5/7 – A todas las naciones

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: A todas las naciones (La gran comisión)

5/7 – A todas las naciones

David Barceló

David Barceló

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008

5/6 –EL APÓSTATA

El Amor que Vale

Serie: Una palabra al sabio

5/6 –EL APÓSTATA

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

¿Cómo puedo orar por los enfermos y los moribundos?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

¿Cómo puedo orar por los enfermos y los moribundos?

Nota del editor: Este es el capítulo 24 de 25 en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

Kelly M. Kapic

Cuando vemos a otros padeciendo dolor, queremos ayudar. Queremos mejorar su situación. Ese es un instinto noble que refleja a nuestro buen Dios Creador.

Cuando Jesús se encontraba con personas que estaban lidiando con heridas, muy a menudo brindaba Su toque sanador. Su vida y Su proclamación prometieron una nueva creación donde no habrá dolor, temor o lágrimas. Sin embargo, esto no era más que un anticipo. Aquellos que Él sanó, murieron; su sanación temporal apuntaba a una regeneración completa y definitiva que aún no ha llegado.

Tiene sentido que los seguidores de Jesús quieran proclamar y ofrecer esperanza y sanidad completa. Sin embargo, ese buen instinto fácilmente puede irse por mal camino. Aunque este impulso puede estar basado en buenas intenciones, a veces terminamos hiriendo seriamente a los que están sufriendo.

Estamos llamados a llorar con los que lloran y a lamentarnos con los que se lamentan.

Primero que todo, no somos Jesús, y no tenemos Su autoridad mesiánica. Ciertamente podemos y debemos orar por sanidad física. Dios continúa siendo el médico por excelencia del cuerpo y del alma, y Él sigue obrando activamente en medio de Su creación.

Pero ¿qué pasa cuando el cáncer no se cura? ¿Qué sucede cuando el dolor crónico y debilitador nunca cesa? ¿Por qué es que la sanidad física tiende a ser la única cosa en la que concentramos nuestras oraciones?

Mucho más a menudo de lo que nos damos cuenta, deberíamos estar orando para que los santos que están sufriendo no se rindan en la desesperación. Tenemos que rogar a Dios que guarde sus corazones de endurecerse contra el Padre. Si bien puede ser legítimo dejar de orar por una sanación sobrenatural, nunca debemos dejar de pedir a Dios que fortalezca su fe, que avive su esperanza y les consuele con Su amor.

No estamos obligados a estar felices ni a ser optimistas en todo momento; a veces lloramos con los que sufren. Esto les muestra que no están solos, y los animamos aceptando su dolor y su lucha. En ocasiones, estas acciones les recuerdan su esperanza en Cristo con más eficacia que un sermón.

¿Cómo debemos abordar a los que viven en sufrimiento continuo, especialmente cuando los doctores no pueden encontrar soluciones y las oraciones no han resultado en una sanación física? Desafortunadamente, lo que muchos tratamos de hacer es seguir ofreciendo remedios, lo cual muchas veces resulta ser mucho más hiriente de lo que percibimos.

En lugar de esto, estamos llamados a amarlos. No somos responsables de resolver sus problemas de salud. Estamos llamados a estar ahí con ellos, a recorrer este difícil camino con ellos. Aún más, podemos aprender de ellos, escuchando de sus luchas e intentos de confiar en Dios en medio del temor y el dolor.

No se nos exige que resolvamos el misterioso dolor y sufrimiento de otros, ni tampoco que lo expliquemos o lo remediemos. No, estamos llamados a salir a caminar con ellos, a compartir comidas y a ofrecerles cálidos abrazos. Estamos llamados a llorar con los que lloran y a lamentarnos con los que se lamentan. Estamos invitados a tratar de iluminar la oscuridad con humor (como sea apropiado) y a crecer en sensibilidad hacia los demás a causa de las presiones que están enfrentando. Estamos llamados a amarlos, ofreciendo nuestras oraciones, nuestra presencia y nuestra perseverancia. Esto ya es suficientemente pesado sin nosotros tratar de llevar la carga de diagnosticar o remediar su mal; esa es una carga que nunca fuimos destinados a llevar.

