LA ESTABILIDAD DE DIOS

Octubre 31

LA ESTABILIDAD DE DIOS

El Padre de las luces, en el cual no hay mudanza,
ni sombra de variación. (Santiago 1:17)

Santiago llama a Dios “el Padre de las luces”, que era una antigua alusión judía a Dios como el Creador. Santiago escogió ese título porque se adapta a su ilustración de Dios.

Las luces son el sol, la luna y las estrellas; cuerpos celestes creados por Dios. Desde nuestra perspectiva, el sol, la luna y las estrellas se mueven, desaparecen, cambian de forma o varían en intensidad; va y viene su beneficio para nosotros. Pero con Dios no hay variación ni cambio. Dios no cambia de una condición a otra ni varía como las sombras mientras el sol se mueve. Su brillante luz de gloria y misericordiosa bondad no palidece. Su gracia nunca se opaca. Primera Juan 1:5 dice: “Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en él”. Malaquías 3:6 dice: “Yo Jehová no cambio”.

Nunca decae la misericordia de Dios. Nada puede empañar su bondad ni detener su benevolencia. Sabiendo eso, no se trague el anzuelo de Satanás ni dé a luz el pecado mortal. Más bien reciba lo bueno que Dios quiere darle.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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¿Qué es la Reforma Protestante?

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

¿Qué es la Reforma Protestante?

R.C.Sproul

Hace 500 años, un monje alemán llamado Martín Lutero inició una protesta que resultó en un movimiento mundial. En ese entonces, Europa vivía bajo la sombra de la Iglesia Católica Romana; y era más un imperio que una iglesia. Coronaba y despojaba reyes y usaba su poder para mantener a las personas en la oscuridad de la superstición. Eso nos suena un tanto extraño.

Pero en cierto modo, los días de Lutero se parecían a los nuestros. Al igual que hoy, todos tenían una opinión acerca de la Biblia a pesar de que casi nadie realmente la había leído. Como muchos de nosotros, ellos confiaban en líderes de opinión y las tendencias de sus días que les decían lo que estaba en la Biblia y si debían creerlo o no. Lutero era una de las pocas personas que leían la Biblia y lo que encontró fue explosivo. A pesar de que era un monje, Lutero odiaba al Dios de la Biblia, pero cuando la estudió, el mundo a su alrededor comenzó a tener sentido. Dios cobraba sentido. La importancia de Jesús se fue haciendo evidente. Descubrió la respuesta a su pregunta más profunda: ¿Cómo puede vencerse la maldad? De forma más precisa, ¿cómo podía lidiar con su maldad, con su propio pecado? Lutero descubrió que no podía hacer nada para solucionar el problema por sí mismo. Tenía que confiar solamente en la obra completa de Jesús. Lutero había descubierto una verdad central. Esto cambió su vida y cambió al mundo. La Reforma Protestante tenía que ver con dos asuntos: Establecer quién podía determinar lo que es verdad y reconciliar lo que somos con lo que Dios es. Reconocía que la Palabra de Dios es la autoridad final en este mundo y que la vida perfecta y la muerte sacrificial de Jesucristo son la única respuesta al mal y el único fundamento sobre el cual los pecadores pueden estar delante de un Dios santo. La Reforma Protestante es una historia de transformación; una transformación del odio al amor, de la esclavitud a la libertad y de la fe ciega al descubrimiento glorioso de la verdad en Cristo Jesús.

Ministerios Ligonier existe para cultivar esta transformación en una nueva generación. En tiempos donde pocos están leyendo la Biblia, y la confusión reina en la iglesia, queremos ayudar a los cristianos a que conozcan en qué creen, por qué lo creen, cómo vivirlo y cómo compartirlo. Acompáñanos.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Como ciervas sedientas

Isha – Salmos

DÍA 66 – Salmo 42

Dosis: Comunión

Como ciervas sedientas

“Cual ciervo jadeante en busca del agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo podré presentarme ante Dios? Mis lágrimas son mi pan de día y de noche, mientras me echan en cara a todas horas: «¿Dónde está tu Dios?»” (Salmo 42:1–3) (NVI)

¡Qué hermosa metáfora! El salmista compara en este Salmo su necesidad de comunión con Dios con una sed insaciable. Y lo expresa como un deseo vehemente de la presencia de Dios en su vida. Se cree que se encontraba en la zona montañosa al sur del Monte Hermón, donde en los últimos meses de verano había sequías, quizá vio a un venado jadear muerto de sed buscando alguna corriente de agua. Entonces descubrió que él moría de sed también por su Dios. Se dice que el ciervo tiene más sed cuando huye presuroso de sus cazadores y la cierva tiene aún más sed que el ciervo cuando cría. Ambos braman por el agua. En aquel tiempo, la sed se saciaba con el agua de los pozos y los manantiales, pero hay un tipo de sed espiritual que sólo puede ser saciada en un íntimo diálogo con su Dios. O mejor dicho por Dios mismo ¿Sientes esa sed? ¿Cómo la sacias?

Si leemos todo el Salmo vamos a encontrar un reflejo del corazón del salmista lleno de temores y a la vez de esperanzas, alegrías y tristezas en conflicto, y hasta un profundo dolor; pero que finalmente se resuelven poniendo su confianza en Dios: “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.” Ese reflejo puede ser también el espejo de nuestro propio corazón que necesita fortalecer cada día la fe y la esperanza.

¿Estás sufriendo? ¿Se ha nublado tu presente? El salmista sufre y evoca mejores tiempos con Dios: “Recuerdo esto y me deshago en llanto: yo solía ir con la multitud, y la conducía a la casa de Dios.

Entre voces de alegría y acciones de gracias hacíamos gran celebración. ¿Por qué voy a inquietarme?

¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios! Me siento sumamente angustiado; por eso, mi Dios, pienso en ti desde la tierra del Jordán, desde las alturas del Hermón, desde el monte Mizar.

¡Tremenda enseñanza! Cuando nos debatimos entre el temor y la esperanza, el pesar y el gozo, cuando nuestros sentimientos entran en conflicto, debemos aprender a mirar nuestras circunstancias “desde las alturas de la fe”, solidificándola recordando todas las bendiciones recibidas. Para lograrlo, necesitamos cultivar una vida devocional que nos ayude a fortalecer nuestra fe y mantener su frescura. Necesitamos oír la voz de Dios cada día guiándonos, y correr a Él como ciervas sedientas.

