El mensaje de Daniel – 7/7

Iglesia Evangélica de la Gracia

El Evangelio según Daniel

El mensaje de Daniel – 7/7

David Barceló

 

David Barceló

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

La providencia de Dios

Septiembre 4

La providencia de Dios

A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.

Romanos 8:28

Muchas veces Dios toma todo lo que Él permite que les ocurra a los cristianos, aun lo que les parece lo peor, y convierte esos acontecimientos finalmente en bendiciones. Esa es la divina providencia obrando.

Sin que importe cuál sea su situación, de felicidad, prosperidad y comodidad; o de tristeza, dolor y dificultades, a través de ella Dios obra para hacer lo que finalmente es mejor y de más bendición para usted.

En su providencia, el Señor usa “todas las cosas”, circunstancias desagradables y perjudiciales así como las que son buenas y agradables, para ir haciendo de usted la persona que Él quiere que sea. Cuando se enfrente a las luchas de la vida, recuerde lo que Dios le prometió al apóstol Pablo “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Co. 12:9). Esa promesa es también para usted.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

 

6/6 – FE PARA LA FAMILIA

El Amor que Vale

Cómo Fortalecer a su Familia

6/6 – FE PARA LA FAMILIA

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

https://www.youtube.com/channel/UCZzYpoVHFyZ3GKddF9YGZ1A

21 – Valores Invertidos – El Aborto

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

21 – Valores Invertidos – El Aborto

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

Heme aquí, envíame a mí

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Heme aquí, envíame a mí

R.C.Sproul

Continuando con nuestro estudio de la Santidad de Dios, recordamos que hemos estado viendo detenidamente y de cerca los registros del llamado de Isaías al oficio de profeta, lo cual encontramos en el capítulo 6 del libro con su mismo nombre. Y hemos visto la respuesta de los ángeles y los serafines al esplendor revelado de la santidad de Dios mientras cantan su respuesta antifonal: “Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos.

Toda la tierra está llena de su gloria.” Y vimos también la respuesta de Isaías a esta demostración del carácter de Dios en donde Isaías se maldice diciéndose a sí mismo: “¡Ay de mí, que soy muerto!” Vemos a Isaías arruinado, gritando que él es un hombre de labios inmundos y que habita en medio de un pueblo de labios inmundos.

Pero ahora nos queda la pregunta: ¿qué hace Dios con este hombre que ahora se está maldiciendo a sí mismo, que está postrado ante Dios, que clama por su propia suciedad e inmundicia? ¿Acaso responde Dios desde el cielo mirándolo y diciendo: sí, tú, gusano, eres inmundo, yace allí en la tierra y agoniza por siempre; tú no me importas?
Eso no es lo que Él hace.

Déjenme decirles, queridos amigos, qué más Dios no hace. Dios no mira a Isaías y le dice: oh Isaías, no seas tan melodramático; no te lo tomes tan a pecho. Tienen una autoimagen tan negativa. ¿No sabes qué clase de Dios soy? Yo soy un Dios que te acepta tal y como eres, que mi amor por ti es incondicional y no me importa que estés contaminado con este pecado. Dios no dijo eso a Isaías ni ha dicho eso a nadie.

Y de alguna manera, de algún modo tenemos que detener este evangelio de la gracia barata que cruza las vías respiratorias de todo el mundo como si el reino de Dios fuera el vecindario del Chavo, que le dice al mundo que Dios acepta a las personas tal como son. Ahora, la verdad detrás de esa distorsión es que el evangelio de Dios no espera que nos volvamos puros, santos y perfectos antes que Él entre en una relación salvífica con nosotros.

Dios no demanda perfección. Dios no demanda pureza antes que Él nos redima. Mientras aún somos pecadores es que Cristo muere por nosotros. Ese es el evangelio. Pero no exageremos tanto ese evangelio como para decir a las personas que no tienen que hacer nada. Ellos tienen que arrepentirse. Y si no nos arrepentimos, Dios nunca nos recibirá en Su reino. Y si nunca nos arrepentimos, Él nos dejará en la tierra gritando delante de Su santidad.

