5/7 – El cuerpo de Cristo en la Tierra

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

5/7 – El cuerpo de Cristo en la Tierra

Serie: La Iglesia, el cuerpo de Cristo

Ps. Sugel Michelén

 

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

http://www.ibsj.org

EJERCITEMOS LA FE

Octubre 16

EJERCITEMOS LA FE

Por fe andamos, no por vista.

2 Corintios 5:7

Thomas Manton dijo que, mientras todo está en calma y hay comodidad, vivimos por los sentidos y no por la fe. Pero nunca se conoce el valor de un soldado en tiempos de paz. Siempre es un reto mantenerse debidamente concentrado a través de una prueba difícil. Aun con la promesa de lecciones aprendidas y recompensas comprendidas, la certeza de esos beneficios puede parecer más teórica que real. Pero podemos tener una confianza mucho mayor en la realidad de todas esas cosas si sencillamente recordamos las palabras del versículo de hoy.

Uno de los propósitos de Dios en las pruebas es darnos mayor fortaleza. Cuando se pasa por una prueba, se ejercitan los músculos espirituales (la fe) y se fortalecen para la próxima prueba. Eso quiere decir que podemos enfrentarnos a peores enemigos y resistir mayores obstáculos, llegando a ser así más útiles al Señor. Y cuánto más útil usted sea, tanto más cumplirá su voluntad en el poder de su Espíritu para su gloria.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

8/9 – La autoridad del reino

El Amor que Vale

Serie: El increíble poder de la autoridad de Dios

8/9 – La autoridad del reino

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

El Maná y El Agua

Coalición por el Evangelio

Conferencia Muestra a Cristo

El Maná y El Agua

José Mercado

José Mercado (Joselo) es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Oriundo de Puerto Rico, renuncia a su carrera de consultoría en el año 2006 para ingresar al colegio de pastores de Sovereign Grace Ministries.

Es el pastor principal de la Iglesia Gracia Soberana en Gaithersburg, Maryland.

José completó su Maestría en Artes en estudios teológicos en SBTS, y está casado con Kathy Mercado y es padre de Joey y Janelle.

 

La redención prometida a Abraham

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

La redención prometida a Abraham

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/29665325

A veces, en las conferencias y reuniones cristianas donde me toca hablar, la gente se me acerca con un pedido muy inusual, y la primera vez que esto sucedió, me quedé anonadado; Pero ahora veo que es una costumbre popular y por eso ya no me choca tanto. Ellos traen sus biblias y me piden un autógrafo, y yo pienso: “Una cosa es que firme un libro que escribí yo mismo, pero amigos, yo no escribí la Biblia.” Simplemente me resulta extraño que la gente me pida esto.

Pero hay otra parte en esta tradición o costumbre. Me piden que escriba junto a mi nombre, el versículo de mi vida, y de nuevo, la primera vez que alguien me pidió eso, estaba un poco desconcertado. Dije: “Qué quieres decir con el versículo de mi vida?” “Bueno, tú sabes, el versículo que define tu vida”.

Y dije: “Bueno, nunca he pensado en eso, tomando un versículo de las Escrituras. Se supone que debemos tratar de vivir de acuerdo con cada palabra que aparece en las Escrituras, no solo con una de ellas”. Pero lo que realmente estaban preguntando era: “¿Cuál es tu versículo favorito en la Biblia, y escríbelo allí, y quiero leerlo por mí mismo y ver por qué lo has escogido?”.

Me imagino que no hay nada de malo en eso. Así que nos divertimos un poco haciéndolo. A menudo he dicho que si me metieran en la cárcel en confinamiento solitario y solo pudiera tener un libro para leer mientras estoy encarcelado, el libro que quisiera, obviamente, sería la Biblia porque nunca me cansaré de ella.

Nunca tendría suficiente tiempo en la cárcel para agotar las riquezas que se encuentran en el texto bíblico. Pero dicen: “Esperen un momento. La Biblia es una colección de libros. Es como obtener una biblioteca completa: tiene 66 libros. Si solo pudiera tener un libro de la Biblia en su celda, ¿qué libro le gustaría tener?

Por lo general no dudo al respecto y digo: “Me gustaría tener el libro de Hebreos”, y eso a menudo sorprende a la gente. Y dicen: “Pensábamos que usted, R.C. era un teólogo y que seleccionaría Romanos. Y yo digo: “Bueno, no. He visto tanto con Romanos, que si estuviera en la cárcel de seguro podría recordar casi todo sin necesidad de tener el libro frente a mí. Pero Hebreos da tal vasto resumen de toda la historia redentora en términos de sus múltiples alusiones al Antiguo Testamento y la manera en que el Antiguo Testamento se cumple en la persona y obra de Cristo en el Nuevo Testamento. Creo que ese es el único libro de la Biblia que elegiría si tuviera solo una opción.” Bueno la gente fue más específica aún. “¿Qué capítulo te gustaría tener? ¿El capítulo 14 de Juan o el 13 de 1 de Corintios? ¿Cuál es tu favorito? Y así…

Finalmente llegan al versículo de la vida. Ellos dicen: “¿Cuál es tu versículo favorito?” Si solo pudieras tener un solo verso para leer una y otra vez en la cárcel, ¿qué versículo elegirías?

Bueno, para mí esa elección es fácil. El versículo que elegiría es Génesis 15 verso 17, y quiero leer este versículo hoy, porque cuando escuches este versículo, quedarás impresionado. Vas a tener escalofríos de arriba abajo en la columna vertebral. Esto va a ser tan emocionante, tan alucinante, que no querrás esperar hasta poder salir e ir volando a subrayarlo en tu propia Biblia. Génesis 15:17 – escucha lo que dice este verso: “Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.”

¿No es increíble? Ahora, aquellos de ustedes que están escuchando, tienen que entender que hay personas frente a mí que me están mirando como si hubiera perdido mi muy querida razón. Sus ojos revelan una sensación de perplejidad e incertidumbre y dicen: “¿Qué clase de locura es esta que llamas a eso tú versículo favorito de todas las Escrituras?