 

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.

Kelly M. Kapic

Kelly M. Kapic

El Dr. Kelly M. Kapic es profesor de Estudios Teológicos en Covenant College de Lookout Mountain, Ga. Es el autor de varios libros, incluyendo Embodied Hope [La esperanza encarnada].

 

6/7 –¿Has entrado al arca?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

6/7 –¿Has entrado al arca?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/has-entrado-al-arca/

Leslie Basham: ¿Recuerdas haber cantado esas lindas canciones acerca de la lluvia que cayó por cuarenta días sobre el arca?  Bueno, bueno no son descriptivas lo que realmente aconteció.  Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Aquellas grandes reservas de agua que estaban guardadas bajo la tierra fueron desatadas y derramadas, haciendo erupción como un poderoso volcán.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Simplemente queremos abrir la Palabra de Dios y demostrar la seriedad de vivir en un mundo caído.  Durante cada año las noticias nos traen imágenes vivas de esto y queremos proveer verdadera esperanza.  Continuemos en la serie, Noé y el diluvio.

Nancy: Llegamos hoy a la sección en nuestro estudio de Noé en el capítulo  7, cuando después de haber experimentado la maldad del mundo, de haber advertido a los impíos, de haber esperado pacientemente por siglos para que los hombres se arrepintieran, Dios finalmente manda Su juicio y una generación entera— menos ocho que estaban en el arca— es destruida en el diluvio.

Génesis capítulo 7 de los versículos 11-12 dice,

El año seiscientos de la vida de Noé, [120 años después que Dios primero mandará esta advertencia y esta palabra a él] el mes segundo, a los diecisiete días del mes, en ese mismo día se rompieron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo fueron abiertas.  Y cayó la lluvia sobre la tierra por cuarenta días y cuarenta noches.

El diluvio— bueno, a propósito, como tú sabes, ha sido tema de una enorme cantidad de debates por eruditos…  Hablaremos más adelante en esta serie acerca de por qué es de tanta importancia para mucha gente comprobar que no hubo ningún diluvio.  Pero yo simplemente tomo la Palabra de Dios de manera literal. Dice que sí hubo, y que hay mucha razón y evidencia científica y arqueológica para apoyar esto.

Pero el diluvio fue causado por grandes reservas de agua expelidas de debajo de la tierra como también el diluvio de agua cayendo sobre la tierra.  Estaba sentada en mi habitación estudiando el otro día, estudiando acerca de la vida de Noé, y estaba lloviendo.  Y había estado lloviendo por varios días, y como que me estaba sintiendo un poco como la Sra. de Noé.  Solo seguía lloviendo y lloviendo.

Pero mientras comenzaba a estudiar este pasaje y lo que los comentaristas han dicho acerca de cómo sucedió lo del diluvio, me di cuenta de que podrías estar sentada bajo la lluvia durante 40 días y no sería igual a como sucedió en los días del diluvio.

Para poder entender esto, tenemos que regresar a Génesis capítulo 1.  El versículo 2 de Génesis capítulo 1 nos dice que:

El Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.  Entonces dijo Dios: ‘Haya expansión [algunas de sus traducciones dice firmamento] en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.’  E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban sobre la expansión (Génesis 1:2, 6-7).

La expansión son los cielos; es la condición atmosférica.  Las Escrituras dicen en Génesis capítulo 1 que había un depósito de agua que estaba debajo de los cielos, y había un depósito de agua que estaba sobre los cielos.  Esas son las aguas, tanto las que estaban encima como la que estaba debajo de los cielos, que se unieron en el tiempo del diluvio—el agua debajo de la expansión. Esta masiva cantidad de agua que estaba guardada debajo de la superficie de la tierra.

