2/8 – Los sistemas internos, 1ª Parte

Gracia a Vosotros

Serie: La anatomía de la Iglesia

2/8 – Los sistemas internos, 1ª Parte

John MacArthur

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El Día del Señor pasado, comencé a hablarle de mi corazón.  Acerca del tema que llamé “La anatomía de la iglesia”. Compartí con usted, en ese entonces, que siento que Grace Community Church se encuentra en un punto muy crucial en su historia. Dios ha hecho grandes cosas. Creo que hay cosas aún más grande por delante. Nunca en mi vida entera he estado más comprometido con esta iglesia y este ministerio, y con lo que Dios tiene para mí aquí. Estoy emocionado por el futuro. Sin embargo sé que hay un enemigo a quien le gustaría estorbar eso. Y se que tenemos una batalla espiritual en nuestras manos que va a intensificarse más que nunca en los días venideros.

Y entonces, simplemente sentí la necesidad en cierta manera de dejar la serie continua en Mateo y en cierta manera llevarlo a mi corazón un poco y compartir con usted en dónde creo que realmente está nuestra iglesia y lo que necesitamos reafirmar. Estoy tan agradecido por la respuesta del domingo pasado. Recibí muchas tarjetas, y algunas cartas, y llamadas telefónicas, y respuestas alentadoras por parte de personas en persona que dijeron: “Quiero reafirmar mi compromiso con el Señor, con esta iglesia y apoyar tu ministerio”. Y eso significa tanto.

Siempre estoy agradecido porque ustedes responden a la Palabra de Dios y al corazón del pastor que se las trae. Quiero continuar lo que comenzamos la última vez y creo que podríamos decir que esto, en cierta manera, es algo de arqueología espiritual. Algunos de ustedes han llegado aquí y no ven el cimiento. No estuvieron aquí en los años de construcción. Realmente, no entienden lo que está debajo de todo esto.

Y entonces, lo que estoy tratando de hacer es escarbar un poco y ayudarle a ver los aspectos elementales de aquello con lo que este ministerio realmente está comprometido. Y para ayudarnos a ver ese cimiento, para poder escarbar y descubrir lo que está en el fondo de Grace Church, yo quise tomar la maravillosa analogía de Pablo, del cuerpo. Y estamos hablando de la anatomía de la iglesia. Y le dije que hay cuatro características del cuerpo, que vamos a ver: el esqueleto, los sistemas internos, los músculos y la carne. Esa es una perspectiva más bien simplificada, pero nos ayuda, creo yo.

Dijimos la última vez que la iglesia debe tener un esqueleto. Eso le da su forma, eso le da su marco, eso le permite estar en pie. Ese es el cimiento no negociable, sustancial, básico, de lo cual todo depende y a través de lo cual todo lo demás se mueve. Y dijimos que nuestros principios de cimiento no negociables son estos cinco: un alto concepto de Dios, la autoridad absoluta de las Escrituras, claridad doctrinal, santidad personal y un entendimiento de la autoridad espiritual. Esas son las cosas clave.

Debemos continuar exaltando a Dios, exaltando su nombre bendito, santo. Debemos continuar dándole la prioridad a la Palabra de Dios, hacerla todo, estudiarla, predicarla, enseñarla. También debemos estar comprometidos con extraer de ella la doctrina que es clara, precisa y se aplica a la vida. También debemos buscar con todas nuestras fuerzas en el Espíritu Santo, la santidad, la virtud, la piedad, la justicia. Y debemos entender la autoridad espiritual. Hay una gran responsabilidad en ser un líder espiritual y ser alguien que sigue a aquellos que guían.

Y entonces, de vez en cuando usted me va a oír hablar de Dios, de las Escrituras, la doctrina, la santidad y la autoridad. Y usted entenderá que necesito continuar colocando la estructura, el esqueleto, el marco de referencia. Y entonces, estos son los temas a los que usted regresa una, y otra, y otra vez. Y a veces, si se oye como el mismo sermón, podría ser, pero en la mayoría de los casos, podría no serlo. Si lo es, de vez en cuando siempre trato de gritar en diferentes lugares para que se vea diferente en la superficie. Pero es simplemente que son estas cosas, que tienen que ser reafirmadas para que, como vimos la última vez en donde Pedro dijo: “Quiero que se acuerden de estas cosas para que después de que yo no esté, todavía se acuerden de ellas”.

Todavía las va a recordar. Es lo mismo que Pablo, tenía en su corazón cuando le escribía a los Filipenses, y dijo: “Me da gusto por lo que veo cuando estoy con ustedes, pero me va a dar aún más gusto por lo que veo cuando yo esté ausente de ustedes, que están ocupados en su salvación, con temor y temblor”. No se cuánto el Señor me va a dar, o cuánto tiempo voy a estar en este lugar. Pero la satisfacción más grande que jamás puedo tener cuando yo no esté, si ese es el propósito de Dios al mirar atrás, si es posible de donde quiera que yo esté, no se si pueda mirar atrás desde el cielo, y pueda decir: “Siguen, todavía están comprometidos con las cosas con las que estuvieron comprometidos en mi presencia”.

Y para ayudarnos a refirmar estas cosas de cimiento, en cierta manera estamos estructurándonos a nosotros mismos. Ahora, yo creo que es esencial en la vida de la iglesia que estos no negociables sean enfatizados. Lo cual quiere decir que son parte del ministerio de predicación, una, y otra, y otra vez. En segundo lugar, deben ser parte del ministerio de enseñanza. Si usted enseña a un grupo de comunión, o a un grupo de estudio bíblico, o a una clase de niños, o una clase de jóvenes, o lo que sea, en donde quiera que esté, si usted está discipulando a alguien, estas son las cosas a las que tienen que regresar. Debe continuar colocando el esqueleto para tener el cimiento, tener la forma que es necesaria para que el cuerpo sea lo que Cristo quiera que sea.

Y entonces, debemos predicarlo y enseñarlo. Y después también, el ejemplo es la clave. Debemos modelarlo. Debe haber una demostración del compromiso con estas cosas, no solo en lo que decimos, sino en la vida que vivimos. Yo tengo que estar tan comprometido con la santidad personal, la claridad doctrinal, la autoridad de las Escrituras y demás en mi vida, como lo soy en mi predicación. De lo contrario, todo se va a perder. Y entonces, estamos comprometidos con estas cosas.

Ahora, eso me lleva a una segunda categoría. Los sistemas internos. Y quiero hablar de ellos en esta mañana y la próxima semana, y veremos si puedo terminarlas. Inclusive, en dos semanas. Pero quiero hablar de los sistemas internos. Yo creo que la iglesia debe tener fluyendo en ella ciertas actitudes espirituales. Un cuerpo físico tiene órganos y fluidos que fluyen adentro del él y hacen que el cuerpo pueda vivir y funcionar.

Y entonces, no solo somos un esqueleto. Un esqueleto no está vivo. Le da forma al cuerpo, pero no está vivo. Tiene que estar fluyendo en él ciertas actitudes espirituales y eso es lo que veo como los sistemas internos de la iglesia. El esfuerzo pastoral, la meta de los ancianos, la meta de los líderes en la iglesia es generar en los corazones de la gente ciertas actitudes espirituales. No solo estamos tratando de hacer que usted haga ciertas cosas. No solo estamos tratando de decirle: “Necesita hacer esto y hacer aquello, y demás”. Sino que más bien, generar el tipo apropiado de actitudes espirituales que en sí mismas van a motivar el tipo apropiado de conducta.

Como puede ver, usted puede hacer lo correcto de manera externa y tener una actitud mala. Pero si usted tiene una actitud buena, usted va a hacer lo correcto externamente, emanando de una actitud correcta. Y entonces, trabajamos en el fruto del espíritu, por así decirlo. La motivación interna, la actitud interna. Algunas veces los jóvenes entran a un pastorado, llegan a una iglesia y ven que esa iglesia quizás no está organizada de la manera correcta. Y quizás no ven todas las cosas que les gustaría ver. Y entonces, su tentación invariablemente es reorganizar la iglesia. Y algunas veces van a llamarme o hablarme y me van a decir: “Hombre, queremos tener ancianos, queremos reorganizar esto y reorganizar aquello”. Y con frecuencia les digo: ¿Sabes lo que vas a tener cuando reorganices a la iglesia? Vas a tener a las mismas personas con las mismas actitudes en una estructura diferente”.

Me acuerdo cuando llegué por primera vez a Grace, tenía una idea entera de cómo hacer que la escuela dominical funcionara. Este era alrededor del primer mes que estaba aquí. Y escribí esto y se lo presenté al comité de educación y de manera unánime me dijeron que no. Dijeron: “¿Quién eres tú, niño? Hemos estado aquí por mucho tiempo. ¿De dónde saliste?” Prueba que puedes”. Años después, terminaron diseñando ese mismo sistema, simplemente era cuestión de cultivar, desarrollar las actitudes espirituales que llevaron, que dieron lugar al tipo correcto de respuestas.

Por otro lado, usted no puede preocuparse acerca de la estructura de la iglesia. Y si usted cultiva, infunde la actitud espiritual correcta, la estructura en cierta manera se va a encargar de sí misma porque la gente controlada por el espíritu, van a hacer cosas guiadas por el espíritu. Y lo que van a hacer es que van a estarse moviendo hacia la conformidad con el patrón bíblico de la iglesia.

Entonces, debemos tener un énfasis en la iglesia. En las actitudes. Tenemos que trabajar en lo que está dentro de usted. No estamos interesados en hacer que usted tan solo se conduzca de cierta manera. Asegurarse de que usted de su dinero, asegurarse de que usted se aparezca el domingo por la mañana, el domingo por la noche, el miércoles por la noche. Asegurarse de que usted ore cinco horas a la semana, lo que sea. Asegurarse de que usted lea su Biblia diariamente. Entregado al deber. Esa no es la idea.

Ahora, ese no es el enfoque. No estamos viendo las cosas de una manera legalista o superficial. Sino que el esfuerzo del ministerio siempre ha sido generar actitudes y algunas veces usted va a liar una batalla porque hay algunas personas que no vienen con las actitudes correctas. Y usted les quiere decir: “Hazlo en cualquier manera, inclusive con tu actitud mala. Pero usted tiene que dejar de hacer eso, porque usted no quiere terminar en las manos de la satisfacción que viene del legalismo”.

