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Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

Confiar y Esperar

Isha – Salmos

DÍA 61 – Salmo 37

Dosis: Promesas Divinas

Confiar y Esperar

“Más vale lo poco de un justo que lo mucho de innumerables malvados; porque el brazo de los impíos será quebrado, pero el SEÑOR sostendrá a los justos. El SEÑOR protege la vida de los íntegros, y su herencia perdura por siempre. En tiempos difíciles serán prosperados; en épocas de hambre tendrán abundancia” (Salmo 37:16–19) (NVI)

Hemos leído que no tendríamos motivos para envidiar la prosperidad de quienes no temen a Dios. Sin embargo “engañoso es el corazón más que todas las cosas”. Cada una de nosotras debemos aprender a cuidar nuestros corazones, a confiar y esperar.

David enfatiza que no tendríamos motivo de envidiar riquezas mal habidas, ya que los que confiamos en Dios “heredaremos la tierra” es decir todas las bendiciones y sus promesas. Pero debemos mantenernos fieles y tener paciencia: “Dentro de poco los malvados dejarán de existir; por más que los busques, no los encontrarás. Pero los desposeídos heredarán la tierra y disfrutarán de gran bienestar.” Esto nos alienta a tener presente que el bien que Dios quiere darnos, trasciende lo material, pues hay riquezas en los cielos, y la mejor herencia es experimentar la paz interior y una buena consciencia.

El Salmo nos asegura que aunque la gente malvada quiera dañar u oprimir a la gente justa con violencia, no solamente no lo logrará sino el mal que planearon para gente inocente se volverá contra ellas mismas: “Los malvados sacan la espada y tensan el arco para abatir al pobre y al necesitado, para matar a los que viven con rectitud. Pero su propia espada les atravesará el corazón, y su arco quedará hecho pedazos.” ¡Justicia divina! En un contexto donde hay tanta justicia humana, Dios nos asegura que la maldad regresa y destruye a quien la maquina.

¿Has sido víctima de alguna injusticia? ¿Estás sufriendo por la maldad de otros? Recuerda que tus acciones bondadosas, tu justicia está delante de sus ojos. Él te toma de la mano y no permitirá que caigas, confía en esta promesa: El SEÑOR afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir; podrá tropezar, pero no caerá, porque el SEÑOR lo sostiene de la mano.

Pero aún hay una bendición adicional en este salmo. Dios promete no solamente bendecirte a ti sino a tus generaciones: “He sido joven y ahora soy viejo, pero nunca he visto justos en la miseria, ni que sus hijos mendiguen pan. Prestan siempre con generosidad; sus hijos son una bendición.” Te animo a que leas el Salmo completo, y puedas saborear las promesas que se cumplirán en tu vida y en la de tu familia, si aprendes a esperar y a confiar en Él.

Oración: Señor trabaja en mi corazón la paciencia y la confianza en ti y ayúdame a serte fiel. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 76). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

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