Él demanda que pongamos nuestra fe en su Hijo unigénito confiando en él y sólo en él y su justicia para que podamos tener el perdón de los pecados. Sí, en cierto sentido Dios ama a todos incondicionalmente, en el sentido de que no hay condiciones que tenemos que cumplir antes de que Dios nos dé Su gracia común, Su amor de benevolencia por el cual derrama su lluvia sobre justos e injustos.

Pero hacemos una distinción en teología entre el amor de la benevolencia de Dios y su amor complaciente. Ese amor complaciente, no en el sentido de la indiferencia, sino en el amor que disfrutan aquellos que han sido adoptados en Su familia, el amor redentor de Dios. Y ese amor no es incondicional. Para recibir ese amor, que Esaú no recibió pero que Jacob sí recibió, se requiere de fe. Requiere una respuesta de reconocimiento de nuestro pecado y nuestra necesidad desesperada del perdón de gracia de Dios para poder ser parte de su familia.

Isaías recibe el amor de Dios, el amor de la complacencia, el amor de la redención, cuando Isaías recibe el perdón por su pecado. Pero déjenme decir algo al mirar este relato de la purificación de Isaías, que la gracia que redime a este hombre quien está sobre su rostro maldiciéndose a sí mismo ante Dios, no tiene nada de barato en absoluto. Es una gracia que viene con el pesado precio y en el contexto del dolor extremo. Amados, permítanme preguntarles algo:

Alguna vez, te has arrepentido, en realidad, de tu pecado. Hay algo completamente dulce y liberador al arrepentirnos verdaderamente de nuestros pecados. Cuando nos presentamos ante Dios con toda honestidad, sin minimizar la situación, sin dar mil excusas ante Él, sino más bien clamando: ¡Oh, Dios, he pecado contra Ti! Contra ti, contra ti solo he pecado, tal como clamó David en el Salmo 51.

Y dicho sea de paso, déjenme decirles a manera de paréntesis que, si no saben qué es el arrepentimiento, pueden invertir una hora reflexionando en el Salmo 51 donde David derrama, bajo el ímpetu del Espíritu Santo, las expresiones de un corazón quebrantado y contrito delante de Dios. Cuando hacemos eso, hay algo dulce, algo que es un deleite, algo liberador al hacer una confesión abierta ante Dios. Pero, al mismo tiempo, amados, siempre hay algo doloroso que acompaña la confesión. No es divertido arrepentirse. Hay algo extremadamente costoso en ello, porque tenemos que mirarnos al espejo y darnos cuenta de que no fuimos tan buenos como creemos ser.

Entonces, cuando Isaías maldice: “¡Ay de mí, que soy muerto!”, Estoy arruinado, me estoy desmoronando y llora ante Dios porque ha visto a Dios cara a cara en la visión. Lo siguiente que sucede es que Dios toma la iniciativa y los Serafines ahora se mueven desde arriba del trono de Dios, de estar ejerciendo sus obligaciones y deber de celebrar a Dios en adoración. Ahora, en el servicio a Dios, Dios dirige al ángel para ir al altar.

Ahora, permítanme decir que, generalmente eso es lo que sucede en la salvación, hay un altar involucrado. En el Antiguo Testamento fue comunicado a través de las imágenes del altar del holocausto y del sacrificio. No hay redención en el Nuevo Testamento excepto por el altar del Gólgota donde Cristo fue levantado como nuestro sacrificio por una vez y para siempre. Y en ese altar sagrado, la expiación fue hecha por nuestros pecados. Isaías nos dice esto: “Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas;” Estos carbones estaban al rojo vivo. Habían estado ardiendo allí en el santuario, estaban incluso calientes para el toque del ángel. Entonces los serafines deben usar tenazas para recoger ese carbón. Bueno, ¿qué hace él con eso? Dios le ordenó que volara a la tierra donde estaba Isaías postrado y que tomara ese carbón vivo del altar y que lo colocara sobre los labios de un hombre.

