¿Existe un “día del Señor”?

Desiring God

¿Existe un “día del Señor”?

 John Piper

Aceptad al que es débil en la fe, pero no para juzgar sus opiniones 2Uno tiene fe en que puede comer de todo, pero el que es débil sólo come legumbres. 3El que come no menosprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios lo ha aceptado. 4¿Quién eres tú para juzgar al criado de otro? Para su propio amo está en pie o cae, y en pie se mantendrá, porque poderoso es el Señor para sostenerlo en pie. 5Uno juzga que un día es superior a otro, otro juzga iguales todos los días. Cada cual esté plenamente convencido según su propio sentir. 6El que guarda cierto día, para el Señor lo guarda; y el que come, para el Señor come, pues da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor se abstiene, y da gracias a Dios. 7Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, y ninguno muere para sí mismo; 8pues si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos; por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos. 9Porque para esto Cristo murió y resucitó, para ser Señor tanto de los muertos como de los vivos.

El versículo 5 plantea la pregunta más grande de la interpretación bíblica referente al Día del Señor. Pablo dice: “Uno juzga que un día es superior a otro, otro juzga iguales todos los días. Cada cual esté plenamente convencido en su propio sentir” ¿Quiere decir con estas palabras, que los cristianos más firmes no consideran un día a la semana como separado por Dios para la adoración colectiva, y para actos que consagran ese día como el Día del Señor? ¿Sólo los cristianos débiles se sienten obligados a consagrar un día como especial para el Señor? ¿Está Pablo diciendo que no importa si separamos un día o no, mientras nuestra decisión esté motivada por la gloria de Dios?

Para responder a estas preguntas, quiero que a partir del texto de hoy, hagamos un retroceso en las Escrituras y observemos la extensa representación bíblica del día del Señor. Lo haremos de una manera breve y concisa, en forma de bosquejo, que podría abarcar todo un libro.1

LA SEMANA DE LA CREACIÓN

Comencemos con esta observación: Las semanas existen. Debemos considerarlas. Los días existen porque son el tiempo que demora la rotación de la tierra. Los meses existen porque son el tiempo que demora la luna en crecer y menguar. Los años existen porque son el tiempo que demora la tierra en girar alrededor del sol. ¿Pero por qué existen las semanas? Ellas no corresponden a ningún fenómeno de la naturaleza. La respuesta es que las semanas existen por Génesis 2:2: “Y el séptimo día completó Dios la obra que había hecho, y reposó el día séptimo de toda la obra que había hecho”. La Enciclopedia Británica (artículo sobre “La semana”, 1911) dice: “Aquellos que rehúsan la lectura Mosaica no sabrán, cómo… atribuirla [refiriéndose a la semana] a un origen que tiene mucha apariencia de probabilidad”. En otras palabras, no son convincentes otros intentos de explicar por qué reconocemos el tiempo en semanas. La semana nos remite a la historia de la creación en la Biblia. Dios trabajó seis días y en el séptimo descansó. Aquí está determinado el patrón de la semana.

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

Luego, en los Diez Mandamientos se hace referencia al sábado como el día de reposo. Éxodo 20: 8-11:

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9 Seis días trabajarás y harás toda tu obra, 10 más el séptimo día es día de reposo para el Señor tu Dios; no harás en él obra alguna, […] 11Porque en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en séptimo día; por tanto, el Señor bendijo el día de reposo y lo santificó.

LA ENSEÑANZA DE JESÚS EN EL DÍA DE REPOSO

Cuando Jesús vino al mundo como el Mesías, el hijo de Dios, y como el cumplimiento de todo lo que la ley y los profetas enseñaron, entró en conflicto con los fariseos sobre el día de reposo. Este tema es abordado ampliamente en los cuatro evangelios. Juan 5:18 dice: “Por esta causa, los judíos aún más procuraban matarle, porque no solo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios”. Este tema es muy extenso y está relacionado totalmente con las reclamaciones divinas de Jesús, quién hizo ciertas declaraciones radicales que determinan la manera en que debemos pensar sobre nuestra celebración del día del Señor. Leamos Mateo 12:1-14:

Por aquel tiempo Jesús pasó por entre los sembrados en el día de reposo; sus discípulos tuvieron hambre, y empezaron a arrancar espigas y a comer. 2Y cuando lo vieron los fariseos le dijeron: “Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo”. 3Pero él les dijo: “¿No habéis leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, 4cómo entró en la casa de Dios y comieron los panes consagrados, que no les era lícito comer, ni a él ni a los que estaban con él sino solo a los sacerdotes? [En relación con este tema, la misma historia Marcos 2:27 recoge: “Y él les decía: El día de reposo se hizo para el hombre y no el hombre para el día de reposo”.] 5¿O no habéis leído en la ley, que en los días de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo y están sin culpa? 6Pues os digo que algo mayor que el templo está aquí7Pero si hubierais sabido lo que esto significa: “Misericordia quiero y no sacrificio”, no hubierais condenado a los inocentes8Porque el hijo del Hombre es Señor del día de reposo9Pasando de allí, entró en la sinagoga de ellos. 10Y he aquí un hombre que tenía una mano seca. Y para poder acusarle, le preguntaron diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? 11Y el les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros que tenga una sola oveja, si esta se le cae en un hoyo en día de reposo, no le hecha mano y la saca? 12Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Por tanto, es lícito hacer el bien en el día de reposo. 13Entonces dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada, sana como la otra. 14Pero cuando los fariseos salieron, se confabularon contra él, para ver cómo podrían destruirle.

