Una doctrina sana para iglesias sanas

Una doctrina sana para iglesias sanas

Miguel Núñez

 

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

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El campeón de la Iglesia de Escocia: Juan Knox

El campeón de la Iglesia de Escocia: Juan Knox

MARTÍN LUTERO NO ESTUVO SOLO HACE 500 AÑOS. Y NO ESTÁ SOLO HOY. PARA MARCAR LOS 500 AÑOS DE LA REFORMA, DESIRING GOD PREPARÓ UNA SERIE CON UN ARTÍCULO NUEVO CADA DÍA POR EL MES DE OCTUBRE A TRAVÉS DE PERSONAJES CLAVES DE ESTE EVENTO.

A principios de los años 1500, Escocia tenía algo en común con el resto de Europa: una iglesia profundamente corrupta y espiritualmente empobrecida, con un liderazgo moralmente moribundo. Para citar un ejemplo notorio, David Beaton, cardenal y arzobispo, engendró ilegítimamente al menos catorce hijos. Demasiado para el celibato en acción. La ignorancia espiritual era tal, que George Buchanan podía afirmar que algunos sacerdotes pensaban que el Nuevo Testamento era un libro publicado recientemente por Martín Lutero.

Entra Juan Knox, y la Reforma estaba en marcha.

Nacido en Haddington, East Lothian, en un tiempo entre 1513 y 1515, Knox recibió su educación localmente y luego en la Universidad de St. Andrews. Se convirtió en sacerdote y regresó a su región natal como notario y tutor. Sabemos tan poco acerca de su conversión como sabemos sobre la de Calvino.

CAPTURA Y LIBERACIÓN

Después del martirio del protestante George Wishart en St. Andrews, Knox llegó a la ciudad con algunos de sus estudiantes jóvenes y, en 1547, se unió al grupo de reformadores que vivían en el castillo allí. Cuando Knox fue nombrado para predicar, se negó, pero fue prácticamente obligado a aceptar un llamado de la congregación del castillo para convertirse en su ministro. En cuestión de meses, sin embargo, el castillo fue asediado por barcos franceses en la Bahía de St. Andrews. Knox y otros fueron capturados, y se convirtió en un esclavo de galeras durante el próximo año y medio.

En 1549, Knox fue liberado y se dirigió a Inglaterra. Pastoreó una congregación en Berwick, pero pronto se trasladó a Newcastle. Luego se convirtió en capellán real durante los días del joven Eduardo VI, el Rey. La muerte de Eduardo en 1553 fue un duro golpe para el partido reformista en Inglaterra, lo que llevó a la entronización de María Tudor (“esa idólatra Jezabel”, fueron las palabras cuidadosamente elegidas por Knox para describirla). Knox buscó refugio en el continente.

LA VIDA EN EL CONTINENTE

Entre 1553 y 1559, Knox vivió una existencia algo nómada. Pasó algún tiempo con Calvino en Ginebra, llamándolo “la escuela más perfecta de Cristo… desde los días de los apóstoles”. A partir de entonces, aceptó un llamado para pastorear la congregación de habla inglesa en Frankfurt am Main.

Knox se casó con la inglesa Marjorie Bowes y, en 1556, regresó a Ginebra, donde pastoreó una congregación de unos doscientos refugiados. Al año siguiente, recibió una invitación urgente para regresar a Escocia: 1558 era el tiempo programado para el matrimonio de la joven María, Reina de Escocia, con el hijo mayor del Rey de Francia, un evento que parecía destinar a Escocia a un gobierno católico permanente.

Una muestra del vigor de Knox puede ser percibida en una carta que escribió ese mismo año al pueblo de Escocia, instándoles a no comprometer el evangelio. Les recordó que debían responder por sus acciones ante el tribunal de Dios:

“[Algunos dan excusas:] ‘No éramos más que simples súbditos, no repararíamos las faltas y los crímenes de nuestros gobernantes, obispos, y clérigos; pedimos la reforma, y ​​deseamos lo mismo, pero… nos vimos obligados a dar obediencia a todo lo que exigían’. Estas vanas excusas, digo, nada te servirán en la presencia de Dios”.

REGRESO A ESCOCIA

En 1559, Knox finalmente volvió a casa para comenzar su fase más importante del ministerio público como el campeón de Kirk (el término escocés para la Iglesia). A pesar de sus largas ausencias de su tierra natal, varias cosas equiparon a Knox para dirigir la Reforma allí: su nombre se asociaba con los héroes de los últimos tiempos, sus sufrimientos autenticaban su compromiso, su amplia experiencia lo había preparado para el liderazgo, y su sentido del llamado le hizo “no temer a ningún hombre”. Así, durante los siguientes trece años, Knox se entregó a la reforma de Escocia.

En el verano de 1572, Knox era una sombra de su antiguo yo, y en noviembre, estaba claro que no estaría mucho tiempo en este mundo. En la mañana del 24 de noviembre, le pidió a su segunda esposa, Margaret, que le leyera 1 Corintios 15, y alrededor de las cinco de la tarde llegó su última petición: “Lee dónde arrojé mi primera ancla” (presumiblemente en fe). Ella leyó Juan 17. Al final de la noche, Knox se había ido.

Se han dado muchas explicaciones para la influencia de Knox y la Reforma Escocesa. Sin duda había muchos factores en acción en la providencia de Dios que provocó tal renovación espiritual. Pero la convicción de Knox era ésta: “Dios dio su Espíritu Santo en gran abundancia a hombres sencillos”. En esto radica la mejor lección de su vida.


PUBLICADOR ORIGINALMENTE POR DESIRING GOD. TRADUCIDO POR LAURA CUARTAS.

