Tres modos de pensar

Iglesia Evangélica Unida

Tres modos de pensar

Samuel Pérez Millos

 

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

http://www.unidavigo.es

Porque Jehová da la sabiduría.

Octubre 18

PIDA SABIDURÍA

Porque Jehová da la sabiduría.

Proverbios 2:6

Creo que Dios dará la sabiduría para entender cualquier prueba si se lo pedimos. Si no la pe-dimos, el Señor pudiera permitir que la prueba continúa hasta que mostremos que hemos aprendido a depender de Él en medio de la prueba.

Si le falta sabiduría, se le ordena que se la pida a Dios. Nunca se le niega la sabiduría a un creyente que la necesita y que la pide mientras persevera en medio de una prueba. ¿No es esa una promesa admirable? A veces no pedimos; hacemos de todo menos pedirle a Dios. Debemos arrodillarnos y clamar desde lo profundo de nuestro corazón para que Dios nos dé su dirección.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

1/5 – Cuidado con la bestia

El Amor que Vale

Serie: Al borde de la eternidad

1/5 – Cuidado con la bestia

Adrian Rogers

 

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

Episodio 6 – Estrategias intensas de lectura bíblica para los cansados y ocupados

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Estrategias intensas de lectura bíblica para los cansados y ocupados

Episodio 6

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

El contrato roto

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

El contrato roto

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/29988291

En nuestra última sesión, vimos la estructura básica de los Pactos, tal como se realizaban en el antiguo cercano oriente y cómo el formato de los Pactos que encontramos en el Antiguo Testamento sigue de cerca la misma estructura literaria que se encontró, por ejemplo, entre los heteos del mundo antiguo. Y luego mencioné en esa ocasión que nosotros celebramos todo tipo de contratos en nuestra sociedad actual, contratos de negocios, contratos de empleo, contratos matrimoniales, etc.

Bueno, ¿qué sucede cuando se viola el contrato? En la cultura estadounidense, lo que pasa en general, cuando se viola un contrato, es que las partes se reúnen y si no encuentran solución, una de las partes iniciará un litigio. Lo que seguirá es una demanda para que un juez imparcial dé su veredicto en cuanto a quién fue el que violó el contrato. Ahora, esta idea de pleitos en los tribunales es algo que también encontramos en el mundo antiguo.

Recuerda que parte del trabajo de Moisés como mediador del antiguo pacto fue el de atender casos en la puerta de la ciudad. Solemos oír de las personas que se reunían a la ‘puerta’, porque ahí a la entrada era como estar en la plaza de armas de la ciudad. Y las personas que tenían agravios entre sí vendrían y las presentarían delante de Moisés y luego ante los jueces de Israel. Ellos presentarían su queja, el juez escucharía el caso en medio del proceso y luego daría un veredicto.

Unos de los casos más famosos, es el caso de las dos mujeres que alegaban ser madre de un niño, y el caso fue presentado al Rey Salomón.¿Recuerdas cómo resolvió Salomón esta disputa? Él dijo algo así: ‘Cortaremos al niño por la mitad y le daremos una mitad a cada madre.’ Y una de las mujeres dijo: ‘está bien’; y la otra dijo: ‘No, no, no, no’, “dad a ésta el niño vivo”.

Y Salomón de inmediato supo que la que no quería que el niño muriera era de seguro la verdadera madre, y por lo tanto le dio la custodia a ella del bebe en disputa. Pero la audiencia de casos como este, en especial cuando se viola contratos, involucraba demandas, litigios y juicios.

Ahora, hemos mencionado que en el pacto que Dios hace con Israel, Dios es el soberano en estos tratados. Ahora, ¿qué sucede cuando la gente, que debía cumplir las estipulaciones del tratado, no cumplía con esas estipulaciones?

Bueno, lo que sucedía era esto: Dios entra en juicio con ellos y Dios, por así decirlo, instituye una demanda contra su propio pueblo. Una vez más, en nuestros tribunales de hoy, tenemos citaciones donde el tribunal solicita la presencia para dar testimonio y tú tienes por un lado la defensa y por otro lado, la fiscalía.

¿Quiénes fueron los fiscales en Israel? Esto es algo que muchos de nosotros no reconocemos con facilidad, pero una gran parte del Antiguo Testamento está dedicada a esta función particular, la función del fiscal, el que acusa, los mensajeros de Dios, quienes hacen la demanda contra el pueblo de Dios, por violar los términos del pacto.

¿Y quiénes fueron estos fiscales? En el Antiguo Testamento se les conocía como profetas. Esto puede sonar nuevo para ti, porque normalmente cuando pensamos en los profetas del Antiguo Testamento, pensamos que su tarea principal era hacer promesas futuras, predicciones de lo que Dios dice que sucedería en el futuro y las bendiciones prometidas del cumplimiento del pacto y cosas así.

A menudo se ha dicho que los profetas no solo predecían, sino que también anunciaban. No solo hablaban del futuro, sino que estaban profundamente preocupados por el pasado y por la forma en que la fe histórica, la religión clásica que Dios había instituido con su pueblo, estaba siendo transformada, pervertida y corrompida. Y Dios llamaría a su pueblo a una prueba solemne por medio de la obra de los profetas. Los profetas fueron reformadores, no fueron revolucionarios.

Y, lo que hicieron en su labor de reformar la iglesia, fue llamar al pueblo de Israel a una fidelidad y obediencia a los términos principales del pacto original. Oyes a Jeremías, por ejemplo, en su famoso discurso en el templo, diciendo: “Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este.”