Consideremos tres observaciones y luego, cinco declaraciones que Jesús hizo:

TRES OBSERVACIONES

Observación # 1: Cuando los fariseos acusaron a los discípulos de Jesús de violar la ley (en el versículo 2) porque recogían espigas y las comían en el día de reposo, Jesús ni siquiera intentó argumentar que recoger espigas y comerlas en ese día, no era una violación del día de reposo. De hecho, la manera hipotética en que les respondió asumía que era una violación de la ley.

Observación # 2: En los versículos 3 y 4 Jesús se refiere al rey David y a sus hombres tomando el pan de la casa de Dios que no les era lícito comer, y en el versículo 5 se refiere a los sacerdotes que trabajaban en el día de reposo y lo profanaban. En otras palabras, las necesidades de los hombres de David y las necesidades del servicio del templo tuvieron prioridad sobre el pan ceremonial y las reglas del  día de reposo.

Observación # 3: Jesús sanó a un hombre con una mano seca en el día de reposo, sabiendo que sus enemigos estaban tratando de atraparle. Intencionalmente provocó la controversia.

CINCO DECLARACIONES

Jesús hace cinco declaraciones para explicar lo que está haciendo.

Declaración # 1: Versículo 6: “Algo mayor que el templo está aquí”. Y por deducción: «Uno mayor que David está aquí. Si David y sus hombres, y los sacerdotes que servían en el templo eran inocentes, cuanto más mis discípulos. Soy mayor que David y que el templo».

Declaración # 2: Versículo 8: “El hijo del hombre es Señor del día de reposo”. En otras palabras: «No solo soy un rey más grande que David. Soy el creador, el dueño, y el dador de las reglas del día de reposo. Ese día es mío».

Declaración # 3: Versículo 7: “Misericordia quiero y no sacrificio”. Esta cita de Oseas 6:6 nos dice que el amor tiene prioridad sobre las leyes ceremoniales«Por tanto, vayan a aprender cómo el Antiguo Testamento brinda directrices de cómo usar la ley amorosamente».

Declaración # 4: Marcos 2:27: “El Día de reposo se hizo para el hombre, y no el hombre para el día de reposo”. Esta declaración nos dice, de otra manera, que hacer el bien a las personas, no atenta contra el día de reposo, aunque sacar un hombre de un pozo cueste el sudor de nuestra frente. Lo cual está luego explícito en la próxima declaración.

Declaración #5. Versículo 12: “Por tanto, es lícito hacer el bien en el día de reposo”.

El resultado de todo lo anterior indica que indudablemente existe un día especial para los seguidores de Cristo, pero que ciertamente, hay un nuevo tipo de libertad y un nuevo criterio para lo que es permisible (como vimos en Oseas 6:6). Jesús no trató de esclarecer si la conducta de sus discípulos se ajustaba o no, al modelo de la ley. El llevó el asunto a una nueva dimensión: El día de reposo fue establecido para expresar el gobierno y la autoridad de Jesús, no la de Moisés (creado para adorar a Cristo). El día de reposo fue hecho para aliviar al hombre no para cargarlo. El día de reposo fue hecho para mostrar misericordia y para hacer el bien.

JUAN 5:16-17

Ahora considere a Juan 5:16-17. Jesús sanó un hombre en el día de reposo y le dijo en Juan 5:8: “Levántate, toma tu camilla y anda”. Esta orden puso al hombre en problemas por el hecho de cargar su camilla en el día de reposo. En Juan 5:16 Juan escribe: “A causa de esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en el día de reposo”. A lo que dice (en el versículo 17): “Pero él les respondió: Hasta ahora mi padre trabaja y yo también trabajo”.

¿Qué significa esta respuesta? Creo que tiene este significado: Cuando Adán pecó, Dios se levantó de su descanso en el día de reposo, después de la creación, y comenzó a trabajar nuevamente, (esta vez no en la creación, sino en la redención) con vistas a una nueva creación, a una nueva humanidad. “Hasta ahora mi Padre trabaja, y yo también trabajo”. «Ustedes no entienden lo que estoy haciendo. Mi padre y yo estamos creando un mundo nuevo, una humanidad nueva, y cuando la terminemos, celebraremos con un nuevo día de reposo».

Y este trabajo de redención y de nueva creación estuvo terminado definitivamente en la cruz. Y tres días después Jesús resucitó de entre los muertos para celebrar la victoria que había ganado, y la nueva creación que finalmente había obtenido e inaugurado. Ahora podía sentarse con su Padre en el trono del universo y entrar en su Día de reposo.

LA IGLESIA PRIMITIVA Y EL PRIMER DÍA DE LA SEMANA

Por esa razón la iglesia primitiva tomó el primer día de la semana como su día de adoración y volvió la espalda al séptimo día. El séptimo día marcó la victoria de la primera creación. El primer día marcó la victoria de la nueva creación con la resurrección de Cristo. Aquí tenemos algunas de las definiciones respecto al primer día de la semana:

En los cuatro evangelios se emplea una manera muy usual de expresar el primer día de la semana, para describir el día de la resurrección de Jesús. Usualmente es traducido “En el primer día de la semana” (Juan 20:1, Lucas 24:1, Marcos 16:2: Te de mia ton sabbaton, o Mateo 28:1: eis mian sabbaton). Literalmente se leería: “el día número uno después del sábado; o sea, el primer día en la secuencia de días determinados por el sábado” (Jewett, The Lord’s Day, p. 75). Las palabras usadas para “primer” aparecen 150 veces en el Nuevo Testamento. Y solamente en referencia al día de la resurrección tenemos este uso peculiar.

