2/5 – El Noviazgo, Cantar de los Cantares

Ministerios Alimentemos El Alma

Serie: La Familia

2/5 – El Noviazgo, Cantar de los Cantares

César Vidal

César Vidal

Historiador, abogado y autor español, César Vidal es conocido también por su labor como periodista.

Vidal estudió Derecho en la UCM y la Universidad Alfonso X, además de ser doctor en Creencias Religiosas por la UNED y cursó estudios de Teología por la Logos Christian College. Además, habla ocho idiomas.

Vidal ha trabajado para numerosos medios, como la cadena radiofónica COPE en la que presentó La Linterna, o también en EsRadio, donde condujo La noche de César. Escribe para La Razón y ha pasado por las páginas de Muy Interesante o Libertad Digital, además de participar como tertuliano en infinidad de programas y canales de televisión.

En lo literario, Vidal es conocido por su prolífica obra, tanto por sus ensayos sobre la historia de España como por sus novelas históricas, siendo ganador de numerosos premios y galardones, como el Ciudad de Cartagena, el Jaén, el Ciudad de Torreviejao el Alfonso X el Sabio.

https://cesarvidal.com/

42/63 – ¿De verdad habrá resurrección? | Marcos 12:18-27

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

42/63 – ¿De verdad habrá resurrección? | Marcos 12:18-27

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Episodio 23 -Soy una persona ansiosa – ¿Cómo puedo “descansar en Cristo”?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Soy una persona ansiosa – ¿Cómo puedo “descansar en Cristo”?

 Episodio 23

¡Nuestro episodio semanal número 23 de John Piper Responde!

El Pastor John explica:
Soy una persona ansiosa – ¿Cómo puedo “descansar en Cristo”?

Nuevo Episodio Viernes
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17:30 hora Este Estados Unidos
19:30 hora Argentina
23:30 hora España

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SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

El trauma de la santidad

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

El trauma de la santidad

R.C.Sproul

Cuando leemos los escritos de los ateos del siglo XIX, nos encontramos con que ellos no estaban particularmente preocupados en probar que Dios no existe. Estos ateos implícitamente asumían la no existencia de Dios. Sostenían: después de la Iluminación, ahora sabemos que no hay Dios, entonces, ¿cómo podemos tomar en cuenta la casi universal presencia de la religión? Si Dios no existe, y la religión humana no es una respuesta a la existencia de Dios, ¿por qué es que la humanidad parece ser incurablemente homo religiosus? ¿Por qué la humanidad, en todas sus culturas, parece ser incurablemente religiosa? Si no hay Dios, ¿por qué hay religión?

Una de las repuestas más famosas y populares fue el argumento ofrecido por Sigmund Freud. Como psiquiatra, Freud sabía que las personas le tienen miedo a un montón de diferentes cosas. Entendemos esos miedos, pues hay una amplia variedad de cosas en nuestro mundo que representan un claro peligro a nuestro bienestar. Gente que no conocemos puede levantarse de manera individual en resentimiento e intentar matarnos. O pueden unirse y atacarnos en una guerra a escala mundial. Además del ámbito humano de peligro y miedo, también está el ámbito impersonal de la naturaleza, particularmente en épocas previas, cuando la gente no tenía la protección contra la naturaleza que nosotros disfrutamos en este mundo de tecnología moderna. Aunque los terrores naturales en ocasiones nos siguen asustando, la gente en el pasado estaba expuesta de mayor manera a tormentas, hambrunas, e inundaciones. En ese tiempo cuando las enfermedades como el cólera o una plaga podían borrar poblaciones enteras, la vida se veía mas frágil, y la naturaleza se veía más amenazante.

Hoy en día creemos que la ciencia de alguna manera tiene la responsabilidad de controlar las indomables fuerzas de la naturaleza, como huracanes, tornados, inundaciones, e incendios. Y de muchas maneras, la ciencia ha sido exitosa en ayudarnos a prevenir que los desastres naturales provoquen lo peor, y nos ayuda a recuperarnos más rápidamente cuando la naturaleza nos agrede. Pero, Freud decía, el dilema de los hombres de antes era cómo lidiar con estas cosas en ese tiempo en que era más duro y más difícil recuperarse de su impacto destructivo. Puedes negociar con un agresor humano, firmar un tratado de paz con un poder extranjero, o de alguna manera negociar tu seguridad con personas que pueden amenazarte, pero ¿cómo negociar con enfermedades, tormentas, o terremotos? Estas fuerzas de la naturaleza son impersonales. No tienen oídos para escuchar. No tienen corazones a los cuales podamos apelar. No tienen emociones.