Él dijo algo así: “Tú confías en palabras de mentira, que no aprovechan… Anda ahora a mi lugar en Silo y mira eso porque así se verá Jerusalén”. Silo estaba en ruinas y Jeremías predice que la ciudad, la ciudad santa de Jerusalén, será devastada como un acto de juicio de Dios sobre el pueblo por no cumplir con los términos del pacto. Y muchas de las profecías de los profetas tienen que ver con ese juicio inminente, ese día de tinieblas, el día del Señor.

Originalmente, el pueblo de Israel esperaba el día prometido del Señor porque vieron ese día del Señor como un tiempo de redención. Pero cuando el profeta Amós le habla a su pueblo, dijo que el día del Señor será como un día de oscuridad sin luz.

Dijo que será un tiempo de juicio sobre la nación porque han ignorado los estatutos de Dios y han violado los términos del pacto. Solo para tener una idea de cómo funciona esta misión profética en la historia de la redención, voy a dirigir su atención ahora a un breve pasaje en el libro del profeta Oseas.

Estaremos viendo Oseas 4. El capítulo empieza con estas palabras: “Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel”. Ahora, no vayamos tan rápido con esto. A menudo, cuando los profetas estaban a punto de dar un oráculo, una declaración de Dios al pueblo, lo que se hacía primero era una convocatoria de una asamblea solemne, el anuncio de una asamblea solemne, como una reunión del pueblo; el profeta anunciaba o llamaba al pueblo para que venga a escuchar.

Y esto es lo que justo está haciendo Oseas aquí. “Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel”. Los está llamando a una asamblea solemne porque hay una audiencia judicial que está por empezar. Es como, “Atención, escuchen”, cuando el secretario da inicio al proceso judicial, aún aquí en Estados Unidos, y anuncia: “El estado de Florida contra Elena Peña, o quien sea el acusado del caso; y así, entonces, la asamblea solemne continúa. Ahora, escucha lo que dice Oseas: “Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra.”

¿Ves cómo usa lenguaje jurídico? Otras traducciones dicen: “…porque el Señor tiene querella contra los habitantes de la tierra.” Así que, Dios está ahora llamando a la gente, no para una pequeña charla o para confraternizar, los está convocando para esta audiencia debido a una querella. Y la querella es entre Dios y su pueblo; la querella se basa en que Dios, a través de los profetas, está presentando cargos, cargos formales, contra su pueblo del pacto porque han violado los términos del acuerdo. Ahora, ¿cuáles son los cargos que trae Oseas, por ejemplo?

Escucha esto: “porque Jehová contiende con los moradores de la tierra: porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Estos son los cargos. No es que aquí exista un cargo específico contra la violación de un punto en particular del código de la ley mosaica, sino que ahora es mucho más amplio que eso, mucho más serio.

El profeta viene y Dios ha dicho a través del profeta: ‘estoy mirando a mi pueblo y “no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra.”’ Otras traducciones dicen: “pues no hay fidelidad, ni misericordia ni conocimiento de Dios en la tierra.” De modo que la primera preocupación que los profetas expresan aquí en los cargos que están siendo presentados por Dios, es la corrupción del sistema de justicia de la nación.

Dios había llamado a su pueblo a ser un pueblo que promovía, exhibía y mantenía la justicia. Recordamos a Miqueas, cuando le preguntaron, cuando Miqueas dijo: “¿y qué pide Jehová de ti?” Y él contestó—redujo todos los requisitos de la ley a tres declaraciones: “solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” Esas son las tres responsabilidades principales del pueblo de Dios: la promoción de la justicia, de la misericordia –en un momento hablaré de eso—y caminar humildemente con Dios.

Ahora, lo que Oseas hace aquí es decir que el pueblo de Israel ha fallado en los tres cargos. Cargo número uno: No hay justicia en la tierra. Si lees el libro del profeta Amós, por ejemplo, verás que Amós es quien dice: “Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo.”

La queja es contra la explotación de la gente, de que los ricos y poderosos, y particularmente los gobernantes del gobierno han oprimido a su propia gente. Los pobres se venden por un par de zapatos en el mercado; y gran parte de la profecía de Amós va contra los problemas de justicia en la nación. Pero, ¿qué de “no hay piedad”?

La razón por la cual hay diferentes interpretaciones o traducciones de este texto es porque la palabra que se traduce por misericordia es la palabra “hesed”, la cual es una de las palabras más importantes en todo el vocabulario del Antiguo Testamento; Y puede traducirse a veces por “misericordia” o por “fidelidad”.

Lo que ‘hesed’ es, es la palabra que usan los judíos para expresar cómo Dios se relaciona con su pueblo, que Dios es leal a su pueblo. Contiene la idea de un patrón de lealtad firme. Dios siempre es leal a su pueblo y a su pacto, y demuestra su lealtad a ellos a través de su afable y tierna misericordia que derrama sobre ellos. Pero cuando Dios es afable, tierno y misericordioso y leal a su pueblo, espera que la gente lo refleje y proyecte en términos de sus propias relaciones interpersonales.

Ahora Dios viene, y Él mira a la nación, y Él dice: ‘No solo no hay justicia aquí, sino que no encuentro lealtad. No encuentro misericordia personal ni compromiso entre el pueblo de Dios. Pero luego, el tercer juicio es este: “No hay conocimiento de Dios en la tierra.”

Me voy a dar una pequeña licencia aquí, a algunos no les va a gustar lo que voy a decir, pero, en este punto, Dios está acusando a su pueblo, llevando a juicio a esas personas que se supone que son parte de su comunidad del pacto, debido a su pésima teología, porque ¿qué es el conocimiento de Dios sino la teología? ¿Qué es teología sino un estudio de las cosas de Dios?

