ESPERANZA DEL CIELO

Octubre 15

ESPERANZA DEL CIELO

Gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos.

Romanos 8:23-24

Las pruebas en la vida de un creyente aumentan su esperanza del cielo. Así como las pruebas crean un creciente desinterés por el mundo efímero, también crean un mayor deseo, por ejemplo, de reunirse con un ser querido que se ha ido para estar con el Señor. Si los seres más queridos de su vida han ido a la presencia de nuestro Salvador, y si usted ha invertido su tiempo y su dinero en las cosas eternas, entonces no tendrá muchas ataduras con este mundo transitorio.

Más allá de esta vida de sufrimiento hay un futuro glorioso para el creyente que nos hace desear aun más el cumplimiento de la salvación. De modo que las pruebas nos dan un mayor aprecio de lo que es eterno; nos ayudan a anhelar la ciudad eterna del cielo.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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7/9 – La Batalla Espiritual de la oración 

El Amor que Vale

Serie: El increíble poder de la autoridad de Dios

7/9 – La Batalla Espiritual de la oración

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

2/41 – El Significado de la Vida

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

2/41 – El Significado de la Vida

Stephen Davey

Texto: Pasajes Seleccionados
Antes de adentrarnos a la epístola de Pablo a los Filipenses, tomaremos un tiempo para conocer los inicios de la Iglesia en Filipos; ya que, al conocer a los recipientes de esta carta, podremos entender de mejor manera el contenido de la misma

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

http://www.sabiduriaespanol.org

La redención de Noé

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

La redención de Noé

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/29501482

Creo que todos nosotros tenemos una cosa en común, y es que sin importar cuánto disfrutemos nuestro trabajo y labores (nuestras vocaciones) también disfrutamos de algunas formas de recreación. No sé lo que te guste hacer para recrearte, pero a mí me gusta tocar música, me gusta jugar golf, y hay algunas actividades que disfruto como recreación.

Pero ¿que quiero decir con “recreación”? y ¿Por qué la “recreación” es llamada “recreación”? Voy a escribir esta palabra en la pizarra como para que algunos de ustedes no puedan verla, y solo tendrán que imaginarla. Es la palabra “recreación” y el prefijo “re” ¿qué significa? “Otra vez” o “Nuevo”. Y la raíz de la palabra “creación” tiene que ver con que el mundo fue creado y formado por Dios.

Génesis uno nos habla acerca de la obra de creación de Dios, pero también hay una especie de recreación que, en primera instancia, se refiere bíblicamente al fin del tiempo del plan de redención de Dios cuando renovará este universo caído. Recuerda cómo Pablo nos dice en Romanos que toda la creación gime a una con dolores de parto, esperando por la redención de los hijos de los hombres.

Esto quiere decir que nosotros hemos llevado a toda la naturaleza a la ruina. Aun los animales y las plantas están, en su propia forma, anhelando la perfecta renovación, la restauración del cosmos—incluso todo el reino animal cayó mientras caíamos bajo él. Me es interesante que cuando la maldición es pronunciada sobre Adán y Eva, y cómo aparece la enemistas que existe no solo entre el ser humano y Satanás, sino también entre humanos y otros humanos y también entre los humanos y la naturaleza y también entre la persona consigo misma.

Pero la mayor enemistad es entre nosotros y Dios. Pero la ruptura de la camaradería entre nosotros y Dios también distorsionó y arruinó nuestras relaciones interpersonales. Una vez que el pecado entra en los seres humanos, afecta las relaciones. Obviamente afecta tu relación con Dios. Afecta tus relaciones con otras personas y las de otras personas contigo.

También afecta tu relación contigo mismo. Existe ese concepto de auto distanciamiento. No estamos en paz ni aun con nosotros mismos. Pero más allá de eso, las Escrituras hablan de un distanciamiento, o una alienación, entre nosotros mismos como pecadores y todo el reino animal, del cual se suponía que íbamos a tener dominio y debíamos cuidar con amor y nutrir. Algunas veces me paró frente a una ventana y veo a un ave aterrizar en el patio y la observo buscar comida por sí misma, pero por todo el tiempo que anda buscando comida, pareciera como si tuviera un espasmo de terror.

La cabeza nunca está fija, siempre está subiendo y bajando, zigzagueando y sus ojos mirando alrededor buscando depredadores—un gato, buscando un halcón—pero sobretodo, buscando seres humanos. Yo acostumbraba a cazar en las montañas de Pensilvania, me metía por el bosque solo, y cada vez que entraba al bosque, lo que me llamaba más la atención era ese silencio absoluto. Disfrutaba el silencio al caminar entre los árboles. No oías el escándalo de la gente o los autos o ninguna de esas cosas similares o maquinarias. Solo camina por un bosque y verás cuán silencioso es. Y luego tomaría algún tiempo para adentrarme en el bosque, luego me sentaría sobre un tronco o aun sobre un árbol en pie, y no haría ningún ruido por 15, 20 o 30 minutos, uniéndome al silencio del bosque.

Y luego algo extraordinario tomaría lugar. De repente, empiezas a escuchar ruidos. Escuchas el rasguño de una pequeña pata, escuchas el piar de las aves y es como si el bosque cobrara vida y la fauna empieza a aparecer y congregarse para empezar sus actividades normales, siempre y cuando ellos sepan que no estás por allí. Pero tan pronto como la presencia humana se manifiesta, todo cambia. Lo puedes llamar instinto—o como quieras llamarlo—pero hay un temor básico que los animales nos tienen y ellos tienen razones fundadas para temernos porque hemos contaminado el ambiente.

