La visita de la misericordia

Iglesia Evangélica Unida

La visita de la misericordia

Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

http://www.unidavigo.es

NO HA DE CULPARSE A DIOS

Octubre 25

NO HA DE CULPARSE A DIOS

Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie.
(SANTIAGO 1:13)

Aunque algunos creen en el antiguo concepto de que Dios es responsable de nuestra tentación y de nuestro pecado, Santiago prohíbe tal concepto en el versículo de hoy.
Santiago advierte contra el justificar nuestro pecado y culpar a Dios en medio de nuestra lucha contra la tentación. Cuando esté luchando con la tentación y casi a punto de rendirse, no se justifique diciendo que Dios lo está tentando.
Suponiendo que nadie acuse a Dios de hacer que él peque, Santiago quiere decir que no debemos ni siquiera pensar en Dios como la causa de nuestros pecados. La mayoría de las personas no llegan tan lejos como para ver a Dios como el tentador directo, pero sí creen que Dios es indirectamente el culpable por haber permitido la situación y la posibilidad del fracaso. Pero Dios no es el causante directo de la tentación, ni es siquiera su causa remota. Nunca se considere una víctima de la providencia de Dios.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Contenido publicado por Alimentemos El Alma con autorización y permiso de:

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

5/5 – Cómo tener esperanza firme en un mundo incierto

El Amor que Vale

Serie: Al borde de la eternidad

5/5 – Cómo tener esperanza firme en un mundo incierto

Adrian Rogers

 

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

Episodio 7 -¿Mi pecado sexual me ha hecho no apto para ser salvo? 

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

¿Mi pecado sexual me ha hecho no apto para ser salvo?

Episodio 7

 

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

La casa de David

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

La casa de David

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/30832556

Hemos estado estudiando el drama de la redención empezando desde los primeros capítulos del Génesis, donde Dios consintió en redimir a sus criaturas caídas, Adán y Eva, a quienes les cubrió su desnudez haciéndoles ropas.

Hemos visto la promesa que Dios hizo a Abraham y a los patriarcas, hemos visto el pacto que hizo en Sinaí con el pueblo de Israel a través de la función mediadora de Moisés, y hemos visto cómo este pacto se sigue renovando y expandiendo a través de las páginas de la historia bíblica.

Vimos la renovación del pacto en Siquem a cargo de Josué cuando dijo a la gente: “pero yo y mi casa serviremos a Jehová.” Ahora me gustaría dirigir tu atención a una nueva dimensión en ese drama de la historia de la redención que se encuentra registrado en 2 Samuel, empezando en el capítulo 7.

Esto incluye un episodio conmovedor de la vida de David. Esto sucedió cuando David estaba consolidando su posición como rey de la nación y tenía alrededor de 45 años. 2 Samuel capítulo 7 dice así: “Aconteció que cuando el rey habitaba en su casa,” (esto se refiere a su palacio) “después que Jehová le había dado reposo de todos sus enemigos en derredor…” ¿Te suena esa frase? ¿Recuerdas Siquem?

Recuerda cuando Josué renovó el tratado y renovó el pacto con su pueblo diciendo: “No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho”. “Nos ha dado reposo de nuestros enemigos”.

Y ahora David ha conquistado sus decenas de miles y los enemigos han sido dispersados fuera de la tierra, y David junto con el pueblo de Dios están disfrutando del reposo.

Es en esta ocasión que el rey, David le dijo al profeta Natán: “Mira ahora, yo habito en casa de cedro”, él tenía un palacio espléndido hecho con cedros majestuosos del Líbano; y continúa: “y el arca de Dios está entre cortinas.”

¿A qué se refiere David? Él dijo: ‘Mientras el pueblo de Dios vivía en el desierto y deambulaba de un lado a otro, Dios prometió estar en medio de este pueblo, y habitó con ellos en el tabernáculo, una tienda, un templo portátil que había que desarmar cada vez que las tribus se movían, tenían que desmontar la tienda, llevarla al siguiente lugar y luego armarla de nuevo.

Ahora David está en la tierra, ha consolidado la tierra santa y ha construido un palacio. Tiene su capital establecida en Jerusalén, y él dice: Espera un momento. Algo no está bien. Aquí estoy, soy el rey de este lugar, habito en esta mansión lujosa, en un palacio real construido con cedro, pero el arca de Dios, el trono de Dios, la residencia de Dios, está todavía en una tienda con pieles de cabra’; y David se siente mal por esta situación.

Algo no está bien. ¿Por qué un rey terrenal debería tener esa casa magnífica y nuestro rey celestial no tiene una casa magnífica? Entonces Natán le dijo al rey: “Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo”.

Este es un episodio fascinante porque David tiene un plan. Él tiene una gran idea. ‘Voy a construir una casa para Dios. Voy a construir el templo de todos los templos. Voy a construir la catedral más magnífica que el mundo haya visto. Voy a construir un templo para el Dios vivo’.

Gran idea. Un plan maravilloso. Tremenda visión de David que le comunica al vocero de Dios, al profeta Natán.
Y a Natán le agrada la idea. ‘Tú puedes David’. “Haz todo lo que está en tu corazón”.

Así que, aún el profeta está de acuerdo en que el plan de David debería ser ejecutado. El verso 4 dice: “Aconteció aquella noche, que vino palabra de Jehová a Natán, diciendo: Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová:…”. Oh, oh, parece que habrá cambio de planes.