Entonces, Freud argumentó, la religión emergió cuando los humanos personificaron la naturaleza y la convirtieron en alguien con quien pudieran negociar. Los seres humanos inventaron la idea de que los desastres naturales eran habitados por espíritus personales: el dios de la tormenta, el dios del terremoto, el dios del fuego, y los dioses relacionados con diferentes enfermedades. Estos dioses estaban a cargo de las fuerzas naturales, y causaban desastres. Al tener personificados estos peligros, los seres humanos aplicaban las técnicas que utilizarían para negociar con fuerzas hostiles personales, y las usaban con las fuerzas impersonales de la naturaleza. Podemos, por ejemplo, suplicar al dios de la tormenta, orar al dios de la tormenta, hacer sacrificios al dios de la tormenta, y arrepentirnos frente al dios de la tormenta para quitar una amenaza. Eventualmente, los seres humanos consolidaron todos estos dioses en una sola deidad que estaba en control de todas aquellas fuerzas de la naturaleza, y a la cual podían suplicar.

Estoy tan fascinado por el argumento de Freud porque es una explicación razonable de cómo la gente puede volverse religiosa. Es posible, teóricamente, que pueda haber religión aun si no existiera Dios. Sabemos que somos capaces de imaginar cosas que en realidad no existen. De hecho, la Biblia esta repleta de críticas a la falsa religión que inventa ídolos.

Sin embargo, hay una diferencia entre la posibilidad y la realidad. Eso que Freud dice que es posible no significa que realmente sea así. El mayor fallo en su teoría es esta: si es cierta, ¿por qué, entonces, fue “inventado” el Dios de la Biblia? Este Dios santo, que vemos en las Escrituras, causa mayor impacto en aquellos con quién Él se encuentra que cualquier desastre natural. Vemos, por ejemplo, como incluso el justo Isaías fue completamente desecho al encontrarse cara a cara con el Dios de Israel (Is. 6:1-7). El bien intencionado Uza cayó muerto por intentar sostener el arca de su santo Dios (2 S. 6:5-10). Pedro, Jacobo, y Juan reaccionaron primeramente a la revelación de la divinidad de Cristo, y la capacidad de escuchar la voz del Padre, con terror y no como si fuera una bendición (Mt. 17:1-8).

¿Por qué, para redimirnos de la amenaza del trauma, inventaríamos a un Dios cuyo carácter es infinitamente más amenazante que cualquier otra cosa que tememos? Puedo imaginar a la humanidad inventando un dios benevolente, o un dios malo que es fácilmente complaciente. ¿Pero acaso inventaríamos a un Dios santo? ¿De dónde viene eso? Pues no hay nada en el universo más aterrador, más amenazante para la seguridad y bienestar de una persona, que la santidad de Dios. Lo que vemos a lo largo de las Escrituras es que Dios gobierna sobre todas las fuerzas amenazantes que nosotros tememos. Pero este mismo Dios, en sí mismo, nos atemoriza más que cualquiera de estas otras cosas. Nosotros entendemos que nada es una mayor amenaza a nuestro bienestar que la santidad de Dios. Por nuestra propia cuenta, ninguno de nosotros inventaría al Dios de la Biblia, el ser que es una amenaza a nuestro sentido de seguridad más primitivo y más fundamental, peor que cualquier acto de la naturaleza.

Martín Lutero y los otros reformadores entendieron la naturaleza santa de su Dios. Para ellos, recuperar el evangelio era una buena noticia porque sabían el impacto de la santidad, y que la única forma de soportar la presencia del juicio del Dios santo era estar cubierto en la santidad y justicia de Cristo. Quinientos años después de la Reforma protestante, la Iglesia necesita desesperadamente hombres y mujeres que entiendan el impacto de la santidad de Dios, para entender que la santidad que vemos en el evangelio es lo único que nos puede dar seguridad, y que cuando nos reunamos con este Dios cara a cara, su santidad nos abrazará y no nos arrojará al juicio eterno. Que Dios y su gracia nos otorgue a todos nosotros una visión renovada de su santidad majestuosa.