Oración: Señor enséñame a saciar mi sed espiritual en tu santa presencia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 81). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Desde el fondo del dolor

Jueves 31 Octubre

Hoy también hablaré con amargura; porque es más grave mi llaga que mi gemido.

Job 23:2

Acerquémonos… confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Hebreos 4:16

Desde el fondo del dolor

Indiscutiblemente la muerte es el hecho que provoca más lágrimas y dolor. La pérdida de un ser querido siempre causa un inmenso dolor.

http://labuenasemilla.net/20191031

Una madre, después del suicidio de su hijo, se expresaba así: «Al dolor de la muerte se añade el sufrimiento debido a la incomprensión y la distancia de aquellos a quienes uno considera sus allegados». Hundida en su desesperación, tocaba el fondo del dolor: «Lloro y no escucho ni una voz que me consuele».

Sin embargo, Dios vive y desea consolar a los que pasan por el duelo. Pero para ser consolado por alguien, hay que conocerlo; la simpatía de un desconocido es un débil consuelo. Los que tienen una relación viva y personal con Dios mediante la fe en Jesucristo pueden dar testimonio de que él es un “pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46:1).

Veamos cómo se comportó Jesús cuando vivía en la tierra. Cuando supo que su amigo Lázaro estaba enfermo, Jesús fue hacia la familia angustiada, y lloró ante la tumba (Juan 11:35). Jesús, el Hijo de Dios que vino a la tierra, también conoció la soledad y el sufrimiento, y dijo: “Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo; y consoladores, y ninguno hallé” (Salmo 69:20). De manera que ahora puede compartir la pena de los que lloran, y consolarlos.

Nuestro Dios no es un Dios lejano, indiferente a nuestras desgracias. “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros” (Santiago 4:8).

Ester 4 – Juan 15 – Salmo 119:89-96 – Proverbios 26:17-18

Contenido publicado por Alimentemos El Alma con autorización y permiso de:

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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3/63 – Sígueme – Marcos 1:14-20

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

3/63 – Sígueme – Marcos 1:14-20

Ps. Sugel Michelén

 

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

http://www.ibsj.org

LA BONDAD DE DIOS

Octubre 30

LA BONDAD DE DIOS

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto.

Santiago 1:17

Lo que viene de Dios es bueno y perfecto. Dios nunca pudiera producir lo malo porque su ­natu­raleza es buena. Más bien produce muchísimas buenas cosas. Mientras que nosotros tenemos una ­naturaleza que da origen al pecado, Dios no es así.

¿Por qué trataríamos de satisfacernos con malos deseos que dan por resultado la muerte cuando Dios está derramando todo lo que pudiéramos desear para nuestra satisfacción? Solo un necio sería atraído con semejante trampa cuando tiene a su disposición toda la bondad de Dios por su misericordia. De igual modo puede compararse nuestra carne con un pozo de aguas estancadas. Es absurdo creer que pudiéramos satisfacernos bebiendo de él cuando podemos acudir a la fuente de agua viva misma que nos da toda buena dádiva y todo don perfecto.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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2/5 – El Valor de un Alma

El Amor que Vale

Serie: La Encrucijada de la vida

2/5 – El Valor de un Alma

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

 

La creación

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

La creación

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/31106774

“Del polvo a la gloria”. Esas son las palabras que estamos utilizando para enmarcar toda la extensión de la historia bíblica, porque el propósito del estudio que iniciamos hoy es brindarles un breve panorama de las Sagradas Escrituras.

Viene a mi mente el momento inicial cuando nuestro Señor mismo fue confrontado con todo el concentrado arsenal del infierno, cuando en el desierto de Judea, Satanás vino a Él y trató de hacerlo caer; en ese encuentro Jesús le dijo a Satán: «No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios».

Creo yo que si hay algo que captura la esencia de la vida de Cristo era su pasión por hacer precisamente eso, que cada paso que dio, cada palabra que dijo y toda obra que logró fue hecha siempre con la intención de obedecer toda palabra que sale de la boca de Dios.

Recuerdo que hace muchos años atrás, cuando empecé a enseñar, me encomendaron enseñar Introducción al Antiguo Testamento y luego Introducción al Nuevo Testamento, y tenía estudiantes que se acercaban a mí con gran entusiasmo y alegría diciendo: «Profesor Sproul, haces que la Biblia cobre vida para mí».

Por un lado, apreciaba mucho el cumplido y la adulación; en ese lado, el lado de la carne; pero había otra parte de mí que estaba angustiada por ese tipo de comentario. Y solía decirle a esos estudiantes que estaban tan emocionados, que estaba encantado de que respondieran de esa manera durante su viaje inaugural en el estudio las Sagradas Escrituras, pero también les decía: «Miren, yo no puedo hacer que la Biblia cobre vida porque no puedo hacer que algo cobre vida si ya está vivo. Ahora, no hay nada de malo en la Sagrada Escritura. Lo que podrás notar con mi ánimo y mi emoción es mi respuesta a las Escrituras. Sería más preciso decir que la Biblia me hace cobrar vida, en lugar de que yo haga que la Biblia cobre vida».

Hoy, en este escenario donde estoy exponiendo podemos ver todas esas Biblias que están puestas en las estanterías, vemos la diversidad de formas y tamaños, versiones y ediciones, y con las justas encontraremos una casa en EEUU donde no haya al menos una versión de la Biblia que esté guardada en un librero.

Y tenemos discusiones sobre la naturaleza de la Escritura y los argumentos sobre su autoridad y su inspiración, su infalibilidad, cómo se supone que debemos interpretarla. Esas cosas; pero la gran crisis de nuestros días, amados, es la crisis del abandono del contenido de este libro.

No nos hace bien si solo tenemos un alto concepto de las Escrituras, pero desconocemos lo que se encuentra en sus páginas sagradas, y sé que muchas personas cristianas comienzan con gran determinación al inicio de su vida cristiana y dicen: ‘Yo voy a leer la Biblia de principio a fin’. He hablado con grupos en distintas partes a quienes les pregunto: ¿Cuántos de ustedes han leído el libro del Génesis? Y la mayoría levanta la mano.

Y luego les digo: Ok, ¿y qué de Exódo? Levantan su mano. ¿Levítico? Las manos empiezan a bajar. ¿Y Números? ¿Deuteronomio? Las manos continúan disminuyendo. Luego me miran y dicen: ‘Es que no tengo la menor idea cómo leer el Antiguo Testamento. Los detalles me son extraños, son raros.’ Y cosas por el estilo.

