El camino de la fe

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El camino de la fe

Charles Stanley

Andar por fe no significa que estemos en un camino fácil

Hebreos 11.23-29 

Moisés fue un líder importante del pueblo hebreo, y muchos lo consideran un héroe del Antiguo Testamento. Fue llamado a hacer grandes cosas con la ayuda del Señor, y se encontró con la presencia del Todopoderoso de manera personal. Pero todas sus asombrosas hazañas fueron posibles solo por su fe.

El pasaje de hoy es parte de lo que se conoce como el “Salón de la fe” de la Biblia. Los mencionados en este capítulo le creyeron a Dios y demostraron su confianza con la acción obediente. Santiago 2.14 dice que toda fe genuina resulta en acción, y eso también es cierto para nosotros.

Andar por fe no significa que estemos en un camino fácil. Puede implicar dificultades e incluso persecuciones. Pero cuando nos mantenemos fieles al Señor a pesar de todo, nuestra fe demuestra ser genuina y nos volvemos más semejantes a Cristo.

¿Está usted dispuesto a confiar en el poder de Dios en su debilidad? ¿Cree que Él le dará poder para mantenerse firme si enfrenta la adversidad? El Señor responde a la fe al capacitarnos para soportar las dificultades, demostrando su poder en nuestra debilidad, y dándonos satisfacción y gozo en medio del sufrimiento.

Biblia en un año: 2 Samuel 15-17

Nuestro regalo más grande

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Nuestro regalo más grande

Charles Stanley

¿Ha recibido usted el regalo más grande de Dios? Si no es así, ¿le gustaría hoy mismo poner su confianza en el Salvador?

Efesios 2.1-10

¿Cuál considera usted su pertenencia más preciada? Si es algo material, no traerá satisfacción duradera. ¿Por qué otra razón es que tanta gente sigue negociando y compitiendo para tener “más” y “mejores” cosas? En su búsqueda de los bienes de este mundo, muchas personas pasan por alto el activo más valioso de todos: la fe.

La fe es un regalo del Señor, no algo que podamos obtener con nuestro esfuerzo. Somos salvos solo por la gracia de Dios, a través de la fe en la obra de Cristo a nuestro nombre. En la cruz, el Señor Jesús llevó el castigo que merecemos, y le da vida eterna a cada persona que confía en Él.

Sin fe, no tendríamos nada de valor duradero. Entonces, todo estaría perdido al llegar la muerte, dejándonos para enfrentar el castigo eterno “excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder” (2 Ts 1.8, 9).

¿Ha recibido usted el regalo más grande de Dios? Si no es así, ¿no quisiera poner su confianza en el Salvador hoy? Si reconoce a Jesucristo como Señor, y cree de corazón que Dios lo resucitó de los muertos, será salvo (Ro 10.8-10). No tiene nada que perder, y sí mucho que ganar.

Biblia en un año: 2 Samuel 13-14

Un espíritu satisfecho y juvenil

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Un espíritu satisfecho y juvenil
¿Está envejeciendo su cuerpo, alma y espíritu?

Charles Stanley

Eclesiastés 1

A medida que pasa el tiempo es inevitable comenzar a experimentar dolores y molestias físicas. Pero las decepciones pueden hacernos sentir viejos en espíritu a cualquier edad. En el pasaje de hoy, encontramos a un desalentado Salomón lamentándose de lo insignificante que se ha vuelto su existencia. El rey, que una vez fue sabio, ha permitido que los ideales y las búsquedas mundanas distorsionen sus prioridades. Y como resultado, ha perdido la satisfacción de la vida.

Lo que Salomón no entendió fue que nuestro enfoque determina nuestro nivel de satisfacción. Quienes permanecen jóvenes en espíritu buscan evidencias del Todopoderoso —las maneras en que Él obra, provee, ama y dirige. Sin esta perspectiva, el dolor y los problemas de la vida toman el centro del escenario, lo que puede llevar al desaliento y a las quejas.

Estas son cargas que los creyentes no debemos llevar. Jesucristo invita a los cansados y cargados a que vengan a Él y encuentren descanso (Mt 11.28-30). Nuestro Salvador es la solución para todo lo que nos pesa, pero debemos dejar que Él lleve la carga por nosotros.

¿Está envejeciendo su cuerpo, alma y espíritu? Ya sea que esté agobiado por resentimiento, remordimiento, culpa o cualquier otra cosa, entréguesela a Dios, porque Él se interesa por usted (cf. 1 P 5.7).

Biblia en un año: 2 Samuel 10-12

Para mantenerse joven y fructífero

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Para mantenerse joven y fructífero

Charles Stanley

Salmo 92.12-15

Nuestro mundo está obsesionado con la juventud. El mercado está inundado de productos que prometen más salud, menos arrugas y mejores cuerpos. Sin embargo, a menos que la muerte intervenga, envejecer es inevitable. Pero vivir como si fuéramos viejos es una opción. Podemos ser jóvenes en alma y espíritu, no importa cuál sea nuestra edad cronológica.

