Liberadas del pasado

DÍA 22

Salmo 18

Dosis: Alabanza

Liberadas del pasado

“Los lazos de la muerte me envolvieron; los torrentes destructores me abrumaron. Me enredaron los lazos del sepulcro, y me encontré ante las trampas de la muerte. En mi angustia invoqué al SEÑOR; clamé a mi Dios, y él me escuchó desde su templo; ¡mi clamor llegó a sus oídos!” (Salmo 18:4–6) (NVI)

Siguiendo con el análisis del Salmo 18 encontramos que, en segundo lugar, David recuerda las liberaciones que Dios ha llevado a cabo a favor suyo. Recordar esto dispone su espíritu para continuar alabándole. Esta es una disciplina muy importante, recordar y tener presente todas las maravillas que Dios ha hecho por nosotras, recordar de dónde nos sacó, todas las situaciones difíciles que enfrentamos fortalecidas con su presencia, cómo nos liberó y nos dio la victoria en medio de las pruebas. David recuerda y engrandece a Dios por la libertad que le ha concedido. Toma en cuenta el pasado para agradecerle específicamente.

Si has sido librada de un pasado doloroso, de peligros grandes y amenazadores, y reconoces la gran liberación que Dios ha obrado en tu vida, más profunda debe ser tu alabanza. Cuanto más profundo ha sido el dolor o la herida, más dulce será la recuperación en sus brazos eternos.

David recuerda las amenazas y la fuerza de sus enemigos contra él y las describe como: “cuerdas y lazos de muerte”, “torrentes de maldad”, “ligaduras del Seol.” Expresiones muy fuertes. No sé si todas nos hemos sentido alguna vez así de amenazadas, pero sin duda hemos experimentado momentos muy difíciles en los cuales sólo nos ha quedado esperar su dulce liberación, su paz, su consuelo, pues no estaba en nuestras fuerzas cambiar la situación.

David nos traza la ruta de la fe, lo que debemos hacer en vez de caer en la desesperación: “En mi angustia invoqué al SEÑOR; clamé a mi Dios, y él me escuchó desde su templo; ¡mi clamor llegó a sus oídos!” Amada, nuestro clamor llega delante de Dios. Oramos para agradecer y engrandecer su nombre, para decirle que le amamos, pero también para clamar si estamos en dificultades.

Cuanto mayor ha sido nuestra necesidad de que Dios nos librase, y cuanto más directa ha sido la respuesta de Dios a nuestras oraciones, tanto mayor es la obligación que tenemos de ser agradecidas. Así era David, él oraba y Dios lo escuchaba y le respondía. David experimentó el sufrimiento pero también la más hermosa liberación. Y no se quedó callado, él compuso un canto para que todos reconocieran la grandeza y la misericordia de su Dios.

Oración: Señor enséñame a clamar a ti cuando esté en angustia y a alabarte por tu misericordia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 37). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Como una niña protegida

DÍA 20

Salmo 17

Dosis: Amor y Valoración

Como una niña protegida

“Guárdame como a la niña de tus ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas, de la vista de los malos que me oprimen, de mis enemigos que buscan mi vida.” (Salmo 17:8–9) (VRV)

Las palabras del versículo citado siempre me parecieron unas de las más tiernas de la Biblia. Me encantaba la idea de sentirme “la niña de sus ojos” y acurrucarme bajo la sombra de sus alas, sentirme protegida por Dios mismo. Recuerdo que en mi adolescencia viví una experiencia traumática donde no tuve la protección humana que requería, pero ahora reconozco que sí estuvo la de Dios. Su abrazo tierno y consolador, su poder obrando a mi favor.