4 recomendaciones de John Newton sobre la oración pública

4 recomendaciones de John Newton sobre la oración pública

John Newton (1725–1807), el famoso escritor del himno Sublime gracia, escribió más de mil cartas en su vida, y muchas de ellas tratan el tema de la oración. Newton creía y enseñaba que la oración es una disciplina tanto personal como congregacional. En correspondencia con un amigo, Newton expresó su opinión sobre las oraciones públicas, o las “oraciones sociales”, como las llamaba. Se refirió a estas oraciones como “los ejercicios más provechosos (además de la predicación pública) en los que los cristianos pueden participar”.[1] En otra carta, Newton instruyó a un lector sobre cómo realizar dichas oraciones públicas: que sean cortas, metodológicas, distinta del sermón, y reverentes.[2]

1. Las oraciones públicas deben ser cortas

En primer lugar, Newton argumentó que “las oraciones largas deberían evitarse en general”, porque podrían distraer incluso a las personas más espiritualmente maduras. Para él, el problema de algunas oraciones públicas era su larga duración. Entonces, Newton dijo que es mejor que los oyentes “deseen que la oración haya sido más larga, que pasar la mitad del tiempo deseando que haya terminado”.[3]

2. Las oraciones públicas deben ser simples

A Newton no le gustaban las oraciones elaboradas, argumentando que sonaban más bien “artificiales”. No quiso decir que las oraciones deberían ser desorganizadas. De hecho, dijo que “cierta atención a una metodología puede ser adecuada, para prevenir repeticiones”.[4] Recomendó la Guía de oración de Isaac Watts, pero comentó: “Poner demasiada atención al método que allí se recomienda da un aire de estudio y formalidad, y ofende esa simplicidad que es esencialmente necesaria para una buena oración”.[5]

3. Las oraciones públicas deben ser distintas de los sermones

Las oraciones deben basarse en las Escrituras y el evangelio, deben reflejar la experiencia, las expresiones, y los sentimientos del alma.

Las oraciones públicas son, de hecho, una oportunidad de aprendizaje para aquellos que escuchan, pero Newton lamentó que “las oraciones de algunos buenos hombres parecen más una predicación que una oración”. Newton creía que la predicación es hablar “la mente del Señor a la gente”, mientras que orar es hablar “los deseos de la gente al Señor”. Cuando se confunde una cosa con otra, “difícilmente puede llamarse una oración”. Lejos de beneficiar a la congregación, lamentó Newton, oraciones así difícilmente ayudarán a quienes desean orar de todo corazón. En contraste, Newton elogió las oraciones que son como un “respirar hacia el Señor en confesión, petición, o alabanza”. Y aunque las oraciones deben basarse en las Escrituras y el evangelio, deben reflejar la experiencia, las expresiones, y los sentimientos del alma. Al hacerlo, las oraciones resultarán en “la edificación de otros”.[6]

4. Las oraciones públicas deben ser reverentes

Por último, Newton desaprobó la “costumbre que algunos tienen de hablar [casualmente] con el Señor en oración”. Se refería al tono informal, como si la oración fuera “una ocasión familiar y trivial”. Exhortó a los que oran públicamente a recordar que le hablaban al Rey de reyes. Orar de esta manera “evitará que hablemos con [Dios] como si fuera un hombre igual a nosotros”.[7]


[1] John Newton, Letters of John Newton (Edimburgo: Banner of Truth Trust, 2007), 78.

[2] Aunque la carta no está dividida como tal, el patrón parece obvio a medida que se lee.

[3] John Newton, The Works of the Reverend John Newton (Edimburgo: Banner of Truth Trust, 1985), 1:77.

[4] Newton, Works, 1:77.

[5] Newton, Works, 1:77.

[6] Newton, Works, 1:77.

[7] Newton, Works, 1:77.

Giancarlo Montemayor es el Director Editorial de B&H Español. Es instructor de 9Marcas y Simeon Trust en Español. Al mismo tiempo, Giancarlo estudia un PhD en Historia, en el Southern Baptist Theological Seminary. Está casado con Marcela, y tienen dos hijos.

Cuando el día de las madres es un día difícil

Cuando el día de las madres es un día difícil

Para algunas, el día de las madres no está lleno de flores, regalos, y felicitaciones.

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El día de las madres ya pasó en casi toda Latinoamérica, pero en mi país, República Dominicana, lo celebramos el último domingo de mayo. Aunque la mayoría de los escritos que vemos en estos días están centrados en una celebración normal del día de las madres, he querido escribir para todas aquellas que lo viven de manera diferente.

Este día no es color de rosa para todas. Para algunas, el día de las madres no está lleno de flores, regalos, y felicitaciones.

Quizás para ti es un día difícil porque perdiste a tu mamá, porque un hijo ya no está contigo o, como en mi caso, porque tu vientre nunca ha sido llenado. Todas estas situaciones tienen sus características particulares, pero todas comparten cierto dolor y malestar en una celebración como esta.

A lo largo de tantos días de las madres que no han sido tan dulces como quisiera, Dios me ha venido recordando algunas verdades que quiero compartir contigo. Oro que sirvan de aliento para tu corazón:

¡Dios es siempre bueno!

Sin importar nuestro dolor o la circunstancia en la que estemos, podemos siempre estar confiadas y proclamar que Dios es bueno, y bueno en gran manera. En medio del sufrimiento de la pérdida o del anhelo, podemos fijar nuestros ojos en un Dios cuya bondad arropa nuestras vidas de maneras que ni siquiera sabemos apreciar. El Rey David supo decir en medio de una situación profundamente difícil que:

“Los que a El miraron, fueron iluminados; Sus rostros jamás serán avergonzados. Este pobre clamó, y el Señor le oyó, Y lo salvó de todas sus angustias…Prueben y vean que el Señor es bueno. ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en El se refugia!”, Salmo 34:5-8.

Dios me ha enseñado que Él es bueno y que ninguna circunstancia en mi vida está fuera de su bondad.