Las Escrituras son muy precisas aquí al decir cómo aconteció el diluvio.  Dice, “En ese mismo día se rompieron todas las fuentes del gran abismo”.  Aquellas grandes reservas de agua que estaban guardadas bajo la tierra fueron desatadas, y se derramaron como erupciona un poderoso volcán de la tierra.  Un comentarista dice, “Vinieron en volumen y en violencia, desafiando una descripción”.

Esto no es como las inundaciones ordinarias que se levantan porque llovió mucho.  Esto es una ola gigantesca que de repente rompió con fuerza violenta sobre cada ser humano  del planeta.  Y todos excepto los ocho que estaban en el arca fueron totalmente desprevenidos.

Sabemos, por lo que Jesús dijo en el libro de Mateo, que ellos estaban viviendo sus vidas y siguiendo sus rutinas normalmente. Estaban teniendo familias.  Festejando.  Estaban divirtiéndose. Estaban pecando.  No tenían ningún pensamiento de Dios o de su destino eterno.  Y en medio de eso Dios manda estas aguas que se desatan con vigor torrencial de debajo de la corteza de la tierra.

No quiero sonar demasiado dramática, pero no creo que tú puedas sobre dramatizar lo que sucedió en este diluvio.  Esto es enorme.  Son  aguaceros torrenciales y volcanes de debajo de la tierra, terremotos y maremotos;  y todo esto está ocurriendo debido a un gran acto de Dios.

No podemos imaginarnos el efecto que esto tuvo en el planeta y como fue para todos esos hombres, mujeres, niños, animales y plantas, y para la superficie de la tierra también.  Muchos de los aspectos de la topografía de la tierra de hoy fueron determinados por la conmoción que ocurrió en ese diluvio.

Tú dirás pero, “¿Por qué haces tanto énfasis acerca de esto?”  Porque esta es la respuesta de Dios al gran pecado del mundo.  Y por eso necesitamos un concepto mayor de qué tan serio es nuestro pecado y como Dios lo ve.  Este horrible diluvio torrencial es solo la retribución de Dios a aquellos que se rebelan contra Él.

En 1741 Jonathan Edwards, uno de los grandes predicadores que nuestra nación ha conocido, predicó lo que se convirtió en su más grande y famoso mensaje, “Pecadores en las manos de un Dios airado”.  Su texto fue Deuteronomio 32 el versículo 35, “A su tiempo el pie de ellos resbalará”.  Escucha a mi amigo Max Mclean leer una porción de ese mensaje, “Pecadores en las manos de un Dios airado”.

Max McLean: Las nubes negras de la ira de Dios están colgando directamente sobre sus cabezas.  Llenas de terribles tormentas y sus fuertes truenos.  Y de no ser por la mano de Dios que las restringe, hubieran reventado inmediatamente sobre ti.  Por el presente, la soberana voluntad de Dios detiene su viento agitado; de otro modo vendría con furia, y  destrucción llegaría como un torbellino, y serías llevado como la paja seca.

La ira de Dios es como grandes aguas que están temporalmente contenidas. Crecen más y más, hasta que encuentran salida.  Cuanto más tiempo se han contenido, más rápido y poderoso será su curso cuando una vez sean desatadas.

Es verdad que el juicio contra tus obras perversas no ha sido ejecutado todavía, entretanto, tu culpa está constantemente aumentado y cada día estás atesorando más irá para ti.  Las aguas están aumentando constantemente, y no hay nada fuera de la mera voluntad de Dios que las refrene.  No quieren ser detenidas y empujadas con gran fuerza para ser liberadas.

Si Dios tan solo retirara Su mano de la compuerta, se abriría inmediatamente, y los fieros diluvios del furor e ira de Dios empujarían con furia inconcebible, y vendría sobre ti con poder ilimitado.  Aun si tu fuerza fuera 10,000 veces mayor de lo que es, si de hecho fuera 10,000 veces mayor que la fuerza del más corpulento y robusto diablo en todo el infierno, no sería capaz de resistirla o soportarla.