Parece ser que el salmista era perseguido injustamente y acude a la presencia del Señor, para que éste le haga justicia. A lo largo de veinticinco años de ministerio he escuchado a muchas mujeres tratadas injustamente, menospreciadas, injuriadas, desvalorizadas, a quienes he tenido la oportunidad de guiar a Dios y hacerles entender el gran valor que ellas tienen “como la niña de sus ojos”. Y enseñarles, como dice el salmista que la intervención divina estará también en proporción a la confianza que ellas depositen en el Señor, de su integridad, de su búsqueda personal de Dios:

“Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba y nada inicuo hallaste; he resuelto que mi boca no haga transgresión.” ¡Qué interesante, los momentos de crisis prueban nuestra integridad y nuestro corazón! El salmista no se atrevería a pedirle a Dios que defienda su causa sin antes haberse hecho un auto examen, meditado y orado:

“Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás oh Dios; Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra. Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, de los que se levantan contra ellos.”

Amada si estás sufriendo, si vives amargada por alguna injusticia que cometieron contra ti, si te traicionaron, te desvalorizaron, rechaza la violencia y la venganza. Acurrúcate bajo las sombras de sus alas, porque tú eres la niña de sus ojos. Él te extenderá su misericordia y peleará por ti.

Oración: Señor enséñame a confiar en tu amor, protección y misericordia y a redescubrir mi valor en ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 35). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Gratitud Y Alabanza

DÍA 19

Salmo 16

Dosis: Felicidad y Seguridad

Gratitud Y Alabanza

“Cuídame, oh Dios, porque en ti busco refugio. Yo le he dicho al SEÑOR: «Mi SEÑOR eres tú. Fuera de ti, no poseo bien alguno.” (Salmo 16:1) (NVI)

¿Cuán profunda es tu confianza en el Señor? ¿Qué sentimientos te inspira saber que Dios te guarda y te protege? ¿Te refugias en Dios en tiempo de crisis? Este salmo es a la vez un clamor y una declaración de confianza. Conscientemente el salmista ha decidido confiar en el Señor, aceptar su señorío en su vida, convirtiéndose en un verdadero adorador y lo expresa así: “Tú eres mi Señor, no hay para mí, bien fuera de ti.”

Esta relación de comunión tan profunda es la que le permite reconocer y experimentar las más ricas bendiciones: “Tú, SEÑOR, eres mi porción y mi copa; eres tú quien ha afirmado mi suerte. Bellos lugares me han tocado en suerte; ¡preciosa herencia me ha correspondido!”. ¿Tienes alguna herencia en esta tierra? La porción que le ha tocado al salmista es Dios mismo, quien lo atrajo con cuerdas de amor y le dio una preciosa heredad. ¿Has aprendido a deleitarte en su presencia? ¿Cuál es tu heredad? ¡Me encanta la idea de sentirme atrapada por Él y cercada por sus cuerdas!

La bendición de Dios incluye su corrección, su dirección y su fortaleza. El salmista reconoce que es Dios quien le aconseja y enseña: “Bendeciré al SEÑOR, que me aconseja; aun de noche me reprende mi conciencia. Siempre tengo presente al SEÑOR; con él a mi derecha, nada me hará caer.” ¿Has vivido esta experiencia? ¿Despertaste con algún versículo de la Biblia grabado en tu mente? Yo suelo despertar muchas veces así, y estoy segura que es su voz guiándome. ¿Eres consciente de su dirección cada día?

El salmista reconoce todo esto, por eso puede decir: “Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente; porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción. Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre”. Subraya así su seguridad y su felicidad, porque Dios lo seguirá guiando por la senda de vida hasta que llegue a su presencia.

Oración: Señor enséñame a agradecer tu protección, fidelidad y guía, y a expresar con mis labios mi gratitud. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 34). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

El cetro de Su Gracia

DÍA 18

Salmo 15

Dosis: Santidad

El cetro de Su Gracia

Clamor frente a la maldad

DÍA 12

Salmo 10

Dosis: Confianza y Soberanía

Clamor frente a la maldad

“¿Por qué, SEÑOR, te mantienes distante? ¿Por qué te escondes en momentos de angustia? Con arrogancia persigue el malvado al indefenso, pero se enredará en sus propias artimañas. El malvado hace alarde de su propia codicia; alaba al ambicioso y menosprecia al SEÑOR. El malvado levanta insolente la nariz, y no da lugar a Dios en sus pensamientos.” (Salmo 10:4) (NVI)