Le hemos hecho daño a su experiencia de vida diseñada bajo la agencia creativa de Dios. Y así, toda la creación espera con ansias el día final de la recreación final, el descanso final, la renovación y una nueva página. Pero aun la idea de redención, del redimir no solo a la gente, sino a todo el cosmos, de la creación es anunciada muy temprano en el libro del Génesis, y se encuentra en la historia del diluvio donde, como sabemos, Dios visitó con juicio sobre la tierra.

Pero Él salva pares de criaturas de la tierra que son puestas a salvo en el arca, y bajo la familia de Noé. Y después de que las lluvias cesan y las inundaciones retroceden, Noé envía una paloma que regresa, y vemos que la tierra se está secando, y los habitantes de arca desembarcan sobre el monte Ararat en tierra seca. Ahora, Dios renueva su pacto con los seres humanos, y llamamos a ese nuevo pacto que Dios hace en ese momento como Pacto Noénico—esto es el pacto que Dios hace con Noé.

En un sentido muy real, Noé está repitiendo a Adán. Él es la nueva cabeza de la raza humana porque todo el resto de la raza humana ha sido aniquilada por su maldad. Y así Dios reinstaura y reinstituye su pacto de creación. Y éste es importante porque los términos de tal pacto de creación que Dios hace con Noé han de ser vistos como parte de las ordenanzas de la creación. Ahora, permítanme recordarles una vez más de lo que estamos hablando cuando hablamos de las ordenanzas de la creación.

Justo esta semana recibí una carta de un abogado que ha estado trabajando con líderes nacionales en un esfuerzo para llamar al pueblo de los Estados Unidos, los abogados, los legisladores y la rama ejecutiva del gobierno de los Estados Unidos y también el poder judicial del país de regreso a las raíces norteamericanas. Y la tesis que este abogado ha escrito sobre dice que la constitución no debe ser entendida como un documento de nova o nuevo que de repente apareció al final del siglo dieciocho, sino que este fluye de las afirmaciones hechas en la declaración de la independencia, donde en ese documento esa idea es afirmada, de que somos hechos por un Creador, y que se nos ha investido, por nuestro Creador, con ciertos derechos inalienables.

Ahora, por supuesto, lo que esta persona está escribiendo en el ensayo es que Dios—que realmente creemos, antes que nada, que hay un Dios que establece el gobierno en primer lugar y que, en segundo lugar, creemos que Él—como Creador—ha dotado a la gente con derechos. ¿Existe tal cosa como la Ley Natural? Recordemos todas las trifulcas que se levantaron cuando en Estados Unidos Clarence Thomas fue nombrado para ser miembro de la Corte Suprema de Justicia y cuando en una de las audiencias Joe Biden interrogó a Thomas sobre el tema de la Ley Natural porque hay muy pocas instituciones que siquiera enseñan Ley Natural.

Esta es una idea que ahora es considerada pasada de moda por la cultura. Pero Clarence Thomas era una especie de reliquia, un apéndice de una era pasada y extraña porque todavía seguía sosteniendo la idea de que la naturaleza misma revela ciertas leyes básicas que se aplican a todos—lo que los filósofos llaman la “igualdad general”—que si estudias todas las culturas del mundo y observas sus códigos legales, verás toda clase de diferencias y tonalidades que hacen cada cultura distinta de las otras y cada sociedad distinta.

Pero al mismo tiempo, verás ese compromiso básico y fundamental con ciertas leyes. Y esas leyes de las naciones, el “jus Gentium” o la ley internacional, como es llamada—la igualdad general es entendida como un reflejo de las leyes que no son dadas a cristianos por ser cristianos o a judíos por ser judíos, sino que son dadas a los seres humanos por ser seres humanos. Así como recordamos que cuando Dios creó a Adán y Eva, tuvimos el pacto de creación que fue hecho entre Dios y todos los seres humanos.

Y yo dije en ese momento que cuando lo observamos estamos de forma inexorable atados a tal pacto de creación, que todos nosotros estamos aquí como resultado de la actividad del Creador, y todos nosotros rendimos cuentas al Creador. Y todos nosotros estamos bajo pacto con Dios ya sea que queramos estar o no, sea que nos guste o no, o sea que creamos en Él o no.

Lo que dije en ese momento es que si dices, “No creo en Dios y no soy responsable de mantener esas leyes de las que dices que están en la creación”, de seguro querrás abandonar el pacto, pero no puedes hacerlo. Cada persona está en una relación de pacto con Dios.

Podríamos no estar todos en el Nuevo Pacto—en el Pacto Cristiano—o en el Pacto Judío o algo como eso, pero todos sí estamos en el Pacto de Creación. Y la pregunta final es, ¿Somos guardadores o quebradores del pacto? Bueno, por naturaleza rompemos el pacto, pero lo que quisiera que entendamos es que después del diluvio, el Señor renovó el pacto de creación con Noé.

Ahora, veamos algunas de las cosas que aprendemos cuando Dios le dice a Noé en el capítulo ocho, “Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo. Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra”.

¿Puedes notar la repetición del mandamiento original de ser fructífero, multiplicarse y poblar la tierra? Aquí está otra vez. “Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él. Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca.

Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar”. ¿Lo ves? Inmediatamente después de la redención de Noé, él adoró a Dios. Él ofreció sacrifico de alabanza en honor a Dios. Un sacrificio de acción de gracias. “… Y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.

Y mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche”. ¿No es increíble? Dios dijo que no iba a destruir a la creación más, y mientras su creación perdura, va a haber estaciones. Va a haber tiempo para plantar y tiempo para cosechar. Voy a gobernar este mundo a través de mi providencia y voy a asegurarme que esta tierra es preservada y que la tierra dé su fruto para ti. “Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra”.

