1/5 – La Familia y sexualidad del siglo 1 hasta la Reforma

Ministerios Alimentemos El Alma

Serie: La Familia

1/5 – La Familia y sexualidad del siglo 1 hasta la Reforma

César Vidal

César Vidal

Historiador, abogado y autor español, César Vidal es conocido también por su labor como periodista.

Vidal estudió Derecho en la UCM y la Universidad Alfonso X, además de ser doctor en Creencias Religiosas por la UNED y cursó estudios de Teología por la Logos Christian College. Además, habla ocho idiomas.

Vidal ha trabajado para numerosos medios, como la cadena radiofónica COPE en la que presentó La Linterna, o también en EsRadio, donde condujo La noche de César. Escribe para La Razón y ha pasado por las páginas de Muy Interesante o Libertad Digital, además de participar como tertuliano en infinidad de programas y canales de televisión.

En lo literario, Vidal es conocido por su prolífica obra, tanto por sus ensayos sobre la historia de España como por sus novelas históricas, siendo ganador de numerosos premios y galardones, como el Ciudad de Cartagena, el Jaén, el Ciudad de Torreviejao el Alfonso X el Sabio.

https://cesarvidal.com/

41/63 – A Dios lo que es de Dios | Marcos 12:13-17

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

41/63 – A Dios lo que es de Dios | Marcos 12:13-17

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

¿ Por qué me opongo al cristianismo liberal?

Protestante Digital

¿ Por qué me opongo al cristianismo liberal?

WILL GRAHAM

Mi nombre es Will.

Will Graham.

Y tengo algo que confesaros…

Soy cristiano.

Cristiano bíblico.

Soy cristiano bíblico por la sencilla razón de que no puedo con el cristianismo liberal. No lo aguanto. Considero el liberalismo como una fuerza profundamente anti-cristiana que denigra la gloria de Dios, niega el Evangelio y escupe en la cara del Crucificado.

En este artículo quiero explicar algunas de las razones más significativas por las que me opongo al liberalismo teológico.

#1: No creo en la Biblia del liberalismo

La Biblia del cristianismo liberal es una recopilación de varios documentos de literatura hebrea escrita a lo largo de unos 1.600 años. Es de gran interés histórico-cultural pero no tiene nada que decirnos hoy en día. Se trata de un libro estancado, fosilizado, muerto que pertenece al pasado. Es como la Ilíada de Homero o la República de Platón.

Yo, en cambio, creo en la Biblia del cristianismo bíblico. Es decir, la Biblia que ha sido totalmente inspirada por el soplo del Omnipotente y que tiene tantísimas cosas qué aportar a nuestra fe y práctica en pleno siglo XXI. “La Escritura es un producto de la acción poderosa de Dios” (Pedro Puigvert). A través del Espíritu de Dios, las Escrituras siguen hablando, aconsejando, corrigiendo y edificándonos.

#2: No creo en el Dios del liberalismo

El Dios liberal es una mariposa, un osito de peluche, una energía positiva. Se dedica a decir cosas bonitas y nunca se enfada con nadie. Es un Dios acaramelado, azucarado, descafeinado que no confronta a nadie. Abraza a todos. Acepta cualquier tipo de comportamiento porque al fin y al cabo –pese a nuestras acciones- conoce nuestro precioso corazón. En fin, este Dios es un nuevo becerro de oro creado por los caprichos del ser humano actual.

Yo, en cambio, creo en el Dios del cristianismo bíblico. Esto es, el Dios trino que se caracteriza por bondad y severidad. Es el Dios que llama las cosas por su nombre y que nos manda que nos arrepintamos de todo pecado. Es un Dios con quien no se juega. Salva y juzga. Perdona y castiga. Ama y odia. Es el Dios testificado por los profetas y los apóstoles.

#3: No creo en el hombre según el liberalismo

Según el liberalismo, el ser humano es amable, dulce, inofensivo y, en última instancia, bueno. No es malo por naturaleza. Es la sociedad la que le corrompe. Pero su corazón sigue siendo recto.

Yo, en cambio, creo en la antropología del cristianismo bíblico. La postura conservadora enseña que en el principio Adán fue creado bueno e inocente; pero cayó. Desobedeció a Dios. Y por lo tanto, todos sus descendientes son rebeldes, enemigos –o para emplear la terminología bíblica- pecadores. Esto significa que el hombre no tiene un corazón hermoso sino engañoso y perverso. Sólo la gracia de Dios le puede liberar de semejante condición. La sociedad, entonces, no corrompe al hombre sino que la sociedad se corrompe porque está compuesta por hombres corruptos.