David le habló a Natán, Natán le habló a David, pero ninguno de ellos le había preguntado al Señor. Tenían su gran plan y parecía una buena idea. Era algo ‘ministerial’. No era para engrandecimiento propio. Había una intención espiritual detrás de eso.

Pero Dios dice: “Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more? Ciertamente no he habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernáculo. Y en todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, ¿he hablado yo palabra a alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado apacentar a mi pueblo de Israel, diciendo: ¿Por qué no me habéis edificado casa de cedro?” ¿Alguna vez dije, en toda la historia, que necesitaba o que quería un templo? Esa no es mi idea, David, es tu idea. “Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así a dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé de redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra.

Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio, desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa.”

¿No es increíble? David dice: ‘voy a hacer una casa. Pobre Dios, no tiene una casa. Yo tengo una casa maravillosa. Tengo este palacio magnífico. Como tú no tienes casa, yo voy a hacerte una’. Dios dice: ‘No, tú no me vas a hacer una casa’. Los planes de Dios eran distintos y le dice a David: ‘David aprecio tu idea, pero tú no vas a construirme templo alguno. Tú hijo Salomón se encargará de ese proyecto’. ¿Por qué? ‘David, porque en tus manos hay mucha sangre como para que construyas un templo para mí’.

Pero lo increíble de todo esto es que Dios hace un pacto con David, un pacto incondicional, un pacto unilateral. David se acerca a Dios diciendo: ‘Dios, déjame hacer algo por ti. Quiero hacer algo grandioso para ti.’ Cuántos de ustedes alguna vez han pensado eso? ¿Cuántos de ustedes han dicho alguna vez:…. (yo lo he experimentado) ‘Dios quiero hacer grandes cosas para ti.’ ‘Dame una misión para que pueda hacer grandes cosas por tu causa.’ Y Dios dice: ¿Quieres hacer algo grandioso por mí?

Entonces cumple mi palabra y obedece mis mandamientos y deja de tratar de demostrar tu rectitud con tus obras. Deja de tratar de mostrarme tu afecto y tu devoción con maravillosos actos ministeriales. Lo que quiero es tu obediencia’.

Es evidente que Dios está mucho más preocupado con lo que somos que con lo que hacemos y debemos ser conscientes de eso; en especial como norteamericanos porque en nuestra cultura lo valioso se mide con rendimiento, con logros, con éxito, haciendo cosas sobresalientes.

No es que Dios se oponga al logro o al ministerio o al trabajo, en absoluto. A lo que me refiero es que a él le importa más lo que somos que lo que hacemos. Él quiere saber qué hay en nuestros corazones, qué hay en nuestro carácter, qué hay en nuestros deseos cuando buscamos honrarlo. Entonces, Dios dice: ‘Muchas gracias David. Es una idea maravillosa, espléndida, pero no. Tengo otros planes. Yo te voy a construir una casa.’

¿Qué? Mira Dios, la razón por la que he venido, la razón por la que hablé con Natán es porque yo ya tengo una casa. Es la casa más maravillosa del mundo. No quiero ser codicioso. Quiero darte a ti una casa. Tú mereces una casa. Yo no la merezco.

Tal como lo dirá luego en su oración: ‘¿Quién soy yo para vivir bajo un lujo como este?’ Pero Dios dice: ‘David, te voy a construir una casa’.

¿Qué crees que quería decir con eso? ¿Que David vería llegar, al día siguiente, a unos contratistas para demoler la estructura actual de la que tenía; iba a recibir otra visita de Hiram de Tiro y ahora tendría más madera, tendría más marfil, tendría joyas preciosas e iba a hacer que su palacio actual ahora luzca como una choza en comparación a la casa que Dios va a construir? Esa no era el tipo de casa que Dios tenía en mente. Escuchen, lo que Dios dice:

“Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo.

Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente”. ¿Oyes lo que está diciendo? Este es un nuevo pacto, una promesa nueva que Dios le está haciendo a David y a su simiente.

Antes que nada, dijo: ‘David, he hecho grande tu nombre en el mundo. Ahora, la gente puede que no conozca los detalles del cristianismo, pero ¿quién en el mundo no sabe del gran rey David? No solo los defensores del cristianismo, no solo los defensores del judaísmo, no solo los partidarios del islam, sino que en todo el mundo se ha escuchado de la grandeza del rey David.

Dios le dio un nombre muy conocido. Es decir, nos encanta hablar sobre los ricos y famosos, y a veces anhelamos el honor, la fama y la popularidad; pero, en última instancia, que se nos dé un gran nombre, es un regalo de Dios.

Dios hizo grande el nombre de David, y ahora promete construirle una casa. Ahora, la promesa es inicialmente para la descendencia inmediata de David, para Salomón. Dios promete que Salomón continuará el reino.

Habrá una sucesión dinámica. El hijo de David se convertirá en rey. Y dijo: ‘Yo seré su padre y él será mi hijo’. ‘David, voy a ser como un padre para tu hijo y mi misericordia no se apartará de él tal como lo hice con Saúl, a quien quité delante de ti.

Si él hiciere mal lo castigaré, pero no voy a sacarlo del trono. Permaneceré con Salomón. Quizá tendré que darle un escarmiento, quizá tendré que reprenderlo, puede que tenga que amonestarlo, pero no alejaré mi Espíritu de él. No lo sacaré del trono, ni dejará de ser rey, tal como lo hice con Saúl porque David, yo estoy estableciendo tu simiente, tu casa, tu reino, no solo hasta la próxima generación, sino para siempre’. Aquí es donde viene la promesa de Dios a Israel de que el trono de David será un reino eterno.

