Como una niña protegida

DÍA 20

Salmo 17

Dosis: Amor y Valoración

Como una niña protegida

“Guárdame como a la niña de tus ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas, de la vista de los malos que me oprimen, de mis enemigos que buscan mi vida.” (Salmo 17:8–9) (VRV)

Las palabras del versículo citado siempre me parecieron unas de las más tiernas de la Biblia. Me encantaba la idea de sentirme “la niña de sus ojos” y acurrucarme bajo la sombra de sus alas, sentirme protegida por Dios mismo. Recuerdo que en mi adolescencia viví una experiencia traumática donde no tuve la protección humana que requería, pero ahora reconozco que sí estuvo la de Dios. Su abrazo tierno y consolador, su poder obrando a mi favor.

Parece ser que el salmista era perseguido injustamente y acude a la presencia del Señor, para que éste le haga justicia. A lo largo de veinticinco años de ministerio he escuchado a muchas mujeres tratadas injustamente, menospreciadas, injuriadas, desvalorizadas, a quienes he tenido la oportunidad de guiar a Dios y hacerles entender el gran valor que ellas tienen “como la niña de sus ojos”. Y enseñarles, como dice el salmista que la intervención divina estará también en proporción a la confianza que ellas depositen en el Señor, de su integridad, de su búsqueda personal de Dios:

“Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba y nada inicuo hallaste; he resuelto que mi boca no haga transgresión.” ¡Qué interesante, los momentos de crisis prueban nuestra integridad y nuestro corazón! El salmista no se atrevería a pedirle a Dios que defienda su causa sin antes haberse hecho un auto examen, meditado y orado:

“Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás oh Dios; Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra. Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, de los que se levantan contra ellos.”

Amada si estás sufriendo, si vives amargada por alguna injusticia que cometieron contra ti, si te traicionaron, te desvalorizaron, rechaza la violencia y la venganza. Acurrúcate bajo las sombras de sus alas, porque tú eres la niña de sus ojos. Él te extenderá su misericordia y peleará por ti.

Oración: Señor enséñame a confiar en tu amor, protección y misericordia y a redescubrir mi valor en ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 35). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

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