6/7 – Enseñándoles todas las cosas

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: A todas las naciones (La gran comisión)

6/7 – Enseñándoles todas las cosas

David Barceló

David Barceló

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008

6/6 –LOS PELIGROS DEL POSPONER

El Amor que Vale

Serie: Una palabra al sabio

6/6 –LOS PELIGROS DEL POSPONER

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

 Episodio 21 – ¿Debe una pareja gay, una vez convertida, permanecer casada?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

¿Debe una pareja gay, una vez convertida, permanecer casada?

 Episodio 21

 

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

¿Cómo debo orar por mi iglesia?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

¿Cómo debo orar por mi iglesia?

Aaron L. Garriott

Nota del editor: Este es el capítulo 22 de 25 en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

Para saber cómo debemos orar por nuestras iglesias, primero necesitamos considerar cómo el Señor Jesucristo ora por Su Iglesia desde los cielos. J. C. Ryle estaba en lo correcto cuando dijo: «Lo que Dios pide por Su pueblo es lo mismo que Su pueblo debe pedir para sí mismo». Esto hace que la oración de Jesús en Juan 17 sea un patrón útil para orar por nuestras iglesias.

Es importante resaltar la naturaleza espiritual de la oración de Jesús. Esto puede parecer obvio, ya que toda oración es “espiritual”, pero me refiero al propósito (telos) de nuestras oraciones. Muchas cadenas de oración por correo electrónico están llenas de peticiones de salud y financieras. Ciertamente no debemos ignorar la importancia de las necesidades temporales (Fil 4:6), pero debemos orar por ellas en la medida en que sean para fines espirituales. Tal vez el resaltar unas cuantas categorías en Juan 17 respalde esta afirmación.

No todos podemos predicar; no todos podemos dirigir; no todos podemos dar oro y plata, pero todos podemos contribuir con nuestras oraciones.

Perseverancia: Ora para que nadie en la iglesia visible se desvíe, para que los que forman parte de la familia de tu iglesia sean contados entre aquellos de los cuales Cristo dijo que no perdería ni siquiera uno (vv. 11, 23; ver 10:28).

Gozo: Ora por un gozo pleno, constante, comunicable y centrado en Dios (Jn 17:13; ver Sal 16:1121:6).

Protección: Ora por protección contra el mundo, la carne y el diablo, aquel que busca descarriar a las ovejas (Jn 17:15).

Santificación: Ora para que tu iglesia viva en santidad y sea conformada a la imagen de Cristo por la obra del Espíritu Santo (v. 17).

Testimonio: Ora para que tu iglesia testifique de la gloria de Dios revelada en el evangelio de Jesucristo (v.18).

La unidad: Ora por una fraternidad inquebrantable basada en la verdad y por una unidad tangible entre los miembros de tu iglesia (vv. 11, 21-23).

Podemos usar estas categorías para orar tanto por individuos como por grupos de personas. También podemos usarlas para orar por la Iglesia universal o por la iglesia local.

La unidad es la categoría más prominente en la oración de Jesús. Desafortunadamente, es probable que sea por la que menos oramos. Jesús ora para que la unidad de Su Iglesia refleje la unidad de la Divinidad (v. 11). De la misma manera en que nuestra vida debe reflejar nuestra unión mística con Cristo, así también debe reflejar la unión que existe entre nosotros. Como ovejas de Cristo, muchas veces actuamos como si perteneciéramos a pastores y a rebaños diferentes. Pero la unidad del cuerpo bajo la guianza de su Cabeza es la que testifica al mundo la veracidad del evangelio (v. 21).