Nancy: Las palabras de Jonathan Edwards describieron la furia de la ira de Dios.  La ira de Dios que fue liberada en el gran diluvio en el Génesis y esa ira se volvió a ver 1,000 años después cuando Faraón rehusó permitir que el pueblo de Dios saliera de Egipto. ¿Recuerdas cómo mandó Dios a ese ángel de la muerte para destruir al  primogénito de cada familia en  Egipto?  Esa fue la ira de Dios desatada sobre aquellos que rehusaron arrepentirse.

Vemos aun otro juicio de la ira de Dios desatada 1,500 años después cuando Dios dio muerte a Su propio Hijo y derramó sobre Cristo todas las aguas de la gran ira de Dios contra el pecado del hombre.  El juicio de Dios—vasto, inmenso, incomprensible, poderoso— destruyendo todo a su paso excepto aquellos que creen el Evangelio y se arrepienten están seguros en el arca.

Hay muy poca enseñanza hoy en la iglesia y en nuestro mundo acerca del juicio de Dios, de la ira de Dios en respuesta al pecado del hombre.  Pienso que esa es una de las razones por la que tenemos un cristianismo tan ligero y  que tenemos una forma de cristiandad frívola y despreocupada. La gente puede caminar hacia el altar para hacer una profesión de fe, y van riéndose, sin sentido de convicción, sin un sentido del peso o de la culpa por su pecado. Por eso es que pueden hacer profesión de fe y luego ir y vivir por años como el diablo.

Pero la persona que nunca ha demostrado un corazón arrepentido, que no le ha dado la espalda a su pecado para entregarse  a Cristo, no tiene base para tener seguridad de salvación, ninguna base para esperar ser preservado en el tiempo cuando Dios derrame Su juicio final y Su ira en este mundo. No puedes apreciar o valorar en su totalidad la salvación de Cristo y la cruz de Cristo, hasta que no sepas de qué has sido salvada — de la ira de Dios.

Así que el diluvio es una gran advertencia a cada generación de que Dios toma el pecado muy en serio.  Es una advertencia acerca del juicio final, acerca de la ira venidera de Dios.  Por eso el mensaje es: ¡Arrepiéntete!  ¡Cree en el Evangelio!  Huye a Cristo, a tu arca, para recibir refugio.

Déjame pedirte que vayas a tu Biblia a 2da de Pedro al capítulo 3 mientras pensamos acerca de aquellos que nunca han venido a Cristo, aquellos que nunca se han arrepentido de sus pecados, que nunca han puesto su fe en Cristo; quizás algunas de ustedes que nos están escuchando hoy.  Tal vez has estado escuchando esta serie acerca del diluvio o tú conoces personas que no son creyentes.  ¿Cuáles son las implicaciones de esta historia para aquellos que son pecadores impenitentes?

Segunda de Pedro capítulo 3, comenzando en el versículo 3.  Dice, “Ante todo, sabed esto: que en los últimos días vendrán burladores, con su sarcasmo, siguiendo sus propias pasiones”.  Él está hablando de una época, la de los últimos días.  Nosotras estamos en los últimos días.  Más adelante en el pasaje veremos que los últimos días son seguidos por el día final, el día del juicio, el día de la ira de Dios.

Así que, los últimos días son días cuando todavía hay tiempo de arrepentirse, pero en estos últimos días la mayoría de las personas son burladoras.  No creen en Dios.  Se burlan de Su verdad.  No creen a Su Palabra.  Siguen sus propios deseos pecaminosos.  Amigas, esa es la razón porque la gente se burla de la verdad bíblica.  No es porque ellos tienen una gran percepción intelectual que tú no tienes, o respuestas a preguntas que tú no puedes contestar, es porque quieren justificar su propio pecado.

De manera que llegan estos burladores.  Están a nuestro alrededor hoy.  Están siguiendo sus propios deseos pecaminosos.  El versículo 4 dice: “Y ellos dicen: ‘¿Dónde está la promesa de su venida?  Porque desde que los padres durmieron, todo continúa tal como estaba desde el principio de la creación.’”