Pero toda la Escritura nos ha sido dada por Dios para nuestra instrucción, para probarnos y para nuestra edificación. En el pasado he visto que si empezamos con un estudio amplio de los principales temas de las Escrituras, eso puede darnos ‘los ganchos’ por así decirlo, para colgar nuestro sombrero, y luego volver y ver cada libro de la Biblia, y finalmente cada versículo.

Lo que espero que podamos lograr en este breve tiempo juntos es encender un fuego en nosotros, para que podamos renovar nuestra determinación de dominar el contenido de la Sagrada Escritura. Dicho esto, empecemos nuestro estudio en la primera página. El primer capítulo en el libro de Génesis, empezando en el verso 1.
Veamos qué enseñanza encontramos en el texto. Leemos las siguientes palabras en la primera página de la Escritura: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Esa es la primera declaración, la primera afirmación que encontramos en la Santa Biblia y hay tres palabras en esta primera oración que creo son de vital importancia si es que vamos a iniciar bien, a fin de entender la totalidad del alcance de la historia redentora, del polvo a la gloria.

Esas tres palabras son: ‘principio’, ‘Dios’, ‘creó’ porque en estas tres palabras tenemos las afirmaciones centrales del cristianismo bíblico, que aparta al cristianismo de toda forma de ateísmo, toda forma de naturalismo, toda forma de secularismo, de humanismo, de existencialismo y todos los otros ‘ismos’ que compiten con la fe cristiana por captar la lealtad de la gente en nuestros días. Se podría decir que la frase más controversial de toda la Escritura, es esta primera que dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

La polémica empieza temprano. Empieza con esta primera palabra: ‘principio’ porque lo que se afirma aquí, en esta declaración es de donde el libro del Génesis toma su nombre –aquello que es generado, lo que tiene un origen; aquello que, evidentemente, tiene un principio, un punto de inicio en el tiempo.

Y cuando hablamos sobre el progreso de la historia de la redención, del polvo a la gloria, estamos haciendo una afirmación que es radical para el entendimiento pleno de quiénes somos como personas, el significado nuestras vidas y lo que se supone que debemos ser en este mundo.

Lo que estamos diciendo es que hay una historia, y que esta historia tiene un punto de partida en el tiempo y que el tiempo mismo tiene un comienzo. Ahora, eso puede parecer algo que simplemente damos por sentado, pero no se da por sentado en los medios filosóficos que compiten en nuestra cultura hoy en día.

Volviendo atrás, al siglo XIX, a la filosofía de Friedrich Nietzsche, quien es famoso por su declaración sobre la muerte de Dios. A principio de sus estudios filosóficos, de hecho, cuando Nietzsche era estudiante y escribía su tesis doctoral, miró de nuevo hacia el conflicto de ideas que ya había surgido en el mundo griego antiguo, y él recuperó para su época lo que llamó el mito del eterno retorno, una idea que estaba enraizada en una antigua filosofía griega, que dice que el universo no tiene un comienzo, un punto de partida; sino que el universo y todo lo que contiene es básicamente eterno,

Y que todo da vueltas y vueltas y vueltas sin un principio y sin un final. Esto es capturado o resumido en una de las piezas más importantes de la literatura en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, el libro de Eclesiastés aborda la noción pagana del escepticismo que está vinculada con esta idea, donde el sol se pone (de ahí tomó prestado Hemmingway para el título de su libro) el sol también sale y luego se pone, y vuelve a salir, se pone, sale. Y empiezas a ver este ciclo que lleva a la conclusión de que no hay comienzo con propósito, no hay un punto final específico de la historia humana o de la historia natural, y el resultado es vanidad de vanidades.

Todo es vanidad porque estamos, en sentido cósmico, presos en la trampa de correr en círculos que no llevan a ninguna parte. Pero al inicio de la Sagrada Escritura está la afirmación de que existe un comienzo, que hubo un tiempo cuando el universo no existía.

Ahora, sabemos que incluso en las teorías cosmológicas modernas, hay mucho debate sobre cómo el universo llegó a la forma actual y a su actual estructura.

Ha habido debates entre el punto de vista del estado estacionario de la cosmología y el universo en expansión versus la cosmología del big bang y todo eso; pero el consenso hoy en día es que hubo un punto en el tiempo, hace 15 a 18 mil millones de años, según algunos cálculos, donde de repente, hubo esta explosión masiva en que toda la materia existente y la energía anterior a ese momento estaban condensadas en un diminuto punto que se llama punto de singularidad;

Y luego, un martes en la tarde explotó y los resultados de esa explosión siguen repercutiendo en todo el espacio exterior, Y aunque, en muchos casos, a la gente no les gusta especular sobre lo que pasaba antes de eso, por lo menos esto supone que hubo un principio,

Y si hubo un principio para este mundo, la pregunta obvia que se convierte en el asunto central de la controversia y debate es: ¿cómo empezó? ¿qué lo originó? Si todo se encontraba en un estado de organización pura por la eternidad, toda la materia, toda la energía condensada y comprimida en este punto de singularidad infinitesimal en un estado eterno de inercia, ¿Por qué se movió?

Tú conoces la ley de inercia: Las cosas en reposo tienden a permanecer en reposo, a menos….. ¿qué? Actúe sobre ellas una fuerza externa. Aquellas cosas que están en movimiento tienden a permanecer en movimiento a menos que actúe sobre ellas una fuerza externa.

Los cosmólogos, como Jastrow, dicen que tal vez la montaña que los científicos están escalando hoy en día, cuando lleguen a la cima de…. esa…. montaña, encontrarán a los teólogos esperando por ellos, ya alrededor de la carpa, esperando para decirles que tiene que haber una fuerza externa para que algo cambie, se mueva o llegue a existir. Porque lo único que sabemos con certeza, incluso aparte de la obra de la Sagrada Escritura, es que si alguna vez hubo un momento cuando no había nada, todo lo que hubiera ahora sería nada, Incluso no sería correcto decirlo porque tú no puedes decir que no habría nada porque nada no existe, y el término “que no hay nada” sería auto-contradictorio ¿cierto?

La idea aquí es que hay una diferencia radical entre toda la existencia de las criaturas, todo lo que es parte de este universo temporal finito y su autor. Por eso el cristianismo no se detiene al simplemente afirmar: “En el principio” sino que dice: “En el principio Dios…” Hasta ahora, no hay ningún argumento para la existencia de Dios. Todo lo que tenemos al inicio de la Sagrada Escritura es la declaración audaz de que Dios es el autor de todo lo que existe.