Charles Spurgeon exhortó a su iglesia: «No todos podemos predicar; no todos podemos dirigir; no todos podemos dar oro y plata, pero todos podemos contribuir con nuestras oraciones». Orar por nuestras iglesias alinea nuestros afectos con los afectos de Dios, quien «ama las puertas de Sión» (Sal 87:2). Richard Sibbes señaló que «las oraciones por la Iglesia [de Cristo] son aceptadas porque son para el beneficio de Su amada». Más aún, orar por la perseverancia, el gozo, la protección, la santificación, el testimonio y la unidad de nuestras iglesias asegura que nuestras oraciones están alineadas con la oración de Jesús, y ellas son un medio crucial por el cual Dios cumple Su promesa de «[hacer] bien con [Su] benevolencia a Sión» (Sal 51:18).

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.

Aaron L. Garriott

Aaron L. Garriott

Aaron es gerente de producción de la Tabletalk Magazine, graduado de Wheaton College, y estudiante en Reformed Theological Seminary en Orlando, FL.

1/5 – La influencia de una mujer dentro de la iglesia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de un corazón modesto

1/5 – La influencia de una mujer dentro de la iglesia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-influencia-de-una-mujer-dentro-de-la-iglesia/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Las mujeres dentro de la iglesia pueden ser una gran bendición o pueden causar un daño increíble. Pueden hacer el Evangelio creíble o pueden hacer que muchos le den la espalda a Cristo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demoss en la voz de Patricia de Saladín.

Cuando los radioescuchas visitan la página de AvivaNuestrosCorazones.com uno de los temas que más buscan es el que tiene que ver con la modestia —y con razón. Hoy nos enfocaremos en cómo desarrollar un corazón modesto. Con ustedes, Nancy.

Nancy: Quiero comenzar hoy una serie con lo que pienso es uno de los textos más importantes del Nuevo Testamento, quizás uno de los textos más importantes en la Palabra de Dios en lo que respecta a nosotras las mujeres.

Es uno de esos pasajes que habla directa y específicamente a nosotras las mujeres. Mientras he venido estudiando estos dos versículos, he encontrado una fuente inagotable de información, y más aun, un material que está transformando mi propio corazón, mi vida y mi forma de pensar.

De hecho, aun hasta tarde anoche, encontré que el Señor usó este pasaje para retar mi propio corazón y para traerme convicción y mostrarme áreas que realmente necesitan cambiar en mi propio caminar con el Señor.

Así que quiero compartir con ustedes algunas ideas frescas de lo que ha estado en mi corazón con relación a la 1ra de Pablo a Timoteo, en el capítulo 2, los versículos 9 y 10. Quizás quieras ir ahí si tienes tu Biblia a mano. Vamos a pasar varias sesiones revisando estos dos versículos y desempacando lo que estos nos dicen como mujeres.

Si queremos ser mujeres contraculturales, este es un versículo que nos dice cómo lograrlo. Pero primero quiero darles el contexto de este pasaje en esta primera sesión y luego mostrarles donde encaja y que veamos el panorama general. Luego, en las siguientes sesiones, estudiaremos una frase a la vez.

El contexto aquí en esta primera carta del apóstol Pablo a Timoteo es que el apóstol Pablo le está dando a Timoteo, quien es el pastor de la iglesia en Éfeso, él le está dando instrucciones para la iglesia. Y particularmente en este segmento, él está hablando sobre las instrucciones para la familia de la iglesia cuando se reúne a adorar, para las reuniones oficiales de la iglesia.

Ahora bien, lo que él va a decir aquí aplica también fuera de las reuniones oficiales de la iglesia. Específicamente, él está hablando aquí sobre cómo los hombres y las mujeres deben comportarse en la iglesia; sobre lo que deben de hacer. Pero también se extiende a cuando dejamos la iglesia, porque no queremos dejar esas conductas y esas actitudes detrás.

Él está diciendo que cuando el pueblo de Dios se congrega, es realmente importante que entienda que hay instrucciones muy particulares para los hombres y para las mujeres. Porque somos diferentes. Tenemos roles y funciones diferentes dentro del Cuerpo de Cristo. Y si seguimos esas instrucciones distintivas como hombres y mujeres, Dios será glorificado y nuestras iglesias prosperarán y el Evangelio avanzará.