Y sin embargo, la historia posterior hizo que casi toda la nación dijera: ‘Bueno, si hay alguna promesa del pacto en el Antiguo Testamento que falló, fue justo ésta. Dios dijo que iba a establecer el trono de David por todas las generaciones para siempre y por siempre y que su reino no tendría fin, desde la simiente de David.

Y el reino pasó a manos de Salomón, y de Salomón pasó a sus hijos. Y hubo una rebelión y división del reino entre el hijo de Salomón, Roboam, y Jeroboam, el líder de Israel.

En muy poco tiempo, la monarquía davídica estaba en ruinas, tanto así que más tarde el profeta Amós tendría que anunciar al pueblo que algún día Dios restauraría la casa de David que estaba caída, que se derrumbó. El palacio estaba en ruinas. Fue conquistado por las naciones enemigas. El reino se fue de Silo, o eso parece, hasta que el profeta Amós llegó y dijo: “En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David….y levantaré sus ruinas.”

‘Aconteció que en los días de Augusto César, todo el mundo debía ser empadronado, y cada uno regresó a su ciudad.’ Y una pareja pobre llegó a Belén, la ciudad de David, y dio a luz a su hijo primogénito, que era del linaje de David. Y esa mañana en Belén, la construcción de la casa de David empezó nuevamente. Dios estaba construyendo una casa para sí mismo.

Como dijo Juan: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” “y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”. “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. La palabra que se traduce como ‘habitó’, es la palabra hebrea para tabernáculo o tienda.

Dios ha levantado su tienda en medio nuestro otra vez. Dios estaba construyendo una casa permanente con un Rey permanente. Un reino que duraría por los siglos de los siglos. ¿Notas cómo cada promesa de cada pacto en el Antiguo Testamento alcanzó la cúspide de su cumplimiento con la venida de Cristo, quien era hijo de David y el Señor de David, quien era descendiente de David y Rey de David, quien era linaje de David y Salvador de David?

Y Dios edificó su casa en el reino de Cristo. Sus antiguas residencias: el tabernáculo en el desierto, incluso el gran templo de Salomón, todas eran formas de lo que vendría. Las ceremonias, el edificio mismo, todo lo que tuvo lugar dentro y alrededor del tabernáculo y del templo, apuntaba a esta casa futura que Dios iba a edificar en la persona del gran Hijo de David. Escucha la respuesta de David a esta promesa. “Y entró el rey David y se puso delante de Jehová”.

Natán le acababa de decir estas cosas y David inmediatamente va a la presencia de Dios y le dice: “¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí? Y aun te ha parecido poco esto, Señor Jehová, pues también has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir. ¿Es así como procede el hombre, Señor Jehová? ¿Y qué más puede añadir David hablando contigo? Pues tú conoces a tu siervo.”

Observa este pasaje. Esta oración de David es uno de los salmos más ricos que provienen de su pluma, donde repite una y otra vez: ‘Oh Soberano Dios, ¿quién soy yo y mi pueblo para gozar de tus beneficios?’ David entendió que no podía ganarse el favor de Dios con sus grandes obras, logros y sus maravillosos planes para el ministerio; sino que aún David tenía que descansar en la gracia de Dios.

Dios le cambió los planes: ‘No David, tú no necesitas hacerme una casa. Yo te construiré una casa. David está abrumado. ¿Tú me vas a construir una casa? ¿Quién soy yo? Si hay un error al cual todos estamos propensos, es el creer que debemos ganar nuestro lugar en el reino de Dios. Es un error que nace de nuestro orgullo, porque una de las cosas más difíciles de aprender para cualquier criatura es que la única manera en que podemos estar en la presencia de Dios, estar en su familia, entrar a su casa, es por Su gracia.

Todo cristiano necesita decir: ‘¿Quién soy yo, Dios, para que seas tan amable, ¿tan misericordioso?’ Todos podemos contemplar una mejor existencia de la que disfrutamos actualmente. No importa lo que hayamos recibido de la mano de la providencia de Dios, queremos más. Queremos más. Queremos más.

Pero el corazón del cristiano es el que se detiene, hace el balance y dice: ‘¿Quién soy yo para recibir las bendiciones que he recibido de las manos de Dios? Si Dios me tratara sobre la base de mis méritos, no tendría nada. Todos los regalos buenos y perfectos que disfruto en este mundo: mis amigos, trabajo, salud, posesiones, provienen de la abundante gracia de Dios.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

4/10 – Encuentra paz en la Palabra de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 4/10 – Encuentra paz en la Palabra de Dios

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/encuentra-paz-en-la-palabra-de-dios/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss dice que cuando te metes en la Palabra de Dios, ésta te ayudará a tomar las decisiones correctas.

Nancy Leigh DeMoss: Escuchen amigas, el mayor antídoto para el pecado es tener una pasión y un afecto vivo por Cristo y por Su Palabra.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Nancy continuando con una serie basada en el Salmo 119.  Se llama, Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Si no has estado con nosotras durante los últimos días en Aviva Nuestros Corazones, quiero que sepas que estamos invitando este año a nuestras oyentes a lo que hemos llamado el “Reto de leer la Biblia diariamente”.

