Coronadas y Agradecidas

Isha – Salmos

DÍA 159 – Salmo 119

Dosis: Gratitud

Coronadas y Agradecidas

“A medida que aprendo tus justas ordenanzas, te daré las gracias viviendo como debo hacerlo.” (Salmo 119:7) (NTV)

En mi país gustan mucho de los concursos de belleza, varias coronas han sido otorgadas a venezolanas que en su tiempo marcaron su huella en estas lides femeninas. Recuerdo episodios donde la nación se detuvo por completo para presenciar en vivo el certamen donde figurara una venezolana, en cualquier lugar del mundo. Normalmente una gran emoción inundaba las calles, nadie quería ver el certamen en diferido, todos se esforzaban por verlo en vivo.

Me imagino que todas las participantes hubieran deseado saber los resultados antes de que el certamen terminara. Sin embargo, es necesario vivir la experiencia y entonces al final conocer si ganan o no. Pero nosotras, nominadas al premio de su gracia, convocadas en el certamen de la vida, ya conocemos los resultados, como si siendo parte del concurso pudiéramos vivirlo en diferido.

La Palabra del Señor nos asegura de qué manera hemos vencido, cuál es la clave para ganar esta carrera, cuál es el método para llegar al final antes de que todo termine. Enseñándonos a diario a vivir como conviene, con integridad de corazón, dictándonos las coordenadas un paso a la vez con sus justas ordenanzas. Las cuales producen un hermoso fruto en nuestra vida si las obedecemos.

¡Cómo no estar agradecidas a medida que vamos avanzando viendo los frutos de sus promesas!, sabiendo que nos asiste en cada prueba, haciéndonos resistir no por nuestras fuerzas sino por su Espíritu, para luego entregarnos la corona de la vida, como registró el apóstol Santiago: “Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman.”

¿A quién de nosotras no le gustaría calificar, no como la más bella, sino como la más bendecida? En el concurso de la vida no ganará la de medidas perfectas, sino aquella que aprendiendo la Palabra del Señor hará de ella su mejor tesoro, su mayor corona, su más grande bendición.

Oración: Señor enséñame tu Palabra, quiero vivir en ella, dándote gracias por todo. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 176). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

¡Aprobadas!

Isha – Salmos

DÍA 158 – Salmo 119

Dosis: Seguridad

¡Aprobadas!

“Entonces no tendré vergüenza cuando compare mi vida con tus mandatos.” (Salmo 119:6) (NTV)

Todas alguna vez escondimos una prueba con una nota bajo cero. Como queriendo borrarla de nuestro historial, para que nadie se enterara del fallo. Pero finalmente, ante pocos o ante muchos, tuvimos que mostrarla, encogiéndonos de hombros y agachando la cabeza. Me parece que en eso consiste la vida misma, en un cúmulo de ítems en los cuales somos examinadas, a veces de manera superficial, y otras tantas a profundidad. Y somos calificadas cuando se comparan nuestras respuestas con la Palabra del Señor, no en la oscuridad, sino a la luz de lo que Él ha dicho.

Pablo exhorta a su discípulo Timoteo y le dice: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”. ¿Por qué se lo dijo de una manera tan enfática? ¿Será que cuando decidimos correr esta carrera, podemos ser avergonzadas con facilidad?

Hay cosas en mi vida que aunque nadie llegara a saberlas, me llenan de vergüenza ante la presencia del Señor, sabiendo que ante Él todas las cosas están descubiertas. ¿Cómo puedo entonces esconder de Él esa nota bajo cero, que queriendo o sin querer me he ganado por mi propia imprudencia?

Es entonces cuando el Señor me hace saber, que a través de su pacto de amor ha olvidado mis fallas, echando mis pecados al mar, donde ya Él no los recuerda más. Y me pregunto, ¿pero por qué yo no puedo olvidarlos?, quizás para que nunca se me olvide de dónde Él me sacó. Aquél rincón de mi vida donde su mano me alcanzó. Y a través de Pablo, me dice como a Timoteo: Esfuérzate con diligencia, preséntate “como” obrera aprobada, no porque no tengas de qué avergonzarte, sino que logres usar bien mi Palabra de verdad, en tu vida y en la de otros.

