7/13 –  El Reino del Perdón

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Parábolas del Reino

7/13 –  El Reino del Perdón

David Barceló

 

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Iglesia Evangélica de la Gracia de Barcelona
Sermón predicado el 25 de enero del 2015
Pasaje: Mateo 18: 21-35

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David Barceló

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

LA CONFESIÓN DE JOB

Octubre 1

LA CONFESIÓN DE JOB

Yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.

Job 42:3

En los momentos difíciles de nuestra vida, Dios puede parecer esquivo o desinteresado en nuestra difícil situación. Se debe a que nuestras emociones humanas pueden dañar la confianza en la verdad de Dios, y podemos llegar a creer que no hay ningún resultado deseable para nuestra situación actual.

Sin embargo, Job nos muestra que con resistencia y paciencia podemos aprender cualquier lección que Dios quiere que aprendamos. Fue esa misma confianza la que hizo que glorificara a Dios al terminar su tiempo de sufrimiento: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:5-6).

Como resultado de la paciencia y la confianza constantes durante su larga prueba, Job alcanzó un nuevo conocimiento de su Dios soberano y una mayor seguridad de las alegrías de ser tratado como uno de sus hijos.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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5/5 – ¿Puede un intelectual creer en Dios?

El Amor que Vale

Serie: Acero espiritual para edificar a los creyentes

5/5 – ¿Puede un intelectual creer en Dios?

Adrian Rogers

Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día,
Y una noche a otra noche declara sabiduría.

No hay lenguaje, ni palabras,
Ni es oída su voz.

Por toda la tierra salió su voz,
Y hasta el extremo del mundo sus palabras.
En ellos puso tabernáculo para el sol;

Y éste, como esposo que sale de su tálamo,
Se alegra cual gigante para correr el camino. El Dr. Rogers revela que Dios ha hablado claramente a la humanidad de tres distintas formas. En este mensaje, usted sabrá cuáles son esas pruebas.

 

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

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1/41 – Conociendo la  Iglesia de Filipos

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

1/41 – Conociendo la  Iglesia de Filipos

Stephen Davey

 

Texto: Pasajes Seleccionados
Antes de adentrarnos a la epístola de Pablo a los Filipenses, tomaremos un tiempo para conocer los inicios de la Iglesia en Filipos; ya que, al conocer a los recipientes de esta carta, podremos entender de mejor manera el contenido de la misma

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

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Gracia Irresistible

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Gracia Irresistible

R.C.Sproul

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Continuamos ahora con nuestro estudio de «¿Qué es la Teología Reformada?» y vamos a seguir con nuestro análisis del acróstico TULIP, el cual ha dejado de ser una hermosa flor del jardín de Dios ya que hemos cambiado la depravación total por corrupción radical, convirtiendo la T en R. Cambiamos elección incondicional por elección soberana, y luego pasamos de expiación limitada a expiación definitiva, y ahí vamos de nuevo. (jajaja) Vamos a cambiar otra letra aquí.

Esta letra I representa la idea de irresistible grace – gracia irresistible. Y otra vez, tengo un pequeño problema con la terminología, no es porque no crea en la doctrina clásica de la gracia irresistible, sino porque también es confusa para muchas personas cuando la escuchan articulada en estos términos.

Así que vamos a hablar mejor de gracia eficaz; Y lamentablemente, como pueden ver, quedará muy poco de la flor del tulipán (TULIP en inglés) cuando haya terminado con estas modificaciones, y tendremos que buscar algún otro acróstico, al parecer, pero la idea de la gracia irresistible también genera una gran controversia, y hay muchos malentendidos al respecto.

Recuerdo que cuando estudiaba en el seminario, tenía un profesor que enseñaba Nuevo Testamento, y el hombre era también el presidente de ese seminario presbiteriano, y un día, en clase, uno de los estudiantes levantó la mano y dijo: «¿Cree usted en la doctrina de la elección?» Y el profesor mostró un poco de irritación con tal pregunta, y dijo con énfasis que no creía porque él no creía que Dios llevaba a la gente gritando y pataleando contra su voluntad al reino de Dios, personas que no quieren estar allí, y que al mismo tiempo impedía entrar a otras personas que desesperadamente quieren estar en el reino. Y me sorprendió no sólo por ser una distorsión tan grave y una caricaturización de la Teología Reformada histórica, sino por ser pronunciada por un hombre que debería tener un conocimiento mejor, un hombre que ha estado sumido en las normas confesionales de la iglesia y demás.

Pero pensé que si una persona de este nivel en la iglesia, con esta experiencia y educación tenía esta idea falsa sobre la gracia irresistible entonces cuántas otras personas estarían también bajo el mismo concepto erróneo. La idea de irresistible insinúa que uno no tiene posibilidad de poner resistencia alguna a la gracia de Dios.

Ahora amados, la historia de la raza humana es la historia de una resistencia brutal de los seres humanos a la dulzura de la gracia de Dios. Lo que se entiende por gracia irresistible no es lo que la palabra sugiere, es decir que es imposible de ser resistida. De hecho, somos capaces de resistir la gracia de Dios, y sí resistimos la gracia de Dios.

Pero la idea aquí es que a pesar de nuestra resistencia natural a la gracia de Dios esta gracia de Dios es tan poderosa que tiene la capacidad de superar nuestra resistencia natural a la misma. Es por eso que prefiero el término gracia eficaz, en lugar de la gracia irresistible, porque esta gracia tiene los efectos irresistibles que Dios pretende realizar con ella.

Ahora lo que estamos realmente buscando en esta controversia es la relación entre la gracia, la obra de Dios, y nuestra respuesta a ella – la relación entre fe y regeneración.

