8/8 – Cristo: La cabeza sobre la iglesia

Gracia a Vosotros

Serie: La anatomía de la Iglesia

8/8 – Cristo: La cabeza sobre la iglesia

John MacArthur

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Al regresar esta mañana del estudio de la Palabra de Dios, llegamos al mensaje final en nuestra serie especial acerca de la anatomía de una iglesia. Y al concluir la serie realmente hemos llegado al mensaje más importante. Hemos tratado de ver la iglesia en la analogía de un cuerpo, hemos hablado del esqueleto, verdades fundamentales básicas con las que la iglesia debe estar comprometida; hemos hablado de los sistemas internos, actitudes espirituales que deben existir en los corazones de su pueblo, de su congregación. Hemos hablado del músculo, la función del ministerio, y hemos hablado de la carne, la forma que adopte ese ministerio; pero en ningún cuerpo estará completo sin su cabeza. Y entonces en nuestro estudio en esta mañana quiero que veamos la Palabra de Dios, para adquirir un entendimiento de la cabeza del cuerpo quien no es ningún otro que el Señor Jesucristo.

Ahora hemos estado hablando mucho de cosas que tenemos que hacer en la iglesia, y han respondido de una manera tan maravillosa que ha sido un gran aliento para mí, un aliento tremendo; y han oído cosas que nos han confrontado mucho, y han sido muy directas y nos han motivado en nuestros corazones, y he visto al Espíritu de Dios dar frutos ya en estas áreas. Realmente nos hemos concentrado durante siete semanas en lo que debemos estar haciendo, lo que debemos estar creyendo, lo que debemos estar pensando, lo que debemos estar planeando; y estaría muy desequilibrado si no llegáramos hablar de la cabeza quien es Jesucristo, y lo que Él está haciendo en su iglesia. Y esto, por cierto, amados, es el consuelo definitivo.

Como puede ver, el consuelo definitivo es saber que con todas las cosas que hacemos y las hacemos de una manera tan inadecuada, quedamos tan cortos de lo que debiéramos hacer; con todas las cosas que dejamos de hacer, con todos los errores que cometemos, y todos los pecados en los que caemos con tanta facilidad en la carrera por hacer la voluntad de Dios, tenemos esta confianza suprema de que Cristo está edificando su iglesia; ese es un aliento tremendo y queremos hablar de eso. Pablo habló de esto en Efesios capítulo 4, Él dijo que “todos estamos creciendo en Aquel que es la cabeza”; la cabeza que es Cristo, y después Él dijo esto, escuchen de Él: “De quien todo el cuerpo viene unido por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, recibe su crecimiento en amor; conforme cada parte cumple con su trabajo”. En otras palabras Pablo dijo: “Tenemos que dar todo lo que tenemos, tenemos que esforzarnos por hacer todo lo que podamos hacer, y ser todo lo que podemos ser en el conocimiento pleno que realmente es el poder de Cristo lo que hace que todo esto funcione”, esto, amados, es la paradoja divina ¿no es cierto?

Hacemos el esfuerzo supremo, y si algo es hecho es de Dios, y es consuelo supremo el saber que donde fracasamos Él tiene éxito; y entonces quiero que en esta mañana nos enfoquemos en el que es nuestra cabeza, sin el cual no podemos hacer, ¿qué?, nada, dice Pablo, nada. Y conforme estaba pensando en un pasaje que pudiéramos examinar, me había traído la bendición majestuosa en la conclusión de la Epístola a los Hebreos. ¿Será tan amable en abrir su Biblia en Hebreos 13 versículos 20 y 21? Y realmente quiero usar este versículo simplemente como un punto de contacto con la verdad para llevar los otros pasajes en el Nuevo testamento que van a enriquecer nuestro entendimiento en la obra del Señor para su iglesia. Hemos hablado durante siete semanas acerca de lo que debemos hacer, y ahora vamos hablar de lo que Cristo hace por su iglesia.

Realmente ésta debería ser una serie en sí misma, pero nos vemos presionados a condensarla en un mensaje. Por cierto, es una bendición, una doxología majestuosa; se incluye las palabras de conclusión de esta gran Epístola. Dice: “Y el Dios de paz que resucitó de  los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo Él en vosotros lo que es agradable delante de Él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén”.

Hermosa doxología, hermosa bendición. Pero en una manera esa bendición concluye en forma de resumen la obra de Cristo; de hecho inclusive cierra en forma de resumen el mensaje de la Epístola a los Hebreos, pero no la vamos a ver de manera particular desde ese ángulo; la doxología tiene la intención de ser una alabanza de conclusión para el Dios de paz, y Él es llamado así debido a que a través de la sangre de Jesucristo Él ha hecho la paz con hombres pecaminosos. Él es el Dios de paz quien fue una en una ocasión el Dios de ira, el Dios de guerra, el Dios de juicio, el Dios de furia, pero Él se ha convertido para nosotros el Dios de paz; no siempre un Dios de paz, sino para nosotros Él se vuelve el Dios de paz a través de la sangre de Jesucristo, cuando Él hace la paz y Él hizo la paz, Él hace la paz con nosotros. Entonces es una doxología para alabar al Dios de paz, pero en alabar al Dios de paz delinea cómo Él se convirtió en el Dios de paz a través de la obra de Jesucristo; comienza con la afirmación que Él es el Dios de paz, comienza con la afirmación que Él debe ser glorificado por los siglos de los siglos; y el medio para ello está a la mitad de la obra, la maravillosa obra del Señor Jesucristo. ¿Qué es lo que Cristo hace por su iglesia? Está aquí en este pasaje que obtenemos un vistazo de ello conforme comenzamos a verlo.

En primer lugar, Él es el salvador de su iglesia. Hay varias cosas en este texto que apuntan a la obra salvadora de Cristo en favor a su iglesia. La primera que señalé fue su nombre Jesús, Señor Jesús en el versículo 20, Jesús debía ser su nombre dice Mateo 21: “Y llamarás su nombre Jesús, porque Él salvará su pueblo de sus pecados”, ese nombre significa “Jehová salva”, es  Jeshua, Joshua, del Antiguo testamento, significa” Jehová salva”; entonces su nombre mismo es el nombre de uno que salva.

Antes el escritor de Hebreos en el capítulo 2 en el versículo 9 y 10 escribió: “Pero vemos a Jesús que fue hecho un poco menor que los ángeles para el sufrimiento de la muerte, coronado con gloria y honra, para que Él por la gracia de Dios gustara de la muerte por el hombre. Porque convenía a Él para quien son todas las cosas, y por quien son todas las cosas, al llevar a muchos hijos a la gloria, el hacer al capitán de su salvación perfecto mediante sufrimientos”.  Jesús es el que gustó la muerte para todo hombre, Jesús es el que se volvió el “arquegos”, el pionero, el capitán, el líder, el que abrió la brecha, el que comenzó la salvación; Él fue hecho perfecto en su propia ofrenda de sí mismo. De hecho el nombre Jesús habla de nuestra salvación tanto, que el escritor en Hechos 4:12 dice: “Que en ningún otro hay salvación bajo el cielo, por el cual podamos ser salvos en el nombre de Jesús”, entonces su nombre mismo, aquí habla de su obra salvadora. Y entonces ahí hay una nota de alabanza aquí, conforme a la bendición comienza, simplemente en el nombre de Jesús el Salvador, pero hay mucho más porque el versículo 20 dice que: “Él llevó acabo su obra salvadora mediante la sangre del pacto eterno”, esa es una frase maravillosa, “la sangre del pacto eterno”.

Como puede ver, los judíos siempre supieron que el pecado tenía que ser expiado por la sangre, no había otra manera, y eso es parte del mensaje de este libro de Hebreos. Allá atrás en el capítulo 9, y el versículo 18, leemos esto: “Así como ni el primer pacto o el primer testamento, –ese es el antiguo, el que estuvo bajo Moisés–, fue dedicado sin sangre”, todo judío sabía que la rectificación del antiguo pacto, en Levítico 17:11 fue por sangre. El antiguo pacto fue inaugurado y ratificado por el derramamiento de sangre, porque fue por el diseño de Dios que debía haber derramamiento de sangre para enfrentar el pecado.

Moisés fue el agente de Dios para rociar esa sangre, para ratificar ese pacto, para echarlo a andar; porque cuando Moisés había hablado todo precepto a todo el pueblo según la ley, Él tomó la sangre de corderos y cabras con agua y lana escarlata, hisopo, y roció tanto el libro como a todo el pueblo diciendo: “Esta es la sangre del pacto de testamento que Dios ha hecho con vosotros”. Además Él roció con sangre tanto el tabernáculo como todos los utensilios del ministerio; Dios está presentando algo importante aquí;  había sangre por todos los lados, sangre por todo el libro de la ley, sangre por todo el pueblo, había sangre por todo el tabernáculo, y los utensilios en el tabernáculo; era un desastre sangriento, sangre por todos lados.

Dios estaba diciendo que no hay pacto hecho conmigo sin el derramamiento de sangre, pero todo eso únicamente era simbólico del derramamiento definitivo de sangre que podía llevar a los hombres a la paz con Dios. Entonces dice en el versículo 22: “Casi todas las cosas por la ley son limpiadas con sangre, y sin derramamiento de sangre (¿qué?), no hay remisión, no hay perdón, no hay paz con Dios”. Esa es la razón por la que Jesús ratificó el nuevo pacto, en Mateo 26:28 al decir esto: “Esta es mi sangre del pacto, que es derramada por muchos para el perdón de pecados”, y Él de hecho estaba diciendo mi sangre será lo que inaugura un nuevo pacto, entonces los pactos eran hechos en sangre; y si un hombre iba a  tener paz con Dios sería mediante el derramamiento de sangre, y ningún sacrificio animal podía llevar acabo efectuar esa paz verdadera; tenía que venir el sacrificio definitivo de Cristo, del cual todos los sacrificios animales únicamente eran adelantos y retratos. Si usted vuelve a ver lo que dice en Hebreos 13:20, dice: “Es la sangre del pacto eterno”, el pacto mosaico, el antiguo pacto no fue eterno, fue un pacto temporal, sólo fue una sombra de cosas venideras; es reemplazado por el pacto eterno porque Jesucristo, mediante una sola ofrenda, perfeccionó para siempre a los santificados. Él, mediante ese acto único de sacrificio, trajo una salvación eterna.

