11/13 – Los Talentos

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Parábolas del Reino

11/13 – Los Talentos

David Barceló

David Barceló

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

LA SABIDURÍA DE DIOS

Octubre 17

LA SABIDURÍA DE DIOS

Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios.

Santiago 1:5

Cuando se le esté probando, debe reconocer que necesita fortaleza, y tiene que buscar un mayor recurso para resistir en medio de la prueba: Dios mismo. La búsqueda de la sabiduría es la búsqueda suprema del hombre. A quienes conocen y aman al Señor, Él provee de esa sabiduría.

Esa sabiduría no es especulación filosófica, sino los absolutos de la voluntad de Dios; la sabiduría divina que es pura y pacífica (Santiago 3:17). La sabiduría divina da por resultado la debida conducta en todos los asuntos de la vida. Cuando algunos cristianos tienen problemas, su primera reacción es acudir de inmediato a algún otro recurso humano. Aunque Dios puede obrar por medio de otros creyentes, su reacción inicial ante las pruebas debe ser pedirle a Dios directamente la sabiduría que le permitirá a usted sentir gozo y ser obediente en la búsqueda y el cumplimiento de la voluntad de Dios.

El versículo de hoy es una orden de orar. Es tan obligatoria como la orden de Pablo de “orad sin cesar” (1 Tesa. 5:17). Las pruebas tienen el propósito de que seamos más dependientes de Dios al hacernos comprender que no tenemos suficientes recursos humanos.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

9/9 – El problema con las autoridades indignas

El Amor que Vale

Serie: El increíble poder de la autoridad de Dios

9/9 – El problema con las autoridades indignas

Adrian Rogers

 

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

El llamado de Dios al ministerio pastoral

Coalición por el Evangelio

El llamado de Dios al ministerio pastoral

Sugel Michelén

Alguien dijo una vez con mucha razón que “si bien es cierto que trabajar en el ministerio es una tarea que debemos considerar como un privilegio, también debemos tomar en cuenta las advertencias que encontramos en la Escritura de no entrar en el oficio pastoral sin estar debidamente señalado por Dios para esa obra.”

Hablando de los falsos maestros, dice el Señor en Jer. 23:32: “Yo no los envié ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo.” Si no es Dios mismo que los está enviando, tampoco serán de provecho, porque no tendrán los dones y capacidades necesarios, ni tendrán la bendición de Dios; y muy probablemente tampoco tendrán una buena motivación.

El ministerio pastoral debe ser llevado a cabo por hombres que Dios ha llamado y capacitado para ello. Es Dios mismo quien llama a los hombres al ministerio, no la iglesia.

Lo que hace la iglesia en ese proceso, como bien señala Charles Bridges, es acreditar “a aquel a quien Dios interna y apropiadamente ha cualificado. Este llamado, entonces, [el de la iglesia] sólo comunica una autoridad oficial” (The Christian Ministry; pg. 91). Pero la iglesia no hace pastores, ni puede impartir a los pastores los dones y capacidades que ese hombre necesitará para el oficio.

Veamos brevemente algunos textos.

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mt. 9:35-38).

A la vista de toda esa multitud de personas desamparadas y dispersas como ovejas que no tenían pastor y ante la realidad de que la mies es mucha y los obreros son pocos, ¿cuál es la exhortación del texto?

“Vamos a compartir públicamente la necesidad que hay de pastores, a ver si alguien se anima; o podemos acercarnos a todos aquellos que tengan ciertas capacidades de liderazgo y de oratoria para que asuman el pastoreo de esta gente. Después de todo es mejor tener pastores que hagan medianamente el trabajo que no tener ningún pastor.”

Eso no fue lo que hizo el Señor. Cristo exhorta a Sus discípulos que rueguen al Dueño de la mies que envíe obreros a Su mies. Nadie debe enviarse a sí mismo al ministerio cristiano, ni tomar la prerrogativa de enviar a otros. El Señor no ha conferido a nadie ese derecho. Sólo Dios posee la autoridad de designar quiénes son los que deben trabajar en este oficio.

Hch. 20:28: “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre”.

Antes que nada, noten que los términos “ancianos”, “obispos” y “pastores” se usan indistintamente en el NT (comp. vers. 17); todos señalan el mismo oficio pero desde distintos ángulos. Estos ancianos/obispos/pastores debían considerar seriamente la enorme responsabilidad que tenían en sus manos, no sólo por la naturaleza de aquello que debían cuidar, la iglesia del Señor, sino también por el origen del encargo. “Fue el Espíritu Santo el que los colocó como supervisores para pastorear ese cuerpo local de creyentes que Cristo compró con Su sangre”.

Ef. 4:8-11: “Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros”.

Pablo presenta al Señor Jesucristo aquí como el Salvador resucitado que da dones a Su iglesia. Y para hacernos conscientes de todo lo que implicó ese proceso, Pablo enmarca su instrucción en la enseñanza del Sal. 68:18, el cual cita libremente, y en donde se habla de la victoria de Jehová sobre Sus enemigos.

Lo que se dice de Jehová en ese Salmo del AT, Pablo lo explica como teniendo su cumplimiento en Cristo nuestro Señor, una clara indicación de que Pablo veía a Jesús como el Dios encarnado. Ahora ¿de qué está hablando Pablo aquí cuando dice que Cristo subió a lo alto, y llevó cautiva la cautividad?

En aquellos días, cuando el ejército regresaba victorioso de la batalla, el que los había capitaneado era recibido en medio de una procesión triunfal, llevando consigo a todos los enemigos que habían sido tomados cautivos. Entonces el capitán o el general solía repartir con los suyos los despojos que habían sido quitados a los enemigos vencidos; él repartía el botín.

Y esa es precisamente la figura que Pablo nos presenta aquí. Cristo nuestro Señor es el guerrero victorioso que en la cruz del calvario tuvo una victoria aplastante sobre las huestes del mal. Él venció la muerte por medio de Su muerte.

Y luego subió a lo alto, aludiendo a su ascensión a los cielos, pero no como un capitán derrotado, sino como un glorioso Salvador que había comprado salvación y liberación para un sinnúmero de almas que antes eran cautivas de Satanás, pero que ahora eran Sus cautivos.

El llevó cautiva una multitud de cautivos, y de ellos tomó el botín y lo repartió con los Suyos. ¿Cuál era este botín? Los dones que Él ha repartido a Su pueblo, algunos de los cuales se mencionan de manera particular en el vers. 11, y entre los cuales están los pastores y maestros.