Déjame asegurarte, que no te estoy tomando el pelo. Estoy hablando en serio. Este sería el verso que quisiera oír y leer todos los días si es que fuera a prisión. Permíteme leerlo otra vez. “Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.” Ahora, creo que la razón por la que tengo tantas miradas extrañas cuando digo esto es porque no estamos familiarizados con algunas de las costumbres y prácticas que se realizaban en el Antiguo Testamento, y no entendemos el significado, el simbolismo, de lo que se está comunicando en Génesis 15:17;

Y para entender esto, tenemos que retroceder un poco hasta el comienzo del capítulo y ver el contexto, el contexto histórico, en el que aparece este verso. Hagamos esto. Veamos el capítulo 15 de Génesis, empezando en el verso 1. Leemos: “Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.” Ahora, escuchen, si estoy nuevamente en mi celda, qué feliz y aliviado me sentiría si Dios se me apareciera en medio de mi celda, y Dios me mirase y dijera: “R.C., no tengas miedo porque Yo soy tu escudo, y yo soy tu gran recompensa”.

¿Cómo te sentirías si estuvieras solo y perdido como José, encerrado en la prisión, y estuvieses solo en prisión, sin nadie que te visite ni que te preste atención, y de repente Dios apareciera en medio y te dijera: “No tengas miedo”? Bueno, una de las peores maldiciones de la vida humana es el miedo, pero si Dios viene y dice: “No tengas miedo”, el miedo desaparece.

Si Dios dice: “Yo soy tu escudo”, ¿qué hace un escudo? ¿Por qué tenemos miedo? Tenemos miedo al daño. Tenemos miedo de una tragedia o catástrofe que sobrevenga –sean lesiones personales o a algún ser querido, o la pérdida de propiedades, de un trabajo, o lo que sea.

Tenemos estos miedos porque no estamos completamente seguros como seres humanos frágiles y finitos. Pero, ¿y si entendiéramos que Dios es nuestro escudo? ¿Quién podría penetrar ese escudo? ¿Qué cosa sería capaz de penetrar ese escudo? Y Dios le dice esto directamente a Abraham. Abraham tiene una visión, y Dios dice: “Abraham, no temas, yo soy tu escudo y yo soy tu gran recompensa”. Ahora, Abraham quedó desconcertado por esto, y dijo: “Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?

Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.” El que habla aquí es un judío del mundo antiguo o al menos un semita, y está diciendo algo así: “Señor, si soy el hombre más rico del mundo en este momento” –porque Abraham era una de las personas más ricas de todo el mundo antiguo—“¿y estás hablando de una recompensa? ¿Qué le das a una persona que tiene todo?”

Y ahora Dios viene, y Abraham siente que Dios se burla de él. Él estaba diciendo algo como esto: “Oye, Dios, gracias por todos los beneficios que me has dado, pero lo que quería más que cualquier otra cosa que nunca he tenido. No tengo un hijo. Mi esposa es estéril.

No tenemos hijos, y uno nacido en mi casa, Eliezer de Damasco, mi siervo, él recibirá mi herencia. Todas estas cosas que me has dado, no tengo a nadie a quien darla, excepto a un extranjero. ¿De qué es esta recompensa que hablas? “Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.”

Entonces Abraham sale y mira hacia el cielo en el antiguo medio oriente donde la atmósfera es menos densa de lo que es aquí, donde las estrellas son tan brillantes, tan puntillosas en detalles, en términos de lo que se puede ver a simple vista en una noche estrellada en el medio oriente.

Y mira hacia arriba y la Vía Láctea se ve como una nube, densa con estrellas. Y Dios le dice a Abraham: «Cuenta las estrellas”. Estoy seguro de que Abraham entendió que Dios le estaba dando una tarea imposible. Estaba recibiendo un mensaje aquí, pero no creo que Abraham saliera y mirara las estrellas… ‘uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve…’

Todavía estaría contando. Porque si puedes contar las estrellas del cielo, “si las puedes contar… así será tu descendencia”. Una promesa fue hecha. Un pacto está naciendo aquí, donde Dios promete a Abraham, que no tiene hijos, descendientes que serán más innumerables que las estrellas del cielo.

Y leemos el verso 6: “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.” Cuando hablamos de cómo somos redimidos en el plan de redención, la doctrina de la justificación por fe, que Pablo elabora tan magistralmente en Romanos – allí Pablo hace referencia a este pasaje cuando articula la doctrina de nuestra redención, donde somos redimidos no por las obras de la ley, sino por la fe en las promesas de Dios y por la fe en Cristo.

Pablo plantea la pregunta: “No fue Abraham justificado antes de hacer alguna de las obras de la ley? ¿No dice la Escritura: “y Abraham creyó a Jehová, y le fue contado por justicia?” Ahora analizaremos eso con más detalles más adelante cuando tengamos una serie acerca de la doctrina de la justificación, pero por ahora solo quiero que lo vean al paso, que aquí está la justificación de Abraham.

Dios le da una promesa y Abraham cree en Dios. No es que Abraham simplemente cree en Dios; Él le cree a Dios. Esa es la diferencia entre la conciencia teológica y la fe verdadera. No es suficiente creer que Dios es, la fe verdadera es creerle a Dios, confiar en Dios, vivir tu vida “coram deo” –delante de Su rostro, ante Su presencia—confiando en Él como tu redentor. Pero Abraham ahora es considerado justo por Dios debido a su expresión de fe, y ¿qué ocurre? Inmediatamente le asaltan las dudas.

Versículo 7: “Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra.” Le ha prometido tierra, y le ha prometido descendencia. Ahora, ¿qué dice Abraham? –el mismo Abraham que hace un momento creyó a Dios y por lo cual fue considerado justo.

Y Abraham dijo: “Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?” Lo creo, estoy confiando, pero en este momento Dios, mi fe….—y me estás pidiendo que crea algo grande aquí: mi esposa es estéril y no puede tener hijos.