Sólo si usamos bien su Palabra, viviendo a diario en sus preceptos, haciendo de sus mandatos no una religión, sino un sincero estilo de vida, no habrá lugar para ser avergonzadas ni delante de Dios ni de los hombres, ni por nuestro pasado ni por nuestro futuro. Ya no podrán avergonzarnos ni acusarnos por lo sucedido, todo quedó en el fondo del mar. Ni tampoco con el porvenir, porque como dice el profeta Jeremías Dios tiene para nosotras planes de bendición para darnos un futuro y una esperanza: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el SEÑOR—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.

Esforcémonos y saldremos aprobadas, no para volvernos a encoger de hombros sino para asistir a tantos que hoy por hoy sólo les queda bajar la cabeza.

Oración: Señor gracias por Tu amor que me hace libre de culpas, ayúdame a vivir en Tu Palabra, como obrera aprobada que no tiene de que avergonzarse. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 175). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Reflejemos Su Gloria

Isha – Salmos

DÍA 157 – Salmo 119

Dosis: Pasión Espiritual

Reflejemos Su Gloria

¡Oh, cuánto deseo que mis acciones sean un vivo reflejo de tus decretos! (Salmo 119:5) (NVI)

El otro día me quedé contemplando el lago. Las nubes se movían y una fresca y suave brisa fue parte de la escena. Nunca miré hacia arriba, mis ojos permanecieron hundiéndose en esas quietas aguas. Parecía que aquel gran espejo me ofrecía una vista perfecta, silenciosa pero imponente al mismo tiempo. Recordé el pasaje del salmista: “Los cielos cuentan la gloria de Dios” … y mi lago la refleja. Disfruté al máximo aquella tarde y me pregunté ¿qué será lo que la gente mira cuando hunden sus ojos en mí? ¿Será simplemente agua estancada, o tal vez me muevo tanto yendo de un lado a otro que no es posible divisar nada en mi interior? ¿Qué tengo que hacer para que puedan ver en mí la presencia del Señor? ¿Para que a pesar de mi humanidad, mis acciones sean un vivo reflejo de su Palabra?

Está comprobado que las mujeres particularmente somos movidas por las pasiones, sentimientos de apego a algo o a alguien, que nos llevan a asumir los más grandes esfuerzos, responsabilidades y riesgos. Movidas por aquello que nos da satisfacción o gratificación, física o espiritual, somos capaces de llegar donde jamás pensamos llegar. Podemos hacer lo que jamás pensamos que podríamos hacer.

Igual sucede cuando hay pasión en nosotras por los asuntos de Dios y su Palabra, somos capaces de llegar donde jamás pensamos que llegaríamos, logrando cosas para Dios que nunca imaginamos poder alcanzar. Si de corazón, anhelamos sinceramente agradarle con nuestra vida, estoy segura que se cumplirá en nosotras las palabras del apóstol Pablo: “Pues Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el poder para que hagan lo que a él le agrada.” Al punto en que logremos reflejarle en cada paso, cada vez.

Es un hecho que Dios trabaja contigo, de lo contrario no estarías en estas líneas justo ahora. De Él viene el deseo que te invita a vivir en su Palabra y también de Él viene el poder para que puedas lograrlo. Sólo hace falta que nos apasionemos lo suficiente como para ir más allá de lo nunca visto, para sentir lo que nunca hemos sentido. Hace falta que nos enamoremos de Dios para desear, de verdad, reflejarle como las nubes sobre el lago. Y hay recompensa para aquellas que enamoradas del Rey deciden reflejar al Señor en sus vidas. Él ha prometido que: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han sido concebidas en la mente humana, son las que Él ha preparado para quienes le aman”, no para simpatizantes, sino para aquellas que le aman de verdad.