De hecho, históricamente, si hay un punto que divida la Teología Reformada de otras teologías es el tema de la relación de estas dos ideas. En el pensamiento de la Reforma histórica la idea es esta: que la regeneración precede a la fe.

Ahora permítanme un momento para explicar un matiz sutil de esta palabra. Cuando usamos el término precede, por lo general estamos hablando de algo que viene antes que otra cosa en el tiempo. Es decir, si algo precede a otra cosa en el tiempo, decimos que tiene prioridad temporal.

Una cosa sucede y luego, después o más tarde, la otra cosa viene tras de ella. Pero cuando los teólogos hablan con este lenguaje, ya saben que siempre tenemos que disculparnos como teólogos porque andamos confundiendo a la gente, lo que vemos aquí en esta fórmula, con respecto a lo que se llama el orden de la salvación, es lo que llamamos prioridad lógica – prioridad lógica.

En este caso, por ejemplo, creemos que la justificación es solo por fe. No decimos que la fe es por la justificación. Sabemos que la justificación es por fe. Ahora, creemos que, al momento, el mismo instante que una persona tiene fe, en ese mismo instante Dios lo declara justo en Cristo, por lo que no existe una diferencia de tiempo entre la presencia de la fe y la presencia de la justificación. En el tiempo, son simultáneos.

Pero cuando decimos que la justificación es por fe, y no la fe por la justificación, ¿Qué queremos decir? Queremos decir que la justificación, la realidad de la justificación depende de una condición previa, que es la presencia de algo más para que sea real.

Y en este caso, la justificación depende de la fe, no la fe dependiendo de la justificación. Así que cuando decimos que la regeneración precede a la fe, lo esto que significa es: que antes de que una persona ejerza la fe salvadora antes que crea en Cristo antes de que ejerza su voluntad para abrazar a Cristo, Dios debe hacer algo por ellos y en ellos, para que la fe pueda ser ejercitada.

Ahora, es común en nuestra cultura y en nuestros círculos religiosos decir esto: Que, para que una persona sea regenerada o para nacer de nuevo todo lo que se necesita para volver a nacer es creer. Así que, si usted tiene fe, entonces como resultado de su fe viene a ser una nueva criatura.

Usted ahora es regenerado. Ahora es nueva criatura y ha nacido de nuevo precisamente porque ha ejercido fe. Anteriormente mencionamos la antigua controversia pelagiana sobre ese concepto arcaico del pecado original que dejó una pequeña isla de justicia en el hombre caído por la cual el hombre caído todavía se considera que tiene el poder moral de inclinarse él mismo o ella misma para responder positivamente al bien, de elegir a Cristo y cosas así.

Que la persona no está muerta en delitos y pecados, que esa metáfora de la Escritura es hiperbólica y que realmente los caídos sólo están seriamente enfermos. Ellos han sido debilitados por la caída, pero no hasta el punto de (de) que requieran una renovación, una obra divina de la recreación de su alma para venir a la fe.

Esa es la visión semi-pelagiana, que el hombre caído todavía tiene en su corazón la capacidad de ejercer la fe si Dios lo cautiva, lo incita, o de alguna manera lo atrae. Juan refleja las palabras de Jesús en el capítulo seis de su Evangelio donde Jesús dijo: «Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere.» Y la forma en que muchos cristianos interpretan el texto es diciendo que el traer tiene que ver con el cortejo externo, persuasión, seducción, etc. etc; y que Dios da esta atracción influyente a muchas, muchas personas. Algunos responden positivamente a esto; otros dicen que no a lo mismo.

Así que Dios atrae a todo el mundo, presumiblemente, con un igual poder de persuasión y, en el análisis final, los que consienten a esa atracción son salvos, y aquellos que no lo hacen están perdidos. Una vez tuve un debate sobre este tema en un seminario arminiano en Estados Unidos y tuve un intercambio interesante con el jefe del departamento de Nuevo Testamento cuando él citó este versículo, y me apresuré a decirle: ¿Sabías que la misma palabra griega que Juan usa aquí, se utiliza con frecuencia en otras partes de las Escrituras, en particular en el libro de los Hechos, donde Pablo y Silas son arrastrados a la cárcel?

Y le sugerí que la idea allí en el libro de los Hechos no era que el carcelero entró en la celda y que trató de seducir o convencer a Pablo y a Silas para que volvieran tras las rejas. Le dije que no . le dije que la palabra tenía más fuerza que eso. Y entonces llamé la atención del estudio lexicográfico de esa palabra griega en el «Diccionario Teológico del Nuevo Testamento» de Kittle donde la presentación preferida de la palabra «traer» es la palabra «obligar».

Ahora esto cambia todo si tú lees el texto. Y Jesús está diciendo que nadie puede venir a Mí, si el Padre no le obliga. Eso es mucho más fuerte que usar la palabra débil «traer», la cual podría dejarse para ser interpretado como el concepto de un tipo de cortejo que es una mera persuasión externa.

Y en ese punto de nuestro debate el profesor dio una vuelta de tortilla que no me esperaba. Él me dijo: sí, pero ¿Sabías que la misma palabra griega es utilizada en uno de los poemas griegos?, y mencionó una cita de Eurípides o alguien más; No me acuerdo. Donde se utilizó el verbo para la acción de sacar agua de un pozo. Y él me miró triunfante, y dijo: «Dr. Sproul,» él dijo: «Tú no obligas al agua a salir de un pozo, ¿Verdad?» Y yo dije: «No, señor, no lo hago. Me atrapó, y confieso que no sabía de esa referencia en el idioma griego,». Le dije:» Pero, ¿cómo hace usted para sacar agua de un pozo?” Acaso se para en la parte superior del pozo, y llamas, ‘Ven aquí, agua, agua, agua?’ ¿Tratas de persuadirla, seducirla, de atraerla, o tienes que ir con un cubo y tirar de ella? »

Le dije,» Estoy muy feliz con la ilustración de sacar agua de un pozo, porque eso es lo que Dios hace con nosotros. Estamos sepultados en el agua, y tenemos que ser sacados por el poder de alguien más, no del nuestro». Y de eso es de lo que trata el debate aquí.