Pero si dejamos de ser las mujeres que debemos ser dentro de la iglesia, y si los hombres dejan de ser los hombres que deben ser dentro de la iglesia, la causa de Cristo será afectada negativamente. Traeremos reproche al Nombre de Cristo. Así que es muy importante que entendamos y vivamos nuestro rol como mujeres de Dios dentro de la iglesia.

En el versículo 8 (y solo voy a tocar esto superficialmente), él se dirige a los hombres acerca de cómo deben dirigir la oración. Él dice en el versículo 8, “Por consiguiente, quiero que en todo lugar los hombres oren levantando manos santas, sin ira ni discusiones”.

Ahora, esto no quiere decir que las mujeres no deben orar o que está bien que las mujeres sean iracundas y se enfrasquen en discusiones. Pero él dice que cuando la iglesia se congrega para adorar, para su reunión oficial, los hombres —la palabra aquí dice hombres, no mujeres; no está hablando de la humanidad en general sino de los hombres como grupo— los hombres están supuestos a ser los que provean el liderazgo espiritual. Ellos están supuestos a ser los líderes en la iglesia cuando la congregación se reúne para su adoración corporativa.

Aquí él trata con las acciones y el comportamiento de los hombres y con sus actitudes, así como lo hará más adelante con las mujeres. Él dice, “en cuanto a su conducta y su comportamiento, ellos deben levantar manos santas”.

Esto nos habla de su conducta. No debe estar manchada o contaminada por la maldad. Y luego habla sobre sus actitudes hacia los demás. No debe haber ira ni discusiones.

Ahora bien, ni el hombre ni la mujer deben ser iracundos o peleones. Pero pienso que una de las razones por la que Pablo menciona esto aquí es porque los hombres son más propensos a airarse y a discutir. De manera que por eso él trata con esta área de debilidad potencial, como también lo hará en un momento con las mujeres.

Luego pasa a los versículos 8 y 10 para hablar a las mujeres. En esta ocasión no habla de sus acciones primero —primero habla de su apariencia. Habla sobre cómo deben vestirse. Les habla a los hombres sobre cómo deben orar y le dice a las mujeres como deben vestirse.

Este es el primer punto en su agenda para las mujeres dentro de la iglesia. Él les habla a las mujeres sobre su apariencia, su forma de vestir, y luego entonces les habla de sus actitudes y finalmente de sus acciones.

Vamos a ver cada una de estas áreas en los próximos días. Él dice que la forma como estas mujeres se visten es un reflejo de su corazón y de su carácter. Y dice que si ellas tienen actitudes correctas, eso debe producir una apariencia correcta. Pero lo que creo que él está diciendo realmente es: “No puedes separar lo interno de lo externo”.

Decimos que “Como Dios ve el corazón. Eso quiere decir que importa poco como me visto”. ¡No! Como Dios mira el corazón, la forma como me visto  importa. Porque la forma como nos vestimos está supuesta a ser un reflejo de nuestros corazones.

Así que Pablo dice.. Y leamos estos dos versículos.. 1era a Timoteo capítulo 2 versículos 9 y 10: Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa” [esto trata con su apariencia; pero ahora pasa a hablar de actitud] “con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos…”

Haciendo énfasis de nuevo sobre algunas cosas específicas de la apariencia, pero sigue diciendo “Sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad”.

Las mujeres deben estar vestidas, no solo con ropa modesta o decente, sino también con buenas obras. De manera que él está haciendo referencia a su apariencia, a sus actitudes y a sus acciones. Él está llamando a las mujeres a adoptar su posición correcta y apropiada dentro de la iglesia.

Y luego él continúa con los versículos del 11 al 15 y les sigue diciendo muchas otras cosas a las mujeres que son muy importantes y que tienen que ver con la forma como funcionamos en el Cuerpo de Cristo. Pero en esta serie en particular, nos vamos a limitar a ver solamente los versículos 9 y 10.