La enseñanza bíblica no puede ser más clara. Es Dios quien llama a los hombres al ministerio, no la iglesia, ni los seminarios. Este es un llamamiento tan solemne que en los textos que acabamos de leer las tres personas de la Trinidad son mencionadas de manera distintiva como involucradas en el llamado.

En Mt. 9:38 Cristo dice a Sus discípulos que debían orar al Señor de la mies para que envíe obreros a Su mies, en una clara referencia a Dios el Padre. Pero Pablo dice en Hch. 20:28 a los ancianos de Éfeso que fue el Espíritu Santo el que los colocó como supervisores de la iglesia que el Señor compró con Su sangre. Y en Ef. 4 dice que fue el mismo Cristo el que repartió esos dones.

Es Dios quien llama. El papel que la iglesia juega en todo esto es la de reconocer a esos hombres que Dios ha llamado, usando como norma de evaluación los principios que el Señor dejó establecido en Su Palabra en pasajes como 1Tim. 3 y Tito 1.

Esa comisión de la iglesia es indispensable y sumamente importante para que un hombre pueda entrar al ministerio de una forma ordenada. Pero no debemos perder de vista que ese llamado viene de Dios no de los hombres.

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica delSeñor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

El contrato ancestral

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

El contrato ancestral

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/29829486

Continuando con nuestro estudio acerca del drama de la redención, quiero recordarles que ya hemos visto varios de los distintos Pactos que Dios estableció con Su pueblo, y mencioné al inicio que, la estructura misma del pacto es ese vínculo que une el Antiguo y el Nuevo Testamento. De hecho, cuando los llamamos el Antiguo y el Nuevo Testamento, lo que estamos diciendo es el antiguo y nuevo pacto. También mencioné que tomaría un tiempo para explicar el formato literario y las estructuras del pacto.A mediados del siglo XX, un profesor de la Universidad de Michigan llamado Mendenhall escribió una monografía muy breve que apareció en el periódico casi como un ensayo titulado simplemente: “La ley y el pacto en el antiguo cercano oriente”.

Ahora, lo que el profesor Mendenhall hizo en ese trabajo fue resumir algunos descubrimientos extremadamente importantes del siglo XX, particularmente en este caso ya que se relacionaban con el antiguo pueblo heteo. Mendenhall notó que en los documentos –algunos documentos que se habían descubierto, que habían sobrevivido desde la antigüedad–notó que había una cierta estructura en los tratados que se hicieron en el mundo antiguo entre lo que se llamó el rey soberano y sus reyes vasallos.

Es decir, tienes un gran rey y él hace alianzas o un pacto con reyes menores, y en este arreglo o en este tratado soberano, como se le denomina, ciertas facetas aparecen regularmente en estos tratados. Voy a enumerar los elementos que encontramos en estos tratados antiguos. El primero es que estos tratados siempre contenían un preámbulo, tal como lo tiene la Constitución de Estados Unidos, y luego lo que siguió después del preámbulo fue lo que llamamos el prólogo histórico, y luego el prólogo histórico es seguido por las estipulaciones –o los términos del acuerdo—y luego esas estipulaciones son seguidas por sanciones y juramentos.

También tenemos ceremonias de ratificación y disposiciones para la renovación. Ahora bien, lo que este hombre notó en este análisis fue que este mismo formato se encuentra con frecuencia en las escrituras del Antiguo Testamento. Meredith Kline, profesora de Antiguo Testamento, ha escrito al menos dos libros que amplían este análisis de la estructura de los convenios que encontramos en la Biblia.

Esos dos libros se titulan en primer lugar, Tratado del Gran Rey y el segundo se llama Por juramento consignado, donde la Dra. Kline se explaya sobre el trabajo de Mendenhall para mostrar cómo se puede encontrar esta estructura de tratados en los documentos del Antiguo Testamento. Permítanme comenzar entonces con una breve introducción al capítulo veinte del libro de Éxodo. Creo que todos sabemos que Éxodo 20, uno de los capítulos más famosos del Antiguo Testamento, es muy conocido porque es en ese capítulo que encontramos el Decálogo, o los Diez Mandamientos, que forman la base fundamental o la base legal para la formación de la nación que Dios instituyó con su pueblo Israel. Y empieza así: “Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí.”

Lo que vemos aquí en esta breve introducción en el primer versículo de Éxodo 20 es un preámbulo y un prólogo histórico. El preámbulo es la situación en la cual el miembro soberano de este tratado, porque los tratados soberanos no eran pactos o convenios entre iguales. El soberano era el gran rey, como mencioné, y los otros reyes que se aliaron con él eran reyes menores, y entonces la soberanía descansaba en el soberano.

Y eso es lo que encontramos aquí en el Antiguo Testamento, que el socio soberano de este pacto es Dios; y Dios, en el preámbulo, se identifica a sí mismo. Él se presenta a sí mismo por su nombre, al igual que en el mundo heteo, el nombre del gran rey se declara primero. “Yo soy Yajabibi, rey de todos los heteos” y así por el estilo. Aquí notamos que en Éxodo 20, comienza con esta declaración: “Yo soy Yahweh, tu Dios”,

De tal manera que Dios se identifica por su nombre como el soberano en el tratado, y luego sigue el prólogo histórico. Una de las cosas fascinantes en el Antiguo Testamento es que encontramos estos prólogos históricos frecuentemente, en especial cuando hay ceremonias de renovación del pacto. Entonces el prólogo histórico actualizará la historia de la relación entre Dios y su pueblo.

De nuevo, es importante que comprendamos que el Dios al que servimos es un Dios personal. Él tiene un nombre y hay una historia de la relación entre Dios y su pueblo. Inicialmente, Dios se identifica aquí como el Señor del pueblo –Yahweh, su Señor—el que ha hecho…¿qué? “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto”.

Anteriormente, cuando Dios le hablaba a José, por ejemplo, decía: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.” Al decir eso, él se estaba identificando a sí mismo con la historia pasada de su relación con su pueblo. Ahora se está expandiendo. No solo es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, sino que ahora se lo conoce como el Dios que ha actuado en la historia para provocar el Éxodo. “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto”. Ahora, todo esto, todo este preámbulo y prólogo, antes de llegar a los términos del pacto.

Ahora, lo que Mendenhall llamó las estipulaciones, se refiere a esos artículos, ese contenido del tratado por el cual se hacen ciertas promesas o acuerdos. Esos son los términos del acuerdo. Así como cuando tenemos un contrato laboral hoy en día –si tú tienes un contrato donde trabajas, puedes estar bajo contrato con un empleador y tener una descripción de funciones. Y la descripción de funciones, especifica o establece las estipulaciones y los términos de tu empleo; eso incluye tanto tus responsabilidades como tus beneficios.