Dije al principio que todas estas controversias realmente se desprenden y se basan en nuestra comprensión de la T en TULIP, en nuestra comprensión de la doctrina de la depravación total, y nuestra doctrina de la incapacidad moral. ¿Nuestra condición de esclavitud al pecado es tan grave y la caída tan severa que no tenemos ningún deseo moral de Dios a menos que Dios siembre ese deseo en nuestros corazones?

Ahora bien, Jesús se lo dijo así a Nicodemo. «El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.» Él no puede entrar al reino de Dios. Lo que oímos que nuestro Señor le dice en esa discusión con Nicodemo es lo siguiente: «Lo que es nacido de la carne, carne es», y que » la carne para nada aprovecha».

Que hay un requisito previo – una condición sine-qua-non que debemos experimentar como una obra de Dios Espíritu Santo por la cual Él nos saca del estado de muerte espiritual tal como Pablo dice en el segundo capítulo del libro de Efesios. Tomemos un momento para ver esto, donde Pablo dice en Efesios capítulo 2 versículo 1: «Y Él os dio vida a vosotros cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo» Y luego, entre paréntesis, «Porque por gracia sois salvos, y juntamente con él nos resucitó y así mismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús»

Y luego de nuevo en el versículo 8: «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros.» Una vez más el antecedente inmediato de «que» es fe. «Es el don de Dios.» Entonces lo que Agustín le decía a Pelagio, lo que Lutero le decía a Erasmo, lo que Calvino le decía al mundo, lo que Edwards le decía a Chancey, y lo que nosotros estamos diciendo a nuestros amigos hoy es que la fe misma es un don que es dado, y es gestada en nosotros por la regeneración.

No es que el Espíritu Santo arrastra a la gente pataleando y gritando en contra de su voluntad para venir a Cristo, sino que lo que el Espíritu Santo hace es cambiar la inclinación y disposición de nuestros corazones para que, si antes no estábamos dispuestos a abrazar a Cristo, ahora estemos dispuestos, y más que dispuestos.

De hecho, no somos arrastrados a Cristo, corremos a Cristo, y nos abrazamos a Él con alegría porque el Espíritu ha cambiado nuestros corazones. Y ese corazón ya no es un corazón de piedra que es indiferente a los mandamientos de Dios y a las invitaciones del Evangelio, sino que Dios derrite la dureza de nuestros corazones cuando Él nos hace nuevas criaturas, que estando muertos, el Espíritu Santo nos resucita de la muerte espiritual, para que vayamos a Cristo, porque queremos ir a Cristo.

Pero la razón por la que quiero ir a Cristo es debido a que Dios ya ha hecho una obra de gracia en mi alma. Y sin esa obra yo nunca hubiera tenido el deseo de ir a Cristo. Por eso decimos que la regeneración precede a la fe. También creemos en el pensamiento reformado de que la regeneración es monergista. Ahora esta es una palabra muy compleja—monergista. Y lo que significa básicamente es esto: que en esta operación divina llamada nuevo nacimiento o regeneración, es la obra de Dios en el alma humana y sólo la obra de Dios.

El Ergo es una unidad de medida de energía y trabajo. La palabra energía proviene de esa idea. Mono significa uno. Así que monergismo significa uno trabajando–que la obra de regeneración en mi corazón es algo que Dios hace con su poder, no con un 50% de su poder y un 50% de mi poder, o 99% de su poder y el 1% de mi fuerza, sino que es 100% obra de Dios.

Él, y sólo Él, tiene el poder para cambiar la disposición del alma y del corazón humano, para llevarnos a la fe. Y cuando Él ejerce esta gracia en el alma, Él produce el efecto que pretende lograr con él. Cuando Dios te crea, en primer lugar, Él te trae a la existencia. Tú no lo ayudaste. Fue su obra soberana que te trajo a la vida biológicamente.

Cuando Él te trae a la vida espiritual de manera salvífica, es su obra y sólo de Él, que te lleva a ese estado de nuevo nacimiento y de creación renovada. Y por lo tanto, llamamos a esto gracia eficaz.

Es gracia que funciona. Es gracia que trae consigo lo que Dios quiere, que ocurra. Permítanme leer un pasaje que se encuentra en el histórico ensayo introductorio a la edición Rebelde de la que es quizá la obra más importante que hizo Lutero, al menos un libro que él creyó que fue su obra más importante sobre la «Esclavitud de la Voluntad.» Y esta introducción histórica fue escrita en conjunto por dos hombres, uno de ellos fue J. I. Packer.

Justo aquí tenemos un párrafo de esa introducción que me gustaría que escuchen. Dice así: . «¿Viene nuestra salvación totalmente de Dios, o en última instancia, depende de algo que hagamos nosotros mismos? Aquellos que dicen esto último, tal como lo hicieron los arminianos, niegan la absoluta impotencia del hombre en pecado y afirman que una forma de semi-pelagianismo es cierta después de todo.