Oremos para que todo aquello cuanto Él ha preparado sea nuestro. Oremos para que cada vez que la gente nos mire, se refleje su Palabra en nuestra vida.

Oración: Señor, ayúdame a amarte lo suficiente para reflejarte en mi vida, hasta el punto en que se me note tu presencia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 174). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Portadoras de su presencia

Isha – Salmos

DÍA 156 – Salmo 119

Dosis: Comunión

Portadoras de su presencia

“Nos has ordenado que cumplamos cuidadosamente tus mandamientos.” (Salmo 119:4) (NTV)

Este verso, como quizás muchos otros del pasaje, pareciera totalmente impositivo. La frase: “Nos has ordenado” nos hace entender que a lo que sigue estamos obligadas. Y como por naturaleza las obligaciones son sinónimo de pesadumbre, este verso es un tanto duro para digerirlo. Sin embargo, pensando en el porqué de la orden, encuentro el amor y el anhelo de Dios por nosotras.

El apóstol Juan en unas de sus cartas afirma: “Los que obedecen los mandamientos de Dios permanecen en comunión con Él, y Él permanece en comunión con ellos. Y sabemos que Él vive en nosotros, porque el Espíritu que nos dio vive en nosotros.” Por lo cual entiendo que la única manera de estar en comunión con el Santo Espíritu de Dios es a través de su Palabra, por lo que nos ordena que la cumplamos, viviendo en ella, para que entonces Él viva en nosotras.

He escuchado a muchas mujeres hablar de sus vacíos, y otras tantas, sin poder hablar siquiera, se han acostumbrado a vivir con ellos. Pero pienso, si el Espíritu de Dios vive en nosotras, ¿podríamos vivir vacías? ¿Acaso podríamos ser víctimas del vacío y la desolación, teniendo como huésped vitalicio en nuestra vida a Aquél que lo llena todo sólo con su majestuosa presencia? He aquí la razón de la orden: El Señor nos ha ordenado seguirle para llenarnos de Él por completo.

La gran mayoría asume que para alcanzar una verdadera comunión con el Espíritu de Dios basta con escuchar su Palabra, y quizás de vez en cuando tomar notas. Pero estoy segura que eso no es suficiente. Recuerdo la promesa del Señor a través del profeta Jeremías: “He aquí que vienen días en que escribiré mi Ley en su mente y corazón, ustedes me serán por pueblo, y yo les seré por Dios.”

Es necesario que para estar llenas de Él seamos su pueblo, y que su Palabra permanezca en nuestra mente y corazón. Precisamos entonces, apropiarnos de sus mandamientos, y que de manera consciente nos dediquemos esforzadamente a vivir en ellos. Muchos esperan la clave para lograr la plenitud del Espíritu Santo de Dios en ellos. No hay duda, sólo si cumplimos sus mandamientos, llegaremos a ser portadoras de su presencia.

Oración: Señor escribe en mi mente y en mi corazón tu Palabra, y lléname de ti por completo. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 173). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Negociando con la Vida

Isha – Salmos

DÍA 155 – Salmo 119

Dosis: Rectitud

Negociando con la Vida

“No negocian con el mal y andan sólo en los caminos del Señor.” (Salmo 119:3) (NVI)

Desde el libro de Génesis podemos notar la disposición natural que hay en la mujer para negociar, adquiriendo e intercambiando cosas a lo largo de su vida. Observamos en la Biblia mujeres como Ruth, Débora, Esther, la mujer en el pozo de Jacob, y aquella que derramó el frasco de perfume sobre los pies del Maestro. Aún Rahab la ramera, sin considerar su pasado como impedimento para tratar con el Dios de la vida, se atrevió a negociar con Él para estar a salvo, ella y su familia.