“En el principio Dios…” Si hay alguna especie de principio para cualquier cosa, lo que tiene un principio en el tiempo debe tener algo que le preceda o no podría comenzar. Es sencillamente otra manera de decir lo que dije hace un momento, si alguna vez hubo un momento en que no había nada, no podría haber algo ahora.

Ahora bien, aquí estamos hablando de lo que afirma la Escritura sobre el comienzo del espacio y el tiempo, el comienzo del universo creado, pero para que haya un principio del universo creado, debe haber algo que está por encima y más allá del universo creado, algo que no tiene principio, algo que es en sí mismo, que es eterno y que existe por sí mismo, algo que tiene el poder de ser en sí mismo. Y eso es también parte de la afirmación radical de la primera aseveración de la Sagrada Escritura, la proclamación de la realidad de la existencia de Dios.

Ahora, voy a volver esta palabra en un momento, vayamos a la siguiente. En el principio Dios hace algo. No solo nos anuncia la existencia de Dios en el primer capítulo del Génesis, sino que el libro del Génesis presenta a Dios en acción, Dios está haciendo algo. Y lo que está haciendo aquí es la obra más extraordinaria y excepcional que jamás se haya hecho en términos de actividad: es la creación del universo.

Sé que usamos la palabra “crear” de manera metafórica. Me gusta incursionar en el campo de las artes. Me gusta tocar el piano. No soy muy bueno en eso, para ser sincero. He incursionado en la pintura como un amateur, leí libros sobre estos temas, y ellos exponen sobre la creatividad inherente del músico o de artista,

Y me parece que es divertido saca la paleta prepararla, conseguir los pequeños tubos de pintura y esparcir su contenido sobre ella, como lo haría un niño jugando en el barro, y empiezo a mezclar los colores y los pruebo sobre el lienzo y al verlo pienso, eso no se ve tan bien; y por eso trato de cambiarlo. A esto le llamamos creatividad. Pero en realidad no hay creatividad aquí para nada, en el sentido bíblico.

Todo lo que estoy haciendo es tomar sustancias que ya existen, les doy forma, los mezclo y los organizo sobre un lienzo; así que, la creatividad que tiene el artista es una creatividad a medias, una creatividad en el marco de algún tipo de medio.

Pero el punto de vista bíblico es mucho más sorprendente que eso debido a que el punto de vista bíblico presenta un acto de creación donde no hay medio. No es como si hace 15 a 18 mil millones de años, Dios bajó con su pincel y su paleta y empezó a mezclar su pintura, y a dar forma, y a imaginar y a dibujar, y a organizar una imagen.

No, no había pintura, no había pinceles. Tampoco había paleta, ni lienzo. Y por eso, en teología bíblica, cuando nos acercamos al relato bíblico de la creación, entendemos este principio que Dios crea ex nihilo, que significa “de la nada”

Que no hay materia pre-existente que Él forme, genere o arregle, sino que lo que existe llega a ser, a través de este poder activo que sólo Dios tiene. Como indica el Nuevo Testamento en los escritos del apóstol Pablo, que solo Dios tiene el poder de traer vida de la muerte y algo de la nada. ¿Cómo lo hizo? De Nuevo, creo que hay un gran valor en seguir el movimiento de los cuerpos celestes y especular sobre lo que sucede cuando varios gases y elementos chocan entre sí y se mezclan, y cómo se forman los mares y cómo crecen las flores.

Creo que hay un gran, gran valor en el estudio del reino natural. Dios mismo nos ha llamado a hacer eso. Pero ningún estudio que describa las cosas que suceden entre los intrincados patrones y en el funcionamiento de las fuerzas de la naturaleza, puede dar cuenta de esto.

Esta es la obra suprema, que no solo es natural, sino que es sobrenatural. Es decir, que nos lleva más allá del teatro de la naturaleza hasta el principio de la naturaleza, al autor de la naturaleza, que crea todo de la nada.

Otra vez, la Biblia no nos da una descripción científica de cómo Dios lo hace. Lo único que se nos dice en Génesis sobre el modo de la creación de Dios es que Él crea por el hablar de Su palabra. San Agustín le llama a esto el Imperativo Divino. El imperativo Divino o el Fiat Divino, no se confundan con el pequeño auto italiano.

Un imperativo divino se refiere sencillamente al mandamiento transcendente majestuoso y santo de Dios, donde Él habla al vacío….. y dice sea…..: “S E A” ……y por el gran poder de la orden de alguien que eternamente tiene el poder de ser en sí y por sí mismo, inicia un universo. Veamos el texto rápidamente, por un segundo. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.”

Aquí, en el verso 2 de Génesis se nos da una descripción gráfica del universo desordenado, sin estructura, en realidad no-creado; universo que es descrito en términos de tres negativos básicos: el desorden, el vacío y la oscuridad. Si ves la forma en que esas tres palabras se utilizan en el imaginario de la cultura antigua, esos tres términos tienden a combinarse, para abarcar y capturar tres de las ideas más amenazantes que puede haber para el significado y la existencia humana.

El desorden es realmente inimaginable, porque la absoluta ausencia de orden sería el caos absoluto, y ni siquiera se podría reconocer el caos como caótico sin alguna idea de forma. El vacío es la expresión que usamos para describir las peores sensaciones de nuestras almas, cuando sentimos miedo o solos, y decimos que nuestras vidas están vacías.

Imaginen, no solo una casa vacía, una cama vacía, un garaje vacío; sino que, imaginen un universo vacío, sin forma, la nada. Oscuridad, la oscuridad en sí misma es un término negativo porque la oscuridad no se trata de la presencia de algo, sino que es la ausencia de algo, la ausencia de luz. Todo lo que tenemos hasta ahora en esta descripción es el vacío, el desorden, el abismo y la oscuridad.

En el verso 3 se menciona un nuevo agente: “y el Espíritu de Dios se movía” sobre el abismo, sobre lo profundo, sobre esta oscuridad y vacío; luego oímos por primera vez la voz de Dios y Dios dice: “Sea la luz”. Al instante, la luz irrumpe en el universo, echa fuera las tinieblas, vence la oscuridad, empieza a llenar los espacios vacíos y comienza a proporcionar una estructura para que Dios forme su mundo con las aguas, los árboles, las plantas y los animales, y, finalmente, con gente.