Y entonces, nos concentramos en actitudes. Y a lo largo de los años, estas son las actitudes que me ha preocupado ver en los corazones y vidas de los míos, en mi propia vida, como también en toda la gente aquí. En primer lugar, y sobre cualquier otra cosa, está la obediencia. Una actitud de obediencia. Ahora, esta es la actitud predominante de todas las actitudes. Esto dice: “Si Dios dice algo, lo voy a hacer”. Esto es, no hay un espíritu de concesiones cuando estamos hablando de esto, como lo vimos en el libro de Daniel un poco, unos cuantos meses atrás, en nuestro servicio de comunión. Esto no es concesión. Digo, si Dios lo dice, eso es todo. No está abierto a debate, no es algo con lo que usted discute. Usted lo hace. Obediencia. Esta es la actitud preeminente.

Y entonces, semana tras semana, mes tras mes y año tras año, simplemente seguimos presentando la Palabra de Dios, metiéndola en las mentes y corazones de todos nosotros, con la implicación: “Si esto es lo que Dios dice, debes responder”. Debe hacerlo para la Gloria de Dios, y para su propia bendición y la salvación de almas y el ejemplo para otros cristianos. Por todas esas razones, obedecemos. Porque es correcto y glorifica a Dios, porque nos coloca en el lugar de la bendición, porque nos permite estar llenos del espíritu para que podamos alcanzar a otros. Y establecer el ejemplo para aquellos que nos ven, y ven cómo vivimos. La obediencia.

Dice usted: “Bueno, parece bastante obvio”. Claro. Porque usted fue salvo al afirmar el señorío de Cristo, ¿verdad?. Y eso es simplemente decir: “Tú estás a cargo, Señor. Yo voy a seguirte. Tú eres Señor, yo soy el siervo”. “¿Por qué me llamáis Señor, Señor y no hacéis lo que yo digo?”. Jesús dijo: “Eso no tiene sentido. No me llamen Señor y después no me obedezcan”. Entonces, “Si Yo soy Señor, eso significa que ustedes hacen lo que digo, ¿verdad?”. Correcto. Eso es obvio.

Y eso es lo que Él quiso decir en el Evangelio de Mateo, capítulo 7, cuando dijo: “Es un camino estrecho, y una puerta estrecha, y un camino estrecho”. El camino es estrecho porque está confinado por la Voluntad de Dios, y la Ley de Dios, y la Palabra de Dios. Y entonces, “Venimos afirmando a Jesús como Señor”, Romanos 10: 9 y 10. “Venimos sometiéndose a su señorío y básicamente esto es una vida de obediencia”.

Y entonces, esta es la primera actitud y la más importante. Phil Johnson quiso compartir conmigo esta semana, ahí en el ministerio de radio, una cinta que había recibido de uno de nuestros oyentes, que escribió y dijo- O no, le envió, creo que una carta, junto con la cinta. Pero su cinta básicamente comunicaba el deseo de su corazón. Durante diez minutos, él habló de cómo había escuchado el programa, y apreciaba, valoraba el estudio de la Biblia y demás. Y después él entró en su problema. Él tenía muchos problemas en su Vida y el Señor estaba trabajando con él.

Pero una cosa en particular por la que él estaba curioso, él tenía curiosidad y tenía dudas, y se preguntaba cuál era nuestra perspectiva, era esto: Que él no sentía que en su vida, jamás, había tenido un sentimiento normal hacia las mujeres. Él no parecía sentirse como los hombres deben sentirse hacia las mujeres. Y se sentía de una manera muy fuerte hacia los animales de granja. Es correcto, animales de granja. Y él se preguntó lo que nosotros pensábamos acerca de esto. Y él dijo que él pensaba que no era un problema eso. Él no sentía ninguna culpabilidad, que él estaba haciendo cosas así. Y el pensaba que el Señor, en cierta manera, lo estaba refinando en otras áreas y que esa área no era un problema.

Y entonces, se le envió una carta de regreso. Cuatro páginas de largo, expresándole que eso de hecho era un problema. De hecho, si él hubiera estado viviendo en el Antiguo Testamento, él habría estado muerto. Porque si un hombre yace con una bestia, él es matado. Y procedimos a expresar en términos amables que Dios no divide la vida y dices: “Voy a enfrentar estos pecados y no me voy a preocupar demasiado por estos”. Todo pecado es un afrenta a su nombre santo.

Y entonces, todo tipo de referencias bíblicas le fueron enviadas de regreso al hombre. Y cuando recibimos otra cinta, y Phil tocó esta cinta, aquí está una cita de la cinta: “No creo que nadie entiende. Los cristianos están tan enredados en la Biblia y tan enredados en la Palabra, y tan enredados en lo que Dios dice, que realmente no entiende cómo Dios opera algunas veces, o cómo Dios se siente”. Es increíble. Los cristianos están tan enredados en la Palabra, en la Biblia y en lo que Dios dice, que no saben cómo Dios se siente. ¿De qué otra manera usted va a saber cómo Dios se siente si usted no lee la Biblia?

Lo que el hombre está diciendo: “Mira, no me acusen con la Biblia, yo no siento culpabilidad y no me va a molestar lo que Dios dice”. Mi pregunta acerca de este hombre es: ¿Es él un cristiano? No me importa si va a la iglesia todo el tiempo. 1 Juan: 2, dice: “El que guarda mis mandamientos, en él ciertamente el amor de Dios ha sido perfeccionado”. Por esto sabemos que le conocemos, ¿verdad? Si guardamos sus mandamientos, digo, usted puede cultivar ese tipo de abominación en su vida y decir que no le molesta en absoluto. Y después, simplemente, decir: “No quiero enredarme con las cosas de la Biblia, de manera independiente de la Biblia. Yo sé cómo Dios se siente”. Y usted tiene un problema.

Pero el pecado es así, como puede ver. Se vuelve algo en lo que nos justificamos a nosotros mismos. Obviamente, esa es una ilustración extrema. Pero simplemente apunta al hecho de que Dios nos ha llamado a la obediencia de Su Palabra. Sabemos cómo se siente porque nos dice cómo se siente en su palabra, ¿verdad? Y ese es el punto de fondo. Y gran objetivo y la gran meta del ministerio, escuche, es tan claro en las Escrituras. Es edificar a un grupo de personas obediente. Eso es lo que Dios quiere hacer con su pueblo en el Antiguo Testamento. Eso es lo que Él quiere hacer en el Nuevo, es producir a un grupo de personas obedientes.

Dios habla, obedecemos. Pero lo que es triste, con mucha frecuencia, cuando somos confrontados con la Verdad Divina, que nos convence de pecado de algo en nuestra vida, que no está bien, en lugar de obedecer, simplemente lo hacemos a un lado y seguimos con nuestro patrón de desobediencia. Quizás hay un mensaje del perdón y usted no ha perdonado a alguien. Bueno, en lugar de encargarse de eso, usted simplemente saca eso de su mente consciente y continúa con su espíritu amargado, no perdonador. Y entonces, realmente nada sucede. Y eso es desobediencia. Y eso se opone de manera total a todo lo que Dios quiere hacer en su vida.

Dice usted: “Bueno, voy a la iglesia, hago mi parte”. Bueno, ¿se acuerda de 1 Samuel: 15-22, donde Dios dice: “Obedecer es mejor”, ¿que qué?, “sacrificio”. El ritual nunca reemplazará la obediencia. Y en 1 Pedro, capítulo 1, Pedro escribe: “Teneos que ceñir los lomos de nuestro entendimiento”. En otras palabras, por favor, enderezcan su vida. Coloque sus prioridades en un lugar correcto, como hijos obedientes. No conformándose a las concupiscencias que antes tenían en su ignorancia. No vivan como solían vivir. Deben ser hijos obedientes. Lucas 11:28, Jesús dijo: “Bienaventurado es el que oye mi palabra y la guarda. Que oye mi palabra y la guarda”.

Pablo reconoce a los cristianos en Romanos 16:19: “Porque su obediencia ha llegado a todos los hombres, y me da gusto”. Eso hace que el corazón del pastor esté contento cuando la obediencia de su congregación es hecha manifiesta. Ahora, usted sabe algunas cosas si usted llega aquí, porque le han sido enseñadas a usted. Pero si usted no las aplica de una manera obediente, usted no va a madurar.

Prendí la radio esta semana, estaba manejando a algún lugar y salió Howard Hendricks. Y él dijo algunas cosas, pensé que eran muy interesantes. Él dijo que los cristianos de más de cincuenta años deberían ser los que son más leales al Señor, los que están más emocionados, los más comprometidos, los más puros, los más entusiastas y los que están más disponibles para el servicio. ¿Por qué? Porque han estado oyendo la Palabra de Dios por más tiempo. Han estado aplicando la palabra de Dios más tiempo. Han estado madurando por más tiempo y deberían estar mosteando el fruto de ese proceso, ¿verdad?

Digo, las personas más apasionadas, más entusiastas, emocionadas, disponibles, dinámicas, poderosas en una iglesia, la energía misma de esa iglesia deberían ser las personas que tienen más de cincuenta años de edad. Más de cincuenta y cinco, más de sesenta. Deberían ser la dinámica de la iglesia, el gozo, la emoción, la energía. Deberían estar a la vanguardia en el evangelismo. Deberían ser las personas que están a la vanguardia en la oración, ¿por qué? Porque han vivido con Dios por más tiempo. Han aplicado la Palabra. Y entonces, su patrón de obediencia se ha llevado a cabo durante más tiempo. Por lo tanto, maduran más que aquellos que tienen menos años porque han aplicado constantemente la verdad.

¿Pero con qué frecuencia ha oído usted esto? Estoy de acuerdo con Howard, exactamente con lo que dice. ¿Con qué frecuencia ha oído esto? Bueno, la cosa más maravillosa de nuestra iglesia es que hay tantos jóvenes, son la energía y la dinámica de la iglesia. Ahora, me gustan los jóvenes, yo soy uno, lo soy. Y estoy de acuerdo con eso. Digo, hay cierta dinámica en los jóvenes. Siempre he dicho que me gusta hablarle a los jóvenes porque por lo menos, si no están interesados, tienen la cortesía de decírtelo y de esta manera sabes de inmediato que no están interesados.