No es de extrañar, entonces,» dicen los autores, «que la Teología Reformada posterior condenara el Arminianismo, en principio, como un retorno a Roma—porque en efecto esto convierte la fe en una obra meritoria—y una traición a la Reforma porque niega la soberanía de Dios en la salvación de los pecadores, que fue el principio religioso y teológico más profundo del pensamiento de los reformadores” Lo que ellos dicen aquí en esta introducción, está continuando con el trabajo de Lutero en contra de Erasmo, de que toda la controversia sobre la justificación era un problema superficial que apenas cubría la pregunta más profunda que originó la controversia en primer lugar.

Y esa pregunta fue la pregunta de si nuestra salvación ¿es únicamente por la gracia de Dios o no? Y de esto era lo que Lutero fue celoso al hablar en su obra sobre la «Esclavitud de la Voluntad.» Si, en realidad, estamos muertos en delitos y pecados, si, de hecho, nuestra voluntad está cautiva por los deseos de nuestra carne y que sí necesitamos ser liberados de nuestra propia carne, a fin de ser salvos, entonces, evidentemente, en el análisis final, la salvación es algo que Dios hace en nosotros y por nosotros, no es algo que de alguna manera hagamos por nosotros mismos.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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1/2 – Cuando resulta difícil ser agradecida

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Siempre Agradecida

1/2 – Cuando resulta difícil ser agradecida

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss nos da una razón de por qué las circunstancias difíciles pueden ser buenas.

Nancy Leigh Demoss: ¿De qué otra manera podrías darte cuenta de lo egoísta e irritable que eres si no hubiera circunstancias que lo pusieran de manifiesto? ¿De qué otra manera podríamos saber qué necesitamos cambiar?  ¿De qué otra manera pudiéramos ser quebrantadas, humilladas y rendidas a Dios si Él no creara circunstancias en nuestras vidas para dejarnos saber que tenemos necesidades espirituales? 

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Feliz Día de acción de gracias para nuestras oyentes que celebran esta hermosa fecha en el día de hoy.

Aunque existe un día dedicado a la gratitud, muchas personas no se sienten muy agradecidas hoy. Si los eventos de la vida parecieran estar conspirando en contra de tu gozo, continúa escuchando el programa de hoy.  Nancy te ayudará a reconocer la bondad de Dios aun cuando no sientas el deseo de dar gracias.

Nancy está caminando a través del Salmo 66 y está compartiendo algunas cosas que tiene en su corazón. Aquí está el versículo 1. 

Nancy: “Aclamad con júbilo a Dios, toda la tierra”. Por cierto, las Escrituras nos enseñan que un día toda la tierra aclamará con alegría al Señor.  Un día toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es Señor.  Entonces, aunque somos la minoría—los que alaban al Señor somos la minoría ahora mismo—el día vendrá en que todos los reyes, gobernadores, naciones y pueblos, todos se postrarán, cantarán y gritarán, reconociendo que Cristo es Señor.

Aclamad con júbilo a Dios, toda la tierracantad la gloria de su nombre; haced gloriosa su alabanza. Decid a Dios: ¡Cuán portentosas son tus obras! (vv. 1-3)

Recuerda, la palabra ‘portentosas’ es una palabra que realmente debemos reservar para Dios porque no hay nada ni nadie aparte de Dios que sea verdaderamente portentoso.

Hoy en día usamos ese tipo de palabras como si nada.  Especialmente la escuchas entre los jóvenes “¡Eso es asombroso!”  Bueno el hecho es que Dios es el Único quien es verdadera y únicamente asombroso y portentoso. De manera que dile eso a Dios. Canta alabanzas a Él.

Decid a Dios: ¡Cuán portentosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder, tus enemigos fingirán obedecerte.  (Versículo 3)

Mientras leemos este salmo, observa algunas de las razones por las que debemos dar gracias a Dios: por Sus obras. Somos tan olvidadizas.  Olvidamos muy bien las cosas. Pero si nos detenemos a pensar acerca de lo que Dios ha hecho—lo que Dios ha hecho en las páginas de las Escrituras y que ha sido revelado a nosotros.

Hemos visto como Dios libró a Su pueblo a través del Mar Rojo, y veremos estas referencias aquí. Pero eso no sucedió solo para que los israelitas den gracias. Esto es algo también para nosotros recordar; relatar lo que Dios hizo.

Recuerdo cuando vi por primera vez esa escena en la película de  Los Diez Mandamientos—en la versión de Charlton Heston—y vi la escena cuando cruzaron el Mar Rojo.  Fue tan impresionante. Estoy segura que no fue tan impresionante en la película como lo fue en la vida real, pero sí me dio una mejor imagen que la que tenía antes de ver en la película lo que Dios hizo en ese momento. 

Los hechos de Dios son majestuosos y poderosos.  De eso habla el salmista aquí. Él habla de la grandeza de Su poder. De manera que le damos gracias a Dios al recordar Sus obras, pero no solo las obras que Él ha hecho por otros, sino las obras que ha hecho a nuestro favor. Las obras que Él ha hecho por aquellos que amamos.

Hemos estado escuchando en ocasiones algunas de las obras de Dios. ¿No te da ánimo cuando escuchas lo que otras personas comparten? “Mira cómo Dios restauró los años que la langosta devoró en medio de mi familia”. O, quizás escuchar a alguien decir, “Yo no era una buena madre cuando mis hijos eran pequeños, pero ahora Dios me ha dado una oportunidad para redimir esa situación”.

Quizás tú no has estado en esa misma situación, pero has escuchado sobre las obras de Dios, y le estás diciendo al Señor, “¡Cuán portentosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder, tus enemigos fingirán obedecerte”.