¿Por qué es tan significativo este uso? Es significativo porque hay solo dos textos fuera de los evangelios donde los escritores se refieren al primer día de la semana como especial para la iglesia, y en esos dos textos se manifiesta ese uso peculiar. Hechos 20:7: “En el primer día de la semana [en de te mia ton sabaton], cuando estábamos reunidos para partir el pan, Pablo les hablaba, pensando partir al día siguiente”. 1ra a los Corintios 16:2: “El primer día de la semana [kata mian sabattou], cada uno de vosotros aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas”.

Este uso es simplemente sorprendente desde un punto de vista estadístico. Hay más de 150 usos de la palabras “primer” (aún “primer día”) que no se refieren al primer día de la semana (Por ejemplo: Mateo 26:17; Marcos 14:12; Hechos 20:18; Filipenses 1:5) y solo en referencia al primer día de la semana, como día de congregación cristiana, está la forma idéntica y extraordinaria, empleada para describir el día que Jesús resucitó de entre los muertos.

La cuestión es que la iglesia cristiana cambió el séptimo por el primer día con vistas a la adoración porque ese fue el día en que el Señor Jesús resucitó de entre los muertos (el día que vindicó la obra redentora de su Padre). La nueva creación, la nueva humanidad, fueron compradas y establecidas (pero no consumadas).

CRISTO ES NUESTRO DÍA DE REPOSO FINAL

Así que ha comenzado el día de reposo final, eterno y comprado por sangre. Entramos en él cuando cesamos nuestras obras y confiamos en Cristo y su obra culminante en la cruz por nosotros. Aquí está el significado final y grandioso del día de reposo. Cristo se ha convertido en nuestro descanso, en nuestro día de reposo. Hebreos 4: 9-10 lo confirma cuando dice: “Queda por tanto un reposo sagrado para el pueblo de Dios.10 Pues el que ha entrado en su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las suyas”. En este texto hay una referencia al tiempo pasado: hemos entrado. Pero luego el escritor añade en el versículo 11: “Por tanto esforcémonos por entrar en ese reposo”. En otras palabras, hemos entrado en ese reposo, y todavía debemos hacerlo. La redención está cumplida. Ahora, debe ser aplicada y consumada. Nuestro día de reposo eterno comenzó pero no está completamente presente.

Probablemente por esa razón, la iglesia primitiva no abandonó la celebración de un día, entre siete, como día especial del Señor. En Apocalipsis 1:10 se le llama, “el día del Señor”. “Estaba yo en el Espíritu en el día de Señor”. Ellos sabían que el descanso eterno aún era futuro. Todavía se necesitaba un día para testificar a un mundo auto dependiente y autosuficiente de que nuestras obras no nos salvan o nos definen, Cristo es quien lo hace.

¿Qué es lo que Pablo quiere decir entonces, cuando escribe a los colosenses (en Colosenses 2:16-17): “Por tanto, que nadie se constituya en vuestro juez con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposo; 17 cosas que solo son sombra de lo que ha de venir, pero el cuerpo pertenece a Cristo”? Pienso que Pablo quiere decir que Cristo mismo es nuestro día de reposo final. “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Cristo ha venido y ha comprado nuestro descanso, y se ha convertido en nuestro lugar de descanso. Nos ha sido quitada la carga de salvarnos a nosotros mismos. Hay descanso para nuestras almas.

Pero la sombra permanece porque Cristo no ha regresado todavía. Un día no habrá más semanas porque no habrá más noches, meses o años. El sol y la Luna no se necesitarán, porque “el Señor Dios los iluminará” (Apocalipsis 22:5). Solo habrá día de reposo y no otro día.

Pero todavía no probaremos el reposo final, sino solo en parte, a medida que confiemos en Cristo. Por tanto, el principio del día de reposo no fue abandonado por la iglesia primitiva. Cristo aún ofrece su sombra frente a este mundo cargado, es decir, el primer día de la semana (el día del Señor. Y el significado de ese día es que Jesucristo ha resucitado, Jesús es Señor, Jesús es creador, Jesús es redentor y en Jesús está el único descanso para nuestras almas. El primer día es para adorar a Jesús. Es un día para expresar, mediante nuestras acciones, que Jesús (no nuestras obras, ni el dinero que ganamos por nuestras obras), es nuestro tesoro y nuestra razón de ser. Es un día especial para darle la honra y la gloria al Señor. Es un día para la misericordia. Es un día especial para el hombre.

¿SE REFIERE ROMANOS 14:5 AL DÍA DEL SEÑOR?