Y hay una dinámica con los jóvenes. Pero escuche, ese es un comentario triste de una iglesia. Cuando usted vaya a la iglesia y oiga a pastores jóvenes decir esto todo el tiempo: “Bueno, está llena de gente mayor”. Oigo eso: “Esa es una iglesia amable, y esa es una área buena, pero simplemente está llena de gente mayor”. Esa debería ser la dinámica de la iglesia. ¿Pero sabe cuál es la verdad? Que si usted es un cristiano, y si usted no aplica de manera continua lo que sabe, usted simplemente va a ser una de esas personas mayores. Y al no aplicar de manera constante la Verdad Divina, usted va a llegar a tener más de cincuenta años o lo que sea. Y simplemente va a guardar su tienda y se va a meter a dormir. Usted va a querer retirarse espiritualmente.

“Bueno, he servido muchos años. No sé, no quiero meterme en discipulado de evangelismo. Oh, yo soy ya mayor. Que los jóvenes hagan eso”. ¿Se da cuenta? Cuando vemos el Antiguo Testamento, vemos a líderes en Israel con cabezas blancas, con hombres y mujeres de cabello blanco que eran piadosos. Vemos a la primera iglesia y el dinamismo, la dinámica de esos santos maduros. Y vemos a la iglesia contemporánea, y tiene que encontrar su vida en niños jóvenes. Me gustan los niños, pero no estoy interesado en una iglesia de adolescentes. Creo que hay más en la iglesia que eso. Necesitamos la vida y la energía que los niños tienen, pero necesitamos el poder que los creyentes maduros tienen. Que han vivido las vidas por suficiente tiempo. De aplicar la verdad. Pero si usted puede oír la verdad y continuar con el mismo patrón de vida, sin hacer un esfuerzo consciente en el poder del espíritu por aplicar esa verdad, lo que sucedes es que usted simplemente envejece.

Eso es todo. Usted no se vuelve más poderoso. Usted no se vuelve más dinámico. Digo, debería ser que usted casi está en el cielo, simplemente al pararse, ¿no es cierto? Es casi una experiencia única porque hay tanta energía que está en usted, que usted se acerca a ese punto en la vida. Me gustaría que eso fuera verdad. Pero veo a tantas personas que van a la iglesia y conforme pasan los años, debido a que realmente no aplican las cosas que oyen, las oyen, entienden la doctrina, entienden muchas cosas, realmente nunca ha sido aplicada.

Entonces, su vida no ha cambiado. Se han endurecido en una especie de frialdad espiritual. Llenos de información, pero sin poder. No quiero que eso pase en mi vida. Digo, simplemente quiero seguir disparando. Si eso significa que necesito estar recogiendo mis dientes falsos, que se can del púlpito, hasta que finalmente usted sabe uno de estos días, quizás esté tan emocionado, pero no lo voy a hacer al mirar hacia atrás en mi vida. Y decir todo el poder, y toda la energía, y toda la dinámica se acabó, ya para cuando tenía cuarenta y cinco o cincuenta. No estoy esperando retirarme del servicio a Cristo. Y realmente siento que lo que pasa, cuando la gente en cierta manera se desvanece, es que han podido oír la Palabra de Dios sin aplicarla.

Ahora, en algunos casos realmente nunca han podido oírla. No han sido alimentados, no han sido instruidos. Pero aún en este caso, y entonces, debemos estar comprometidos con la obediencia. Oh, pero qué básico es esto, la obediencia, la Palabra de Dios. Si hay una verdad y usted la oye de manera consciente en el poder del espíritu, comience a aplicarla. Cuando usted es confrontado con convicción, no se la aplique a alguien más. No se vaya diciendo: “Hombre, me gustaría que tal y tal hubiera oído este sermón”. Aplíquela, aplíquela usted, porque usted está bajo el señorío de Cristo.

Y conforme usted obedece, usted progresa a lo largo del camino de la madurez, a un nivel de mayor utilidad a Dios. Me encantaría ver esta iglesia llena de personas de todas las edades. Pero la fortaleza y poder, viniendo de aquellos que han aprendido más y han aplicado más en un acto de respuesta, de obediencia.

Permítame darle una segunda actitud: humildad. Humildad. Esa es otra cosa que deseamos mucho generar en los corazones de la gente. Esta siempre ha sido una preocupación para mí. Digo, el orgullo es un problema para mí. Es un problema para usted, yo lo sé. El orgullo fue un problema serio para mí. Creo que todavía lo es. Pero quizás solía manifestarse más que ahora. Y siempre pensé, una vez que entendí las cosas de Dios, que Dios debería hacerme humilde. Es difícil porque, simplemente, cuando me decía finalmente eres humilde, se acabó. Entonces, es muy difícil aterrizarlo. Es muy difícil. Pero siempre es algo que he buscado guiar a la gente. A un entendimiento de la humildad.

Me acuerdo cuando construimos el gimnasio, y era un auditorio, y colocaron una plataforma y alguien ordenó cinco sillas grandes con cinco respaldos grandes. Y cosas así, que salían como coronas. Y que salían de esta silla así. Era para que yo me sentara en la del medio, la que estaba en medio era mía. Realmente, no les importaba quién se sentaba en las otras. Pero a mi me dieron la de en medio. Y traté de sentarme ahí, en esa silla de corona, un par de semanas. Y, simplemente, me sentía miserable. No podía hacer eso.

Entonces, me bajé y me senté en la fila de enfrente porque eso no era un acto de humildad. Simplemente, sentarse en el podio, ahí, con una corona en su cabeza. Hace algo que realmente no quería yo decir. Entonces, así fue. Y simplemente me dio una perspectiva de adorar, como al resto de ustedes. La única diferencia entre usted y yo es el hecho de que Dios me ha llamado a hacer esto. Y me da hacer esto. Y eso es todo. No tiene nada que ver con mi espiritualidad.

Y después, cuando Clayton vino y dijo: “¿Por qué te sientas ahí?”. Y yo le dije: “No sé, simplemente me siento cómodo aquí abajo. No creo que debas sentarte en la plataforma”. Entonces le dije: “No tenemos sillas”. Entonces, él volteó y encontró algunas sillas. Y el primer domingo que él estuvo aquí, teníamos todas las sillas allí arriba, y después él dice: “Eso no fue bueno, ¿verdad?”. Le dije: “No, te dije”. Entonces él me dice: “Puedes regresarte allí abajo”.

Bueno, eso es algo pequeño, pero eso es una actitud que yo creo que el espíritu de las Escrituras nos expresa. Y es una actitud de humildad, lo que buscamos. No es que lo hemos encontrado. Es que lo buscamos en la fortaleza de Dios. Cuando usted se convirtió en cristiano, usted no estaba bajo ninguna ilusión, espero yo, de que el Señor realmente lo necesitaba a usted. ¿O sí? ¿Oigo eso? Sabe, si el Señor tal sólo pudiera salvar a este hombre, tiene dinero, tiene talento. Digo, es un gran líder. Guau. El Señor simplemente lo podría usar. Eso es ridículo. El Señor podría salvar a quien Él quisiera, pero ese no es el punto. Como puede ver, básicamente, usted no tiene nada que ofrecer. No me importa quién es usted y tampoco yo.

Como el hombre en el capítulo 18, quien, cuando fue confrontado con su deuda de diez mil dólares, no podía pagarla. ¿Por qué? Porque él no tenía nada con qué pagar. Nada, nada, nada que ofrecer. O como Mateo, capítulo 5: “Cuando venimos para entrar en el reino”, dice, “venimos rogando en espíritu”. Venimos como mendigos, tan privados que ni siquiera podemos ganarnos la vida. Tenemos que rogar, no tenemos nada. No tenemos nada en de nuestra mano, no tenemos ningún talento para ganárnosla. Solo podemos rogar, solo podemos mendigar y así es como entramos, en bancarrota.

¿Y quiere saber algo? Si tenemos algo ahora, no es nuestro. Es que Dios, ¿qué? Nos lo dio. Lo único que tengo que regresarle a Dios es lo que Él me dio. Santificado por Su Salvación y Su Espíritu. Y eso no es para mi crédito, sino para Su Gloria. Entonces, ¿qué va a hacer que yo sea orgulloso? Nos hemos esforzado por resistir a las sectas de autoestima, el egoísmo de nuestra propia sociedad contemporánea. Apuntando el hecho de que Dios nos ha llamado a la mansedumbre, y a la abnegación, y a la humildad sacrificada. Y ese ha sido un énfasis importante. Y lo hemos abordado desde todo ángulo diferente.

Nos acordamos, ¿no es cierto?, Mateo, capítulo 10, cuando el Señor dice: “Niéguese a sí mismo, tome su cruz, deje la vida, gane la vida”. Y cuando Él dice lo mismo en el capítulo 16: 24 y 25: “Tomen su cruz, niégate a ti mismo, sígueme. Paga el precio de la abnegación, la humildad, la denigración personal, el colocarte debajo de otros”. Y hemos entrado a detalle muchas veces en Filipenses, capítulo 2, lo cuál dice: “Que cada uno vea por los otros. No lo suyo estimando a otros mejor que a sí mismo”. Siempre colocándose abajo, eres mejor que yo. Busco lo que satisface tu necesidad.

Esto es tan importante en la iglesia. Si usted tiene una iglesia, en done hay una lucha por que la gente llegue a lugares de autoridad, usted va a tener el mismo caos que tuvo entre los discípulos. Y todos ellos estaban buscando ser el mayor. Y eso es algo terrible. Todos estamos buscando ser el menor, y al mismo tiempo no significa que nos subestimamos porque en Cristo somos eternamente invaluables. Pero no es por nosotros, es por Él. La humildad simplemente dice esto: “Tú eres más importante que yo”. Eso es todo lo que dice. No anda por todos lados diciendo: “Soy un gusano, soy una rata, soy un vagabundo, soy nada, soy basura”. No dice eso. No dice: “Soy bueno para nada”. Lo es. Usted es de valor a Dios. Porque usted ha sido redimido, y santificado, y le ha dado cierto potencial para servirlo. Pero lo que la humildad dice es: “Tú eres más importante que yo para mí”.

Esa es la razón por la que dice: “Debe amar a su prójimo”, ¿cómo qué? “Como a ti mismo”. Usted debe darle a sus prójimo la misma devoción y compromiso que usted se da a si mismo al satisfacer necesidades. ¿Usted se acuerda de nuestro estudio de 1 Corintios? Cómo Pablo reprende de manera severa a la Iglesia Corintia por la manera jactanciosa, orgullosa, centrada en sí misma, egoísta en la que manifestaron sus experiencias extáticas. Y en cierta manera, colocaron moños espirituales como si fueran los más espirituales. Porque habían tenido los éxtasis más profundos. La humildad es aquello que Dios busca en su iglesia, y una actitud que debemos tener. Significa: no me voy a enojar si alguien tiene lo que yo no tengo, porque usted es más importante que yo. Así es. Significa que yo quiero asegurarme que hago a un lado algunas de mis prioridades para asegurarme de que sus necesidades sean satisfechas. Significa que yo digo no a mis libertades y digo sí a las suyas. Significa que yo no voy a violar la conciencia de usted.