Ahora escuchen esto, “El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar…”

De esto es lo que estaba hablando hace un minuto—como nos temían los animales, aunque muy pocos son domados. Animales salvajes huyen ante la aparición de seres humanos. “… en vuestra mano son entregados. Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis. Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre”.

Y ahora tenemos esta ley de la creación: “El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. Mas vosotros fructificad y multiplicaos…” Aquí tenemos la institución bíblica de la pena capital por asesinato. Recuerdo cuando el estado de Pensilvania en Estados Unidos estaba discutiendo el tema de la pena capital. El gobernador de Pensilvania tenía que lidiar con un proyecto de ley que había pasado por el legislativo que restauraba la pena capital en el estado de Pensilvania, y el gobernador vetó la ley.

Él habló públicamente sobre eso diciendo: “No tenemos pena capital en este estado. Estoy vetando esta ley porque Dios dijo, No Matarás”. Y yo pensé que era extraño porque cuando Dios dijo, “no matarás” hizo la provisión para con aquellos que quebrantan este mandamiento, para aquellos que matan, en donde Dios requería que el asesino sea ejecutado.

¿Por qué? Lo dice aquí, “El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada”. Esta no es una profecía. No está diciendo, “Aquellos que vivan por la espada, morirán por la espada”. Ese no es el punto aquí. El punto en este texto es que Dios está promulgando un mandamiento. ¿Por qué? Porque el ser humano ha sido creado a imagen de Dios; y el más grande asalto contra la dignidad humana es tomar con maldad una vida humana—asesinar.

No estamos hablando de homicidio involuntario. Estamos hablando de premeditación maliciosa, asesinato de primer grado, y Dios ve el asesinato no solo como un ataque contra una criatura que tiene la imagen de Dios, sino que Él considera esto como un ataque contra Dios mismo porque Dios está diciendo que puso su imagen en cada ser humano y la vida humana es tan sagrada que no tolerará el asesinato. Por eso es que era tan interesante para mí el escuchar los debates sobre la pena capital porque aquellos que se oponían a la pena capital tendían a hacerlo sobre la base de que la pena capital denigraba la santidad de la vida humana.

Estaban diciendo que la vida humana es tan sagrada que nunca debiéramos tomarla intencionalmente, como en una ejecución o un asesinato. Aun la vida de una asesina es sagrada. Aun la vida de un asesino es valiosa; y estoy de acuerdo con que la vida del asesino es valiosa. Pero el punto en el debate es cual punto de vista tiene una visión más alta de la vida.

Si el motivo para la pena capital es la venganza o la revancha, entonces Dios lo odia; pero la justificación moral para la pena capital que Dios da aquí en el texto es porque Dios dice que la vida humana es tan importante, tan sagrada, que si alguien más, voluntariamente, con malicia va y asesina a otro ser humano, él o ella pierden su derecho a vivir.
Y no es solo que ellos podrían ser ejecutados. Es un mandamiento de Dios en la creación de que sean ejecutados.

Ahora, yo no conozco nada en ningún lugar de la Biblia que posteriormente lo haya abolido. Podemos hablar de las leyes de Moisés, donde algunas de esas han sido anuladas, pero las ordenanzas de la creación son aquellas ordenanzas que Dios da a la raza humana que se levantan en la creación. Eso debería ser parte de nuestro entendimiento de la igualdad general.

“Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo: He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; y con todo ser viviente…” Y luego dice, “… y no exterminaré ya más toda carne con aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra”.

¿Te das cuenta que Dios está haciendo un pacto con Noé y con los descendientes de Noé—una vez más con la raza humana—y que ese pacto incluye una promesa una sagrada? Y tal promesa es luego representada por una señal exterior—por un sacramento, si lo quieres, en el Antiguo Testamento.

Y tal señal que Dios establece es la señal del arcoíris. Y lo que Dios está diciendo es que toma las cosas ordinarias, como en la Cena del Señor donde toma el pan y el vino y les da un significado especial en la celebración del sacramento. En el bautismo, Él toma el agua—un líquido ordinario—y le conecta con un significado especial en términos de ser una señal de la promesa de Dios.

Bueno, aquí es donde vemos esto, donde el Señor toma el arcoíris y Dios dijo: “Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra… y me acordaré del pacto mío…y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne”. Entonces, cada vez que llueve y miramos hacia el cielo, vemos literalmente la escritura de Dios en el cielo.

Vemos una señal visible, tangible y concreta de la promesa del Dios invisible. Y cada vez que veamos el arcoíris, deberemos recordar la promesa de Dios de preservar ese mundo en que Él está dramáticamente involucrado en su redención. Cuando has estado leyendo la Biblia, ¿alguna vez te has preguntado acerca de los mandamientos que se encuentran en las Escrituras y te has preguntado, ¿ellos se aplican hoy?

Todos nos damos cuenta que hay ciertos mandamientos que están escritos en las Escrituras que no podrían realmente tener ninguna aplicación significativa para el día de hoy. Por ejemplo, cuando Jesús envía a los 70 y les dice que no tomen sandalias para sus pies, ¿significa que es una regla para todos los ministros y todos los predicadores que ellos deben predicar descalzos? Obviamente, no.

Vemos que hay ciertas cosas que están relacionadas con la cultura y las costumbres—estilos de vestimenta, tipos de dinero. Por ejemplo, no tenemos que dar nuestros diezmos con denarios, usamos nuestra moneda local. Ustedes saben, el medio o la moneda precisa es un tema de costumbres. Lo principal se mantiene, pero lo relacionado con las costumbres cambia de cultura a cultura.

Bueno, hay un gran peligro, por supuesto, de imponer leyes sobre cada cultura que no tuvieron la intención de estar en cada cultura. Pero el otro lado es aún más peligroso. Cuando tomamos un mandamiento de Dios y decimos, “Bueno, esto está solo para ser aplicado en ese tiempo. No tiene relevancia para nosotros hoy”. Eso es peligroso.