Ahora bien, cuando Romanos 14:5 dice: “Uno juzga un día superior a otro, otro juzga iguales todos los días. Cada cual esté plenamente convencido en su propio sentir”, ¿se refiere al día del Señor? Respondo junto a Paul Jewett: “No resulta convincente… tomar la declaración de Pablo en Romanos 14:5 tan absolutamente como hemos considerado a Juan (el apóstol) un judaizante, por haber llamado un día de la semana “el día del Señor” (Apocalipsis 1:10), dándole así la preeminencia”. (The Lord’s Day, p. 78).  Jewett acepta la convicción de Juan pues tiene autoridad apostólica y asume que él no está entre los “débiles” de Romanos 14:2. O sea, Juan no llama un día de la semana “el día de Señor” como una opción entre muchos. Lo llama “el día del Señor” porque él y la iglesia primitiva lo trataban como un día especial entre los demás días.

No puedo dejar de mencionar que me parece una evidencia muy convincente el hecho de que el día del Señor permanezca hasta que Jesús venga y que esté separado para la gloria de Cristo y el bien de las almas. Que el Señor nos dé sabiduría, libertad y gozo mientras mostramos Su obra y Su valor en Su día.


1 Vea: D. A. Carson, From Sabbath to Lord’s Day: A Biblical, Historical and Theological Investigation [Wipf & Stock Publishers, 2000]; Joseph Pipa, The Lord’s Day [Christian Publications, 1997]; Paul K. Jewett, The Lord’s Day [Eerdmans, 1971].John Piper (@JohnPiper) is founder and teacher of desiringGod.org and chancellor of Bethlehem College & Seminary. For 33 years, he served as pastor of Bethlehem Baptist Church, Minneapolis, Minnesota. He is author of more than 50 books, including Desiring God: Meditations of a Christian Hedonist and most recently Providence.

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

¡Recuerda Compartirlo!

Y sin fe es imposible agradar a Dios

Desiring God

Y sin fe es imposible agradar a Dios

John Piper

Hebreos 11:4-6: Por la fe Abel ofreció a Dios un mejor sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó el testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y por la fe, estando muerto, todavía habla. Por la fe Enoc fue trasladado al cielo para que no viera muerte; y no fue hallado porque Dios lo trasladó; porque antes de ser trasladado recibió testimonio de haber agradado a Dios. Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan.

VOLVIÉNDONOS RADICALMENTE LIBRES
La semana pasada, comenzamos nuestra exposición de Hebreos 11 preguntando por qué fue escrito y qué tiene que ver con nuestras vidas hoy. Respondí que fue escrito para ayudarnos a convertirnos en el tipo de personas descritas seis versículos antes, en Hebreos 10:34. Éstos eran cristianos quienes aceptaron con gozo el despojo de sus bienes, por el servicio de Cristo y la causa del amor. En otras palabras, eran radicalmente libres del amor por este mundo y de los valores que determinan la mayoría de las cosas que pasan como éxito en Norteamérica. Eran libres de esta atadura porque, dice el versículo 34 que vivían que tenían para sí «una mejor y más duradera posesión”.

Aquí es donde comienza el capítulo 11. «Ahora bien, la fe es la certeza [o la substancia] de lo que se espera, la convicción [o evidencia] de lo que no se ve”. En otras palabras, el «conocimiento», o certeza de 10:34 («sabiendo que tenéis para vosotros mismos una mejor y más duradera posesión»), es ahora llamado «fe». Y estamos a punto de leer un capítulo completo de ejemplos vivos de esta fe radicalizadora. Así que el mensaje del capítulo 11 es encarnar y demostrar más historias de fe, para que podamos imitar la fe y heredar las promesas de Dios.

IMITACIÓN Y HERENCIA
Usted puede saber que estamos en el camino correcto, al recordar Hebreos 6:11-12, que describía exactamente el mismo patrón de imitación y herencia. «Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para alcanzar la plena seguridad de la esperanza, a fin de que no seáis indolentes, sino imitadores de los que mediante la fe y la paciencia heredan las promesas”. Ése es el propósito de Hebreos 11: dar más ejemplos de «los que mediante la fe y la paciencia heredan las promesas», para que podamos imitar su fe y unirnos a ellos en la herencia.

Y si usted se pregunta si solo debiera mirar así a los santos del Antiguo Testamento para encontrar ánimo e imitarles, Hebreos 13:7 dice que no, usted también debe mirar a quienes le enseñan la Palabra y ser inspirado también por fe de ellos. «Acordaos de vuestros guías que os hablaron la palabra de Dios, y considerando el resultado de su conducta, imitad su fe”. Así que este es un asunto importante en el libro de Hebreos. Tenga héroes. Conozca algo de la historia de la iglesia. Conozca algo sobre la biografía misionera. Conozca a algunos grandes hombres de negocio cristianos. Conozca algunas grandes mujeres quienes derramaron sus vidas en la familia y en la iglesia y en la comunidad por amor de Cristo. Conozca su fe y sea animado por ellos e imíteles. Ése es el propósito de Hebreos 11.

TENER PACIENCIA, HACER, Y OBTENER
O, pudiéramos tomar los versículos 35-36 en el capítulo 10 y decir que ellos expresan lo que está en juego al leer el capítulo 11. El escritor nos ruega: «Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”. Note el patrón de tres pasos: 1) tenga paciencia mientras confía en Dios; 2) haga la voluntad de Dios en el poder de ésa confianza; y 3) obtenga lo que le es prometido.