Si comer carne le ofende, no voy a comer ninguna carne. Si beber le ofende, entonces no voy a comer ninguna carne, no voy a beber nada de eso. Nada que le ofenda a usted, por la razón simple de que el Reino de Dios no es comida y bebida, sino justicia, gozo y paz en el Espíritu Santo. Como Romanos 14 dice: “No voy a violar la consciencia de usted. No voy a hacerlo tropezar”. Yo voy a hacer un lado mi libertad. No voy a ofenderlo a usted. Voy a asegurarme de que si usted tiene una necesidad, voy a satisfacer esa necesidad. Me veo a mí mismo como alguien que tienen que cuidar de ustedes. Debo amarlos. Si ustedes se desvían del rebaño, como dice Mateo 18, voy a salir a buscarlo y traerlo de regreso. Eso es humildad. Y eso es algo como lo que dice en 2 Corintios 10:1: “La mansedumbre, gentileza de Cristo”. Eso debe verse reflejado en nosotros.

Y entonces, siempre ha sido mi deseo en la iglesia que no solo en un sentido general seamos personas obedientes. Sino que haya fluyendo en nosotros esta actitud de humildad, de mansedumbre y soledad y de abnegación en lugar de buscar nuestra propia gloria. Tantos problemas vienen cuando la gente busca su propia voluntad, busca su propia supremacía, por así decirlo. O buscan ser exaltados. Hay personas que constantemente se les tiene que decir lo maravillosos que son, lo grandes que son, en lugar de entregar sus vidas para alentar a otros. La humildad, bueno, podríamos decir mucho más de eso. Eso es siempre lo que digo cuando se me acaban las notas, ¿verdad?

En tercer lugar, tercer actitud, es el amor. Usted no puede hablar de la humildad sin hablar del amor, porque solo la gente humilde ama. Nadie ama más que la gente humilde. No estoy hablando del tipo de amor del mundo, que es falso, que está orientado en un objeto. Ven un objeto agradable, sienten cierto apego emocional. Esta es la razón por la que los matrimonios no duran. Porque ese tipo de amor es solo emoción. Y cuando se acaba la emoción o se apega alguien más, la relación se acaba.

Pero no estoy hablando del tipo de amor del mundo orientado en un objeto. No estoy hablando del tipo de amor que se alimenta a sí mismo. Para el mundo, el amor es grandioso por lo que yo siento cuando estoy enamorado, ¿verdad? No por lo que puedo dar. Es lo que yo recibo. Es la emoción. Y cuando se acaba la emoción, se acaba la relación.

Entonces, esa es la idea del mundo. Pero el amor en un sentido Bíblico es completamente diferente de eso. No es una emoción en absoluto. El amor es simplemente un acto de sacrificio, de servicio sacrificial. El amor es un acto. Es amor no es una actitud, es un acto. El amor siempre hace algo. Lea 1 Corintios, todo son verbos. El amor es benigno, el amor es paciente, todas esas son formas verbales. El amor es hacer esto, el amor es hacer aquello, el amor es hacer esto, el amor es hacer aquello. El amor actúa.

Ahora, permítame decirle algo. El amor es un acto de servicio de fluye de un corazón de humildad. Y el corazón de humildad dice: “Me importas más tú que yo”. Entonces, el amor es la respuesta. Y esta es la razón por la que digo que solo la gente humilde ama. La gente orgullosa no puede amar, porque lo único que la gente orgullosa quiere hacer es alimentarse a sí misma. El único amor que conocen es amor físico. El único amor que conocen es un apego emocional a ciertas personas. Y si usted no es una de esas ciertas personas, usted no va a sentir nada por parte de ellas. Inclusive, quizás no reciba nada de ellos. Tienen ese tipo de amor que realmente los atrae a ciertas personas que piensan como ellas y realmente disfrutan estar con ellas, pero los hace indiferentes a las necesidades de casi el resto de la gente.

¿Entiende usted la diferencia? ¿Sabe una cosa? Cuando yo llegué por primera ve a la iglesia, me parecía difícil amar emocionalmente a ciertas personas. Se me hacía difícil. Y me molestaba mucho porque me sentía responsable ante Dios por amar al rebaño entero. Y sin embargo, había algunas personas que sin importar lo difícil que tratara, realmente no las amaba emocionalmente. Digo, a usted simplemente no le importaba estar con ellas. Estaba con ellos, quizás, y decía: “Si nunca vuelvo a estar con ellos, está bien”. Y probablemente ellas decían lo mismo. Simplemente, ¿usted sabe? Realmente, no encajábamos. Y eso es verdad.

Digo, hay algunas personas, digo, podría vivir mi vida entera y morir e irme al cielo y pasar toda la eternidad y nunca pasar una hora con ellos, y realmente no voy a estar triste. Y hay muchas personas que se sienten igual acerca de mí. De hecho, sé que hay personas que van a encontrar un lugar agradable, lejos de mí en el cielo, de donde yo esté. Algunos, de hecho, están ansiosos por estar ahí. Porque no va a haber cintas en el cielo. No obstante, es razonable suponer que en nuestras relaciones humanas no podemos sentirnos atraídos a todo el mundo porque, simplemente, no somos así. Pero eso no es amor. Eso ni siquiera es importante. El amor simplemente dice: “Si tú tienes una necesidad, yo voy a satisfacer esa necesidad”.

Como puede ver cuando Jesús explicó que usted tiene que amar a su prójimo como a sí mismo. Y la pregunta que se le hizo: “Bueno, ¿quién es mi prójimo?”. Digo, ¿cómo sé de quién estás hablando?. Y entonces, Él contó la historia acerca del buen samaritano. Lo que

Él estaba diciendo era: “Tú estás caminando por el camino y un hombre que está ahí al lado del camino está golpeado y tiene una necesidad, y tú satisfaces esa necesidad”. Eso es todo.

¿Quién es tu prójimo? Cualquier persona en tu camino que tiene una necesidad. Eso es todo. ¿A quién debes amar? A cualquier persona en tu camino que tiene una necesidad. ¿Cómo lo amas? Satisfaces su necesidad. Quizás nunca se sienta sentimental. Quizás usted nunca se sienta atraído a la persona. Y hemos tratado de enfatizar eso a lo largo de los años. Que somos llamados un amor que fluye de la humildad, y la humildad dice: “Tú eres más importante que yo”. La ilustración clásica.

Y puedo acordarme cuando prediqué Juan 13, la ilustración clásica está en ese capítulo. Me acuerdo del domingo, me acuerdo del clima, me acuerdo de la escena en la capilla, me acuerdo cómo se veía la congregación. Fue grabada de manera indeleble en mi mente por el espíritu, estoy seguro, debido a su importancia. Y Jesús estaba ahí. Y todos estaban discutiendo acerca de quién iba a ser el mayor, el más grande. Y cuando llegó el momento de comer, ya habían comenzado a comer y era hora de comer. Y en esos días usted se reclinaba en la cena, lo cual significaba que su cabeza estaba unos centímetros de los pies de alguien, y era un acto de cortesía común el lavarse los pies antes de una ocasión así.

No puedo pensar en algo pero que no hubiera pasado eso. Pero nadie fue contratado para hacer eso. No había un siervo, ninguno de los discípulos quería hacerlo. Porque estaban discutiendo acerca de quién iba a ser el más grande. Y nadie quería hacer eso, inclinarse y ser un siervo. Entonces, el Señor se quitó su atuendo exterior, se colocó una toalla alrededor de su cintura, lavó los pies de ellos y les dio una lección inolvidable profunda. Entonces les dijo: “Ustedes deben amarse unos a otras como yo los he amado”.

¿Cómo los acababa de amar? ¿Al sentirse emocional? No. La única emoción que él sintió probablemente fue disgusto. Eran tan orgullosos, tan egoístas, tan nauseabundos, tan repulsivos. No fue emoción. Simplemente fue lo que era necesario. Lo que Él está diciendo es: “Cuando veas a alguien que tiene necesidad, satisfácela”. Alguien en su camino con una necesidad, y usted hace eso instantáneamente, de manera espontánea, involuntaria, casi como un reflejo. Porque usted tiene un corazón humilde. Un corazón humilde siempre se va a manifestar a sí mismo. Y no se manifiesta a sí mismo por alguien que está caminando por todos lados, con ropa en pedazos, diciendo: “Soy un gusano, soy un gusano, soy un gusano”.

Con mucha frecuencia, esa es una forma falsa de orgullo. Eso es engañarse a sí mismo, de Colosenses 2:18,     de humildad falsa. No. La humildad no anda por todos lados diciendo que es humilde. La humildad siempre puede ser vista, porque la humildad actúa en servicio hacia aquellos que están en necesidad. La humildad considera a otros mejor que a sí mismo. Y se convierte en amor inmediatamente, y el amor es una acción. Mantenga eso en mente.

1 Juan, dice: “¿Dices que el amor de Dios mora en ti?”. Hazte una pregunta simple. ¿Ves a tu hermano teniendo una necesidad? SI cierras tu corazón hacia esa necesidad, ¿cómo es que el amor de Dios mora en ti? Porque el amor de Dios se mueve para satisfacer la necesidad. No es una emoción. Es servicio hacia alguien en necesidad. Y si usted dice que pertenece a Dios, 1 Juan 2: 9-11, dice: “Y si usted no ama a su hermano, usted es un mentiroso, porque Dios produce en un cristiano amor verdadero”.

Entonces, esa es una actitud: amor, amor, amor. Y no es la actitud de emoción hacia personas que son atractivas. Es la actitud de servir a personas con necesidad. Recibí una carta esta semana que ilustra eso. Pensé que realmente fue maravillosa. “Querido Pastor John, esta carta estaba por llegar hacía mucho tiempo atrás, pero finalmente tomé el tiempo de escribirla. En mayo pasado, mi marido y yo tuvimos la oportunidad de tener comunión allí, en Grace Community Church, y quería decirle, desde el punto de vista de una visita, acerca de su iglesia y su congregación. Venimos de una iglesia muy grande también y nuestro lema es: “La iglesia donde está el amor”. Sin embargo, nunca en mi vida me he sentido tan bienvenida como en Grace Community. La gente era maravillosa. Nos trataron como si fuéramos reyes. A dónde quiera que íbamos, la gente nos rodeaba para darnos la bienvenida. Conocí a un caballero y me dio un tour temprano, por la mañana, de Grace Community Church”.