En Hebreos 9:12 dice: “Ni la sangre de carneros, ni cabras, sino por su propia sangre É|l entró una vez al Lugar Santo, habiendo obtenido la redención eterna”. El sacerdote entraba una y otra, y otra, y otra vez, y había sacrificio, tras sacrificio, tras sacrificio, tras sacrificio. Cristo entró una vez y nunca volvió a salir. Él compró para nosotros la redención eterna. Entonces vemos en este pasaje que Él es el Salvador de su iglesia, que ese es su nombre, y que esa fue su obra en la cruz.

Después vemos otra frase ahí al principio en el versículo 20 cuando dice: “El Dios de paz, que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo”. Ese también es un elemento muy  esencial en su obra salvadora, porque cuando el Padre resucitó a Jesús de los muertos, fue el sello de aprobación por parte del Padre a favor de su obra terminada. Pensamos en la resurrección como un medio para nuestra propia resurrección, pensamos de la resurrección como el conquistar la muerte que nosotros también disfrutaremos, y todas esas son maneras correctas de pensar en ella, pero no incluye en todo; debemos ver la resurrección de Jesucristo    como la afirmación más importante, más grande de aprobación por parte de Dios a favor de su obra salvadora.

Cuando Él lo resucitó de los muertos, Él estaba afirmando que Él había cumplido lo que Él había hecho hacer a la cruz. Entonces la obra salvadora de Cristo viene a nosotros de manera clara a través del  versículo 20; Jesús mediante su sangre nos mete en un pacto eterno, y en respuesta, el Dios de paz lo resucita de los muertos. Es Cristo quien Pablo dice en Efesios 2: “Es nuestra paz, Él es nuestra paz, Él ha hecho la paz”. En Colosenses 1:20 dice que: “Mediante la sangre de su cruz”, y creo que esa es la razón por la que Lucas 10 creo que es el versículo 6: “Somos llamados hijos de paz”. Entonces Él es el Salvador de su iglesia.

Ahora, amados, permítanme decirles lo que esto significa: Esta iglesia no es una organización humana, ni lo es ninguna iglesia de Jesucristo. Usted no entra en esta iglesia al apuntarse, usted no nada más se convierte en un miembro por   que a usted le gusta el tipo de gente que está aquí, o cree que será bueno para sus negocios, o podría elevar su estilo de vida, o podría meterse en algunas de las cosas divertidas que hacemos, o podrá disfrutar la música, o lo hace sentir mejor acerca de usted mismo, no; usted entra a la iglesia en base a la muerte sacrificial del Señor Jesucristo, y la entrada le pertenece aquellos que son redimidos y lavados mediante su sangre preciosa. No estamos edificando la iglesia, Él la está edificando, es su iglesia; Él es el Salvador de su iglesia, Él trae gente a su iglesia. Hablemos de eso. Hay dos elementos de esto de los que quiero hablar.

En primer lugar, Él ama su iglesia. Su obra salvadora está edificada sobre su amor salvador, lo amamos porque Él nos amó primero, es Dios quien predeterminó la relación de amor con nosotros aún antes que de que nosotros llegáramos a existir, y nos amó mientras que nosotros lo odiábamos. Inclusive cuando éramos enemigos de Dios, a través de su gran amor, nos reconcilió consigo mismo mediante la muerte de su Hijo; Él nos ama, y fue su amor lo que nos redimió, fue su amor lo que hizo entregar su sangre preciosa, más preciosa que cualquier cosa humana.

En Efesios capítulo 5 hay una afirmación maravillosa en el versículo 2, con la que sin duda alguna está familiarizado, dice: “Andad en amor, así como Cristo nos amó, y se entregó así mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios como olor fragante”. Cristo nos amó tanto que se entregó a sí mismo por nosotros. ¿Y sabe una cosa? Es maravilloso saber que usted es amado, es maravilloso saber eso; Él ama a la iglesia, Él ama a la iglesia tanto, que se entregó a sí mismo por la iglesia.

Cuando nosotros en el proceso de estar ministrando y entregando nuestras vidas, y haciendo lo mejor que podemos hacer, y nos preocupamos porque la iglesia no es todo lo que debería ser, y vemos a la gente que no está donde debe estar, y deja de venir y nos preguntamos por qué no salen las cosas como debieran salir, nos decimos a nosotros mismos como hombres de Dios o ministros o aquellos que guían: “Señor, esta es mi vida, esta es mi pasión, estoy entregando todo lo que soy, lo que tengo a esto, me preocupa esto, vivo para esto, y no es todo lo que quiero que sea”,  que nuestra tristeza sea ahogada por el hecho de que Él la ama infinitamente más de lo que nosotros la amamos. ¿Acaso mi propio corazón no es consolado en el hecho de que cuando yo estoy entristecido por aquellos que no hacen lo que debieran hacer, y no responden como deberían responder, y estoy entristecido debido a eso,

pienso en cuánto Él, quien ama la iglesia mucho más de manera infinita, se entristece? Y sin embargo Él ama, Él ama a su iglesia, y habiéndolos amado dice en Juan 13: “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta la perfección”.

Él no deja de amar a su iglesia porque fallan, Él no deja de amar a su iglesia porque fracasan, Él no deja de amar a su iglesia porque son indiferentes, porque no aprovechan las oportunidades, los recursos y los privilegios, Él no deja de amarlos; y también nosotros debemos recordar que el conoce todo en manera infinita, no deja de amar aun cuando la gente que Él conoce tan bien            , y nosotros somos confortados, consolados en el hecho de que Él ama a su iglesia; Él predeterminó establecer su amor sobre ellos antes de que el mundo comenzara, y Él de hecho cumplirá eso hasta que el mundo vuelva a nacer en la eternidad futura; Él nos ama tanto que Él se volvió pecado por nosotros, el que no conoció pecado para que fuésemos hechos justicia de Dios en Él.

Él está llevando a cabo su obra en su iglesia, amando a su iglesia y amándolos mientras que están en la iglesia, su amor está elevándose a Dios, dice en E         fesios 5-2: “Como olor fragante”, para la nariz del Santo, es tan confortante que Cristo ama a su iglesia. Eso me dice que necesito amar a su iglesia a pesar de las cosas que pasan, también me dice que no tema porque si estoy preocupado por la iglesia que yo amo, Él está infinitamente más preocupado por la iglesia que Él ama. Si yo creo que yo tengo un derecho de estar preocupado porque he entregado tanto de mí mismo a la iglesia, entonces cuánto de sí mismo Él ha dado a la iglesia que Él debería estar también preocupado y mucho más que yo.

En Apocalipsis capítulo 1, versículo 5, simplemente hay una afirmación hermosa ahí que dice – y de nuevo,es una doxología de alabanza, es una bendición gloriosa, majestuosa, y lo que dice es esto: “Aquel que nos ama y nos lavó de nuestros pecados en su propia sangre, nos ha hecho sacerdotes para Dios, incomprensible”, Él ama a su iglesia –tiempo presente por cierto–, ¿y quién nos separará de ese amor: tribulación, aflicción, persecución, hambre, peligro, desnudez, espada? ¿Qué hay acerca de la vida, muerte, ángeles principados, cosas presentes, lo porvenir, potestades, lo alto, lo profundo? Ninguna otra cosa creada.  Nunca, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los ama Él hasta la perfección. Es tan confortante para mí, simplemente me aferro a esto; Él ama a la iglesia mucho más de lo que yo amo a la iglesia, eso dice que Él va a atender, eso dice que Él le va prestar atención al objeto de su amor.

En segundo lugar, cuando usted piensa en Él como un salvador de la iglesia, usted tiene que recordar que Él edifica la iglesia; como el que salva, Él es el que edifica, Él los mete, Él añade a su iglesia, Él hace que crezca como un templo santo para sí mismo. Me encanta Mateo 16, uno de mis pasajes favoritos: “Yo edificaré mi iglesia”, qué gran pensamiento. No estamos preocupados por edificar la iglesia, Él sí está preocupado; no es mi trabajo el edificar una iglesia o la de nadie más, no es nuestro trabajo inventar medios o planes, estrategias de sabiduría humana para edificar una iglesia, Él va a edificar su iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella, eso es un eufanismo hebreo para la muerte. La muerte es el arma definitiva que está en la mano del adversario, según Hebreos 2, ¿quién tiene el poder de la muerte? ¿Satanás? Lo que Él está diciendo es que “Yo edificaré mi iglesia, y lo peor que puede pasar, matarlos, no prevalecerá contra ella”. Usted mata a la iglesia, y lo único que está haciendo es poblar la gloria, eso es todo.

“Yo edificaré mi iglesia”. Simplemente quiero ser parte de la iglesia que Él está edificando, eso es todo. Simplemente quiero ser una parte de la iglesia que Él está edificando, esa es la razón por la que yo estoy tan comprometido con el hecho de que tenemos que hacer las cosas según el libro de Dios. No queremos hacer nada que va confundirnos, no queremos estar usando todos los planes humanos para edificar la iglesia, porque entonces no sabremos si nosotros la edificamos o Él la edificó; yo no quiere vivir con eso, yo simplemente quiero ser una parte de lo que Él está haciendo. Me encanta lo que Él dice aquí: “Yo edificaré, no la iglesia, sino que yo edificaré mi iglesia”. ¡Qué gran verdad! Él es el poseedor.