Soy un hombre viejo. Sí, ¿cómo vamos a tener una descendencia que sea más grande que el cielo, que las estrellas en el cielo? Creo en ti Dios, ayuda mi incredulidad. Me aferro con las uñas. –y casi me acerco a la pizarra y paso las uñas por el tablero, pero te ahorraré eso. Pero ¿sabes lo que es aferrarse a la fe con uñas y todo? Eso es lo que Abraham está haciendo aquí mismo.

Pero ¿ves lo que le está pidiendo a Dios? Él está diciendo: Dios, ¿cómo puedo estar seguro? ¿cómo puedo tener esta fe tan débil y tan frágil? ¿Cómo puedo estar seguro de que vas a hacer lo que prometiste hacer? ¿Te das cuenta de cómo cambiaría tu vida hoy, inmediata y dramáticamente, si realmente crees en la palabra de Dios?

Cada vez que tengo miedo, y mi miedo siempre llega a mi estómago. Sé cuándo tengo ansiedad porque la siento físicamente y detesto eso porque digo: Cada vez que tengo esos dolores y punzadas cuando el temor asalta mi alma, sé que esto pone en evidencia la debilidad de mi fe. Entonces, todos, como cristianos, tenemos esas debilidades y todos anhelamos una mayor seguridad porque si realmente creyéramos a Dios, no tendríamos miedo de nada y estaríamos haciendo su obra día y noche ¿cierto? Pero de todos modos, él es el padre de los fieles, pero también es el padre de los dudosos porque él dice: “Dios, ¿cómo puedo saberlo con certeza?”

Y escucha cómo Dios le responde. Dios le dijo: “Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino”. ¿Es esto extraño o no? Es decir, Dios dice: ¿quieres estar seguro? Bueno, entonces anda y consígueme una novilla, pero asegúrate que tenga tres años – trae su certificado de nacimiento—y consigue el carnero y la tórtola de tres años, y todos estos animales, le dice.

Y entonces él trajo todo esto y lo partió por la mitad, y colocó cada pieza opuesta a la otra. Ahora, fíjate que estos animales son traídos y Abraham los corta por la mitad, pero no los corta a la mitad por la cintura. Él corta estos cuerpos por el centro mismo, de pies a cabeza, y luego coloca estas piezas separadas unas de otras, pero de punta a punta.

Trajo todo esto, lo cortó en dos, por el medio, colocó cada pieza opuesta a la otra, pero no cortó las aves en dos. Y cuando los buitres bajaron sobre los cadáveres, Abraham los separó. ¿No es esto significativo? Dios le dice que pase por este ritual tan elaborado, esta extraña ceremonia de cortar estos animales por la mitad y luego tumbarlos uno frente al otro en el suelo.

Ahora, ¿qué va a pasar? Tan pronto como esto se haga, ¿quién viene? Los buitres. Pero lo que estamos viendo aquí, lo que estamos leyendo aquí es una ceremonia de alianza donde Dios responderá la pregunta de Abraham: “¿Cómo puedo estar seguro? Dios ahora está dramatizando con una señal externa y sella la garantía de Su promesa a Su siervo.

Y tan pronto como comienza la ceremonia, los buitres están en camino. ¿No es ese el caso siempre? Cada vez que Dios hace una promesa, incluso antes de que tengamos esa promesa en nuestra alma, los buitres están allí para arrebatarla, para comerla, destruirla, devorarla. Pero Abraham se los llevó.

Ahora, el versículo 12 dice: “Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él. Y en medio de esta horrible oscuridad, Dios habla de nuevo y le dice a Abraham: Sé con certeza que tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no es suya, les servirán, los afligirán 400 años, y también a la nación a quien ellos sirven, Yo juzgaré. Esto es sobre la esclavitud en Egipto, Esto es acerca de una futura profecía del Éxodo.

Y después saldrán con grandes posesiones. Y en cuanto a ti, irás a tus padres en paz. Serás sepultado en una buena vejez. Pero en la cuarta generación, ellos regresarán aquí, por la iniquidad de los amorreos aún no está completa. Ahora, aquí viene. Escucha. “Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.” ¿Qué significa esto? Lee el siguiente verso. “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram,” Esta es una ceremonia de pacto.

El concepto de pacto en el Antiguo Oriente era que un pacto no estaba escrito, sino que estaba cortado. Los convenios fueron ratificados por algún tipo de rito de corte. La circuncisión era una señal, un ritual de corte. Bueno, en este caso lo que se está cortando son los animales, y cuando se ponen uno frente al otro, separados, Abraham está en este profundo sueño; Y he aquí en su visión nocturna, ve esta olla humeante y esta antorcha encendida moviéndose entre las piezas. Lo que tenemos aquí es una teofanía.

Una teofanía es una manifestación externa y visible del Dios invisible –ese mismo Dios que se manifiesta en la teofanía de la zarza ardiente, que arde pero que no se consume cuando aparece frente a Moisés. Es el Dios que manifiesta su presencia en la columna de humo y en la columna de nube. Es el mismo Dios que la Biblia dice que es fuego consumidor.

Esta era la manera normal de Dios de revelar su presencia de una manera en que los seres humanos podían contemplarlo. Lo que Abraham está viendo aquí, amados, es Dios moviéndose entre los pedazos de estos animales muertos. Pero ¿por qué lo está haciendo? Él no está acá realizando un ritual de tortura corporal para probar su masculinidad, sino que, lo que Dios le está diciendo a Abraham es esto:

Abraham, te prometí algo. Me creíste, pero no estabas seguro. Querías saberlo con certeza, y dijiste, ¿cómo puedo estar seguro? Y te dije que cortaras estos animales, y ahora me he movido entre los pedazos porque lo que te estoy diciendo Abraham, es que, si esta promesa no se hace realidad, si mi palabra no se cumple, lo que le has hecho a estos animales aquí en el suelo me suceda a mí. Que yo sea cortado. Que el Dios inmutable sufra una mutación. Que el Dios que existe por sí mismo deje de existir.