Últimamente me es muy difícil ver un noticiero completo. La maldad se ha expandido tanto en nuestro mundo, degenerando en violencia y otras formas de perversiones. Nos llenamos de temores frente a las noticias de cada día: Asesinatos, violaciones, robos, estafas, secuestros, enfrentamientos, sin ningún respeto por la vida humana etc. La maldad indica la ausencia de moral, bondad, caridad o afecto natural por el entorno, pasando por alto todos los códigos de conducta o comportamiento humano.

Frente a un cuadro de vida similar, el salmista razona con Dios y pelea con él. Escribe una súplica pensando que la justicia de Dios se demora en llegar y esto inquieta su alma. Este Salmo me recuerda el clamor de otro hombre de Dios llamado Habacuc que escribió así: “¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia”.

A veces pareciera que Dios se ha alejado, o escondido y nos inquietamos porque pensamos que la justicia de Dios tarda. Sobre todo cuando vemos que hombres malos e impíos prosperan, pensamos, que Dios no toma en cuenta sus malos actos, que no recibirán castigo, a pesar que viven despreciando sus principios y las normas éticas.

Pero la fe del salmista crece a medida que expresa sus quejas a Dios y nos enseña cómo orar frente a una situación similar: “¡Levántate, SEÑOR! ¡Levanta, oh Dios, tu brazo! ¡No te olvides de los indefensos!

¿Por qué te ha de menospreciar el malvado? ¿Por qué ha de pensar que no lo llamarás a cuentas?”… Pide que Dios actúe y se acuerde de sus pactos, de sus promesas, de los pobres y desvalidos. Y afirma aún más su fe cuando dice: “Pero tú ves la opresión y la violencia, las tomas en cuenta y te harás cargo de ellas. Las víctimas confían en ti; tú eres la ayuda de los huérfanos.”35 El salmista ora con intensidad, clamando por la intervención soberana de un Dios justo: “Quebranta el brazo del impío y del malo; castígalos por su perversidad hasta que desistan de ella”. “Tú, SEÑOR, escuchas la petición de los indefensos, les infundes aliento y atiendes a su clamor. Tú defiendes al huérfano y al oprimido, para que el hombre, hecho de tierra, no siga ya sembrando el terror.”37

Oración: Señor enséñame a orar por los que sufren y a confiar en tu soberanía y en tu justicia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 27). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Alabanza por su justicia

DÍA 11

Salmo 9

Alabanza por su justicia

Justicia divina

“Quiero alabarte, SEÑOR, con todo el corazón, y contar todas tus maravillas. Quiero alegrarme y regocijarme en ti, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo.” (Salmo 9:1–2) (NVI)

¿Has notado cuál es la diferencia entre alabar simplemente con los labios y hacerlo con el corazón? Aunque esto pueda pasar desapercibido ante los ojos humanos, Dios sabe cuando nuestra adoración es genuina. Se lo dijo con tristeza hace miles de años a su siervo Isaías: “Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”. Imagínate qué doloroso sería descubrir que los seres que más amas te dicen palabras bonitas sin realmente sentirlas.
Aunque es difícil alabarle con un corazón adolorido, en este Salmo, a pesar que sus problemas aún no se solucionan, David alaba a Dios en medio de las dificultades con todo su corazón. En una dimensión de fe inspiradora y con una actitud gozosa de corazón, David dice “me alegraré y me regocijaré”. Le adora por lo que ha hecho y por lo que Él es: el Altísimo en quién puede confiar.
El salmo trata nuevamente el tema del justo juicio de Dios confiando en que Él defenderá los derechos de quienes son atacados. Reconocer a Dios cómo el juez justo de las naciones nos lleva a un nivel de confianza actual. Pues aunque veamos injusticias en nuestra sociedad contemporánea, podemos confiar que la justicia de Dios es para siempre, y Dios obrará en el futuro tal como obró en el pasado, defendiendo la causa del justo.
Dios seguirá siendo el refugio de los angustiados, de todo aquél que necesita su protección: “El SEÑOR es refugio de los oprimidos; es su baluarte en momentos de angustia. En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, SEÑOR, jamás abandonas a los que te buscan.”
David está seguro que aunque el juicio de Dios tarde, su justicia finalmente triunfará: “Pero no se olvidará para siempre al necesitado, ni para siempre se perderá la esperanza del pobre. ¡Levántate, SEÑOR! No dejes que el hombre prevalezca; ¡haz que las naciones comparezcan ante ti! Infúndeles terror, SEÑOR; ¡que los pueblos sepan que son simples mortales”.