Tenemos costumbres muy extrañas como seres humanos para expresar nuestro afecto y cuidado. ¿Qué es romance sin un beso? No nos frotamos la nariz para comunicar afecto. Nos besamos. Y el instrumento que usamos para la ternura de un beso, son los labios. ¿Por qué? Porque los labios son, de alguna manera, los que guardan la entrada a nuestras almas, los labios sellan nuestras lenguas para que no expresen mentiras o falsedades, los labios pueden ocultar el veneno de las zarzas, como dicen las Escrituras, en su superficie están algunas de las terminaciones nerviosas más sensibles que tenemos en la piel.

Cuando los labios tocan tiernamente los labios de otra persona, comunican las profundidades del afecto. ¿Has experimentado el morder algo que estaba demasiado caliente? Una sopa que estaba muy caliente y dejaste caer la cuchara y dijiste: oh, me quemé los labios; y sabes cuán doloroso es probar algo muy caliente. Pero, ¿te imaginas un carbón encendido al rojo vivo que se coloque en tus labios, poniéndotelo en la boca? El dolor que eso sería.

Ahora, miramos este texto y decimos: ¿qué clase de Dios es este, que cuando un ser humano se humilla en oración, en arrepentimiento, contrito, simplemente no le dice a Isaías: te perdono? ¿Por qué este acto que parece ser un castigo cruel e inusual? ¿Cuál es el propósito del carbón? El propósito del carbón no es castigar a Isaías. El carbón se trae para la limpieza… La boca de Isaías está sucia. Necesita limpieza. Él es una persona herida. Y en la antigüedad, hasta el siglo XX, el procedimiento estándar para la limpieza y curación de una herida era el proceso de la cauterización mediante el cual el fuego purificaba la herida para evitar que la infección y el veneno se acumulen y se vuelvan fatales.

Por eso, Dios se inclina en misericordia para limpiar a su siervo y le ordena al ángel que venga con el carbón ardiente y se lo ponga sobre los labios, y no quiero ser muy gráfico aquí, pero estoy pensando que cada ángel ahí, podía oír el chisporroteo de la carne chamuscada cuando ese carbón tocó los labios. Pero noten que Isaías no dice nada sobre el dolor.

Me preguntó si siquiera lo sintió, porque al mismo tiempo que los ángeles actuaron para purificar, Dios habló. Y las palabras de Dios que cayeron sobre los oídos de Isaías fueron las palabras más maravillosas que Isaías o cualquier ser humano pudieron escuchar. “Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.”

Ahora Isaías escucha un oráculo del ángel de Dios, que es el supremo oráculo de la bienaventuranza. “He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.” Déjenme decirlo de nuevo, amados. “y es quitada tu culpa.” ¿Qué darías para poder llamar a un camión de basura para que vaya a tu casa no a sacar la basura de tu ático o garaje, sino para que quite el pecado de tu alma y lo entierre en algún lugar?

La esencia del Evangelio de Jesucristo es el anuncio de la remisión de los pecados, y que algo sea remitido indica ser eliminado, quitado. ¿Y qué le dice Dios a su pueblo? “Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.” Ven, Él dice, el profeta Isaías en el primer capítulo, “Ven y estemos a cuenta: Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.” ¿Qué tan roja es la mancha en tu alma? ¿Es carmesí?

Isaías dijo que todos estamos en esa condición, pero oí esta voz que me decía: mira, tus pecados han sido quitados. Tus transgresiones han sido eliminadas. Y tus pecados han sido purgados. No solo perdonados, sino limpiados. Te estoy limpiando la boca sucia.