Es por eso que el autor de Hebreos, más tarde cuando cuenta este incidente en la vida de Abraham, dijo: “Como Dios no podía jurar por nada mayor, juró por sí mismo.” Dios no dice: “Mira Abraham, para estar seguros que mi palabra se cumplirá, que me caiga un rayo y me parta en dos esto no es cierto” o “juro por el templo en Jerusalén” o “juro por el cielo” o “juro por la tumba de mi madre.” No, no.

Dios hace un juramento aquí y dice: Juro por mi deidad. Pongo en peligro mi ser y si no cumplo esta promesa a Abraham, puedo dejar de ser Dios. No hay nada más elevado a lo que Dios pueda apelar como un voto, como un juramento a la verdad, que su propio ser. Eso es lo que comunica este verso, que cuando Dios hace el pacto y la promesa de la redención de las personas y de la tierra a Abraham, Él lo confirma con un juramento. Él jura por sí mismo. Él pone su propia deidad en riesgo a fin de dar certeza a su promesa.

Es por eso que cuando estoy en mi punto más bajo de mi vida y mi fe tambalea, quiero leer este texto una y otra vez. Ya he mencionado la observación de que seguramente nuestras vidas diferirían mucho de cómo son ahora si nuestra fe en Dios fuera perfecta.

La duda desgarra nuestras almas y cualquier fe que tengamos es una fe vacilante. Es una fe que se puede aumentar. Es una fe que puede ser disminuida, y anhelamos más seguridad. Anhelamos una mayor certeza de la que ahora disfrutamos y poseemos. Hice la declaración de que nuestras vidas serían diferentes, si es que realmente creyéramos perfectamente en las promesas de Dios.

Hoy quiero pedirte prácticamente que pienses sobre esto, específicamente con esto en mente. ¿Cómo sería tu vida diferente si estuvieras absolutamente seguro de cada una de las promesas de Dios que Él te da en las páginas de las Escrituras? ¿Cómo cambiarías tu vida? ¿Qué diferencia, específicamente, haría en tu vida?

Quiero que pienses en esto y que reflexiones al respecto. Es algo muy importante en lo cual pensar porque es casi como tomar nuestra temperatura espiritual y también nos inclinará y nos llevará a leer más profundamente sobre estas promesas de Dios para que podamos tener nuestras almas fortalecidas.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

2/5 – Sin secretos

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

2/5 – Sin secretos

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/sin-secretos2/

Carmen Espaillat: Según Nancy DeMoss de Wolgemuth, en realidad no existe tal cosa como un pecado oculto.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Aquello que estás escondiendo de tu marido y piensas que él no descubrirá; aquello que has estado ocultando de tus padres; la forma en que has pecado en contra de tu jefe robándole tiempo, dinero, posesiones o lo que sea; aquello que hiciste hace 15 años; aquello que pensabas que era tan insignificante pero que está carcomiendo tu conciencia; si no lo sacas a la luz y lo confiesas algún día se descubrirá.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Hemos emprendido una travesía hacia el avivamiento personal a través de la serie que Nancy ha estado compartiendo titulada En Busca de Dios. Durante la primera semana nos habló acerca del avivamiento y durante la segunda habló acerca de la relación que existe entre la humildad y el avivamiento. En los próximos días descubrirás por qué el silencio no siempre es oro. Escucharemos cómo la honestidad es una parte crucial para un avivamiento.

Puedes seguir esta serie junto a un grupo de amigas mientras completan el libro de estudio también titulado En Busca de Dios. Hoy iniciamos la lección 2, día 1. Adquiere el libro y únete a nosotras a través de estas 12 semanas. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para más información.

Aquí está Nancy.

Nancy: No sé si alguna vez hiciste esto cuando eras niña, pero puedo recordar con claridad aquellos juegos en que pretendíamos ser alguien en particular o hacer algo. Mis juegos favoritos eran jugar a la escuela y a la iglesia. Y claro, yo quería ser la maestra o la predicadora. Era una niña controladora y algunas cosas no desaparecen tan fácil. Soy la mayor de siete hijos así que teníamos “quórum” para hacer una escuela o una congregación en casa.

Mientras crecí empecé a darme cuenta de que muchos adultos todavía continúan jugando los juegos de hacerse pasar por alguien o algo. Uno de los juegos que jugamos más a menudo es el pretender que somos cristianos. Jugamos a la iglesia. Jugamos al cristianismo. Me doy cuenta que el pequeño drama que hacíamos cuando éramos niñas ahora que somos adultas tan solo toma diferentes formas.

A medida que continuamos en este proceso de buscarle a Él y pedirle a Dios que avive nuestros corazones, deseamos experimentar el gozo del avivamiento personal. Estamos poniendo los cimientos básicos aquí, los principios fundamentales.

Ya dijimos antes que el primer principio es el de la humildad. Nunca podrás acercarte a Dios a menos que te humilles. Dios rechaza al orgulloso. Se opone a él. Pero se acerca a aquellos que se humillan.

Si queremos experimentar un avivamiento en nuestros corazones hay otro principio fundamental del cual estaremos hablando esta semana: la honestidad. Si, la honestidad. Ser transparente, abierta y honesta ante Dios y ante los demás acerca de la verdadera condición de nuestros corazones – sin pretender, sin actuar, sino siendo auténticas.

En este momento les voy a pedir que busquen en sus Biblias el libro de los Salmos. Deseo que veamos algunos pasajes en los Salmos que hablan acerca de la importancia de ser abiertas y honestas delante de Dios. Si vamos a tener un encuentro con Dios, debemos deshacernos de las máscaras, dejar de fingir, abandonar las pretensiones y ser genuinas.