Con frecuencia se me pregunta ¿quién es dueño de tu iglesia?, me gusta esa pregunta, ¿quién es el dueño de la iglesia? Es el Señor Jesucristo, Él la compró con su propia sangre preciada. Él es dueño de ella, Él la edifica; de hecho, ¿sabe una cosa?, Él añade a la iglesia diariamente los que han de ser salvos; Él está ocupado en edificar a la iglesia. En Juan 10 Él dice: “Yo conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen, oyen mi voz, me siguen mis ovejas”,  me gusta eso, le pertenecemos a Él; Él es el constructor, el dueño, el comprador, la principal piedra del ángulo, el cimiento, el poseedor, es su iglesia. Está siendo edificada con una certeza, encerrada en la promesa de que Dios no puede fallar; en contra de toda la oposición, en contra de todas las amenazas, en contra de toda la carnalidad, en contra de toda la  ineptitud humana, en contra de toda la indiferencia, apatía, apostasía, neoliberalismo, denomicionalismo, y cualquier otro ismo y demás, y el resto, Él está edificando su iglesia. Él está edificando su iglesia. 1ª de Corintios 3:9 dice: “Vosotros sois edificio de Dios”. Efesios 2 dice: “Habéis sido edificados como templo santo, una habitación del Espíritu”. Pablo le dice a Timoteo: “Te estoy diciendo cómo debes conducirte  en la iglesia del Dios viviente”, su iglesia. Entonces Él es el salvador, y Él ama y edifica su iglesia.

En segundo lugar, en Hebreos 13:20, Él es el Pastor. Es un pensamiento hermoso, hermoso. Él es el gran pastor de las ovejas, dice, como el salvador Él ama y edifica, y como el pastor Él tiene algunas funciones excepcionales y especiales también. Pero, en primer lugar, lo que queremos señalar es que Él es el gran pastor, en contraste a todos los pastores que simplemente son terrenales, Él es el gran pastor. El salmo 77:20 dijo de Moisés: “Tú guiaste a tu pueblo como un rebaño, por mano de Moisés y Aarón”, y ellos fueron pastores, pero no grandes pastores. Tres veces en el Nuevo Testamento llama Jesucristo el Pastor. Juan 10: “Él es el buen pastor”.  1ª Pedro 5: “Él es el príncipe de los pastores”, y Hebreos 13: “Él es el gran pastor, buen pastor, príncipe de los pastores y gran pastor”. ¿Y sabe una cosa? En las Escrituras conté más de una docena de lugares por lo menos en donde la Biblia identifica a personas impías como naciones con este título, eran como ovejas, ¿sin qué?, sin pastor. Entonces si somos creyentes, somos ovejas, ¿con qué?, con un pastor.

Estábamos reuniendo como una semana atrás con nuestros hombres, y estábamos hablando y discutiendo y tratando de desarrollar una manera de hacer un mejor nuestro trabajo de pastorear, y salgo de momentos así pensando porque la gente dice: “Estas personas no están involucrándose, no le estamos dando seguimiento a estas personas, y estamos perdiendo algunas personas por acá y tenemos a personas que no hemos visto por mucho tiempo y nos preguntamos dónde fueron, y estamos tratando de encontrarlas”, tenemos todos esos asuntos logísticos que tratamos de resolver, que usted se va y dice: “Señor, ¿cómo vamos a mantenerle la pista a estas personas?”. No vienen por una cuantas semanas, dónde están o están enfermas o no sabemos, o escuchamos de una tragedia y no hemos hablado con las personas para ver si realmente están avanzando con el Señor, si su salvación realmente es genuina, hay ansiedad en sus corazones y usted se preocupa por ello. Y le digo, algunas de estas veces voy a casa y me encuentro a mí mismo mirando el techo con mi mente llena de pensamiento “cómo podremos pastorear a las ovejas”, pero somos confortados en esto amados, que el gran pastor está pastoreando a sus ovejas.

Creo que a veces pensamos que si una persona se salva y no se mete en algún programa de seguimiento van a perder su salvación, tenemos que ayudarle al Espíritu Santo. Usted no puede dejar a la gente en manos del Señor, tiene que meterlos en el programa; no estamos desequilibrados en eso, siempre y cuando entendamos que queremos tener todas las herramientas. Pero el Señor es el pastor y no me voy a preocupar por sus ovejas, voy a hacer lo que pueda por involucrarme, pero son sus ovejas; y quiero ser fiel con lo que Él me da, pero no puedo mantener mi mente con juicio cabal si siento que yo tengo la responsabilidad definitiva. Yo le voy entregar mi corazón entero a ello, no porque creo que depende de mí. ¿Quiere una perspectiva? Entienda esta perspectiva: No sirvo al Señor Jesucristo, enseño su Palabra o lo que sea, ninguno de nosotros como ancianos o líderes de la iglesia, pastores, ninguno de nosotros hace eso porque sentimos que somos responsables por la iglesia.

No sé usted, pero yo lo hago porque quiero ser parte de lo que Cristo está haciendo, eso es todo. ¿Y sabe una cosa? Él edificará su iglesia con o sin mí, es correcto.  Escuche, si las puestas del Hades no pueden prevalecer contra usted, ¿cree usted que John MacArthur pudiera? Él edificará su iglesia sin mí; pero yo pierdo, y mi servicio de todo corazón a Cristo, y nuestro servicio entero de todo corazón a Cristo no es para ayudar a Dios lo que de otra manera Él no podría ser, es para hacer parte de lo que Él está haciendo. ¡Qué gozo! Y entonces pastoreamos con todo nuestros corazones de la mejor manera que podemos, pero cuando se nos acaban los recursos y no sabemos qué hacer o qué decir, no nada más no sabemos cómo cuidar de la gente y satisfacer sus necesidades como debieran ser satisfechas. Digo tenemos que dar un paso atrás y decir: “Pero el gran Pastor, es el pastor”, ¿no es cierto?

Se me contó ayer de una señora que dio a luz a un niño en nuestra iglesia, ella murió, y el niño es prematuro, está conectado a máquinas; y en periodo de tiempo sin oxígeno con el cerebro y todo esto, el padre se ha quedado sin esposa con un niño así, dice usted: “¿Qué digo?”. Y usted está pensando y tambaleándose, y usted regresa al hecho de que el gran Pastor pastorea sus ovejas, ¿no es cierto? Ahí es donde los recursos humanos llegan a un fin, pero el Señor es el gran pastor, el príncipe de los pastores, el buen pastor como tal.     Veamos dos cosas que Él hace. E           n primer lugar, Él equipa; observe en el versículo 21 que: “El gran pastor de las ovejas, mediante la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para     que hagáis su voluntad”. Él nos está equipando para hacer su voluntad, es tan maravilloso; Él usa la palabra “moldearnos”, conformarnos a su voluntad.  Las Escrituras dicen en 2ª de Timoteo 3:16: “¿Para qué se dieron las Escrituras? A fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado, enteramente preparado para toda buena obra”. Entonces Él nos ha dado su Palabra, y después Él nos ha dado a hombres dotados.

Efesios 4: “Dios dio a unos apóstoles, a otros profetas, y evangelistas, y pastores, maestros o pastores que enseñan, a fin de perfeccionar para equipar a los santos”; entonces Él da la Palabra y Él nos da la Palabra, y no sólo a la Palabra sino algunos hombres dotados de manera excepcional, hombres de Dios que pueden entregarnos esa Palabra. Después Él nos da maestros, y después según 1ª de Pedro 5:10 dice: “Después de que habéis sufrido, mientras que el Señor os perfecciona, Él nos da pruebas que pueden llevar a cabo una obra”. En el Evangelio de Juan capítulo 15, dice que la Palabra es como un cuchillo y nos poda; entonces usted toma la Palabra que nos es traída individualmente, y nos es traída  a través de hombres dotados; y después el Señor entra y trae sufrimiento, “después de que habéis sufrido por un poco de tiempo, el Señor nos hace atravesar por pruebas y tentaciones y sufrimiento doloroso”. ¿Por qué? Porque ese es el contexto en el que somos forzados en aplicar la Palabra.

Como puede ver, cuando yo estoy en la lucha, cuando he estado luchando con el pecado, y luchando con el sufrimiento, enfrentando la ansiedad y el dolor y la tristeza en mi vida, cuando estoy enfrentando los momentos de aflicción, esos son momentos cuando veo que está hirviendo dentro de mí lo horrendo de mi propia pecaminosidad y aprendo a odiar más el pecado; esos son los momentos cuando puedo cuestionar a Dios y dudar, y aprendo a odiar mis propias dudas y mi propia pecaminosidad más; esos son los momentos cuando soy llevado a mis rodillas y eso es bueno, los momentos en los que quiero aferrarme de Dios y eso es bueno, los momentos cuando anhelo el cielo y liberación de este mundo y eso es bueno. Entonces el sufrimiento lleva a cabo algo bueno. Entonces el Señor trae el sufrimiento, nosotros traemos la Palabra.

Los predicadores no deben traer el sufrimiento, no se confunda con cuál es su deber. El Señor se encargará de eso, usted traiga la Palabra. Entonces el Señor equipa, edifica, fortalece, Él nos da el poder del Espíritu Santo, Él dice: “Pero me seréis testigos, después de que el poder del  Espíritu venga sobre vosotros”,  en Hechos 1-8, “en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra”. “Para salir” dice en Juan 15: “Van a dar mucho fruto de vuestro interior”. En Juan 7: “Fluirán ríos de agua viva”. Entonces Él está equipando su iglesia. ¡Es tan maravilloso!

Tenemos clase de preparación, hemos estado hablando de esto; tenemos discipulado, tenemos que estar involucrados en el evangelismo, y todo el tiempo estamos trabajando tan duro como podamos trabajar; y mientras que hacemos esto, estamos recordando en nuestra mente que el Señor está equipando a su iglesia, Él lo está haciendo a través de la Palabra, a través de pruebas, a través del poder del Espíritu de Dios; eso es tan maravilloso y no depende de nosotros. Estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo porque queremos ser parte de lo que Él está haciendo. No puedo pensar en un mayor privilegio.

En Efesios 5:26 un versículo que normalmente es usado para hablar del matrimonio, pero quizás realmente más que cualquier otra cosa habla de la iglesia, dice: “Ningún hombre jamás aborreció su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, así como el Señor a la iglesia”. El Señor sustenta y cuida la iglesia, dos palabras hermosas; sustenta significa alimentar, y cuidar significa calentar con calor corporal; será como una madre que está lactando. El término sustenta es usado de una madre que alimenta a su bebé lactando. 1ª de Tesalonicenses 2:7, es como si el Señor toma a sus amados y los sustenta y los calienta; significa calentar con calor corporal, suavizar o derretir, aquí hay intimidad. El Señor viene y nos pastorea alimentándonos y calentándonos y derritiéndonos, para volvernos a moldear, para volver a darnos forma; es un hermoso pensamiento. Él está llevando a cabo su obra. Eso es algo consolador.