Es un reto sencillo.  Mientras haces resoluciones de Año Nuevo, y mientras estás pensando en las metas para este año, las cosas que quieres lograr, estamos únicamente apelando a que consideres  que una de esas metas sea leer la Biblia todos los días durante este año 2014.  Ahora, no la Biblia completa cada día, pero que leas una porción de la Palabra de Dios todos los días durante todo este año.

Cuando aceptas este reto, no estás haciendo un voto que si lo rompes habrá algunas consecuencias fatales.  Solo estamos diciendo, “Únete a miles de mujeres alrededor del mundo que están diciendo, “Queremos conocer a Dios.  Queremos conocer Su Palabra.  Es por eso que queremos tomar tiempo cada día para estar en Su Palabra durante este año que inicia”.

Creo que Dios desea esto aún más de lo que nosotras lo queremos.  Así que si tú le pides que te ayude a recordar este reto, puedo asegurarte  que Él lo hará.

Te animamos a escribirnos una nota debajo de la transcripción de este programa para dejarnos saber que aceptas este reto. Si entras a AvivaNuestrosCorazones.com también encontrarás recursos te ayudarán a seguir adelante.  Claro, una cosa es hacer este tipo de compromiso la primera o la segunda semana de enero.  Otra cosa es cuando llegas a febrero, mayo y octubre y ya lo has olvidado. Te animamos a mantenerte firme en tu decisión.

Y si te mantienes conectada a nuestra página, podrás compartir tu experiencia con otras mujeres que también han aceptado el reto de leer la Biblia todos los días. También te animamos a escribir o anotar las cosas que Dios te va mostrando en Su Palabra. Puedes hacerlo en cualquier cuaderno de anotaciones, o puedes descargar unos lindos diseños que puedes también obtener en nuestra página.

Es verdaderamente una herramienta simple que te permitirá por un año darle un poco de seguimiento a lo que estás leyendo cada día—solamente tienes que escribir unas pocas líneas. No tienes que ser una gran escritora ni nada por el estilo. Solamente escribe, “Este es el texto que me impactó hoy.” Puede ser un solo versículo, un párrafo , un capítulo… lo que sea.  Entonces toma dos o tres líneas y solamente escribe el versículo que te haya llamado la atención o el entendimiento que Dios te haya dado sobre algo en particular o simplemente una oración en respuesta a lo que leíste.

Quizás quieras dedicar una página por día o una página por semana, pero la meta es que puedas ir durante el año acompañando tu lectura de la Biblia con estos comentarios escritos.

En la página de AvivaNuestrosCorazones.com también encontrarás planes de lectura bíblica—quizás quieras leer la Biblia completa en un año o quizás quieras ir a un ritmo más lento. Te animamos a visitar la página y a encontrar el plan que mejor se ajusta a ti.

Así que, ¿ya te decidiste a aceptar el reto? Es mi oración que lo puedas aceptar.

Bueno, en el programa anterior hablamos de los cinco beneficios y bendiciones que la Palabra de Dios nos trae; y hemos estado estudiando el Salmo 119. No lo estamos haciendo versículo por versículo sino repasando algunos temas. Uno de los primeros temas que vimos en el programa anterior, consiste en las bendiciones y beneficios que recibimos de la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios nos da libertad. Nos da esperanza. Nos da consuelo. Nos da fortaleza y estabilidad. Nos pone de nuevo sobre nuestros pies cuando hemos sido golpeadas por las circunstancias de la vida. Y nos da vida. Aviva nuestros corazones.

Hoy quiero que veamos otras bendiciones y beneficios—razones por las que debes querer leer la Palabra de Dios cada día durante este año—y vamos a dedicar la mayor parte de nuestro tiempo en los dos últimos de estos beneficios.  Los tres primeros los veremos rápidamente.

Así que, retomando a partir del  número seis (vimos los cinco primeros en la sesión anterior): La Palabra de Dios nos da dirección. Nos da dirección; nos guía. Necesitamos sabiduría para saber qué hacer, cómo caminar, cómo tratar con las circunstancias de nuestra vida.  Las personas hoy pagan un montón de dinero para tener consejeros, para conseguir terapeutas, para obtener recomendaciones sabias de otras personas.

Bueno, el versículo 24 del Salmo 119 nos dice, “También tus testimonios son mi deleite; ellos son mis consejeros.” La Palabra de Dios es un consejero.  Así que el salmista está diciendo: “Cuando necesito sabiduría, ¿a dónde voy a ir? Iré a ese Libro. Voy a recurrir a la Palabra de Dios para buscar consejo”.

Ahora, eso no significa que otros consejeros no pueden ser beneficiosos para nosotras, pero van a ser más beneficiosos si nos remiten hacia la Palabra de Dios que nos da la sabiduría de Dios.

Uno de los versículos más familiares de este pasaje es el 105:

“Lámpara es a mis pies tu Palabra y luz para mi camino.”

Y entonces el versículo130:

“La exposición de tus palabras imparte luz; da entendimiento a los sencillos.”

Ahora, a medida en que piensas que Palabra de Dios es una luz, que da dirección, consejo, sabiduría; lo primero que debemos reconocer, para que esa luz ilumine nuestro camino, necesitamos reconocer que necesitamos luz, que carecemos de sabiduría, de entendimiento; que somos simples y que necesitamos la ayuda de Dios.