Veremos el Salmo 15, versículos 1-2. Este es un salmo de David que nos habla de venir ante Dios, de acercarnos al Señor. Dice:” Senor, ¿quién habitará en tu tabernáculo?  ¿Quién morará en tu santo monte?  El que anda en integridad y obra justicia, que habla verdad en su corazón.”

Es interesante hacer notar que el salmista no termina la oración tan solo con “el que habla la verdad” pues cuando piensas en hablar la verdad es algo que se hace externamente. Lo que David está diciendo es que el acercarnos a Dios involucra algo mucho más que hablar la verdad exteriormente. Se refiere al lugar donde comienza la comunicación, y esto es en el corazón. Dios permite que la persona que se acerque a Él para habitar en su monte santo, es aquel que habla verdad en su corazón. Aquel que no está pretendiendo. Aquel que no está actuando un papel. Aquel que es auténtico.

Si seguimos leyendo unas páginas más adelante veremos el mismo principio en el Salmo 24 versículos 3-5: “3¿Quién subirá al monte del SEÑOR? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo?  4El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño.  5Ese recibirá bendición del SEÑOR, y justicia del Dios de su salvación.”

La persona que es santa, tiene manos limpias y un corazón puro; es una persona que no levanta su alma a la falsedad y que no jura mentiras. No profesa una cosa y vive algo diferente.

Vayamos ahora al Salmo 32 donde de nuevo veremos el mismo principio. Recuerden cuando David pecó adulterando con Betsabé y asesinando a su esposo. Este es uno de los salmos que David escribió después de esta experiencia para describir el proceso por el cual lo llevo Dios de cubrir su pecado hasta descubrir ese pecado.

En el versículo 1 del Salmo 32 el dice: “1¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto!” ¿Quién cubrirá ese pecado? En este pasaje veremos que si nosotras cubrimos el pecado no seremos bendecidas. Pero si lo traemos a la luz, entonces el mismo Dios se encargará de cubrirlo.   Existe una gran diferencia si soy yo que cubro mi pecado o si es Dios que cubre mi pecado.

Esta semana estaremos hablando sobre el peligro y el problema que surge cuando intentamos cubrir nuestro propio pecado. Veremos que es necesario que seamos abiertos y honestos con Dios y, en algún momento, con los demás acerca de lo que hemos hecho, de cómo hemos fallado, para que Dios pueda cubrir nuestras faltas.

Así que David dice que aquel cuyos pecados Dios ha cubierto, esa persona es bienaventurada. Aquel cuya transgresión es perdonada es limpiado, es cubierto. El versículo 2 continúa: “¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el SEÑOR no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño! “ No hay doble ánimo. No hay pretensiones. No hay actuaciones. No hay hipocresía. Esa persona está bendecida.

Luego dice en el verso 3 David comparte que él no siempre experimentó esa bendición. Expresó: “3Mientras callé mi pecado (cuando me negué a hablar de mi pecado a Dios y a los demás), mi cuerpo se consumió con mi gemir durante todo el día, porque de día y de noche se agravó sobre mi tu mano.”

Esta es una imagen de la convicción de Dios. Si no entiendes esta frase quizás significa que no eres una hija de Dios pues si eres una hija de Dios has tenido la experiencia de tiempos cuando la convicción de Dios ha sido tan pesada en cuanto a tu pecado que te parece que no puedes respirar.

Porque día y noche tu mano pesaba sobre mí; mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano.” Y que pasó en el versículo 5? “5Te manifesté mi pecado, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones al SEÑOR; y tú perdonaste la culpa de mi pecado. “

Esto como pueden ver, es un cambio de corazón. Inicialmente el dijo: “Callé. No deseaba que nadie supiera lo que había hecho. Cubrí mi pecado. Me mantuve en silencio sobre mi pecado. Pero, llegó un momento cuando la convicción de Dios fue tan pesada sobre mí que no pude más. Tuve que sacarlo a la luz”.

Yo dije: “Lo confesaré. Seré honesto.   Reconoceré mi pecado ante ti.” Fíjense cuántas veces se repite este concepto. “No encubrí mi iniquidad; Dije: Confesaré mis transgresiones al SEÑOR”.

En esto consiste la confesión – en reconocer la verdad, poniéndote de acuerdo con Dios. Dejando de esconderte, dejando de ocultarte, dejando de pretender, dejando la falsedad, dejando de tratar de impresionar a los demás y a Dios. ¿Acaso no es una necedad pensar que podemos impresionar a Dios sin ser honestas y auténticas? Él lo ve todo. Él lo sabe todo. Pero la sinceridad acerca de nuestro pecado, la verdad acerca de nuestra condición espiritual requiere confesión.

Verás, Dios cubrirá con la sangre de Cristo, con su misericordia y su perdón todo aquello que estemos dispuestos a descubrir. Pero todo aquello que escondemos, Dios se verá forzado a sacarlo a la luz y exponerlo. Ahora bien, ¿preferirías descubrirlo tú, permitiendo que Dios lo cubra, o preferirías aferrarte a él escondiéndolo y forzando a Dios a descubrirlo y exponerlo?

Proverbios 28, verso 13, es un verso fundamental aquí, es un verso clave. Proverbios 28:13 dice: “13El que encubre sus pecados (algunas traducciones dicen ‘aquel que cubre su pecado’) no prosperará, mas el que los confiesa (esto es lo opuesto a ocultarlo; no mas esconderse, no mas pretensiones, sino confesar) y los abandona hallará misericordia.”

Escuchen amigas, les diré algo que me motiva a caminar hacia la luz, a vivir una vida de honestidad y transparencia, es darme cuenta de que todo se sabrá de todos modos. Todo se sabrá en el juicio.

Aquello que estás escondiendo de tu esposo, aquello que piensas que él nunca va a descubrir; aquello que estás ocultando de tus padres; la forma en que has pecado en contra de tu jefe robándole tiempo, dinero o lo que sea; aquello que hiciste hace 15 años, aquello que pensabas que era tan insignificante pero que socavaba tu conciencia, si no lo sacas a la luz y lo confiesas algún día, se sabrá.