Cuando a mí se me han acabado los recursos, cuando se me han acabado las ideas, cuando estoy frustrándome en mi mente y digo: “Señor, cómo hacemos que la gente esté más comprometida, cómo los hacemos que avancen, que estén más equipados, que sean más fieles, que estén creciendo, que estén madurando. Señor necesitamos nuevas maneras de hacerlo, no hubo niveles de compromiso”, y soy confortado en el hecho de que Él lo está haciendo, Él está moviendo a su iglesia a lo largo del proceso, del progreso espiritual, Él está equipando a su iglesia, Él está sustentando, cuidando a su iglesia; es un gran consuelo.

En segundo lugar, como pastor Él intercede por su iglesia, así como un pastor salía y peleaba contra el lobo, el Señor Jesucristo pelea contra el adversario que viene constantemente delante del trono de   Dios a acusar a los hermanos, Él viene delante del trono de Dios para acusarnos como acusó a Job; y Jesús viene a nuestro rescate y nos defiende. Él es nuestro defensor, Él es nuestro intercesor, Él es nuestro abogado, Él empatiza con nosotros, Él es nuestro sumo sacerdote; qué gran pensamiento.

Usted lo ve en Juan 17 conforme ora al Padre, dice: “Padre, no oro por lo que están en el mundo, sino por los que tú me has dado para que sean uno. Padre, oro para que sean uno conmigo, así como yo soy uno contigo”,  y uno ora por los suyos en ese maravilloso pasaje, lo ve continuando a lo largo del Nuevo testamento su obra Sumo sacerdotal que Él comenzó.

1ª de Juan 2 dice que “si alguno pecare, tenemos abogado para con el Padre, a Jesucristo el justo”. En otras palabras, cuando usted peca, y la acusación de su pecado es traída delante del trono de Dios, Jesús se pone de pie como su abogado y dice: “Padre, ese pecado ha sido pagado, ese pecado ha sido pagado, mi sangre pagó por ese pecado”, y esa es la razón por la que ningún pecado puede ser traído en contra de los elegidos de Dios.

¿Acaso Dios va acusarlo a usted como a su elegido, cuando Él lo ha elegido a usted? ¿Acaso Él va acusarlo con ese pecado, cuando Él ya lo ha justificado? ¿Acaso Dios lo volverá a justificar? ¿Acaso Dios que lo justificó a usted, va acusarlo de algún pecado? ¿Hay una información que Él no tenía o hay una corte más elevada que Dios? ¿Acaso Cristo lo condenará, Él, quien llevó su pecado en su propio cuerpo en el árbol, en el madero? ¿Acaso Él, quien expiró de manera perfecta todo su pecado, tendrá más pecado en contra de usted? Entonces Él es el Cristo que intercede siempre, siempre.

Entonces Él intercede por su iglesia, Él habla con el Padre acerca de nuestras necesidades también porque tenemos muchas necesidades. Él no es un sumo sacerdote que no puede ser tocado, que no puede simpatizar, que no puede compadecerse con nuestras debilidades, sino que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Él sabe exactamente lo que enfrentamos. Y entonces Él puede fortalecernos, como dice en Hebreos 2:18: “Él es un sumo sacerdote perfecto”. Hebreos 7:25 dice: “Quien vive perpetuamente para hacer intercesión por nosotros”. Él  tuvo hambre, Él tuvo sed, Él fue vencido por el cansancio, Él durmió, Él fue instruido, Él creció, Él fue amado, Él fue odiado, Él amó, Él odió, Él fue sorprendido, Él se maravilló, Él estuvo tuvo gusto, Él estuvo triste, Él estuvo enojado, Él se indignó, Él fue sarcástico, Él se entristeció, Él se afligió, Él fue superado por los acontecimientos futuros, Él ejerció fe, Él leyó las Escrituras, Él oró toda la noche, Él derramó su corazón por el dolor de los hombres, y Él lloró cuando su propio corazón se dolía; Él ha estado ahí siendo compasivo, mostrando empatía, defendiéndonos; es un gran pensamiento. Él es nuestro sumo sacerdote fiel, siempre intercediendo.

Entonces lo vemos como pastor por otro lado, alimentando en un tipo de relación que sustenta y cuida para equipar a su iglesia para hacer su voluntad. En otro sentido, Él intercede a favor nuestro, asegurándose de que nunca haya algo en contra de nosotros. Su sangre continúa limpiándonos de todo pecado, 1ª de Juan 1-9. Salvador de su iglesia, pastor de su iglesia.

En tercer lugar, Él es soberano en su iglesia. Observe de nuevo el texto, y observe la Palabra Señor, 92 veces “curios” es usada en el Nuevo testamento. Y podemos hablar de muchos matices y significados de la palabra, pero una cosa es clara, muy clara: cuando es usada en el Nuevo testamento en referencia al Hijo de Dios significa soberano, significa controlador, significa el que está con autoridad completa; Él es el Señor, Él es el soberano de su propia iglesia. Nos dice en Efesios capítulo 1 que Dios ha colocado todas las cosas bajo sus pies, y lo ha dado a Él por cabeza sobre todas las cosas sobre la iglesia, la iglesia la cual es su cuerpo, la plenitud de Él que lo llena todo y en todo. Él está a cargo.

Colosenses capítulo 1 dice esencialmente lo mismo, en el versículo 19 dice: “Por cuanto agradó al Padre que habitase en Él toda la plenitud en la deidad”, porque en el versículo 18 dice que Él es la cabeza de la iglesia, Él es el comienzo, el principio, Él es el “protótocos”, el preeminente, para que en todo Él tenga la preeminencia; entonces el concepto del Señor tiene que ver con  el hecho de que Jesucristo es el soberano. Ahora, eso se manifiesta a sí mismo en la iglesia, de nuevo, en dos maneras que quiero enfatizarle.

En primer lugar, Él gobierna su iglesia; como el Señor de su iglesia, Él gobierna su iglesia. Permítame decirle algo, si alguien le preguntara quién está a cargo de Grace  Church, usted dígale: “Jesucristo”. Eso no es dicho de broma. Jesucristo es la cabeza de esta iglesia. Efesios 5:23 dice que Él es la cabeza, la palabra usada ahí es “kefale”, básicamente tiene que ver con la idea de ser primero, o ser prominente, o ser supremo, ser el determinador, el que está a cargo, el soberano; es la idea, de nuevo, Él es la cabeza de su iglesia, eso es repetido varias veces en el Nuevo testamento. Y como la cabeza, Él tiene la autoridad en su iglesia, Él gobierna su iglesia. Lo ve en Apocalipsis 1, y Él está moviéndose entre los candeleros, cada uno de los cuales representa su iglesia, y Él está manteniendo alumbradas las lámparas, y Él viene con pies de fuego y con ojos penetrantes conforme Él escudriñe el pecado que necesita ser aplastado y sacado de su iglesia. Él es el Señor de su iglesia.

Esa es la razón por la que en Mateo 18, en donde usted tiene el proceso de disciplina y el pecado está siendo enfrentado ahí, dice que “cuando dos o tres están congregados ahí estoy en medio de ellos”; no es dos o tres en una reunión de oración, son dos o tres testigos que confirman el pecado de alguien en una disciplina, el pasaje entero trata de disciplina, y Él no vacila en hacerlo porque cuando usted ha llamado a los testigos correctos, y ha afirmado el pecado, no necesita detenerse porque estoy ahí en medio de eso haciéndolo con ustedes. Entonces ustedes solo están atando en la tierra lo que ya ha sido atado en el cielo, y sólo están soltando en la tierra lo que ya ha sido soltado en el cielo; entonces usted actúa a favor de Cristo, es una gran verdad. Él gobierna su iglesia, y Él gobierna mediante una pluralidad de hombres piadosos como siempre lo ha hecho, y  esta es la razón por la que tenemos más de 50 ancianos en Grace Church y tenemos una meta, nuestra meta única es hacer lo que Cristo quiere que hagamos.

Ahora, sabemos mucho de lo que Él quiere que hagamos porque está escrito aquí, y donde la Palabra de Dios no habla y donde no tenemos información en las Escrituras que hablen de algún punto en particular, depende de nosotros discernir la mente de Dios en oración pensando en paciencia, esperar hasta que Dios abra para nosotros lo que quiere que hagamos; esa es la razón por la que siempre hemos estado comprometidos con el hecho de que todo lo que decidimos más de 50 hombres es unánime o no lo hacemos, es unánime, porque Dios sólo tiene una voluntad, y depende de todos nosotros que servimos como pastores, bajo la autoridad de Jesucristo, el saber cuál es su voluntad; depende de nosotros saber lo que Cristo quiera hacer en su iglesia; y vamos a buscar su meta hasta que todos nosotros lleguemos a un entendimiento de cuál es esa mente.

Cristo gobierna esta iglesia. No quiero la responsabilidad ni ningún otro humano que piensa con claridad; es bastante malo tener que responder por su propia vida sin tener que responder por una multitud de otras vidas. Entonces buscamos la mente de Dios mediante la oración hasta que el Espíritu de Dios revela su voluntad, pero Él es el que gobierna su iglesia. Lo único que queremos hacer es discernir su voluntad, eso es todo lo que queremos hacer, queremos discernir su voluntad. Esta es la razón por la que vivimos según este libro, eso lo simplifica.

En segundo lugar, conforme pensamos en el Señor Jesucristo en su iglesia, Él no sólo gobierna su iglesia sino que le enseña a su iglesia, esto es parte de su gobierno. Él tiene la autoridad de ejercer en todo asunto, y Él tiene la autoridad de revelar toda la verdad. Él es nuestro maestro, su voluntad de revelada a través de su Palabra, su voluntad es revelada a través de instrumentos humanos; pero Él es el maestro. De hecho Él les dijo a los discípulos, en el Evangelio de Juan, varias veces que este sería el caso. En Juan 14, creo que es el versículo 20, donde dice: “Sabrán que yo estoy en mi Padre, que ustedes están en mí, y yo en vosotros”, van a saber estas cosas, van a saber muchas cosas, ¿cómo van a saberlo?, versículo 26: “El Consolador, el Espíritu santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, Él traerá a vuestra memoria lo que yo os he dicho”. Versículo 26 del capítulo 15: “Cuando el Consolador venga a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, quien procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Él les va hablar de mí, Él les va decir lo que necesites saber”. Capítulo 16, versículo 12: “Tengo muchas cosas que deciros que no puedo sobre llevar ahora, no obstante cuando el Espíritu de verdad venga, Él los guiará en toda la verdad. Él no hablará de sí mismo sino que todo lo que Él oiga eso Él hablará, y Él os mostrará las cosas que vendrán, y Él me glorificará porque recibirá de mí y os lo dará a vosotros”.