Por ejemplo, en el mundo heteo, el rey decía: “Yo soy Yajabibi, rey de todos los heteos y ahora prometo que protegeré tus tierras de reyes extranjeros. Mis ejércitos se mantendrán a tu disposición y actuarán cada vez que te sientas amenazado, y al mismo tiempo, es tu responsabilidad entregar a mis almacenes tantos costales de grano por año y tanto dinero de impuesto por año.” Esos son los términos del acuerdo.

En el contrato nupcial que tenemos hoy, tenemos ciertas promesas que se hacen, en la que nos comprometeos mutuamente, y decimos que prometemos amarnos y ser fieles y todas esas cosas que prometemos, en cualquier circunstancia, sea que estemos en enfermedad o en salud, en abundancia o en escasez, ya saben, hasta que la muerte nos separe.

Esas partes de la ceremonia nupcial incluyen las estipulaciones del acuerdo o del pacto. Ahora, la razón por la que menciono estas estipulaciones es porque tenemos que entender que el Decálogo, los diez mandamientos, implicó un resumen de las estipulaciones básicas del pacto con el que Dios hizo con y a través de Moisés.

Moisés es llamado el mediador del antiguo pacto. Es a través de Moisés que la ley ahora se le da a la nación, la ley que se expande mucho más allá de las obligaciones que Dios le impuso con anterioridad a Abraham, Isaac, Jacob y demás. Ahora tenemos esta codificación formal de todas las estipulaciones para que Israel sea una nación, para ser el pueblo de Dios en esta situación histórica redentora.

Y no solo tienes los diez mandamientos, o el decálogo, sino que lo que sigue a los diez mandamientos se llama el código de santidad, que se expande con mucho más detalle sobre las obligaciones que se establecen en los diez mandamientos. Este es otro aspecto que espero que encuentres interesante: que hay dos tipos distintos de leyes que son parte de este pacto que Dios establece con Moisés en el monte Sinaí.

A veces se conoce como el pacto Sinaítico porque fue dado a través de Moisés en el monte Sinaí. Y los dos tipos distintos de leyes que encontramos aquí en el libro de Éxodo y en todo el Pentateuco son lo que se llama ley casuística y el segundo se llama ley casuística. Ahora bien, estos términos pueden no ser familiares para todos, en especial el primero, apodíctico.

Ahora, ese es un término que casi nunca escuchamos, pero lo que se entiende por ley apodíctica son las leyes que se otorgan como universales, como principios universalmente vinculados que forman la base misma de todo el código legal de la nación.
En nuestra situación actual, podríamos ver un paralelo entre los diez mandamientos y su función en Israel y la declaración de derechos de nuestra Constitución estadounidense, porque todas las otras leyes de la tierra, de las cuales existen miles de leyes en las legislaciones, todas ellas siempre se juzgan de conformidad con, o en relación con, las leyes presentes en la Declaración de derechos en la Constitución.

Ahora, la razón por la que se llaman apodícticos es por la forma en que son dados y que son referidos. Siguen una fórmula determinada y esa fórmula aquí es: “Tú harás…” o “No lo harás…” Esa es la fórmula que no es una situación hipotética condicional, sino que es lo que hoy llamaríamos leyes absolutas. Quiero decir, esto es totalmente extraño para una cultura como la nuestra, donde hay personas que abrazan el relativismo y dicen que no hay nada absoluto excepto el absoluto de que no hay nada absolutamente nada absoluto.

Así que la ley apodíctica son los principios universales que definen todas las otras leyes específicas que vienen después. Ahora, la ley casuística, a diferencia de la ley apodíctica es la que comúnmente llamamos “jurisprudencia”. Jurisprudencia: ley que surge de situaciones de vida específicas y casos específicos.

Sabemos que cuando los abogados presentan casos en el tribunal de nuestro país, siempre están preocupados por encontrar precedentes para situaciones similares e intentar alentar al tribunal a aplicar una decisión previa a una situación que tal vez ahora es un poco diferente pero que, sin embargo, tiene suficientes similitudes con los hechos anteriores que fueron resueltos por el tribunal, que examinamos todo el cuerpo de la jurisprudencia para dar pautas a futuras decisiones.

Ahora bien, la fórmula de la jurisprudencia en el Antiguo Testamento es la siguiente: generalmente sigue este tipo de formato literario: si tal o cual, tal y tal cosa sucede, entonces tal o tal cosa y tal y tal debería ser la respuesta de la corte. Y estas leyes son ejemplares. Es decir, sería algo como esto. La jurisprudencia diría: si su buey aplasta el campo de otra persona, entonces se aplicarán ciertas penalidades o sanciones en ese caso. ¿Vieron? Hay un caso.

Ahora, si la Biblia cubriera todos los casos imaginables de jurisprudencia, entonces la Biblia sería un libro tan grande que se necesitaría una grúa para levantarla. Por eso existe la jurisprudencia como modelo o ejemplo de cómo debe administrarse la justicia. Supongan que ahora mi problema no es que mi buen haya pisoteado tu jardín de rosas, sino que mi cabra ha devorado tus gladiolos.

Es posible que la Biblia no hable específicamente acerca de las cabras comiendo gladiolos, pero vemos si hay un caso, una instancia, un ejemplo de algo similar en la Biblia de donde podemos sacar conclusiones. Y así es como funciona la jurisprudencia. Entonces, tienes tanto la ley apodíctica como la ley casuística, todas incluidas en este concepto que llamamos estipulaciones. Y así las estipulaciones del pacto que Dios hace con Moisés comienzan con declaraciones tales como: “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza”… y así sucesivamente a través de los diez mandamientos.

Ahora, luego de que se dan las estipulaciones, y tenemos que recordar, de paso, que la ley en el Antiguo Testamento no es algo abstracto que desciende del cielo aislado de cualquier contexto real. El contexto de esta ley es un pacto, y sigue siendo parte del pacto de gracia.

Entonces, no podemos decir que las leyes de Dios son contrarias a su gracia, pero sí, que vienen a nosotros como parte de la expresión de su bondad y misericordia, que Él incluso haría un trato con nosotros, que incluso Él sería nuestro Señor del pacto.

Es un acto completamente amable de parte de Dios. Y también tenemos que entender que las leyes de Dios, nuevamente, no son principios abstractos, sino que son las leyes de nuestro Dios personal. Obedecemos la ley no solo porque sean leyes, sino porque son leyes de Dios y queremos ser obedientes a Él, y queremos agradarle.