“Y después, durante el descanso entre el primer y segundo servicio, conocí a otro hombre. Hablamos por un tiempo. Me preguntó si me gustaría tener una cinta del servicio de la mañana. Le dije: “Claro”. Unas cuantas semanas después, no solo llegó una cinta, sino la serie entera acerca de la enseñanza de Jesús del divorcio. Muchos de mis amigos han escuchado esta serie de seis cintas, y se les han respondido muchas preguntas que habían hecho por años. Mi marido y yo vamos a volver a visitar Grace Community el dieciocho de septiembre. Esperamos con tanto gusto estar ahí. Simplemente, pensé que le gustaría saber lo maravillosa que es su congregación. Dios lo bendiga a usted”.

¿No es eso maravilloso? Resulta que conozco a esas dos personas. La primera persona que les dio el tour, realmente no tenía el tiempo de hacer eso porque tiene una responsabilidad tremenda. La segunda persona que les envió las cintas no tiene el dinero para hacerlo tampoco, pero lo hizo de todas maneras. Pero como puede ver, así actúa el amor. Porque el amor fluye de un corazón humilde. Y el amor no busca lo suyo propio, sino el consuelo, la satisfacción, el gozo de otros. Y siempre ha sido parte de esta iglesia. Oro a Dios porque siempre sea así. Que tengamos fluyendo, a través de nosotros, una actitud de amor, de amor abnegado, que fluye de un corazón humilde.

Le voy a dar un comentario final y después las siguientes doce, la semana próxima, o después de la semana próxima. Unidad. Unidad. Algo más que siempre ha sido de gran preocupación para mí es la unidad. Jesús oró en Juan 17: “Oh Padre, que sean uno. Así como tú y yo somos uno. Para que el mundo sepa que tú me enviaste”. Jesús responde mis oraciones. Me gustaría responder las de Él. ¿A usted no? Él oró por unidad. En el sentido más verdadero, la aplicación de ese texto es a la unidad de los creyentes que existe en la vida eterna en común que viene a nosotros en la redención. Pero extrayendo la aplicación de eso, es que Él desea, no solo una unidad redentora, sino una unidad en términos de vida y propósito en la iglesia.

Y Cristo realmente desea la unidad de su pueblo. Esa es la razón por la que en Efesios 4, versículo 3, el apóstol Pablo llama a los efesios y les dice que hagan esto: “Esforzándose por mantener la unidad del espíritu en el vínculo de la paz”. ¿Verdad? Él no dice: “Genere una unidad”. Ya la tienen. Simplemente, manténganla. Hagan lo que puedan por mantener la unidad. Y creo que esa es una parte tan importante de la vida de la iglesia. Y esa es la razón por la que Satanás la ataca de manera constante.

¿Alguna vez ha notado cuantas iglesias se dividen? ¿Cuántas personas se van de iglesias porque no están contentas? ¿Cuánta división puede haber? Estuve en Montermon esta semana, y una dama se me acercó diariamente, los primeros dos o tres días, y me dijo: “Por favor, tengo hablar con usted, por favor tengo que hablar con usted”. Y finalmente, nos sentamos y pasamos unos cuarenta minutos, y me abrió su corazón. Y ella dijo: “Oh, estoy en medio de una división de iglesia. La iglesia entera se está dividiendo por la mitad”. Y yo dije: “¿Por qué, por qué?”. Y ella me vio como sorprendida, me dijo: “No sé. Realmente, no podemos entenderlo. Realmente, no sabemos por qué. De alguna manera, ni siquiera importa el porqué. Hay tanta división y tantas personalidades, que están unas en contra de otras, que ya ninguno de nosotros sabe por qué”.

¿No es eso increíble? Simplemente, división. Ella dijo: “¿Qué debo hacer?”. Yo le dije: “Sé una pacificadora. Haga lo que pueda. Haga lo que pueda por mantener la unidad por causa del testimonio de Jesucristo”. “Bueno, algunas personas están diciendo que eso es la voluntad de Dios”. “Bueno, no es la voluntad de Dios. ¿Todos creen lo mismo?”. “Sí, todos creemos lo mismo. Es simplemente un conflicto de personalidades”. Eso es tan trágico, tan trágico.

Me acuerdo que Patricia y yo, en una ocasión, estuvimos en una conferencia bíblica con la hija del Doctor Criswell, en la primera iglesia bautista de Dallas, quien es una solista soprano muy capaz. Y estábamos hablando acerca de la vida de la iglesia. Y ella estaba diciendo que ella le llama “papi”. Es difícil para mí imaginar ese término para el Doctor Criswell, un hombre de tal dignidad, pero él es el papi de ella. Y ella dijo: “Papi enfrentó algo terrible, en donde un hombre llego, era parte del servicio de la iglesia, y trató de dividir a la iglesia”. Una gran iglesia como esa. Y ella dijo: “Él estaba tan cargado en su corazón, él podía verlo venir. Y entonces, después de un domingo, cuando él estaba en particular molesto por eso, él llamó a una compañía de construcción, de manera unilateral actuó sin consultar con el consejo, con nadie”. Y él dijo: “Quiero que antes del próximo domingo coloquen bancas con lugares donde podamos arrodillarnos en esta iglesia”.

Y entonces, llegó la gente. Y ya para el próximo domingo, cuando todo el mundo llegó, tenían bancas donde podían sacar una viga, en donde podían arrodillarse. Todavía están ahí, hasta el día de hoy, en la primera iglesia bautista de Dallas. Y se levantó y dijo: “En los cuarenta y cinco años del pastorado de George W. Truett, quien me precedió, y en los treinta y cinco años o los años que he estado aquí, nunca ha habido una división en esta iglesia. Y por la Gracia de Dios, nunca la habrá”. Y llamó a esas personas a bajar esas vigas, y tomó a la iglesia entera de miles de personas, y los llevó a sus rodillas en oración y Dios trajo sanidad en esa congregación.

Ahora, eso trae Gloria a Dios, ¿no es cierto? Eso honra su nombre. Y yo creo que el enemigo, de manera incesante, está tratando de dividir la iglesia. Y yo le doy gracias, y le alabo, porque los veinticinco años y más de ministerio de esta iglesia, nunca ha habido una división en la iglesia. Oh, hay algunas personas que se enojan y quieren irse por el color de las cortinas, que no les gusta, o porque algo no salió como pensaban que debía salir. Y con mucha frecuencia, podrían tener la razón. Pero la humildad y el amor no actúan de cualquier manera de esa manera.

Y entonces, nos hemos esforzado de alguna manera por cultivar en el corazón del pueblo de Dios y en mi propio corazón también la unidad. Satanás quiere despedazar las cosas. Simplemente, nunca se detiene. Quiere que alguien en el equipo de servicio, que no está contento, cause una división aquí. Y bendigo al nombre de Dios por la unidad dulce que hemos tenido en la historia d esta iglesia, en el quipo de servicio.

Digo, simplemente alabamos a Dios por ello y mantenemos abierto el ojo porque sabemos que el enemigo siempre quiere sembrar discordia. Siempre. Y de vez en cuando, alguien viene, usted sabe, y quieren causar algo de discordia por eso y aquello. Simplemente, le pedimos a dios: “Danos una congregación llena de pacificadores, que quieran asegurarse por mantener la unidad y no sembrar la discordia”.

Inclusive si tienen la razón. Simplemente porque usted tiene la razón, no siempre tiene que tener la plataforma, ¿verdad? Algunas veces, usted puede decir: “Dios, Tú sabes y yo sé que estoy bien, pero hagamos eso a un lado y busquemos la unidad”. Y nadie es perfecto. Siempre va a haber causa para desacuerdos, pero bendecimos a Dios por que cuando nos arrodillamos juntos podemos buscar la unidad vía el espíritu y el vínculo de la paz. Este es el deseo de los escritores del Nuevo testamento. Colosenses o 1 Corintios, dice, 1:10: “También os rogamos, hermanos”, y Pablo realmente está derramando su corazón a los corintios, “por el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, no por mi causa, ni mi nombre, no por causa de mi reputación, o nada más, sino por causa del Señor Jesucristo, que todos habléis lo mismo. Que no haya división entre vosotros, estén perfectamente unidos con la misma mente y el mismo parecer”.

Él dice, en el siguiente versículo: “Oigo que hay contenciones entre vosotros. No puedo tolerarlo”, dice, “no lo puedo tolerar. “Acaso está Cristo dividido?”, dice él. No puede ser. Cristo no está dividido. Cristo no está dividido. Filipenses 1. Él dice: “Deben esforzarse por la unidad del Evangelio”. Unidad. Actitudes. ¿Las ve en su vida? ¿Su vida se caracteriza por la obediencia, de tal manera que hay una madurez progresiva? ¿Hay un grado de santificación que se incrementa conforme usted oye la palabra instantáneamente y de manera apropiada la aplica? ¿Puede ver crecimiento de tal manera que cuando usted llegue al final de sus años terrenales, usted esté llegando al clímax de si vida espiritual, en términos de dedicación?

¿Y qué hay acerca de la humildad? ¿Se ha abandonado a sí mismo por causa de otros, para que a partir de ese corazón humilde salgan acciones amorosas? ¿Y usted a costa de lo que sea y mediante sacrificio personal busca hacer la paz para mantener la unidad del espíritu? Esto es lo que buscamos. Esto es lo que buscamos. Y yo creo que esta es la voluntad de Dios para nosotros.

Inclinémonos en oración. Padre, te pido que comiences conmigo. Reavive en mi corazón una dedicación con la obediencia. Ayúdame por la Gracia del Espíritu de Dios a experimentar la humildad, que vea a otros, no a mí mismo. Y vea a otros mejor que yo mismo. Ayúdame a hacer sacrificios, a satisfacer necesidades, para cualquier en mi camino cuya necesidad yo puedo satisfacer. Y que no busque que me devuelva nada. Y a toda costa, Señor, con mi acción y mi lengua, que yo sea una fuente de unidad y no de discordia. Porque si no hay humildad, y no hay amor, y no hay una búsqueda de unidad, entonces realmente no hay obediencia tampoco. Y yo sería culpable, todos nosotros lo seríamos. De oír la verdad y no aplicarla. Y volvernos endurecidos, estancarnos, fríos.