Publicado originalmente en Ligonier. Una traducción de Coalición por el Evangelio.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

1/3 – Conocer vs sentir

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Qué hacer cuando la vida duele

1/3 – Conocer vs sentir

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/conocer-vs-sentir/

Carmen Espaillat : ¿Basas tus acciones más en lo que sabes o en lo que sientes? Aquí está Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Nuestra conclusión es “Si no lo siento, no debe ser verdad”. En realidad, no decimos eso, pero, por lo general lo que sentimos nos importa más de lo que sabemos. Aquí es donde yo creo que muchas mujeres terminan afectadas emocional y espiritualmente. Porque ellas están confiadas en que sus sentimientos son un barómetro exacto de la verdad.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss.

Todos pasamos por situaciones dolorosas. Durante toda esta semana, Nancy ofrecerá consejos prácticos sobre qué hacer cuando la vida duele. Durante los tiempos estresantes es importante actuar de acuerdo a la verdad que conocemos en lugar de cómo nos sentimos en esos momentos. ¿Como podremos aprender hacer esto? Aquí está Nancy para mostrarnos.

Nancy: Estamos hablando acerca de cómo algo que conocemos intelectualmente puede ser muy diferente de lo que llega al corazón. Yo creo que la victoria empieza con lo que sabemos. Si tú no conoces la verdad, entonces esta nunca va a llegar a tu corazón.

Hay mucha gente que conoce mucho de la verdad pero esa verdad nunca afecta la forma como se siente, o como vive, o actúa, o como responde. Pero una vez que conocemos la verdad, es en ese momento cuando necesitamos comprometernos con todo este proceso de santificación para cada área de nuestras vidas.

En primer lugar está lo que pensamos. La batalla empieza en la mente, porque mientras nos aferremos a las mentiras, éstas continuarán controlando la forma en la que nos sentimos y la forma en que vivimos. Pero una vez conocemos la verdad y la hemos aceptado intelectualmente, entonces necesitamos la función del Espíritu.

Y es el trabajo del Espíritu el santificar, limpiar, lavar, y renovar cada una de las áreas de nuestras vidas como son nuestras emociones, nuestra voluntad y nuestro comportamiento. Yo creo que para nosotras las mujeres, las emociones son nuestro punto débil. Porque muchas veces conocemos la verdad, pero porque no lo sentimos, nuestra conclusión es: “Bueno si no lo siento, entonces no debe ser verdad”.

Ahora, seguro que no lo diríamos así, pero por lo general lo que más nos importa a nosotras las mujeres es lo que sentimos, más aún que lo que sabemos es realmente la verdad. Yo creo que aquí es donde muchas de las mujeres terminan afectadas emocional y espiritualmente. Ellas están confiadas en que sus sentimientos son un barómetro exacto de lo que es la verdad. Yo creo que este es un principio que nosotras las mujeres debemos tener muy pendiente durante toda nuestra vida, y es no darle mucho crédito a nuestras emociones.

Los sentimientos en sí mismos no son malos; no son inherentemente pecaminosos, pero pueden ser muy engañosos. No hay un día que pase en el que yo no tenga que examinar mis emociones. Porque por lo regular mis emociones siempre tienden a llevarme a creer y hacer cosas que no son consistentes con la Palabra de Dios. Y yo quiero llegar a ser disciplinada en esta área de mis emociones.

Una cosa es disciplinar nuestros cuerpos, pero otra cosa es disciplinar nuestras mentes. Todas reconocemos que es muy difícil decirle a nuestras emociones “no van a gobernar mi vida”. Mis sentimientos pudieran ser algo como esto: Es que no tuve muchas horas de sueño en las últimas noches, o estoy en tal o cual etapa de mi vida, o estoy en ese día del mes’, o donde sea que nos dirijan. Tenemos que disciplinar nuestras emociones. Tenemos que ser muy disciplinadas en esta área.

Pero yo creo que la misma cosa que santifica nuestras mentes, la Palabra de Dios, es también lo que santifica nuestras emociones . Es un proceso. No sucede simplemente con seis semanas de citas de consejería. No sucede con sólo sentarte en la iglesia el Domingo en la mañana y escuchar la Palabra. Sucede cuando hago un compromiso de lavar todo mi ser con la Palabra de Dios, un día tras otro.

Es la Palabra: la que nos sana, nos limpia, nos renueva. Me doy cuenta que si no soy consistente con lo que yo llamo mega dosis de la Palabra en mi alma, mis emociones serán mucho más fuertes, estarán mucho más elevadas y fuera de proporción de lo que debieran estar. Y tenderé a hacerle caso a mis emociones. Porque son muy poderosas, particularmente en nosotras las mujeres.