Y Él expresa su placer al darnos estas leyes para decirnos cómo vivir. Ahora, estas estipulaciones son seguidas por juramentos y sanciones, se toma juramento y en el caso que ya hemos visto, el caso de Abraham, Dios hizo un pacto con él y juró por Sí mismo.

Hizo un juramento, y ese juramento es una promesa solemne en donde promete cumplir los términos del pacto. Dios hizo ciertas promesas a Adán, hizo promesas a Noé, hizo promesas a Abraham, y ahora hace estas promesas al pueblo de Israel. Y la promesa que se genera en el antiguo pacto es la promesa de bendición.

Leemos, por ejemplo, en el capítulo 28 de Deuteronomio, y dice: “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios”. Y luego obtenemos esta larga lista de bendiciones prometidas.

“Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.” ¿Oyes lo que está diciendo? Él dice: “Si obedeces la ley de Dios, la bendición te acompañará en todas tus empresas. Serás bendecido en la cocina, serás bendecido en el dormitorio. Serás bendecido en tu morada; serán bendecido en la sala.

Serás bendecido en el país; serás bendecido en la ciudad. Cuando te levantes, cuando te acuestes, a donde sea que vayas, todo lo que hagas, recibirás la bendición que viene de Dios por cumplir las estipulaciones del pacto. Por otro lado, si no mantienes la bendición, o si no cumples con las estipulaciones del pacto, entonces habrá sanciones contra ti, y esas penas se expresan en el Antiguo Testamento en términos de maldiciones,

Leemos en el capítulo 27 de Deuteronomio estas declaraciones: “Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre. Maldito el que redujere el límite de su prójimo. Maldito el que hiciere errar al ciego en el camino”. Y la idea general aquí es que si rompes la ley de Dios, entonces la maldición te seguirá a todos lados.

“Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas”. Maldiciones por doquier. Esa es la pena o las sanciones, sanciones negativas, por no cumplir con las estipulaciones. Y luego, como ya hemos visto en el caso de Abraham, estos pactos son ratificados generalmente por algún tipo de ceremonia de corte, como la circuncisión, indicada entre los judíos.

Y, por último, había una disposición en estos antiguos pactos para tenerlos actualizados y lo vemos con frecuencia en el Antiguo Testamento, donde al final de la vida de Moisés, él reúne a todas las personas y realizan una renovación del pacto donde Moisés pasa la posta de su liderazgo a Josué.

Y luego en la vida de Josué, él realiza una ceremonia de renovación del pacto: “escogeos hoy a quién sirváis… pero yo y mi casa serviremos a Jehová.” Estas declaraciones son parte de toda esta amplia estructura de pacto, que veremos más en nuestra próxima sesión. La mayoría de nosotros somos muy cuidadosos con el entendimiento de los términos de los contratos que hacemos.

Recuerdo que el año pasado la asociación de acreditación de seminarios hizo su revisión de nuestro seminario en Orlando y todos los profesores fueron entrevistados por los funcionarios. En ese momento, yo era el decano de la institución; y me llamaron para una entrevista y estaban muy preocupados porque la facultad de nuestro seminario solo tiene contratos de un año. No tenemos tenencia en nuestra institución académica, y esta asociación de acreditación tuvo una mala impresión de eso.

Entonces me preguntaron de inmediato: “R.C., ¿cómo te sientes respecto a los términos de tu contrato? Y comencé a reír. Y dijeron: “Por qué te ríes?” Y dije: “Porque no tengo un contrato.” Dijeron: “Qué quieres decir con que no tienes un contrato?” Dije: “Bueno, no tengo un contrato escrito”. Le dije: “Salgo a cenar una vez al año con el presidente del seminario y nos sentamos y él me dice lo que quiere que se haga el próximo año y cuál será la compensación, y disfrutamos la comida, nos damos la mano al despedirnos y ambos olvidamos lo que acabamos de decir.”

Dije: “Tenemos una relación muy amistosa e informal. No me molesta en absoluto. Me alegra hacerlo”. Ellos pensaban que estaba siendo explotado y era terrible, por lo que dije: “No”. Les dije: “Estoy muy contento con esto porque entendemos cuáles son mis obligaciones y cuáles son los términos de nuestra relación”.

Entiendo la importancia de tener las cosas detalladas en los contratos y todos nosotros debemos ser cuidadosos y diligentes, en especial si tenemos un rol de superintendentes en un contrato industrial o algo por el estilo, que seamos diligentes en mantener los términos y las obligaciones de cualquier acuerdo que hayamos celebrado porque esto tiene su base en la misma relación que Dios tiene con su pueblo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

3/5 – No se aceptan actrices

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

3/5 – No se aceptan actrices

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/no-se-aceptan-actrices2/

Carmen Espaillat: Jennifer creció en una iglesia como una pequeña gran actriz. Luego descubrió el poder de la honestidad.

Jennifer: He sido una falsa; una mentirosa. Les he hecho creer a todos que yo soy una buena y feliz chica cristiana que ama estar aquí. Que está orgullosa de dirigir el coro y de estar envuelta en todo.   Que está orgullosa del hecho de ser la hija del pastor y de no tener nada malo que le puedan señalar.

Bueno, mentí.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy De Moss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

¿Por qué se arriesgaría alguien a ser dolorosamente honesta? ¿Realmente vale la pena hablar?

Vamos a explicar las grandes recompensas de la honestidad. Es fundamental para experimentar un avivamiento personal; acerca de lo cual hemos estado estudiando comenzando hace dos semanas en la serie En Busca de Dios.

Nancy: ¿Recuerdan como antes (esto ya no se hace mucho hoy día) solíamos firmar las cartas con la palabra “Sinceramente”? Esta palabra “sincera” es una palabra importante en el proceso de avivamiento, y aparece en el Nuevo Testamento en algunos pasajes significativos.

Uno de estos es 1 Timoteo 1:5, en donde el apóstol Pablo dice, “Pero el propósito de nuestra instrucción es”, el objetivo de nuestra ordenanza, el propósito de lo que hemos estado enseñando, “es el amor.”

Nosotros queremos que amen a Dios y que se amen unos a otros y a los demás, y que este amor brote, que surja de “un corazón puro, de una buena conciencia y una fe sincera.”