Vamos a cerrar en oración en un momento, pero mientras que sus cabezas están inclinadas, me gustaría que todos en cierta manera hiciéramos un pacto juntos en nuestros corazones delante de Dios. ¿Sería tan amable en orar y pedirle al Señor que produzca en usted estas cuatro actitudes de las que hemos hablado en esta mañana? Ore en silencio, porque Dios le dio un corazón de obediencia, sin importar cuál sea el precio. Porque Dios quebrante su orgullo y le humille. Porque le de un amor que se extiende a aquellos que están en necesidad, y que le haga un pacificador que busca la paz a costa de lo que sea, por la unidad del cuerpo.

Si a usted se le ha hecho difícil orar por estas cosas, simplemente esto habla de lo endurecido que su corazón se ha vuelto. Si usted no lo quiso hacer, está aún más duro. Si usted ha oído y no ha obedecido, ya ahora ha desarrollado hábitos de desobediencia, que son tan difíciles de romper. Y quizás debe buscar en oración intercesora que su espíritu sea quebrantado, y que comience a cultivar un hábito nuevo de obediencia.

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41 – La adicción sexual – 1/2

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

41 – La adicción sexual – 1/2

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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Hipócritas en la iglesia

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Hipócritas en la iglesia

R.C.Sproul

¿Por qué maldijo Jesús a la higuera en Marcos 11? Jesús, entre otras cosas, era un profeta. Una de las formas más gráficas de comunicación profética en el Antiguo Testamento era enseñar por medio de objetos. El profeta tomaba algo de la naturaleza o de la vida cotidiana, como lo hizo Amós con una plomada de albañil para comunicar la verdad de Dios. Aquí Jesús encontró un objeto que ilustraba el pecado de la hipocresía. Tenía la apariencia de fertilidad, pero en realidad era estéril. A lo largo de su ministerio terrenal, Jesús denunció fuertemente el pecado de la hipocresía. Esa era su crítica básica a los fariseos de su tiempo (Lucas 12:1).

En varias ocasiones Jesús reprendió a los líderes religiosos por demostrar espiritualidad y rectitud a pesar de su falta visible de fruto.

Eso debería ser una lección para nosotros. Un ministerio evangelístico encontró durante muchos años que una de las diez principales objeciones al cristianismo es la suposición de que la iglesia está llena de hipócritas. La gente veía las vidas de los miembros de la iglesia a lo largo de la semana y dijeron que se alejaron del cristianismo porque creían que los cristianos no vivían lo que profesaban.

Es cierto que la iglesia está llena de pecadores. De hecho, no conozco de ninguna otra organización en el mundo que requiera que una persona sea un pecador para unirse a ella. Sin embargo, mientras que todos los hipócritas son pecadores, no todos los pecadores son hipócritas. La hipocresía es solo uno de muchos pecados. Es injusto que nuestros críticos digan: “Fulanito es un cristiano, y lo vimos pecando durante la semana; por lo tanto, es un hipócrita”. Eso no es necesariamente así. Si yo afirmo no hacer algo pecaminoso y luego usted me ve hacerlo, soy culpable de hipocresía. Pero si usted me ve hacer algo pecaminoso que nunca dije que no hago, soy un pecador pero no soy un hipócrita. Tenemos que establecer esa clara distinción.

Sin embargo, habiendo dicho eso en defensa de los cristianos que por su naturaleza caída continúan pecando incluso después de abrazar al Salvador, todavía exhorto a que todos tengamos cuidado de evitar el pecado de la hipocresía. Pablo habló de esto cuando dijo: “El nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de ustedes” (Ro. 2:24).

Los incrédulos nos ven predicando sin ponerlo en práctica, y eso no debería ser así entre nosotros.

Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

 

 

2/5 – El mayor encanto de una muje

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de un corazón modesto

2/5 – El mayor encanto de una mujer

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-mayor-encanto-de-una-mujer/

Carmen Espaillat: Aquí Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín con algunos consejos de belleza contracultura acerca de la belleza..

Nancy Leigh DeMoss: El mayor encanto de una mujer viene a través de un corazón modesto, y un corazón modesto se expresa a través de un comportamiento modesto, vestimenta modesta, reacciones modestas y actitudes modestas.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hablando de modestia y de todo lo que tiene que ver con la feminidad bíblica… ¿has escuchado hablar del movimiento Mujer Verdadera? Hace unos años Dios puso una carga en el corazón de Nancy para iniciar un movimiento contra-cultura para rescatar el diseño bíblico de la mujer. Y este anhelo dio inicio a las conferencias True Woman o Mujer Verdadera en el 2008.

Si tienes posibilidades de viajar hasta Indianápolis en octubre este es un evento que no te querrás perder, acompaña a Nancy en la conferencia True Woman 2014, los días 9, 10 y 11 de Octubre, organiza un grupo de mujeres de tu iglesia o comunidad y regístrate al visitar reviveourhearts.com. Tendremos traducción al español.

La modestia consiste en más que simplemente la cubierta externa de la piel. Nancy comenzó demostrándonos esto en el programa anterior de esta serie. Hoy escucharemos la segunda parte.

Nancy: ¿Eres una mujer modesta? ¿Qué queremos decir con eso? ¿Qué significa ser una mujer modesta? Hemos estado estudiando juntas la 1era carta del apóstol Pablo a Timoteo el capítulo 2 los versículos 9-10 y hemos hablado sobre la apariencia, las actitudes, y las acciones que Dios quiere que tengamos como mujeres cristianas.

Déjame decirte, por cierto, que lo que estoy diciendo para las mujeres aplica de igual manera para las jóvenes y para las niñas. Tenemos en nuestra audiencia algunas jovencitas de bachillerato, y estoy tan agradecida por ustedes. ¡Cómo me hubiese gustado haber podido aprender mejor algunas de estas cosas cuando tenía la edad de ustedes!

Probablemente no estuviera luchando con algunos de estos temas en la medida en que lo estoy haciendo en el día de hoy—si hubiese tenido como adolescente una mayor comprensión de lo que significa tener un corazón modesto.

Hemos visto que el apóstol Pablo dice que si somos mujeres que profesamos conocer a Cristo— si profesamos ser piadosas, si hemos hecho una profesión de fe— debemos demostrar eso, y demostraremos eso en nuestra apariencia externa, en la manera como nos vestimos.

Hablamos en la última sesión sobre las mujeres adornándose con un atavío respetable. Eso significa “adecuadamente y decentemente”, bien arreglada y apropiada. Eso tiene que ver con la manera como nos vestimos, lo que esperamos sea un reflejo de un corazón bien ordenado.

Y ahora él viene y habla en el versículo 9 no solamente sobre nuestro atavío o nuestra apariencia sino también sobre nuestras actitudes. Él dice, “Quiero que las mujeres se adornen con modestia y dominio propio”.

Si tienes la Biblia de las Américas, dice “con pudor y modestia.” En la Nueva Versión Internacional dice “con decencia y propiedad”. Y a mí me gusta la versión Reina Valera porque una de las palabras que usa te hace cuestionarte. Dice que las mujeres deben estar adornadas “con pudor y modestia”.

Así que iniciemos aquí. ¿Qué significan estas palabras? Estas son dos actitudes del corazón que deben caracterizar a la mujer en cuanto a lo que apariencia se refiere; esa debe ser su actitud cuando ella viene a adorar a la iglesia.

Cuando escuchamos la palabra modestia, primero que nada puedo decir que es una palabra que no se escucha hoy muy frecuentemente. Es una palabra que probablemente evoca algunas imágenes negativas en las mentes de muchas personas. Cuando hablamos de modestia, muchos tienen la imagen de una mujer que es como una maestra de escuela que es agria y sin gracia. Nunca se ríe. Usa ropa que la cubre desde la barbilla y llega hasta los tobillos y hasta sus puños. Ella es muy correcta y formal y muy anticuada, quizás desaliñada. Déjame decirte que necesitamos deshacernos de todas esas imágenes porque son malas concepciones de una hermosa palabra.

El mayor encanto de una mujer viene a través de un corazón modesto; y un corazón modesto se expresa a través de un comportamiento modesto, vestimenta modesta, reacciones modestas, y actitudes modestas.

He estado estudiando esta palabra modestia y se han escrito muchos comentarios maravillosos sobre la misma. Permítanme compartir con ustedes algunos elementos que he recogido de varias fuentes, de guías de estudio, y de comentarios sobre lo que significa ser modesto, modesta. Viene de la palabra griega, aidos. Aidos es la palabra que significa “decoro, decencia”.

Es una palabra que denota algunos elementos de timidez —timidez hacia los hombres, o modestia en nuestro enfoque hacia Dios en el sentido de sobrecogimiento y reverencia. Es una mujer que no simplemente se lanza a una situación. Ella sencillamente no se lanza a los hombres. Ella sencillamente no viene irrespetuosamente a la presencia de Dios. Ella es modesta en su acercamiento a Dios y hacia los demás.

La palabra tiene que ver con modestia mezclada con humildad. Vemos aquí una actitud humilde, y en la raíz de esta palabra, aidos, hay envuelta una idea de vergüenza — no en un sentido negativo, sino en un sentido positivo.

Está hablando sobre una mujer que es piadosa, quién estaría avergonzada si cualquier cosa en sus actitudes o en su vestimenta fuera alguna vez a causar deshonra a Cristo o alguna vez pudiera causar distracción a otros creyentes, o aun si pudiera alguna vez causar que algún hombre pecara en sus pensamientos o en su moralidad.

Ese es el concepto de timidez. Ella sabe cómo sonrojarse. Ella sabe cómo avergonzarse adecuadamente. Una mujer modesta no está cómoda cuando la gente está hablando indiscretamente, cuando están hablando en público sobre asuntos sexuales privados. Ella se siente incómoda en medio de esto, y ciertamente ella misma no habla de esta manera, ni de estos temas. Ella es discreta. Ella es reservada.

De hecho, escucha algunas de estas definiciones del diccionario de la palabra modesta o modestia. Significa poseer “un estimado modesto de los talentos propios, habilidades, y valor”. Ves humildad en eso. Te ves a ti misma como realmente eres.