Así mismo, nosotras hoy por hoy estamos llamadas a negociar en rectitud. No importa cuál haya sido nuestro pasado, si hoy el Señor nos ha dado la maravillosa oportunidad de conocerle y vivir en su palabra, negociemos entonces con Él y apropiémonos del futuro y de la esperanza que nos ofrece.

¿Con quién estamos negociando actualmente, de qué manera lo estamos haciendo? No negociemos con el pecado por más atractivo que parezca. Cuando estamos frente a una tentación, dice la Biblia que Dios nos da la salida para escapar de ella. No entremos en conversaciones con aquel que se alegraría mucho de vernos derrotadas. No cedamos a sus propuestas, por más inofensivas o productivas que estas parezcan. El enemigo de nuestras almas, siempre será sagaz a la hora de plantear sus ofrecimientos, pero si lo ponemos al descubierto y sacamos sus propuestas a la luz de la palabra del Señor, sabremos con seguridad cuál será la mejor decisión. Recordemos cómo respondió Jesús a cada una de las tentaciones que el diablo le ofreció en el desierto, diciendo: “Escrito está”, aferrándose en fe y obediencia a la palabra de Dios.

En Génesis capítulo 3 leemos como Eva incurrió en el peor de los negocios, no sólo por haber accedido a desobedecer, sino por haberse sentado a negociar con el enemigo. No consideremos lo malo como probablemente bueno. El atractivo de lo malo nunca será aceptable si a la luz de la palabra de Dios encontramos detalles que muestren las grietas de esa propuesta. Si estamos llamadas a vivir para Dios, entonces tengámoslo presente a la hora de asumir cualquier acuerdo, al momento de cerrar cualquier negocio.

Jesús dijo: “En los negocios de mi Padre me conviene estar.” Si a Jesús, siendo el hijo de Dios, el Salvador del mundo le convenía estar en los negocios de su Padre, ¡cuánto más nos convendrá a nosotras ocuparnos en los negocios de nuestro amante Padre Celestial!

Aferrémonos a Su Palabra. Caminemos por la senda que nos ha señalado, un día a la vez, cada vez, todo el tiempo. Y busquemos al Señor ante cualquier propuesta, manteniéndonos en sus negocios para siempre.

Oración: Señor ayúdame a negociar sólo contigo, quiero que seas mi socio y mi amigo. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 172). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Hoy les doy a elegir

Isha – Salmos

DÍA 154 – Salmo 119

Dosis: Obediencia

Hoy les doy a elegir

“Felices son los que obedecen sus leyes, y lo buscan con todo el corazón.” (Salmo 119:2) (NTV)

Actualmente la mayoría vivimos la vida decidiéndolo todo: qué comer, qué vestir, qué estudiar, a dónde ir. Por lo que naturalmente, lo que vivimos es el resultado de lo que hemos decidido. Sin embargo, en ciertas circunstancias recurrimos a Dios pensando que en su autoridad puede cambiar los resultados de aquello que nosotras hemos escogido, cuando en realidad, Él desde el principio, ya nos dio a elegir.

Desde tiempos antiguos, Dios mismo nos abrió ese compás de decisión, permitiéndonos a nosotras escoger, según lo que queramos. Él instruyó a su pueblo con estas palabras: “Hoy les doy a elegir entre la bendición y la maldición: bendición, si obedecen los mandamientos que yo, el Señor su Dios, hoy les mando obedecer; maldición, si desobedeciendo se apartan del camino que hoy les mando seguir”.

La bendición nos alcanzará si con el corazón decidimos obedecer su Palabra, más allá de todo, a pesar de nuestros propios intereses. Pero obedecer cuesta trabajo, y a veces sin darnos cuenta nos encontramos escogiendo la maldición en vez de la bendición. Escojamos la bendición a través de la obediencia, sólo así garantizaremos un futuro pleno, lleno de las bendiciones prometidas, no sólo a nosotras, sino también para las generaciones que llegaran a través nuestro. Dios quiere que ésta sea una decisión consciente: “Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes… Ama al SEÑOR tu Dios, obedécelo y sé fiel a Él, porque de Él depende tu vida, y la de tu familia.