Pero la misma realidad en la cual vivimos cada momento de nuestras vidas es totalmente inexplicable excepto que alguien, de alguna manera, en algún lugar, diga: “Sea” y por el poder y la fuerza de ese mandato, las luces se encienden y un mundo comienza; y Dios prepara el escenario al recoger con sus manos el polvo y preparar una criatura para Su gloria.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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 7/10 – Nueve maneras de responder a la Palabra de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 7/10 – Nueve maneras de responder a la Palabra de Dios

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/nueve-maneras-de-responder-la-palabra-de-dios/

Leslie Basham: El Salmo 119 menciona la importancia de guardar la Palabra de Dios. De hecho, lo menciona 29 veces. Nancy Leigh DeMoss dice que esto significa que necesitamos prestar atención.

Nancy Leigh DeMoss: ¿No crees que si Dios dice veinte y nueve veces en un capítulo que necesitamos guardar Su Palabra, debemos  de obedecer Su Palabra? Me hace preguntarme, ¿cuántas cosas yo sé de la Palabra de Dios que no estoy obedeciendo?

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Aquí está Nancy en la Serie Vivifícame conforme a Tu Palabra, reflexiones sobre el Salmo 119.

Nancy: Hace poco me topé con un artículo en un blog escrito por mi amigo Randy Alcorn. Tú probablemente has escuchado ese nombre. Es un autor fabuloso y tiene un corazón grande para el Señor. Quiero leerte un segmento un poco largo de ese artículo porque refleja algo que está en mi corazón ahora que estamos invitando al reto de la lectura diaria de la Biblia en este nuevo año que se inicia. Randy dijo,

“Vivimos en una cultura que está saturada con opciones de entretenimiento. Los hombres jóvenes están creciendo consumidos por juegos de vídeo y otros medios de comunicación que se han convertido en sustitutos de la lectura. Hay una tasa de analfabetismo funcional en nuestra cultura, quiere decir que estos jóvenes pueden leer, pero no lo hacen—ellos leen Facebook pero no leen nada serio.

Me preocupa que haya tanta gente joven creciendo—particularmente muchos hombres jóvenes—quienes, por no ser lectores, no serán lectores de la Palabra de Dios. Un día no muy lejano ellos estarán dirigiendo nuestras iglesias, y muchos de ellos no conocerán las Escrituras.”

Sólo quiero decir que no hay muchos hombres jóvenes escuchando este programa, pero sí hay muchas mamás y abuelas que tienen hijos e hijas. Solo quiero animarlas a hacer que sus hijos lean, que lean. Si Dios nos dio Su Palabra, es para ser leída. Si las personas no disfrutan leer, no van a disfrutar leer la Palabra de Dios. Así que esta es una exhortación para aquellas de ustedes que tienen jóvenes en sus casas.

Es tan triste para mí pensar cómo aun en nuestras mejores iglesias tan pocas personas realmente conocen la Palabra de Dios, y eso se refleja en la forma que ellos piensan acerca de todo: acerca de la política, acerca de los negocios, de las carreras, la educación, las relaciones, y el matrimonio. Se refleja en la forma que piensan y en la forma en que viven; no están anclados en una cosmovisión bíblica.

Randy concluye este artículo diciendo,

“Todavía hay personas que están estudiando y se sienten hambrientos por la Palabra de Dios. Eso motiva y es bueno [y es la razón por la que muchas de ustedes escuchan este programa regularmente]. Pero también hay muchas personas que no están estudiando ni leyendo. Y eso es desesperanzador”.

Y esa es la razón por la que estamos lanzando este reto de la Lectura Diaria de la Biblia al inicio de este año 2014. Si ya te cansaste de escucharme hablar sobre esto, lamento decir que voy a continuar hablando sobre eso porque es algo que ocupa mi corazón, el lograr que la gente lea las Escrituras.

Así que, lee la Biblia cada día. Por eso es que estamos hablando sobre el Salmo 119 en esta serie que da inicio al año. Es un salmo grandioso y extenso, sobre la gloria y el esplendor de la Palabra de Dios.

Así que, a medida que vemos el Salmo 119 en el día de hoy, quiero intentar lo imposible, que es enseñar nueve puntos en el tiempo que nos resta. Algunas de las que ya han estado un tiempo con nosotros saben que yo pudiera extender esos nueve puntos a nueve programas completos o incluso más. Pero quiero intentar mostrar, a partir del Salmo 119, nueve maneras diferentes de responder a la Palabra de Dios.

Hemos hablado de las bendiciones que vienen cuando leemos la Palabra de Dios. Ahora quiero hablar sobre diferentes formas que nosotras podemos responder a la Palabra de Dios, formas en las que deberíamos responder a la Palabra de Dios. Voy a mencionar estas diversas formas brevemente, pero invertiré un poco más de tiempo en una o dos de ellas.

La primera es que necesitamos aprender la Palabra de Dios. Esto aparece varias veces:

“Con rectitud de corazón te daré gracias, al aprender tus justos juicios.” (versículo 7)

“Bueno es para mi ser afligido, para que aprenda tus estatutos.” (versículo 71)

“Tus manos me hicieron y me formaron; dame entendimiento para que aprenda tus mandamientos.” (versículo 73)

“Yo soy tu siervo, dame entendimiento para que conozca tus testimonios.” (versículo 125)

Aprender la Palabra de Dios es conocerla.

Escúchame, no puedes obedecer o aplicar lo que no conoces. Así que este es el punto de partida. Esta es una de las razones por las que muchas personas no obedecen la Palabra de Dios, porque no conocen la Palabra de Dios. A mí me gustaría mostrarles algunas de las correspondencias que recibimos aquí en Aviva Nuestros Corazones de gente cuyas vidas están irremediablemente inmersas en todo tipo de comportamientos, patrones, pecados y desafíos porque no conocen la Palabra de Dios.

Ahora, veremos que conocer la Palabra de Dios no es suficiente, pero ciertamente es un punto de partida. La fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios. No puedes creer, no puedes actuar basándote en lo que no conoces. Así que esta es una de las razones por la que quizás no estás creciendo.

No te estoy diciendo que este año tienes que convertirte en una maestra de la Palabra de Dios, solo te estoy diciendo, “¡Léela! ¡Léela!”. Conócela. Si nunca antes has leído Números y Deuteronomio, te vas a sorprender. Ahí hay cosas grandiosas y aún las cosas que no puedes entender, son grandiosas. Y esto alimentará y nutrirá tu alma. Apréndela. Conócela.

Número dos: Busca la Palabra de Dios. Busca a Dios que es el Autor de Su Palabra.

“Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.” (versículo 10)

“Y andaré en libertad, porque busco tus preceptos.” (versículo 45)

No entraré en toda una sesión sobre lo que significa buscar al Señor y Su Palabra, pero ciertamente implica que es algo intencional, que estás siendo proactiva acerca de esto.