Sus planes están llenos de su gracia y amor.

Dios orquesta nuestras vidas, ni el más mínimo detalle de alrededor nuestro está fuera de su soberanía. Eso significa que el que el día de las madres no sea como quisieras es parte del plan de Dios para tu vida, y un plan que es conforme a su gracia y amor. Dios es amor y no hay nada, absolutamente nada, que ocurra en nuestras vidas que no esté bañado por ese amor que Él es.

“El Señor es bueno para con todos, Y su compasión, sobre todas Sus obras”, Salmo 145:9.

Es cierto que habrán muchas cosas que no podremos entender, pero todo esto debe ser resuelto y envuelto en la confianza en el carácter de Dios. Spurgeon lo dijo de la siguiente manera: “Cuando no puedas rastrear su mano, siempre puedes confiar en su corazón”. Cuando no puedas ver lo que Él está haciendo, cuando no puedas ver hacia dónde se mueve su mano, confía en su corazón, confía en su carácter.

Recuérdale a tu alma que nuestras vidas están diseñadas de la mejor manera posible, por un Dios cuyo amor y gracia cubren cada detalle.

Dios entiende tu dolor.

¡Cuán hermosa es la verdad de que no tenemos un Dios que no pueda compadecerse de nosotras! El Dios que nos ha salvado es uno que entiende nuestro dolor: “Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna”, Hebreos 5:15.

Jesús entiende tu dolor. Aquel que fue afligido hasta la muerte ha visto cada lágrima y escuchado cada oración… Él sabe y nos llama a depositar nuestras cargas delante de Él, porque Él tiene cuidado de nosotras (1 Pe. 5:7).

Podemos gozarnos en todo lo que hemos recibido de Él.

Si a partir de hoy Dios dejara de obrar en nuestra vida, Él ya ha hecho suficiente para alabarle por siempre. Siempre tendremos razones por las cuales estar agradecidas. Su Palabra nos recuerda que nuestras vidas están llenas de sus bienes y bondades, desde la bondad más grande de nuestra salvación en Cristo hasta el tener qué comer cada día.

A lo largo de estos años, Dios me ha enseñado a mirar lo que Él me ha dado por encima de aquello que me falta, y principalmente a mirarlo a Él como el bien mayor de todos mis días. “Cantaré al Señor, Porque me ha llenado de bienes”, Salmo 13:6.

Donde no habrá más llanto

El sufrimiento produce en nosotras un deseo por ese lugar donde no habrá más llanto ni más dolor, ese lugar donde nuestro mismo Señor enjugará toda lágrima de nuestros ojos; ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni más clamor, ni más dolor. Ese lugar donde aquel que está sentado en el trono habrá hecho nuevas todas las cosas, ese lugar donde todo será perfecto y estaremos por siempre con el mayor bien de nuestras vidas, Cristo Jesús, el Rey eterno, soberano y bueno.

Esperemos con ansias ese día, pero mientras llega, que nuestras vidas glorifiquen su Nombre en medio de cada circunstancia que Él haya diseñado para nosotras.

Patricia es coordinadora de iniciativas femeninas de Coalición por el Evangelio, desde donde escribe, contacta autoras y adquiere contenidos específicos para la mujer. Sirve en el ministerio matrimonios y de mujeres y es diaconisa en la Iglesia Bautista Internacional, República Dominicana. Patricia es encargada administrativa del Instituto Integridad & Sabiduría, del cual es también graduada. Tiene un certificado en ministerio del Southern Baptist Theological Seminary, a través del programa Seminary Wives Institute, ama enseñar la Palabra a otras mujeres y caminar junto a ellas en discipulado. Está felizmente casada con Jairo desde el 2008 y juntos tienen dos hermosos hijos, Ezequiel e Isaac. Puedes encontrarla en Twitter.

¿Por qué se nos hace tan difícil el hábito de orar?

Coalición por el Evangelio

¿Por qué se nos hace tan difícil el hábito de orar?

SUGEL MICHELÉN 

Orar es a la vida cristiana como el respirar a la vida física. Así como nadie puede vivir sin respirar, así tampoco un creyente puede vivir sin orar. Un hombre sin oración es un hombre sin Dios. En el Salmo 14 el salmista describe a los impíos como aquellos que no invocan a Dios. Así como un niño respira desde el momento en que nace, así también el cristiano ora.

No obstante, no debemos pensar por esto que el orar sea una tarea sencilla. Cuando un creyente se dispone a orar una tremenda lucha comienza a librarse de inmediato en su interior, y continuará librándose hasta que termine de orar. ¿Por qué es esto así? Porque el pecado aún mora en nosotros, y continuamente nos empuja lejos de Dios.

Todo deber que nos acerque a Dios encontrará resistencia en nuestro interior. En Romanos 7:21 Pablo dice: “Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de que el mal está presente en mí”. “Precisamente cuando me dispongo a hacer el bien, el pecado que mora en mi interior se manifiesta activamente tratando de impedirlo”.

Y como ningún otro deber nos acerca más a Dios que la oración, ninguno encontrará más resistencia que éste. El pecado es tan terrible que nos persigue hasta las puertas mismas del cielo, como nos advierte el Señor en Mateo 6:5-6:

“Cuando ustedes oren, no sean como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”.

Detengámonos a observar este texto con cuidado. No existe una actividad más noble, ni más piadosa que orar. Dice Martyn Lloyd-Jones que “nunca es mayor el hombre que cuando se halla en comunión y contacto con Dios”. No obstante, aún en el ejercicio de ese deber tan noble y piadoso, el creyente puede ser atrapado por la corrupción y el pecado que habita en él y orar como un hipócrita.