Oración: Señor enséñame a alabarte con todo mi corazón en medio de la prueba y a confiar en tu justicia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 26). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Reyes y Reinas de la Creación

DÍA 10


Salmo 8

Reyes y Reinas de la Creación

Amor Eterno

 

“¡Oh SEÑOR, soberano nuestro, ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra! ¡Has puesto tu gloria sobre los cielos!” (Salmo 8:1) (NVI)

Hay noches que son más luminosas que otras, cuando la luna está llena y el cielo resplandece de estrellas. ¿Te has deleitado contemplándolo? David lo hizo muchas veces y en una de esas ocasiones compuso este salmo como uno de los más preciosos himnos que glorifican a Dios describiendo su grandeza y majestad.

Pero, ese mismo Señor y dueño de todo el universo es también el Señor de nuestras vidas. Al contemplar la grandeza y las maravillas de la creación, David se mira a sí mismo como hombre y encuentra un gran contraste con la pequeñez del ser humano: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste: Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?

¿Te has hecho la misma pregunta?: “Señor, ¿Quién soy yo para que te fijes en mí? ¿Quién soy yo para que me escuches? ¿Quién soy yo para que me bendigas?” Amada, somos la especial creación de Dios, reflejamos su imagen y fuimos formadas para tener comunión con Él. Dios tuvo un plan creador maravilloso. Si lees el relato de Génesis 1 descubrirás una secuencia a través de los días, cada uno es una preparación para lo que va a ocurrir al día siguiente. Dios crea primero el escenario y luego llega al clímax de la creación al formar al hombre y a la mujer en un acto creativo diferente a todos los anteriores. Hombres y mujeres somos el objeto de su amor. En eso consiste nuestra grandeza.

David lo descubrió en una noche estrellada y prorrumpió en júbilo: “Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas, y bueyes, todo ello; Y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos, y los peces de la mar; Todo cuanto pasa por los senderos de la mar. ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!”

En estos días, cuando vuelvas a observar la grandeza de la creación ¡maravíllate! Alaba a Dios por la dignidad que nos ha conferido, piensa en la responsabilidad que nos ha dado de señorear sobre esa creación, en la responsabilidad ecológica que tenemos en nuestras manos de cuidar la naturaleza. Y mírate a ti misma, redescubre tu belleza. ¡Agradécele el privilegio de tener comunión con Él y reflejar su imagen!

Amada, te invito esta noche a contemplar juntas las estrellas.

Oración: Señor, gracias por haber hecho de mí tu especial tesoro. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 25). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Apelación de fe

DÍA 9


Salmo 7
Apelación de fe
Dosis: Defensa divina

“¡Sálvame, SEÑOR mi Dios, porque en ti busco refugio! ¡Líbrame de todos mis perseguidores! De lo contrario, me devorarán como leones; me despedazarán, y no habrá quien me libre.” (Salmo 7:1–2) (NVI)