Número tres: Escoge los caminos de Dios. Escoge Su verdad y dispón tu corazón a seguir Sus caminos. Encontrarás que estas dos cosas van a la par en el Salmo 119.  Por ejemplo el versículo 34 dice,

“Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón.”

Una vez más vemos la intención expresa de escoger los caminos de Dios.

“Pronta esté tu mano a socorrerme, porque tus preceptos he escogido.” (versículo. 173)

Nosotras debemos escoger la Palabra de Dios.

Número cuatro: Recuerda la Palabra de Dios. Y el otro lado de esa moneda, y lo agruparé todo en este número cuatro, no olvides la Palabra de Dios. Vemos estos dos conceptos a través de todo el salmo.

“Me acuerdo de tus ordenanzas antiguas, oh SENOR, y me consuelo.” (versículo 52)

Esa palabra “me acuerdo” significa “recolectar, traer a la memoria, reflexionar acerca de algo”. Me acuerdo de tus ordenanzas. Y luego inversamente, en el versículo 16,

“Me deleitaré en tus estatutos, y no olvidaré tu palabra.”

Te digo algo: he estado intentando memorizar porciones del Salmo 119, porque yo quiero recordar la Palabra de Dios. Y yo no sé qué me pasa, pero algunas veces cuando llego al versículo 16 una y otra vez veo que no puedo recordar ese versículo. Y ese es el que dice “yo no olvidaré tu palabra”. Y yo sólo me río de mi misma y digo, “Oh si, es ese mismo que habla de recordar la Palabra de Dios”.

“Jamás me olvidaré de tus preceptos, porque por ellos me has vivificado.” (versículo 93)

“Pequeño soy y despreciado, mas no me olvido de tus preceptos.” (versículo 141)

Al hablar de recordar la Palabra de Dios, es un buen momento para mencionar la memorización de las Escrituras. Nosotros tenemos un plan de memorización de las Escrituras aquí en Aviva Nuestros Corazones. Si estás interesada en conocer más sobre esto visita nuestra pagina web AvivaNuestrosCorazones.com. Pero querrás recordar la Palabra de Dios, recuérdala siempre.

Número cinco: otra respuesta es que nosotras debemos volvernos a la Palabra de Dios en vez de alejarnos de ella. Escucha estos versículos:

“Los soberbios me insultaron en gran manera, sin embargo, no me he apartado de tu ley.”(versículo 51)

“No me he desviado de tus ordenanzas, porque tú me has enseñado.” (versículo 102)

“Los impíos me han tendido lazo, pero no me he desviado de tus preceptos.” (versículo 110) [Para no alejarme de tu ley]

“Consideré mis caminos, y volví mis pasos a tus testimonios.” (versículo 59)

Como dijimos en la última sesión, ese es un versículo que habla de arrepentimiento. Habla de considerar mis caminos y luego volver mis pasos hacia los decretos de Dios. Si yo he estado yendo en otra dirección, me doy la vuelta y me dirijo hacia Dios. Así que vuélvete hacia los caminos de Dios en vez de alejarte de ellos.

Número seis: ¡Canta!

“Cánticos son para mí tus estatutos en la casa de mi peregrinación.” (versículo 54)

Cuando leo ese versículo pienso en dos personajes del Nuevo Testamento en dos recuentos distintos. El primero es el de  Pablo y Silas en Hechos capítulo 16 cantando en una prisión en Filipos. Estaban cantando himnos a Dios a medianoche cuando habían sido golpeados, perseguidos y torturados por su fe. Ellos estaban cantando himnos, “Cánticos son para mí tus estatutos en la casa de mi peregrinación”.

Y luego pienso en esa escena al final de la última cena antes de que Jesús saliera camino a Getsmaní para luego ir a la cruz. Las Escrituras nos dicen que ellos cantaron un himno y luego salieron. Ellos probablemente cantaron un himno de los Salmos. “Cánticos son para mí tus estatutos en la casa de mi peregrinación”.

“Que cante mi lengua de tu palabra, porque todos tus mandamientos son justicia.” (versículo 172)

Hace poco tiempo me encontré con un recurso muy bueno. Se trataba de una mujer que quería memorizar el Salmo 119 con sus dos hijos más pequeños. Ella es músico, y escribió una canción para cada una de las ventidos estrofas de ocho versículos cada una del Salmo 119. Usó melodías pegajosas. Es una buena forma de memorizar las Escrituras.

Ella usó esto para ayudar a sus hijos a memorizar el Salmo 119. Tal vez has escuchado la frase que dice “Lo que se aprende en canción se recuerda por montón”. Ahora bien, no tienes que cantar el Salmo 119, pero canta canciones que traigan a tu mente la Palabra de Dios, los caminos de Dios. Canta Su palabra porque todos sus mandamientos son justos.

Número siete: otra respuesta a la Palabra de Dios es meditar en la Palabra de Dios. Ahora, sólo quiero mencionar este punto rápidamente porque quiero durar la mayor parte de una sesión en nuestro próximo programa hablando acerca de la meditación. Pero solo algunos versículos:

“Meditaré en tus preceptos, y consideraré tus caminos.” (versículo 15)

“¡Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.” (versículo 97)

Vamos a volver a esto porque es una forma clave en la que debemos responder a la Palabra de Dios.

Número ocho: Y realmente quiero detenerme en este concepto por un tiempito. Nosotras debemos guardar la Palabra de DiosCreo que es veinte nueve veces, si conté correctamente, que el Salmo 119 habla de guardar la Palabra de Dios. No solo conocerla, pero guardarla, obedecerla. Es la idea de guardar un pacto. Estamos en una relación de pacto con Dios. Él guarda Su pacto con nosotras, y nos llama a nosotras a guardar ese Pacto con Él.

“Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan!” (versículo 2)

“Tú has ordenado tus preceptos, para que los guardemos con diligencia.’ (versículo 4)

‘Ojalá mis caminos sean afirmados para guardar tus estatutos!” (versículo 5)

“Tus estatutos guardaré; no me dejes en completo desamparo.” (versículo 8)

“Enséñame, oh SENOR, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin.” (versículo 33)

“Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón.” (versículo 34)

“Por la noche me acuerdo de tu nombre, oh SENOR, y guardo tu ley.” (versículo 55)

“Esto se ha hecho parte de mi: guardar tus preceptos.” (versículo 56)

“El SEÑOR es mi porción; he prometido guardar tus palabras.” (versículo 57)

“Me apresuré y no me tardé en guardar tus mandamientos.” (versículo 60)

“Compañero soy de todos los que te temen, y de los que guardan tus preceptos.” (versículo 63)

“Antes que fuera afligido, yo me descarrié, mas ahora guardo tu palabra.” (versículo 67)

“Los soberbios han forjado mentira contra mí, pero de todo corazón guardaré tus preceptos.” (versículo 69)

“Mi alma guarda tus testimonios, y en gran manera los amo.” (versículo. 167)

“Guardo tus preceptos y tus testimonios, porque todos mis caminos están delante de ti.” (versículo 168)

Ahora, tal vez estés pensando, “¿Podías haber leído solo uno de esos versículos y hubieras logrado establecer el punto? ¿Por qué leer todos estos versículos?” Bueno, no leí los veinte y nueve. Pero tú sí necesitas leer los veinte y nueve. ¿No crees que si Dios dice veinte y nueve veces en un capítulo que necesitamos guardar Su Palabra, que debemos obedecer Su Palabra?

Esto me hace preguntarme, ¿cuántas cosas yo sé de la Palabra de Dios que no estoy haciendo? ¿Cuántas relaciones rotas tengo que no he tomado la iniciativa de restaurar? Yo sé que la Palabra de Dios dice que debo perdonar. ¿Dónde estoy guardando amargura en mi corazón? Yo conozco la Palabra de Dios; ¿La estoy guardando?  No es suficiente con solo conocerla.

Tener un corazón dispuesto a obedecer la Palabra de Dios es una evidencia de que le pertenecemos. Para un hijo de Dios, la obediencia no es una carga, es un deleite. Y nota que no estamos solamente hablando de comportamiento aquí. Estamos hablando de obedecer a Dios con todo nuestro corazón. Se trata de obediencia de corazón; de tener un corazón recto. Y leemos eso siete veces en el Salmo 119.

Tenemos un compromiso de guardar el Pacto de Dios, recuerda esto: Es nuestra respuesta racional a Su carácter guardador de pactos. ¿Recuerdas Éxodo capítulo 34? Si has leído Éxodo—si no lo has leído estarás leyéndolo en este año estoy segura. Dice “Él es un Dios que guarda misericordia a millares”. Él guarda Su pacto. Cuando Él entra en una relación de pacto con nosotras, una de las marcas de que estamos en ese pacto con Él es que tenemos un corazón dispuesto a guardar Su Palabra.

Pero déjame recordarte, y he intentado decir esto repetidas veces a través de esta serie porque estamos enfocándonos mucho en la ley del Antiguo Testamento…  Necesitamos ver el contexto completo de todas las Escrituras, las cuales nos recuerdan que solo Cristo pudo guardar perfectamente la ley de Dios. Y es por esto que necesitamos Su gracia que nos salva y el poder de Su Santo Espíritu que nos capacita para hacer lo que no podemos hacer apartadas de Su poder.

No podemos guardar la Palabra de Dios, no podemos obedecer esto, no podemos hacer lo que dice el Salmo 119 veinte y nueve veces. No podemos guardar la palabra de Dios a menos que Dios nos guarde a nosotras. Y gracias a Dios que Él si nos guarda. Judas 24 dice, “Y a aquel que es poderoso para guardarnos sin caída…” Él nos guarda para que nosotras podamos guardar Su Palabra.

Jesus oró en Juan capítulo 17,

“Padre Santo, guárdalos en tu nombre…y los guardé…guardalos del maligno.” (vv. 11, 12, 15)

Él nos guarda, Él vive en nosotros y es por eso que podemos guardar Su ley.

Y entonces un concepto más, el número nueve, nuestra respuesta a la Palabra de Dios : debemos compartirla con otros.

“He contado con mis labios de todas las ordenanzas de tu boca.” (versículo 13)

“Hablaré también de tus testimonios delante de reyes, y no me avergonzaré.” (versículo 46)

El Salmo 119 es un salmo muy personal. Lo escribió un salmista que usa la palabra “yo” una y otra vez. “Yo guardaré” “Yo obedeceré” “Yo…” Es entre él y Dios. Esta es una oración así que es una conversación de su alma con Dios. Es una caminata individual con Dios que por cierto es un recordatorio de que tú puedes caminar con Dios y Su Palabra aunque nadie más a tu alrededor lo esté haciendo.

Pero también hay un sentido corporativo en el salmo; una dimension corporativa que sale a relucir varias veces en el Salmo 119. Quiero cerrar señalándote tres de esos versículos.

“Compañero soy de todos los que te temen, y de los que guardan tus preceptos.” (versículo 63)

Este no es solo un caminar individual, es eso, pero es también un caminar con creyentes que piensan y sienten igual también. El salmista piensa en otros que como él tenían un corazón dispuesto a guardar la Palabra de Dios. Es un recordatorio de que no estamos solas en este camino. Algunas veces puedes sentir que estás sola. Puede ser que seas la única persona creyente en tu familia o en tu lugar de trabajo. Puedes sentir que eres la única persona en tu iglesia que tiene un corazón comprometido con seguir a Dios y Su Palabra, pero recuerda, hay otros. Hay otros que están contigo en este peregrinar, que le buscan, que están caminando el mismo camino. Tú eres parte de una comunidad de fe. Nos necesitamos unas a otras. Somos verdaderos seguidores de Cristo, “Compañero soy de todos los que te temen, y de los que guardan tus preceptos”

Los verdaderos seguidores de Cristo están caracterizados por un temor del Señor, por un corazón amante de Su Palabra y por un caminar obediente. Tenemos esas cosas en común independientemente de muchas otras diferencias que podamos tener, y somos atraídas hacia otros que son de una misma mente y un mismo corazón con nosotros.

Ahora mira el versículo 74,

“Que los que te temen, me vean y se alegren, porque espero en tu palabra.”

Cuando tú obedeces la Palabra de Dios, no solo tú eres bendecida sino que otros creyentes que te ven tomar la Palabra de Dios en serio son animados y retados. Ven el fruto de la Palabra de Dios en tu vida y su vida es bendecida como resultado de eso. “Que los que te temen me vean y se alegren, porque espero en tu palabra”. ¿La vida de quién será animada este año porque tú  has tomado la Palabra de Dios en serio, porque has esperado en la Palabra de Dios?

Y luego el versículo 79,

“Vuélvanse a mí los que te temen y conocen tus testimonios.”