He visto al Señor una y otra vez tomar control sobre mis emociones cuando estas están fuera de control. Es asombroso cómo un miembro de la familia puede decir algo sin importancia, algo que si dicho por otra persona, no te irrita tanto, no duele de la misma forma. Pero viene de esa persona de quien quieres tener aprobación, y eso hiere tus emociones. Tú sabes lo que es darle vueltas y vueltas en la cabeza a esa irritación por largo tiempo, obsesivamente, hasta que ya lo ves totalmente fuera de proporción, y ese pensamiento comienza a controlarte, comienza a dirigirte.

La próxima vez que ves esa persona, estas lista para matarla. Entonces te detienes y dices “Pero espera un minuto, son las emociones las que están manejando mi vida.

Y he visto al Señor muchas, muchas, muchas veces tomar la Palabra y usarla para controlar, para manejar, para dirigir mis emociones.

Me encanta lo que hago. Yo amo mi ministerio, amo a la gente, la mayoría del tiempo. Pero hay muchos momentos, cuando en mi propia fatiga, o mis debilidades, o por sentirme inadecuada e incapaz, no me siento a la medida de lo que Dios está esperando de mí, o no puedo responder a los retos que Él está poniendo en mi vida que muchas veces tienen que ver con mis relaciones.

Es ahí entonces cuando debo recurrir a la Palabra de Dios, de rodillas, y decir, “Señor, lava mis emociones”.

Dios puede hacerlo en un momento. Él puede hacerlo con un pasaje particular, con una palabra especifica, pero yo creo que la clave es que esto ocurre al pasar el tiempo. Ocurre en semanas y meses y años de fielmente permanecer en la Palabra de Dios, meditando en ella, memorizándola, recitándotela a ti misma y a otros, cantándosela de vuelta al Señor… O cualquier cosa que tengas que hacer para grabarla dentro de tu corazón.

Y ese es el fundamento. Cuando tienes esas emociones que van en todas direcciones, o esa palabra hiriente penetra, o cuando viene ese recuerdo de algo muy doloroso que te pasó en tu niñez… Tal vez alguien pecó contra ti, y ese recuerdo vuelve otra vez. Tal vez es el rostro de esa persona que arruinó tu matrimonio, esa ex pareja, ese maestro o esa niñera que lastimó tu hijo o tu hija. Esa imagen, ese rostro viene a tu mente y tus emociones solo desean castigarla. Tú quieres estar amargada, tú quieres estar enojada, quieres aferrarte, y alimentar y atesorar todos esos sentimientos.

Pero si tú has puesto el fundamento sólido de pensar bíblicamente acerca de Dios, acerca de ti misma, acerca de tus circunstancias, y de los propósitos y los planes de Dios, entonces durante el momento de crisis, o en el momento de estrés, o en esos momentos cuando las emociones están corriendo sin parar, podrás ir de regreso a la Palabra de Dios y rápidamente mantenerte aferrada a la Verdad.

Pero si tú no lo has estado haciendo por un largo tiempo, quizás semanas o meses, o años, entonces cuando estés en la crisis y abras tu biblia y le digas “Dios has algo con este problema”, quizás Dios te dé de Su gracia y te de justamente la palabra necesaria, el versículo que te ministre en ese momento. Pero no tendrás la reserva, no tendrás el pozo del cual puedas extraer las verdades para suplir y para llenar tus necesidades en ese momento. No puedo dejar de mencionar la importancia de esto.

A menudo digo que si tan solo tuviera un solo mensaje para compartir con las mujeres, seria el mensaje sobre la vida devocional. Y con esto no me estoy refiriendo simplemente a hacer devocionales.

Me refiero al hábito diario de tomarnos tiempo a solas con el Señor para cultivar nuestra relación con Él, para llegar a conocerlo en Su Palabra, respondiendo a Él en alabanza, en admiración, en oración, en humildad, en confesión y arrepentimiento, ingiriendo la Palabra. Gracias a la influencia de mis padres yo desarrollé el hábito de leer las Escrituras, ellos desde el momento en que se convirtieron a Cristo empezaron a leer las Escrituras diariamente. Y con ese ejemplo en mi hogar, he leído a través de las Escrituras ya no sé cuántas veces. No hay una sola forma correcta de hacerlo, pero si sé que mi necesidad es mucha. Entonces trato de entrar una mega dosis de las Escrituras dentro de mi sistema.