Significa “una aversión a llamar la atención hacia uno mismo”. Tú no entras a un lugar y tienes que tener a todo el mundo centralizado alrededor de ti. Seguro conoces algunas personas quienes sencillamente entran en una habitación y son el alma de la fiesta. —No hay nada de malo con tener una personalidad extrovertida—. Esta es una persona, una mujer modesta, quien no está tratando de lograr que las personas se fijen en ella. Ella no está inclinada a tratar y a llamar la atención hacia ella misma. Ser modesta, de acuerdo al diccionario, significa “mostrar pudor o decoro en el lenguaje, en la vestimenta y en el comportamiento”. Es estar libre de ostentación.

Cuando pienso en palabras como extravagancia u ostentación, puedo pensar en algunos tipos de ropa, incluso algunos estilos de peinados que son extremos, que llaman la atención en sí mismos. O algunos tipo de joyas— tú sabes que cuando miras por primera vez lo que ves en esta persona quizás son sus aretes. No puedes ni siquiera ver su cara, porque tiene estos aretes que son enormes. Ahora ¿Qué tamaño de aretes es considerado como poco recatado? Eso no te lo podría decir.

Es ahí cuando tienes que postrarte frente al Señor y decirle, “¿Es modesta mi vestimenta, mi bisutería, mi comportamiento, mis modales, mi vocabulario? ¿Demuestran un pudor apropiado? ¿Está libre de extravagancia u ostentación?”

Cuando pienso en esta definición del diccionario, pienso en lo opuesto de la mujer de Proverbios 7. Proverbios 7 dice que esta mujer es “alborotadora y rebelde” (v.11). Ella definitivamente no es una mujer modesta. De hecho, lo opuesto de modestia, en cierto modo, es vanidad— una mujer que es orgullosa, una mujer que muestra su “mercancía”, sus tesoros, su vestimenta, sus riquezas, su opulencia. Ella está haciendo alarde de su opulencia. Ella no es modesta.

Esta palabra implica el rechazar cualquier cosa que sea desagradable al Señor o que pueda hacer que otra persona peque. Una persona que es modesta cree lo que dijo Jesús cuando dijo “Es mejor estar muerto que causar que otro creyente peque” (ver Mateo 18:6).

Así que cuando me estoy vistiendo en la mañana, mientras preparo mi corazón en la mañana, debo preguntarme, “¿Me estoy vistiendo con modestia? ¿Muestra mi apariencia exterior la modestia?”

Déjame hacerte algunas preguntas en las que estuve pensando que quizás te ayuden a aplicar este asunto y hacerte la pregunta, “¿Soy una mujer modesta?”

¿Me visto con ropas respetables, de forma ordenada, decente, que no causa distracción o tentación a otros?

¿Tengo una perspectiva humilde de mí misma?

¿Tengo una perspectiva alta de Dios?

¿Soy culpable de anunciarme o de promocionarme a mí misma? Si soy culpable de anunciarme o promocionarme a mí misma, entonces no soy una mujer modesta. No tengo un Corazón Modesto.

¿Soy reservada adecuadamente en la manera que hablo, en mi lenguaje? ¿O hablo demasiado? La mayoría de nosotras como mujeres tenemos que luchar con esto. La respuesta para la mayoría de nosotras es que sí, que hablamos demasiado.

La otra noche estuve cenando con dos mujeres, colegas mías en Aviva Nuestros Corazones. No había estado con ellas desde hacía largo tiempo, y tuvimos una cena muy agradable.

Pero le dije a alguien después, “Hablé demasiado”. Quiero decir, tuvimos un gran tiempo pero en mi corazón yo sabía que había hablado demasiado. Y la persona a quien se lo dije me preguntó, “¿Y pecaste?”,

Le dije, “Tú sabes, que probablemente lo hice”.

No sé si estas mujeres pensaron que pequé, pero la Escritura dice, “En las muchas palabras no falta pecado” (Proverbios 10:19). Hablar demasiado no es modesto. No es moderado. No es mesurado querer ser el alma de la fiesta o el centro de atención; ser bulliciosa, no es moderado o modesto.

¿Eres reservada apropiadamente en tu vestimenta, en tu comportamiento? ¿Estás libre de ser ostentosa? ¿Eres discreta? ¿O eres lo opuesto? A continuación algunas de las palabras opuestas a ser modesta: demasiado atrevida, arrogante, agresiva, controladora, dominante.

No tienes que tener un volumen alto de voz para ser todas estas cosas. Déjenme preguntarles como madres, las que son madres, en sus hogares, como adolescentes… , ¿encuentras que eres controladora y dominante? Eso no es modesto. ¿Eres renuente a llamar la atención sobre ti misma?

El Señor ha estado realmente hablándome sobre esto recientemente. Soy tan bendecida de tener compañeros y amigos de oración que me aman y quienes oran por mí. Las personas siempre me preguntan, “¿Cómo estás? ¿Cómo van las cosas? ¿Cómo puedo orar por ti? ¿Cómo le va a Aviva Nuestros Corazones?” Y me emociona mucho su interés.

Pero ¿sabes de qué me he dado cuenta? Que como resultado de eso, la mayor parte de la conversación gira alrededor de mí, sobre lo que me interesa y lo que ha estado pasando en mi vida.

El Señor me ha estado desafiando sobre esto. Porque si tengo un corazón modesto, cuando entro en una conversación, debo pensar, “¿Cómo puedo ser una bendición para esta persona? ¿Cómo puedo preguntarle sobre sus intereses, acerca de lo que está ocurriendo en su vida?”

Estoy comenzando a evaluar mis conversaciones de esta manera. ¿Hablamos todo el tiempo sobre mí en esta conversación? O hablamos sobre lo que es de interés para esta otra persona. Eso es modestia.

En cuanto a la vergüenza o el pudor: ¿Te aflige el solo pensar en la posibilidad de ofender a Dios o causar que alguien peque? Eso es el resultado de un corazón modesto. ¿Odias el pecado? ¿Eres intencional sobre hacer todo lo que puedas para evitar causar que otra persona peque, en relación a tu vestimenta, o con relación a tu vocabulario, o a tu comportamiento? Todo eso es lo que fluye de un corazón modesto.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss volverá pronto con la segunda parte del programa de hoy. Ella ha estado ayudándote a desarrollar una comprensión bíblica profunda sobre la modestia. El programa de hoy es parte de una serie llamada, La hermosura de un corazón modesto. Para leer la transcripción, o escuchar el audio, solamente visita AvivaNuestrosCorazones.com. Nancy está de vuelta con la próxima característica de un corazón modesto: dominio propio.

Nancy: Esta semana estamos estudiando uno de los pasajes, que para nosotras como mujeres, es uno de los más contraculturales de toda la Palabra de Dios. Quiero pedirles que vayan, si pueden, a 1era de Timoteo capítulo 2 los versículos 9-10. Hemos hablado de cómo el contexto de este pasaje es primero enseñar a los hombres. El versículo 8 le indica a los hombres cómo están supuestos a comportarse en la iglesia y cómo están supuestos a proveer liderazgo espiritual al Cuerpo de Cristo. Entonces los versículos 9 y 10 le indica a las mujeres cómo comportarse ellas mismas dentro de la familia de Dios.

Pablo dice, “Las mujeres se vistan con ropa decorosa”. Eso tiene que ver con el atuendo, con nuestra apariencia. Nuestra apariencia debe ser respetable, decente, bien ordenada, bien arreglada. Entonces él dice que debe también ser con una actitud de corazón de “pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad”.

En esos dos pequeños versículos, el apóstol nos está hablando a nosotras. El Espíritu Santo, a través de Pablo, está hablando sobre nuestra apariencia, nuestras actitudes, y nuestras acciones. Mira esa palabra, pudor o dominio propio. El fruto del Espíritu es dominio propio. A la vez que nos gobierna, este produce esa actitud en nuestro corazón. Es una palabra que significa “moderación.” Algunas de las traducciones dicen sobriedad, y significa “consistencia de mente”. “sanidad mental, dominio propio”.

Es la ilustración de alguien que no es extravagante, que no es estrafalaria, no es dada a los extremos, sino que de buena gana, intencionalmente, escoge restringir sus deseos pecaminosos por medio del poder del Espíritu Santo. Escoge no exhibir su orgullo a través de una vestimenta ostentosa o de estilos extremos. Es una mujer que está dispuesta a limitar su propia libertad y a demostrar una vida restringida, auto controlada con restricciones apropiadas sobre todas sus pasiones y deseos.

Pablo habla aquí de una mujer que ejercita el autocontrol sobre sus pasiones sexuales y ejercita control sobre su comportamiento y sobre su vestimenta, sobre sus actitudes y su manera de tratar con los hombres de tal manera que no excite inapropiadamente las pasiones de otros hombres.

Ahora, una cosa es para ti excitar las pasiones de tu esposo. Eso es apropiado. Pero hacerlo con otros hombres es otra cosa— y nosotras las mujeres lo hacemos en tantas maneras sutiles. Flirtear por ejemplo es una violación a este principio, de esta actitud de corazón de dominio propio. Una muchacha provocadora dice, “¿Qué tengo que hacer para llamar su atención?” Y vemos a las mujeres hoy ser tan agresivas, lanzándose a sí mismas sobre los muchachos.

Algunas de ustedes tienen hijos en sus hogares por lo que saben de lo que les estoy hablando, lo que es tener a las muchachas llamándolos. Tengo madres que me han dicho, que como padres ellos dicen, “No está permitido en nuestro hogar”. Tuve una mamá quien recientemente me dijo: tuvimos que decirle a esas muchachas que están llamando, “Esta no es la manera que nuestros hijos hacen esto. Si él quiere hablar contigo, él te llamará”.

Ahora, sé que eso suena anticuado hoy en día. De hecho, para la mayoría de las mujeres jóvenes de hoy, eso suena como que eres de otro planeta. No está ni siquiera en la pantalla del radar de las mujeres jóvenes el pensar de esta manera día hoy. Es por eso que necesitamos modelarlo.

¿Qué significa tener control de mi misma? ¿Qué significa ser cuidadosas en cómo halagamos a los hombres para no expresar inapropiadamente admiración por ellos?

Yo trato con esto en este ministerio, porque trabajo con muchos hombres casados. Dios me ha bendecido con algunos hombres piadosos maravillosos alrededor de mí en Aviva Nuestros Corazones y también en nuestros ministerios asociados. Aprecio tanto sus corazones y su labor. Quiero tener un espíritu agradecido, lo quiero expresar, pero lo quiero hacer de una manera que sea apropiada, una manera que sea moderada. Esa manera tiene que ver con nuestro vocabulario, con nuestro contacto físico, con lo que hacemos con nuestros cuerpos. Tiene que ver con la manera en como usamos nuestros ojos.