En esta mañana, mientras damos otro paso en Hebreos 11, me siento impulsado a enfatizar, la necesidad de nuestra paciencia, como dice el versículo 36: «tenéis necesidad de paciencia». Antes de ayer, estuve en Charlotte para la reunión anual de la Alianza Cristiana y Misionera. David Wells fue uno de lo oradores, y tuvimos oportunidad de una breve conversación. Hablamos de los peligros de la debilidad doctrinal expandiéndose en un evangelicalismo que se define a sí mismo cada vez más en términos y métodos y relaciones interpersonales antes que en la verdad. En un momento de la conversación, él dijo algo muy crucial, y luego lo repitió en su mensaje. Dijo que muchas personas no se percatan de cuán vulnerables son y cuán peligrosa es la vida de fe.

Quiso decir que no debiéramos dar por sentada la fidelidad de nuestras iglesias o de nuestras denominaciones o iglesias o familias o, incluso, de nuestros propios corazones, como si la paciencia vigilante y consciente no fuera algo continuamente necesario. Sin nuestra ferviente atención a la verdad y a la fe, todo decae, incluyendo nuestro propio peregrinaje con Dios.

Así que, con una preocupación renovada por mi propia fe, por la fe de nuestra iglesia, y por la fe de nuestras almas y de nuestra familia, digo en esta mañana las palabras de Hebreos 10:36: «tenemos necesidad de paciencia». ¡Tenemos necesidad de paciencia! ¡Oh, cuán claramente lo vi en las vidas de los pastores a quienes hablé en Charlotte, algunos con lágrimas, quienes habían perdido su gozo y su pasión y no sabían si podían seguir adelante en el ministerio! El problema de la paciencia, y la perseverancia por un largo período, y de permanecer vivo, y de prosperar y ser renovado cada día, y de encontrar paz para terminar la carrera, es un problema inmenso para cada uno de nosotros. Y no hay descanso en las experiencias pasadas. No hay deslices casuales. El celo de hoy puede convertirse en la duda y el aburrimiento de mañana. Y la sensación de aletargamiento espiritual de hoy puede convertirse en el éxtasis y poder de mañana.

LOS HOMBRES DE ANTAÑO OBTUVIERON APROBACIÓN
Es por esta razón que Dios nos dio Hebreos 11. Es un ejemplo tras otro de fe verdadera, para que podamos ser «imitadores de los que mediante la fe y la paciencia [el sufrimiento prolongado, la perseverancia] heredan las promesas».

Ahora, para establecer la conexión entre el texto de la semana pasada y el de hoy, usted puede recordar que, la semana pasada, no dije palabra alguna sobre Hebreos 11:2. Estaba guardándolo para hoy. Hace un puente perfecto con el texto de hoy. Leamos los versículos 1-2: «Ahora bien, la fe es la certeza [o substancia] de lo que se espera, la convicción [o evidencia] de lo que no se ve. Porque por ella recibieron aprobación los antiguos».

Permítanme parafrasearla para mostrar su significado: Vemos que la fe tiene dos aspectos, como dice el versículo uno. 1) La fe es estar seguro de las promesas de Dios, que son dignas de que tengamos esperanza en ellas («la substancia de lo que se espera»). 2) La fe es estar seguro de que el Dios invisible y Su mano en la creación realmente existen («la evidencia de lo que no se ve»), lo que vimos ilustrado en el versículo 3. Y luego dice, en el versículo 2: vemos esto porque es mostrado en las vidas de los santos del Antiguo Testamento: «Porque por ella [por este tipo de fe] recibieron aprobación los antiguos [fueron autenticados por Dios, o agradaron a Dios].»

Así que las vidas de los santos del Antiguo Testamento son ilustraciones de este tipo de fe. Ellas no demuestran que la fe es lo que dice el versículo 1. La ilustran. De hecho, el escritor no trata de probar que esto es fe, a final de cuentas. Él ve todo esto como una de las teorías más básicas de la naturaleza de la realidad. Toda su interpretación del Antiguo Testamento pende de ella. Permítanme mostrarles simplemente lo que quiero decir.

Las dos primera ilustraciones del Antiguo Testamento que él da sobre la verdad del versículo 2 (que los antiguos recibieron aprobación por ella), son Abel, el segundo hijo de Adán y Eva, y Enoc, la séptima generación después de Adán, mencionado en Génesis 5. Así que dice en el versículo 4: «Por la fe Abel ofreció a Dios un mejor sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó el testimonio de que era justo [esta es la aprobación de Dios], dando Dios testimonio [la misma palabra de nuevo] de sus ofrendas; y por la fe, estando muerto, todavía habla”. Así que el escritor se enfoca, con Abel, en que Dios aprobó su ofrenda al contarlo como justo. Y dice que la clave de la aprobación a Abel fue que hizo su ofrenda por la fe. No solo es importante lo que hacemos, sino cómo lo hacemos. ¿Expresan nuestras acciones «la certeza de lo que se espera»?

Entonces, en el versículo 5, menciona a Enoc como ejemplo del principio del versículo 2 (que los antiguos recibieron aprobación por fe): Por la fe Enoc fue trasladado al cielo para que no viera muerte; y no fue hallado porque Dios lo trasladó; porque antes de ser trasladado recibió testimonio [aquí está la misma palabra del versículo 2: recibieron aprobación, o testimonio] de haber agradado a Dios». Dos veces, en Génesis 5 (versículos 22 y 24), Moisés dice que Enoc «anduvo con Dios». Es por esto que el escritor a los Hebreos dice que Enoc agradó a Dios. Así concluye que «por la fe» Enoc fue bendecido por Dios al ser trasladado al cielo.