Veamos por un momento esa primera oración. “Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia”. Déjenme leerles algunas traducciones diferentes que quizás ustedes tengan.

La NVI dice que las mujeres deben vestirse “Decorosamente, con modestia y recato”. La traducción La Palabra de Dios para Todos (PDT) dice que deben vestirse “con modestia, con respeto hacia los demás y con decencia”.

La Nueva Traducción Viviente (NTV) dice que deben vestirse “de una manera modesta. Deberían llevar ropa decente y apropiada”. Y luego vemos una frase interesante en la traducción de la Reina Valera Antigua (RVA). Que dice que las mujeres deben ataviarse “en hábito honesto, con vergüenza [hablaremos un poco más sobre lo que esto significa] y con modestia”.

Antes de continuar con los detalles de cada una de estas palabras y frases, quiero que veamos algo fundamental. Al final de este versículo está la explicación, la motivación para todo esto. Pablo dice, “como corresponde a las mujeres que profesan la piedad.”

La NVI dice, “como corresponde a las mujeres que profesan servir a Dios”.

Y la Nueva Traducción Viviente (NTV) dice, “Pues las mujeres que pretenden ser dedicadas a Dios deberían hacerse atractivas por las cosas buenas que hacen”.

¿Qué está tratando de decir Pablo con todas estas frases? Él está diciendo que ser ese tipo de mujer en apariencia, en actitudes y en acciones es como tú demuestras que realmente eres una hija de Dios.

Así es como demuestras tu profesión de fe, y es trágico para mí ver cuanta gente en nuestras iglesias —hombres y mujeres— profesan ser cristianos pero no vemos ninguna evidencia de ello en sus vidas. No se visten como cristianos. No tienen actitudes cristianas ni actúan como cristianos.

Y Pablo dice, “Si deseas que las personas crean tu profesión de fe, si dices ser piadosa, si dices adorar a Dios, si dices ser cristiana, entonces mejor será que lo demuestres manifestando estas cosas apropiadamente. Porque esta es la evidencia de la verdadera condición de tu corazón y de tu carácter. No puedes separar estas dos cosas”.

Quien tú eres y lo que eres saltará a la vista en la forma como luces, en la manera en que te comportas y en las actitudes que demuestres hacia los demás. ¿Tú ves? Estos dos versículos son muy importantes para nosotras como mujeres cristianas —que aprendamos a vestirnos con vestimenta apropiada y decente y a vestirnos con actitudes de modestia y dominio propio, y que nuestras acciones pongan de manifiesto buenas obras.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss regresará de inmediato con la segunda parte de la enseñanza de hoy.

Nancy tiene muchas series que ayudan a las mujeres a vivir apropiadamente. Puedes encontrar más series como esta visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Y cuando entres a nuestra página, aprovecha para suscribirte a la “Conexión Diaria” , un correo electrónico que recibirás diariamente con el enlace al programa del día y algunos puntos importantes tratados allí. Es muy fácil suscribirte, no te costará nada hacerlo.

Ahora volvamos con Nancy para continuar estudiando sobre la Primera Carta a Timoteo, capítulo 2, versículos 9 y 10.

Nancy: Las Escrituras dicen que “las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos; sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad”.

Y dijimos que es muy importante que nuestra apariencia y nuestras actitudes confirmen y afirmen nuestra profesión de fe.

Amigas, no es suficiente con decir que somos cristianas. Hay millones y millones de personas en este país que alegan ser cristianos y cuyos nombres están inscritos en la membrecía de alguna de nuestras iglesias. Pero de cristianos no tienen ni la “C”. No tienen una relación con Cristo y es evidente en la manera como lucen, en sus actitudes y en sus acciones.

Escucha, tu apariencia y tus acciones y tus actitudes nunca te harán una cristiana. No pueden hacer que ganes la salvación. No puedes decir, “Soy una cristiana porque me visto como una buena cristiana, porque actúo como una buena cristiana y porque tengo muy buenas actitudes cristianas.” Eso no te convierte en cristiana. Pero si eres cristiana de seguro tendrás la apariencia, las actitudes y las acciones que confirman tu profesión de fe.