Muchas veces pensamos en el pecado en términos de hechos vergonzosos y desagradables. Vemos a un hombre tendido en el pavimento, completamente borracho, y pensamos que ese es un cuadro vívido de los efectos del pecado en el hombre. Pero si queremos tener una idea más exacta de lo que es el pecado debemos mirar hacia otro lugar. Debemos mirar a un creyente sincero, de rodillas delante de Dios, tratando de presentarse ante el trono de la gracia, y aún en ese lugar experimentando el asedio de su propio “yo”, el asedio de su propia corrupción.

Esa es una imagen más vívida y más terrible de los efectos del pecado en el hombre. Ese hombre ha venido a adorar a Dios, y si se descuida el pecado lo moverá a adorarse a sí mismo. Así de monstruoso es el pecado.

El Señor Jesucristo nos está advirtiendo en este pasaje que al venir delante de la presencia de Dios debemos cuidarnos de la hipocresía. Cuidarnos de centrar la atención en nosotros mismos en vez de centrarla en Aquel a quien oramos. Ese es el peligro que Cristo denuncia aquí.

El pecado nos perseguirá hasta las puertas mismas del cielo. Así que no te sorprendas por las luchas que experimentas en tu vida de oración. No sólo durante el ejercicio de ese deber piadoso, sino también en el momento en que te dispones hacerlo.

¡Cuán difícil es mantener una vida disciplinada de oración! Satanás y el pecado no sólo tratarán de estorbarnos mientras oramos, sino que intentarán, por todos los medios posibles, obstaculizarnos para que no oremos.

Y es precisamente acerca de estos obstáculos que pienso postear una serie de artículos a lo largo de esta semana, haciendo un amplio uso de la obra del puritano William Gurnall, The Christian in Complete Armour (“El Cristiano y su Completa Armadura”). El cristiano no debe ignorar las maquinaciones del maligno, y por lo tanto debe conocer las estratagemas que usa para alejarlo del trono de la gracia y los remedios que debemos aplicar para impedirlo.

Sugel Michelén (MTS) es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Ha sido por más 30 años uno de los pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, en República Dominicana, donde tiene la responsabilidad de predicar regularmente la Palabra de Dios en el día del Señor. Es autor de Palabras al Cansado, Hacia una Educación Auténticamente Cristiana y un libro ilustrado para niños titulado La más Extraordinaria Historia Jamás Contada. El pastor Michelén y su esposa Gloria tienen 3 hijos y 4 nietos. Puedes encontrarlo en twitter.

Una introducción a la doctrina de la elección

Coalición por el Evangelio

Una introducción a la doctrina de la elección

SUGEL MICHELÉN 

En los diversos momentos que me ha tocado enseñar sobre Teología Propia (la Doctrina de Dios), uno de los temas que más frecuentemente sale a colación en el tiempo de preguntas y respuestas es el de la elección divina. ¿Ha elegido Dios a todos aquellos que se han de salvar? ¿O, a final de cuentas, la salvación depende de la elección del pecador?

DESDE ANTES DE LA FUNDACIÓN DEL MUNDO

La doctrina de la elección es una que lleva a muchos a crujir los dientes. Hay algo en el hombre que hace que se sienta profundamente molesto al escuchar hablar de un Dios soberano que hace todas las cosas según el designio de Su voluntad. En otras palabras, a muchos parece ofenderles que Dios ejerza Su prerrogativa de ser Dios. Y es que pocas doctrinas de la Biblia aplastan tan rotundamente nuestro  orgullo y soberbia.

Uno de los textos clave del NT con respecto a la doctrina de la elección es Efesios 1:3-6. Pablo nos dice allí que todas las bendiciones espirituales que hemos recibido de la mano de Dios han venido a nosotros de acuerdo a Su plan eterno de salvación:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”, Efesios 1:3-6.

Es obvio que Pablo no pensaba que esta doctrina solo debía ser estudiada en un seminario teológico. Esta carta fue escrita a una iglesia, compuesta por hermanos comunes y corrientes, quienes debían unirse a Pablo bendiciendo y alabando a Dios por haberlos escogido, predestinados para salvación desde antes de la fundación del mundo.

Él texto inicia diciendo Dios nos bendijo con toda bendición espiritual “según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo”. Él nos bendijo “en conformidad con el hecho” (esa es la idea de la palabra que Reina Valera traduce como “según” en el Ef. 1:4) de que nos escogió conforme a un plan que Él trazó en la eternidad. “Escoger” (v.4) significa “hacer una selección”. Esta palabra se usa en Lc. 6:13 para hablar de la selección que hace Cristo de los doce apóstoles. Ellos no decidieron ser apóstoles de Cristo: Cristo los seleccionó soberanamente de entre la multitud que lo seguía para ser Sus apóstoles (cp. Jn. 15:16).

En cuanto a la palabra “predestinación” (v.5), es la traducción del vocablo griego “proorizo”, palabra compuesta de “pro” que significa “de antemano”, y “horizo” de donde proviene nuestra palabra “horizonte”. El horizonte es la línea que divide el cielo de la tierra. De manera que la idea de esta palabra es “trazar un límite de antemano”.

Soberanamente Dios trazó una línea demarcadora en la raza humana, y a muchos, que no lo merecían, los destinó de antemano para ir al cielo. Podemos revelarnos contra esta verdad de las Escrituras, pero es imposible evadir el hecho de que la Biblia la enseña una y otra vez (cp. Rom. 8:28-30Rom. 9:16Rom. 11:32-36).

El punto que debemos determinar aquí es ¿quién está en las manos de quién? ¿Es Dios quién está en las manos del pecador, o es el pecador que está en las manos de Dios? La Biblia enseña con toda claridad que es el pecador quien está en las manos de Dios, y no al revés. Veamos lo que Pablo nos enseña en este pasaje con respecto a la elección.