Cuando te resfrías, ¿has visto como te dicen que tomes mucha vitamina C y equinacea y que bebas mucha agua? Bueno ese es un ejemplo de lo que debes hacer con la Palabra, empiezas a meterla de forma masiva en tu sistema.

Bueno, si como estilo de vida estás consumiendo la Palaba de Dios, entonces no carecerás de reservas. Y los retos, y el dolor, y las heridas que vienen con la vida, porque vendrán (no puedes evitarlos), en la medida en que vengan a tu vida, tendrás la habilidad para responder a esos problemas porque tu corazón está aferrado a la verdad. Y eso no sucede de la noche a la mañana. No hay atajos para esto. Es un estilo de vida, muy parecido a la dieta física.

Una cosa es empezar una dieta de comida saludable por seis meses —lo cual no es una mala idea— pero sería mucho mejor si realmente te interesara tu condición general, tu condición física general; si te interesaras por tener un estilo de vida saludable.

Acabo de hacer un gran cambio en mi estilo de alimentación, y estoy comprometida en eso, no solo por un corto período de tiempo pero si el Señor lo permite, por el resto de mi vida. Y lo acabo de decir, así que ahora estoy obligada a hacerlo Pero sé que eso es lo que necesito y sé que eso es lo que va a hacer la diferencia. Ha sido un cambio drástico, pero sé que si lo hago solo por un poco de tiempo no habrá mucha diferencia. Tiene que ser una meta a largo plazo. Y eso es difícil.

El meternos en la Palabra de Dios cada día y dejar que ésta nos ministre y que nos lave es difícil. Estamos ocupadas y el tiempo para ello nunca llega. Necesitamos tomar decisiones, necesitamos ser responsables. Esto significa que algunas veces fallaremos — en ocasiones, o muchas veces— pero debemos levantarnos y continuar otra vez y decir, “No es una carrera de corta distancia la que estoy corriendo, es un maratón; es a campo traviesa; esto es algo a largo plazo”.

Estoy decidida a hacerlo y necesitamos comprometernos con ayudarnos unas a otras. Este es el compromiso que creo que realmente nos dará la gracia para obtener la sanidad de nuestras emociones dañadas y que nos dará las reservas para responder cuando nuestras emociones sean retadas.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss está en medio de una de las series tituladas “Qué hacer cuando la vida duele”. Miembros de nuestra audiencia le han hecho a Nancy algunas preguntas difíciles. Aquí está ella respondiendo a la pregunta: ¿Qué haces cuando tus problemas parecen ser más reales que la Biblia?

Nancy Leigh DeMoss : Ahí es cuando tenemos que aconsejar a nuestro corazón de acuerdo a la Palabra de Dios. Tienes razón… A veces nos vemos en esa situación cuando valoramos mucho nuestras emociones. Nos volvemos muy débiles espiritualmente. El problema es que nos hemos acostumbrado a pensar que lo que sentimos es real, y es porque le hemos dado mucha importancia a nuestras emociones. Y muchas veces mis sentimientos no tienen conexión con la realidad.

Ahora bien, no es que las circunstancias no sean reales. Hay cosas que son dolorosas, hay cosas que son difíciles y hay retos. No es que estemos exagerando, bueno, aunque a veces sí somos emocionales sin razón. Pero a veces realmente hay razones relacionadas con nuestra salud, o con tiempos de pérdida y de sufrimiento.

El otro día estaba yo hablando con alguien acerca del número de funerales a los que he asistido durante mi vida; llorando con personas de mi propia familia, o junto a otras familias; experimentando pérdidas que van desde personas ancianas hasta bebés pequeños… Cosas que son inexplicables y difíciles de comprender cuando se trata de alguien cercano.

Esas son emociones naturales y no son necesariamente pecaminosas o malas. Lo que está mal es dejar que estas emociones dicten la forma en que voy a vivir o dejar que esas emociones me lleven a creer algo que no es verdad. El hecho de que esté sufriendo, que sienta perdida o que sienta dolor, no significa que Dios no está interesado, no significa que no voy a sobrevivir. Tal vez sienta que no voy a sobrevivir esto, pero eso no es verdad.

El hecho de que yo me sienta mal no es necesariamente malo o pecaminoso. Tal vez haya circunstancias que realmente me hagan sentir mal. Lo que es pecado es cuando yo permito que mis emociones sean las causantes de empezar a pensar cosas que no son verdaderas, y entonces que yo alimente esos pensamientos para después empezar a actuar en base a mis sentimientos.

