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Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

Recibiendo al Rey de Gloria

DÍA 40

Salmo 24

Dosis: Adoración

Recibiendo al Rey de Gloria

“Eleven, puertas, sus dinteles; levántense, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria. ¿Quién es este Rey de la gloria? El SEÑOR, el fuerte y valiente, el SEÑOR, el valiente guerrero. Eleven, puertas, sus dinteles; levántense, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria. ¿Quién es este Rey de la gloria? Es el SEÑOR Todopoderoso; ¡él es el Rey de la gloria!” (Salmo 24:7–10) (NVI)

¡Qué hermoso contraste hace este Salmo con las puertas de la ciudad de Jerusalén, el monte de Sión que tipifica el cielo y las puertas eternas que se abrieron de par en par cuando Jesús resucitó y ascendió a los cielos!

El salmista ya había preguntado: “¿Quién puede subir al monte del SEÑOR? ¿Quién puede estar en su lugar santo? Sólo el de manos limpias y corazón puro, el que no adora ídolos vanos ni jura por dioses falsos.”

Preguntas que debían hacerse los verdaderos adoradores antes de subir al monte de Dios. Posiblemente este salmo se usaba como parte de las ceremonias de entrada al templo de Jerusalén. ¿Quiénes podían entrar? Los que eran conscientes de las demandas éticas y morales de este Rey. ¿Nos hacemos las mismas preguntas cuando nos disponemos a entrar al templo a adorarle?

Pero en la última sección, el Salmista insiste que las puertas sean abiertas para “el Rey de gloria” para “el Señor fuerte y valiente.” Esta espléndida entrada puede referirse en principio históricamente al traslado del Arca de Dios desde la casa de Obed-edom al tabernáculo en Jerusalén. Toda la grandeza, esplendor y majestad de esta ciudad no eran suficientes para dar paso al Arca de Dios. Por eso el salmista enfatiza: “Eleven, puertas, sus dinteles; levántense, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria.”89

¡Pero qué son estas puertas terrenales, comparadas con las puertas eternas, que se abrieron de par en par para Cristo, para el Rey de gloria! Cuando luego de haber ofrendado su vida en expiación por los pecados de la humanidad entró en el santuario celestial.

Lastimosamente hay un tipo de puerta que no es muy fácil de abrir. Las puertas de los corazones incrédulos que no le permiten la entrada al Rey de Gloria.

Oración: Señor, enséñame a examinar mi corazón y a mantener abierta la puerta de mi vida para ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 55). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

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