¿Alguna vez te has sentido perseguida? ¿Te acusaron injustamente? ¿Desgarraron tu alma? David vivió esta experiencia. Este Salmo es una de las oraciones que él hace frente a acusaciones injustas, cuando tuvo que confrontar a uno de sus enemigos y vindicar su inocencia: “SEÑOR mi Dios, ¿qué es lo que he hecho? ¿Qué mal he cometido? Si le he hecho daño a mi amigo, si he despojado sin razón al que me oprime, entonces que mi enemigo me persiga y me alcance; que me haga morder el polvo y arrastre mi honra por los suelos.
David dialoga con Dios acerca de su conciencia limpia. ¡Qué importante es hacer esto en medio del conflicto! Cuando tal vez la otra parte involucrada no está dispuesta a escucharnos, debemos ir en oración a Dios y pedir su auxilio. David aquieta su alma en la presencia de Dios y le pide que sea Él quien lo defienda. Apela a su justicia utilizando verbos activos: ¡levántate, álzate o enfréntate y despierta!:“¡Levántate, SEÑOR, en tu ira; enfréntate al furor de mis enemigos. ¡Despierta, oh Dios, e imparte justicia!”.
Si te acusaron injustamente, si malinterpretaron tus palabras o tus actitudes tienes a quien acudir. En vez de tomar venganza por sus propias manos, David deja su asunto en las manos de Dios. Le pide que Él actúe confiando plenamente en su justicia. ¿Has aprendido a confiar en Dios hasta este límite? Muchas veces cuando tratamos de resolver las cosas por nosotras mismas, en vez de arreglarlas las empeoramos. David en oración dice “hazlo tú Señor”, “vindica tú mi nombre, revela tu justicia”.
Es interesante notar que no hace esto de una forma ligera, pues ya se ha hecho un auto-examen por eso puede apelar a la justicia de Dios: “Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón. Mi escudo está en Dios, Que salva á los rectos de corazón. Dios es juez justo: Y Dios está airado todos los días contra el impío”.
Frente a las injusticias de la vida, David puede asegurar que “Dios es su escudo” por eso termina el Salmo alabándolo: “¡Alabaré al SEÑOR por su justicia! ¡Al nombre del SEÑOR altísimo cantaré salmos!”.26

Oración: Señor enséñame a resguardarme en ti como mi escudo y a confiar plenamente en tu justicia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 24). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Enfermas de angustia

DÍA 8


Salmo 5

Enfermas de angustia
Dosis: Confianza en su poder

“Tenme compasión, SEÑOR, porque desfallezco; sáname, SEÑOR, que un frío de muerte recorre mis huesos. Angustiada está mi alma; ¿hasta cuándo, SEÑOR, hasta cuándo?” (Salmo 6:2–3) (NVI)

Recuerdo la última crisis que atravesé, mi primera reacción fue llamar a mi esposo. ¡Estaba ocupado en una reunión de trabajo! El asunto era muy grave, así que desesperadamente marqué el celular de mi mejor amiga, ¡también estaba apagado! Entonces comprendí, que por más que necesitara el apoyo humano, Dios estaba esperando por mí con los brazos abiertos. Me arrodillé en mi habitación y desahogué el clamor de mi alma, oré y lloré. Aunque sabemos que en el nombre de Jesús podemos llegar directamente a Dios, a veces tardamos en hacerlo. Cuando estás en angustia, ¿a quién acudes?
El escritor de este salmo también sufría una angustia profunda, se sentía enfermo y le pide a Dios que no lo castigue implorando su misericordia. Es interesante notar que el problema que tiene afecta integralmente su persona. Él menciona sus huesos y su alma, aludiendo a un sufrimiento físico y emocional. ¿Te has sentido así? Abatida, turbada, enferma y también le has inquirido a Dios: “¿hasta cuándo?”.
El salmista es muy explícito al describir su dolor, dice que sufre de día y de noche, que se ha consumido a fuerza de llorar, que se siente débil y sin fuerzas. ¿Te parece familiar? Tal vez pienses que esas mismas palabras se aplican a tus circunstancias. Pero ¿cómo salir de un estado así?.
Una vez más vemos la transición de la angustia a la confianza, él dice: “…el SEÑOR ha escuchado mi llanto!
El SEÑOR ha escuchado mis ruegos; el SEÑOR ha tomado en cuenta mi oración.” Por tanto ya no temerá a sus adversarios y fortalecido con esa fe asume otra actitud: “¡Apártense de mí, todos los malhechores, que el SEÑOR ha escuchado mi llanto!”,20 “Todos mis enemigos quedarán avergonzados y confundidos; ¡su repentina vergüenza los hará retroceder!”.
¡Qué poderosa es la oración! ¡Qué efecto sobrenatural y transformador produce en nosotras estar en su presencia, presentarle nuestra causa y descansar en su misericordia! Recuerdo el efecto restaurador aquel día, cuando me levanté del suelo de mi habitación, mi alma ya no estaba humedecida, una pequeña llama ardía en mi corazón y con ella enfrenté mis circunstancias.