Existen muchas Escrituras que nos dejan ver esto. En Lucas 12:2 Jesús nos dice: “2Y nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse.” Ahora piensa en las partes secretas, escondidas de tu vida, de tu pasado, tu presente; ese enredo emocional en que estás involucrada en el Internet, esa relación de correo electrónico. Así es, está sucediendo por montones entre las mujeres cristianas.

Piensas que estás escondiendo algo. Piensas que estás cubriendo algo. Piensas que tu marido no se va a enterar. Jesús dijo que no hay nada encubierto que no vaya a ser revelado. No hay nada que esté oculto que no será conocido.

Hebreos 4:13 habla sobre el Dios con el cual estamos tratando. Dice:” 13Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” Tendremos que dar cuentas. Esto es algo atemorizante a menos que aprendas a vivir ahora a la luz del juicio final, a vivir ahora a la luz de la eternidad.

Una de las características notables de la historia de las temporadas de avivamiento, de los grandes despertares es que con frecuencia las personas estaban abrumadas con un sentido de eternidad, un sentido de juicio. Tuvieron una fuerte convicción de pecados que habían estado escondiendo, cosas que pensaron que eran pequeñas o intranscendentes ahora lucían enormes delante sus ojos.

Empezaron a clamar ante Dios confesándose, y de ser necesario ante aquellos contra los cuales habían pecado diciendo: “He pecado. No soy esa persona que creías que yo era. He sido una hipócrita. He sido una farsa. No soy esa gran cristiana que siempre pensaste que era”. Se sinceraron con su pecado ante Dios y los demás.

Si deseas tener la experiencia de un verdadero avivamiento debes estar dispuesta a ser honesta, el ser honesta con Dios, el ser honesta con tu compañero, el ser honesta con los demás. Debo admitir que ser honesta puede ser costoso. Puede resultar doloroso ser honesta y transparente y salir a la luz. Pero quiero decirte algo: a la larga es mucho más costoso andar encubierta, es más costoso pretender y engañar.

En otro salmo que David escribió después de su gran pecado, arrepentido, el Salmo 51:6, le dice a Dios, “6He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría.”

Así que quiero hacerte una pregunta ¿qué estás ocultando? ¿Qué estás escondiendo? ¿Qué es aquello en tu vida que esperas que nadie sepa? Puede que no sea un gran pecado, de esos pecados que la gente suele medir como enormes, pero si existe algo en tu vida que no has confesado a Dios y a las personas que se ven afectadas por ello, si estás ocultando tu pecado, la Palabra dice que no prosperarás. Dios dice que El desea, El anhela, El insiste en la importancia de la verdad en el interior del corazón.

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth volverá en unos minutos con nosotras para compartir un tema que nos afecta a todas: La honestidad. La enseñanza de hoy es parte de la serie En Busca de Dios. Esta trata el tema del poder transformador del avivamiento personal.

Esta serie puede proporcionarte una perspectiva nueva en asuntos como la honestidad, la pureza y la obediencia. Si no has escuchado los programas de las semanas anteriores, puedes hacerlo al visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Desde allí podrás también descargarlos.

Bien, los discípulos de Cristo no podían salirse con la suya diciendo mentiras. Nancy nos explica porqué.

Nancy: En los evangelios encontramos por lo menos cuatro ocasiones en que las Escrituras señalan que Jesús conocía sus pensamientos. Si te pones a pensarlo, ese es un pensamiento aterrador. Jesús sabe lo que estamos pensando antes que lo verbalicemos o hasta si no lo decimos nunca.

Algunas veces estoy sentada en la iglesia tomando notas y aparenta que lo estoy asimilando todo. Pero mi mente está a millones de millas de distancia, o enfocada en lo que los demás piensan de mí, o en cómo voy a resolver esto o aquello, o tengo algo en mi corazón que es muy diferente a mi apariencia externa.

Puedes estar parada conversando con alguien, sonriendo, involucrada en una cálida conversación y a la vez pensando ella es tan aburrida, o ella habla tanto. En realidad no me agrada. Pero ahí estás, de lo más sonriente.

¿Te imaginas tratar con un Salvador que conoce nuestros pensamientos y que un día expondrá cualquier cosa que estemos ocultando? ¿Qué significa caminar en la luz? Significa precisamente eso, vivir en la presencia de Aquel que conoce nuestros pensamientos.

El Salmo 90:8 dice: “Has puesto nuestras iniquidades delante de ti,
nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia.” No existe nada que yo haya hecho, nada que yo esté haciendo ahora que El no lo sepa.

Su luz es simplemente un foco, un reflector muy diferente a cualquiera que nos podamos imaginar aquí en la tierra, que examina en las partes y rincones más profundos de nuestros corazones las cosas que pensamos que nadie más sabe. El sabe. El las escudriña y busca con Su luz.

Jesús le dijo a la mujer en el pozo: “Ve busca a tu marido.” Ella dijo:” No tengo marido.” Jesús dijo: “Lo sé. Cinco maridos has tenido, y el hombre con el que vives ahora no es tu marido.” (Juan 4:16-18 parafraseado).

¿Qué estaba realmente diciéndole Jesús a esta mujer? Siguió hablándole acerca de que aquellos que adoran deben hacerlo en espíritu y verdad. Jesús estaba diciendo, “Si vas a venir a Mí, si vas a tener una relación conmigo, debes estar dispuesta a venir a Mí en verdad. “

No hay ni uno solo de tus pensamientos que Dios no conozca, pero Él desea que seas honesta con Él acerca de lo que Él sabe que es la verdad. En esto consiste la humildad. Es difícil. El ser genuina, el ser sincera es parte del proceso de arado que ya hemos mencionado.