Creo que muchas, muchas mujeres que se llaman cristianas hoy en día necesitan que el Espíritu Santo escudriñe y examine sus corazones con pasajes como estos donde Pablo dice, “Si profesas ser piadosa, si profesas ser una mujer de Dios, esta es la evidencia. ¿Cómo luces ante este estándar?”

Ahora quiero que revisemos la primera parte, la parte que habla de la apariencia de la mujer cristiana. La mujer que profesa ser cristiana, según Pablo, “debe vestirse con ropa decorosa”.

Si estás usando la NVI, esta dice “decorosamente”. La traducción Palabra de Dios Para Todos (PDT) dice, “con modestia, con respeto hacia los demás y con decencia”. La versión Dios Habla Hoy (DHH) dice, que “se vistan decentemente, que se adornen con modestia y sencillez”. Todas son palabras similares. Yo estoy usando la Biblia de las Américas que dice que las mujeres “se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia”.

Ahora, a medida que veamos frase por frase y palabra por palabra en estos dos versículos, quiero darles una pequeña lección de griego. Aunque yo soy de descendencia griega, les digo algo: Nunca he estudiado griego de manera oficial. Nunca he asistido a un seminario. Pero hay algunas herramientas disponibles hoy en día que te ayudan a ver los idiomas originales en los que fue escrita la Biblia y nos ayudan a comprender un poco más lo que estas palabras significan.

Así que vamos a tomar cinco palabras del versículo 9, tres hoy, y las otras dos las veremos en las próximas sesiones. Quiero aprender más sobre lo que estas palabras significan. La primera palabra es la palabra que se traduce como “adorno”. “Las mujeres deben adornarse con modestia” Esa es la palabra kosmeo. Ahora, también hay una palabra similar, y es la palabra “decorosa”. “Las mujeres deben vestirse con ropa decorosa”. La palabra decorosa viene del griego kosmios; kosmeo, que significar “adornar” y kosmios, que significa “decoroso”.

Cuando digo esas palabras griegas, kosmeo y kosmios, ¿qué palabra en español te viene a la mente? La palabra cosméticos. Maquillaje, arreglarse la cara. Esto viene de esas dos palabras griegas, kosmeo “adornarse ” y kosmios, “decorosamente”.

Veamos esas palabras. La palabra “adornar” kosmeo, es una palabra que significa “poner en un orden apropiado”. Se usa cuando se decora una casa, cuando se arreglan los muebles, o cuando se preparan las lámparas de gas (en la cultura del Antiguo Testamento). Significa “poner en orden, arreglar, decorar; significa preparar, alistar”.

Y el apóstol Pablo dice aquí que cuando una mujer viene a la iglesia, cuando viene a reunirse con el pueblo de Dios, debe arreglarse apropiadamente para reunirse con el pueblo al venir a adorar.

Y por cierto, déjenme decirles que muchas de las ideas que estoy compartiendo esta semana de la Primera Carta a Timoteo, del capítulo 2, vienen del comentario de John MacArthur sobre este libro. Ha sido de mucha ayuda para mí, junto con otros recursos más.

El apóstol Pablo dice aquí que cuando estamos junto al pueblo de Dios, cuando nos reunimos de manera particular para adorar a Dios, debemos asegurarnos de arreglarnos apropiadamente en términos de nuestra apariencia externa.

Ahora bien, la apariencia externa no es la única parte importante de nuestra preparación. Necesitamos asegurarnos de que nuestros corazones estén preparados también. Pero una parte importante de nuestra preparación externa es el vestirnos con lo que él llama “ropa decorosa”.

La palabra ropa es la palabra katastole. Es una palabra que hace referencia a piezas de ropa holgadas. Y para no darle más larga al asunto, creo que va con el concepto de lo que es modesto en el vestir; de la ropa que no es ceñida ni apretada en nosotras las mujeres. Esta es una palabra que habla de algo que es holgado.