Personalmente, muchas veces me tengo que obligar a mí misma a enfrentar los problemas y cuando no puedo hacerlo por mí misma —y ciertamente he estado ahí— he pedido a Dios que me rodee con personas que me ayuden a hacerlo. Porque para eso es el cuerpo de Cristo.

Durante esos tiempos es muy bueno tener una amiga misericordiosa o un amigo misericordioso; que pueda poner sus brazos alrededor tuyo y decirte “¿Sabes qué? Estarás bien, tú vas a sobrevivir”.

Pero te digo algo, por la manera en que estoy constituida y por mi forma de ser, en esos momentos, también necesito personas que puedan venir a decirme “Piensa solamente en lo que es verdad”. Personas que me reten y que me obliguen a enfrentar la verdad.

Y también ha habido ocasiones en las que he dejado que mis emociones se salgan de control. Te digo algo sobre mis emociones: si les doy una pulgada, se toman una milla. Y hay algunos pensamientos y sentimientos que no puedo darme el lujo de soltar.

El problema es como que a nosotras nos gusta vivir con esas emociones. Queremos alimentarlas. Queremos saborear otra vez esos pensamientos. Queremos pensar y pensar sobre ese dolor. Tenemos que llegar a ser disciplinadas espiritualmente y decir “Yo no puedo permitirme a mí misma continuar teniendo malos pensamientos en contra de esa persona, aunque lo que me hicieron sin duda alguna fue muy malo. Yo tengo que escoger el camino del perdón.

Recuerdo específicamente una situación en la que yo fui muy lastimada por algo que se dijo durante una reunión en la que yo estaba presente. Era una especie de acusación que fue dirigida hacia mí. Yo sentí que esto era totalmente injustificado; no era verdadero. Venía de alguien cuya aprobación era importante para mí. Esto fue hecho en público en una reunión y yo estaba muy dolida. Solo recuerdo haberme ido a mi casa llorando, me estaba doliendo muy profundamente. Luché por varias horas, hasta la mañana siguiente con este problema.

Una parte de mi (yo no lo hubiera admitido en ese momento) realmente quería estar enojada con esa persona. Quería aferrarme a ello, no quería liberarlo. Pero yo sabía en mi corazón que el único camino a mi libertad era dejarlo ir; escoger el camino del perdón. Creerías si te digo que a la mañana siguiente, durante mi tiempo de devoción — sé que sí lo creerás, porque Dios hace esto muy a menudo— estaba justo leyendo las Escrituras. Estaba en Mateo capítulo 5, en las bienaventuranzas, en el Sermón en el Monte, donde Jesús está hablando sobre el perdón.

Perdón. Él solo dijo, “hazlo”, y te diré que sentía que para mí era como si me estuviera forzando a abrir los dedos de mi puño cerrado, porque yo todavía estaba sintiendo muy intensamente las heridas de aquellas palabras y me sentía muy a la defensiva.

En mi mente estaba imaginándome maneras en las que pudiera aparentar ser espiritual mientras estaba hiriendo a esa persona como me había herido. Y yo quería aferrarme a ello. Quería asegurarme de que esa persona supiera cuánto mal me había hecho y cuánto me había lastimado y para ese entonces mis emociones estaban fuera de control.

Pero la Palabra de Dios me decía “Perdona, libéralo”. Mis sentimientos gritaban lo opuesto: aférrate sujétalo, ataca. En realidad no iba a tener un ataque de gritos, pero conocía algunas formas muy sutiles con las que podía hacer a esta persona sentir dolor. Pero Dios me dijo “NO” y entonces me encontré enfrentándome a una decisión.

Conocí la verdad durante noche anterior, pero no traté con ello inmediatamente sino que lo dejé seguir por horas, y algunas de nosotros hemos hecho esto no solo por horas, sino por semanas; por meses. Yo he estado ahí también. Algunas han vivido por años rehusándose completamente a perdonar. Entonces tus emociones se convierten en el “dios” de tu vida. Tú has quitado a Dios de Su trono —no que a Dios se le pueda quitar de Su trono— pero en tu vida tú estás actuando como si Él no fuera Dios.