Hay una ilustración usada en el evangelio de Juan y otra en su primera epístola- les voy a pedir ahora que vayan a 1 de Juan conmigo- que tiene que ver con una imagen de lo que es la luz. El discípulo amado nos habla sobre esto en 1 Juan capitulo 1. En el versículo 5 dice:” 5Y este es el mensaje que hemos oído de Él y que os anunciamos: Dios es luz, y en El no hay tiniebla alguna.”

La luz revela todo lo que la oscuridad esconde. Las tinieblas ocultan. La luz descubre. ¿Qué significa traer algo a la luz? Quiere decir exponerlo. Ponerlo al descubierto. Juan está diciendo: “Este es el punto de partida. Dios es luz. El todo lo ve. No hay tinieblas en El. No existe nada que El no sepa.”

En los versículos que siguen, Juan nos proporciona una serie de eventos. De hecho, Roy Hession escribe sobre ello en su libro “Veríamos a Jesús” (We Would See Jesus). Nos habla de tres pasos a través de los cuales nos engañamos progresivamente a medida que nos alejamos de la luz. Primeramente, en el versículo 6 dice: “6Si decimos que tenemos comunión con El, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad;”

Este es el primer paso en la secuencia de eventos que nos alejan de la luz. Mentimos y no practicamos la verdad. Es decir, damos una impresión de nosotros que no es verdadera. Quizás no decimos una mentira pero vivimos una mentira. Hacemos una actuación. Llevamos puesta una máscara. Queremos esconder la verdad acerca de nosotros. No practicamos la verdad. Somos una mentira viviente.

Mentimos acerca de lo que decimos, y mentimos algunas veces al quedarnos callados. De esta manera engañamos a los demás. Somos expertos en ello. Podemos hacerlo en nuestros hogares con las personas que más nos conocen y por supuesto lo hacemos cuando vamos a la iglesia. Pero el asunto no termina ahí.

Engañamos a los demás, y en el versículo 8 llegamos al punto en que nos engañamos a nosotros mismos. Verso 8: “8Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.”

Lo que ocurre es que vivimos una mentira por tanto tiempo que empezamos a creernos nuestra propia mentira. Empezamos engañando a los demás y terminamos engañándonos a nosotros mismos.

Entonces pensamos, “No he hecho algo tan malo. No soy celosa u orgullosa como otras personas”. La mayoría de los cristianos piensan que van de lo más bien. “Tengo algunas luchas, pero no como aquel que esta allá.” Nos engañamos y la verdad no está en nosotros.

Lo peor de todo lo encontramos en el versículo 10: “Si decimos que no hemos pecado…..” Si cubrimos la verdad, si cubrimos nuestros pecados, si nos negamos a descubrirnos y decimos que no hemos pecado, ¿qué estamos haciendo? 10Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a El (a Dios) mentiroso y su palabra no está en nosotros.”

De esta manera llegamos al punto en que no solamente hemos engañado a otros, sino que nos engañamos a nosotros mismos. Hemos llegado a creer que estamos bien al compararnos con los demás. Entonces llegamos al punto que cuando Dios señala nuestro corazón y nos dice: “Eres mentirosa. Eres codiciosa. Tienes un corazón inmoral. Eres egoísta. Eres orgullosa. Decimos.. ¿Quién? ¿Yo?”

¿Qué estamos haciendo? Le estamos diciendo: “Señor Tu ni siquiera conoces la verdad.” Decimos: “Dios eres un mentiroso”. Realmente no diríamos eso, pero en esencia esto es lo que hemos dicho. Así que nuestra necesidad fundamental, nuestra necesidad básica para experimentar el avivamiento es poder distinguir la verdad. Entender la verdad acerca de Dios, entender la verdad sobre nosotros, ver la verdad de nuestro pecado, tal y como Dios la ve.

Jesús le dijo a Nicodemo en Juan 3:20-21: “20Porque todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas. 21Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que sus acciones sean manifestadas que han sido hechas en Dios.”

¿Pudiste notar el contraste que está presente en este pasaje? Hay dos tipos diferentes de personas. En primer lugar se mencionan aquellos que hacen lo malo. ¿Cuál es su característica? Ellos no quieren venir a la luz. No desean salir y ser descubiertos. Se resisten a la luz. No quieren estar bajo la luz ya que esta expondrá sus obras. Si, aquellos que hacen lo malo.

Pensarías que lo opuesto a las personas que hacen lo malo son aquellos que hacen lo bueno. Pero resulta que esto no es lo que dice el verso. Primero habla de aquellos que hacen lo malo y luego el contraste es con los que practican la verdad. Todo lo que es verdad sale a la luz. Así que lo opuesto a hacer lo que es malo es caminar en verdad, caminar en la luz.

Dios no está buscando que simplemente hagamos buenas obras. El no está esperando que nos esforcemos más en ser buenos cristianos. “Voy a ser bueno”. Pero Dios dice: “No, lo que quiero es que seas sincero acerca de lo que eres, acerca de la condición de tu corazón. Comienza con lo primero que El te está mostrando. Camina en la luz. Díselo a Dios. Ponte de acuerdo con El. Díselo a otra persona. Esto es realmente humildad.

Mientras más te humillas y caminas en la luz, más luz te dará Dios. Dirás, “Oh hay algo más.” ¿Hay algo más? Sí, pero aprenderás a amar andar en la luz porque si recuerdas el que confiesa su pecado y se aparta obtendrá misericordia.

¿Estás caminando en la luz? ¿Estás viviendo en la luz? ¿Estás viviendo una vida transparente, honesta y abierta delante de Dios y de los demás? ¿Estás haciendo la verdad, lo bueno, como Jesús le dijo a Nicodemo? ¿Existe algo en tu vida que hubieras preferido no traer a la luz? ¿Alguna cosa que hubieras preferido no exponer? Pues entonces tráelo delante de Dios, antes que Dios tenga que sacarlo a la luz. Humíllate.

Algunas de ustedes necesitan acercarse a su pareja, a sus padres, a su empleador, a un compañero de trabajo, a un pastor, a alguien a quien le han mentido. Has andado encubierta; has estado pretendiendo; has estado actuando; no has sido honesta con Dios y con los demás sobre algunas partes de tu vida, sobre algunas actitudes, algunas acciones y conductas.