¿Qué es lo que están diciendo estos burladores?  “¡No hubo ningún diluvio! Las cosas solo evolucionaron.  Pasó de esta otra forma”.  Pero tenemos todas estas evidencias en la corteza y en la superficie de la tierra de un gran diluvio universal, pero ellos dicen, “No no no eso no fue un diluvio.  Eso ocurrió por alguna otra cosa”.

¿Por qué dicen eso?  ¿Por qué se esfuerzan tanto para negar el diluvio?  Su punto es que nunca ha habido un juicio cataclísmico antes; por lo tanto, no habrá otro en el futuro.  Ellos están tratando de negar la probabilidad o la posibilidad de un juicio venidero de un juicio futuro.

Así que para poder presentar su caso ellos dicen, “Nunca ha habido un gran diluvio.  ¿Diluvio? Oh evangélicos tontos.  Es que toman la Biblia literalmente”.  Nos hacen sentir estúpidos.  Bueno, ellos son los burladores.  Nosotras somos las que tenemos la verdad.  Ellos tratan de descartar, de negar, de refutar el diluvio para no tener que lidiar con el concepto, con el pensamiento de un juicio futuro.

Versículo 5: “Pero intencionalmente olvidan.”(NVI) Acuérdate de eso la próxima vez que escuches a algún filósofo arrogante o un escritor o un científico o un periodista descartando sin pensar todas estas cosas que tú lees en las Escrituras.  La Palabra de Dios dice que ellos intencionalmente olvidan.  Son depravados.  Tienen mentes malvadas.  No quieren saber la verdad.

Pero intencionalmente olvidan que desde tiempos antiguos, por la palabra de Dios, existía el cielo y también la tierra, que surgió del agua y mediante el agua.  Por la palabra y el agua, el mundo de aquel entonces pereció inundando (vv. 5-6 NVI).

Este es el Nuevo Testamento reafirmando la historicidad del diluvio.  Sí ocurrió. Toda la tierra, excepto las ocho personas que estaban dentro del arca, fue destruida con este diluvio.  La gente que no cree esto es porque intencionalmente  quiere ignorarlo.

Luego Pedro sigue diciendo en el versículo 7, “Pero los cielos y la tierra actuales están reservados por Su palabra” (esa palabra de Dios que destruyó la tierra con el diluvio), estos están reservados  “para el fuego, guardados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos.”  El hecho de que hubo un diluvio es solo otra evidencia y otra advertencia dada por Dios para llamar a la gente a arrepentirse antes de la destrucción final del mundo ahora por medio de fuego, el día del juicio.

Versículo 8: “Pero, amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”.  Él está diciendo, “Desde el punto de vista del hombre ese juicio final puede parecer muy lejano.  Pero en la economía de Dios no está muy lejos”.  Viene en camino.  Va a ser pronto.

Versículo 9: “El Señor no se tarda [El Señor no es lento] en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.”

Ahora, ¿quiere decir eso que todos se van a arrepentir? ¿Que todos van a ser salvos?  Sabemos, por otras partes de las Escrituras, que eso no es así.  Esto se está refiriendo a todos aquellos que Dios ha llamado y ha escogido para ser redimidos.  Dios está esperando a que todos ellos crean, y sean salvos.

No puede referirse, en este contexto, a que todos en el mundo serán salvos, porque los versículos a su alrededor están hablando acerca del juicio final de los impíos.  Así que se está refiriendo a todos aquellos que Dios ha escogido y ha llamado a creer.  Dios está esperando, dándoles tiempo para arrepentirse y creer en el Evangelio.

Versículo 10: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón.”  ¿Qué es el día del Señor?  Él ha estado hablando acerca de estos últimos días.  Él dijo, “viene un día de juicio”.  Ahora él está hablando acerca del día del Señor.  En el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento, el día del Señor se refiere a ese día futuro de la ira y del juicio de Dios, cuando Él dará final a este mundo, tal y como existe actualmente.