Y lo que sucedió en Israel, esta nación elegida que gozó de abundante revelación especial de Dios, a quienes Dios reveló su carácter, su identidad, su naturaleza, la verdad sobre quién es él, y sin embargo con toda esta revelación especial que se le dio a Israel, la ignorancia teológica empezó a ser común. Las personas se confundieron en religiones falsas y en puntos de vista que eran completamente inconsistentes con la verdad de Dios.

De Nuevo, si miras cuidadosamente las escrituras y las enseñanzas de los profetas del antiguo Testamento, verás que una de sus preocupaciones centrales es la verdad, tal como lo era para Jesús en el Nuevo Testamento, cuando frente a Pilatos, éste le dice: ‘¿quién eres tú? ¿Eres un rey? ¿Qué has hecho?’

Y Jesús dijo: “Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.” En la enseñanza de Jesús, la verdad es primordial. En el Antiguo Testamento, la verdad es primordial. En nuestra cultura, la verdad es asesinada en las calles. La gente quiere unidad, quiere relaciones, quiere compañerismo, sin importar lo que sea o no verdad.

La mayor amenaza para Israel en su historia, de nuevo si lees con atención los escritos de los profetas, no fue la amenaza militar de las naciones vecinas como los filisteos y los asirios, etc; La mayor amenaza para Israel fue el falso profeta en medio de ellos. Porque lo que el falso profeta hace es distorsionar la verdad de Dios y alejar a las personas de la vida piadosa, alejándolas del fundamento mismo de la vida piadosa, es decir, un conocimiento apropiado de Dios mismo.
Y ahora, esta acusación del profeta Oseas es severa. Dios le dice a su pueblo: ‘He mirado a largo de toda la tierra y no hay conocimiento de Dios en ella’. Me pregunto ¿cuál sería su juicio sobre Estados Unidos? Luego continua y dice: “Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán. Y luego continúa: “Ciertamente hombre no contienda ni reprenda a hombre, porque tu pueblo es como los que resisten al sacerdote. Caerás por tanto en el día, y caerá también contigo el profeta de noche; y a tu madre destruiré.”

Y ahora escucha la acusación realmente demoledora y devastadora que viene: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.” ¡Qué anuncio! ¿Puedes imaginarte a Dios saliendo en televisión nacional en los Estados Unidos o entrando al edificio de la Corte Suprema y diciendo: ‘Ahora me hago cargo’ y dice: ‘El pueblo estadounidense está pereciendo. Están siendo destruidos por falta de conocimiento.

No saben quién soy. Son ignorantes de mi ley y debido a todo eso, toda la tierra llorará. Y porque has rechazado el conocimiento de mí, yo te rechazaré. Rechazaré a tus sacerdotes, rechazare a tus madres, rechazaré toda la tierra.’ Qué tan extraño es eso para nuestro pensamiento hoy en día, cuando lo último que alguien quiere ejercitar es la precisión y solidez teológicas.

Pero miren, para Israel y para los profetas, la teología no fue un ejercicio abstracto: cuando la comprensión de una nación de Dios se desintegra, la gente es destruida. La gente muere y lo que inunda la cultura, en lugar de una cultura comprometida con la devoción a Dios y la obediencia a su ley –ahora, lo que viene en gran medida es mentiras, robo, violencia, adulterio; y por lo tanto, toda la nación languidece.

Debería haber una lección en alguna parte para nuestra propia nación, porque nuestra nación está languideciendo a causa de la violencia, a causa de la inmoralidad, porque la nación no tiene conciencia de la ley de Dios. Nos hemos resistido y hemos rechazado la ley de Dios, y Dios simplemente dice: ‘Cuando rechaces mi ley, cuando rechaces mi verdad, yo te rechazaré’.

Esa es una gran carga devastadora que se impondrá a cualquier nación. Y así el resto de este capítulo habla de los planes de Dios para castigar a su pueblo. Él los envía al exilio. Les quita el templo y, en una palabra, los entrega a su propio pecado y a su propia corrupción al caer el martillo de su juicio sobre ellos. Y entonces tenemos que entender que, en el drama de la redención, en el corazón de ese drama se encuentra el pacto, las promesas que Dios hace y esas promesas incluyen tanto las bendiciones y los beneficios como las maldiciones por desobedecer los términos de esa ley.

Y cuando esas leyes se quebrantan y se viola el tratado, Dios unge a los profetas, quienes son enviados como sus fiscales para llamar a la gente a una reforma, para devolverles los términos originales de su acuerdo con Dios. ¿Y cómo reacciona la gente ante los profetas? Los rechazan, los excluyen y finalmente los matan hasta que llega el último profeta que traerá crisis a la tierra con su aparición, con la aparición de Cristo. Me pregunto cómo te sentirías si fueras a tu buzón de correo y descubrieras que acabas de recibir una citación para presentarte y testificar en un juicio; o incluso peor, si acabas de ser convocado para comparecer como acusado en un caso en el que alguien ha presentado cargos formales contra ti.

Esto no es algo muy grato de contemplar. Ahora bien, una cosa sería que el estado de Florida, o cualquier ciudad donde vivas, presente cargos contra ti, pero ¿cómo te sentirías si recibieras una citación de parte de Dios, si te citan ante Su tribunal y te llaman para comparecer ante Él?

¿Qué harías? ¿Cómo responderías? La única respuesta que tenemos como cristianos es consultar con nuestro abogado defensor, Jesús, y rogar para que él defienda nuestro caso ante el tribunal de Dios. Pero ciertamente, estaríamos temblando si supiéramos que Dios nos acusó y dijo: ‘RC Sproul, miro tu vida. No veo ninguna preocupación por la justicia. No veo lealtad o misericordia, y no posees verdad porque has rechazado el conocimiento de mí. Por razones políticas, por conveniencia, le has dado la espalda a mi verdad.’ ¡Qué terrible acusación sería para mí, para ti o para cualquiera!