La carga de la prueba siempre tiene que estar sobre aquellos que reducen una ley de Dios a una costumbre en lugar de volverla un mandato principal. Pero sin ir más allá, déjenme decirles esto: Que cuando estás leyendo la Biblia, y te encuentras con una de estas cosas de las que no estás seguro, toma nota que, si hay en ellos una apelación en el texto a la creación, puedes estar seguro de que no es cultural porque las leyes que Dios da en la creación se aplican en cualquier lugar en que la creación está presente.

Mantén eso en mente cuando estás estudiando la Palabra de Dios.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

1/5 – Un mensaje vital

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

1/5 – Un mensaje vital

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/un-mensaje-vital/

Leslie Basham: El libro del Apocalipsis comienza con mensajes a siete iglesias.  ¿Qué pasaría si hoy Él te estuviera entregando un mensaje personal a ti?  Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Yo pienso que Él nos alentaría en las áreas en dónde le estamos obedeciendo, aquellas donde estamos siendo fieles. Él reconocería esas áreas tal y como lo hizo con estas iglesias.

Pero entonces pienso que el desplegaría la luz reflectora de Su santidad, de Su verdad y de Su Palabra dentro de nuestros corazones y diría, “Tengo esto contra ti.”

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

El arrepentimiento es un proceso diario, y es también una de las señales de un avivamiento genuino.

Nancy ha estado ayudando a las mujeres a estudiar los elementos del avivamiento personal en una serie llamada Buscándole a Él.  Hasta ahora, Nancy ha abarcado la humildad y la honestidad. Durante los próximos programas, hablaremos del arrepentimiento verdadero.

Espero que ya hayas adquirido tu propio libro de estudio. Está disponible por módulos en formato electrónico. Para más información sobre cómo puedes adquirir el tuyo, visita www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Nancy: Seguramente has visto  la figura animada de Ziggy que ilustra un hombre con atuendo de profeta sosteniendo un cartel que dice, “Arrepiéntanse pecadores.”

Más abajo, en paréntesis, dice, “Nada personal.”  Esa es la manera en la que nos gusta pensar sobre el arrepentimiento.  No nos molesta predicar sobre arrepentimiento, escuchar a las personas predicar sobre el arrepentimiento, mientras estén hablando sobre los pecados de los demás.

Pero no queremos que ese profeta se entrometa en nuestros pecados.  Nada personal.  Ese es el tipo de arrepentimiento que queremos tener, y sin embargo, no hay nada más personal en la vida de un creyente que todo lo que tiene que ver con el arrepentimiento: es personal.  No podemos decir que no hay nada personal sobre el mensaje del arrepentimiento.

El arrepentimiento fue el mensaje de Juan el Bautista cuando vino preparando el camino para la llegada del Señor Jesús.  Mateo capítulo 3, versículo 1 nos dice que, “En aquellos días llegó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea.”

¿Cuál era su mensaje? “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (versículo 2).  Ese fue el primer mensaje que Cristo dio cuando vino.  En Mateo capítulo 4, en el versículo 17 dice, “Desde entonces [después del bautizo] Jesús comenzó a predicar y a decir: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se está acercando”.

La gente sabía que esto era familiar porque Juan ya había estado predicando este mensaje.  “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se está acercando.”

¿Qué estaba diciendo Juan el Bautista? ¿Qué estaba diciendo Jesús? ¿Que tenía que ver el arrepentimiento con el que el Reino de los Cielos se estuviese acercando?

Bueno, Juan estaba diciendo y Jesús estaba diciendo que estaba llegando un orden nuevo al mundo.  Es un sistema completamente nuevo.  Una manera totalmente nueva de hacer las cosas.

Es un conjunto totalmente nuevo de valores en cuanto a lo que tú conocías anteriormente, y este sistema, este nuevo orden del mundo, este reino requiere que tú  dejes atrás el reino de los hombres, el reino del YO, el reino de las reglas, de las leyes bajo las cuales has estado viviendo; el reino de esta tierra.

Has estado caminando en esa dirección, y este nuevo reino requiere que des media vuelta, que des vuelta atrás, que vayas en una nueva dirección, y que comiences a vivir para este reino diferente.

Jesús estaba diciendo, “Está llegando un nuevo reino, y requiere que tengas un nuevo corazón, que te dará nuevos deseos y un nuevo estilo de vida y una nueva razón para vivir, una nueva agenda para tu vida.”

Está diciendo que tienes que arrepentirte porque este nuevo reino está a la mano.  Él estaba diciendo, “Tienes que admitir que la agenda bajo la cual has estado viviendo es equivocada.”  “Eso es lo que significa ser cristiano.” Eso es lo que es el cristianismo—es un reino totalmente nuevo.

Es un Señorío totalmente nuevo y un dominio completamente nuevo bajo el cual vivir.  No es una nueva religión.  No es solamente algo nuevo que añadir a tu vida.  Es una esfera completamente nueva de vida.  Eres trasplantado de un reino a otro, pero llegar de un reino a otro reino requiere que des media vuelta, que te arrepientas, que tengas un nuevo gobernante en tu vida, un nuevo Señor, una nueva vida.

Jesús nunca paró de predicar este mensaje.  Aun antes de su resurrección, antes de regresar al cielo, Jesús se le apareció a Sus discípulos.  Leemos en Lucas capítulo 24 que Él le dijo a Sus discípulos que ellos debían predicar el arrepentimiento para perdón de los pecados y proclamar ese mensaje en Su nombre a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén (versículo 47, parafraseado).