#4: No creo en el Cristo del liberalismo

El Jesús del liberalismo es un maestro moral especialmente dotado de la presencia de Dios. El predicador de Galilea se enfocó en el amor llegando a dar su vida como una muestra de amor por Dios. Tristemente, se quedó en la tumba. Pero la buena noticia es que resucitó metafóricamente (repito: metafóricamente) en los corazones de sus discípulos para que ellos también diesen a conocer el mensaje de que tenemos que sumergirnos en el amor, la tolerancia y la unidad.

Yo, en cambio, creo en el Jesús del cristianismo bíblico. Este Jesús es mucho más que un simple rabí. Es Dios mismo manifestado en carne. Su mensaje principal giró alrededor del Reino de Dios y dio su vida en rescate por los pecadores. Derramó su sangre con el fin de perdonar a su rebaño. Al tercer día, resucitó literalmente (repito: literalmente) triunfando sobre el poder de la muerte y posteriormente subió al cielo. Ahora esperamos ansiosamente su Segunda Venida con la misión de predicar su Evangelio a toda criatura.

#5: No creo en la salvación del liberalismo

Puesto que el ser humano no es del todo malo, el liberal cree que todo lo que le hace falta es un poco de educación. Podemos eliminar las guerras y los conflictos nacionales mediante una sociedad versada en los principios de la igualdad y la tolerancia. No hay necesidad de un nuevo nacimiento porque no se trata tanto de la salvación del individuo, sino más bien de la salvación de la sociedad en la que éste vive. La salvación, de acuerdo con esta escuela de pensamiento, se refiere al bienestar socio-económico y la paz política.

Yo, en cambio, creo en la salvación del cristianismo bíblico. Con esto quiero decir que la salvación tiene que ver principalmente con el perdón de los pecados. Esto no quiere decir que la fe no tenga una dimensión pública, no obstante, el problema cardinal del hombre no es su contexto socio-político (por muy deplorable que sea) sino el estado de su alma ante Dios.

 Conclusión

A la luz de lo antedicho, opto por creer la doctrina de mi Biblia antes que hacer caso a las teorías disparatadas de la teología libe

ral basadas en la sabiduría de este mundo. Creo en la Biblia, en el Dios de la Biblia, en el Cristo de la Biblia, en el hombre según la Biblia y en la salvación según la Biblia.

Y ahora: ¿en qué bando estás tú?

¿Liberal o bíblico? ¿Fe humana o fe verdadera?.

 

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R.C. Sproul a través de los años

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

R.C. Sproul a través de los años

R.C.Sproul

El 18 de julio del 2017 marcó el 52vo aniversario de la ordenación pastoral del Dr. R.C. Sproul. Mira este breve video de su ministerio a través de los años.

Transcripción

Jesús, en medio de la tempestad, está dormido …en la parte de atrás del bote. Pero ellos tenían miedo. Y corren a la parte de atrás del bote y tocan a Jesús y le dicen: “Despierta. Haz algo.” Y él dice: “Qué pasa? ¿Qué pasa? Él ve venir la tormenta, así que se levanta y dice: “Haya paz. Calma.” Y el mar se detiene y los vientos se tranquilizan. ¿Cuál es la respuesta de los discípulos cuando Jesus acaba con la amenaza clara y evidente de la naturaleza? Acaso dice aquí que ellos saltaron en un pie de alegría y dijeron: “Ah, sabíamos que lo harías.” No.  El texto nos dice que, en ese momento, Ellos tuvieron… mucho … miedo. El poder que se desata cuando Dios habla crea las cosas que aún no existen y da vida a los muertos.

Si hubiera una molécula suelta en el universo—una molécula que esté por ahí, fuera del alcance del control soberano de Dios— Entonces, señoras y señores, no podrían tener ni la más mínima esperanza del cumplimiento de cualquier promesa venidera que Dios haya hecho. La Biblia usas palabras como: “estamos muertos en pecado”, somos esclavos del pecado”, “por naturaleza somos hijos de la ira”. No queremos a Dios en nuestra mente, Porque Él es santo y nosotros no. Y aquí, el rey del universo…. coloca su sello… indeleble… en el alma …de cada uno …de los de su pueblo. En cada generación… el evangelio debe publicarse nuevamente con la misma audacia, …  la misma claridad y la misma urgencia …que en el siglo XVI durante la época de la Reforma. Si Dios no es soberano, Dios no es Dios.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