Pero aquí él habla de algo que no solo se trata de la ropa, sino también en cuanto a toda nuestra apariencia y comportamiento.

Como mujeres, cuando venimos a adorar corporativamente debemos venir listas para tener un encuentro con el Señor y listas para tener un encuentro con Su pueblo.

● No debemos lucir descuidadas.

● No debemos lucir desaliñadas.

● No debemos ser exhibicionistas.

● No debemos ser extremas al vestir.

● No debemos lucir de ninguna forma —en términos de nuestra vestimenta— que no vaya de acuerdo a nuestra condición de cristianas.

Debemos vestirnos decorosamente y adornarnos de igual forma. Esa es la palabra kosmios. Y es una palabra que significa “en orden y decentemente”. Nuestra vestimenta debe ser ordenada y decente. John MacArthur dice que esa palabra es lo opuesto al caos —la forma como debemos vestir no debe ser caótica, sino ordenada y decente. Cuando pienso en una vestimenta caótica, o en mujeres caóticas, hay una imagen que viene a mi mente en términos de su pelo y de su ropa, y pienso en mujeres que no lucen bien arregladas.

Pablo también dice que no debemos lucir modas extremas. Y él continúa hablando de eso, de que no debemos obsesionarnos con nuestro vestido, pero que debemos vestirnos de una forma que luzca bien arreglada. Debemos vestirnos de una manera que refleje cuidado, y no que simplemente nos hemos tirado la ropa por encima. Debemos lucir arregladas. Debemos ser ordenadas, decentes y modestas.

De nuevo, él no solo está hablando del vestido, sino también de nuestra actitud, de nuestro comportamiento, de la forma como nos manejamos y también de nuestra vida espiritual interior. Pero esa vida espiritual interior siempre se va a manifestar hacia fuera. Él habla sobre el tipo de mujer que debe ser una mujer cristiana —por dentro, espiritualmente, pero también por fuera en la forma como ella luce.

Quiero que recordemos que la modestia y la vestimenta son asuntos mayormente del corazón. Si una mujer tiene un corazón ordenado, decente y bien arreglado, su apariencia exterior lo va a reflejar también.

Y déjenme decirles, por cierto, que esto no solo se verá en su apariencia exterior, sino también en su ambiente. Tuve mucha convicción de esto anoche, alrededor de la medianoche. Al ver mi estudio pensé, “La palabra para describir como esto luce ahora mismo es ‘caótico’. Esto no luce bien ordenado. Esto no luce decente”. Y esto me preocupó al leer este pasaje.

Dios no está diciendo aquí que debemos ser perfeccionistas; o que debemos ser obsesivas y tenerlo todo perfectamente ordenado, sino que nuestras vidas por lo general deben ser caracterizadas por el orden y por lucir arregladas. Dice John MacArthur,

El adorno apropiado por fuera [la forma como vestimos, la forma como mantenemos el ambiente que nos rodea y nuestras casas] refleja un corazón debidamente adornado, un corazón que está bien ordenado.

Así que cuando vas a encontrarte con el pueblo de Dios, cuando vas a la iglesia, ¿estás preparada? ¿Estás vestida adecuadamente? ¿Te has vestido de una forma que refleje bien, la manera adecuada al Señor? ¿Le has puesto atención a tu apariencia física, para asegurarte de que es apropiada para la iglesia?

En el pasado hemos hablado aquí en Aviva Nuestros Corazones sobre cómo las mujeres en la iglesia pueden ser una verdadera fuente de seducción y de tentación para los hombres. Y he escuchado decir esto tantas veces, expresado de tantas formas diferentes. He oído a hombres decir, “Mira, una cosa es ir al mundo y esperar ver mujeres vestidas de manera inmodesta allí, pero otra cosa es venir a la iglesia y tener que luchar con tus pensamientos como hombre” Oh, amigas, el apóstol Pablo dice, “Cuando vengas a la iglesia asegúrate de venir bien arreglada, ordenada, con ropa modesta y decorosa”.