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

4/5 – El resultado de la honestidad 

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

4/5 – El resultado de la honestidad

Nancy Leigh DeMoss

Carmen Espaillat: El avivamiento usualmente es precedido por un mover de oración consistente. Aquí está Lyle Dorsett.

Lyle DorsettLa Historia —la historia de la Iglesia— siempre ha pasado por grandes períodos de avivamiento que incluso se esparcen a través de toda una ciudad y región o hacia toda una nación; períodos donde ha habido mucha confesión, arrepentimiento, y oración. Siempre hemos tenido estos tiempos, pero de manera consistente y concomitante con esos periodos de avivamiento y renacimiento, siempre ha existido una especie de mover de oración que se percibe como una corriente por debajo. Siempre han habido personas clamando y buscando un avivamiento.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Hace alrededor de 150 años un grupo de personas piadosas y fieles estaba orando por un avivamiento. Ellos permanecieron en oración, sin conocer cuál sería el resultado, y Dios respondió transformando su nación y trayendo un avivamiento genuino. Vamos a escuchar esa historia en pocos minutos, pero primero, una de las marcas del avivamiento verdadero es la honestidad. Nancy ha enseñando acerca de esto durante los últimos programas, y continúa haciéndolo hoy como parte de la serie titulada En Busca de Dios.

NancyRecientemente recibí un correo electrónico de una amiga que decía: “He estado orando para que Dios traiga un avivamiento a mi iglesia,” y creo que muchos de nosotros nos podemos relacionar con esto. Queremos ver a Dios traer avivamiento a nuestras iglesias. Y continuó ella diciendo: “he estado rogando a Dios para que traiga un avivamiento a mi marido y a mi clase de escuela dominical, pero no fue hasta esta semana que Dios me mostró mi propia gran necesidad. Por fin estoy orando, “Dios mío, avívame a mí”.

Toda esta semana hemos estado hablando sobre la honestidad —andar en luz, en una fe sincera, de tener un corazón honesto y hablar verdad delante Dios, confesando nuestros pecados, y sacándolos a la luz. Hemos estado hablando de quitar el techo, desnudar nuestra alma delante del Señor —de no dejar que nada se interponga entre nuestra alma y el Salvador; de ser honestas con Dios.

Una de las cosas sobre la que tenemos que aprender es a ser honestas con Dios en cuanto a nuestras necesidades; nuestra necesidad de avivamiento, nuestra necesidad de Él. Yo amo esa historia en Lucas capítulo 18 donde Jesús estaba entrando en Jericó, y había un hombre ciego, seguro lo recuerdan, el que estaba sentado junto al camino mendigando. Al oír que pasaba una multitud, preguntaba qué era aquello. Y le informaron “está pasando por aquí Jesús de Nazaret”.

Verso 38 de Lucas 18 dice, “Entonces, gritó diciendo: ¡Jesús, Hijo de David ten misericordia de mí! Y los que iban delante lo reprendían para que se callara; pero el gritaba aún mucho más: ¡Hijo de David ten misericordia de mi!”. Me recuerda la canción que dice: “No es mi hermano, no es mi hermana. Soy yo Señor, parada aquí la que necesita oración”.

En ese momento Jesús se detuvo y ordenó que se lo trajeran, y cuando estuvo cerca le preguntó: ”Que deseas que haga por ti?” En un principio puede parecer como una pregunta tonta. Es obvio. El hombre es ciego. Es un mendigo. Es pobre. ¿Por qué tiene que preguntar: “Que deseas que haga por ti?

Yo pienso que Jesús quería que este hombre hiciera lo mismo que Él quiere que nosotros hagamos y es que le digamos a Él la verdad de lo que realmente necesitamos —-que seamos honestas con Él sobre nuestras necesidades. Él hombre le dijo: “Señor que recobre la vista”. El hombre fue honesto acerca de sus necesidades. “Señor, yo soy ciego. Si yo pudiera ver. El pudiera haber pedido una serie de cosas más. Pero él le dijo al Señor honestamente, “Esto es lo que quiero que me hagas”.

Si vas a experimentar un avivamiento, tienes que venir ante el Señor y decir honestamente, “Esto es lo que necesito, no estoy bien. Aquí estoy, Señor, soy yo, parada delante ti en necesidad de oración. Ten misericordia de mí.” Tenemos que ser honestas con Dios acerca de nuestras necesidades y aun más poniéndonos de acuerdo con Él cuando Él nos muestra nuestras faltas, nuestras necesidades, cuando nos convence de pecado, no llamándolo debilidades o problemas, no tratando de culpar a otro. No se trata de tu esposo —-sino que puedas tu decir: “Señor, soy yo.”

Necesitamos ser honestos, no solamente con Dios, sino ser honestos con nosotras mismas —-realmente honestas con nosotras mismas. Nosotras, como hemos visto últimamente, nos hemos engañado a nosotras mismas. Las Escrituras nos hablan de las diferentes formas en que nos hemos engañado a nosotras mismas, pero una de las más comunes es lo que leemos en Santiago capítulo 1 donde Santiago nos dice: No sólo seas oidoras de la palabra, hagan lo que dice, porque si oyes y no haces, si sabes y no actúas te estás engañando a ti misma.

Tú te has convencido a ti misma que eres una buena cristiana. Tú estás viviendo la vida cristiana. Tú sabes muchas verdades, sin embargo no estás haciendo lo que sabes.