2/2 – Preparados para la batalla 

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La batalla después de la batalla

2/2 – Preparados para la batalla

Carmen Espaillat : Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/preparados-para-la-batalla/

Nancy Leigh DeMoss: Vas e impartes un estudio bíblico, Dios obra de una manera maravillosa y las vidas de las personas están siendo impactadas y animadas. Pero luego llegas a casa y le gritas a tus hijos. Pero ¿Cómo puede esto suceder? Pasa porque no estamos preparadas para la batalla después de la batalla. No te sorprendas.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora de “Mentiras que las mujeres creen, Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. ¿Alguna vez has estado sorprendida por tu propia inconsistencia? Un día estás caminando en comunión estrecha con Dios y el próximo estás impaciente, preocupada. ¿Por qué somos así? Nancy nos va a hablar acerca de esto como parte de la serie, La batalla después de la batalla.

Nancy: Hemos estado hablando esta semana acerca de las batallas espirituales que enfrentamos. Estamos viendo un texto, Génesis capítulo 14, donde Abraham enfrentó una gran batalla contra algunos reyes poderosos, pero Dios le dio una gran victoria, igual como Dios nos permite a nosotras tener victoria en algunas de las batallas que enfrentamos.

Y en el programa anterior vimos una segunda parte de este pasaje donde él llega a casa luego de la batalla, habiendo conquistado y habiendo tenido exitoso en derrotar estos poderosos reyes del Oriente para poder rescatar a su sobrino Lot, quien era un prisionero de guerra. Ahora Abraham regresa a casa, victorioso, probablemente regocijado y definitivamente exhausto. Este había sido un tiempo agotador en su vida. Él ahora enfrentará lo que yo llamo la batalla después de la batalla.

He sugerido frecuentemente porque lo he visto en mi propia vida que la batalla más estratégica, la batalla más crucial y a la que nosotras somos más vulnerables, que tenemos más probabilidades de perder no es la gran batalla visible donde todo el mundo está orando por nosotras o animándonos, y donde la adrenalina fluye en nosotras. Estamos en dependencia de Dios y ganamos esa batalla por Su gracia. Pero cuando llegamos a casa, volvemos a las realidades del diario vivir, y nos damos cuenta de que no estamos preparadas para vivir la batalla después de la batalla.

Cuando Abraham, o Abram como es llamado en el pasaje, regresó a su casa, el versículo 17 nos dice que “salió a su encuentro el rey de Sodoma en el valle de Save, es decir, el valle del Rey”. Hay dos reyes en este pasaje. El rey de Sodoma es el primero que conocemos.

Como hemos estudiado en este pasaje, sabemos que Sodoma y Gomorra eran lugares llenos de pecado, así que pienso en el rey de Sodoma como la representación de los enemigos que enfrentamos en este mundo, en el sistema del mundo, nuestra carne, los deseos naturales de nuestra carne y Satanás mismo. Estos son todos enemigos con los que lidiamos día tras día.

Todo lo que el versículo 17 nos dice es que el rey de Sodoma salió a su encuentro. Antes de que nos den alguna explicación de lo que sucedió en ese encuentro con el rey de Sodoma, hay otra descripción de otro rey que sale a encontrarse con Abraham. El segundo rey es Melquisedec, rey de Salem. El rey de Sodoma sale a encontrarse con Abraham, pero antes de hablar con ese rey, Abraham tiene un encuentro con el rey de Salem. Él necesitará urgentemente este encuentro con el rey de Salem para estar preparado para hacer negocios y ganar la batalla después de la batalla con el rey de Sodoma.

Melquisedec es un nombre con el que probablemente estás familiarizada si has estudiado el Antiguo Testamento y el libro de Hebreos. Melquisedec sale a encontrarse con Abraham justo en el momento necesario. Déjame decirte que Dios sabe exactamente cuándo enviar los recursos que necesitamos para que salgamos victoriosas en la batalla después de la batalla.

El nombre Melquisedec significa “rey de justicia”. Su nombre significaba “rey de justicia” y él era el rey de Salem que significa “el rey de paz”. El rey de justicia y de paz.