Pues bien, estos tres elementos – un corazón puro, una buena conciencia, y una fe sincera – son cosas de las que vamos a hablar mucho en estas próximas sesiones de la serie En Busca de Dios, porque si vamos a experimentar amor – amor por Dios y amor por los demás- son todos requisitos para experimentarlo.

Entonces el objetivo es amor, y esto surge de un corazón que es puro, una conciencia limpia, y de una fe que es sincera.

Pablo dice en Filipenses 1:10, “Oro para que seáis puros (sinceros) e irreprensibles para el día de Cristo”.

La palabra sincero viene de dos palabras en Latín – sine cerus- que significan “ sin cera.” Ahora bien, los comentadores bíblicos debaten sobre la forma como esta palabra vino a ser utilizada y lo que realmente significa en el contexto del Nuevo Testamento.

Algunos de ellos sugieren que está relacionada con la imagen de los antiguos alfareros, particularmente en la ciudad de Corinto. Este era un negocio lucrativo.

Primeramente se hacía la vasija; luego se colocaba en un horno para que se endureciera, y entonces, luego de sacarla del horno, los alfareros de buen prestigio revisaban la pieza de barro para ver si se le había hecho alguna grieta en el proceso de endurecimiento.

Si había una rotura en la vasija, ellos desechaban la pieza de barro y empezaban el proceso de nuevo. Esto hacía que la pieza de barro sin grietas fuera bastante valiosa.

Ahora bien, habían algunos alfareros que querían ganarse el dinero más fácil y reducían los gastos. Al final, estos eran menos respetados, porque tomaban una pieza imperfecta y le untaban cera en las grietas.

Algunos de estos alfareros vendían las vasijas con cera como si fueran de primera calidad. Y a simple vista, si no la observabas con cuidado, no veías la diferencia.

Estos alfareros estaban socavando a los alfareros sinceros, aquellos que hacían vasijas sin cera: sine cerus. Los alfareros más respetables comenzaron entonces a colocar letreros en su entrada que decían “Sine cerus, que significaba: “Esta tienda vende vasijas sin cera. Son puras. Son limpias. Completas. No tienen desperfectos.”

Ahora bien, hay algunas palabras diferentes utilizadas en el Nuevo Testamento en el lenguaje griego que se traducen como sincero. Una de esas palabras es “transparencia”. Pureza. Sinceridad. Significa “sin mezclar,” o “sin ningún engaño.”

Hay otra palabra – una palabra similar en el griego – que se traduce sincero, y esta palabra realmente significa “juzgado por la luz del sol” literalmente; “genuinidad probada y comprobada.” El diccionario Expositivo Vine dice que esta palabra significa “libre de marca o culpa al grado de soportar el examen completo del esplendor del sol.”

Es decir que cuando el sol brille sobre esta pieza de alfarería, no se verá ninguna rotura cubierta con cera. Se puede poner bajo la luz del sol y se verá limpio, completo y puro.

Cuando pienso en algo que está siendo probado por la luz del sol, pienso en mis ventanas. Puedes pensar que están limpias hasta que les da la luz del sol de las cuatro de la tarde, porque la luz del sol a esta hora tiene la capacidad de evidenciar cosas que antes no se veían – allí son probadas por la luz del sol.

Sincero significa que puede pasar la prueba de pureza debajo del sol. Es genuino; es puro. Jesús es la luz del mundo. El brilla con Su luz en nuestros corazones. Dios es la luz. En El no hay oscuridad.

Cuando estamos en Su presencia, Su luz brilla sobre nosotros, y la pregunta es: ¿Qué muestra la luz? ¿Somos sinceros? ¿Estamos sin cera, sin pretensiones, sin encubrimientos?

¿O hemos tratado de remendar las partes problemáticas de nuestras vidas, las imperfecciones, remendándolas para que nadie más pueda verlas? Y entonces viene Dios con Su omnipresencia, omnisciencia, con Su ojo iluminado y dice, “Yo veo eso”.

Hay un poco de cera allí. Hay un poco de encubrimiento aquí. Hay un poco de pretensiones. Esta no es una vasija pura. Hay un poco de cera. “Esta es la realidad”, ¿es esto lo que queremos que Dios diga cuando Él haga brillar Su luz en nuestros corazones?

Ahora bien, el opuesto de la palabra sincera sería la palabra hipocresía o hipócrita. Esta palabra se deriva de una palabra griega que significa “actor”.

Significa actuar un papel, pretender. Los actores en escena en las obras griegas utilizaban máscaras para interpretar a sus personajes. Se colocaban la máscara sobre sus rostros, y no se podía saber entonces quién era quién. Estaban pretendiendo ser alguien que realmente no eran.

Eran falsificadores, y la palabra hipócrita significa “alguien que pretende ser alguien más o mejor de lo que realmente es”. ¿Recuerdan que la mayor crítica de Jesús en el Nuevo Testamento no fue hacia aquellos que sabían que eran pecadores – la mujer atrapada en adulterio, el colector de impuestos, el engañador, el ladrón? Ellos sabían que eran pecadores.

La mayor crítica de Jesús fue hacia aquellas personas que se ponían máscaras – los hipócritas, las personas que estaban interpretando un papel. Los fariseos; esto es lo que ha venido a significar esta palabra para nosotros, ¿no es así? El hipócrita: alguien que interpreta un papel.

Estas eran personas que usualmente pretendían ser más religiosas de lo que realmente eran. Utilizaban máscaras para encubrir la corrupción de sus corazones.

Durante los últimos 25 años, he tenido el privilegio de servir como parte del equipo de Life Action Ministries, el cual es un ministerio de avivamiento que lleva este mensaje de buscarle a El; de avivamiento – personal y corporativo – a las iglesias locales a través de todos los Estados Unidos.

Por un número de años, mientras he formando parte de este ministerio, he tenido el privilegio de estar en estas reuniones de avivamiento en las iglesias locales y de escuchar a diferentes personas compartir lo que Dios ha estado haciendo en sus vidas mientras las máscaras se han ido cayendo, y las personas se han ido sincerando.

Quisiera compartir con ustedes algunas reseñas de testimonios recientes compartidos durante los servicios de Life Action Ministries. Tenemos el permiso de las mujeres que han compartido estos testimonios para compartirlo con ustedes también.

Ambas eran miembros de sus iglesias, líderes en sus iglesias. Escuchen uno detrás del otro, mientras reconocen públicamente delante de sus iglesias que la impresión que habían querido causar recientemente, ante los demás, no había sido sincera.

1ra Reseña: Vine a esta cruzada diciéndole al Señor, “Señor, sé que hay cosas que están mal en mí, y no sé realmente que son”. Estaba tan llena de orgullo que no podía ver.