¿POR LA FE?
Ahora el escritor está totalmente consciente del problema que ha creado. Ha elegido santos del Antiguo Testamento para ilustrar este principio en el versículo 2 (que por la fe los antiguos recibieron aprobación), cuando de hecho, en ninguna de esas historias del Antiguo Testamento se menciona la fe. Esto no es un desliz. Él sabe exactamente lo que hace. Y si estamos dispuestos a seguirlo, veremos cuán profunda es esta revelación.

Su argumento de la naturaleza de la fe no parte de estos textos del Antiguo Testamento. No está diciendo: ya que descubrí que la fe fue mencionada en estas historias, entonces la fe debe ser el modo en que ellos agradaron a Dios. De hecho, su argumento es justamente el opuesto. Él ve la fe en las historias, no porque sea mencionada, sino porque estos hombres, de hecho, agradaron a Dios, y no hay otro modo de agradar a Dios que por la fe.

Vea el versículo 6. Éso es lo que dice. Vea nuevamente la idea del versículo 5. Termina diciendo que Enoc «recibió testimonio de haber agradado a Dios», es decir, anduvo con Dios. Entonces, el versículo seis retoma este detalle de que Enoc agradó a Dios y lo argumenta de este modo: «Y sin fe es imposible agradar a Dios». Ahora, es por esta razón que él ve fe en las vidas de Abel y de Enoc. La Biblia dice que los dos agradaron a Dios, Abel en su «mejor sacrificio», y Enoc al andar «con Dios». Y, entonces, el escritor concluye que esta ofrenda y esta comunión con Dios debieron haber sido por fe, porque «sin fe es imposible agradar a Dios».

Ahora, este es un razonamiento muy básico. Y, ¡oh! cuánto oro para que todos ustedes respeten y cultiven, en las mentes que Dios les dio, el razonamiento de las Escrituras. Si alguien me hubiera mostrado, cuando joven, que la Biblia, antes de afirmar, razona, entonces no me hubiera tomado hasta los 22 años para comenzar a descubrir tantas de las riquezas de la Palabra de Dios. Esto es un razonamiento básico. Yo diría que un niño promedio de 8 o 9 años podría comprenderlo.

DOS DECLARACIONES QUE LLEVAN A UNA CONCLUSIÓN:
Declaración #1: «sin fe es imposible agradar a Dios», o dicho positivamente, «Solo con fe es que nuestra obediencia agradará a Dios».

Declaración #2: Enoc agradó a Dios. Entonces, ¿cuál es la conclusión? • Conclusión: Enoc tenía fe. O: fue por fe que Enoc anduvo con Dios y fue trasladado al cielo. Así es como el escritor llega a la declaración del versículo 2: «Porque por ella [por la fe] recibieron aprobación los antiguos».

¿POR QUÉ ES QUE LA FE AGRADA A DIOS?
Pero aún no hemos llegado al fondo del asunto. El argumento aún no descansa en la verdad más profunda sobre Dios. Sí, Enoc agradó a Dios. Sí, sin fe es imposible agradar a Dios. Sí, por tanto, Enoc (y Abel) tenía fe, y actuó por fe, ilustrando el principio del versículo 2. Pero, ¿de dónde es que proviene esta premisa (esta declaración) de que «sin fe es imposible agradar a Dios»? ¿Cuál es el fundamento de esa declaración? ¿Cuál es la base? ¿Cuál es el fondo?

Él da la respuesta en la última parte del versículo 6. Primero hace la declaración: «Y sin fe es imposible agradar a Dios». Luego da el fundamento. Aquí está el fondo de todo: Sin fe usted no puede agradar a Dios «porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan». Por esta razón es que solo podemos agradar a Dios por la fe.

Hay dos partes de la fe en este versículo que muestran por qué agrada a Dios. El escritor no va más allá de esto. Él apoya su argumento en esta razón. Éste es el fundamento de todo. Primero, dice que la fe cree que Dios existe. Segundo, dice que la fe cree que Dios es remunerador de los que le buscan. Ya que la fe tiene estas dos características, por ello: agrada a Dios.

Ahora, medite conmigo por un momento y llegará a conocer más profundamente a Dios, quizás, más que nunca antes. Es por esto que este versículo está aquí, para que usted conozca a Dios. Él no dice por qué es que Dios se agrada por estos dos aspectos de la fe. Solo dice que lo hace. Hay algo sobre la naturaleza de Dios que lo hace obvio. No necesita un argumento. El hecho de que Dios se agrade de estos dos aspectos o características, pertenece a la misma esencia de lo que significa ser Dios.

ÉL ES REAL, Y ES REMUNERADOR
Digámoslo con nuestras propias palabras. Dios se agrada de nosotros cuando en nuestra relación con Él se reflejan dos aspectos. Uno: que Él es real, y el otro: que Él es galardonador.

Detrás de estas dos afirmaciones sobre Dios hay dos verdades:

Dios existe absolutamente. Él no llegó a ser y nunca dejará de ser. Él no se está convirtiendo en algo, o está creciendo, o está cambiando. Él dijo: «YO SOY EL QUE SOY» (Éxodo 3:14). Ése es Su nombre. Él es absolutamente. Por tanto, Él se agrada cuando su existencia absoluta es conocida y aceptada. Él se agrada cuando en nuestras vidas se refleja lo que Él es.