Muchos comentaristas están de acuerdo en que esto probablemente fue lo que los teólogos llaman una “teofonía” que es una aparición en el Antiguo Testamento de Jesucristo pre-encarnado antes de Su venida al mundo como hombre. Cristo, quien es nuestro gran Sumo Sacerdote y nuestro gran Rey, el sacerdote-rey. También tenemos referencias de paz y justicia a través de toda la Biblia.

El Salmo 85 el versículo 10 nos dice que “la justicia y la paz se han besado”. ¿A quién se refiere? se refiere a Cristo tenemos justicia y paz. El Salmos 72 el versículo 3 nos dice que la paz viene con la justicia.

Antes de este momento, de este punto en la historia, es posible que Abraham no hubiera conocido a otros creyentes. Él estaba muy solo como creyente, así como tú lo pudieras estar en tu trabajo, en tu familia o en el mundo donde vives. Puedes pensar que andas sola en tu caminar con Dios o sentir que lo estás. Es algo hermoso ver como Dios usa este encuentro con el rey de Salem para fortalecer su fe y ministrarle gracia a Abraham en un momento de necesidad y darle el aliento que va a necesitar para enfrentar al rey de Sodoma.

Noten que Abraham no trata con el rey de Sodoma hasta no haber hablado antes con el rey de Salem, que es una figura de Cristo. Él es quien nos dará la gracia que necesitamos para lidiar con nuestros enemigos en el mundo, con nuestra propia carne y con el diablo. Es este encuentro con el rey de Salem que prepara a Abraham para tratar con el rey de Sodoma y ganar la batalla después de la batalla.

Vemos en el versículo 18 que dice: “Entonces Melquisedec, rey de Salem, sacó pan y vino; él era sacerdote del Dios Altísimo. Y lo bendijo”. Melquisedec bendijo a Abraham y dijo “Bendito sea Abraham del Dios Altísimo creador del cielo y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo que entregó a tus enemigos en tu mano. Y le dio Abraham el diezmo de todo” (versículos 18- 20).

Y ahora vamos a profundizar en estos versículos y determinar qué fue lo que el rey de Salem le proveyó a Abraham para ayudarlo a ganar la batalla después de la batalla. La Escritura dice que él sacó pan y vino. Lo obvio es que él suplió refrigerio físico y alimento físico. Abraham estaba muy agotado. Dios se encargó de suplir sus necesidades físicas.

Pero creo que hay una figura más profunda aquí que el pan y el vino. Es una imagen de comunión, de hermandad, de relación. Probablemente fue el único creyente que conoció, con excepción de su esposa, y estaba solo en un mundo impío. Pero Dios puso a alguien en su camino para decirle “No eres el único creyente. Puedes tener comunión. Hay un cuerpo aquí y vamos a participar juntos”.

Cuando leo este pasaje, pienso en Apocalipsis capítulo 3 en el versículo 20 donde se nos dice que Cristo vendrá y cenará con nosotros y nosotros con Él. Él quiere tener comunión y una relación estrecha con nosotras. La relación que Cristo nos ofrece con Él mismo es la que nos animará cuando salgamos y nos enfrentemos con los enemigos de este mundo.

Entonces veo en este cuadro un anticipo de la Cena del Señor, donde se ofreció por primera vez una comunión apuntando hacia el futuro como un tipo del día cuando Cristo diría, “Este es mi cuerpo que es molido por ti. Esta es mi sangre la cual fue derramada por ti. Quiero que coman de él. Te fortalecerá. Te nutrirá. Te redimirá, y será tu vida” (ver Mateo 26:26-29).

Luego vemos que Melquisedec bendice a Abraham. Él le recuerda a Abraham el Nombre de Dios y el carácter de Dios. Cuatro veces en el pasaje vemos referencia a El Eyon. Ese es el nombre hebreo de Dios que significa “Dios Altísimo”. Melquisedec está diciendo “Dios es el rey soberano sobre todos los reyes terrenales, los poderosos y todas las circunstancias”. El Eyon, el Dios Altísimo, es el dueño del Cielo y de la Tierra.

¿Cuál era la implicación de esto para Abraham en aquel momento? La implicación era “Abraham, tú perteneces a Dios porque Él posee todas las cosas en el Cielo y en la Tierra, todo este botín, todos estos despojos de la batalla le pertenecen a Él. Dios es el dueño del Cielo y de la Tierra. No son para ti. Son de Dios”. Le pertenecen a Dios.

Dios es el Dios Altísimo. Esto debió animar a Abraham, al recordar que si temía a las represalias de los reyes del Oriente, Dios era el Rey sobre todos los reyes y sobre todos los poderes de este mundo.