Como puede ver, entonces el Señor mantiene el control en su lugar, Él gobierna, y Él alimenta, y Él enseña en su iglesia a través de la Palabra y el Espíritu; entonces cuando vamos a la Palabra de Dios vemos lo que es claro en la Palabra y dependemos del Espíritu, esa es 1ª de Juan 2:20 y 27, dice: “Pero nosotros tenemos una unción de Dios”, no necesitamos maestros humanos, tenemos un unción de Dios; eso es terrenal, maestros humanos fuera del reino que no conocen la Palabra de Dios, no necesitamos ese tipo de sabiduría porque tenemos una unción de Dios, y la unción no es ninguna otra que el Espíritu Santo. Entonces tenemos la Palabra de Dios y al autor del Espíritu de Dios entregando la verdad a través de hombres dotados de Dios, y de esta manera Cristo está guiando su iglesia.

No estoy aquí para darle mi opinión de nada. Si llegara yo hacer eso, por favor sáquenme de la ciudad; no estoy aquí para darle mi opinión de nada, no estoy aquí para hablar de asuntos sociales que no se relacionan con la Palabra de Dios, estoy aquí para abrirle la Palabra de Dios para que usted pueda conocer la mente de Dios y el corazón del Salvador, para que Él pueda enseñar a su iglesia. He dicho esto antes y lo vuelvo a decir: “Yo solo soy un mesero, yo no cociné la comida, yo sólo tengo que entregarla sin echarla a perder, y traérsela a usted caliente”.

Finalmente, Él no sólo es el Salvador quien ama y edifica su iglesia, y el pastor que equipa e intercede por su iglesia, y el soberano que gobierna y enseña a su iglesia, sino que Él es santificador que purifica y glorifica a su iglesia. Él el santificador que purifica y glorifica a su iglesia. Observe el versículo 21: “La meta definitiva es haciendo Él en vosotros lo que es agradable”. Eso es tan bueno. Como puede ver, es tan bueno saber que Él está haciendo su obra en nosotros, ¿no es cierto? Él es el santificador, Él es el que nos está apartando del pecado, Él es el que nos está purificando, y también es el que nos está guiando para darle gloria por los siglos de los siglos. Él es el santificador, purificador, glorificador; nos preocupa y usted también. Usted ve a alguien que es un cristiano, pero hay pecado en su vida y usted simplemente se preocupa por ello y quiere verlo salir de ello y los confronta, y quizá se lleva a cabo el proceso de disciplina.

Hablamos hoy acerca de un hombre que simplemente continúa metiéndose en pecado, y él dice que va a dejar de hacerlo, y después se vuelve a meter, y después sale y dice que está adentro y afuera, y aquí estamos de nuevo necesitando de regresar y atravesar por el proceso de disciplina; usted llega a estar tan triste en su corazón por este tipo de cosas, y el único consuelo que tiene es que si Él pertenece a Jesucristo, Él es el purificador de su iglesia; quizás Él purificará su iglesia quitándolo, quizás Él purificará su iglesia con la muerte de un creyente que es infiel como en 1ª de Corintios 11, y 1ª de Juan 5, y quizás Él purificará su iglesia al fortalecer a ese cristiano y al llevarlo a la santidad pero eso depende de Él. Pero su meta es hacer eso.

Eso es lo que dice en Efesios 5, escuche lo que dice: “Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la iglesia y se entregó así mismo por ella”. ¿Por qué hizo eso? ¿Por qué lo hizo? Para santificarla, apartarla del mundo, y limpiarla con el lavamiento del agua por la Palabra. Él quiere a su iglesia pura y limpia para que Él, en últimas, pueda presentársela a sí mismo a una iglesia gloriosa, esa es la gloria de la iglesia. Él la purifica para llevarla a la gloria, para que Él tenga una iglesia que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que sea santa y sin mancha. Entonces Él es el purificador y el glorificador, Él purifica; en últimas Él glorifica, y glorificar es simplemente purificación definitiva, ¿no es cierto? Algún día seremos para la alabanza de la gloria de Dios, y a través de Jesucristo, el Dios de paz recibirá Gloria por los siglos de los siglos –amén– de nosotros.

Cristo purifica, y Él está llevando a cabo su obra purificadora, limpiando – eso es tan confortante saber eso, y nos está llevando a la gloria. Cuando lleguemos allá arriba todos seremos perfectos, sin manchas, sin arruga. Espero que eso lo llene tanto de esperanza a usted el oír todas estas cosas como me llena a mí, que no estamos solos en esto; y permítame repetir lo que dije hace un momento, este es un pensamiento clave, escuche: “No estamos lo que Cristo no puede hacer, no estamos edificando la iglesia porque Él necesita que nosotros la edifiquemos, si Grace Church explotara el día de hoy, –y espero que no pase así–, si así fuera, la iglesia de Jesucristo avanzaría; si yo cayera muerto, y cada uno de nuestros líderes en la iglesia muriera, la iglesia avanzaría. Él no nos necesita para edificar su iglesia. Dice usted: “¿Por qué estamos trabajando tan duro?”, le voy a decir por qué, porque no hay algo más maravilloso, más emocionante, más glorioso, que produzca más gozo, que satisfaga más al alma, que ser parte más de lo que Jesucristo esté edificando para su gloria eterna.

Un reportero se acercó al lugar de construcción de la Catedral de San Pablo en Londres hace muchos años atrás, él estaba escribiendo un reportaje del edificio de esa gran catedral, y le dijo un hombre ahí que tenía muchas piedras en su mano. Él le dijo: “¿Qué estás haciendo?”, él dijo: “¿No puede ver lo que estoy haciendo? Estoy metiendo aquí piedras para construir esto”, simplemente más piedras todo el tiempo, simplemente cargando estas piedras.

Él se acercó a un segundo hombre y a él le dijo: “¿Qué estás haciendo?”, él dijo: “Me estoy ganando la vida, tengo una familia y muchos hijos, me estoy ganando la vida”.

Y se acercó a una tercera persona y le dijo: “¿Qué estás haciendo?”, él dijo: “Estoy ayudando a Sir Christopher Wren a construir la Catedral de San Pablo”. Esa es una perspectiva diferente, ¿no es cierto? ¿Qué está haciendo usted? “Estoy metiendo estas piedras por aquí”, “Tengo que hacer esto, usted sabe”, “Estoy ganándome la vida, después de todo soy cristiano y tengo que hacer algo espiritual”, no; soy parte de la edificación de Cristo de su reino eterno. Qué gloriosa perspectiva.

Padre, te damos gracias porque nos ha dado tu Palabra y no nos ha dejado con dudas, y sin confusión, para saber lo que significa para nosotros y lo que demanda de nosotros. Sin embargo, también Tú te has dado a nosotros y realmente es tu obra. Hazlo Señor, hazlo para tu gloria, y permítenos ser una parte no porque Tú nos necesitas, sino porque queremos ser una parte de algo que es eterno; queremos mostrar nuestro amor, queremos trabajar contigo, queremos conocer el gozo y la emoción y la bendición que viene a los obedientes y fieles y diligentes. En el silencio de este momento puede ofrecerle al Señor gratitud por el Salvador que lo amó y lo hizo parte de su iglesia, por el pastor que lo equipa, que intercede por usted, por el soberano que gobierna y lo instruye a usted, por el santificador que purifica y en últimas lo va a glorificar a usted.

Su corazón simplemente debería estar lleno de gratitud. Algunos de ustedes ni siquiera conocen al Señor, y quizás el Espíritu de Dios se está moviendo en su corazón y lo está motivando a usted a decir: “Quiero que Cristo quite mi pecado, quiero que Él sea el Señor en mi vida, quiero entregarle el destino de mi vida a Él”, búsquelo en esa área, sométase a Él en respuesta a la motivación del Espíritu de Dios. Otros de ustedes quizás perciben la necesidad de pertenecer a un grupo de comunión, a volverse parte de esta iglesia o cualquier iglesia en donde Cristo es exaltado y levantado, y puede servir su nombre Santo. Que su corazón se someta al Espíritu de Dios.

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40/63 – La Parábola del Hijo del Dueño | Marcos 12:1-12

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

40/63 – La Parábola del Hijo del Dueño | Marcos 12:1-12

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

5/5 – Un Llamado Al Discernimiento Bíblico

Alimentemos El Alma

Serie: Un Llamado Al Discernimiento

5/5 – Un Llamado Al Discernimiento Bíblico

Justin Peters

Última Sesión

“Los peligros del movimiento Palabra de Fe son tanto reales como penetrantes. El mensaje desde miles de púlpitos es que Dios te quiere feliz, saludable y rico. Pero esto no es cristianismo bíblico, así como Justin Peters demuestra adecuadamente en su excepcional presentación. Con claridad y credibilidad, Peters desenmascara al movimiento Palabra de Fe por lo que realmente es, “una farsa”. Las Iglesias locales se beneficiarán grandemente de su experiencia personal y vasta investigación en este importante tema” John MacArthur, pastor Grace Community Church, Sun Valley, CA, EEUU.

Como evangelista a tiempo completo, Justin Peters (M. Div/B.L.; Th. M., SWBTS) ha sido llamado a predicar la palabra de Dios. Adicionalmente a esta investigación académica, Justin ha asistido a numerosas cruzadas de Palabra de fe y ha atestiguado la explotación de los pobres, enfermos y desesperados. La más grande preocupación, sin embargo, es que el nombre de Dios es blasfemado y Su Evangelio distorcionado en un evangelio diferente.