¿Cuál era el mensaje que debían proclamar? Arrepentimiento y perdón de los pecados.  Predica este nuevo reino, que tienes que arrepentirte para poder entrar en él.

Esa no fue la última palabra de Jesús a sus discípulos.  Fue Su última palabra aquí en la tierra, pero si vas conmigo al libro del Apocalipsis, quiero que veamos las últimas palabras de Jesús a la iglesia que aparecen en las Escrituras.

Apocalipsis capítulo dos y capítulo tres. Quiero que veamos que la última palabra de Jesús a la iglesia no fue la gran comisión, como pudieras pensar, siempre tomando en cuenta lo  importante que es, “Hacer discípulos de todas las naciones” (Mateo 28:19).  Pero su última palabra a la iglesia como aparece en las Escrituras fue un llamado al arrepentimiento.

Como recordarás, Jesús envió un mensajero (esto está registrado en Apocalipsis en los capítulos dos y tres), a las siete iglesias de Asia.  A cinco de esas siete Iglesias Jesús le dio el mandato de arrepentirse.

Quiero que veamos lo que Él les dijo a algunas de esas iglesias antes de que lo revisemos con mayor detalle.  Notarás que Jesús no le dijo a esas iglesias, “Necesitas un programa de evangelismo más fuerte,” o “Tú necesitas comprometerte más con las misiones,” o “Necesitas hacer un mejor trabajo para alcanzar a tu comunidad o llegarle a  los jóvenes.”

Lo que Él les dijo fue —a cinco de las siete Iglesias, a cinco de las siete iglesias— “Necesitas arrepentirte.”  Mientras miramos a estas iglesias, verás que cada una de ellas tenía alguna característica positiva.  Algunas de ellas tenían muchas cualidades positivas, y Jesús las elogió por esas cualidades.

Pero Él no pasó por alto las cosas por las que ellos necesitaban arrepentirse.  Mira, por ejemplo, en el capítulo dos, la primera de las siete iglesias es la iglesia de Éfeso.  Esta iglesia es elogiada por muchas cosas.  Tenían muchas cosas positivas.

Jesús habló sobre su arduo trabajo, su resistencia, su discernimiento, su doctrina correcta, su pureza, su fidelidad a la Palabra.  Pero Él dijo, “Pero tengo esto contra ti: que has dejado tu primer amor” (Apocalipsis 2:4).

Así que ¿cuál fue la instrucción en el versículo cinco? “Recuerda, por tanto, de dónde has caído.”  Esto significa que tienes que reconocer que has caído, a pesar de todas las cosas que estás haciendo bien.

“Recuerda por tanto de dónde has caído; y arrepiéntete, y haz las obras que hiciste al principio.  Si no, vendré a ti y quitaré tu candelabro de su lugar.” “Te voy a apagar tu luz. Te voy a hacer inútil, a menos que tú [¿cuál es la palabra?] te arrepientas.”

Entonces mira a la iglesia en Pérgamo al comienzo del versículo 12 en Apocalipsis capítulo dos.  La gente de Pérgamo vivía en un área muy dura.  De hecho, Jesús lo describe como el área donde está el trono de Satanás.

No sé exactamente lo que eso quiere decir, pero no creo que yo quisiera vivir ahí. Definitivamente, un lugar difícil para vivir, pero Jesús dijo, “Guardas fielmente mi nombre [viviendo en esa área tan difícil], y no has negado mi fe, aun en los días de Antipas, mi testigo, mi siervo fiel, que fue muerto entre vosotros” (versículo 13).

“Tuviste un mártir, y aún te mantienes firme en tu fe.” ¡Wao! Esa es una iglesia.  “Pero tengo unas pocas cosas contra ti,” dijo Jesús.  Y comienza a decir que ellos habían tolerado algunas enseñanzas que eran muy populares en la iglesia, pero que no eran bíblicas.

Habían tolerado cosas que no eran la verdad, y Jesús dijo, “Porque tienes ahí a los que mantienen la doctrina de Balaam” (versículo 14).  Balaam era el falso profeta que guió a los israelitas a comprometerse y adoptar las practicas inmorales de las naciones paganas.

Él dijo, “Así tú también tienes algunos que de la misma manera mantienen la doctrina de los nicolaítas” (versículo 15).  Estas eran doctrinas populares, pero eran falsas doctrinas de la iglesia en aquellos días.

Así que Jesús les dice en el versículo 16, “Por tanto, arrepiéntete.” Da la vuelta.  Cambia.  “Si no, vendré a ti pronto y pelearé contra ellos [contra quienes promueven estas enseñanzas] con la espada de mi boca.”  Por supuesto, ¿cuál es la espada de mi boca? La Palabra de Dios, ascenderá con la verdad para cambiar la situación.

Mira la iglesia de Tiatira, comenzando en el versículo 19 del capítulo 2.  Jesús dijo, “Yo conozco tus obras, tu amor, tu fe, tu servicio y tu perseverancia.”

Versículo 20: “Pero tengo esto contra ti: que toleras a esta mujer Jezabel, que dice ser profetisa, y enseña y seduce a mis siervos a que cometan actos inmorales y coman cosas sacrificadas a los ídolos.”

Versículos 21-22: “Le he dado tiempo para arrepentirse, y no quiere arrepentirse de su inmoralidad.  Mira, la postraré en cama, y a los que cometen adulterio con ella los arrojaré en gran tribulación, si no se arrepienten de las obras de ellas.”

Mira la iglesia de Sardis en el capítulo tres.  Él les dijo, “Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, pero estas muerto” (versículo 1).  Esa es la verdad.  Sé honesto.  Hablamos de eso en programas anteriores. Sé honesto sobre tu verdadera condición espiritual.