A veces parece ser que los enemigos de Dios son más fuertes que Dios. Ahora bien, no lo diríamos de esa forma, pero parecería que la maldad es tan poderosa en nuestro mundo.  Pero ten en mente la perspectiva del cielo: El poder de Dios es tan grande que un día todos sus enemigos vendrán y le obedecerán.  Se inclinarán ante Él. Se someterán.

“Toda la tierra te adorará, y cantará alabanzas a ti, cantará alabanzas a tu nombre”. (v. 4)

¿Cómo aprenderá la tierra a cantar alabanzas a Su nombre si sus hijos no lo hacen?  ¿No te das cuenta? Nosotros le demostramos al mundo con nuestras alabanzas la grandeza del Nombre de Dios, y Su Nombre, por supuesto, es un reflejo de Su carácter, de Sus caminos y de Su corazón.  

Versículo 5 “Venid y ved las obras de Dios, admirable en sus hechos a favor de los hijos de los hombres. Convirtió el mar en tierra seca” (vv. 5-6).

Él esta recordando lo que había escuchado de su padre, quien a su vez había escuchado de su padre, quien también había escuchado de su padre, lo que Dios había hecho.

¿Están tus hijos y tus nietos aprendiendo los caminos de Dios a través de lo que les estás contando a ellos?

¿Qué tan bien conocen tus hijos las historias de la Biblia?

¿Qué tan bien conocen tus nietos las historias de la Biblia?

¿Les estás diciendo “vengan y escuchen “Vengan y déjenme decirles. Vengan a ver lo que Dios ha hecho”?  ¿Les estás contando todo lo que ocurrió?

Estoy tan agradecida de haber crecido en un hogar cristiano y haber asistido a una escuela cristiana donde estábamos continuamente escuchando los hechos de Dios, aprendiendo estas historias.  En la medida en que crecía, me di cuenta de que no son solamente historias. Se trata de quién Dios es. Me revelaban a Dios.

Luego tenemos la historia del Éxodo:

“Convirtió el mar en tierra seca; cruzaron el río a pie; regocijémonos allí en Él.  Él domina con su poder para siempre; sus ojos velan sobre las naciones; no se enaltezcan los rebeldes. Selah”.

Y vemos esa palabra (Selah) que significa “detente y piensa en esto”. Significa, ‘medita en esto’. Sus ojos velan sobre las naciones.

Bendecid, oh pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza. Él es quien nos guarda con vida, y no permite que nuestros pies resbalen. Porque tú nos has probado, oh Dios; nos has refinado como se refina la plata.” (vv. 6-10)

Ahora bien, ten presente que este párrafo está en el contexto de un salmo de alabanza. Entonces, en la medida que le cantamos al Señor, no solo lo alabamos por Sus portentosas obras de liberación a otros en el pasado, sino que ahora el salmista dice, “Señor voy a dejar que el sonido de tu alabanza sea escuchado.  Te voy a bendecir y esto es lo que Tú has hecho en mi vida: Has preservado mi alma entre los vivientes.  Me has dado vida espiritual, eterna. No has dejado que mis pies resbalen”.

En ocasiones parecía como si fueran a resbalar, pero tan solo piensa cuántas veces el Señor no ha dejado que nosotros mismos resbalemos en el pecado; cuántas veces nos ha librado del desastre y nos ha guardado de caer para siempre. Proverbios dice que el hombre justo cae siete veces, pero se levanta de nuevo cada vez.  Dios nos ha protegido, Él es nuestro protector.  Le doy gracias al Señor que Él es el que me guarda del pecado. Él es quien guarda mis pies para que yo no caiga.

Pero el versículo 10 dice que hay veces—y de nuevo, esto es en el contexto de la alabanza—dice que hay veces en las que Dios nos ha probado.  Nos ha probado como a la plata.  Él está en el proceso de refinar nuestras vidas, y eso significa que hay fuego envuelto; hay  presiones, hay pruebas.

Hablamos en Aviva Nuestros Corazones sobre cómo Dios a veces nos da exámenes sorpresa o exámenes de medio término o exámenes finales para ver si aprendimos el material que nos ha enseñado.  Así es como el maestro se da cuenta si hemos aprendido la lección—él pasa una prueba. Dios nos da las pruebas, y eso es razón para  darle gracias.

Bendice a Dios cuando permite esas pruebas. No las  resistas. No las resientas.  No trates de escapar de ellas. No trates de manipular una forma de salirte de ellas.  Agradécele al Señor que te está probando; te está sondeando; te está refinando.  ¿Quieres quedar como la plata, pura y valiosa? Dios está haciendo esto a través de esas pruebas.

Versículo 11“Nos metiste en la red; carga pesada pusiste sobre nuestros lomos. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas”.(vv.11-12)

¿Quién está detrás de todas estas acciones?¿Quién nos metió en esa red? ¿Quién colocó esa carga pesada sobre nosotros? ¿Quién hizo cabalgar  hombres sobre nuestras cabezas? Dios, Tú lo hiciste.

¿Acaso no te das cuenta de que no se trata de tu esposo; no se trata de tu hijo; no se trata de tu padre; no se trata de tu jefe; no se trata de ese excónyuge que te está haciendo la vida miserable? Es Dios quien está trabajando en tu vida, y está usando esa persona, está usando esa circunstancia; Él está usando esa situación de salud o esa presión financiera o esa persona opresiva en tu vida. 

Dios está usando esa persona para detenerte, para llamar tu atención, para refinar tus motivaciones y para exponer tu corazón.

¿De qué otra manera podrías  darte cuenta de cuán egoísta e irritable eres si no hubieran circunstancias que lo pusieran de manifiesto?