“Estos son manchas ocultas en vuestros ágapes, cuando banquetean con vosotros sin temor, apacentándose a sí mismos; son nubes sin agua llevadas por los vientos, árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y desarraigados” Judas 1:12

www.justinpeters.org

Lo que necesitas saber antes de unirte a una iglesia

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Lo que necesitas saber antes de unirte a una iglesia

R.C.Sproul

Antes de asistir a una iglesia, debemos cerciorarnos de que sea una iglesia legítima. Ahora, obviamente, si sobre la puerta de enfrente se leyera: “iglesia de Satanás”, sabríamos que no es un cuerpo legítimo de creyentes. ¿Pero qué de iglesias que no son legítimas por razones no tan obvias? Algunos cuerpos religiosos dicen ser cristianos, pero a mi juicio y el de muchos otros cristianos, no son iglesias cristianas, sino cuerpos apóstatas. Inclusive, asistir a sus servicios podría ser pecado. No podemos esperar que una iglesia sea perfecta. Pero, ¿obedece a los fundamentos esenciales de la fe? ¿Practica una fe sana en la deidad de Cristo, y en aspectos de Cristo que encontramos bosquejados en el Nuevo Testamento?

Ahora bien, puede ser que estemos adorando cada día con personas que profesan ser cristianas sin serlo. Esto no lo podemos evitar porque Dios no nos ha dado la habilidad de mirar al corazón de otra persona y discernir dónde está espiritualmente. Pero sí podemos inquirir sobre las creencias básicas de un cuerpo eclesiástico, y queremos unirnos en adoración solamente con un grupo de personas que intentan hacer lo que es propio a los ojos de Dios.

Es obvio que esas preguntas básicas deben aplicarse antes de asistir a una iglesia. Antes de unirse a una iglesia me parece que debes mirar aún con más atención. Harías preguntas como: “¿Es esta una iglesia en donde se predica el evangelio, donde hay fidelidad a las Escrituras? ¿Es esta una comunidad en la cual estoy preparado para comprometerme, además de mi tiempo, mi dinero, mi devoción, en dónde seré instruido en crecimiento espiritual, con mi familia?”.

Creo que esas son las preguntas que debes hacerte con mucho cuidado antes de comprometerte y unirte. En nuestro país muchas veces nos unimos a iglesias de la misma manera en que nos unimos a cualquier otra organización, olvidando que cuando nos unimos a una iglesia, tomamos un voto sagrado ante Dios a hacer ciertas cosas: estar presentes en la adoración, hacer uso diligente de los medios de gracia, y ser un miembro activo en esa iglesia. Antes de hacer un voto a hacer algo así, necesitas saber a qué te unes y luego, habiendo hecho dicho voto, prepararte para cumplirlo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

1/2 – Tú nunca estás sola

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La batalla después de la batalla

1/2 – Tú nunca estás sola

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/tu-nunca-estas-sola/

Carmen Espaillat : Aquí está Nancy Leigh DeMoss

Nancy Leigh DeMoss: Pienso que muchas veces, cuando presentamos el Evangelio a las personas, los prejuiciamos, al sugerir que en la vida cristiana, cuando vienes a Cristo, vas a experimentar alegría, paz, felicidad y que todo será maravillo. Aunque no lo decimos necesariamente de esa forma, la implicación es que tu vida es dura ahora, pero cuando vengas a Jesús tu vida será fácil.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con la autora del libro “Mentiras que las mujeres creen”, Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy Nancy inicia una serie titulada La batalla después de la batalla; y ella retomará esta idea: A veces se les comunica a las personas, que cuando conocen a Cristo, instantáneamente, serán liberados de todos sus problemas.

Nancy Leigh DeMoss: Las personas entonces, algunas veces vienen a Cristo con algunas impresiones falsas o equivocadas y antes de que haya pasado mucho tiempo en su vida cristianos, ellos mismos se encuentran en medio de una batalla. Creo que si no están preparados para la batalla, esto puede ser bastante desilusionante. La batalla tiene lugar en muchos frentes, pero hay una gran cantidad de ilustraciones de guerras en la Escritura.

He hablado acerca de ser soldados. Ahora bien, confieso que, como mujer, que pienso que, “La batalla es el tipo de cosas que los hombres deben hacer”. Mi instinto es querer estar detrás de la escena y en el hogar. Pero si eres una hija de Dios, la Escritura dice, que estás en una batalla, y habrá ocasiones en que te encontrarás en la línea frontal de esa batalla.

Necesitamos entender algo de lo que implica esa batalla, quién está involucrado, cuáles son las partes y cómo funciona. No vamos a entrar en detalle sobre eso en esta sesión, pero quiero que veamos un pasaje del Antiguo Testamento que nos da una idea de algunos de los enemigos que enfrentamos y algunas de las maneras y los medios que Dios nos ha dado para combatir, para derrotar y superar esos enemigos.

Te pido que vayas por favor en tu biblia a Génesis capítulo 14. Y a medida que vamos avanzando en el texto, notaremos que Abraham, ha sido elegido por Dios. Él ha sido sacado de su trasfondo idólatra y pagano y ha sido escogido por Dios para ser el padre de un nuevo pueblo, una nación apartada por Dios, la raza judía—de donde vendría el Mesías.

En esta porción, que es un pasaje oscuro en la vida de Abraham, él enfrenta dos batallas. Ahora bien, una de ellas se describe dando a conocer ciertos detalles, esa es la batalla evidente. Esa es la batalla mayor. Capacitado por el poder de Dios, Abraham obtiene una victoria decisiva e impresionante en esta batalla.

Pero a esa batalla primera y muy evidente fue seguida, como veremos mañana, por otra batalla que he llamado “la batalla después de la batalla”. Esa segunda batalla fue más privada que pública. Fue más sutil. Pero creo que el resultado de la segunda batalla, fue aún mucho más estratégico y crítico que la victoria de la primera.

Así que empecemos con el versículo 1 de Génesis capítulo 14. Ahora, no leeré todos estos versículos, pero los versículos del 1-12 nos dan los antecedentes sobre la batalla principal, la batalla que se peleó comenzando el versículo 13. Entonces, echemos un vistazo a los primeros 12 versículos. En el versículo 1, tenemos a 4 reyes del Oriente, reyes de ciudades-estados o de ciudades-naciones, quienes se reunieron en una confederación. Entonces, esta es una confederación de cuatro reyes.

Uno de ellos, como notarán, se llamaba Quedorlaomer. Es un nombre largo, y es bastante difícil de pronunciar. Así que lo vamos a llamar el rey Quedor, a medida que voy leyendo el pasaje. Así que, hablaremos solamente acerca del rey Quedor y sus tropas. Él es el rey más prominente en esta confederación, tal y como se evidencia en el versículo 1. Son cuatro reyes encabezados por el rey Quedor.

Luego en el versículo 2, ellos hacen guerra contra cinco reyes, cuyos nombres no podemos ni siquiera pronunciar. En estos cinco reyes están incluidos los reyes de dos ciudades que reconocerás, los reyes de Sodoma y Gomorra. Así que, hay una batalla entre los cuatro reyes y los cinco reyes. El rey Quedor, sobre los cuatro reyes y, por el otro lado, los reyes de Sodoma y Gomorra junto a otros tres reyes. Estas dos confederaciones se enfrentan cara a cara. El rey Quedor y sus aliados ganan la batalla y conquistan a los cinco reyes por un período de doce años.

Pero en el año decimotercero, leemos esto en el versículo 4, los reyes de Sodoma y Gomorra y sus aliados se rebelan y deciden, “Hemos soportado esto por mucho tiempo. No continuaremos siendo vasallos del rey Quedor”. Así que ellos se rebelaron.

Pues bien, el rey Quedor no se va a resignar con esto. Él y sus aliados se preparan e inician una serie masiva de batallas. Arrasan por todo el Oriente. Realmente, lo que ves en los versículos 5, 6 y hasta el 9 es que ellos conquistan todo a su paso. Ellos fueron reyes victoriosos. Quiero decir, esta es una poderosa alianza militar que conquista todo a su paso. Finalmente, se dirigen a estas naciones confederadas que incluían a Sodoma y Gomorra y vencen a aquellas naciones también. Ellos salen victoriosos.

Ahora bien ¿por qué detallo todo esto? ¿Por qué la Escritura hace referencia a todos estos detalles? Porque cuando Abraham se involucra, veremos que la tarea que él enfrenta al tomar al rey Quedor y sus ejércitos, es una tarea formidable. Es una tarea casi imposible. El rey Quedor y sus aliados habían conquistado toda la región. Es decir, nadie había sido capaz de oponer resistencia contra ellos.

El rey Quedor y su grupo se apoderan del rey de Sodoma y del rey de Gomorra. Toman estas ciudades-estados como rehenes. Toman a sus hombres como prisioneros de guerra. Luego ellos se marchan a celebrar y hacen fiesta. Bajo su poder están todos estos prisioneros de guerra. Esto es lo que ocurre en los versículos del 1-12.

En el versículo 11 dice, “Entonces, tomaron [estos son los cuatro reyes, el rey Quedor y su grupo] todos los bienes de Sodoma y Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron”.

Ahora el versículo 12 dice: “Y tomaron también a Lot”. ¿Se te hace familiar ese nombre? ¿Qué hace Lot en Sodoma? Bueno, como sabemos por el versículo 12 Lot, quien era sobrino de Abram (hijo de un hermano de Abram), había hecho una elección, una elección pobre, una elección necia, basada en valores terrenales, valores temporales, al ir a una tierra que aparentemente lucía atractiva y placentera. Él fue y estacionó su tienda, si se pudiera decir eso, estacionó su tienda cerca de Sodoma y Gomorra. Podemos darnos cuenta en este capítulo, qué él estaba muy bien establecido en Sodoma, ya que cuando fue conquistada, él también fue tomado como prisionero de guerra.

Entonces en el versículo 12: “Y tomaron también a Lot, sobrino de Abraham, pues él habitaba en Sodoma”, para este tiempo él ya estaba viviendo en Sodoma, “Con todas sus posesiones, y partieron”.

El versículo 13, nos dice que alguien escapa y le informa a Abraham. “Y uno de los que escaparon vino y se lo hizo saber a Abraham el hebreo”. Esa es la primera vez en La Escritura donde se utiliza la palabra hebreo. Ellos le informaron que Lot, su sobrino, había sido capturado.