Detrás de la afirmación de que Dios es remunerador, está la verdad de que Dios es tan pleno y tan completamente auto-suficiente que sobreabunda. En lugar de necesitar nuestro servicio, Él es como un manantial inagotable de vida y energía y gozo y belleza y bondad y poder. Por tanto, a Dios le agrada cuando nos volvemos a Él en un modo que afirma esta verdad y se deleita cuando venimos a Él como nuestro galardonador.

Ahora, el escritor a los Hebreos solo afirma que esto es lo que hace la fe: la fe viene a Dios con confianza de que Él existe, y la fe viene a Dios con confianza de que Dios será un dador generoso. No está argumentando que la fe es así porque la haya encontrado definida en las historias del Antiguo Testamento. Está diciendo: debido a la realidad absoluta de la existencia de Dios, y de la plenitud de Dios, ésto es lo que debe ser la fe. Éste es el fin del argumento. Éste es el fundamento del razonamiento.

Pudiéramos decirlo de esta forma: lo que agrada a Dios es que nuestros corazones y mentes muestren la existencia de Dios y la belleza de Dios; que mostremos la existencia de Dios y Su excelencia; que mostremos cuán real es Él y cuán remunerador es. Ésto es lo que agrada a Dios, y es fe.

LA FE DEPENDE DE CÓMO ES DIOS, NO DE CÓMO SOMOS NOSOTROS
Ésto nos lleva de vuelta al versículo 1. Note cómo las dos partes del versículo 6 corresponden a las dos partes del versículo1. «La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Ése es el versículo 1. La «convicción de lo que no se ve» corresponde a que la creencia de la fe en que Dios existe (6a). Y la «certeza de lo que se espera» corresponde a la creencia de la fe en que Dios es remunerador de los que le buscan (versículo 6b). La fe tiene, al menos, estos dos componentes: uno es la convicción de que hay un gran Dios invisible quien existe absolutamente y no depende en lo más mínimo de nosotros. Y el otro es la certeza de que este gran Dios invisible es un Dios de amor y abundancia y libertad y gracia soberana para todos los que le buscan en verdad.

Comienzo diciendo que en nuestros días, la vida de fe es vulnerable y peligrosa. Las escuelas, las denominaciones, las iglesias, las familias, y las almas son vulnerables a la sutil intrusión del mundo y el pecado y el error y de Satanás. La vigilancia y paciencia son cruciales para nuestras almas y familias e iglesias y escuelas cristianas.

Lo que hemos visto en Hebreos, ahora, es que la naturaleza de la fe y la vitalidad de la fe están fundamentadas en cómo es Dios, no en cómo somos nosotros. Usted no descubre qué es la fe cristiana al consultar las necesidades que siente. La descubre consultando la naturaleza de Dios. Por tanto, si quiere que su fe sea fuerte, y su alma sea fuerte, y su familia sea fuerte, y su iglesia sea fuerte, y su denominación y escuelas sean fuertes, conozca a Dios. ¡Conozca a su Dios!

Mientras más conozca cómo es Dios, más conforme a Su grandeza será su fe. Estará más y más seguro de las cosas que espera y más y más convencido de las cosas que no se ven. Y la existencia y plenitud de Dios serán maravillosamente mostradas en su vida.

​John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

Los Hombres de Verdad Aman las Mujeres de Carácter

Soldados de Jesucristo

Paul Maxwell

Los Hombres de Verdad Aman las Mujeres de Carácter

He escuchado a muchas personas decir: “A los hombres le gustan las mujeres tranquilas”. “Los chicos no responden bien a chicas inteligentes”. “Las mujeres profesionales son demasiado intimidantes como para atraer hombres buenos”.

Yo entiendo por qué creemos estas cosas. Es una historia bonita. Tiene sentido en el éxito de algunas mujeres para encontrar maridos, y el fracaso de otras. Como cristianos (y como seres humanos) nos sentimos muy inteligentes cuando tenemos que diagnosticar la causa y la cura de la soltería. “Eres demasiado obstinada”. “Eres demasiado escandalosa”. “Una mujer debe ser humilde, tranquila y delicada”.

Sin embargo, es fácil olvidar en medio de todo nuestro diagnóstico que: si una mujer es “intimidante” es un factor de la percepción masculina, no de la personalidad femenina. ¿Queremos que las mujeres sean menos intimidantes? Esa es una pregunta para exponerla a los hombres que las ven como tal, y solo podemos esperar que tales hombres maduren. La verdadera pregunta que debemos hacernos es: ¿queremos que las mujeres sean débiles? Y la respuesta debe ser siempre, basados en lo que nos enseña la Escritura: “De ninguna manera”.

Las mujeres de carácter son tan vitales como los hombres de carácter para el propósito de Dios en la iglesia. ¿Por qué?

1. Las mujeres de carácter exponen a hombres perversos

No puedo hablar en nombre de los hombres cristianos en todas partes, pero puedo hablar por mí mismo, y en nombre de muchos de los hombres de la Biblia: La piedad es atractiva tanto para los hombres como para las mujeres (Pr. 31:30).Y, a menudo, la femineidad piadosa requiere ser fuerte, incluso intimidante. Considere a Jael en Jueces 4. El marido de Jael, Heber, “se había separado de los ceneos,”, y “había plantado su tienda cerca de la encina Zaanaim, que es junto a Cedes”.