¿De qué otra manera podríamos saber qué necesitamos cambiar?  ¿De qué otra manera pudiéramos ser quebrantadas, humilladas y rendidas a Dios si Él no creara circunstancias en nuestras vidas para dejarnos saber que tenemos necesidades espirituales?

Seguramente pasarías gran parte de tu vida como una persona amargada y llena de ira, si no llegaras a reconocer la mano de Dios detrás de las pruebas; reconociendo que Él es un Dios bueno, sabio y amoroso y que Él tiene Su mano sobre tu vida.

“Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; pasamos por el fuego y por el agua” (versículo 12).

Pasamos por fuego y por agua. Mientras piensas en etapas de tu vida en las que atravesaste por pruebas, por inundaciones y por fuego…¿Le das gracias a Dios? Ahora, no es tan difícil darle gracias luego de que has pasado por ese tiempo y has visto Su liberación ¿verdad? Pero la pregunta es  ¿le agradeces mientras estás en medio de ellos, cuando estás caminando a través del Mar Rojo?  Cuando estés justo frente al Mar Rojo y no puedes ver cómo lo has de atravesar… ¿Le agradecerás entonces?

“…pasamos por el fuego y por el agua”—y me encanta lo que viene después—”pero Tú nos sacaste”… Si el versículo hubiese terminado ahí sería suficiente, pero dice;  “nos sacaste, Tú nos metiste allí, pero también nos sacaste”.

Dios te librará.  Creo que el Salmo 34 nos dice, “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el Señor. Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado”.  (vv. 19-20)

Tú me dirás: “He estado en este matrimonio difícil por 34 años-—ese es un tiempo largo”.  Es un largo tiempo, pero comparado con la eternidad, no es para nada largo.

Tú dirás, “no parece que hay un final para mi aflicción”. Pienso en un querido amigo pastor cuya esposa ha pasado por problemas físicos muy severos. Su estado se ha estado deteriorando desde hace algunos años. Está con dolores constantes, y cada día es peor. Te das cuenta de que esto va a durar por un buen tiempo. Pero ha sido tan hermoso ver el espíritu de ese hombre y el de su esposa en medio de la aflicción.

¿Sabes por qué?  Porque tienen esperanza de que esto no durará para siempre.  Ahora, quizás dure para el resto de sus vidas mientras estén en la tierra, pero no será para siempre.  Ellos saben que Dios les ha prometido que Él los librará. Algún día, de alguna forma, Él lo hará. Y Dios te sacará a ti también.  Cuando ni siquiera estés segura de que algún día podrás ser librada, mira hacia atrás hacia algunas situaciones pasadas. Si no puedes pensar en ninguna situación en tu propia vida, piensa en algunas situaciones en las vidas de otros.

Mira algunas en las Escrituras dónde la gente fue rodeada de problemas y de oposición por parte del enemigo en circunstancias aparentemente insuperables y lee como Dios los rescató.  Ve atrás y lee acerca de cómo atravesaron el Mar Rojo, saliendo de Egipto después de 400 años de esclavitud.  “Nos sacaste; nos libraste”.  Dios te sacará, entonces dale gracias a Él aun cuando no puedas ver la salida todavía.

Pero no es ahí donde termina ese versículo.   Se pone mejor.  “Y nos sacaste a un lugar de abundancia (versículo  12).  ¿No es esto maravilloso?

¿Has visto a Dios hacer eso en tu propia vida en el pasado?  Yo pienso en el primer año de Aviva Nuestros Corazones, aun antes de estar en el aire.  Estuvimos grabando durante aproximadamente nueve meses antes de salir al aire. La gente me había dicho que salir en la radio diariamente sería un reto.  Una persona que tiene un ministerio en la radio nacional me dijo, cuando recién comenzaba a pensar en hacerlo, “Te sentirás como si un pequeño monstruo siempre anda persiguiéndote, tratando de vencerte. No descansa de perseguirte”.

Las personas habían tratado de decirme eso, pero no tenía idea— hasta que comenzamos, realmente—lo que sería el producir 260 programas de contenido cada año, y cinco días a la semana.  Escuché eso, pero una vez entramos en esto, ¡santo cielo! El primer año se sintió como fuego y agua cubriéndome y arrollándome todo el tiempo.  Sinceramente, todo el tiempo sentí como si estuviese muy cerca de ahogarme.

Dios mandó mucha gente a orar, a animarnos y ayudarnos, y la gracia de Dios fue tan grande durante ese tiempo.  Su presencia era tan real aun cuando yo no podía sentirlo.Aun cuando parecía que Dios no estaba ahí, Él realmente, verdaderamente, estaba allí. Y por fe yo lo sabía. A lo único que me aferraba en aquellos días era que Dios me había llamado a este ministerio. Eso era lo único que yo sabía.

Hubo días en los que pensé, “No creo que pueda sobrevivir a esto”.   Solamente me preguntaba, “¿Saldré viva de esto?”  ¿Saldré bien de todo esto?

Pero ahora hemos estado haciendo esto por mucho tiempo, y miro hacia atrás a ese año, y es tan cierto.  Dios nos estaba probando; nos estaba refinando; Él estaba exponiendo necesidades en mi propia vida y mis propias respuestas.  Él me estaba mostrando lo mucho que yo lo necesito.  Él estaba aumentando mi sentido de dependencia de Él.  Y me llevó tantas veces a un lugar donde yo me sentía sin esperanzas de poder hacer lo que tenía que hacer.

Como mamá ¿cuántas veces te has sentido así?  Si por ti fuera, estos hijos nunca serían criados y ciertamente no los criarías bien.  O quizás has sentido que ya no puedes vivir un día más con ese hombre quien no conoce al Señor, y es rudo y es duro.  