Hay muchas cosas mal, pero ésta me impactó. No puedo recordar en cual versículo están ahora, pero usted la repetía una y otra vez: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!” (ver Mateo 23:13-29).

Yo soy co-comandante del programa de OANSA, y yo no he memorizado un versículo en …no sé ni siquiera cuanto tiempo. Semana tras semana sus hijos han venido, y yo les pido disculpas a todos. Les pido tanto perdón. Cuánto lo siento!

Estoy parada ante ustedes, de frente a ustedes, porque no he sido la comandante que debía ser, y les pido que me perdonen.

2da Reseña: He sido una falsa; una mentirosa. Les he hecho creer a todos que yo soy una buena y feliz chica cristiana que ama estar aquí. Que está orgullosa de dirigir el coro y de estar envuelta en todo.   Que está orgullosa del hecho de ser la hija del pastor y de no tener nada malo que le puedan señalar.

Bueno, he mentido. Me he vuelto amargada, llena de ira. Cuando llego al parqueo de la iglesia, lo odio. Me he airado contra Dios, a tal punto que me he resentido contra ustedes.

Me he resentido contra mi familia, contra mi padre, resentido contra él, por qué Dios me hizo y por las cosas que El me dio. Desespero a mi esposo porque estoy enojada, y necesito pedirles que me perdonen por engañarles haciéndoles creer que era alguien que realmente no soy.

Necesito de sus oraciones para que el gozo del Señor vuelva a mi corazón y vuelva a sentirme que estoy en la compañía de Dios y en compañía de ustedes. Me siento tan avergonzada de mi misma por tratar de engañarles. Esto es tan vergonzoso para mí.   Soy una pequeña gran actriz, pero mis murallas han caído, y hoy conocen a la Jennifer real.

Quiero que sepan que yo les amo, y que amo al Señor, y estoy lista para cambiar.

Nancy: Jennifer dijo, “Soy una pequeña gran actriz”. ¿Pero pudieron percibir a través de sus lágrimas la libertad que salía de su corazón cuando ella dijo, “Ahora conocen la verdadera yo”?

Es trabajoso mantener una máscara. Es difícil vivir pretendiendo. Te desgastará.

Entonces, cuando la luz de la presencia de Dios escudriñe tu vida y sea expuesta a la luz, ¿diría Dios que tu vida es sincera, sin hipocresía, sin cera, sin pretensiones, sin interpretaciones, sin actuaciones, solo real, limpia y pura delante de El?

Si no, camina hacia la luz. Sé honesta con Dios. Dile, “He sido una hipócrita. He estado actuando, pero quiero ser veraz. Quiero ser honesta. Quiero simplemente ser quien soy, y quiero que Tú me transformes en lo que Tú quieras que yo sea.”

Oh Señor cómo oro para que Tú envíes un avivamiento de honestidad a nuestros corazones, a nuestras iglesias – que dejemos las pretensiones. Perdónanos, Oh Señor, por nuestra hipocresía, por actuar como si todo estuviera bien, cuando estamos encubriendo nuestra ira y amargura, sensualidad e impureza, lujuria, codicia e idolatría.

OH Señor, ayúdanos a ser veraces delante de Ti, a ser sinceros y honestos. Y que entonces Tú puedas limpiar por la sangre de Jesús, todo aquello que saquemos a la luz; que Tú puedas limpiar, lavar, y hacer de nuevo. ¿Harías esto Señor, en nuestros corazones? Oro esto en el nombre de Jesús; Amén!.

Carmen: Dios ofrece libertad para cualquiera que esté cansada de luchar para mantener una imagen falsa. Nancy volverá en un momento para continuar hablando sobre este tema tan crucial de la honestidad.

Si este programa ha sido provechoso para tu vida, visita nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com para que te informes sobre cómo puedes adquirir el libro de estudio En Busca de Dios que acompaña esta serie. Este estudio también incluye temas como el arrepentimiento, la humildad y la pureza sexual. La sección acerca de la honestidad, que es el tema que comenzamos a estudiar ayer, te guiará en un proceso de cambio. Te enseñará lo que la Biblia tiene que decir sobre este importante tema, y te ayudará a identificar áreas en las que quizás no estés siendo totalmente íntegra.

Visita tu librería cristiana favorita para obtener el libro, o llámanos al 1-800-569-5959 para ordenar tu copia (aceptamos órdenes desde los EEUU y Canadá). También puedes visitar nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com para saber cómo puedes adquirirlo.

Bien, aquí está Nancy de vuelta con más sobre la honestidad.

Nancy: Si han viajado en avión después del 11 de septiembre del 2001, saben que los controles de seguridad han incrementado, y hoy en día se utilizan siempre los detectores de metales. Pareciera que a donde quiera que vamos, debemos pasar por un nuevo chequeo de seguridad.

Están buscando cosas en tu persona: “Quítese los zapatos, quítese el abrigo, sáquese los bolsillos; su equipaje será chequeado; tenemos equipos sofisticados de rayos x”. Quieren saber lo que hay adentro, lo que pudieras querer esconder, lo que pudieras querer encubrir, y lo que pudieras estar pretendiendo.

Bueno, hoy yo les invito a que juntos pasemos por la máquina de rayos x de Dios – la de Él es mucho más sofisticada que cualquier sistema que pudieran utilizar en el aeropuerto- y permitamos que Dios escudriñe nuestros corazones. Estamos hablando de honestidad: no solamente de decir la verdad, sino de vivir la verdad. Tratar con la verdad aún en la parte más íntima de nuestro ser.

Hebreos 4:12 dice que la palabra de Dios es viva; es eficaz; es poderosa; es más cortante que una espada de doble filo; penetra hasta la división del alma y del espíritu.

¿Cómo puedes dividir entre el alma y el espíritu? ¿Crees que puedas ver en dónde esta la división entre alma y espíritu? Sin embargo la Palabra de Dios penetra hasta estos finos puntos y parte nuestros corazones.

Discierne entre ligaduras y tuétanos. Discierne entre los pensamientos y las intenciones del corazón. La palabra de Dios expone lo que realmente estoy pensando, mis motivaciones, quien realmente soy. El versículo 13, “ Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”.

Hoy y en las siguientes secciones, quiero que nosotros hablemos acerca de vivir en honestidad delante de Dios. Primero, hoy y mañana, hablaremos acerca de vivir honestamente delante de los demás. Viviendo como dijo un escritor, “con el techo quitado en nuestra relación con Dios y nuestras paredes derrumbadas en nuestras relaciones con los demás”. Este es un corazón honesto, transparente y humilde que Dios puede avivar.

