LA BONDAD DE DIOS

LA BONDAD DE DIOS

10/30/2017

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto.

Santiago 1:17

Lo que viene de Dios es bueno y perfecto. Dios nunca pudiera producir lo malo porque su natu­raleza es buena. Más bien produce muchísimas buenas cosas. Mientras que nosotros tenemos una ­naturaleza que da origen al pecado, Dios no es así.

¿Por qué trataríamos de satisfacernos con malos deseos que dan por resultado la muerte cuando Dios está derramando todo lo que pudiéramos desear para nuestra satisfacción? Solo un necio sería atraído con semejante trampa cuando tiene a su disposición toda la bondad de Dios por su misericordia. De igual modo puede compararse nuestra carne con un pozo de aguas estancadas. Es absurdo creer que pudiéramos satisfacernos bebiendo de él cuando podemos acudir a la fuente de agua viva misma que nos da toda buena dádiva y todo don perfecto.

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El peligro de desviarnos

OCTUBRE, 30

El peligro de desviarnos

Devocional por John Piper

Por tanto, debemos prestar mayor atención a lo que hemos oído, no sea que nos desviemos.(Hebreos 2:1)

Todos conocemos personas a las que les ha sucedido esto. No hay diligencia, ni vigilancia; no escucharon con atención, no meditaron ni pusieron sus ojos en Jesús. El resultado fue que, en lugar de mantenerse firmes y de pie, se desviaron.

Ese es el punto: no se mantuvieron firmes. La vida en este mundo no es como un lago; es como un río, y su corriente conduce a la perdición. Si no escuchamos a Jesús con diligencia, meditamos en él a diario y ponemos nuestros ojos en él a toda hora, entonces no nos mantendremos firmes, retrocederemos. Flotaremos mientras la corriente nos arrastra.

Desviarse es fatal en la vida cristiana. La solución, según Hebreos 2:1, es «prestar mayor atención a lo que hemos oído». Es decir, debemos reflexionar en lo que Dios dice mediante su Hijo Jesús; prestar atención a lo que Dios dice y hace por medio del Hijo de Dios, Cristo Jesús.

No se trata de un estilo avanzado que debemos aprender para poder nadar contra la corriente del pecado y la indiferencia. Lo único que nos impide nadar contra corriente son nuestros propios deseos pecaminosos de mantenernos a flote con otros intereses.

No nos quejemos porque Dios nos asignó una tarea difícil. Escuchemos, reflexionemos y pongamos nuestros ojos en Cristo: esta no es la descripción de un trabajo complicado. No es la descripción de un trabajo. Es una invitación solemne a estar satisfechos en Jesús para que no dejemos que los deseos engañosos nos atraigan y la corriente nos arrastre.

Si usted está desviándose hoy, uno de los síntomas que indican que hay esperanza de que haya nacido de nuevo es que se sentirá confrontado por estas palabras, y tendrá un deseo cada vez mayor de volver sus ojos a Jesús, meditar en él, y escucharlo en los días y meses y años siguientes.


Devocional tomado del sermón “El peligro de desviarnos de la palabra”

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«¡Oh, tú que habitas en los huertos, los compañeros escuchan tu voz; házmela oír!»

30 de octubre

«¡Oh, tú que habitas en los huertos, los compañeros escuchan tu voz; házmela oír!».

Cantares 8:13

Mi afable Señor Jesús recuerda muy bien el huerto de Getsemaní; pero, como ya ha dejado ese lugar, ahora habita en el huerto de la Iglesia. Allí él abre su corazón a quienes cultivan su bendita amistad. La amorosa voz con que él habla a su amada es más melodiosa que las arpas del Cielo. Hay en ella una profundidad tal de amor melódico que supera toda música humana. Decenas de millares en la tierra y millones en el Cielo se deleitan con los armoniosos acentos de la voz de Jesús. Algunos a quienes conozco bien y a quienes envidio grandemente están en este momento escuchando su querida voz. ¡Ah, si pudiese participar de las alegrías de ellos! Es verdad que entre ellos algunos son pobres; otros están postrados en cama; y otros yacen cerca de las puertas de la muerte. Pero, oh Señor mío, con tal de oír tu voz yo padecería alegremente hambre con ellos, me consumiría con ellos o moriría con ellos. En otro tiempo yo oía esa voz con frecuencia, pero contristé tu Espíritu. Vuelve a mí con compasión y dime una vez más: «Yo soy tu salvación». Ninguna otra voz puede contentarme. Yo conozco la voz tuya y no hay otra que sea capaz de engañarme. Te ruego que me permitas oírla. No sé, oh Amado mío, lo que me dirás, ni te pongo condición alguna; lo único que quiero es oírte hablar. Si lo que tienes que darme es una reprensión, te alabaré por ella. Quizá para purificar mi oído se necesite una operación muy penosa para la carne; pero, sea lo que sea, no me apartaré de este vehemente deseo: «Hazme oír tu voz». Horada mi oreja otra vez; hiere mi oído con tus notas más agudas. Lo único que te pido es que no permitas que continúe sordo a tu voz. Señor, cumple esta noche el deseo de tu indigno siervo, porque yo soy tuyo y tú me has comprado con tu sangre. Tú has abierto mis ojos para que te vea y tu presencia me ha salvado. Señor, abre mis oídos. He leído tu corazón; déjame ahora oír tus labios.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 314). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

6 – [8] – Gracia irresistible

Enseñanzas que transformaron el mundo

6 – [8] – Gracia irresistible

Ministerios Integridad & Sabiduría

 

 

El Dr. Miguel Núñez sirve como Pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo y es el presidente y fundador del Ministerio Integridad & Sabiduría, que tiene como visión impactar la generación de hoy con la revelación de Dios en el mundo hispano-parlante. Tiene una maestría en teología del Southern Baptist School for Theological Studies y un doctorado en ministerio del Southern Baptist Theological Seminary. El pastor Núñez,forma parte del cuerpo docente del Instituto Bíblico de Integridad & Sabiduría y de la facultad docente del Southern Baptist Theological Seminary. Además es autor de varios libros y contribuidor en varias otras obras.