Estaba estudiando el Salmo 119 hace unas semanas, tarde en la noche cuando la electricidad se fue en mi área sin ninguna explicación. Había libros regados por toda mi cama, y papeles, esquemas, notas, y estaba oscuro.  No podía ver.  Gracias a Dios, tenía velas suficientes para quemar una casa, pero estaba muy consciente en ese momento de que necesitaba luz para poder estudiar.  Necesitas luz para poder ver.

Así que, si tienes preguntas con relación a decisiones para tu futuro, para tu familia, matrimonio, hijos, finanzas, trabajo, prioridades, relaciones… todos tenemos temas que necesitamos tratar.  Acabo de hablar con varias mujeres que están lidiando con circunstancias difíciles de la vida.  Necesitas dirección.  Necesitas orientación.  Necesitas sabiduría. Necesitas iluminación.

¿Estás recurriendo a la Palabra de Dios para obtenerla? La Palabra de Dios es una lámpara.  Es una luz.  La revelación de Su Palabra alumbra nuestro camino.

Ahora, déjame solamente recordarte: Si tú quieres sabiduría, el conocimiento no es suficiente. La Palabra de Dios tampoco es como una poción mágica o un amuleto de buena suerte.

Tienes que tenerla en tu corazón.

Tienes que recurrir a ella.

Tienes que hacer uso de ella.

Tienes que meditar en ella.

Tienes que guardarla.

Tienes que usarla, depender en ella y aplicarla.

Entonces será luz para tu camino.

De manera que ese es el primer beneficio que vamos a ver hoy.  Y ahora vamos a ver el próximo, la Palabra de Dios nos da liberación. La palabra que en realidad se usa en una serie de versículos en el Salmo 119 es salvación.

“Venga también a mi tu misericordia, oh SEÑOR, tu salvación conforme a Tu Palabra.” (v. 41)

En el contexto del Antiguo Testamento, la salvación de Dios equivale a Su liberación de los enemigos.  La acción de Dios de liberar a Su pueblo de sus enemigos, y, por supuesto, en el contexto de la totalidad de las Escrituras, sabemos que Dios es un Dios salvador Quien ha enviado a Jesucristo a esta tierra como el medio de liberarnos del enemigo del pecado y de Satanás.

Así que vemos indicios del Evangelio, indicios que apuntan al concepto de la salvación que obtenemos del Nuevo Testamento, vemos conceptos sobre la salvación  que se despliegan más ampliamente en el Nuevo Testamento.

Versículo 94 dice:

“Tuyo soy, Señor, sálvame, pues tus preceptos he buscado.”

Versículo 155:

“Lejos está de los impíos la salvación, porque no buscan tus estatutos.”

La Palabra de Dios, trae liberación a aquellos que la conocen, a los que la aman, confían en ella, y la guardan. Trae salvación.

Ahora, un recordatorio aquí. Es aquí donde tenemos que tener en mente la totalidad de las Escrituras cuando estudiamos una porción de ella. No somos salvadas de manera espiritual, no somos salvas del pecado por guardar la ley.  Bueno, pudiéramos serlo si tan solo pudiéramos guardar toda la ley perfectamente cada momento de nuestras vidas.  Pero todas sabemos que no podemos.  Somos infractoras de la ley, por lo que no podemos ser salvas por guardar la ley.

Pero la ley sí nos señala el estándar de Dios.  Nos señala la santidad de Dios, y una vez que hemos sido salvadas del pecado, una vez que  somos hijas de Dios, La Palabra de Dios se convierte en un medio de gracia y crecimiento en nuestras vidas.  Nos convence de pecado.  Nos cambia.  Transforma la manera en la que pensamos y las mentiras que creemos son reemplazadas por la verdad.

Dios usa Su Palabra para liberarnos de nuestros enemigos, y ves esto como un tema a lo largo del Salmo 119.

Entonces hay un versículo que habla del próximo beneficio (me encanta este versículo); se trata de la paz. Es uno de mis favoritos. El Salmo 119:65 dice:

“Mucha paz tienen los que aman tu ley; nada los hace tropezar.”

Ese es un gran versículo para llevarte contigo.  Si vas a elegir un versículo del Salmo 119  para aferrarte a él en este año, ese quizás deba ser uno de los que elijas. “Mucha paz tienen los que aman tu ley.”

Si me veo envuelta en circunstancias que me hacen estar inquieta, ansiosa, si he perdido mi paz; esto pudiera ser un indicador de que he perdido mi conexión con la Palabra de Dios. “Mucha paz tienen aquellos que aman tu ley.”

Escucha la siguiente parte: “Nada los hace tropezar.” Nada te puede hacer caer.  La Palabra de Dios te sostendrá con paz en tu corazón en medio de cada circunstancia si estás amando Su ley.

Si para mi es más importante recibir consuelo u aprobación o respeto u otra cosa de esta tierra, si tener todas esas cosas es más importante para mi que tener a Dios y Su Palabra, entonces yo perderé mi paz.  Voy a tropezar.

El salmista estaba en paz, y vemos a través de este salmo que él estaba bajo ataque.  Él estaba siendo asediado.  Ves muchas referencias a enemigos en el Salmo 119.  Por eso es que él necesitaba la paz de Dios, y él encontró esa paz y esa libertad  que le evitó tropezar en la Palabra de Dios.

Y esto me lleva al siguiente beneficio, es un tema importante y recurrente en este salmo, y es que la Palabra de Dios nos da ayuda o nos ofrece protección cuando nos enfrentamos al mal, cuando enfrentamos oposición, cuando las personas vienen en contra nuestra, cuando las circunstancias están en nuestra contra.