Y entonces dice en el versículo tres, “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; guárdalo y arrepiéntete.”  Y entonces a la iglesia de Laodicea, versículo 15 de Apocalipsis tres—estamos familiarizado con esto, “Yo conozco tus obras, que no eres frío ni caliente.”

Versículo 17, “Porque dices: Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad; y no sabes  que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo.”  Jesús dijo, “La impresión que estás dejando no es la realidad. Todo el mundo piensa que eres una gran iglesia, pero no es así.  Estás teniendo varias situaciones con las cuales tienes que tratar.”

Versículo 19: “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé pues, celoso y arrepiéntete.”  Es un hilo que corre a través de toda la Palabra de Dios, y me encontré a mi misma preguntándome esta mañana mientras pensaba en esto, si Jesús viniera a la iglesia hoy y les hablara, ¿cuál sería su mensaje?

¿Sabes lo que yo pienso que sería?  Apocalipsis capítulo tres, el versículo 19.  “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé, pues, celoso y arrepiéntete.”

Si Jesús fuera a venir a tu iglesia hoy, ¿qué mensaje crees tú que daría?  Yo pienso que sería ese mismo mensaje.  “Sé, pues, celoso y arrepiéntete.”

¿Cuál es este regalo? ¿Qué es arrepentimiento? La palabra arrepentimiento viene de la palabra Griega, metanoia. Es una palabra compuesta —dos palabras— que cuando se juntan significa “cambio de mente.”

Es un cambio, un cambio en la manera de pensar, y nuestra manera de pensar es muy importante porque “Porque cual es [un hombre] su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7, RV).  La manera en que pensamos dicta la manera en que vivimos, así que el arrepentimiento es un cambio en la manera de pensar que resulta en un cambio de corazón que a su vez resulta en un cambio de vida.

No puedes arrepentirte y no experimentar un cambio en tu vida. Es un cambio.  Es un cambio en la manera de pensar sobre nosotros mismos, un cambio en la manera de pensar acerca de Dios, un cambio en la manera de pensar sobre el pecado.  Es un cambio total radical que culmina al llevarnos a odiar lo que Dios odia y amar lo que Dios ama.

Esa no es la manera como nacemos. Nacemos amando lo que Dios odia y odiando lo que Dios ama.  Eso es lo que resulta natural a nuestra carne, pero cuando el Espíritu de Cristo viene a habitar en nosotros, Él nos cambia.

Él nos hace una persona nueva. Comienza a cambiar nuestros deseos.  Y venimos a Él a través del arrepentimiento, y a medida que vamos a Él en arrepentimiento y fe, Él continua dándonos el regalo del arrepentimiento por lo que estamos continuamente poniéndonos de acuerdo con Dios y cambiando la manera de pensar sobre nosotros mismos, sobre nuestras circunstancias, sobre Dios, y sobre nuestro pecado.

El arrepentimiento es un cambio radical de posición.  Estabas caminando hacía una dirección, y comienzas a dirigirte hacia otra dirección. Piensa en un jugador de “baseball” y la pelota viniendo en una dirección hacia el bate, cuando el bate hace contacto con la bola, esta da media vuelta, una reversa total, y se va en una dirección totalmente opuesta.

Mientras me preparaba para esta serie, uno de los estudios de Palabras que hice en las Escrituras —el cual fue realmente fascinante para mí, particularmente en el Antiguo Testamento— fue este mandato y súplica de volvernos a Dios.  “Volvamos a Dios” aparece una y otra vez, particularmente en el Antiguo Testamento.

Dios le está diciendo a Su gente, “Vuélvanse a Mí.  Vuélvanse a Mí.”  Esa es una descripción de arrepentimiento del Antiguo Testamento— de volver a Dios.  Dios dice, “Volved a mí y yo volveré a vosotros,” en Malaquías capítulo 3, versículo 7.

Lamentaciones capítulo 3, en el versículo 40 dice, “Examinemos nuestros caminos y escudriñémoslos, y volvamos al SEÑOR.”  ¿Que significa volver al Señor?

Yo creo que primero que nada implica una aceptación de que lo hemos dejado, que estamos en una condición reincidente, que hemos cometido adulterio espiritual.   Es la ilustración que Dios usa muchas veces en el Antiguo Testamento.

Pero le da duro al orgullo. Preferimos decir, “He cometido algunos errores.  Como que me fui de boca o lo eché a perder.” Pero Dios dice, “No, no.  Dilo como es.” Yo he sido un adúltero, o una adúltera.  He dejado mi primer amor.  He sido infiel a Dios.

Nunca conocerás al Dios de la Biblia hasta que llegues al lugar donde tú puedas reconocer los lugares en tú vida donde tú has dejado al amante de tu alma.

Esto implica que estamos de acuerdo en que nos hemos alejado, y entonces sugiere—la restauración de una relación que ha sido rota.  Dios es un amante. Y Dios es un Dios relacional.  Él nos llama hacia una relación con Él.

Cuando Él dice, “Vuélvete a Mí,” Él está diciendo, “Yo quiero restaurar la relación.”  Y entonces sugiere un cambio de mente, de corazón y de dirección.  “Tu amabas la manera en la cual ibas—pero yo quiero que vayas en una nueva dirección ahora.  Vuelve a Mí.  Tú te habías alejando de Mí; ahora vuelve a Mí.”

¿No revela la frase “Vuelve a Mí” el corazón de Dios? Que  Él es compasivo.  Él es misericordioso. Él persevera con nosotros.   En lo personal, cuando lo pienso de nuevo, veo que he estado caminando con el Señor por casi 43 años.