Ya no tengo contra ti los pecados que salieron de esa boca. Te estoy dando una boca pura y te estoy poniendo en la boca, Isaías, mis palabras, para que ahora lo que salga de tus labios no se blasfemia ni maldiciones ni mentiras, sino que ahora hablarás mi Palabra.

Y mientras Isaías escucha este glorioso anuncio de su redención, escucha algo más. Dios dijo: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Y lo primero que Isaías dice con labios ampollados pero puros es: “Heme aquí, envíame a mí.” No aquí estoy, No es una declaración de su ubicación. Él no está preocupado por la geografía. Dios sabe muy bien dónde está, pero Dios dijo: ¿Quién irá por mi? ¿A quién enviaré? E Isaías dice: Aquí estoy. Envíame.

La incongruencia de esto. Dos minutos antes, este Isaías acababa de anunciar que tenía la boca sucia. ¿Por qué debería ir y ser el portavoz de Dios? Él es la persona más descalificada en el mundo para hablar por Dios, ¿hasta qué? Hasta que él fue perdonado. La única calificación verdadera que alguien haya tenido para ser portavoz de Dios es que esa persona haya experimentado lo que significa ser perdonado. Todo el estudio en el seminario nunca puede calificarme para ser un predicador. La única credencial que tenemos todos nosotros es que hemos experimentado el perdón de Cristo.

Y entonces Isaías dijo, ey, si estás buscando a alguien para enviar, no busques más. Iré a donde quieras que vaya. Me arrastraré sobre el vidrio. Se lo diré a todo el mundo, porque he visto al Rey. He contemplado la gloria de Dios. No estoy avergonzado del Evangelio de Dios No puedo esperar para contarle al mundo entero sobre esta experiencia, sobre este momento de mi vida.

Sí, es doloroso. Sí, apenas puedo hablar. Mi boca está llena de ampollas, pero por primera vez en mi vida, estoy limpio. Ahora entiendo quién eres. Entonces, envíame.

 

CORAM DEO

En nuestro pensamiento Coram Deo para hoy, quiero hacerte una pregunta muy personal y práctica.

¿Sabes en tu alma que tus pecados han sido perdonados por Dios? ¿Tienes la seguridad de que a los ojos de Dios estás limpio?

Sabes que Dios no es ciego y sabes que Él conoce el pecado que está en tu alma, que está en tu boca, que está en tu vida. Pero también ha provisto una cobertura para eso, con el manto de la justicia de Cristo. Y todo el que está adornado con ese manto de la justicia de Cristo, es aceptable ante el Padre.

Pero para recibir esa limpieza, uno debe confiar en Cristo y solo en Cristo. Si confías en tu rectitud, si confías en tu desempeño, si confías en tus esfuerzos eso es todo lo que podrás presentar ante un Dios santo. Y no será suficiente. Pero si pones tu confianza en la justicia de Cristo, entonces puedes estar seguro de que Dios dirá: Tus pecados te son perdonados y tus transgresiones han sido removidas.

 

Desde el balcón del Cielo

DÍA 16

Salmo 14

Dosis: Pruebas y Conducta

Desde el balcón del Cielo

“Dice el necio en su corazón: «No hay Dios.» Están corrompidos, sus obras son detestables; ¡no hay uno solo que haga lo bueno! Desde el cielo el SEÑOR contempla a los mortales, para ver si hay alguien que sea sensato y busque a Dios. Pero todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo!”. (Salmo 14:1–3) (NVI)

Necia es la persona que se opone a lo sensato; y el salmista considera que así es, la persona que niega a Dios. Y quien niega a Dios vive como si Dios no existiese. Como consecuencia de no dar un lugar a Dios en la vida, las personas y las sociedades se corrompen. Por eso el salmista escribe: “Todos se desviaron, a una se han corrompido, hacen obras abominables, no hay quien haga el bien”.