Entonces Melquisedec guió a Abraham a adorar a Dios. “Bendito sea el Dios Altísimo”. No puedes exaltar a Dios y exaltarte a ti misma al mismo tiempo. De hecho, Melquisedec le recordó a Abraham de quien había sido la victoria, no fuera a ser que Abraham pensara en tomarse el crédito para sí mismo. Melquisedec le dijo: “Bendito sea el Dios Altísimo que entregó a tus enemigos en tu mano”. Solo un recordatorio.

Pero todos necesitamos esos recordatorios. “Abraham, tú no ganaste esta batalla. Esta batalla no fue ganada en tus propias fuerzas. Esta batalla fue ganada en las fuerzas del Señor. Tú se lo debes todo a Él. Todo el crédito, toda la gloria es de Él. Ni se te ocurra tomarte el crédito. Acuérdate quién obtuvo la victoria”.

Después de esto, Abraham le da a Melquisedec una décima parte de todo, un diezmo sugiriendo primero agradecimiento a Dios por haber ganado esta victoria para Él. Y luego un reconocimiento de que los cielos y la tierra son de Dios, de que Él es el dueño de todo y que nada de esto me pertenece a mí; cualquier bendición que haya recibido proviene de Dios.

Así qué en este encuentro con el rey de Salem, Melquisedec, el rey de justicia, el rey de paz, un tipo, una imagen, tal vez hasta una aparición de Cristo mismo, Abraham es fortalecido. Abraham es animado. Y se le recuerda de dónde vino y quién es él. También se le recuerda quién es Dios. Y él es bendecido y va a necesitar todo lo que ha recibido en este encuentro para poder enfrentar al rey de Sodoma, quien no se ha ido.

El rey de Sodoma no se irá de tu vida. Mientras vivas en este planeta, vas a tener que enfrentar el mundo, la carne, y al diablo —nuestros tres enemigos—hasta que lleguemos al Cielo. No trates de batallar con el rey de Sodoma. No trates de negociar con el rey de Sodoma. No trates de enfrentar la batalla después de la batalla hasta no haber tenido un encuentro con el Señor Jesús.

Ahora, yo sé que después de los tiempos de mayores victorias espirituales para mi vienen los tiempos de mayor vulnerabilidad, los tiempos de mayores tentaciones, los tiempos donde estoy más propensa a ceder ante los deseos de mi carne.

Y es por esto que después de esas grandes victorias visibles necesito asegurarme de que tengo tiempo a solas con el Señor, necesito asegurarme de estar en Su presencia, de tener comunión con Él y dejar que Cristo ministre fortaleza, gracia y alimente mi corazón; tener comunión con Él y dejar que Él tenga comunión conmigo, participar de Él por la fe y que se me recuerde quién es Dios, que Él es el Dios Altísimo, quien posee los cielos y la tierra, que yo le pertenezco a Él y que todo lo que tengo y que todo lo que ha sido ganado en esta victoria espiritual, nada me pertenece, todo es de Él.

Tener esa reunión con el Rey de Salem, esa reunión es generalmente una reunión en privada. No toma lugar con muchas personas. En una multitud es precisamente cuando necesito alejarme de la multitud, alejarme de las actividades, de las reuniones, negocios, responsabilidades y estar a solas con el Señor, de rodillas en Su presencia, para que me fortalezca para la reunión con el rey de Sodoma.

Génesis capítulo 14 versículo 21 dice: “Y el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas (los prisioneros de guerra) y toma para ti los bienes”.

Y aquí hay una pista. En la batalla después de la batalla, el rey de Sodoma, que es la imagen de los diversos enemigos que enfrentamos: el mundo, la carne, el diablo, siempre nos dirán que seamos tomadores, que tomemos cosas. “Te mereces un descanso hoy. Has trabajado tan duro. Todos deberían ser muy buenos contigo ahora. Tus hijos deben simplemente callar y obedecerte, y decir que eres maravillosa, y hacerte la vida más fácil porque has luchado tan duro en esta batalla. Toma para ti”.

Nota lo que Abraham hizo en el versículo 20, justo el versículo anterior. Él le dio a Melquisedec una décima parte de todo. Así es la gracia. Esa es la manera de Dios, ser una dadora. Tú dices “Ya he dado tanto, no puedo dar más”. Yo he estado ahí. “Es tiempo para que alguien me dé a mí ahora. Estoy cansada, gastada, exhausta. No tengo nada más que dar”. El camino de la gracia nos dice que sigamos dando, que Dios va a seguir renovándonos para que puedas seguir dando.