¡Cuántos cientos, miles de veces, en grandes y pequeñas maneras! (¿habrá alguna manera pequeña de cometer adulterio?) he pecado contra Dios, y mientras Él se mantiene diciéndome, “Vuelve a Mí.  Vuelve a Mí.  Vuelve a Mí.  Yo te quiero.  Yo te amo.”

El llamado al arrepentimiento no es algo negativo.  Es la súplica más positiva posible que Dios pueda haber emitido hacia Sus hijos que Él ama.

Ese cambio decisivo de dirección es reflejado en el Salmo 119, en el versículo 59, dónde el salmista dice, “Cuando pienso en mis caminos, yo vuelvo mis pies hacia Tus testimonios.”  Cuando pienso en mis caminos, mis caminos han ido contrario a Tu Palabra, y cuando pienso en mis caminos, yo me arrepiento.  Yo vuelvo mis pies a Tu Palabra, para seguir Tus caminos.

Eso es arrepentimiento. Pablo describe el arrepentimiento en 1ra a los Tesalonicenses en el  capítulo uno, versículo nueve, donde él habla sobre cómo los tesalonicenses se volvieron de los ídolos a Dios.  Se volvieron de los ídolos a Dios.  No es suficiente alejarse de los ídolos.  Tienes que volverte hacia Dios.

No puedes volverte a Dios hasta que no te hayas alejado de las cosas que han robado tus afectos, que han robado tu corazón.  Debes dejar atrás a los ídolos por Dios; para servir al Dios vivo y verdadero.

Necesitamos entender que el arrepentimiento no es una experiencia de una sola vez en la vida.  Es una actitud continua de corazón.  Es un estilo de vida.  La pregunta no es solamente “¿Te has arrepentido?” La pregunta es, “¿Te estás arrepintiendo? ¿Eres una persona arrepentida ahora? ¿Estás arrepentido? ¿Tienes un corazón arrepentido hacia Dios?”

Esa es una actitud de corazón que siempre está diciendo, “Señor, cualquier cosa que Tú me muestres que sea un pecado en mi vida, y cualquier cosa mañana o el próximo día o por el resto de mi vida que Tú me muestres que sea desagradable para Ti, cualquier cosa que sea, me apartaré de eso para poder agradarte y tener una relación correcta Contigo.”

Ese es el corazón de una persona arrepentida. El arrepentimiento es fundamental para la vida cristiana.  Es un punto de partida.  En Hebreos capítulo seis, versículo uno, el autor desafía a aquellos creyentes a moverse de las primeras doctrinas elementales de la fe cristiana.

Él no está diciendo “sigan adelante” para que se olviden, sino  que los exhorta a madurar. Él enumera lo que son para la fe cristiana esos fundamentos y bases el ABC  de la fe cristiana—el  punto de partida.  Hebreos capítulo seis, versículo uno, él dice: “Por lo tanto dejando [o dejemos atrás] las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe hacia Dios.”

El arrepentimiento de obras muertas y de fe hacia Dios—estos son los ABC.  Hasta que no sepas el abecedario, no puedes leer.  No puedes avanzar hacia la madurez en la vida cristiana hasta que no hayas colocado el fundamento de arrepentimiento  y de la fe.

Esto es fundamental.  Este es el punto de partida. Yo quiero que veamos que el arrepentimiento siempre, siempre, siempre trae consigo frutos. El arrepentimiento es una actitud de corazón.  Es un cambio de mente.   Es algo interno.  No puedes ver lo que otras personas están pensando.  No puedes ver lo que su corazón está haciendo, pero el arrepentimiento siempre tendrá evidencias visibles.

Siempre es evidente en nuestras vidas, en la manera en la cual vivimos, en la manera como hablamos, en la manera en la cual nos relacionamos con otros.  Es un cambio de mente que resulta en un cambio de corazón que resulta en un cambio de comportamiento.

¿Recuerdas cuando Juan el Bautista vino a predicar el mensaje de arrepentimiento en el Rio Jordán?  Les compartió esto cuando la multitud vino a ser bautizada por él.

Él estaba proclamando un mensaje de arrepentimiento para el perdón de los pecados.  La gente se agrupaba para ser bautizada por él, y Juan le dice a ellos (ya sabrás que no estaba presentándose como candidato cuando lees esto), “¡Camada de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira que venidera?” (Lucas 3:7).

¿Estás únicamente tratando de encontrar una puerta de salida del infierno? ¿Una póliza eterna de seguro de vida?  Obtendrás esto con la salvación, pero él dijo, “Dad frutos dignos de arrepentimiento” (versículo 8).

“Si estás verdaderamente arrepentido, no permitas únicamente venir y echar agua sobre ti.  Eso no es  evidencia de arrepentimiento.  Eso no es ninguna evidencia de conversión.  Eso es únicamente mojarse.  Si estás en el reino de Cristo, entonces debes vivir como un ciudadano del reino de Cristo.”

“Si tienes un nuevo corazón, entonces tienes nuevos deseos; tienes nuevos valores; tienes un nuevo estilo de vida nuevo” (parafraseado), entonces la gente decía, “¿Qué, pues, haremos?” (versículo10).  Y Juan fue específico.  ¡Este predicador sí que era entrometido! Él dijo, “El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene” (versículo 11).

“Y el que tiene qué comer, haga lo mismo”  (versículo 11).  Los recaudadores de impuestos venían a él para ser bautizados, y ellos decían, “¿Cómo debemos mostrar frutos de arrepentimiento?” (Versículo 12, parafraseado).

Él les decía dijo, “No exijáis más de lo que se os ha ordenado” (versículo 13).  No estafes. Aquí es dónde el arrepentimiento se torna práctico.  No quejándote sobre tu salario.  No quejándote sobre tu trabajo.  No  estafando a la gente.  No manipulando a tu esposo.