Hoy que soy madre comprendo qué tan importante es para nosotras saber a nuestros hijos obedientes, no para que les premiemos por su obediencia, sino para que por causa de ella sean plenamente bendecidos. Si el primer mandamiento con promesa es: “Honra a tu padre y a tu madre para que te vaya bien”, promesa que nos asegura un futuro bueno. ¿Cuánto más no seremos bendecidas, si obedecemos a nuestro amante Padre Celestial? Estamos a tiempo de ejercitarnos en la práctica de la obediencia, un día a la vez. Vivamos la aventura de lograrlo a diario. ¡Hagámoslo!

Oración: Hoy escojo la vida Señor, para que me bendigas a mí y a mis generaciones. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 171). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Un Camino Mejor

Isha – Salmos

DÍA 153 – Salmo 119

Dosis: Integral

Un Camino Mejor

“Dichosos los que van por caminos perfectos, los que andan conforme a la ley del Señor.” (Salmo 119:1) (NVI)

Al leer este pasaje la mayoría asume que pudiera estar dedicado a personas perfectas, a aquellas que sin fallas logran, por el cúmulo de sus virtudes, llegar a ser dichosas, bienaventuradas y felices. Perfección, o como en algunas otras versiones se usa, Integridad, es un concepto tan profundo y tan amplio al mismo tiempo. Súbitamente todos pensamos en palabras como honradez, honestidad, solidaridad, rectitud, bondad, justicia, entre otros adjetivos honrosos y calificativos.

Pero si leemos cuidadosamente, lograremos entender lo que realmente expresa esta palabra. La Biblia dice “Dichosos los que van por caminos perfectos”, pero no se refiere a los perfectos que van por el camino, sino a aquellos dichosos que han escogido andar por El Camino Perfecto. ¿Cuál camino? Aquel que Dios diseñó para cada una de nosotras, recordemos sus amorosas palabras: «Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos—afirma el SEÑOR—. Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra!” ¡Qué esperanzador resulta saber que no se trata de nosotras! sino de Él, no son nuestros caminos sino los Suyos y que éstos son “más altos” y mejores que los que nosotras imaginamos o planeamos.

Esta palabra es para todos aquellos mortales que como tú y como yo reconocen sus fallas, sus debilidades, esos puntos frágiles, por los que una simple brisa les haría caer. Pero que han sido prudentes, decidiendo caminar no por cualquier sendero, que inicialmente pareciera ser bueno, pero que su final es “camino de muerte.” Sino por el camino perfecto, el único por el cual se puede llegar al Padre. Jesús dijo: “Yo soy el camino,… y nadie va al Padre sino por mí”.371

¿Cuál es el camino por el que has estado transitando? Quizá caminos de intelectualismo, humanismo, política, estética y aun religión. Que a simple vista no parecen ser malos, pero que tampoco son del todo buenos y finalmente, por más que te esfuerces en su recorrido, no te llevarán a Dios.

Sigamos entonces el Camino perfecto, ese que sí es honesto, recto, bondadoso y justo. Vivamos la dicha de caminar en Él, asegurando nuestras vidas en cada paso. ¡Y seremos dichosas, bienaventuradas y felices!

Si encuentras tus pies fuera del Camino, hoy es un buen día para cambiar de dirección.

Oración: Señor, a pesar de mis fallas quiero experimentar la maravilla de vivir en tu Ley. Cambia mi dirección y mi destino. Quiero estar en el camino, en la verdad y en la vida; quiero estar en Ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 170). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Quietas en el mejor refugio

Isha – Salmos

DÍA 81 – Salmo 46

Dosis: Paz y Salvación

Quietas en el mejor refugio

“Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes.” (Salmo 46:1–3)

Este Salmo celebra una gran victoria. Una salvación impresionante, tal vez la que narra el profeta Isaías frente al imperio asirio, o aquel acontecimiento registrado en el libro de segunda de Crónicas capítulo 20 frente a los moabitas, edomitas y amonitas. En ambos casos, Dios liberó milagrosamente a su pueblo.