En cambio el camino de la carne, el camino del mundo, el camino del diablo, el camino del rey de Sodoma dice: “Toma algo para ti. Toma un receso. Toma el crédito. Toma la oportunidad para complacer tu carne. Te lo mereces. Peleaste tan duro en esta batalla”. Esto es ahora la batalla después de la batalla, y la tentación es tomar parte de los bienes para ti.

Pero Abraham rehúsa aceptar la oferta. Él le dice en el versículo 22 al rey de Sodoma, “He jurado al SEÑOR, Dios Altísimo [El Elyon], creador del cielo y de la tierra que no tomaré ni un hilo ni una correa de zapato, ni ninguna cosa tuya, para que no digas: “Yo enriquecí a Abram” (versículos 22-23).

Abraham no acepta la oferta del rey de Sodoma. Él se niega a satisfacerse después de la batalla. Él ha sido fortalecido en su reunión con el rey de Salem. Él puede decir “No gracias. No necesito los bienes”. ¿Por qué? “Porque pertenezco a El Eyon, el dueño de los Cielos y la Tierra. Él es mío. Todo en Él es mío. Soy suyo. Él es mi dueño. Todo es de Él. No necesito todos estos bienes que me puedes ofrecer. No tengo que ceder a tus peticiones. No acepto tu oferta”.

Ahora, él pudo haberse justificado de muchas maneras — de las mismas maneras en que yo me justifico al complacer mi carne después de haber entregado todo en una gran batalla. Pero él está dispuesto a resistir al rey de Sodoma, y una de las razones es porque había hecho un pacto ya con Dios.

Él dice: “He jurado al SEÑOR, Dios Altísimo, creador del Cielo y de la Tierra que no tomaré ni un hilo ni una correa de zapato, ni ninguna cosa tuya”. Él había hecho un pacto. Es por esto que es tan importante que él haya tenido esa reunión con el rey de Salem antes de haber hablado con el rey de Sodoma.

Haz un pacto con Dios acerca de los límites que Dios está poniendo sobre ti, acéptalos y ríndete a ellos antes de reunirte con el rey de Sodoma . Te puedo decir que después de entregarle todo al ministerio, trabajar, estudiar, enseñar, aconsejar, escribir— cuando regreso de estas batallas—cuando termino un libro, o finalizo una conferencia, o grabo una sesión, hay tres cosas que quiero hacer. No son nada espirituales. Quiero dormir, quiero comer y quiero ver televisión.

Muchas veces dormir es lo que debo hacer. Otras veces comer es lo correcto. Pero yo quiero abusar de ello. Yo quiero satisfacer los deseos de la carne más allá de lo que realmente necesito. Si lo hago, me doy cuenta que pierdo la batalla después de la batalla.

Uno de esos pactos que he hecho y que ha sido de mucha ayuda para mí en el ministerio al cual Dios me ha llamado es que no veo televisión cuando estoy sola. Para ti, tal vez eso no es de mucha importancia, especialmente si no vives sola. Pero para mí, eso ha venido a ser algo importante. No es una cosa legalista. Ha sido una gran bendición y una protección.

¿Sabes cuántas noches he pasado sola en habitaciones de hoteles luego de momentos llenos de emoción, momentos fructíferos, de un ministerio bendecido y mi carne lo que quiere es comer en exceso y satisfacer mis deseos? Pero lo que necesito en ese tiempo no es lo que la televisión, el rey de Sodoma, me va a ofrecer. Lo que necesito es lo que el rey de Salem ofrece. Necesito ser restaurada. Necesito reponerme. No consigo reponerme con la televisión. Necesito reponerme llenándome de la Palabra de Dios, del Espíritu de Dios y de la gracia de Dios.

Por lo tanto, habiendo hecho un pacto con el Señor, y al decirlo tanto públicamente me siento muy responsable, por lo que ni siquiera enciendo la televisión. Eso no es una opción para mí. Ya sabes… vienen los Juegos Olímpicos, las elecciones, las guerras y todo tipo de cosas. Y la gente te dice míralos. Yo les digo, con muy pocas excepciones a lo largo de los años, y cuando lo hago, me siento que tengo que rendir cuentas, “No, gracias.” No puedo hacerlo, no cuando estoy sola. Mi carne no puede ganar la batalla.