Primero que nada, sin techo: ser honesto con Dios. ¿Con qué necesitamos ser honestos con Dios? Con nuestra condición espiritual real. Acerca de cómo realmente somos. Acerca de quiénes realmente somos.

Recuerdan a Jacob en el Viejo Testamento. Su nombre significa “engañador”. El fue un cómplice; el fue un manipulador desde el vientre. O sea, él nació siendo intrigante y maquinador.

El engañó a su hermano, ¿recuerdan?, acerca de la primogenitura. Luego engañó a su padre. Leemos la historia en Génesis 27. Jacob siendo el segundo hijo reclamó la bendición de su padre Isaac cuando este tenía la intención de dársela a su primogénito, Esaú.

Pero Isaac estaba viejo; estaba ciego. El no podía ver, y Jacob cubrió sus bases. El supo como fingir ser el hermano que en realidad no era.

Génesis 27:18 dice, “Entonces él fue a su padre, y dijo: Padre mío. Y éste respondió: Aquí estoy. ¿Quién eres, hijo mío?” Importante pregunta. “Jacob dijo a su padre, ‘Soy yo Esaú tu primogénito’” (versículo 19).

Él hizo lo que había estado haciendo toda su vida – engañando, mintiendo, pretendiendo ser alguien que él no era. “Soy Esaú”.

¿Quién eres tú? Yo soy Esaú. “He hecho como me has dicho; ahora siéntate y come para que sigas mi juego, y me bendigas”. Jacob tenía una agenda; él estaba tras obtener lo que quería, y con tal de seguir su agenda, él tenía un papel que jugar para llevarla a cabo.

Ahora sigamos adelante, años más tarde, llegamos entonces a la escena en donde Jacob lucha con un ángel de Dios, Génesis 32:24-30. Recuerdan, que era media noche, y el ángel le dice a Jacob, “Cuál es tu nombre?” (versículo 27). Es la misma pregunta que su padre le había hecho años antes.   Esta vez la respuesta es, “Jacob”.

Por primera vez, creo, que en su vida, Jacob realmente salió a la luz, porque al reconocer quien él era, estaba diciendo, “Soy Jacob, el engañador. Yo soy el que mintió, confabuló, organizó y manipuló toda su vida. Ese soy yo realmente”.

Y es que Jacob sabía que no podía seguirle mintiendo a Dios. El sabía que tenía que salir a la luz. Este ángel de Dios – una aparición pre encarnada de Cristo, creo – luchó con él hasta que lo venció.

Jacob sabía que había perdido la batalla por querer pretender. El no podía seguir actuando, por lo que finalmente dijo, “Yo soy Jacob. Ese soy yo realmente.”   Por primera vez, él fue honesto.

Pienso en un hombre que se puso de pie durante un servicio de Life Action Ministries que estábamos llevando a cabo en una iglesia en Texas, hace ya unos años; todavía recuerdo esto. El hombre se paró – este era un hombre de negocios – y dijo “Soy un ladrón”.

La gente lo miraba como, “Un hombre parándose en la iglesia y diciendo, “Yo soy un ladrón?! Este no es el lugar en donde admites cosas como esas!” Pero este si es el lugar en donde debiéramos admitir cosas como estas. Sí, esa es la verdad!

Este hombre era un contable, y él reconoció que había robado de la cuenta de retiro de su madre. El había estado manejando sus asuntos, y él se paró en frente de esa congregación y caminó hacia la luz y dijo, “Soy un ladrón. Eso es lo que realmente soy”.

Mientras me preparaba para esta serie, estaba buscando unos archivos en mi computadora. Me encontré con unas anotaciones de un diario que había hecho hace unos años atrás, y mi mente regresó a algunas cosas que había olvidado. Y como Dios me tomó, en aquel punto de mi vida, y me llevó a caminar hacia la luz, a sincerarme.

Déjenme leerles algunas de las cosas que escribí en esa parte del diario, mientras aprendía a sincerarme con Dios. Escribí:

‘Durante días, he estado caminando en la carne. He sido negativa, crítica, controladora, tensa, egoísta, y reaccionaria, y yo sé que mi espíritu ha afectado desagradablemente a aquellos que están alrededor de mí.

He pensado y hablado de manera irrespetuosa a hombres de Dios. No los he considerado como mejores que a mi misma; he criticado sus acciones y cuestionado sus corazones. He evaluado y criticado sus mensajes. Me he auto-exaltado a mi misma y mis opiniones, y he menospreciado las opiniones de otros. He pensado más en controlar que en servir.

No he contenido mi lengua; no he sido una animadora, sino una crítica. He sido la mujer necia, de la que he escrito, que destruye su casa con sus propias manos.’ [Pasé por un proceso expreso de honestidad con Dios.] ‘Esto es lo que ha estado sucediendo en mi corazón’.

Ahora, mucho de lo que he confesado no hubiera sido percibido por algunas personas, pero sí por otras.

Pero primero tenía que ser honesta con Dios y decir, “Soy controladora. Tengo que hacerlo a mi manera. Tengo que asegurarme que todos actúen según mi estándar”. Simplemente me sinceré delante del Señor.

Quiero decirles, que el sincerarme con Dios me trajo tal libertad y alivio. ¿Quién eres? ¿Cuál es tu nombre? ¿Esaú o Jacob? Sé honesta. ¿Estás enojada? ¿Eres una mentirosa? ¿Eres inmoral?

Tal vez no te has convertido, sentada en la iglesia como una buena cristiana, pero nunca has nacido de nuevo… ¿Egoísta? ¿Adicta? Estamos hablando de motivaciones, valores, actitudes, comportamiento, y carácter.

Pasa por la máquina de rayos x de Dios. Deja que El encienda la luz, y sincérate con El. Dile, “Señor, escudriña mi corazón. Enséñame lo que Tu ves; y lo que sea que veas, lo que sea que Tu digas, yo estaré de acuerdo contigo.

Señor, oramos para que nos escudriñes; para que nos pruebes; enciende Tu luz en nuestros corazones. Ayúdanos a alinearnos con Tu verdad; sin pretensiones, sin encubrimientos, sin falsedades, sin actuaciones, simplemente a ser honestas, reales, con un corazón puro delante de ti; saber que todo está bien entre nuestras almas y el Salvador, en los matrimonios, en los hogares, en los trabajos; saber que están caminando en obediencia a El.