Curiosamente escribo en una terraza de la universidad mientras espero a mis hijas. Un grupo de jóvenes estudia para su examen de Teología. Los escucho hablar de un Dios al que no conocen. Se preguntan ¿Crees en Dios? La mayoría dice que no. Citan palabras vanas. Filosofan acerca de su existencia. No sé quien les enseñó el curso de teología, pero es obvio que su objetivo fue que aprendiera a debatir, filosofar, y cuestionar la existencia de Dios. Nada de su persona, nada de sus atributos, nada de sus valores y principios. De pronto escucho risotadas al leer algún texto bíblico fuera de contexto: “No puede ser verdad, muy radical, no podemos dar por sentado, ¿cómo lo explicó el profesor?” ¡Mi corazón se estruja!

Dios se interesa en cada ser humano. Sé que ama a estos jóvenes. Y así como desde esta terraza veo a muchos deambulando por las instalaciones de la universidad, sin conocer sus nombres ni nada de sus vidas. Sé que Dios nos mira desde los cielos, pero la diferencia es que Él sí nos conoce a cada uno de nosotros. Y busca adoradores sinceros, espera que nos detengamos un instante de nuestra vida, miremos el cielo y preguntemos por la eternidad: “Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres. Para ver si había algún entendido que buscara a Dios”.

¿Imaginas la mirada de Dios buscándote? Su corazón estrujado cuando ve que te equivocas, resbalas y caes. Su mirada tierna cuando sufres, cuando las consecuencias de tus malas decisiones te atrapan. La esperanza que nos da el Salmo es que “Dios está con la generación de los justos”

Los jóvenes terminan de estudiar. Nadie les ha enseñado que su postura teológica determina su conducta y la manera de conducirse en este mundo. Que sin Dios, no tienen bases sólidas ni fundamento para construir sus vidas. Que cometerán errores, que sufrirán. Que Dios desde el balcón de los cielos evalúa sus vidas, sus actitudes, que no quiere su mal sino su bien. Los veo partir y hago una oración secreta: Señor aunque reprueben este examen sin sentido, ayúdalos a aprobar el examen de la vida.

Oración: Señor ten compasión de las personas que te niegan en este mundo, muéstrate a ellas como el Dios de amor y de infinitas misericordias. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 31). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Un plan salvador por un hijo obediente 

Mujer Para la Gloria de Dios

Un plan salvador por un hijo obediente

 

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Sí; no

Miércoles 4 Septiembre

Que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.

Santiago 5:12; 4:7

Sí; no

Sí. No. Dos monosílabos, pero tanto el uno como el otro pueden tener un poder extraordinario.

Un “no” pronunciado resueltamente es un arma eficaz. Se ha comparado a una roca en el mar, que desafía y rechaza las olas de la intimidación o de la seducción, todas las formas que toma la tentación. Ese “no” de la fe, en la obediencia a la Palabra de Dios y en la oración que pide la fuerza de lo alto, es irresistible. Sepamos decir no a todo lo que es malo. Abraham rechazó los regalos envenenados del rey de Sodoma. José rechazó las propuestas censurables de la mujer de su amo (Génesis 14:22-23; 39:7-9).

Pero también es importante decir “sí” al bien, a “todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable…” (Filipenses 4:8). Cuando el Señor nos invita a seguirlo, es necesario responderle con el “sí” de la obediencia feliz.

Sí. No. La vida siempre tiene un lado negativo y uno positivo, resistencia y prohibición por un lado, valentía y progreso por el otro. La táctica de Satanás siempre ha sido mezclar el bien y el mal para arrastrarnos lejos de Dios. El mundo ha venido a ser el mundo del ni sí ni no, el mundo de las mentiras, de los compromisos y de los términos medios.

Amigos cristianos, que nuestra palabra sea clara, sin ambigüedades, para hacer entender los “sí” o los “no” que honran a nuestro Dios y manifiestan nuestro deseo de agradarle.

2 Crónicas 20 – 1 Corintios 11:23-34 – Salmo 103:13-18 – Proverbios 22:20-21

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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