¡Aprobadas!

Isha – Salmos

DÍA 158 – Salmo 119

Dosis: Seguridad

¡Aprobadas!

“Entonces no tendré vergüenza cuando compare mi vida con tus mandatos.” (Salmo 119:6) (NTV)

Todas alguna vez escondimos una prueba con una nota bajo cero. Como queriendo borrarla de nuestro historial, para que nadie se enterara del fallo. Pero finalmente, ante pocos o ante muchos, tuvimos que mostrarla, encogiéndonos de hombros y agachando la cabeza. Me parece que en eso consiste la vida misma, en un cúmulo de ítems en los cuales somos examinadas, a veces de manera superficial, y otras tantas a profundidad. Y somos calificadas cuando se comparan nuestras respuestas con la Palabra del Señor, no en la oscuridad, sino a la luz de lo que Él ha dicho.

Pablo exhorta a su discípulo Timoteo y le dice: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”. ¿Por qué se lo dijo de una manera tan enfática? ¿Será que cuando decidimos correr esta carrera, podemos ser avergonzadas con facilidad?

Hay cosas en mi vida que aunque nadie llegara a saberlas, me llenan de vergüenza ante la presencia del Señor, sabiendo que ante Él todas las cosas están descubiertas. ¿Cómo puedo entonces esconder de Él esa nota bajo cero, que queriendo o sin querer me he ganado por mi propia imprudencia?

Es entonces cuando el Señor me hace saber, que a través de su pacto de amor ha olvidado mis fallas, echando mis pecados al mar, donde ya Él no los recuerda más. Y me pregunto, ¿pero por qué yo no puedo olvidarlos?, quizás para que nunca se me olvide de dónde Él me sacó. Aquél rincón de mi vida donde su mano me alcanzó. Y a través de Pablo, me dice como a Timoteo: Esfuérzate con diligencia, preséntate “como” obrera aprobada, no porque no tengas de qué avergonzarte, sino que logres usar bien mi Palabra de verdad, en tu vida y en la de otros.

Sólo si usamos bien su Palabra, viviendo a diario en sus preceptos, haciendo de sus mandatos no una religión, sino un sincero estilo de vida, no habrá lugar para ser avergonzadas ni delante de Dios ni de los hombres, ni por nuestro pasado ni por nuestro futuro. Ya no podrán avergonzarnos ni acusarnos por lo sucedido, todo quedó en el fondo del mar. Ni tampoco con el porvenir, porque como dice el profeta Jeremías Dios tiene para nosotras planes de bendición para darnos un futuro y una esperanza: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el SEÑOR—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.

Esforcémonos y saldremos aprobadas, no para volvernos a encoger de hombros sino para asistir a tantos que hoy por hoy sólo les queda bajar la cabeza.

Oración: Señor gracias por Tu amor que me hace libre de culpas, ayúdame a vivir en Tu Palabra, como obrera aprobada que no tiene de que avergonzarse. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 175). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

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