Tal vez esto no sea de gran importancia para ti pero si lo es para mí. Por eso he tenido que hacer este pacto. Hacer el pacto me prepara para la batalla después de la batalla. Eso no quiere decir que no he perdido muchas otras batallas después de la batalla. Estaba un poco indecisa sobre si grabar este material esta semana, porque expuse este mensaje hace varias semanas en una conferencia en una versión más corta un sábado en la mañana. Había estado ministrando la semana entera y llegue a casa, así como Abraham después de una gran batalla. Estaba extremadamente cansada.

Al día siguiente me encontré de varias formas haciendo exactamente lo que había dicho a todo el mundo que no hiciera en el mensaje de la batalla después de la batalla. Dejé que mi carne controlara mis reacciones y mis respuestas. Me dejé seducir por mi carne. No en maneras que eran necesariamente pecaminosas, sino en maneras que se volvieron pecaminosas para mí porque dejé que mi carne guiara mi vida. Estaba complaciendo mis deseos y no tomé el tiempo que necesitaba para reunirme con el Rey de Salem, antes de que el rey de Sodoma viniera por mí. Necesitaba la renovación que solo el Rey de Salem me podía dar en ese momento.

Pero porque no tomé ventaja de la necesidad y la oportunidad de reunirme con el Rey de Salem, me encontré en un lugar donde tuve que volver al Rey de Salem y decirle “Por favor restáurame. Refréscame. He sucumbido ante el rey de Sodoma. He dejado que mi carne gobierne mi vida en estos últimos días”.

La tentación es bajar la guardia, pensar que merecemos tomar algo para nosotras después que hemos dado todo. Así que mientras vemos este pasaje, déjame hacer algunas observaciones.

No te sorprendas cuando el rey de Sodoma venga a reunirse contigo después de una victoria. Espéralo. Recuerda que puedes tener la victoria en una batalla cuando todos te ven pero ser derrotada en una batalla privada que viene luego de la batalla pública.

La batalla después de la batalla puede ser tu mayor prueba de tu fe y es aquí cuando muchos creyentes pierden. Sin embargo, tarde o temprano, si pierdes estas batallas privadas y cedes satisfaciendo tu carne en privado, te vas a dar cuenta que no tienes la fuerza y ni la gracia de Dios para ganar entonces esas batallas grandes públicas.

Por eso, no respondas al rey de Sodoma—la carne, el mundo, el Diablo— hasta no haber tenido un encuentro primero con el Rey de Salem.No trates de ganar en tus propias fuerzas. En ese momento recuerda que el Rey de Salem te dará todo lo que necesitas para enfrentar al rey de Sodoma.

Jesús mismo te ministrará luego de la batalla. Él te ministrará por Su Nombre, el Rey de justicia, el Rey de paz. Te ministrará proveyendo refrigerio, alimento, comunión y una íntima relación. Te bendecirá y te recordará quién es Dios— El Eyon, el dueño del cielo y de la tierra.

• Te recordará que no tienes que ceder ante tu carne porque tienes todo. No tienes que tomar lo que el mundo te ofrece, que es realmente un sustituto barato de lo que ya es nuestro en Cristo.

• Te recordará quién ganó la victoria. Al hacer esto, Él te protegerá del temor.

• Te protegerá del orgullo.

• Entonces podrás, con el poder y las fuerzas de ese encuentro con el Rey de Salem, enfrentar al rey de Sodoma y ganar no solo la gran batalla, sino también la batalla después de la batalla.

Carmen : Esta es Nancy Leigh DeMoss con la serie La batalla después de la batalla.

¿Aprecias series como La batalla después de la batalla?

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Esperamos que tengas un bendecido fin de semana y que te goces junto a los santos el Día del Señor. Te esperamos de vuelta el lunes. Nancy comenzará la serie “Qué hacer cuando la vida duele”. Si conoces a alguien que está pasando por momentos difíciles, invítala a conectarse a este programa a partir del lunes.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries… y mi mamá es una mujer verdadera.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El mejor refugio

Isha – Salmos

DÍA 152 – Salmo 117 y 118

Dosis: Confianza

El mejor refugio

“Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre. Es mejor refugiarse en el SEÑOR que fiarse de los poderosos.” (Salmo 118:8) (NVI)

Veníamos caminando por el campo cuando empezó una llovizna que se convirtió en tormenta. Algunos corrieron bajo los árboles, otros confiaron en sus sombrillas, pero los más sabios buscaron una cueva. Y nosotras, ¿dónde nos refugiamos durante las tormentas de la vida? Estos salmos nos invitan a morar bajo la sombra del Altísimo. Y me encanta que se repita más de tres veces que la base de esa confianza es el amor: “Que proclamen los que temen al SEÑOR:«Su gran amor perdura para siempre.»”