Todas tenemos circunstancias en la vida en medio de las cuales nos sentimos sin ayuda, pero es un buen lugar para estar, porque no es hasta  ese momento que nos damos cuenta qué tan necesitados somos; es cuando comenzamos a descansar en Dios, quien es nuestro ayudador. No solamente supe que Él era mi ayudador durante ese año—como seguro les ha ocurrido a ustedes cuando han pasado por las aguas y por el fuego en sus propias vidas—pero es tan cierto que cuando miro hacia atrás veo que Él nos ha traído a un lugar de abundancia.

Actualmente estoy disfrutando hacer el programa de Aviva Nuestros Corazones.  En esos inicios sé que algunas de ustedes se preguntaban si esto sucedería alguna vez. Recuerdo a varias personas durante esos tiempos—muchas personas—que me preguntaban, “¿Estás disfrutando estar en la radio?”  Los miraba como diciendo, “¿Cómo puede uno disfrutar esto?  ¡Esto es tan difícil!” Por supuesto, no dije eso, pero lo estaba pensando.  Bueno, sí dije algo parecido.. Pero realmente pensaba, “¿Disfrutar esto?  Sí, Dios me llamó a hacer esto, pero no puedo decir que lo disfruto.”

Pero en este momento ahora me encanta. Lo disfruto mucho. Eso no significa que cada día es un encanto.  Cuando estoy estudiando y preparándome para grabar las sesiones, es retador y estresante y todavía me doy cuenta cuánto lo necesito a Él, pero Dios nos ha sacado a un lugar de abundancia. He visto a Dios llevarme una y otra y otra vez en mi vida a través de las circunstancias por las que he pasado, “No puedo ver cómo Dios va a cruzar este mar.  No puedo ver cómo Él va  a derrotar el ejército egipcio aquí”. Pero lo hizo y nos ha sacado a un lugar de abundancia.

Ahora, quizás tú no estés aún en ese lugar, pero lo vas a estar.  Hay esperanza, y muy a menudo en la vida cristiana esa esperanza es lo que nos mantiene caminando—la esperanza de que Dios existe, que Él está ahí, que Él no se ha dormido en el volante, que Él no se ha caído del trono. Él está ahí. Él ve. Él sabe. A Él le importa, y Él es quien nos ha traído a estas circunstancias.

En algunos casos quizás nos encontramos en esas circunstancias producto de nuestras propias elecciones, pero aún así, la disciplina está en manos de Dios, y Él es misericordioso. Se trata de lo que un autor llama, “Su misericordia severa”. Es la mano de disciplina de Dios, y es buena. Es una bendición. Agradécele por esto.

Ahora, eso no significa que querrás caminar hacia el pecado para obtener la bendición de Dios a través de Su disciplina, pero sí significa que cuando Dios envía Su disciplina, puedes agradecerle por esto. ¿Preferirías que Dios te dejara en tu pecado?  ¡Claro que no!

De manera que aun cuando estamos metidas en un problema debido a nuestras malas decisiones o a nuestras elecciones pecaminosas… Y he leído cartas de mujeres que nos han escrito a Aviva Nuestros Corazones y muchas de ellas describen estas horribles, dolorosas circunstancias, muchas de ellas con relación a sus matrimonios y a sus familias.

En muchos casos, leo la historia, y estoy pensando, “¿Por qué te metiste en ese matrimonio que sabías que no era la voluntad de Dios para tu vida?  Algunas, no todas, pero algunas de esas mujeres están cosechando algunas de las consecuencias dolorosas de haber dicho, “quiero hacerlo a mi manera”.

Y aún así Dios es misericordioso, aún en ese momento y en esa situación. Aún nuestra reacción natural es, “¿Por qué te metiste en esa situación?  El corazón de Dios es, “tú tomaste las decisiones, pero Yo soy misericordioso. Te voy a disciplinar.  Vas a recibir consecuencias por tus decisiones, pero aún puedes salir a un lugar de abundancia”.

Quizás no sea en este momento, y quizás tus circunstancias no cambien de este lado del cielo, pero puedes caminar en libertad, en plenitud, y en abundancia. Puedes ser llena del Espíritu sin importar si tu esposo camina con el Señor o no, sin importar lo que tus hijos estén haciendo; sin importar lo que tu jefe esté haciendo.  Puedes caminar en la plenitud y en la libertad del Espíritu de Dios.

Puedes vivir en un lugar de abundancia ahora, y tendrás la seguridad de que el día llegará cuando estés del otro lado del Mar Rojo, y estés mirando hacia atrás y viendo las aguas cubrir a los egipcios, y el juicio de Dios siendo ejecutado. Y entonces tú dirás, “Señor, Tus juicios son verdad y  justos son todos ellos”.  Porque Dios es glorificado aun en Sus juicios.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado proveyendo esperanza para cualquiera que esté sufriendo las consecuencias de malas decisiones y ella ha provisto esperanza para cualquiera que esté experimentando dolor.  Jesús sabe lo que es sufrir dolor físico y emocional.  Él entiende  lo que estás pasando.

¿Estás atravesando por momentos dolorosos ahora? Escucha estas palabras de J. Oswald Sanders acerca de Jesús “No hay nada en el ámbito del dolor que no haya sido experimentado al máximo por el Hijo del Hombre.  Fue esto lo que lo calificó para ser el Altísimo Sacerdote, misericordioso y fiel.

Te invitamos a visitar nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com, para que puedas beneficiarte de los recursos que encontrarás allí. Podrás encontrar palabras de edificación y consuelo en tus momentos difíciles.

¿Ya has leído el libro de Nancy titulado “Sea Agradecido”?  Puedes obtenerlo en tu librería cristiana favorita o puedes visitar nuestra página para conocer cómo adquirirlo.