El pasaje de hoy nos dice que cuando un hombre justo está plantado con firmeza en el Señor (Sal 92.13), llegará a ser fructífero en las cosas que durarán por la eternidad. Los creyentes nunca debemos dejar de dar fruto; debemos permanecer en Cristo para hacer la obra que nos ha encomendado (Jn 15.4Ef 2.10).

Incluso cuando caminamos con Cristo, nuestros cuerpos pueden debilitarse; sin embargo, podemos tener la confianza y la estabilidad que vienen solo de crecer fuertes en la fe. Cada año es una oportunidad para confiar más en Dios y apoyarnos por completo en su Palabra.

Mantenerse joven mientras se envejece comienza con la mente. Nunca deje de escuchar al Padre y aprender de su Palabra. Permita que el pensamiento piadoso moldee su actitud. Sea agradecido, no deje de reír y regocijarse en el Señor. Por encima de todo, siga creyendo y amándolo con todo su corazón.

La obediencia por medio de la meditación

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La obediencia por medio de la meditación

Charles Stanley

La Biblia es necesaria porque ilumina la verdadera naturaleza de Dios y enseñarnos sus principios y mandamientos.

Salmos 119:9-16
Bet
9 ¿Con qué limpiará el joven su camino?

Con guardar tu palabra.

10 Con todo mi corazón te he buscado;

No me dejes desviarme de tus mandamientos.

11 En mi corazón he guardado tus dichos,

Para no pecar contra ti.

12 Bendito tú, oh Jehová;

Enséñame tus estatutos.

13 Con mis labios he contado

Todos los juicios de tu boca.

14 Me he gozado en el camino de tus testimonios

Más que de toda riqueza.

15 En tus mandamientos meditaré;

Consideraré tus caminos.

16 Me regocijaré en tus estatutos;

No me olvidaré de tus palabras.

Algunos cristianos tratan de vivir dentro de la voluntad de Dios mientras abren sus Biblias solo en la iglesia. Esta práctica es similar a jugar al baloncesto sin conocer las reglas; lo cual genera errores y frustración. Para obedecer al Señor, primero hay que saber lo que Él ha dicho.

Una vez me salté la lectura de la Palabra de Dios durante una semana como una especie de experimento. En el transcurso de solo siete cortos días mi pensamiento pareció nublarse, mi actitud sufrió y podía sentir que mi corazón se enfriaba para con el Señor. Esa semana me confirmó que la Biblia no es solo para los domingos. Ella es necesaria porque ilumina la verdadera naturaleza de Dios y enseñarnos sus principios y mandamientos.

Solo después de leer la Biblia, podemos comenzar a meditar en sus versículos y dejar que ella nos transforme. Al mantener nuestro enfoque en el Padre celestial y su Palabra, la meditación diaria nos ayuda a transformar el conocimiento bíblico en obediencia activa. Mientras meditamos en un pasaje, el Espíritu lo usará para enseñarnos la manera correcta de vivir, enderezar nuestro rumbo cuando nos desviemos, y capacitarnos para obedecer los mandamientos bíblicos. Él no solo nos revelará cómo aplicar la verdad a nuestra vida, sino que también nos dará su poder para hacerlo.

¿Por qué permite Dios las pruebas?

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¿Por qué permite Dios las pruebas?

Charles Stanley
Dios tiene un propósito para cada prueba

1 Pedro 1:6-9
En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

Profundicemos hoy en el tema de las pruebas. ¿Qué propósito podría tener Dios al permitir que las enfrentemos?

  1. DIOS PERMITE LAS PRUEBAS PARA PROBAR NUESTRA FE. Sin embargo, no lo hace con la expectativa de que fracasemos. Más bien, quiere que aprendamos a depender más de Él. La fe que no ha sido puesta a prueba, no puede crecer.
  2. DIOS UTILIZA LAS PRUEBAS PARA MOSTRAR SU PODER SUSTENTADOR. Como vimos ayer, todos enfrentamos períodos dolorosos en la vida. Al recurrir al poder de Dios durante estos tiempos, podemos compartir un poderoso testimonio frente a quienes no conocen a Cristo.
  3. NUESTRAS PRUEBAS NOS PREPARAN PARA AYUDAR A OTROS. Cuando pasamos por problemas, nos preparamos para alentar a quienes lleguen a pasar por alguna prueba similar. Este principio fue parte importante del ministerio de Pablo (2 Co 1.4-8).
  4. DIOS PERMITE LAS PRUEBAS PARA PURIFICARNOS. Las dificultades nos presionan, sobre todo en las áreas donde tratamos de ocultar el pecado. El Señor sabe que estas cosas deben ser sacadas a la superficie y enfrentadas abierta y sinceramente si queremos llegar a ser creyentes maduros.

Dios tiene un propósito para cada prueba. Manténgase firme y deje que el Padre celestial lleva a cabo su voluntad en usted, por los medios que Él considere necesarios.