Gracias Señor, que mientras nos alcanzas, Tú nos limpias por la sangre de Jesús. Que esta sea la experiencia de cada uno en este lugar. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Es fácil ponernos una máscara día tras día y dar una falsa impresión. Nancy DeMoss de Wolgemuth nos recuerda cuánta libertad experimentamos cuando nos quitamos esa máscara y nos sinceramos con Dios.

Las enseñanzas de hoy son parte de una serie llamada En Busca de Dios. Es acerca de una experiencia de gozo y avivamiento personal. Si el programa de hoy sobre la honestidad te ha sido de ayuda y convicción, entonces la serie completa será de mucho provecho, al igual que el libro de estudio. Para saber cómo puedes obtener la copia de este libro visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Descubre el gozo que viene de la humildad, la pureza, la gracia, la obediencia, y el perdón. Hay tanta libertad y gozo cuando le permitimos a Dios desarrollar estas características en nosotros. Sigue descubriendo el gozo del avivamiento personal mientras continúas con nosotras en esta serie.

Bien, ¿ya te registraste para la conferencia Mujer Verdadera: En Busca de Dios a celebrarse en la ciudad de Querétaro, México en marzo del año entrante? Acompaña a Nancy, Mary Kassian, Dannah Gresh y Dámaris Carbaugh. Ven y trae un grupo de amigas para que sean animadas y refrescadas. Visita MujerVerdadera17.com para más informes acerca de cómo puedes ser parte.

Una vez seas honesta con Dios, usualmente hay otro paso que dar: ser honesta con los demás. Averigua por qué, mañana, mientras Nancy continúa con esta hermosa serie: En Busca de Dios.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Una Orquesta Milenaria

Isha – Salmos

DÍA 54 – Salmo 33

Dosis: Gratitud y Alabanza

Una Orquesta Milenaria

“Canten al SEÑOR con alegría, ustedes los justos; es propio de los íntegros alabar al SEÑOR. Alaben al SEÑOR al son del arpa; entonen alabanzas con el decacordio. Cántenle una canción nueva; toquen con destreza, y den voces de alegría.” (Salmo 33:1–3) (NVI)

¿Recuerdas haber entrado a una iglesia dónde la alabanza era casi nula? Es decir, ¿dónde los fieles no cantaban? ¿Y conoces alguna otra dónde la alabanza era tan potente que retumbaba en las paredes del templo? La alabanza siempre surge de un corazón agradecido. En esta ocasión el salmista invita a los justos a alabar a Dios, a dar la honra debida a su nombre, es decir, hablar bien de él, proclamar sus hechos con alegría, ¡a viva voz!. Este santo gozo debe ir acompañado con cánticos, e instrumentos, ya sea de cuerda, viento y percusión. A través de los siglos Dios se ha deleitado en escuchar las alabanzas de sus fieles como una orquesta milenaria.

¿Cuáles son los motivos que te impulsan a alabar a Dios? En este salmo son muchos: su justicia, su bondad, su verdad, sus obras, su palabra, su poder, su soberanía, su providencia y los cuidados especiales hacia su pueblo. Parece mentira que en un solo salmo haya tanto por agradecer. Si haces una revisión rápida a tu vida ¿cuántos motivos hallarías? El salmista nos recuerda que todos ellos deben ser motivos de alegría.

Es interesante notar la profunda base teológica de este Salmo. El salmista menciona varios de los atributos de Dios que afectan directamente nuestras vidas, por los cuáles él merece ser alabado:” La palabra del SEÑOR es justa; fieles son todas sus obras. El SEÑOR ama la justicia y el derecho; llena está la tierra de su amor.”

Un gran motivo de regocijo es la eficacia y la justicia de la palabra de Dios. Se refiere también a sus bondadosas obras, realza su fidelidad y su amor. El Señor merece ser alabado porque es un Dios de justicia. Pero además añade: El SEÑOR observa desde el cielo y ve a toda la humanidad; él contempla desde su trono a todos los habitantes de la tierra. Él es quien formó el corazón de todos, y quien conoce a fondo todas sus acciones.”

Esta última afirmación puede ser motivo de temor y a la vez de confianza. Temor porque sabemos que nada escapa a su conocimiento, ni nuestros más íntimos pensamientos. Y cuando esos pensamientos no son buenos ni están conforme a su voluntad Dios lo sabe. Pero a la vez nos asegura que positivamente Dios sabe cuando nuestras motivaciones le agradan. Que Dios lee y conoce nuestra integridad. Y que cuando sus ojos se posan en la humanidad no ve una gran masa de gente, sino te ve a ti y a mí personalmente.

Oración: Señor enséñame a alabarte con alegría e integridad de corazón y a valorar tu justicia y fidelidad en mi vida. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 69). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Cambiar de amo

Jueves 17 Octubre

En aquel tiempo estabais sin Cristo… sin esperanza y sin Dios en el mundo.

Efesios 2:12

(Dios) librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra. Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso.

Salmo 72:12-13

Cambiar de amo

http://labuenasemilla.net/20191017

La Biblia nos presenta la historia de un joven que se encontraba en una situación desesperada en tiempos del rey David (1 Samuel 30:11-20). Era esclavo y había sido cruelmente abandonado en el camino por su amo, porque estaba enfermo. Sin alimento, sin agua y sin fuerzas, no tenía ninguna esperanza. Sus pensamientos se nublaban. Se estaba muriendo.

Situación dramática y dolorosa de los que a veces dejan escapar esta expresión: ¡me abandonaron!

Pero el relato continúa y nos muestra que, sin proponérselo, David y su tropa hallaron a este joven. David se detuvo, se ocupó del enfermo, le dio comida y bebida. Recuperado y agradecido, el joven siguió a David: cambió de amo.

Como David, Jesucristo quiere responder hoy a nuestras necesidades, incluso si nuestra situación es desesperada. Podemos haber sido abandonados por todos, rechazados por nuestra familia, despedidos por nuestro patrono. David, sin haberlo planeado, se encontró en el camino con este joven, pero Jesús sí sabe exactamente dónde y cómo estamos. “El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). Él quiere que cambiemos de amo, que abandonemos nuestra vida pasada y la esclavitud de Satanás, para seguirle a él, el Salvador que nos ama.

A quien lo recibe, le da la vida eterna; y enseguida satisface sus necesidades básicas, de corazón y de espíritu, se ocupa de él y lo toma a su servicio para la gloria de Dios.

Nehemías 3 – Juan 7:1-31 – Salmo 118:10-14 – Proverbios 25:16-17

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