LA BASE DE LA ELECCIÓN

“Según nos escogió en Él”. Cuando Dios nos incluyó en Su plan soberano, Él sabía que no merecíamos ser incluidos. Pero Cristo se comprometió de antemano a pagar completamente nuestra deuda. De no haber sido por la segunda Persona de la Trinidad nunca habríamos sido parte del plan redentor de Dios.

EL MOMENTO DE LA ELECCIÓN

“Desde antes de la fundación del mundo”. En otras palabras, esta selección se hizo en la eternidad. Antes del inicio del tiempo, antes de la creación de todas las cosas, Dios nos incluyó soberanamente en Su plan de redención.

EL PROPÓSITO DE LA ELECCIÓN

¿Para qué nos escogió Dios? Pablo responde dos cosas: por un lado nos dice que Dios nos escogió “para ser santos y sin mancha delante de Él”. No fue que Él vio algo bueno en nosotros y por eso nos escogió. Él nos vio más bien en nuestro pecado, en nuestra impiedad, y nos escogió para hacernos santos (cp. Ef. 2:1-3 y 1 P. 1:1-2). La santidad es un fruto de la elección, no su causa.

El mejor comentario de este texto es el que encontramos en la carta de Pablo a Tito (Tito 2:11-14). Dios el Padre nos escogió, y Dios el Hijo murió en una cruz, para que fuésemos un pueblo santo, un pueblo de hombres y mujeres apartados para Dios, viviendo bajo los principios de Su voluntad revelada.

Pero Pablo nos dice también que fuimos escogidos, predestinados en amor, “para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo”. Hoy día, cuando hablamos de adopción pensamos de inmediato en niños pequeños, pero en el tiempo de Pablo no se solían adoptar bebés, sino personas adultas. Si un hombre rico no tenía herederos, buscaba una persona que fuese digna a quien dejarle toda su herencia, y lo adoptaba como su hijo. De inmediato esa persona tenía derecho sobre todos los bienes del hombre rico.

Y eso es lo que Pablo tiene en mente cuando habla aquí de adopción. Ahora somos hijos de Dios, con todos los derechos filiares de un hijo, porque Dios nos adoptó. Solo que cuando Dios decidió hacer eso, nosotros no éramos dignos herederos Suyos. Por eso primero nos justificó, poniendo en nuestra cuenta la justicia perfecta de Cristo, y luego nos adoptó ahora que hemos sido perdonados.

Y una vez más Pablo nos dice que todo eso ocurrió en Jesucristo. En virtud de la obra redentora de Su Hijo, que nos es aplicada por medio de la fe, el Juez de toda la tierra nos declara “sin culpa”, y luego nos recibe como hijos en Su familia y nos concede liberalmente un sinnúmero de beneficios, porque ahora Él es nuestro Padre y nosotros somos Sus hijos.

LA RAZÓN DE LA ELECCIÓN

“Según el puro afecto de Su voluntad” (v. 5). La elección de Dios no fue arbitraria o caprichosa. Una decisión arbitraria es aquella que se toma sin razón alguna. Pero en el caso de Dios, Él sí tenía una razón para escogernos, solo que esa razón se encuentra en Él, no en nosotros.

Él nos escogió conforme a Su benevolente soberanía, por Su bondad que es santa y que no posee motivos impuros en ella. Eso es todo lo que nos ha sido revelado al respecto y, por lo tanto, es todo lo que debemos decir por ahora. Dios se deleitó en amarnos desde antes de la fundación del mundo, y conforme a ese amor soberano nos eligió. Por eso dice en el vers. 5 que fuimos predestinados en amor.

EL PROPÓSITO FINAL DE LA ELECCIÓN

“Para alabanza de la gloria de su gracia” (v.6). La meta final hacia la cual se mueve todo lo antes dicho es el reconocimiento en adoración (eso es alabanza) de la excelencia divina (eso es gloria) manifestada en favor de los indignos (eso es gracia). Como bien señala Hodge: “El propósito de la redención es exhibir la gracia de Dios de una manera tan eminente que llene todos los corazones de sobrecogimiento y todos los labios de alabanza”.

Y una vez más, Pablo conecta todo esto con la persona de Cristo: “con la cual nos hizo aceptos en el amado” (v. 6b); literalmente el texto dice que esa gracia nos fue bondadosamente conferida, gratuitamente impartida sobre nosotros “en el Amado”. Dios el Padre ama a Su Hijo con un amor eterno e inalterable, y nosotros estamos en Él. En virtud de esa unión, nosotros somos ahora el objeto del amor del Padre y beneficiarios de todas Sus bendiciones.

A la luz de todo esto yo me pregunto, ¿acaso existe un privilegio más grande que ser cristiano? ¿Es que acaso hay algo que sea más glorioso que conocer a nuestro Señor Jesucristo, y tener nuestra vida escondida en Él? Nuestro Dios nos ha bendecido “con toda bendición espiritual”; nosotros somos ahora los beneficiarios de las riquezas de Su gracia, somos coherederos de Dios juntamente con Cristo, y algún día entraremos en el disfrute pleno y eterno de esa herencia. Y todo eso porque Dios, de pura gracia, nos amó cuando no había nada digno en nosotros que nos hiciera merecedores de ese amor. ¡Que a Él, y solo a Él, sea toda la gloria, la alabanza y el honor por los siglos de los siglos!

Sugel Michelén (MTS) es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Ha sido por más 30 años uno de los pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, en República Dominicana, donde tiene la responsabilidad de predicar regularmente la Palabra de Dios en el día del Señor. Es autor de Palabras al Cansado, Hacia una Educación Auténticamente Cristiana y un libro ilustrado para niños titulado La más Extraordinaria Historia Jamás Contada. El pastor Michelén y su esposa Gloria tienen 3 hijos y 4 nietos. Puedes encontrarlo en twitter.