Aquí se describe a Dios como nuestra fortaleza, en quien encontramos amparo y ayuda en tiempos de angustia. Las imágenes que utilizan el salmista para expresar el poder de Dios son impresionantes: montes que tiemblan y se hunden en el fondo del mar, la furia de las olas que amenazan con inundar la tierra., ¡Una conmoción de la naturaleza! Sugiere que en medio del caos ¡podemos seguir confiando en un Dios que es nuestro refugio!

Frente a las aguas turbulentas que amenazan, el salmista describe un río saludable para el alma: “Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, la santa habitación del Altísimo.” No sabemos si este río es real o figurativo, pero no podemos evitar recordar las palabras del Señor Jesús cuando dijo: “El que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.”210 Y aquellas otras: “De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva.” ¿Bebiste ya de este manantial de vida eterna? ¿Aún tienes sed?

El salmista está seguro que su ciudad no caerá frente a los enemigos, porque Dios está en medio de ella: “Dios está en ella, la ciudad no caerá; al rayar el alba Dios le brindará su ayuda. Se agitan las naciones, se tambalean los reinos; Dios deja oír su voz, y la tierra se derrumba. El SEÑOR Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.” ¡Otra gran enseñanza para nosotras! Podemos confiar en Dios como nuestro refugio, porque ´”El está en medio de nosotras”. ¿Reina en nuestro corazón? ¿Reina en nuestro hogar? Recordemos que uno de sus nombres significa “Dios con nosotros”.213

El salmista sigue celebrando los prodigios del Señor: “Vengan y vean los portentos del SEÑOR… Ha puesto fin a las guerras en todos los confines de la tierra, ha quebrado los arcos, ha destrozado las lanzas, ha arrojado los carros al fuego.” Para finalmente darnos la clave de la victoria: “«Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Yo seré exaltado entre las naciones! ¡Yo seré enaltecido en la tierra!» El SEÑOR Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.”215

Oración: Señor enséñame a quedarme quieta para ver tu obrar poderoso en mis batallas personales. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 96). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Un novio tierno y victorioso

Isha – Salmos

DÍA 76 – Salmo 45

Dosis: Palabras de Vida

Un novio tierno y victorioso

“Tus saetas agudas, con que caerán pueblos debajo de ti, penetrarán en el corazón de los enemigos del rey…” (Salmo 45:5)

Una de las responsabilidades de los reyes de Israel fue luchar contra los enemigos extranjeros que intentaban acabar con su pueblo. Y utilizaban distintos tipos de armas: lanzas, escudo, saetas. Las saetas eran las fechas que podían ser lanzadas a distancia.

Jesús vino a este mundo a librar una batalla espiritual. Pero mientras estuvo aquí sus saetas fueron palabras de amor. ¿Recuerdas qué palabras le dijo a la mujer del flujo de sangre? “Hija, tu fe te ha salvado” Fue una saeta de ternura, para una mujer que por años se había sentido marginada y de pronto era ascendida a la categoría de “hija”. A la adúltera que esperaba un juicio severo, una piedra lanzada con furia, la rindió con sus palabras: “Ni yo te condeno, vete y no peques más”. O cuando defendió a aquélla pecadora en casa de Simón el fariseo, que ungía sus pies con perfume y lágrimas: “Tus pecados te son perdonados”, “Tu fe te ha salvado, vé en paz”.199 A leproso no solamente lo tocó sino le dijo: “Quiero, sé limpio”.