Nos hemos engañado a nosotras mismas, así que permíteme preguntarte. Hay algunas verdades en la Palabra de Dios, quizás aun verdades que has enseñado a otras personas —-quizás lideras un estudio Bíblico. Quizás estás a cargo de un grupo pequeño. O quizás eres maestra de Escuela Dominical. O estás enseñando a tus hijos.

Algunas de ustedes están impartiendo escuela en el hogar a sus hijos. Les están enseñando a diferenciar lo correcto de lo incorrecto. Le están enseñando a ser honestos. Le están enseñando a ser puros. Están enseñando a otros que deben amar a Dios con todo su corazón.

Le estás enseñando estas cosas a otros. Las conoces en tu cabeza, pero ¿son una realidad en tu vida? Tú sabes que debes perdonar. ¿Pero acaso hay alguna raíz de amargura en tu corazón? Tú sabes que debes ser una persona con dominio propio. Pero, ¿acaso estás siendo controlada por la comida o por cualquier otra adicción? Sé honesta contigo misma.

“Señor, tengo ídolos”. Reconócelo delante de Dios, pero algunas veces tienes que verlo por ti misma primero. Deja que Dios te lo muestre primero y luego ponte de acuerdo con lo que Él te está diciendo. La alternativa es ignorar o resistir, o negar la convicción de pecado que el Espíritu de Dios te ha hecho sentir. Esto sucede cuando encubrimos nuestro pecado, y ¿que aprendimos sobre eso? Que “el que encubre su pecado no prosperará”.

Necesitamos ser honestas con Dios. Necesitamos ser honestas con nosotras mismas, y luego necesitamos aprender a ser honestas con otros. Aquí es donde realmente se pone difícil. ¿Sabes? Una cosa es ser honesto con Dios, aunque realmente Él ya lo sabe todo. Eso es quitar el techo, desnudar nuestros corazones delante de El, pero entonces viene el derrumbar los muros entre nosotros y los demás. No sé si les ha ocurrido como a mí, pero algunas veces es con las personas más cercanas con las que se nos hace más difícil ser honestos y dejarles ver quienes somos realmente, o lo que realmente está en nuestro corazón.

Algunas de ustedes se van a la cama con sus esposos cada noche —-están viviendo como marido y mujer, pero no son honestas con sus esposos. Hay cosas en tu corazón, cosas en tu vida, cosas de tu pasado de las cuales tú no has sido honesta; no le has contado a tu esposo toda la verdad. Ya son una sola carne, pero aún le estas ocultando la verdad.

Pudiera ser lo que estás haciendo con la tarjeta de crédito, quizás estás gastando excesivamente. Pudieran ser temas de índole moral que le has estado ocultando. Una mujer me envió un correo electrónico diciendo, “Ayúdenme! Me estoy enamorando de un hombre que no es mi esposo. Por favor oren por mí.” Una de las primeras cosas que esa mujer tiene que hacer —-ella pudiera estar necesitando consejería Bíblica para saber qué es lo mejor que ella debería hacer— pero ella necesita decirle a su esposo que ella está luchando con esta situación. Yo sé que algunas personas no estarán de acuerdo conmigo sobre esto, pero necesitamos andar en la luz.

Tú no puedes vivir como una sola carne con un hombre quien es legalmente tu esposo, pero con quien tú no estás siendo totalmente honesta, abierta, vulnerable y transparente. Tú no puedes esperar tener ese tipo de vida y a la vez tener la relación que Dios quiso desde un principio que tuvieras con tu esposo. Tienes que ser honesta —-honesta con los demás, no dejando una mejor impresión de nosotros mismos de lo que es realmente honesto y verdadero.

¿Qué sería de nuestras iglesias si en vez de venir los domingos y solo tener las pequeñas pláticas donde intentamos decirle a los demás qué hermosas nos vemos, o qué agradables somos, si en vez de esto fuésemos honestos unos con otros —-capaces de poder ser confiables, vulnerables, transparentes y dispuestos a decir la verdad sobre lo que está ocurriendo en nuestras vidas, en cualquier momento que Dios te pida que lo compartas con otra persona? De no ser así, estamos jugando a la iglesia. No somos una iglesia.

Dios quiere que seamos honestos. Algunas de ustedes tienen que ser honestas acerca de su pasado, de sus fracasos pasados. Algunas están viviendo en esclavitud a la culpa o en hábitos del pasado; y una de las razones es porque han tratado de mantenerlo en secreto. Los secretos hacen que la esclavitud permanezca intacta. Se mantiene el domino de ese hábito pecaminoso sobre tu vida.

Tú dirás: “Estoy avergonzada. ¿Qué va a pensar la gente?” Sin embargo, estás allí, sola; luchando y esforzándote por librarte. Probablemente no seas capaz de hacerlo por ti misma. Necesitas ser honesta con Dios; necesitas ser honesta con alguien más, alguien que te ame tanto que sea capaz de ayudarte a caminar a través de la situación. Te repito, tan pronto el secreto queda al descubierto y dices la verdad y vienes a la luz, una vez se conoce el secreto, la esclavitud se rompe.

Ahora, esto no significa que no habrá un proceso durante el cual caminemos hacia la libertad, pero hay algo muy, muy poderoso acerca de la verdad. Necesitas estar dispuesta a exponer tu vida a otros, dispuesta a humillarte lo suficiente, a ser capaz de exponer tus necesidades. Ahora bien, quizás no tengan que ser tus secretos más oscuros, tus secretos más grandes. Pero debes ser capaz de compartir tus luchas.