Tan cierto como fue el diluvio, tan cierto como vino el diluvio y destruyó el mundo, vendrá el día del Señor cuando Dios mande fuego para destruir este mundo como lo conocemos.  Será el día del juicio final.  Y ese día, Pedro dice, vendrá como un ladrón.

¿Cómo viene un ladrón? Él  no toca a tu puerta y te dice, “Hola. ¿Puedo entrar?”  ¿Qué hace él?  Él viene encubierto.  Viene secretamente.  Es silencioso.  Es inesperado.

Y Pedro dice, “Este día del Señor será como un ladrón.”  Vendrá inesperadamente sobre los malos, sobre los injustos, los impíos.  Los tomará por sorpresa.  Sorprenderá a las personas que no han hecho preparaciones para la eternidad.  Y será muy tarde en ese momento para prepararse.

“En el cual los cielos pasarán con gran estruendo”.  Los cielos ahí se refieren al universo físico como lo conocemos.  El mundo será consumido por llamas.  Sigue diciendo que “los elementos serán destruidos con fuego intenso.”  Algunas de sus traducciones dicen, “ardiendo serán desechos”.  Los elementos de la tierra se derretirán con fuego ardiente, “y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas”.  Serán descubiertas, consumidas, quemadas.

El día de juicio viene.  Hebreos capítulo 9 versículo 21 nos dice que

Está decretado que los hombre mueran una sola vez, y después de esto, el juicio.

Jesús lo dijo en Mateo capítulo 13 en el versículo 40-42:

Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin del mundo.  El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.

Una y otra vez a través de las Escrituras vemos este tema del juicio de Dios que vendrá sobre los pecadores impenitentes.  Tomé los primeros cinco días de esta serie para construir el caso de que este es un juicio justo, que es merecido por nuestra excesiva y nuestra gran pecaminosidad, y  que hay una manera de escapar que Dios ha provisto para que nadie perezca.

Así que, ¿Cuál es el mensaje?  Cree en el Evangelio y arrepiéntete.  Dios está demorando Su juicio final.  Él te está dando una oportunidad para venir al arca, para venir a Cristo para salvación.

Juan 3:16 dice,

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, (no tienes que perderte) mas tenga vida eterna.

Romanos 3:23 nos dice que “todos pecaron.” Todos “no alcanzaron la gloria de Dios”.  Y en el contexto de ese pasaje dice que todos merecemos el juicio de Dios.  Pero Romanos 3:24 dice que “Siendo justificados [hemos sido hechos justos por Dios] gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús”.

Mientras me preparaba para esta sesión esta mañana, buscando al Señor y esperando en Él y tratando de obtener Su corazón para esta serie, mi corazón solo anhelaba ver a aquellos que pudieran estar escuchando, aún hoy, creer el Evangelio y arrepentirse.  Ven a Jesús en busca de refugio.  Ven a Él para que seas librada de la ira de Dios.

Puede haber alguien escuchando hoy. Quizás eres miembro de alguna iglesia. Quizás te encanta Aviva Nuestros Corazones.  Escuchas el programa.  Lees mis libros.  Lees los libros de otras personas.  Te sientas en tu iglesia semana tras semana y escuchas a tu pastor predicar.

De hecho, hay un hombre en mi iglesia que no conoce a Cristo y él sabe que no conoce a Cristo, que viene semana tras semana y se sienta bajo la predicación de la Palabra de Dios.  Yo no sé dónde estás tú en cuanto a esto. Yo no sé dónde está tu corazón.  Solo Dios lo sabe.  Pero te estoy diciendo, si no te has arrepentido de tus pecados si no has creído en el Evangelio, te ruego que lo hagas hoy.

Dios está demorando Su juicio por ti, para darte tiempo a creer el Evangelio y arrepentirte de tu pecado.  Huye a Cristo por misericordia.  Él es el arca.  Él es suficiente.  Hay lugar para ti en Él, y Dios te ha estado preparando para que te arrepientas y creas, si no lo has hecho.