Yo anhelo que sus saetas de amor y de vida sigan penetrando en mi corazón. Cuando acudo a su presencia y me derramo delante de Él, cuando le confieso mis pecados, cuando le cuento mis temores, cuando le relato mis angustias, cuando le entrego mis cargas, siempre están sus saetas penetrando en mi mente: “En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo”. “Mi paz les dejo mi paz, os doy. Yo no os la doy como el mundo la da, no se turbe vuestro corazón ni tenga miedo”.201 “He aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. ¿Qué efecto causan en ti sus palabras? Ríndele tu corazón, ponte en el blanco de Dios.

Pero para el futuro hay una esperanza también maravillosa. Jesús regresará a establecer un reino de justicia y paz que cubrirá toda la tierra. Habrá una última gran batalla escatológica. En Apocalipsis se ve el cielo abierto y a Cristo cabalgando en un caballo blanco, para guerrear contra todas las fuerzas del mal, y juzgar con justicia. Quien monta el caballo blanco se llama fiel y verdadero, y lo siguen los ejércitos del cielo, montados en caballos blancos y vestidos en lino fino, blanco y limpio. En este caso las saetas que penetrarán los corazones del enemigo, ya no son flechas con punta de hierro, sino es su palabra del evangelio que proclama su obra en la cruz del calvario. Sólo así entendemos a plenitud el siguiente versículo del Salmo 45 que dice: “Tu trono oh Dios es eterno y para siempre.” Es este un canto profético que habla del futuro rey mesiánico que vendrá en los últimos días a desposar a su novia la iglesia con sus saetas de amor.

Oración: Señor dispara tus saetas a mi corazón, aquellas palabras de vida eterna y enséñame a rendirme a ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 91). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Confiando en su Justicia

Isha – Salmos

DÍA 75 – Salmo 45

Dosis: Justicia Divina

Confiando en su Justicia

“Cetro de justicia, es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros”. (Salmo 45:6–7)

Hay tres aspectos de la justicia de Cristo que nos afecta especialmente que debemos entender: en el pasado, en el presente y en el futuro:

En el pasado: Fue profetizado que la justicia sería una de las características del siervo sufriente de Dios: “verá el fruto de de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos”. Este es el gran tema de la justificación por la fe: Jesús se sometió a las demandas de la justicia de Dios por nosotros, fue el único que pudo satisfacer la justicia de Dios y esto trasciende cualquier acto de justicia humana. Murió como malhechor sin haber cometido pecado y pagó nuestras iniquidades. Esta gran obra propiciatoria de Jesús fue a nuestro favor: “De su justicia todos hemos recibido”, “Jehová justicia nuestra.” No sé qué tan conscientes somos de esta realidad cuando volvemos a pecar, ¿Cuánto valoras la justificación por la fe?

En el presente: Él quiere que seamos justas y confiemos en su justicia. El manto de justicia ya lo tenemos puesto, Dios ya nos ha justificado, ya pagó por ti, ya tiene tu vida en tus manos. Ahora te toca a ti conservar esa justicia, evidenciarla en tu carácter. ¿Te cuesta ser justa? Honestamente a mí sí. ¡Cuántos errores no he cometido con mis hijos, intentando aplicar la justicia entre hermanos! La vida nos presenta a diario situaciones y circunstancias en las que tenemos que decidir, ¿Qué es lo justo? Pidamos el auxilio de Dios.

En el futuro: Esperamos a un rey justo que anunciaron los profetas: Zacarías 9: “He aquí tu rey vendrá a ti Justo y Salvador.” La idea de Zacarías es que él vendría a corregir las injusticias. “He aquí para justicia reinará un rey.”195 “He aquí vienen días dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará justicia y juicio en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado, y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra.”

Dios quiere que confiemos en su justicia. El reino milenial donde Él reinará y establecerá su justicia aún no ha llegado, pero Él puede y quiere hacerte justicia ahora. Confía en Él cuando tengas un problema, cuando cometan contigo una injusticia. David escribió: “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él y Él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.”

Oración: Señor enséñame a confiar en tu justicia y a experimentar tu paz en situaciones difíciles. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 90). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.