Oración: Señor enséñame a fortalecerme en tu santa presencia y a confiar en tu misericordia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 23). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Oración de confianza

DÍA 7


Salmo 5

Oración de confianza
Dosis: Gozo y Confianza

“Tú no eres un Dios que se complazca en lo malo; a tu lado no tienen cabida los malvados. No hay lugar en tu presencia para los altivos, pues aborreces a los malhechores. Tú destruyes a los mentirosos y aborreces a los tramposos y asesinos. Pero yo, por tu gran amor puedo entrar en tu casa; puedo postrarme reverente hacia tu santo templo.” (Salmo 5:4–7) (NVI)

En esta segunda parte del Salmo 5, David vislumbra el destino de los insensatos. Describe a sus adversarios como hombres arrogantes que se complacen en la maldad y la injusticia. A la vez reconoce que Dios es un Dios justo y Santo y no tolera a los malvados, no permite la mentira, ni acepta la injusticia.
¿Te sentiste atacada alguna vez? ¿Rodeada de maldad y falsedad? ¿Creíste que Dios te había abandonado? Tal vez fuiste víctima de una tremenda injusticia y eso te marcó y te resentiste con Dios. Muy a menudo cuando sufrimos, culpamos a Dios como si Él fuera el autor de nuestras desgracias. Pero no es así.
David asegura que las personas injustas que hacen maldad “no habitarán junto a Él”, “no estarán delante de sus ojos”, dando a entender que así hagan oraciones y sacrificios no agradarán a Dios si no hay un verdadero arrepentimiento.
Nuestro Dios es omnisciente y Él conoce el corazón de los hombres. Sabe cuando hay sinceridad, y se deleita en una adoración genuina.
Oponiéndose a esas actitudes adversas del enemigo, David humildemente apela a la misericordia de Dios para su vida: “Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa”; él determina adorar a Dios en el templo, reconoce la importancia de la casa de Dios y se acerca con reverencia a adorarle. Confía que Dios lo escucha y reverentemente en esa actitud de adoración le hace otra petición:“SEÑOR, por causa de mis enemigos, dirígeme en tu justicia; empareja delante de mí tu senda.” Es interesante notar que en tiempos de adversidad y estando rodeado de enemigos, amenazado por calumnias e injurias David le pide a Dios que sea Él quien enderece su camino y le haga justicia.
Muchas veces cuando nos ofenden buscamos ser nosotras quienes libremos la batalla y llenamos nuestros corazones de amargura. ¿Has tenido deseos de venganza? Recuerda que Dios quiere que aprendamos a guardar nuestro corazón porque de él mana la vida. David nos enseña a clamar a Dios y que sea finalmente Él quien haga justicia. El Salmo culmina con una declaración de fe que nos alienta a todas a seguir confiando en un Dios que ama y defiende a los justos: “Pero que se alegren todos los que en ti buscan refugio; ¡que canten siempre jubilosos! Extiende tu protección, y que en ti se regocijen todos los que aman tu nombre. Porque tú, SEÑOR, bendices a los justos; cual escudo los rodeas con tu buena voluntad.”18

Oración: Señor enséñame a adorarte en medio de la adversidad y a confiar en tu justicia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 22). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.