 

El yugo desigual 

Coalición por el Evangelio

El yugo desigual

Miguel Núñez

El apóstol Pablo dice en 2 de Corintios 6:14-16 “No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo? ¿O qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Dios vivo, como Dios dijo: HABITARÉ EN ELLOS, Y ANDARE ENTRE ELLOS; Y SERE SU DIOS, Y ELLOS SERAN MI PUEBLO”.

Noten que el énfasis que Pablo está haciendo cuando habla de yugo desigual es sobre el hecho de que entre el creyente que ha seguido a Cristo y el incrédulo que no ha creído en Cristo no hay nada en común. Esa es la pregunta que Pablo hace en el versículo 15 “¿O qué armonía tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo?”. Por tanto creemos que las asociaciones de cristianos y no cristianos para el matrimonio están prohibidas por la Palabra de Dios, porque constituiría un yugo desigual.

Por otro lado algunos se preguntan si un evangélico pudiera casarse con un católico. Nosotros creemos que Pablo en 2 de Corintios 6:14 no está tratando de hacer esa diferenciación de denominaciones, pero sí está tratando de hacer la diferencia de que un creyente no debe casarse con un incrédulo. Por tanto, si a la luz de las Escrituras ese evangélico o ese católico realmente no llena los requisitos para ser considerado como creyente, entonces obviamente el matrimonio no debiera darse entre el que cree y el que no cree. Es posible llamarse evangélico y no ser creyente. Es posible llamarse católico y no ser creyente. La diferenciación no podemos hacerla entre una denominación y otra, sino entre el verdadero estado espiritual de un individuo y el otro.

Ahora bien, sí es bueno que se defina desde el principio qué va a pasar a la hora del matrimonio, porque si el evangélico va a asistir a su iglesia evangélica y el católico va a ir a su iglesia católica, pues obviamente eso es una contradicción porque eso no sería consistente con el ser una sola carne. Por otro lado, la denominación católica tiene múltiples creencias que son contrarias a la Palabra de Dios, y por tanto ese hermano creyente que pudiera casarse con un católico no debe y no puede consentir en que ellos como pareja vayan a una iglesia con doctrinas tan diferentes a lo que la palabra enseña. Con esto no queremos decir que ese hermano católico no pudiera ser un creyente verdadero, si ha creído que la salvación es por gracia a través de la fe solamente, y no por obras para que nadie se gloríe (Efesios 2:8-9 ); y no le rinde culto a ningún otro ser que no sea Dios, no haciendo uso de intermediarios para llegar hasta Dios (Hechos 4:12 y 1 Timoteo 2:5). [Nota del editor: Con esto no queremos decir que no es importante la diferencia entre Católicos y Evangélicos, pero no es el tema de este escrito. Para un mayor entendimiento sobre los problemas doctrinales del Catolicismo, recomendamos leer “¿Se terminó la Reforma?”, o esta entrada sobre el Papa].

En cuanto a si el yugo desigual aplica para otras asociaciones, creemos firmemente que el principio del yugo desigual aplica a cualquier asociación de negocios donde individuos creyentes y no creyentes quieran entrar en una especie de sociedad. Creemos firmemente en esto porque una vez más tenemos que hacernos la pregunta “¿qué tiene en común un creyente con un incrédulo?” (2 Co. 6:15). Sabemos por experiencia que con frecuencia hay grandes conflictos que se producen cuando estas asociaciones se dan porque los principios usados para hacer negocios, para comprar y vender, para pagar salarios, para pagar impuestos, para contratar y cancelar personal no son los mismos en el creyente como en el incrédulo. El peligro mayor está también en que sea el incrédulo el que termine influenciando al creyente, como es usualmente la costumbre. Cuando usted pone un guante blanco en el lodo, decía Charles Swindoll, no es el lodo que toma el color blanco del guante sino que es el guante blanco que toma el color sucio del lodo. Y nosotros creemos que esta es una buena ilustración de qué ocurre frecuentemente en estas asociaciones de negocios.

Recordemos que uno de los problemas del pueblo de Israel fue que al mantenerse viviendo alrededor de los tribus paganas que estaban ya en el área de Canaan terminaron adoptando sus costumbres, porque es mucho mas fácil ser influenciado que ser influyente.

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN INTEGRIDAD & SABIDURÍA.  

El Dr. Miguel Núñez sirve como Pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo y es el presidente y fundador del Ministerio Integridad & Sabiduría, que tiene como visión impactar la generación de hoy con la revelación de Dios en el mundo hispano-parlante. Tiene una maestría en teología del Southern Baptist School for Theological Studies y un doctorado en ministerio del Southern Baptist Theological Seminary. El pastor Núñez,forma parte del cuerpo docente del Instituto Bíblico de Integridad & Sabiduría y de la facultad docente del Southern Baptist Theological Seminary. Además es autor de varios libros y contribuidor en varias otras obras.

7 recursos recomendados sobre la teología reformada

Coalición por el Evangelio

7 recursos recomendados sobre la teología reformada

Hace casi 500 años, Martín Lutero clavó sus famosas 95 tesis en la puerta de la catedral de Wittenberg. Dios usó este evento singular para iniciar una Reforma que transformó al mundo y que sigue expandiéndose.

Pensando en eso, aquí tienes algunos recursos que te pueden ayudar a conocer más sobre la teología reformada y su importancia:

¿Por qué sigue siendo importante la Reforma?, por Miguel Núñez, Steven Morales, Jairo Namnún.

El primer episodio de la segunda temporada de Coalición Radio es una conversación sobre la relevancia de la Reforma y su teología para nuestras vidas.

¿Qué significan los cinco puntos del calvinismo?, por Gabriel ReyesOrdeix.