Creo que eso sugiere que nuestras vidas pueden hacer a otros hambrientos por la Palabra de Dios. ¿Quiénes quieren conocer a Dios mejor porque han estado alrededor tuyo? Y esa es la razón, por cierto, por la que quiero animarte a visitar AvivaNuestrosCorazones.com y dejar tu comentario. Es un lugar donde puedes interactuar con otras y compartir lo que Dios te está enseñando con personas que temen al Señor, y que aman Su palabra. Allí puedes involucrarte, compartir lo que estás aprendiendo.

El verano pasado hice un reto de leer la Biblia en 90 días y me uní a un pequeño grupo en Facebook que lo estaba haciendo junto conmigo. Nos hacíamos preguntas unas a otras. Recuerdo cuando una señora llegó a un pasaje en particular que era muy difícil de entender, ella dijo, “¡Explíquenme esto! ¿qué significa?” Y pudimos interactuar unas con otras. “Aquellos que aman al Señor hablaban frecuentemente de Él  unos con otros” dice Malaquías.  Así que hemos provisto un medio donde puedes hacer esto. Puedes interactuar con otras y compartir lo que Él te está enseñando.

Gracias, Gracias, Gracias Señor, por Tu Palabra. Wao, ¡es tan preciosa, tan preciada! Y queremos ser mujeres que buscan Tu Palabra, que la conocen, que la memorizan y meditan en ella, que se vuelven a ella, que la recuerdan, que cantan acerca de ella, que la eligen y ponen su corazón en ella. Queremos ser mujeres que guardan Tu palabra y la comparten de la abundancia de su corazones con otros.

Solo piensa en todas las cosas que hablamos cuando nos juntamos con otras personas. ¿No sería algo increíble que Tu Palabra sea una parte fundamental de lo que compartimos en nuestras redes sociales? ¿No sería grandioso que hagamos eso alrededor de Tu Palabra? Así que Señor, ayúdanos a no esperar que otros lo hagan sino a liderar el camino, a iniciar este camino. Que nuestras vidas dirijan a otros a tener hambre de Ti, oro en el nombre de Jesus, Amén.

Leslie: Esa es Nancy Leigh DeMoss en la serie Vivifícame conforme a Tu PalabraLa serie se basa en el Salmo 119. Nancy, tu mencionaste el foro al que las mujeres pueden unirse en AvivaNuestrosCorazones.com, y ese no es el único recurso que estamos haciendo disponible al animar a las mujeres a leer la Palabra de Dios en este año 2014 que recién inicia.

Nancy: Así mismo es, Leslie. Queremos hacer todo lo que podamos para animar a las personas en este reto de lectura bíblica diaria. Me siento tan apasionada por animar la gente a leer la Biblia cada día. Y en AvivaNuestrosCorazones.com encontrarás toda una selección de planes de lectura de la Biblia que puedes evaluar. Elige el que mejor se acomode a tus necesidades, y luego puedes usarla para seguir ese plan en el transcurso de este año. También apreciaríamos que tomes un momento para dejarnos saber que aceptas este reto de leer la Biblia diariamente.

Leslie: A medida que te propones leer más la Biblia en el 2014, no necesariamente necesitas más fuerza de voluntad. ¿Qué es lo que necesitas entonces? Bueno, Nancy hablará sobre eso en el próximo programa de  Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Llamada de Auxilio

Isha – Salmos

DÍA 65 – Salmo 41

Dosis: Solidaridad

Llamada de Auxilio

“Dichoso el que piensa en el débil; el SEÑOR lo librará en el día de la desgracia. El SEÑOR lo protegerá y lo mantendrá con vida; lo hará dichoso en la tierra y no lo entregará al capricho de sus adversarios. El SEÑOR lo confortará cuando esté enfermo; lo alentará en el lecho del dolor. (Salmo 41:1–3) (NVI)

Este salmo se inicia con una hermosa expresión de solidaridad humana, recordándonos, que si tenemos un estilo de vida generoso, vamos a ser personas bienaventuradas y dichosas, receptoras de la misericordia divina. Pero también es una súplica o lamento por una enfermedad en medio de una situación de abandono. La persona enferma describe su dolor y dice que no solamente sus amigos lo han abandonado sino que sus enemigos lo persiguen. Se siente débil y necesitado, por eso clama e implora la misericordia de Dios.

El día de ayer mientras meditaba en los Salmos recibí un mail cuyo asunto decía: “Preciso de ti”. Era como una llamada de auxilio, un clamor en medio del sufrimiento, de una persona que quiero mucho. Ella me escribía tras el impacto de conocer la noticia de un cáncer terminal, en un familiar muy cercano. Se sentía frágil, y sin esperanzas. Se preguntaba ¿por qué? Si la persona enferma era tan generosa e íntegra. Sentí mucha tristeza y me pregunté una vez más ¿cómo consolar? ¿Cómo dar esperanza? La única forma que encontré de hacerlo fue repitiendo las promesas de Dios para el que sufre.

El salmista se debate otra vez entre el dolor y la fe y en su evaluación personal, una vez más vemos la asociación de la enfermedad con el pecado: “Yo he dicho: «SEÑOR, compadécete de mí; sáname, pues contra ti he pecado.» ¡Cuánta sinceridad puede surgir de nuestro corazón cuando es afectada nuestra salud y valoramos cuán generoso ha sido Dios con nosotros y cuántas veces le hemos fallado!

Parece ser que a su condición física se agrega una carga emocional por la traición de sus amigos y la persecución de sus enemigos: “Con saña dicen de mí mis enemigos: «¿Cuándo se morirá? ¿Cuándo pasará al olvido?» Si vienen a verme, no son sinceros; recogen calumnias y salen a contarlas. Mis enemigos se juntan y cuchichean contra mí; me hacen responsable de mi mal. Dicen: «Lo que le ha sobrevenido es cosa del demonio; de esa cama no volverá a levantarse.» Hasta mi mejor amigo, en quien yo confiaba y que compartía el pan conmigo, me ha puesto la zancadilla.”

Expresiones que revelan la fragilidad y la vulnerabilidad de quien experimenta el dolor y necesita de nuestro consuelo. Aunque la gracia y la compasión provienen de Dios y su misericordia y su paz siempre serán el consuelo más efectivo, Dios nos ha puesto en esta vida para ser solidarias en el dolor, para ser una extensión de su amor y su misericordia. Este Salmo me recuerda que debo visitar al enfermo, orar por los que sufren y pedirle a Dios que me use como un instrumento de fe y esperanza. Que debo estar pendiente de quien “precisa de mí”.

Oración: Señor enséñame a ser solidaria con el que sufre, a no esperar una llamada de auxilio sino a estar cerca y presente. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 80). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.