Sé genuina. Pide oración. Pide ayuda. Se responsable. Si tomas la decisión de humillarte —con cada decisión de humildad que tomes vas a recibir más y más de la gracia de Dios. ¿Por qué?, ¿que es lo que Dios hace a los altivos? Dios los resiste. Él se opone a ellos. No vas a obtener la victoria si estás caminando con orgullo. Si te humillas, si eres honesta, te darás cuenta que Dios derramará de Su gracia en tu vida.

Se trata de un proceso de depuración, de purificación. Volverse honesto no es fácil —-ser genuino, ser auténticos, ser sinceros- pero luego de la limpieza, de la depuración, de la honestidad, viene una purificación, una llenura, una renovación, un avivamiento. Cuando venimos a Él, sin encubrir nuestros pecados, sino confesándolos y abandonándolos, encontraremos misericordia.

Mi oración es que, no solamente en nuestras vidas individuales —-aunque debe ser allí primero— sino además nuestros hogares, nuestras iglesias, se conviertan en lugares donde las personas se vuelven genuinas; verdaderas. Ahora bien, esto pudiera ser complicado y desagradable. Algunas veces es complicado, pero no hay mucho desorden en un cementerio. Tampoco hay mucha vida! Algunas veces hace falta ese desorden para que se produzca un quebrantamiento, y entonces es ahí donde el Espíritu de Dios se derrama y es lo que se reconoce como un avivamiento.

CarmenEl cuerpo de Cristo no puede funcionar sin honestidad. Nancy DeMoss de Wolgemuth ha estado explicando que uno de los resultados del avivamiento es que la gente se torna honesta delante Dios y delante de los hombres.

Nancy: Bueno, vamos a hablar de un aniversario importante. Hace aproximadamente 150 años Dios se movió de una manera extraordinaria en nuestra nación; algo que los historiadores llamaron, El Gran Avivamiento de Oración.

Comenzó el 23 de septiembre del 1857 con un grupo de oración en la ciudad de Nueva York en la Iglesia Holandesa Reformada del Norte en la calle Fulton. Ese primer grupo fue pequeño y tuvo un comienzo no muy favorable. Pero pocas semanas después, el grupo de oración se había extendido al punto de formarse grupos de oración cada medio día a lo largo de toda la ciudad de Nueva York y más adelante a través de todo el país.

Durante este tiempo por lo menos un millón de personas vinieron al conocimiento del Señor Jesucristo. La repercusión de este avivamiento se sintió a través de toda la sociedad americana. A partir del próximo programa iremos aprendiendo más acerca de este dramático avivamiento. Pero primero quisiera echar un vistazo a los héroes que no se han mencionado y que laboraron por años liderando este grupo de oración que clamaba por avivamiento.

El grupo de oración que comenzó en la calle Fulton en septiembre 23, del 1857, generalmente se considera lo que inició el avivamiento, pero verdaderamente las personas habían estado orando por un avivamiento previo a este tiempo. Su historia no se conoce tan bien como esta, pero en los libros de historia del cielo, creo que Dios guarda un registro de las oraciones y de su importancia y de los resultados a largo plazo.

En el 1840, unas personas de la Iglesia de la calle Park, en Boston, comenzó a orar en grupo. Ellos tenían carga por la vida espiritual de las personas en su ciudad. Bob Bakke, quien es director de la Oración de la Avanzada Nacional, explica lo que ocurrió cuando este grupo comenzó.

Bob BakkeEsto duró alrededor de tres años, pero durante este tiempo que oraron por la ciudad de Boston, por todas las categorías que ellos oraban —bautismo, asistencia a iglesias evangélicas por los ministerios, por salvación— en las iglesias alrededor de la ciudad se reportó un gran crecimiento. La correlación del crecimiento con estas oraciones fue sorprendente. Lo que es aun más sorprendente es que después de tres años ellos se cansaron y pararon y de igual manera se desvaneció y murió.

Nancy: Estos grupos de oración de Boston demuestran varias cosas. Primero, la oración puede ser bien difícil, y en segundo lugar puede ser bien efectiva.

Bob: Mientras ellos oraban, el efecto en la ciudad era medible y asombroso. En la medida que la oración murió, en la misma medida que los grupos de oración fueron desapareciendo, todos los efectos de la oración desvanecieron con su desaparición; esto es una historia que nos debe alertar a todos.

Nancy: El grupo de oración en la Iglesia de la calle Park eventualmente se convirtió en el modelo para un nuevo énfasis en la oración.

BobBueno, unos diez años mas tarde, algunos de los miembros de este grupo de oración se reunieron de nuevo porque no podían aceptar la idea que un esfuerzo de dicha magnitud se quedara sin fruto y decidieron comenzar de nuevo; pero esta vez no sería en una sola iglesia, sino que incluiría a todos los evangélicos en la ciudad de Boston.

Ellos escogieron un lugar neutro, aunque era una iglesia, a los ojos de muchos era un lugar neutro —se trataba de una iglesia llamada La Vieja Iglesia Del Sur de Boston. No abrían al mediodía, sino que abrían todas las mañanas a excepción de los domingos; el día del Sabat. De manera que alrededor del 1850 o 51, ellos comenzaron estas oraciones diarias, mayormente con los que pasaban en su camino al trabajo.

NancyAquellos que tenían carga para orar y que sacrificaban una hora de su ocupado día para orar cada mañana, no necesariamente mostraban mucha emoción. Ellos siguieron un horario regular y trataron de limitar la reunión de oración a una hora solamente.

Bob: Cualquiera que se presentase allí a las siete podría estar seguro que ya para las ocho estaría afuera. Ellos tenían formas muy precisas de llevar la reunión y se aseguraban de que todo marchara de manera neutral; o sea, que no fueran a caer en intereses sectarios o en ningún tipo de debate teológico.