¿Qué le pasaría a una comunidad si todos dejaran de ser agradecidos?  Explora esta situación en una dramática parábola en el programa de mañana. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones, pero para finalizar el día de hoy, ¿le estás pidiendo a Dios grandes cosas? Dejemos que Nancy nos ofrezca una beneficiosa perspectiva con relación a la oración. Vamos a escuchar… 

Nancy: Muy a menudo citaba y me encantaba este verso del himno de John Newton que dice:

Vienes ante un Rey.  Trae contigo grandes peticiones.  Pues Su gracia y Su poder  es tal que nadie puede pedir demasiado.

Entonces, ¿qué es lo que le estás pidiendo a Dios?  ¿Qué estás creyendo que Dios puede hacer?… ¿Algo que solo Él pueda hacer? Recuerda no estás solo pidiéndole a tu amigo, o a tu vecino, o a tus niños, o a tu pareja.  Le estás pidiendo a Dios y Él quiere que vengas.  Él quiere que vengas en humildad y en dependencia de Él, no demandando, pero suplicando, apelando, y diciendo, “Señor esto es para Tu gloria.  Esto no es solo para que nuestro matrimonio sea más feliz o para que mi hijo no me cause más problemas.  Sino que te lo pido para que Tú puedas glorificarte y así el mundo pueda saber que realmente eres Dios”.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 

 

Recibiendo al Rey de Gloria

DÍA 40

Salmo 24

Dosis: Adoración

Recibiendo al Rey de Gloria

“Eleven, puertas, sus dinteles; levántense, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria. ¿Quién es este Rey de la gloria? El SEÑOR, el fuerte y valiente, el SEÑOR, el valiente guerrero. Eleven, puertas, sus dinteles; levántense, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria. ¿Quién es este Rey de la gloria? Es el SEÑOR Todopoderoso; ¡él es el Rey de la gloria!” (Salmo 24:7–10) (NVI)

¡Qué hermoso contraste hace este Salmo con las puertas de la ciudad de Jerusalén, el monte de Sión que tipifica el cielo y las puertas eternas que se abrieron de par en par cuando Jesús resucitó y ascendió a los cielos!

El salmista ya había preguntado: “¿Quién puede subir al monte del SEÑOR? ¿Quién puede estar en su lugar santo? Sólo el de manos limpias y corazón puro, el que no adora ídolos vanos ni jura por dioses falsos.”

Preguntas que debían hacerse los verdaderos adoradores antes de subir al monte de Dios. Posiblemente este salmo se usaba como parte de las ceremonias de entrada al templo de Jerusalén. ¿Quiénes podían entrar? Los que eran conscientes de las demandas éticas y morales de este Rey. ¿Nos hacemos las mismas preguntas cuando nos disponemos a entrar al templo a adorarle?

Pero en la última sección, el Salmista insiste que las puertas sean abiertas para “el Rey de gloria” para “el Señor fuerte y valiente.” Esta espléndida entrada puede referirse en principio históricamente al traslado del Arca de Dios desde la casa de Obed-edom al tabernáculo en Jerusalén. Toda la grandeza, esplendor y majestad de esta ciudad no eran suficientes para dar paso al Arca de Dios. Por eso el salmista enfatiza: “Eleven, puertas, sus dinteles; levántense, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria.”89

¡Pero qué son estas puertas terrenales, comparadas con las puertas eternas, que se abrieron de par en par para Cristo, para el Rey de gloria! Cuando luego de haber ofrendado su vida en expiación por los pecados de la humanidad entró en el santuario celestial.

Lastimosamente hay un tipo de puerta que no es muy fácil de abrir. Las puertas de los corazones incrédulos que no le permiten la entrada al Rey de Gloria.

Oración: Señor, enséñame a examinar mi corazón y a mantener abierta la puerta de mi vida para ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 55). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

La familia del creyente

Martes 1 Octubre

Dijo luego el Señor a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación.

Génesis 7:1

Se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.

Hechos 16:34

La familia del creyente

Es la voluntad de Dios que toda la familia del creyente sea igualmente salva. Así toda la familia de Noé tenía su lugar en el arca, porque su padre era “justo” y obedecía a Dios. Sin embargo, cada uno de los hijos debía aceptar entrar en el arca. A la orden de Dios, estas personas buscaron refugio en el arca, y “fueron salvadas por agua” (1 Pedro 3:20), mientras los habitantes de todo el mundo de la época sufrieron el juicio debido a su mala conducta.

¿Qué hubiera sucedido a los hijos de Noé si, por desobediencia o indiferencia, hubieran permanecido fuera del arca que debía salvarlos del castigo de Dios? Habrían perecido como los demás.

Aún hoy, Dios quiere que en la familia cristiana todos compartan la bendición de los padres.

Siglos después de Noé, el apóstol Pablo dijo al carcelero de la prisión de Filipos: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31). La Palabra del Señor fue predicada a todos. Todos estaban felices de haber creído en Dios. En aquella familia cada uno comprendió y aceptó la gracia de Dios que perdona y salva.

Queridos jóvenes que viven en un ambiente cristiano, dudar en recibir el mensaje de la gracia que cada día les llama lleva a una situación peligrosa que puede conducir a rechazar la fe. Tener padres cristianos es una gracia inmensa, pero esto no salva. No olviden que un día la puerta del cielo, como la del arca de Noé, se cerrará. Den el paso hoy. Es su propia responsabilidad creer. El Señor los llama.

Habacuc 3 – Tito 2 – Salmo 109:1-5 – Proverbios 24:13-14

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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