“¿Estás arrepentido?” Pregunta Juan, “¿Quieres ser bautizado?”  Entonces muestra que estás arrepentido a través de tu vida.”  Richard Owen Roberts ha escrito un maravilloso libro sobre avivamiento y en ese libro él dice, “El verdadero arrepentimiento afecta  totalmente al hombre, altera completamente el estilo de vida, y nunca cesa.”

¿Entendiste eso? “El verdadero arrepentimiento afecta completamente a la persona, altera totalmente su estilo de vida y nunca cesa.”

¿Eres una persona arrepentida?

Leslie: Aprender a ser una persona arrepentida es serio.  Nancy Leigh DeMoss nos ha estado ayudando a entender lo que cuesta el arrepentimiento, y el por qué es tan valioso.  Si estás dispuesta a hacer del arrepentimiento algo mayor en tu vida, encontrarás muy valioso el libro Quebrantamiento”, escrito por Nancy.

Una mujer nos escribió al enfrentar un problema difícil en su iglesia.  Ella dijo, “Gracias por tu sabiduría sobre el quebrantamiento. Este mensaje ha cambiado nuestras vidas y a nuestra familia.”

Ella continúa diciendo que esto la ha dejado llena de gozo y refrescada.  Descubre la libertad y el gozo que sigue al arrepentimiento.  Adquiere una copia de este libro en tu librería cristiana favorita.

No verás ningún crecimiento en tu vida si no hay arrepentimiento.  Nancy te explicará el por qué mañana. Por favor vuelve a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 

 

Lágrimas de la Vida

Isha – Salmos

DÍA 52 – Salmo 32

Dosis: Restauración

Lágrimas de la Vida

“Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al SEÑOR», y tú perdonaste mi maldad y mi pecado. Por eso los fieles te invocan en momentos de angustia, caudalosas aguas podrán desbordarse, pero a ellos no los alcanzarán. Tú eres mi refugio; tú me protegerás del peligro y me rodearás con cánticos de liberación. (Salmo 32:5–7) (NVI)

Como estamos viendo, este salmo constituye una oración de gratitud de una persona que reconoce humildemente sus pecados, recibe el perdón de Dios y lo adora. Puedo recordar con claridad las veces en que estuve de rodillas gimiendo en un mar de lágrimas, arrepentida ante el trono de la gracia. Recuerdo que solía identificarme con aquella mujer desconocida, que enjugó los pies de Jesús con sus lágrimas y secó con sus cabellos. Al igual que ella supliqué en varias ocasiones perdón y siempre hallé una respuesta de gracia.

Me identifico también con David, pues como él aprendí, que solo Dios tiene la capacidad de salvar, sanar, restaurar, restablecer y rehabilitar al ser humano. Y al experimentar la dicha del perdón comprobé que la genuina felicidad procede del favor de Dios y sus bendiciones espirituales.

David nos describe su grave situación antes de la confesión para animarnos a hacer lo mismo: “Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado”, anima así al arrepentimiento y la confesión en el momento oportuno y adecuado que podemos hallar a Dios, para no sucumbir antes las crisis de la vida ni en las consecuencias de nuestros errores. Inmediatamente registra una promesa: “Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él”. ¿Reconoces que Dios te libró de una gran inundación en tu vida? Yo sí soy muy consciente de terribles consecuencias que hubiera experimentado si no me arrepentía a tiempo y decidía obedecer su palabra.

Inmediatamente después David declara la esperanza y seguridad que tenemos en Dios: “Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás.” Tremendas expresiones de confianza, donde David le dice literalmente a Dios, tú eres mi “escondedero”, en ti tengo paz, y estoy fuera del alcance del mal. Soy libre, me rodeas de tu favor, de tu gracia y misericordia. Tu perdón es maravilloso, te alabo por la maravillosa liberación que me has dado.”

Todas hemos sido perdonadas. Aprendamos a glorificar a Dios por su misericordia, a ser agradecidas y a confiar en su dirección divina.

Oración: Señor enséñame a orar reconociendo mis pecados y a confiar en tu gracia y misericordia.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 67). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Diagnóstico y sanación

Martes 15 Octubre

Señor, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado.

Salmo 41:4

Jesús… anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo.

Hechos 10:38

Diagnóstico y sanación

http://labuenasemilla.net/20191015

Pedro tenía fuertes dolores y fiebre alta. Era urgente ir al médico. Allí le practicaron un examen y le ordenaron un tratamiento. Pero el diagnóstico no sanaría a Pedro: para recobrar la salud debía tomar los medicamentos indicados en la receta.

Pedro debió hacer cuatro cosas: reconocer que realmente estaba enfermo, ir a un médico, aceptar su diagnóstico y seguir el tratamiento indicado.

Moralmente todos los hombres han sido alcanzados por la «enfermedad» del pecado, ese profundo deseo de vivir sin Dios. Para ser sanados de esta enfermedad, sigamos los mismos pasos que Pedro.

1. Reconozcamos que no estamos bien, que nuestra alma necesita cuidados.

2. Vayamos a Dios y confiemos plenamente en él, el único médico competente para cuidar nuestra alma. Él se presenta a nosotros como el Médico divino: “Yo soy el Señor tu sanador” (Éxodo 15:26).

3. Aceptemos su diagnóstico: “Todos pecaron”, y su veredicto: “La paga del pecado es muerte” (Romanos 3:23; 6:23).

3. Sigamos su receta: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31). “Todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados” (Hechos 10:43).

“Cristo padeció por nosotros… llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero (de la cruz)” (1 Pedro 2:21, 24), y “por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5).

Nehemías 1 – Juan 6:22-40 – Salmo 118:1-4 – Proverbios 25:12-13

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