Bueno, pues me acerqué a mi silla donde paso mi hora de comunión íntima con Dios, y me arrodillé allí y solo con un acto de mi voluntad dije “Yo perdono, lo dejo libre. Estoy cediendo el derecho de alimentar este dolor. Estoy cediendo el derecho de continuar viviendo en esto. Estoy cediendo el derecho a mi reputación, a lo que esta persona o cualquier otra persona de ese salón puedan pensar de mí. Me rindo por completo. Estoy dejando ir, liberando a esa persona”.

Y después, por supuesto, lo que más nos ayuda con esto, especialmente cuando esto involucra personas que nos han lastimado, es dar un paso más allá: cuando devolvemos bendición por maldición; cuando buscamos formas de invertir en las vidas de aquellas personas que nos han lastimado, buscando ver cómo esa persona nos habló de esa forma mostrando su necesidad de ser ayudada, y esto es lo que se ha revelado.

Por eso es que Romanos capítulo 12 versículo 20 dice “Si tu enemigo…” Esta hablando aquí acerca de regresar bendición por maldición. Entonces nos dice que vayamos un paso mas allá. “Si tu enemigo tuviere hambre dale de comer”.

Está diciendo realmente, “Tu enemigo está demostrando por la forma en que te ha tratado que él tiene una necesidad en su vida”. Trata de encontrar la forma de saber cuál es esa necesidad. ¿Está hambriento? ¿Está sediento? ¿Alguna vez, él o ella han recibido una bendición en su vida? ¿Qué necesidad están manifestando? Y después pídele a Dios que te muestre como puedes ser un instrumento de ayuda para llenar esa necesidad.

Tú puedes llegar a ser un instrumento de sanación en la vida de esa otra persona, pero yo creo que el poder está en como eso nos sana también a nosotros. Nos está liberando. En la medida en que empiezas a orar por aquellos enemigos, por aquellas personas que te han dañado; en la medida que oras por las bendiciones de Dios en las vidas de ellos, para hacerles bien, para amarlos, para bendecirlos, te darás cuenta que ya no puedes continuar odiando a la persona por quien estás orando.

Tú no puedes estar por un lado alimentando el enojo, los celos, la hostilidad, o los sentimientos competitivos y a la misma vez, orar para que Dios bendiga a esa persona. No hay espacio en tu mente para ambos pensamientos al mismo tiempo. Entonces reemplaza —desplaza y reemplaza— la negatividad, el enojo, la amargura, el resentimiento y las emociones fuera de control por pensamientos que son puros, verdaderos y buenos . A medida que inviertes en la vida de esa persona, Dios te libera de las ataduras de esas emociones.

Carmen: Este útil mensaje de Nancy Leigh DeMoss es parte de la serie Qué hacer cuando la vida duele.

El programa de hoy es un buen ejemplo de la misión de Aviva Nuestros Corazones. Estamos ayudando a las mujeres a encontrar libertad, plenitud y abundancia de frutos en Cristo. Sabemos que tú puedes ser liberada de la amargura sin importar qué situación dolorosa hayas tenido.

Tal vez conozcas a alguien más que esté pasando por una situación dolorosa en estos momentos, y quizás te gustaría compartir esta serie como una fuente de ayuda para ministrarles gracia a ellos en su hora de necesidad.

Nancy : Recientemente recibí una nota de un oyente masculino en Canadá él nos dijo:

“Sé que tu ministerio está orientado a las mujeres, pero he sido muy motivado por Aviva Nuestros Corazones, algunas veces las cosas se han visto muy sombrías y siempre hubo aliento para mí. No puedo apoyarlos económicamente pero están en mis oraciones.

No les puedo decir cuánto significan para mí esas oraciones de nuestros oyentes. Estamos absolutamente impedidos de hacer cualquier cosa sin la ayuda del Señor, por eso necesitamos tanto de que nuestros oyentes me presenten a mí y a este ministerio delante del Señor.

Quizás el Señor te tiene a ti en un lugar donde sí puedes aportar para Aviva Nuestros Corazones, puedes hacer una contribución en línea visitándonos en AvivaNuestrosCorazones.com o puedes llamar al 1-800-569-5959 desde los Estados Unidos o Canadá. Si llamas asegúrate de pedir que tu ofrenda se aplique al ministerio hispano.