Por lo tanto, cuando Sísara, un general militar cananeo bajo Jabín, rey de Hazor –enemigo del pueblo de Dios– trató de buscar refugio, se fue a la tienda de Heber, “porque había paz entre Jabín rey de Hazor y la casa de Heber Cineo” (Jue. 4:17). Pero Sísara encontró a Jael en la tienda y empezó a darle órdenes: “Dame un poco de agua” “Ponte a la entrada de la tienda”. En respuesta, Jael “se le acercó silenciosamente y le clavó la estaca en las sienes, la cual penetró en la tierra” (Jue. 4:21). Débora posteriormente canta de Jael: “Bendita entre las mujeres sea Jael”. “Extendió ella la mano hacia la estaca de la tienda, y su diestra hacia el martillo de trabajadores” (Jue. 5:26).

Gracias a Dios Jael no era mansa, sumisa y respetuosa hacia este amigo de su marido rebelde. Ella no era de las que se dejaba pisotear. Las mujeres de carácter rechazan las demandas de los hombres malos.

2. Las mujeres de carácter reprenden a hombres buenos

Cuando David decidió matar a Nabal –el hombre impetuoso y brutal que encarna la locura de la pura masculinidad– Abigail, mujer de Nabal, ofreció a David cientos de pasteles de higos, panes y odres de vino. Aun más, ella aprovechó la oportunidad para hablar a David con las siguientes palabras: “esto no causará pesar ni remordimiento a mi señor, tanto por haber derramado sangre sin causa como por haberse vengado mi señor” (1 S. 25:31). En otras palabras, Abigail advirtió: “Ten cuidado. No uses tu poder de manera que te haga culpable”.

David respondió: “Bendito sea tu razonamiento, y bendita seas tú, que me has impedido hoy derramar sangre y vengarme por mi propia mano” (1 S. 25:33). Nabal murió poco después de un ataque al corazón. “Entonces David envió a hablar con Abigail, para tomarla para sí por mujer” (1 S. 25:39).

David se sintió atraído hacia esta mujer valiente por su fortaleza, por su reprensión y por su carácter. Abigail le hizo la vida más difícil a David. Y David, en un momento de gracia, fue capaz de ver que el hecho de que Abigail se interpusiera en su camino, era un regalo de pureza para él. Ese día, David buscaba la salvación por sí mismo, pero le fue dada por Dios en Abigail, quien aun cuando estaba a su merced como sierva le dijo lo que necesitaba escuchar.

Las mujeres fuertes reprenden a hombres buenos, que necesitan ayuda en sus debilidades, que necesitan a alguien que les ayude a ver cómo ser fuertes.

3. Las mujeres de carácter forman hombres creyentes

No hay más fuerte, más constante recordatorio del evangelio en mi vida que mi madre. Pablo dice algo muy similar de Timoteo: “Porque tengo presente la fe sincera que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también” (2 Ti. 1:5).

En un mundo ideal, hombres y mujeres unirían sus fuerzas. Pero vivimos en un mundo en el que necesitamos mujeres de carácter para hacer fuertes a los hombres, porque a veces simplemente no hay hombres para hacerlo. El padre de mi mamá murió cuando ella tenía nueve años, y mi propio padre no estaba presente en mi vida lo suficiente como para ser padre. Así que ella hizo el trabajo de dos padres –el trabajo de dos discipuladores– tanto para mi hermana como para mí. Junto con Pablo y Timoteo, estoy muy contento de que Dios nos dio estos regalos de mujeres fuertes para sobrevivir la presencia inconsistente y las consecuencias de las acciones de hombres “fuertes”.

Por supuesto, algunas de las madres más piadosas han tenido algunos de los niños menos piadosos, y viceversa. Pero en una época en la que los padres a menudo fallan en otorgar el don de la fe a sus hijos, el futuro a menudo se encuentra en la fortaleza de las mujeres para hacer ese trabajo evangelístico.

Ya sea como niños o como sus discípulos, las mujeres de carácter forman hombres creyentes.

La belleza y la fuerza de la fe

Vivimos en una época en que las mujeres están superando a los hombres en muchas áreas de habilidades profesionales y personales. Los hombres tienen dos opciones: encontrar la fortaleza femenina maravillosamente atractiva o permanecer inseguros e intimidados. Los hombres de verdad aman a las mujeres fuertes, porque la gloria de Dios es hermosa, y “la mujer es gloria del varón” (1 Co. 11:7).

Jesús, da a los hombres la gracia de ver la belleza de la gloriosa fuerza femenina. Da a las mujeres la resistencia para permanecer fuertes por el tiempo que sea necesario para que, a los hombres adecuados, ellas les parezcan hermosas por los motivos correctos. Y ayuda a los hombres y mujeres a enamorarse de una fe probada y genuina, que es “más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego” (1 P. 1:7).

Una publicación de DesiringGod.org | Traducida por Alicia Ferreira de Díaz

Paul Maxwell

Paul Maxwell (@paulcmaxwell) es un estudiante de doctorado (PhD) en el Trinity Evangelical Divinity School, y es profesor de filosofía en el Moody Bible Institute. Escribe regularmente para Desiring God.