianos es que demuestran los tipos de gracia y señales de madurez que se les ha impuesto a todos los creyentes sin excepción. De manera que el anciano cristiano debe ser un modelo de la vida cristiana. En ese sentido, los requisitos a nivel general son realmente muy altos.

(3) Los dos que son distintos son los siguientes: (a) El pastor cristiano debe ser “capaz de enseñar” (3:2). Esto presupone conocimiento y la habilidad de comunicarlo. Esa es la función distintiva de este oficio. (b) Los pastores cristianos no deben ser recién convertidos (3:6). Obviamente, esto excluye a algunos cristianos. Qué constituye un “recién convertido” sin duda será diferente dependiendo de la edad y madurez de la iglesia, puesto que el criterio es necesariamente relativo a cuán recientemente se convirtieron los demás.

(4) La conexión tan directa entre el hogar y la iglesia (3:4–5) es muy sorprendente. No todos los padres cristianos son elegibles para ser ancianos en la iglesia; no obstante, se presupone que todo padre cristiano tiene funciones de anciano que debe ejercitar en su propio hogar.

(5) Varios de los requisitos están enlazados con la responsabilidad distintiva de este oficio. Si ha de enseñar, el anciano tiene que ser hospitalario, mantener una buena reputación ante los de afuera, no ser pendenciero y estar libre de la atracción del dinero. Un teólogo intelectual sin amor por la gente no servirá.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 298). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Metamorfosis

miércoles 25 octubre

Las cosas que se escribieron antes (en la Palabra de Dios), para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.

Romanos 15:4

La biblioterapia (2)

¡La Biblia no es un libro de «recetas de la felicidad»! Pero el que la lee atentamente halla consuelo en las promesas que Dios hizo a los que confían en él en cuanto a sus interrogantes:

–La muerte: “Vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios (Jesucristo)… tenéis vida eterna” (1 Juan 5:13).

–El sentimiento de culpabilidad: “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados” (Isaías 43:25).

–El miedo al mañana: “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?… Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas” (Mateo 6:31-32).

–La angustia: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27).

–La falta de energía: “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (Isaías 40:29).

–La preocupación: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado” (Salmo 4:8).

–La dificultad para tomar una decisión: “Te instituiré, y te enseñaré el camino en que debes andar: te aconsejaré” (Salmo 32:8, V. M.).

–El miedo a las catástrofes: “Los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia” (Isaías 54:10).

–El miedo a la vejez: “Hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo” (Isaías 46:4).

Nehemías 11 – Juan 11:38-57 – Salmo 119:41-48 – Proverbios 26:5-6Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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