Así que déjame preguntarte:

• ¿Está tu vida interior bien ordenada?

• ¿Tienes un corazón bien ordenado?

• ¿Y tus emociones? ¿Eres una de esas personas que vive en un remolino de emociones?

Ahora, si eres mujer probablemente tu respuesta sea SÍ. Y yo misma me he visto ahí esta semana. Pero he sido retada, en la medida en que he estudiado este texto, a pedirle al Señor que me de emociones bien ordenadas.

Y Dios dice, “Si tienes un corazón ordenado, si estás adornada con ropa decorosa, con una vestimenta bien arreglada, eso será un reflejo de un corazón que está bien ordenado”. Quiero tener una mente que esté bien ordenada; quiero tener pensamientos que reflejen la manera de Dios y quiero llevar todos mis pensamientos cautivos a la obediencia de Cristo.

Recientemente, una de las cosas que Dios me ha estado hablando es de la necesidad de una mayor disciplina mental en mis hábitos de estudio y en la forma como trabajo. Me distraigo fácilmente y los correos electrónicos no me ayudan. Así que me encuentro, justo cuando estoy en mi hora de estudio, yendo una y otra vez a ver mis correos. Encuentro que mis pensamientos se empiezan a confundir y a ser erráticos y distraídos.

Bueno, nadie sabría esto excepto el Señor y yo, pero esto no es señal de un corazón bien ordenado. Así que le digo, “Señor, ordena mi corazón; organiza mi corazón”. En lo que respecta mi horario y al uso de mi tiempo, necesito estar llena del Espíritu y enraizada en la Palabra de Dios para que mi corazón y mis emociones y mi mente estén bien ordenados. Luego esto se va a ver reflejado en mi apariencia externa, en los estilos de ropa que uso, en mi ambiente, en mi hogar, en mi lugar de trabajo… Todo ello reflejará la belleza de un corazón bien ordenado.

Y el tuyo.. ¿Luce así? Pidámosle al Señor que nos conceda tener corazones ordenados que se reflejen en una apariencia ordenada, decente y apropiada.

Carmen: La Primera Carta a Timoteo ofrece consejos útiles para las mujeres, y Nancy Leigh DeMoss ha estado llevándonos a ver ese pasaje más de cerca. A través de esta serie serás retada a rendir todo al Señor, incluyendo tus pensamientos, tu horario y tu guardarropa. Hemos titulado la serie La hermosura de un corazón modesto .

Para darle seguimiento a esta serie, me gustaría hablarte de un pequeño libro que puede ayudarte. Se titula La Apariencia y lo ha escrito Nancy para ayudarte a dar pasos que te lleven a evaluar tu actitud y tu guardarropa. Al leer este libro podrás considerar varios pasajes bíblicos que hablan sobre la modestia y serás animada a manifestar la belleza de la modestia en tu vida.

Puedes adquirir este libro visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959, desde los EEUU y Canadá.

¿Qué viene a tu mente cuando escuchas la palabra modestia? Si la idea no te luce muy atractiva, escucha el próximo programa para que te hagas una mejor idea.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries…

Toda la Escritura ha sido tomada de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Lecciones de la Creación

Isha – Salmos

DÍA 141 – Salmo 104

Dosis: Poder

Lecciones de la Creación

“Oh Señor, ¡cuánta variedad de cosas has creado! Las hiciste todas con tu sabiduría; la tierra está repleta de tus criaturas.” (Salmo 104:24) (NTV)

Este es un salmo didáctico. No solo alaba a Dios sino que nos ofrece un repaso sobre el tema de la Creación. Enumera las cosas por orden y días en que fueron creadas, proveyendo ejemplos poéticos que nos maravillan. ¡Qué hermoso sería contar con más himnos y canciones de este tipo en nuestras iglesias!