Leslie Basham: Ella es Nancy Leigh DeMoss invitándote a que tomes refugio en Cristo.  Si nunca has venido a Él en fe, arrepintiéndote de tus pecados y buscando Su perdón, ¿por qué no oras con Nancy?

Si te has perdido algunos mensajes de esta serie, los puedes escuchar en nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás escucharlos o descargarlos o leer la transcripción. Y también puedes suscribirte para recibir diariamente en tu correo un aviso del programa y del blog de cada día, con un enlace que te llevará directamente a nuestra página. Es muy fácil y es gratis suscribirte.

Y finalmente, ¿Ya hiciste planes para asistir a nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera en Santo Domingo, República Dominicana? Esto será en el mes de febrero, conoce más sobre este evento y hacia quién está dirigido al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Alguna vez te has encontrado temiendo el juicio de Dios?  Si estás en Cristo, puedes ser libre del temor.  Hablaremos de esto el lunes. Ahora aquí está Nancy para dirigirnos en oración.

Nancy: No conozco tu corazón.  No conozco la condición de tu alma.  Sé que nuestras iglesias están llenas de gente que tiene religión, pero que no tiene a Cristo.  No están preparadas para la llegada del juicio final de Dios. Han crecido en una iglesia.  Han puesto su firma en un papel en algún lugar. Han creído en alguna iglesia, han pasado al frente en algún momento durante un servicio o en una invitación, o se han unido a una iglesia.  Han hecho muchas cosas buenas y religiosas, pero no tienen a Cristo.  Todavía están bajo el juicio y la ira de Dios.  Y esa pudieras ser tu hoy.

Si el Espíritu de Dios ha traído convicción a tu corazón de tu condición perdida, ¿Puedo suplicarte? Vuélvete a Cristo.  Cree en el Evangelio y arrepiéntete.  Corre a Cristo.  Ven a Él.  Si Dios está poniendo eso en tu corazón, si Dios está haciéndote ese llamado, Él te está diciendo, “El arca está abierta.  La puerta todavía está abierta.  El juicio todavía no ha llegado.  El diluvio todavía no ha llegado.  Cree en el Evangelio y arrepiéntete.  Vuélvete a Cristo”

Puedes hacer eso ahora mismo, y decir, “Oh Señor, no puedo salvarme a mí misma.  Soy pecadora.  Merezco Tu juicio y Tu ira por mi pecado. Gracias por proveer a Cristo como sacrificio por mi pecado, como un arca donde puedo ir entrar y estar segura”.

Oro que muchos pecadores perdidos escuchen este mensaje, oh Señor, y sean convertidos en el nombre de Cristo.  Porque Tu voluntad es que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.  Te damos gloria por las almas que Tú estás salvando, Señor; por salvar nuestras almas y traernos a Cristo, nuestro gran Salvador y refugio, en cuyo nombre oramos, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Tu lista personal

Isha – Salmos

DÍA 139 – Salmo 103

Dosis: Bendiciones

Tu lista personal

“Alaba, alma mía, al SEÑOR; alabe todo mi ser su santo nombre. Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.” (Salmo 103:2) (NVI)

Este Salmo es hermoso porque revela el carácter de Dios. Y nos llama a la devoción, a bendecirlo y alabarlo por todos sus beneficios. Cuando estamos en problemas es fácil olvidarnos de las bendiciones que Dios nos ha dado, pero David nos ofrece en este salmo una lista que no debemos pasar por alto. Pero antes de comenzar, recordemos que todo esto lo hemos recibido ¡sin mérito alguno! Es decir, todo ha sido un regalo inmerecido, evidencias de su amor y su gracia.

El primer beneficio recibido es el perdón. El salmista dice: “Él perdona todos tus pecados…” El Padre nos ofrece perdón, y aunque a nosotros no nos cuesta, el precio fue grande: la vida de su Hijo en la cruz. Cuando estemos abatidas, recordemos que Dios nos ha perdonado, que Él nos otorga el perdón de nuestras culpas que es la base para recibir todas las otras bendiciones.