Nos ayuda a entender en este contexto, que para este tiempo Abraham estaba en sus ochenta. Pero vemos en Abraham, a alguien que es un hombre de Dios. Él ha sido elegido por Dios. Él ha sido elegido por Dios para un propósito. Él está muy consciente de su relación con Dios y del hecho de que él está en esta tierra por una razón. Él no puede solo sentarse y dejar a su sobrino en esta situación. Él debe hacer algo al respecto. Tú no puedes dejar que el enemigo tome el control de la situación.

Y Abraham sabe debido a su relación con Dios, que a pesar de que es prácticamente el único creyente en el planeta en ese momento, que Dios puede hacer cualquier cosa. Él sabe que está en desventaja, numéricamente hablando en el aspecto humanos, pero porque es un hijo de Dios, es un creyente en Dios, él tiene la omnipotencia a su disposición. Él actúa creo yo, basado en esa fe. Abraham es un hombre de fe.

Cada vez que él se enfrenta a lo imposible y a lo desconocido, no es porque él está desquiciado. No es porque él está fanfarroneando mientras piensa “Yo puedo manejar esto”. Él sabe y él conoce cuáles son sus debilidades. Él sabe cuáles son sus limitaciones. Él está en sus ochenta. Pero Él también conoce a su Dios. Y Él sabe que Dios puede hacer cualquier cosa.

Él no tiene ninguna garantía de que tendrá éxito. Él no conoce el final de la historia como nosotras la conocemos, pero aun así, actúa. Él tiene que intentar este rescate. Es lo que debe hacer porque es lo correcto. Él no puede sentarse y dejar que el mal controle esta situación. Ahora bien, Sodoma y Gomorra eran lugares perversos. Pero allí se encuentra un pariente suyo que ha sido atrapado en la línea de fuego, y él sabe que ese no era el lugar más espiritual para estar. Pero aun así, él ama a este joven y a su familia. Y Él decide actuar de una manera redentora. Así que Él da un paso al frente, y decide hacer lo que tenga que hacer para llevar a cabo este rescate.

Déjame decirte que mientras enfrentamos batallas espirituales, si miramos al enemigo, si ponemos nuestra mirada en las fuerzas y los ejércitos que nos rodean en este mundo, nunca vamos a actuar. Diremos que es imposible. Porque verdaderamente es imposible.

Pero si recordamos de Quien somos, Quien nos ha elegido, a Quien le pertenecemos, Quien nos ha dado Su Nombre y nos ha apartado para Él; si recordamos que pertenecemos a Dios, entonces podremos levantarnos y dar un paso de fe sin garantías de obtener éxito a corto plazo, pero sabiendo que al final de la carrera, mientras actuamos con fe, lo que estamos haciendo esuniéndonos a los brazos con la omnipotenciaDios ganará la batalla.

Llegamos al versículo 14. Nos dice, “Al oír Abram que su hermano había sido hecho cautivo”. Aquí aparece una frase interesante, porque Lot no era hermano de Abraham. Lot era su sobrino. Pero esta pequeña frase muestra algo del corazón de Abraham. Lot, fue quien mostró muy poco respeto hacia su tío, quien tomó decisiones temporales, decisiones materialistas, quien tenía distorsionado los valores, tenía una mente mundana y terrenal.

Pero Abraham el hombre de Dios y el hombre de fe, ve a su sobrino como su hermano. Él tiene un corazón para este hombre y está dispuesto a dar unos pasos extraordinarios en una batalla que puede perder, por lo que él sabe, con tal de rescatar a su hermano. Aquí hay una compasión y una preocupación, a pesar de que este hombre era un hombre que se había aprovechado de él.

“Al oír Abram que su hermano había sido hecho cautivo, movilizó a sus hombres adiestrados nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y salió en su persecución hasta Dan” (versículo 14). Esta es una historia extraordinaria si tú puedes ver el panorama.

De nuevo, ten en mente que Abraham tiene 80 años o más. No es un jovencito. Tiene a Dios de su lado y eso es lo único que le da esperanza, eso es lo que le da esperanza.

Él inicia la persecución desde Hebrón, que es el lugar donde vive, hasta la zona de Dan, la cual está a 140 millas de distancia. Él toma estas tropas, a estos sirvientes nacidos en su casa y hombres que han venido a acompañarlo armados para la batalla. Eso suena como una multitud, pero esto es nada en comparación con la confederación de reyes del Este. Así qué, aquí esta este viejito de 80 años de edad con sus 318 criados, quienes van a enfrentar esta alianza militar masiva para poder rescatar a su hermano—a su sobrino—Lot.

Dice en el versículo 15 “Él y sus servidores los atacaron de noche, y después de derrotarlos, los persiguieron hasta Joba, al norte de Damasco”. Estos son otras 100 millas más allá de Dan.

Aquí es donde un mapa… por cierto, cuando estás haciendo un estudio bíblico, si tienes un mapa en la parte de atrás de tu Biblia, es bueno que lo uses. Esto hace que la Escritura cobre vida. No tienes que tener un título de seminario—porque yo no tengo uno—para usar esas herramientas. Si solo lees estas palabras en este pasaje y no tienes idea de dónde están ubicados estos lugares, tú pudieras pensar que estaban al doblar de la esquina. Pero no es así. Estamos hablando acerca de un total de 240 millas en dónde él persigue y ataca a esta poderosa maquinaria militar—El rey Quedor y sus aliados.

Luego en el versículo 16 nos dice, “Recuperó toda la hacienda, y a su hermano Lot con su hacienda, así como a las mujeres y a la gente”. Así que, he aquí a Abraham. Numéricamente en desventaja y sin esperanza. Él va en contra de esta fuerza, y él gana. Quiero decir, ¡estos son los cuatro reyes del Oriente quienes se habían llevado todo a su paso! Habían conquistado Sodoma y Gomorra, haciéndose aún más poderosos, y Abraham, sin duda el más débil, ¡gana! Es victorioso en esta importante batalla.

Y la única explicación es Dios. Ahora bien, esta fue una batalla muy pública. Fue una batalla muy visible. Fue una batalla muy importante. Pero existe un relato en Génesis capítulo 14 que no está a menudo muy relacionada con la parte que acabamos de leer en la primera mitad de este capítulo. No obstante, a mi entender, estas dos partes están muy relacionadas entre sí. Lo que vamos a ver hoy en Génesis capítulo 14, es la batalla después de la batalla.

La primera batalla es la más grande. La más evidente, la más visible. Es aquella donde Dios muestra una victoria clara y decisiva. Mientras pienso en esas grandes batallas que enfrentamos en diversas áreas de nuestra vida, puede ser que hayas regresado de una magnífica experiencia espiritual— es una experiencia en la cima de la montaña, en donde has visto a Dios hacer grandes cosas.

Has regresado de una gran experiencia espiritual, o de un periodo de gran bendición, entonces vienes de atravesar esa temporada, has sido alentada, estás emocionada, y entonces enfrentas la batalla después de la batalla. Yo diría que es la batalla después de la batalla la que es más sutil, es más peligrosa y crítica que la batalla que es más grande y evidente.

Génesis capítulo 14 versículo 16 nos dice que después de esta gran batalla, que después de esta gran victoria, “Abraham recobró todos sus bienes, también a su pariente Lot con sus posesiones, y también a las mujeres y a la gente”. Así que él había hecho guerra en contra de estos reyes del Oriente. Había liberado a Lot y a su familia, así como también a sus conciudadanos, habitantes de Sodoma y Gomorra y habían regresado.

Ahora es el reto. Ahora es cuando el verdadero reto comienza. Lo peligroso es que muy a menudo, no estamos preparadas para la batalla después de la batalla. Cuando vamos a la gran batalla, estamos recargadas. La adrenalina está fluyendo. Estamos dependiendo de Dios. Estamos orando. Tenemos a otras personas orando por nosotras. Pero olvidamos que después de la batalla, nosotras necesitamos permanecer ceñidas de fuerza espiritualmente. La batalla aún no ha terminado en realidad, aun cuando hayamos alcanzado la victoria mayor. Otra batalla estaba a punto de comenzar para Abraham.

Mientras trato de ponerme en los zapatos de Abraham y pensar en lo que tiene que haber sido para él regresar después de esta batalla, pienso que debió tener una mezcla de emociones en ese momento. Por un lado, le había tomado 240 millas de ida y 240 millas de vuelta. ¿Cómo se habría sentido físicamente? Quiero decir ¡puro agotamiento y cansancio!

Ten mucho cuidado cuando estás físicamente cansada. Muchas de ustedes madres, pueden recordar, lo que fue tener esos niños pequeños, los bebés, los infantes y esa temporada en la vida de una madre, en donde siempre estás cansada. Es ahí precisamente donde debes ceñirte de fuerza, porque el agotamiento físiconos puede hacer cobardes en la batalla privada en la batalla interna.

Abraham debió estar agotado y gastado emocionalmente. Pero por el otro lado, debió haber experimentado una sensación de regocijo. ¡Solo piensa por un momento en lo que acaba de pasar! ¡Qué historia! ¡Qué maravillosa victoria el Señor había ganado!

Lo que encuentro después de estas increíbles victorias,es un descenso natural. La adrenalina baja y ahora estás de vuelta a tu vida normal. Hay un descenso emocional que nos puede hacer muy vulnerables.

Quizás él estaba experimentado un gran sentido de logro. Pienso que fácilmente pudo haber sido tentado, como nos puede pasar a nosotras, a sentirse autosuficiente, a presumir y haber pensado “¡Mira lo que he logrado! ¡Tremendo hombre de 80 años que soy!”. Él había enfrentado a esos reyes a la edad de 80 años. Él pudo haber sido muy vulnerable al orgullo en ese momento.

Ni mencionar el hecho de que pudo temer a las represalias. El rey Quedor y los reyes del Oriente no eran un poder para estar jugando con ellos. ¿Y si ellos venían tras él? que pudo haber vuelto a un estado de agotamiento, cansancio, debilidad y sentir “Estoy aterrorizado de lo que puede suceder ahora”.