Desde el salmo 117 hasta los primeros versículos del salmo 118 se nos invita a alabar a Dios por su fidelidad y amor. Después se enumeran las razones por las que Dios es el mejor refugio. En primer lugar, porque Él está con nosotras. Quizá hemos llegado a depender de una persona, ya sea un padre, nuestra pareja o algún amigo, pero ellos no están con nosotras las veinticuatro horas al día. ¿Cómo buscar en ellos refugio en medio de una crisis en plena carretera o en la soledad de nuestra habitación? En cambio el Señor siempre está presente. Por eso es nuestro refugio.

En segundo lugar, nos podemos refugiar en el Señor porque Él nos ayuda. Si bien tememos lo que el hombre pueda hacernos porque no dudamos en la posibilidad de traición o engaño, el Señor es fiel. Aún es mejor confiar en el Señor que en los poderosos, aquellos que tienen dinero. Sólo Dios nos ayuda en medio de la aflicción. ¿Cuándo fue la última vez que el Señor te ayudó? Te cuento que a mí me auxilió hace unos minutos, cuando tuve una pequeña emergencia casera. Él está disponible las veinticuatro horas del día los siete días de la semana.

Tercero, el refugio del Señor es inmovible. En el salmo 118 encontramos una profecía sobre nuestro Señor Jesús: “La piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular.” Esa piedra que los judíos menospreciaron era nuestro Señor Jesús. Él es el fundamento, la piedra principal del edificio que es su iglesia. ¿Recuerdas la parábola del hombre que construyó sobre la arena y el otro que edificó sobre la roca? ¡Cuántas veces buscamos refugio en las débiles chozas de la psicología o la filosofía! Acudamos al refugio más seguro.

Finalmente, es mejor confiar en el Señor porque Él es bueno. Me encanta el uso de esta palabra. No podemos decir lo mismo de muchas cosas en esta vida. Nos gusta el refresco de cola, pero no es bueno para nuestra salud. Nos agrada la comida frita, pero no es buena. Muchas películas y libros que declaramos como “buenos” en verdad no lo son. Solo Dios y lo que viene de su mano es bueno, es decir, perfecto, saludable, recomendable. Y Dios es bueno. En él no hay malas ni dobles intenciones. Dios siempre querrá lo mejor para nosotras. ¡Refugiémonos en Él!

Oración: Señor, enséñame a refugiarme en ti y a alabarte por tu fidelidad. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 168). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Escuchar a Dios para conocerle

Jueves 20 Febrero

Nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Mateo 11:27

Él (Jesús) es la imagen del Dios invisible.

Colosenses 1:15

Escuchar a Dios para conocerle

¿Cómo conocer a Dios si la Biblia nos dice que es invisible? Cada uno puede descubrir su poder y su inteligencia creadora en todos los detalles de la naturaleza que nos rodea.

Pero Dios, que es santo, que es luz y amor, eligió revelarse a los hombres a través de su Palabra, la Biblia. Ella es la que convence y produce la fe. La Biblia no solo nos da la certeza de la existencia de Dios, sino que también nos enseña que él es perfectamente justo y puro. Él es santo y sin pecado: “Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él” (1 Juan 1:5). ¡Además nos ama!

La ciencia puede darnos luz en muchos campos, pero la Palabra de Dios es la única que responde los interrogantes más profundos. Ella muestra todo lo que en nuestra vida se opone a los caracteres de Dios. Por ejemplo: Dios es verdad. ¿Quién de nosotros puede afirmar que no ha mentido alguna vez?

Todo lo que Dios ama, todo lo que él reprueba, está revelado en ese Libro que nos ayuda a comprender quién es Dios.

Más aun, su Hijo Jesús vino a vivir entre nosotros para mostrarnos el bien según Dios. Su sacrificio en la cruz abre el camino a una verdadera relación con Dios. Todo el que cree en Cristo conoce a Dios como su Padre. “A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

“Por medio de él (Cristo) los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre” (Efesios 2:18).

Éxodo 4 – Hechos 5:1-16 – Salmo 25:1-5 – Proverbios 10:7-8

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