Comenzando en el versículo 23:

“Aunque los príncipes se sienten y hablen contra mí, tu siervo medita en tus estatutos.”

Esto es un recordatorio que la oposición puede venir de personas poderosas.  Puede que no sea un príncipe político.  Puede ser la cabeza de tu familia o tu jefe o alguien que tiene mucha influencia, mucha reputación, y esa persona se sienta a confabular en tu contra. Ellos están tratando de pensar cómo pueden hacer que tu vida sea miserable.

Y el salmista, quién sea que escribió el Salmo 119, estaba enfrentando algunas circunstancias parecidas a esta.  Es por eso que a veces pienso que David probablemente escribió este salmo porque mucho de lo que describe aquí es indicativo de lo que sabemos sobre su vida— él tenía mucha oposición. Y la tendencia cuando estamos enfrentando oposición, la tentación es a enfocarnos en los oponentes y en sus tramas.

“Príncipes se sientan hablando contra mí.”  Cuando alguien está tratando de subyugarte, eso es en lo único que puedes pensar, ¿No es así? Pero no el salmista.

Él dice, “Príncipes se sientan y hablan contra mí, pero tu siervo [esa soy yo] meditará en [¿que?] en tus estatutos [en la verdad, en la Palabra de Dios].

Él dice en el versículo 61:

“Los lazos de los impíos me han rodeado, más no me he olvidado de tu ley. . . . Los soberbios han forjado mentira contra mí. “(vv. 61, 69)

Soberbios. Esa es una palabra que significa aquellos que son arrogantes, orgullosos, altaneros.

“Los soberbios han forjado mentira contra mí, pero de todo corazón guardaré tus preceptos. . . Sean avergonzados los soberbios, porque me agravian con mentiras.” (vv.69,78)

De manera que aquí está el salmista acusado falsamente.  Lo ves una y otra vez a través de este salmo.  Por cierto, las estoy motivando durante esta serie a considerar leer el Salmo 119 cada día.  Te tomará como quince minutos.  Verás algunos de estos temas recurrentes cuando lo hagas.

Pero él está siendo acusado falsamente.  Él no está sufriendo las consecuencias de su propio comportamiento.  Algunas veces eso sucede, y entonces necesitamos la Palabra de Dios también.  Pero este es un caso donde él está siendo acusado falsamente.

Pero esto es lo que me encanta de estos versículos:  Él no permite que los pecados de otros, lo que otros han hecho mal,  él no permite que causen que él peque en su propio corazón.  Y, ¿acaso no es cierto que cuando otros vienen en contra de nosotros, cuando nos atacan, cuando nos hacen daño, que nuestra tendencia es a reaccionar pecaminosamente debido a nuestro enojo, debido a nuestra amargura o ponernos vengativos o críticos?  Nos proponemos destruir la  reputación de esa persona porque dañaron la nuestra.

El salmista no hace eso. Él no permite que los pecados de otros lo lleven a pecar. Él resolvió vivir por la Palabra de Dios independientemente de lo que otros le puedan hacer.

Y en esto se resume todo: Si amas a Dios, si amas Sus caminos, si estás tratando de agradar a Dios con tu vida, te estás colocando en un camino de enfrentamiento con el mundo.  Estás yendo contrario al camino que el mundo va, así que tendrás oposición.  Habrá fricción.

Ahora, algunas veces podemos causar nuestra propia fricción.  Eso no es de lo que estoy hablando aquí.  Me refiero a cuando tú estás buscando agradar al Señor y honrarlo y simplemente te encuentras enfrentándote a otras personas que no tienen esos mismos valores, y habrá personas que te odien.

No es porque te odien a ti, sino que odian a Dios.  Ya sea que se den cuenta o no, ellos se han colocado a sí mismos en contra de Dios, así que ellos se colocarán en tu contra, en contra del pueblo de Dios.

Necesitas esperar esa fricción. Si tu vida, por un período extendido de tiempo, no tiene ninguna fricción, no tiene ninguna colisión, necesitas preguntarte:  ¿Estoy realmente viviendo una vida piadosa?

Y de nuevo, no es que nos estemos haciendo odiosos para el mundo y por eso ellos están pensando mal del cristianismo.  Es que nosotras estamos sinceramente tratando de agradar al Señor, y esto hará que nos topemos con personas quienes tienen una cosmovisión completamente diferente.

Así que se burlarán de nosotras aquellos que resisten a Dios, aquellos que son orgullosos, aquellos que no quieren nada con Él o con Sus caminos.  Pero aun en medio de una oposición implacable, el salmista es capaz de mantenerse inquebrantable.

Si te enfrentas a estas situaciones apartada de la Palabra de Dios y  de la gracia de Dios, vas a terminar siendo una víctima, sintiéndote como una víctima, vas a terminar siendo minoría, oprimida, te vas a sentir engañada y perseguida. Pero cuando pones tu confianza en Dios, como lo hizo el salmista, cuando clamas a Él y vives por Su Palabra, ya no eres más la víctima.  Te conviertes en victoriosa.

Bueno, pues ahora déjame hablarte sobre otra bendición y beneficio que surge de asimilar la Palabra de Dios.  Y es que la Palabra de Dios nos protege del pecado. Es nuestra mayor defensa contra el pecado. En el beneficio anterior, estábamos hablando acerca de estar protegidas de los pecados de los demás.