Carmen: Bueno Nancy Leigh DeMoss estará de regreso para continuar con esta serie ella cubrirá muchos temas prácticos como que hacer cuando tu esposo te está lastimando, por favor continúa acompañándonos en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demos es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Un Camino Mejor

Isha – Salmos

DÍA 153 – Salmo 119

Dosis: Integral

Un Camino Mejor

“Dichosos los que van por caminos perfectos, los que andan conforme a la ley del Señor.” (Salmo 119:1) (NVI)

Al leer este pasaje la mayoría asume que pudiera estar dedicado a personas perfectas, a aquellas que sin fallas logran, por el cúmulo de sus virtudes, llegar a ser dichosas, bienaventuradas y felices. Perfección, o como en algunas otras versiones se usa, Integridad, es un concepto tan profundo y tan amplio al mismo tiempo. Súbitamente todos pensamos en palabras como honradez, honestidad, solidaridad, rectitud, bondad, justicia, entre otros adjetivos honrosos y calificativos.

Pero si leemos cuidadosamente, lograremos entender lo que realmente expresa esta palabra. La Biblia dice “Dichosos los que van por caminos perfectos”, pero no se refiere a los perfectos que van por el camino, sino a aquellos dichosos que han escogido andar por El Camino Perfecto. ¿Cuál camino? Aquel que Dios diseñó para cada una de nosotras, recordemos sus amorosas palabras: «Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos—afirma el SEÑOR—. Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra!” ¡Qué esperanzador resulta saber que no se trata de nosotras! sino de Él, no son nuestros caminos sino los Suyos y que éstos son “más altos” y mejores que los que nosotras imaginamos o planeamos.

Esta palabra es para todos aquellos mortales que como tú y como yo reconocen sus fallas, sus debilidades, esos puntos frágiles, por los que una simple brisa les haría caer. Pero que han sido prudentes, decidiendo caminar no por cualquier sendero, que inicialmente pareciera ser bueno, pero que su final es “camino de muerte.” Sino por el camino perfecto, el único por el cual se puede llegar al Padre. Jesús dijo: “Yo soy el camino,… y nadie va al Padre sino por mí”.371

¿Cuál es el camino por el que has estado transitando? Quizá caminos de intelectualismo, humanismo, política, estética y aun religión. Que a simple vista no parecen ser malos, pero que tampoco son del todo buenos y finalmente, por más que te esfuerces en su recorrido, no te llevarán a Dios.

Sigamos entonces el Camino perfecto, ese que sí es honesto, recto, bondadoso y justo. Vivamos la dicha de caminar en Él, asegurando nuestras vidas en cada paso. ¡Y seremos dichosas, bienaventuradas y felices!

Si encuentras tus pies fuera del Camino, hoy es un buen día para cambiar de dirección.

Oración: Señor, a pesar de mis fallas quiero experimentar la maravilla de vivir en tu Ley. Cambia mi dirección y mi destino. Quiero estar en el camino, en la verdad y en la vida; quiero estar en Ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 170). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Para mí el vivir es Cristo (1)

Viernes 21 Febrero

El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

Eclesiastés 12:13

Para mí el vivir es Cristo (1)

El sentido de la vida

Un escritor francés escribió: «El sentido de la vida es una de las cuestiones más apremiantes». En el Antiguo Testamento encontramos un libro entero que trata este asunto: el Eclesiastés. Para referirse a ello, su autor no se pone por encima de los demás. Una y otra vez nos dice: Yo hice, yo viví, experimenté, ejercí el poder, busqué la sabiduría… Y, ¿cuál fue su conclusión?

Desde el comienzo constata que todo lo que los hombres buscan, aunque sea bueno y dado por Dios –como la instrucción, el saber, los bienes, el amor entre esposos y hasta la justicia– nada de esto puede colmar al ser humano. En todo lo que hace, el hombre ve cernerse la sombra de la muerte.

Sin embargo, el autor no se hunde en la desesperación, ya que su búsqueda lo conduce a Dios. Lo percibe como una roca inquebrantable en medio de un mar agitado. Dios es la única respuesta a este inmenso sentimiento de vacío y desconcierto. “El Señor, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio” (Salmo 18:2).

Vayamos sin temor a Dios, con respeto y confianza, conscientes de su grandeza, de su estabilidad y bondad. Aceptemos experimentar lo que su presencia revela y produce en nuestras vidas, creyendo simplemente lo que nos dice.

El Nuevo Testamento va más allá en esta revelación sobre el sentido de la vida. Descubrimos que esto está ligado a una persona, Jesucristo. “Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21).

(mañana continuará)

Éxodo 5 – Hechos 5:17-42 – Salmo 25:6-10 – Proverbios 10:9-10

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