Bien pues, Abraham vuelve a casa y después de la batalla—de la gran batalla—nosotras también necesitamos regresar a nuestras casas. Necesitamos volver a nuestra vida normal, a situaciones reales de la vida cotidiana. Y cuando Abraham regresa a casa, dice la Escritura en el versículo 17, que después que Abraham regresó a casa “…Salió a su encuentro el rey de Sodoma… A su regreso después de derrotar a Quedorlaomer y a los reyes que estaban con él”.

Déjenme decirles que es en este punto cuando experimentamos, como Abraham lo hizo, la tendencia a bajarla guardiay a pensar que estamos libres o a salvo en casa. Y es en ese punto en donde necesitamos estar especialmente resguardadas, necesitamos estar especialmente sensibles a nuestra necesidad de la protección de Dios, porque es ahí donde somos más vulnerables a perder la batalla.

Recuerdo hace unos años, cuando tuve el privilegio de ser parte de un gran mover del Espíritu de Dios de un avivamiento. Todo vino de Dios. Solo Dios pudo haberlo hecho. Y es por esa clase de cosas por las que había estado orando y yo anhelaba ver. ¡Y Dios finalmente lo hizo!

Dios se movió de una forma extraordinaria en medio de un grupo de creyentes. Fui privilegiada de haber formado parte de esa semana y de haber evidenciado el poder de Dios y su Gloria. Sentí que estaba viviendo en la antesala del cielo durante una semana. Fue muy emocionante. Me sentí pequeñita Fue una gran batalla y Dios obtuvo una gran victoria.

Pues bien, regresé a casa después de esa semana y aterrice en South Bend, Indiana. Algunos amigos me fueron a buscar al aeropuerto para llevarme a casa. Cuando aterricé, ellos me dijeron –Yo sabía que unos amigos, muy buenos amigos mutuos se estaban quedando en mi casa, así que esa no sería la sorpresa. Sin embargo, lo que sería una sorpresa para mí, era que estos amigos que estaban en mi casa, habían llevado a su perro con ellos también.

Estaba feliz de que estas personas estuvieran en mi casa, pero no me puse contenta de oír que su perro también estuviera en mi hogar. Me puse furiosa. Me volví loca. Te digo que no recuerdo haber visto una caída tan rápida de las puertas del cielo a lo que… Bueno, déjame dejarlo a lo que realmente no fue imagen muy bonita.

Te diré lo que pasó. No estaba preparada para la batalla después de la batalla. El perro no era el problema. El problema era mi orgullo, mi falta de preparación, el haber comenzado a pensar que yo era la gran pieza porque había sido parte de lo que Dios había hecho durante esa semana. Dios sabía que yo necesitaba tener la humildad para entender quién era yo en realidad separada de Él. Pero como no estaba esperando la batalla después de la batalla, no estaba preparada. Fui atacada por sorpresa.

No te sorprendas después de una gran victoria espiritual. Acabas de experimentar el mejor momento de intimidad con el Señor que has tenido en meses.Diez minutos después, estás en la autopista tocándole bocina al conductor del carro que te queda en frente con una rabia explosiva por el tráfico. ¿Cómo esto es posible?

O vas y enseñas en un estudio bíblico Dios obra de una forma maravillosa y vidas son transformadas. Luego regresas a tu casa y le estás gritando a tus hijos. ¿Cómo puede ocurrir esto? Esto sucede porque no te has preparado para la batalla después de la batalla. No te sorprendas.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss nos ha mostrado un panorama muy realista de lo que significa caminar con Dios. En ocasiones es una batalla. Nancy ha pintado un cuadro muy realista sobre esa batalla, pero también te ha mostrado la fuente de fortaleza que te ayudará a enfrentar la batalla con seguridad.

En Aviva Nuestros Corazones nosotras somos animadas a continuar adelante en la batalla por las mujeres que nos escriben. Ellas se encuentran en múltiples situaciones, pero nos encanta escucharlas a cada una. Aquí está Nancy.

Nancy: He conocido muchas mujeres, que me han dicho que escuchan Aviva Nuestros Corazones mientras hacen ejercicio. Una oyente en Austin, Texas, escribió:

“Me fascina escuchar tu programa. Por lo general, mientras lo voy escuchando pulso el botón de pausa mientras corro cuando quiero orar entonces voy alternando entre la oración y el programa”.

En realidad esto me anima porque te da la sensación de que esta mujer no solo está escuchando. Ella está ponderando la Palabra de Dios y dejando que la Palabra penetre en su vida, pidiendo a Dios que transforme su corazón.

Un grupo especial que escucha el programa nos ayuda a conectar a mujeres con la Palabra de Dios. Los llamamos nuestro grupo de patrocinadores. Ellos hacen posible que enseñanzas como éstas lleguen a ustedes cada día, a través de sus ofrendas de amor.

¿Quisieras orarle al Señor y preguntarle si es Su voluntad que tú seas parte de este grupo? Si Dios te mueve a ofrendar, llámanos al 1-800-569-5959. Especifíca que deseas hacer una ofrenda para el ministerio en español. También puedes hacer tu ofrenda en línea, visitando AvivaNuestrosCorazones.com.

Carmen: Y cuando entres, no dejes de suscribirte a nuestro correo de Conexión Diaria. Este es un aviso que llega todos los días a tu ordenador, con las ideas más importantes del programa de radio, así como los enlaces directos al programa y del blog.

Y recuerda también informarte de todo acerca de nuestra primera Conferencia de Mujer Verdadera en Santo Domingo. Todos los detalles los podrás encontrar en la página. AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Alguna vez te has sorprendido de tu propia inconsistencia? Un día estás caminando en estrecha comunión con el Señor, y al siguiente estás impaciente, tensa. ¿Por qué ocurre esto? Nancy se ocupará de esto mañana continuando en la serie, La batalla después de la batalla. Por favor, sintoniza otra vez Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La Muerte de los Santos

Isha – Salmos

DÍA 151 – Salmo 116

Dosis: Fe

La Muerte de los Santos

“¡Ya puedes, alma mía, estar tranquila, que el SEÑOR ha sido bueno contigo!…Mucho valor tiene a los ojos del Señor la muerte de sus fieles.” (Salmo 116:7 y 15) (NVI)

Dentro de este salmo que alaba al Señor por su protección y cuidado, encontramos varias joyas llenas de esperanza como los dos versículos que citamos. Pero en esta oportunidad desearía enfatiza en el valor que Dios le da a la muerte de sus hijos, para que sirva de consuelo a aquellos que hemos perdido un ser querido o que estamos a punto de enfrentar la muerte. ¿Por qué al Señor le importa con tanta profundidad la muerte de sus amados?

Porque, en primer lugar, somos de mucho valor para él. Para Dios cada una de nosotras es especial, y nos tiene en alta estima. Podemos leer muchos versos que nos comprueban esto, pero pensemos en uno solo: “Porque te amo y eres ante mis ojos precioso y digno de honra.” También a Dios le importa la muerte de los santos porque la experiencia de la muerte en sí misma tiene valor. ¿Acaso no es algo que debemos temer? No, cuando sabemos que morir implicará ver a nuestro Dios y abrazar a Jesús. Como dijo el apóstol Pablo: “Me siento presionado por dos posibilidades: deseo partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que yo permanezca en este mundo.”366

Por supuesto que cuando estamos en duelo estas palabras no parecen consolarnos, pero pensemos en todos aquellos mártires que han muerto por amor a Cristo. ¿Acaso no merecen que este texto sea un canto en nuestros labios? ¡Sí! ¡Preciosa es la muerte de aquellos que no temieron el castigo y antes de negar a su Dios prefirieron la muerte! ¡Sí! ¡De gran valor es la muerte de aquella madre que dio a luz pero perdió la vida! ¡De gran estima es la muerte de aquellos siervos que con fidelidad sirvieron a su Dios durante años sin dar marcha atrás! Lo que para nosotros puede ser una muerte sorpresiva no lo es para Dios.

Cuando Corrie Ten Boom era una pequeña niña en Holanda, conoció la muerte por medio de un vecino que falleció. Le hizo pensar que un día sus padres también morirían, así que su padre le dijo: “Corrie, cuando vamos a Amsterdam, ¿cuándo te entrego tu boleto?” Ella contestó que antes de subir al tren. “Así también nuestro sabio Padre sabe cuándo necesitaremos las cosas. No corras antes de tiempo. Cuando llegue el momento para que algunos de nosotros muramos, encontrarás en tu corazón la fuerza que necesitas —justo a tiempo”. De mucho valor es la muerte de los amados hijos de Dios. Y cuando nos toque despedirlos, encontraremos en nuestro corazón la fuerza y el consuelo para seguir adelante. Justo a tiempo.

Oración: Señor, enséñame a no temer la muerte y verla como tú la ves, como un paso más para estar contigo. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 167). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

No esconda la luz

Miércoles 19 Febrero

Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre.

Mateo 5:15-16

No esconda la luz

Gary se fue solo a una gruta para explorarla. Cuando quiso cambiar la pila de su linterna frontal, volcó accidentalmente la caja de las pilas. Sumergido en una oscuridad absoluta, sintió el sudor rodar por su frente. Lentamente deslizó sus dedos por el suelo buscando una pila de cambio. Para su gran alivio, halló una que no había rodado al lago subterráneo junto al que se encontraba. Gary la puso en la lámpara y alumbró. ¡En un instante, la gruta oscura y espantosa se llenó de luz!

Cada vez que Gary cuenta este incidente, su voz refleja el miedo que lo invadió cuando estaba sumergido en esas tinieblas.

Quizá, como Gary, usted se siente en la oscuridad. Todo le parece tenebroso y lleno de obstáculos. Oiga las palabras de Jesús: “El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). Si creemos en Jesús, él llena nuestra vida con la luz de su amor.

Cristianos, se nos insta a no poner esta luz “bajo el almud” (o debajo de un recipiente), es decir, a no esconderla. Quizás alguien a nuestro alrededor anhele encontrar una luz que ilumine su vida y le dé sentido. Cada uno de nosotros puede ser portador de esa luz del Evangelio y reflejarla a través de su vida, de su actitud, o hablando de lo que Jesús hizo por él. “Erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Efesios 5:8).

Éxodo 3 – Hechos 4 – Salmo 24:7-10 – Proverbios 10:5-6

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