Ahora estamos hablando sobre estar protegidas de nuestros propios pecados, de la tentación.  Y en este salmo el salmista identifica una responsabilidad doble: La parte de Dios y la nuestra.  ¿Tú quieres mantenerte libre de pecado? ¿Tú quieres vivir una vida limpia y pura?  Dios tiene una responsabilidad, y nosotras tenemos una responsabilidad.

Así que primero el salmista clama a Dios para que no lo deje ser vencido por el pecado.  Versículo 133, él dice, “Afirma mis pasos en tu palabra, y que ninguna iniquidad me domine.”  Dios, por favor, líbrame del pecado.

Y veamos los versículos 9-11.  Es una parte familiar de este capítulo, pero quiero que veas cómo aquí el salmista acepta la responsabilidad personal de salvaguardar su propio corazón  y de hacerlo por los medios de gracia que Dios ha provisto en Su Palabra.

Él dice,

“¿Cómo puede el joven guardar puro su camino?  Guardando Tú Palabra.  Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de tus mandamientos. En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti.”

Una de las cosas obvias que vemos aquí es que somos muy propensas a dudar, y lo vemos en este pasaje.  Somos propensas a descarriarnos.  Tenemos esa inclinación.

Y entonces también nos damos cuenta en este pasaje que todo pecado es en realidad en contra de Dios.  “Yo no quiero pecar contra Ti,” él dice en el versículo 11.  O sea que él ora, en primer lugar, que Dios lo guarde de pecar.

En el versículo 9, él dice, “¿Cómo puede un joven guardar puro su camino?”  Esa palabra significa transparente, claro, inocente.  Habla sobre la pureza de conducta, y ese deseo de ser pura es una evidencia de que eres una hija de Dios.  Si tú no tienes ningún deseo de vivir una vida pura, necesitas preguntarte: “¿Tengo una relación con Dios realmente? ¿Pertenezco realmente a Él?”

También te das cuenta en esta estrofa que vivir una vida pura, vivir una vida piadosa envuelve una batalla.  Envuelve una batalla.  O tú dominarás el pecado, o serás dominada por el pecado.  Y es por eso que esta oración es tan importante.  “¿Cómo puedo mantener mi camino puro? Con todo mi corazón te buscaré.  No me dejes alejarme de tus mandamientos”.

Te das cuenta que no puedes simplemente deslizarte cuando se trata de la santidad, que mantenerse fuera del pecado requiere intencionalidad.  Tienes que ser determinada sobre esto.  Así que él ora para guardar su corazón.  Él ora para buscar a Dios intensamente.  Él dice, “Voy a poner esmerada atención a tus leyes y tus estatutos.”

Y en el versículo 11,  “En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti.”

Te haces la pregunta:  “¿Cómo puedo mantener mi corazón puro?” ¿Te importa eso a ti? Le importaba al salmista.  Le importa a Dios.  Es necesario que nos importe a nosotras también.

¿Oras para guardarte del extravío de apartarte del camino? O solamente te apartas y después dices, “Uy, Dios mío, ayúdame a regresar”? Ahora, gracias a Dios que después de extraviarnos, podemos orar y decir, “Dios, ayúdame a volver al camino.”  Pero ¿Oras antes de pecar para que Dios te preserve de pecar? Eso es una parte importante de esta oración.

Y ¿Tienes en marcha alguna estrategia  para proteger tu corazón? El salmista pensó sobre esto antes de entrar en tentación. No esperes hasta que entres en tentación moral para trazar una estrategia para lidiar con la tentación moral.  Elabora la estrategia primero. Y la estrategia del salmista es:  “Pon la Palabra de Dios en mi corazón,  Ponla en mi ser”.

Así que yo pregunto:  ¿Es tu consumo de la Palabra suficiente para guardar tu corazón del pecado? ¿Estás obteniendo suficiente de la Palabra de Dios para protegerte en la batalla contra el pecado?

Ahora, no solamente antes de pecar, sino después de pecar, cuando nos vamos por el mal camino, la Palabra de Dios es esencial para nuestra restauración.  Y es por eso que me encanta ese último versículo del Salmo 119.  El versículo 176, y he orado esto para mí misma justamente en estos últimos días:  “Me he descarriado como oveja perdida, busca a tu siervo, porque no me olvido de tus mandamientos”.

Él se da cuenta de que necesita la ayuda de Dios para ser restaurado.  “Busca a tu siervo.”  Pero también asume la responsabilidad de conocer y hacerle caso a los mandamientos de Dios.

Escuchen amigas, el mayor antídoto para el pecado es tener un afecto y una pasión viva por Cristo y Su Palabra.

Sam Storms, quien ha escrito un libro de meditaciones sobre los salmos dice en su meditación sobre el Salmo 119,  “Solamente cuando los caminos de Dios son dulces al paladar, se tornará el pecado amargo para nuestras almas.”

La mejor manera de combatir el pecado es tener una pasión y un afecto por Cristo y Su Palabra, deleitarse en Él.  Es por eso que el enemigo trata con tanta fuerza de mantenernos enamorados y entretenidos con cosas menores, con sustitutos de Dios, cosas que  reemplazan nuestro amor por Cristo, y ahí es cuando nos apartamos. Así que si quieres luchar con éxito contra el pecado este año, no solo averigües cómo puedes batallar en contra del pecado. Investiga cómo puedes guardarte de manera preventiva; cómo puedes estar preparada en la batalla, amando la Palabra de Dios, guardándola en tu corazón para que cuando la tentación llegue, estés preparada para combatir al enemigo con los medios de  gracia que Dios ha provisto a través de Su Palabra.