Nancy: Los organizadores sostenían una campana mientras las personas oraban.

Bob: Y si ellos estimaban que lo que se estaba orando en un momento determinado se estaba desviando hacia una dirección incorrecta, inmediatamente sonaban la campana, para que la persona corrigiese su oración o se detuviese.

NancyEstos grupos de oración comenzaron a crecer.

Bob: La asistencia era en los cientos cada mañana —-entre 150 y 350 personas cada día en su camino al trabajo.

Nancy: Este grupo tenía tanta hambre de que Dios trajera un avivamiento entre Su pueblo que se reunían consistentemente y ayunaban cada tres meses. A una de estas reuniones en Boston, llegó un visitante de la ciudad de Nueva York que se emocionó con la idea de una reunión diaria de oración: Jeremías Lanphier. El incorporó alguno de los elementos de los grupos de oración de Boston. Él era organizado y puntual, y destacó la unidad entre las denominaciones.

Lanphier pasó a la historia como la persona que Dios usó para comenzar el avivamiento de oración en 1857. Escucharemos su dramática historia en el próximo programa. Pero antes de que Jeremías Lanphier estableciera sus famosos grupos de oración, grupos que tendrían resultados de alcance mundial, había grupos de personas trabajando tras bastidores, detrás de la escena.

Bob: Había transcurrido ocho años durante los cuales oraban diariamente y dos años de ayunos trimestrales; ayunos que duraban todo el día y durante los cuales cientos de pastores y líderes al igual que laicos oraban en Boston para que Dios hiciera algo grande y nuevo allí. Y Él lo hizo.

Lyle: Hubo mucha oración y confesión personal.

NancyLyle Dorsett es un profesor de formación cristiana de la Universidad de Wheaton, en Chicago.

LyleSe oró por un avivamiento. Se oró por el país. Se oraba por las instituciones financieras del país, pero también hubo mucha oración para que muchas personas sintieran convicción de pecado, y hubo confesión y arrepentimiento.

NancyEl Dr. Dorsett nos explica por qué este tipo de oración es tan importante para que pueda producirse un avivamiento.

LylePorque realmente comienza con el avivamiento de las personas, con la renovación personal, con individuos enderezando sus propias vidas, liberándose de ataduras volviéndose al Señor.

Nancy: Si alguien anhela un avivamiento hoy, lo mejor que pueden hacer es…

Lyle…Es ponerse de rodillas y pedirle al Espíritu Santo que escudriñe su corazón —-“Muéstrame mis pecados.” Entonces si genuinamente confesaren sus pecados y se arrepintieren, veremos el comienzo de un avivamiento personal. Ese avivamiento se va a extender y extender, porque los hombres y las mujeres van a comenzar a confesar sus pecados y a pedir perdón a todos aquellos que hayan ofendido. De tal manera que esas personas que han sido ofendidas se asombrarán, y no pasará mucho tiempo sin que esas mismas personas empiecen a arrepentirse. Todo gran avivamiento ha comenzado con este tipo de situación.

Nancy: Esa es la esperanza de muchos que observan el avivamiento y las oraciones de 1857 y claman, “Señor, vuelve a hacerlo!”

Jonathan Brownson: Mi oración y mi esperanza es que personas de todo el mundo se unan en oración.

Nancy: Este es Jonathan Brownson, ministro de oración de la Iglesia Reformada de América.

JonathanEllos se pondrán de acuerdo en su deseo de que Dios se muestre de una forma mucho más grande de lo que hayamos visto en el pasado. Es una especie de re-nacimiento y de avivamiento de la Iglesia y de transformación en el mundo.

Nancy: Como esos creyentes en Boston que oraron fielmente por ocho años antes de que comenzara el avivamiento del 1857, usted y yo pudiéramos estar siendo llamados a un tipo de oración que requiera persistencia. Y al hacerlo pudiera parecer como si nada estuviera pasando.

JonathanEs un proceso doloroso. Jesús lloró sobre Jerusalén, y yo he estado con muchos intercesores que literalmente se han quebrantado y han gemido por sus iglesias. Ellos dicen, “¿Por qué es que Dios no se mueve?” o incluso “No parece que hay ningún cambio”. Pero el llanto dura toda la noche, pero el gozo vendrá en la mañana para aquellos que genuinamente buscan a Dios en oración. Yo sólo creo que Dios está listo para hacer algo nuevo y que esas oraciones no son en vano y que se pierden.

Lyle: La Historia —la historia de la Iglesia— siempre ha pasado por grandes períodos de avivamiento que incluso se esparce a través de toda una ciudad y región o hacia toda una nación; períodos donde ha habido mucha confesión, arrepentimiento, y oración. Siempre hemos tenido estos tiempos, pero de manera consistente y concomitante con esos periodos de avivamiento y renacimiento, siempre ha existido una especie de mover de oración que se percibe como una corriente por debajo. Siempre han habido personas clamando y buscando un avivamiento.

JonathanMi corazón se conmueve por aquellos que se sienten solos en esta búsqueda, y también por ministerios como estos, involucrados en conectar esas personas —-interesados en hacerles saber a sus oyentes que hay otros oyentes ahí afuera— que hay otras personas de oración, clamando al Señor también.

Nancy: En Aviva Nuestros Corazones, nosotros queremos conectar a las personas a través de la oración. Es por esto que durante este tiempo en que transcurre la serie En Busca de Dios, no solamente estamos conmemorando el 150 aniversario de este avivamiento de 1857, sino que además estamos llamando al pueblo de Dios a unirse en oración para clamar por un derramamiento de Su Espíritu en nuestros días.