Discusiones inútiles

30 OCTUBRE

2 Reyes 12 | 2 Timoteo 2 | Oseas 3–4 | Salmo 119:121–144

Una de las muchas decisiones prácticas que debe tomar un pastor comprometido es si debe o no confrontar algún error particular que se vislumbra entre el pueblo.

Son muchos los factores que influyen en este tipo de decisión. ¿A cuántas personas les está afectando? ¿Está amenazando con dividir a la iglesia o sólo es una fijación de una o dos personas? ¿Se trata de algún asunto relativamente marginal o ataca al corazón del evangelio? ¿Es algo que la Biblia aborda de manera bastante clara, o sobre lo cual no afirma nada sustancial? Además, aunque el asunto es evidentemente importante, uno debe tomar decisiones sobrias sobre cuánto tiempo y energía dedicarle. Si es poco, la congregación se puede ver seriamente afectada; si es demasiado, te distrae de lo que debería ser el enfoque principal de tu ministerio. Puede que gradualmente acabes inmerso en un mar tan enorme, que jamás vuelvas a ver la orilla.

A través de los años, me han invitado a hablar sobre una cantidad de “problemas” o “interpretaciones” que no han durado más de un par de meses o años. Puede ser conveniente estudiar lo necesario para abordar algunos de ellos; más que eso es perder el tiempo. Cerca de un mes antes del suicidio masivo de la secta “Heaven’s Gate” (en inglés, Puerta del Cielo), ellos mismos me enviaron (y seguramente a muchas otras personas) uno de sus videos y un montón de literatura. Le dediqué diez minutos a la lectura de esos documentos para ver de qué iba. Eran auténticas sandeces, así que lo guardé, esperando no tener que responder nunca a esta tontería en particular. Varias semanas después, la mayoría de sus seguidores estaban muertos.

Hará unos dos años, un pastor me llamó y me regañó por no haber respondido sustancialmente al libro de Michael Drosnin, El Código Secreto de la Biblia. Por interés, había acumulado un archivo bastante amplio sobre el tema, pero eso no satisfizo a este pastor. Él entendía que las personas de su iglesia eran terriblemente vulnerables e insistió en que yo dedicara tiempo a trabajar el tema. Yo me negué. Dos meses más tarde, descubrí que en esa iglesia, la persona con la mayor fijación en este problema era el pastor mismo, que no lograba abandonar ese asunto.

Qué contraste tan agradable, entonces, es escuchar a Pablo decirle a Timoteo lo que debe enseñarle a las nuevas generaciones de pastores: “Adviérteles delante de Dios que eviten las discusiones inútiles, pues no sirven nada más que para destruir a los oyentes” (2 Timoteo 2:14). O una vez más: “No tengas nada que ver con discusiones necias y sin sentido, pues ya sabes que terminan en pleitos” (2:23). Responde lo que sea necesario; nunca te obsesiones con los temas marginales; no pierdas centrarte en lo principal; no dejes que te atraigan las discusiones tontas. Los asuntos verdaderos son demasiado importantes.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 303). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Qué ídolos hay hoy?

lunes 30 octubre

(Dios el Padre) nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.

Colosenses 1:12-13

Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. Hijitos, guardaos de los ídolos.

1 Juan 5:20-21

¿Qué ídolos hay hoy?

Un ídolo es todavía, en nuestros días y en numerosos lugares, una estatua o un objeto asimilado a una divinidad que el hombre teme. Un ídolo desvía al hombre de Dios y lo vuelve hacia los falsos dioses, a veces incluso hacia los poderes ocultos. Pero de forma más general, podemos llamar ídolo a todo aquello que se interpone entre el hombre y Dios.

Los ídolos modernos quizá no sean de madera, de plata o de piedra, pero son igual de reales. Pensemos en el lugar que ocupa el dinero, el poder o el placer en nuestras sociedades. Pensemos también en las personas a las que mucha gente llama ídolos: deportistas, cantantes, actores, que sirven de referencia y de modelo a muchas personas.

Dios quiere liberarnos de todo lo que nos hace esclavos de la opinión de la mayoría, de su manera de vivir, de su comportamiento frente a todos los aspectos de la vida. Si vamos a Jesús, él nos liberará. “Si vosotros permaneciereis en mi palabra”, dice Jesús, “seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31-32).

¿Cómo comprender esta última exhortación del apóstol a los creyentes: “Hijitos, guardaos de los ídolos”? Un cristiano la explicaba así: «Hijos míos, guárdense de todo aquello que puede tomar el lugar de Dios en sus corazones». Incluso un ser amado puede volverse un ídolo y alejarnos de Dios.

Servir a un ídolo es estar en un mundo ilusorio, pero servir a Dios significa estar en la realidad y la verdad.

Ester 3 – Juan 14 – Salmo 119:81-88 – Proverbios 26:15-16

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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