Leslie: Ese mensaje es parte de una serie titulada Vivifícame conforme a Tu Palabra Durante esta serie basada en el Salmo 119, Nancy nos ha estado ofreciendo un reto de leer la Palabra de Dios cada día durante este año que inicia.

Si estás lista para el reto, déjanos saber que lo estás aceptando. Escribe una nota al pie de este programa. Visita AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Sabes qué Nancy dice que su iPhone es una bendición peligrosa? La ayuda a realizar un montón de cosas más rápido, pero también puede ser una gran tentación cuando ella se aparta de la Palabra de Dios.  Entérate por qué ella dice eso mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

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Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Confiar y Esperar

Isha – Salmos

DÍA 61 – Salmo 37

Dosis: Promesas Divinas

Confiar y Esperar

“Más vale lo poco de un justo que lo mucho de innumerables malvados; porque el brazo de los impíos será quebrado, pero el SEÑOR sostendrá a los justos. El SEÑOR protege la vida de los íntegros, y su herencia perdura por siempre. En tiempos difíciles serán prosperados; en épocas de hambre tendrán abundancia” (Salmo 37:16–19) (NVI)

Hemos leído que no tendríamos motivos para envidiar la prosperidad de quienes no temen a Dios. Sin embargo “engañoso es el corazón más que todas las cosas”. Cada una de nosotras debemos aprender a cuidar nuestros corazones, a confiar y esperar.

David enfatiza que no tendríamos motivo de envidiar riquezas mal habidas, ya que los que confiamos en Dios “heredaremos la tierra” es decir todas las bendiciones y sus promesas. Pero debemos mantenernos fieles y tener paciencia: “Dentro de poco los malvados dejarán de existir; por más que los busques, no los encontrarás. Pero los desposeídos heredarán la tierra y disfrutarán de gran bienestar.” Esto nos alienta a tener presente que el bien que Dios quiere darnos, trasciende lo material, pues hay riquezas en los cielos, y la mejor herencia es experimentar la paz interior y una buena consciencia.

El Salmo nos asegura que aunque la gente malvada quiera dañar u oprimir a la gente justa con violencia, no solamente no lo logrará sino el mal que planearon para gente inocente se volverá contra ellas mismas: “Los malvados sacan la espada y tensan el arco para abatir al pobre y al necesitado, para matar a los que viven con rectitud. Pero su propia espada les atravesará el corazón, y su arco quedará hecho pedazos.” ¡Justicia divina! En un contexto donde hay tanta justicia humana, Dios nos asegura que la maldad regresa y destruye a quien la maquina.

¿Has sido víctima de alguna injusticia? ¿Estás sufriendo por la maldad de otros? Recuerda que tus acciones bondadosas, tu justicia está delante de sus ojos. Él te toma de la mano y no permitirá que caigas, confía en esta promesa: El SEÑOR afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir; podrá tropezar, pero no caerá, porque el SEÑOR lo sostiene de la mano.

Pero aún hay una bendición adicional en este salmo. Dios promete no solamente bendecirte a ti sino a tus generaciones: “He sido joven y ahora soy viejo, pero nunca he visto justos en la miseria, ni que sus hijos mendiguen pan. Prestan siempre con generosidad; sus hijos son una bendición.” Te animo a que leas el Salmo completo, y puedas saborear las promesas que se cumplirán en tu vida y en la de tu familia, si aprendes a esperar y a confiar en Él.

Oración: Señor trabaja en mi corazón la paciencia y la confianza en ti y ayúdame a serte fiel. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 76). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

El Evangelio: una buena nueva

Viernes 25 Octubre

http://labuenasemilla.net/20191024

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

2 Corintios 5:19

Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien.

Job 22:21

El Evangelio: una buena nueva

Cada día los medios de comunicación anuncian malas noticias. Pero nosotros queremos hablarle de una buena noticia, siempre actual, proclamada desde hace veinte siglos. Es la de la paz entre Dios y los hombres.

Ahora existe un camino para acercarnos a Dios y tener una relación feliz con él. Este camino fue abierto por su Hijo Jesucristo. Él aceptó hacerse hombre para morir en una cruz llevando el castigo por nuestros pecados. Esa salvación divina que habla de paz y felicidad ya había sido anunciada por los profetas del Antiguo Testamento (Isaías 52:7). No fue el hombre quien buscó a Dios, sino Dios quien vino a buscar a los que estaban perdidos para ofrecerles la salvación. Dios nos amó primero (1 Juan 4:19).

Jesús, la luz del mundo, no fue recibido en la tierra: los hombres amaron más las tinieblas, porque sus obras eran malas (Juan 3:19). Desde esa elección tan llena de consecuencias, el mundo que ha rechazado el Evangelio no tiene esperanza y va hacia su perdición.

Sin embargo, Dios es paciente y no quiere que ningún ser humano perezca, sino que todos se arrepientan (2 Pedro 3:9). Como lo anunció Jesús el Salvador, el Evangelio es predicado en toda la tierra para la felicidad de todos los que sienten el peso de sus pecados. “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 3:7-8).

Nehemías 11 – Juan 11:38-57 – Salmo 119:41-48 – Proverbios 26:5-6

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