También dice que Dios “sana todas tus dolencias”. Él tiene el poder suficiente para obrar en nuestro cuerpo conforme a su voluntad. Jesús experimentó el dolor por eso puede identificarse con nosotras. Quizá sigues postrada en cama porque cierta enfermedad no se va de tu cuerpo, pero este verso sigue siendo verdad. ¡Él sana y restaura! Recuerda que la enfermedad más grave es el pecado. Todo lo demás tiene solución, e incluso la muerte no es el fin sino el principio. Pero el alma que pecare, esa morirá, así que si Jesús nos ha perdonado y sanado de este cáncer del pecado ¡somos dichosas!

Dice además“….él rescata tu vida del sepulcro y te cubre de amor y compasión;” Dios nos ha dado el rescate de la muerte. Ciertamente la Biblia confirma que experimentaremos la muerte. Nuestros cuerpos yacerán en la tumba, pero la promesa es certera: resucitaremos y nuestros cuerpos serán glorificados. La vida eterna será nuestra. ¡Qué maravilla! Él también nos cubre de amor y compasión. Cuando tenemos el frío de la soledad o la angustia, nos pone el manto de su amor. Tal vez hemos tenido momentos difíciles, pero de modo extraordinario hemos sentido su presencia y su calor rodeándonos.

Dice el salmista que el Señor “colma de bienes tu vida y te rejuvenece como el águila.” Todas podemos hacer una lista de las cosas que Dios nos ha dado sin merecerlo, desde la vida, la salud, las fuerzas y la provisión para todas nuestras necesidades. Todo lo bueno proviene de Él. Además, él nos rejuvenece como las águilas. ¡Qué verdad tan hermosa!” Se dice que el águila puede vivir hasta cien años y que su vitalidad se renueva cada día. Hasta nuestra vitalidad viene proviene de su amor. No sé cuán dura o complicada sientas tu vida en este momento, siempre puedes contar las bendiciones: pasadas, presentes y futuras. Hoy toma prestada la lista del rey David y comienza a hacer la tuya alabando a Dios.

Oración: Señor, gracias por todo lo que me has dado sin yo merecerlo. Te alabo con todo mi corazón. Jamás olvidaré lo que has hecho por mí. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 155). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Venid a mí, todos

Miércoles 5 Febrero

Venid, hijos, oídme; el temor de Dios os enseñaré.

Salmo 34:11

Volved, venid.

Isaías 21:12

(Jesús le dijo:) Ven, sígueme.

Lucas 18:22

Venid a mí, todos

“Venid”, “volved”: estos llamados son frecuentes en la Biblia. Es la voz de Dios que nos invita: “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid” (Isaías 55:1). Esta invitación se dirige a todos los que sienten un vacío en sus vidas, a quienes sienten la necesidad de encontrar a Dios.

“Venid luego, dice el Señor, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana (de color púrpura), como la nieve serán emblanquecidos” (Isaías 1:18). Todos estamos invitados a ir a Dios a causa de nuestros pecados. ¿Quiere él acusarnos? No, él nos habla de perdón, de pureza, si reconocemos que hemos obrado mal.

“Venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma” (Isaías 55:3). Escuchando atentamente la voz de Dios mediante la lectura de su Palabra, la Biblia, recibimos la vida divina y la alimentamos.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Jesús nos invita: si estamos cansados o desesperados, vayamos a él. Hablémosle simplemente, con nuestras palabras, sin esconderle nada. Contémosle nuestras preocupaciones y nuestras penas.

“Venid, que ya todo está preparado” (Lucas 14:17). Jesús hizo todo para concedernos su perdón. Dios recibe como hijos suyos a quienes se acercan a Jesús.

“Ven y ve” (Juan 1:46). Amigo, acérquese y escuche el Evangelio. El primer paso quizá sea abrir una Biblia, hablar con un cristiano, asistir a una reunión cristiana… ¡No tarde más en decir: «Sí, Señor Jesús, voy a ti»!

Génesis 39 – Mateo 22:23-46 – Salmo 19:7-10 – Proverbios 7:6-23

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