No sé lo que está en tu corazón, y tú no sabes lo que está en el mío, pero el Espíritu Santo de Dios mora en nosotras y somos hijas de Dios y El nos convence de pecado. El hace la luz. El dice: “Muy bien, ahora es el momento para enfrentar esto.” Así que no le huyas a la luz. No la resientas. No la resistas. Corre hacia ella porque allí se encuentra Dios. Eso es lo que Dios es. ¿Deseas acercarte a Dios? Camina hacia la luz y practica la verdad.

Carmen: Este concepto de caminar hacia la luz se oye como algo liberador y lleno de gozo. Espero que respondas con tu vida a este mensaje que hemos escuchado de Nancy DeMoss de Wolgemuth. El programa de hoy te da una imagen del gozo que surge cuando experimentas un avivamiento, cuando caminas en la luz y abrazas la honestidad.

La honestidad es uno de los tópicos que Nancy trata en el útil libro de trabajo que acompaña esta serie, también titulado En Busca de Dios. En sus páginas, descubrirás el gozo del avivamiento personal, la humildad, la honestidad, el arrepentimiento y la santidad. Si el programa de hoy te ha sido de ayuda, consigue tu ejemplar de En Busca de Dios y únete a nosotras en esta búsqueda.

Una actriz se desarrolló dentro de la iglesia. No era el tipo de actriz que se sube sobre un escenario, sino que su trabajo era mucho más sutil. En nuestro próximo programa te enterarás por qué experimentó tanto gozo cuando finalmente se quitó su disfraz. Te esperamos mañana para que conozcas más acerca esta historia, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

El arquitecto de nuestras vidas

Isha – Salmos

DÍA 53 – Salmo 32

Dosis: Dirección Divina

El arquitecto de nuestras vidas

“El SEÑOR dice: «Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti. No seas como el mulo o el caballo, que no tienen discernimiento, y cuyo brío hay que domar con brida y freno, para acercarlos a ti.» (Salmo 32:8–9) (NVI)

Dios no sólo perdona sino guía nuestras vidas. Nos hace entender, nos muestra el camino que debemos seguir. Es maravilloso saber que al perdón, Dios añade su protección y dirección. David asegura que Dios fija sobre nosotras sus ojos. ¿Imaginas la mirada de Dios sobre ti cada día?

Esta es una de las promesas que más ha bendecido mi vida. Pues saber que Dios está dispuesto a guiarme, a direccionar mi vida, a mostrarme su voluntad, es alentador.

David registra una voz tierna diciéndonos “te haré entender y te enseñaré”…Es como si Dios nos susurrara al oído: “Hija ya te he perdonado, eres libre, no volveré a acordarme ni a mencionarte tu desobediencia, pero ahora déjame ser yo quien te guíe. Cuando tomaste tus propias decisiones sin considerar mi voluntad erraste y sufriste. Permite que ahora sea yo quien te muestre el plano que diseñé para tu vida.”

Dios nos ha dado entendimiento y razón para poder obrar pero a veces ha tenido necesidad de sujetarnos para evitar que nos hagamos daño a nosotras mismas. ¿Recuerdas alguna ocasión dónde él tuvo que encender una luz roja en tu vida?

Errar, desobedecer, rebelarse contra sus principios está en nuestra naturaleza. Por eso David utiliza un símil donde compara a quienes actúan así, con las actitudes irracionales de los animales que deben ser sujetados y movidos por cabestro y freno, pues ni obedecen ni tienen capacidad de pensar.

La actitud de desobediencia y hostilidad traerá consecuencias dolorosas a las personas infieles. David dice: “Muchos dolores habrá para el impío; mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia. Alegraos en Jehová y gozaos, justos; Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.”

David culmina el Salmo asegurando que quienes confiamos en Dios, viviremos rodeadas de su misericordia, su favor y su protección. ¿No es maravilloso?

Oración: Señor, enséñame a reconocer tu guía y dirección cada día de mi vida. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 68). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

Al abrigo de la roca

Miércoles 16 Octubre

Será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión… como sombra de gran peñasco en tierra calurosa.

Isaías 32:2

No nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.

1 Tesalonicenses 5:9

Al abrigo de la roca 

http://labuenasemilla.net/20191016

Había dejado a mi familia en la playa para escalar los peñascos con vista al mar. De repente una gran piedra se desprendió bajo mis pies y empezó a rodar por la pendiente. En ese momento las cabezas de mis dos pequeñas hijas aparecieron detrás de una roca, justo en la trayectoria de la piedra. Apenas tuve el tiempo de gritar: ¡Tírense al suelo! En un último rebote la piedra golpeó la peña y se rompió lanzando los fragmentos en todas las direcciones. Bajé corriendo y encontré a mis dos pequeñas sanas y salvas, agachadas al pie de la roca. Profundamente conmovidos, agradecimos a Dios nuestro Padre por su protección.

¡Salvado al abrigo de la roca! Esta es la situación de los que han recibido a Jesucristo como su Salvador. La Biblia habla de la ira de Dios que pronto caerá sobre todo el que no cree en el Hijo de Dios (Juan 3:36). El Dios santo habla así de su ira, no para amenazar, sino para advertir sobre el peligro que atraemos sobre nosotros mismos debido a nuestra propia desobediencia. En efecto, él nos ofrece la salvación y el perdón por medio de su Hijo Jesucristo. Dios nos ama y nos llama a refugiarnos en Cristo, la roca. En la cruz, la ira de Dios se derramó sobre él para que todos los que acepten su gracia sean librados del juicio. El cristiano puede retomar las palabras de David: “El Señor es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré… mi alto refugio” (2 Samuel 22:2-3).

Nehemías 2 – Juan 6:41-71 – Salmo 118:5-9 – Proverbios 25:14-15

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