“Los cinco puntos no son tanto ‘calvinistas’ como son ‘cristianos’. El TULIP no pretende ser un sustituto o mejora a la teología bíblica, sino un reflejo de la misma. Así como Newton no inventó la ley de la gravedad sino que enunció la ley, Agustín, Calvino, o Dort no inventaron estas doctrinas. El Señor decretó estos gloriosos cinco puntos, y solo Él merece la gloria por ellos”.

¿Quién fue Juan Calvino y por qué fue importante?, por Ryan Reeves.

“Su rol en la reforma fue tan fundamental que su nombre se convirtió en sinónimo del movimiento, a pesar de que él no fue su fundador ni la voz más influyente hasta el final de su vida. El nombre ‘calvinista’ fue tomado con mucho orgullo particularmente por los de habla inglesa, mientras que los oponentes a las ideas reformadas siempre escribían en contra de los ‘calvinistas’”.

10 cosas que debes saber sobre la Reforma, por Steven Morales.

“La Reforma afectó no solamente la esfera religiosa de la sociedad, sino la sociedad completa en sí. La Reforma ayudó incrementar la tasa de alfabetización, abriendo las puertas a la literatura, educación, ciencias, y artes a través de todo el continente europeo”.

La Reforma y la misión de la Iglesia, por Andrés Birch, Sam Masters, y Xavier Torrado.

“Algunos ven la Reforma como una obra para tratar de cambiar la Iglesia hacia adentro, pero en realidad hay varios hechos históricos en las vidas de los reformadores que nos demuestran que la Reforma también cambió la manera en que la Iglesia obraba para afuera”.

El evangelio y las Doctrinas de la Gracia, por Miguel Núñez, Jairo Namnún, y José Mercado.

“Las Doctrinas de la Gracia son hermosas porque muestran a un Dios santo amando hasta lo sumo a seres indignos. Como tú y como yo. Pero para que estas doctrinas sean verdaderamente hermosas, dependen de un hecho histórico: dependen del evangelio”.

Los finos puntos del calvinismo, por R. C. Sproul.

“Comenzamos diciendo que la teología reformada no es un conjunto caótico de ideas inconexas. Por el contrario, la teología reformada es sistemática. Vivimos en una época en que los sistemas de pensamiento son censurados en un mundo posmoderno, no solo en el ámbito secular de las ideas, pero incluso dentro de seminarios cristianos. Históricamente el principio de la teología sistemática ha sido el siguiente: la Biblia, siendo la Palabra de Dios, refleja la coherencia y la unidad del Dios cuya palabra es”.

Puedes explorar muchos más recursos sobre teología reformada navegando en los artículos etiquetadoscon el tema.

Imagen: Lightstock.

Escrito por el equipo de trabajo de Coalición por el Evangelio.

31 días de la Reforma

En esto nos sostenemos

31 días de la Reforma

Martín Lutero no estuvo solo hace 500 años.

La Reforma no se trató de uno o dos grandes nombres —Lutero, Calvino, Zwinglio— sino de un movimiento masivo de convicción, audacia, y alegría cristiana que le costó a muchos hombres y mujeres sus No solo fue que Lutero estaba rodeado de reformadores en Alemania, sino que también muchos héroes de la fe menos conocidos se levantaron por toda Europa. Héroes como Heinrich Bullinger, Hugh Latimer, Lady Jane Grey, Theodere Beza y Johannes Oecolampadius. Lutero fue el ariete, pero encendió y se levantó con un coro de reformadores del mundo.
Y aquí estamos hoy, 500 años después. Lutero no estaba solo entonces, y ahora tampoco lo está. Para conmemorar el 500 aniversario de la Reforma, Desiring God y Coalición por el Evangelio le invita a unirse a nosotros en un viaje de 31 días de cortas biografías de los muchos héroes de la Reforma; solo 5-7 minutos cada día durante el mes de octubre.

Serie:

  1. El primer tremor: Pedro Valdo. Más de 300 años antes de que naciera Martín Lutero, un reformador inesperado apareció repentinamente en la ciudad de Lyon al sureste de Francia.
  2. El padre ganso: Jan Huss. El padre ganso, un prominente precursor de los Reformadores, mantuvo su posición y fue martirizado.
  3. El precursor florentino: Girolamo Savonarola. Girolamo Savonarola proclamó la necesidad de una reforma en la Iglesia y fue martirizado por ello. Sin embargo, su ejemplo inspiró a los reformadores que vinieron después de él.
  4. El gentil luterano: Felipe Melanchthon. Felipe Melanchthon fue un hombre inteligente, tímido, y sobrio, a quien Dios usó para afinar la teología del naciente movimiento protestante.
  5. La novia de la Reforma: Wibrandis Rosenblatt. Conoce a Wibrandis Rosenblatt: fiel esposa, amorosa madre, y valiente cristiana.
  6. El pacificador protestante: Wolfgang Capito. Wolfgang Capito: reformador, humanista, pacificador. Un hombre que deseó la paz en tiempos de turbulencia.
  7. El valiente pacifista: Menno Simons. Menno Simons comenzó como sacerdote católico, y terminó como defensor del evangelio a raíz de estudiar la Palabra.
  8. El fénix de Florencia: Pedro Mártir Vermigli. La Reforma se llevó a cabo gracias a hombres eruditos que estudiaron y enseñaron la Biblia apasionadamente. Uno de esos hombres fue Pedro Mártir Vermigli.
  9. El protestante del lunes por la mañana: Thomas Becon. Thomas Becon no reconocía división entre lo “sagrado” y lo “secular”, y exhortó a los cristianos de su tiempo a buscar la piedad en el ritmo de sus rutinas diarias.
  10. El traductor clandestino: William Tyndale. Si el rey y la Iglesia Católica Romana no proporcionaban una Biblia impresa en inglés para que el hombre común leyera, Tyndale dijo que él lo haría aunque le costara la vida. Y lo hizo.
  11. El crisol protestante: Martín Bucer. Martín Bucer puede ser el reformador más importante del que nunca has oído hablar.
  12. La primera dama en Francia: Marie Dentière. Para Marie Dentière, las noticias asombrosas de la gracia salvadora tenían que ser proclamadas desde las azoteas.
  13. La lámpara perdida del monasterio: Juan Ecolampadio. Un erudito humanista entrenado en griego, latín, y hebreo, quien abandonó el monasterio y se unió a la Reforma.
  14. El cabildero del evangelio: Thomas Cranmer. Thomas Cranmer ayudó a liderar la Reforma Inglesa, pero es un héroe poco común.