Les digo, que aun cuando salgo a correr o a caminar para ejercitarme, trato de pasar modestamente por el lado de los hombres que encuentro en mi camino, se que la modestia y el dominio propio me enseñan a no mirar a esos hombres directo a sus ojos. Me enseña a desviar la vista. Ahora bien, no tienes que hacer esto de manera grosera. Pero significa que no vas a comprometer tu alma o tu espíritu con un hombre que no es tu esposo. Eso requiere de autocontrol.

Las mujeres de hoy no saben lo que es el dominio propio, el autocontrol. Están ahí, solamente hablando y haciendo y actuando en maneras que no son en nada controladas. Es el resultado de no tener una mente sana, de no tener una mente disciplinada o controlada, de no tener sentido común, de no tener un radar espiritual, como dijo un escritor, este le diría a una persona lo que es bueno y apropiado.

¿No es eso lo que a tantas mujeres les hace falta hoy? Tener un radar espiritual. No hay radar espiritual. Observo la manera en la que algunas mujeres se meten en problemas con los hombres. Estoy hablando de mujeres dentro de la iglesia. Y digo, “¿Dónde estaba tu sensatez espiritual? ¿Cómo te metiste en esa situación?”

Ahora, sé que la carne es la carne y la tentación siempre está ahí. Pero te digo que, si tienes autocontrol, dominio propio, encontrarás que hay una gran cantidad de situaciones en las que nunca terminarás envuelta porque habrás hecho elecciones sabias y moderadas— con tu lengua, con tus ojos, con tu espíritu, con tu contacto físico. Vamos a hacernos algunas preguntas y dejemos que sea Dios quien evalué nuestros corazones.

¿Soy yo una mujer autocontrolada?

¿Eres tú una mujer que ejerce autocontrol?

¿Tienes una manera sana de pensar?

¿Eres moderada y medida en tus hábitos alimenticios, en tus hábitos de bebida, o en tus hábitos de ejercicio?

Quizás tu respuesta es “¡Oh no! Ahora has comenzado a entrometerte”. Bueno, yo solamente me entrometo donde el Espíritu Santo se entromete conmigo. Mientras pienso en esta cualidad, si voy a comer en exceso, obsesivamente, descontroladamente, eso es una evidencia de que no tengo esta cualidad de autocontrol en mi corazón.

¿Está tu lengua controlada y restringida por el Espíritu de Dios?

¿Eres una de esas personas que simplemente suelta cualquier cosa que le viene a la mente? Simplemente lo dices.

Oh… ¡Cuántas veces nos metemos en problemas las mujeres por esto! En tu hogar es donde esto es tan importante porque estás diciendo cosas en tu hogar que nunca soltarías en la iglesia, por rabia o frustración. Como mamá, como esposa, como joven adolescente, necesitas autocontrol cuando estás lidiando con los miembros de tu familia.

¿Tienes dominio propio en cuanto al uso de tu tiempo?

¿Eres propensa a tener arranques emocionales, a airarte?

¿Tienes control y disciplina sobre tu cuerpo, sobre tus apetitos físicos: la comida, el sexo, tu moral, el alcohol, las drogas?

¿Hay algunos hábitos que te esclavizan, hábitos que no son hábitos piadosos?

¿Estás dispuesta a restringirte a ti misma de extremos?

¿En la manera que gastas el dinero?

¿En los tipos de ropa que compras?

¿En tus hábitos de trabajo o haciendo los quehaceres dentro del hogar?

¿Eres disciplinada para hacer el trabajo cuando se necesita que se haga? O ¿eres como yo soy muchas veces, una persona que deja todo para más tarde?

Cuando te encuentras a ti misma en la fecha límite, conviertes la vida de todo el mundo en un nerviosismo porque no tuviste autocontrol sobre tu agenda.

¿Eres restringida y correcta en tus relaciones con los hombres? ¿En tu conducta con los hombres?

Tú dices, “Bueno eso suena como que no podemos tener ninguna diversión. Esto de ser rígida, disciplinada. ¿A quién le gusta esa palabra?”

Déjame decirte, la mayor libertad en la vida viene cuando estamos bajo el control del Espíritu Santo. Ahí es cuando puedes realmente disfrutar la vida. Ahí es cuando puedes disfrutar relaciones saludables y plenas en el Cuerpo de Cristo.

Son las mujeres que no tienen autocontrol las que terminan con sus vidas destrozadas en millones de pedazos, sentadas en la oficina de un terapista, llamándonos diciendo “Se me ha derrumbado la vida… ¿Hay algo que puedan hacer para volverla a componer otra vez?”

Un corazón con dominio propio es lo que traerá libertad, alegría y paz en tu vida. También te ayudará a adornar el Evangelio y hacerlo creíble.

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss ha estado describiendo la belleza del autocontrol. Esa es solamente una de las características que llegan al corazón de la modestia. El programa de hoy es parte de la serie llamada, La hermosura de un corazón modesto.

¿Qué buscas cuando estás comprando ropa? ¿Precio? ¿Color? En nuestra próxima entrega, Nancy nos ayudará a reflexionar sobre esto a través de la continuación de la serie, La hermosura de un corazón modesto. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries. Y mi mamá es una mujer verdadera.

Toda la Escritura está tomada de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Aprendamos de ellos

Isha – Salmos

DÍA 143 – Salmo 106

Dosis: Obediencia

Aprendamos de ellos

“No destruyeron a los pueblos que el SEÑOR les había señalado, sino que se mezclaron con los paganos y adoptaron sus costumbres. Rindieron culto a sus ídolos, y se les volvieron una trampa. Ofrecieron a sus hijos y a sus hijas como sacrificio a esos demonios. Derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos y sus hijas Al ofrecerlos en sacrificio a los ídolos de Canaán, su sangre derramada profanó la tierra.Tales hechos los contaminaron; tales acciones los corrompieron.” (Salmo 106:34–39) (NVI)

Continúa el repaso de Historia. Si el salmo 105 nos enumeró los milagros y bondades de Dios para su pueblo, este salmo enlista los pecados que el pueblo cometió contra su Dios. Después de contarnos la infidelidad de los israelitas camino a la Tierra Prometida, el salmista nos recuerda que una vez que allí llegaron continuaron pecando. Aprendamos de sus errores para no cometerlos hoy.

Desobediencia. No destruyeron a los pueblos que el Señor les había señalado. ¿Por qué Dios les ordenó algo así? Porque sabía hasta qué punto éstos iban a influenciar en ellos hasta degradarlos. Quizá no hemos eliminado de nuestras vidas esos hábitos que aún nos esclavizan. Tal vez no son hábitos como ingerir sustancias nocivas o practicar ciertas actividades, pero sí son prácticas que nos van debilitando y finalmente es desobediencia. Pensemos en los mandamientos tan sencillos que pasamos por alto: “ama a tu prójimo”, “ora sin cesar”, “no tengas dioses ajenos delante de mí”. La obediencia parcial es desobediencia. Tengamos cuidado.

Identificación. Los israelitas se mezclaron con los paganos y adoptaron sus costumbres. ¡Cuánto nos cuesta separarnos de aquellos que practican lo malo! Nuevamente, pensemos en las pequeñas cosas. Acudimos a lugares que no son los mejores. Vemos lo que no edifica. Adquirimos el mismo modo de hablar y comportarse de otros. Adoptamos sus costumbres en celebraciones y ritos. Nos dejamos influenciar por las modas tanto de vestir como de pensamiento. Oremos que Dios nos muestre dónde estamos fallando para así agradarle solo a Él.

Idolatría. Los israelitas rindieron culto a ídolos y ofrecieron a sus hijos y a sus hijas como sacrificio a esos demonios. ¿Cómo pudieron caer tan bajo? Fue una caída gradual. No despertaron un día con la idea de matar a sus hijos. Poco a poco se dejaron influenciar de modo que creyeron verdad lo que las religiones falsas les decían. Lo mismo sucede hoy. Si dejamos que como gotas las ideas contrarias a Dios nos vayan haciendo dudar, un día cometeremos una tontería. Analicemos delante de Dios nuestra opinión sobre temas como el aborto, los matrimonios homosexuales y el relativismo moral. Si cedemos hoy, mañana podemos derramar sangre inocente.

Aprendamos de los israelitas. Apartémonos de todo aquello que nos corrompe y contamina. Procuremos la santidad porque Dios es santo.

Oración: Señor, no permitas que cometa hechos que me contaminen y corrompan. Apártame de la desobediencia y la idolatría. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 159). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

Abrir el corazón a Jesús

Lunes 10 Febrero

Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa… Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa… porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Lucas 19:59-10

Abrir el corazón a Jesús

Zaqueo ocupaba un puesto importante entre los publicanos (los recaudadores de impuestos), quienes eran despreciados por los judíos porque estaban al servicio de la ocupación romana. Zaqueo procuró ver a Jesús porque había oído hablar de él, de su enseñanza y sus milagros. Su pequeña estatura le impidió acercarse al Señor, quien caminaba entre la multitud. Pero este hombre tan conocido no tuvo vergüenza de hacer como los niños: se subió a un árbol y esperó a que Jesús pasase por allí. Jesús, quien lee los pensamientos de todos, conoció el deseo de Zaqueo y le concedió mucho más que una mirada furtiva: Le dijo: “Hoy es necesario que pose yo en tu casa”.

Notemos la actitud de Jesús, quien demostró a Zaqueo mucho más que interés: le mostró el amor que tenía por él. Este amor invita a cada uno a no dejar para mañana la decisión de acercarse al Señor. Recibir a Jesús en mi corazón también es aceptar que su luz ilumine todos los rincones de mi ser interior. Asimismo, es llevar el nombre de Cristo externamente. El hecho de ser cristiano puede conducir a padecer persecuciones en un medio hostil y dispuesto a burlarse de Dios. Pero nada de esto es comparable con la felicidad de conocer a Jesús de cerca.

Por ello la salvación a través de la fe en Cristo aún es ofrecida a todos. Si alguien cree en Jesús, él le da la vida eterna y va a morar con él.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

Génesis 44 – Mateo 25:31-26:13 – Salmo 21:8-13 – Proverbios 8:22-27

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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