Te invitamos a unirte a nosotros durante este tiempo para que juntas con cientos, quizás miles, de otros creyentes alrededor del país y del mundo, clamemos por un avivamiento.

Carmen: El avivamiento personal –la humildad, la confesión y la santidad- son de vital importancia y es por esto que hemos desarrollado el cuaderno de estudio “En Busca de Dios”. Consiste en un estudio de 12 semanas y trata de asuntos como la honestidad, la pureza, la limpia conciencia y otros temas como estos. Te invitamos a adquirir tu copia para que te unas a miles de otros creyentes alrededor del mundo que se han unido para buscarle a El.

Puedes conocer adquirirlo visitando AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959. Aceptamos ordenes de EEUU y Canadá.

Si visitas nuestra página podrás encontrar otros recursos similares a estos y que puedes descargar gratuitamente. Los puedes usar en tu estudio personal o estudios de grupo. Visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Imagínate lo que sería asistir a una reunión de oración a la cual sólo se presenten unas cuantas personas, y todas lleguen tarde. De seguro que no pensarás que de esa reunión se iniciaría un avivamiento nacional… En nuestra próxima entrega escucharás sobre una reunión de oración justo como la que te acabo de describir. Te darás cuenta de que Dios puede producir un avivamiento usando cualquier medio. Eso será en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Como un océano de la gracia

Isha – Salmos

DÍA 55 – Salmo 33

Dosis: Soberanía

Como un océano de la gracia

“Por la Palabra del SEÑOR fueron creados los cielos, y por el soplo de su boca, las estrellas. Él recoge en un cántaro el agua de los mares, y junta en vasijas los océanos.” (Salmo 33:6–7) (NVI)

El gran deseo del salmista es que Dios sea alabado. Por eso, exalta el poder de un Dios Creador, que a su sola palabra crea el universo. ¿Crees es un Dios capaz de recoger el agua de los mares en un cántaro y juntar en vasijas los océanos? Otra versión dice: “El junta como montón las aguas del mar; él pone en depósitos los abismos”. Estas no son solamente hermosas metáforas, sino aseveraciones sobre el origen del mundo y de la humanidad. ¿Crees en un Dios creador? ¿La inmensidad del mar te recuerda su poderío?
El salmista nos asegura que un Dios tan grande que manifiesta su autoridad y dominio sobre la naturaleza, es a la vez un Dios que nos ama y en el que podemos confiar en cualquier circunstancia y por eso ¡merece nuestra alabanza! Dios primeramente se manifiesta en la naturaleza pero, a la vez, ama la justicia y está comprometido con la humanidad a través de su misericordia: “Tema toda la tierra al SEÑOR; hónrenlo todos los pueblos del mundo; porque él habló, y todo fue creado; dio una orden, y todo quedó firme.”
Además de la creación, Dios tiene el control de la historia. El salmista enfatiza que podemos confiar en su justicia: “El SEÑOR frustra los planes de las naciones; desbarata los designios de los pueblos. Pero los planes del SEÑOR quedan firmes para siempre; los designios de su mente son eternos. Dichosa la nación cuyo Dios es el SEÑOR, el pueblo que escogió por su heredad.”
Me alienta pensar que en la historia de la humanidad y en mi historia personal prevalecerá su bondad, fidelidad, justicia, rectitud y misericordia. Cómo un océano cuyas aguas pueden mojarnos a todos los que nos acercamos confiadamente a la orilla de su gracia.
Este Salmo nos recuerda que cada día debemos alimentar nuestra fe y esperanza, alabanza y gratitud.
Como respuesta a un Dios justo, poderoso, sabio, bondadoso que gobierna el mundo y las vidas de sus hijos: “Esperamos confiados en el SEÑOR; Él es nuestro socorro y nuestro escudo. En Él se regocija nuestro corazón, porque confiamos en su santo nombre. Que tu gran amor, SEÑOR, nos acompañe, tal como lo esperamos de ti.”

Oración: Señor enséñame a admirar y alabarte por tu creación y por tu señorío en la historia de la humanidad y en mi vida. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 70). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

¿Transparencia o luz?

Viernes 18 Octubre

Le dijeron: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: Lo que desde el principio os he dicho.

Juan 8:25

Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Juan 8:12

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.

Salmo 119:105

¿Transparencia o luz?

http://labuenasemilla.net/20191018

Con motivo del «festival de la palabra» organizado en una comuna francesa, una de las dos palabras escogidas como palabra del año 2013 fue «transparencia». Comentando esta elección, el presidente del jurado dijo: «La transparencia exige la visibilidad de lo que se sospecha escondido. Un material perfectamente transparente como el vidrio no permite ver en la noche. Así, exigir la transparencia no tiene ningún sentido si se descuida llevar la luz».

Cuando Jesús vino al mundo, trajo la luz, esta luz espiritual que alumbra nuestras motivaciones interiores. Él era “la luz del mundo”. Pero esto molestó tanto a los hombres, que prefirieron permanecer en las tinieblas. “La luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Juan 3:19). ¿A quién le gustaría que todos sus pensamientos de la semana pasada fueran registrados en un DVD y proyectados en público, o incluso solo delante de sus allegados?

¿Deseamos ser transparentes a la luz de Dios, dejarla sondear nuestro corazón y nuestra alma en lo más profundo? No temamos hacerlo, porque esta luz nos conducirá a confesar nuestras faltas y a obtener el perdón de Dios. Y como cristianos, andemos “como hijos de luz” (Efesios 5:8-9), manifestando, a través de nuestras palabras y conducta, la bondad, la justicia y la verdad divinas (Efesios 5:8-9).

Nehemías 4 – Juan 7:32-53 – Salmo 118:15-20 – Proverbios 25:18-19

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