Padres, necesitamos entender la autoridad bíblicamente

Coalición por el Evangelio

Padres, necesitamos entender la autoridad bíblicamente

Tedd Tripp

Fragmento adaptado de Cómo pastorear el corazón de tu hijo. Tedd Tripp. Poiema Publicaciones.

Nuestra cultura no acepta la autoridad. No es solo que no nos gusta estar bajo autoridad; tampoco nos gusta ser autoridad. Uno de los lugares donde esto se hace más evidente es el hogar.

Necesitamos un entendimiento bíblico de la autoridad. Las preguntas abundan: ¿Cuál es la naturaleza de la autoridad del padre sobre el hijo? ¿Es absoluta o relativa? ¿Está la autoridad investida en los padres por la diferencia de tamaño entre ellos y los hijos? ¿Tenemos el mando porque somos más sabios y tenemos más experiencia? ¿Estamos llamados a gobernar porque no somos pecadores y ellos sí? ¿Tenemos el derecho de decirles a nuestros hijos que hagan lo que queremos que hagan?

Si no contestas preguntas como estas, vacilarás en cumplir tu deber con Dios y con tus hijos, y si no estás seguro de la naturaleza y el alcance de tu autoridad, tus hijos sufrirán gravemente, pues no sabrán qué esperar dado que las reglas de juego cambiarán constantemente. Tampoco aprenderán los principios y las verdades absolutas de la Palabra de Dios, que es la fuente de la sabiduría.

Los padres en nuestra era a menudo improvisan porque no entienden el mandato bíblico de pastorear a sus hijos. Muchas veces, las metas de la crianza no son más nobles que la comodidad y la conveniencia; por eso, cuando los padres demandan obediencia porque se sienten presionados, la obediencia de los hijos se reduce a la conveniencia de los padres. Los padres cristianos tienen que entender la naturaleza de una crianza piadosa, y los niños deben ser instruidos en la enseñanza de que Dios los llama a obedecer siempre.

Llamados a tomar el mando

Como padre o madre, tienes la autoridad, porque Dios te ha llamado a ser una autoridad en la vida de tu hijo. Por tanto, tienes la autoridad de actuar como representante de Dios. Un padre o una madre no ejerce gobierno en la jurisdicción suya, sino en la de Dios, por lo cual actúa de acuerdo a Sus mandamientos —cumple el deber que Él le ha dado. No debes tratar de moldear a tus hijos como te parece, sino como agrada a Dios.

Todo lo que hagas en tu tarea como padre debe ser hecho desde esta perspectiva. Debes tomar a tu cargo toda la instrucción, el cuidado y la crianza, la corrección y la disciplina, porque Dios te ha llamado a esto y debes actuar con la convicción de que Él te ha llamado a actuar en Su nombre. En Génesis 18:19, el Señor dice: “Yo lo he elegido [a Abraham] para que instruya a sus hijos y a su familia, a fin de que se mantengan en el camino del Señor y pongan en práctica lo que es justo y recto […]”. Abraham está haciendo negocios para Dios y está cumpliendo una tarea en la agenda de Dios. Dios le ha llamado a estas cosas y, por tanto, no está trabajando para sí mismo. Él no escribe su propia descripción de trabajo, sino que Dios determina la tarea y Abraham actúa en Su nombre.

Deuteronomio 6 resalta esta perspectiva de la responsabilidad de los padres. En el versículo 2, Dios dice que su meta es que los israelitas, sus hijos y sus nietos teman al Señor guardando Sus decretos. Los padres son las personas por medio de las cuales los decretos de Dios son comunicados, a quienes Dios llama a formar a los hijos cuando se sientan en casa, cuando andan en el camino, cuando se acuestan y cuando se levantan. Dios tiene un objetivo: Él quiere que una generación siga a la otra en Sus caminos. Dios logra este objetivo por medio de la instrucción de los padres.

Efesios 6:4 nos manda a criar a los hijos en la instrucción y el temor del Señor. Este es un mandato a proveer una formación esencial e impartir la instrucción del Señor; a funcionar en el nombre de Dios.

Comprender este simple principio te ayudará a pensar claramente sobre tu tarea. Si eres un agente de Dios en esta tarea de proveer una formación esencial y la instrucción del Señor, entonces también eres una persona bajo autoridad. Tú y tu hijo están en el mismo bote, pues ambos están bajo la autoridad de Dios. Ambos tienen diferentes papeles, pero el mismo Amo.

Si dejas que una ira pecaminosa empañe el proceso de la disciplina, estarás mal y deberás pedir perdón. Tu derecho de disciplinar a tu hijo está ligado a lo que Dios te ha llamado a hacer, no a tu propia agenda.

Tedd Tripp es el pastor principal de Grace Fellowship Church en Hazleton, Pennsylvania. Él y su esposa Margy tienen tres hijos y siete nietos. Tedd tiene una Mastería en Divinidades del Philadelphia Theological Seminary y un Doctorado en Divinidades del Westminster Theological Seminary, con énfasis en consejería pastoral. Es el autor de Cómo Instruir el Corazón de tu Hijo.

https://www.thegospelcoalition.org/coalicion/