El salmista comienza por el principio. Dios se ha envuelto en un manto de luz. ¿Qué fue lo primero que Dios creó? Su orden: “Sea la luz”. Todo comienza en ese vasto y desordenado caos que recibe la presencia iluminadora de Dios. Después, vienen los cielos y el mar. En palabras del salmista: “Despliegas la cortina de estrellas de los cielos… cabalgas sobre las alas del viento.” “Desde tu hogar celestial, envías lluvia sobre la montañas”.358 Si te gusta dibujar, o si tienes hijos en edad escolar, invítalos a elegir una de estas hermosas frases y traten de ilustrarla. ¡Será enriquecedor!

El tercer día Dios se ocupó de la tierra y la vegetación: “Desde tus altos aposentos riegas las montañas; la tierra se sacia con el fruto de tu trabajo. Haces que crezca la hierba para el ganado, y las plantas que la gente cultiva para sacar de la tierra su alimento: el vino que alegra el corazón, el aceite que hace brillar el rostro, y el pan que sustenta la vida. Los árboles del SEÑOR están bien regados, los cedros del Líbano que él plantó. Allí las aves hacen sus nidos; en los cipreses tienen su hogar las cigüeñas. ¡Qué belleza!

El cuarto día, “creaste la luna para que marcara las estaciones, y el sol sabe cuándo ponerse.” ¡Toda una lección de Astrología, Biología y Geografía! Pero aún no acaba. El día quinto vinieron las aves y los peces. “Allí está el océano, ancho e inmenso, rebosando de toda clase de vida, especies tanto grandes como pequeñas.”361 Y el sexto día, Dios hizo los animales y al hombre. “Cuando les das tu aliento, se genera la vida y renuevas la faz de la tierra.”

¡Cuántas razones para glorificar a Dios! ¡Cuánta variedad ha hecho! ¿Y qué espera de nosotros? El salmista se humilla y dice: “Que todos mis pensamientos te agraden”. Llenemos nuestras mentes de sus maravillas y no erraremos. Seguramente complaceremos a nuestro Creador.

Oración: Señor, gracias por todo lo que has creado. ¡Te alabo y me maravillo ante tus obras! Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 157). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

La tormenta se calmó (2)

Viernes 7 Febrero

Claman al Señor en su angustia, y los libra de sus aflicciones. Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban.

Salmo 107:28-30

La tormenta se calmó (2)

Leer Mateo 8:23-27

Varias veces los discípulos atravesaron tormentas con su Maestro. Un día, mientras cruzaban el lago, se levantó un fuerte viento. La embarcación estaba a punto de hundirse, todo parecía perdido. Los discípulos creyeron que iban a morir. Estaban aterrorizados. Y Jesús, ¿qué hacía? ¡Dormía en la barca!

Los discípulos tenían miedo. Pero, ¿no eran creyentes? ¿No conocían a Jesús? ¿No lo habían visto hacer milagros, alimentar multitudes, sanar enfermos? Sí, por supuesto, pero ese día la tempestad los dejó sin ninguna esperanza. La inminencia de la muerte y la aparente indiferencia de Jesús les hicieron dudar de su amor, de su poder y de su asistencia y protección para con ellos.

Amigos cristianos, a menudo ocurre así con nosotros. En el día de la prueba olvidamos completamente nuestras liberaciones anteriores. Las circunstancias externas pueden ser tan difíciles que ya no sabemos ni dónde estamos parados… pero Jesús está junto a nosotros en medio de la tempestad.

Los discípulos son un ejemplo para nosotros. En su angustia, recordaron el poder de Jesús y fueron a él. Era su único recurso. En los momentos difíciles, aprendamos a ir a Jesús y entregarnos a él. Conoceremos su paz que nos guarda y nos sostiene… ¡y sus liberaciones!

“Levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar le obedecen” (Mateo 8:26-27).

(mañana continuará)

Génesis 41 – Mateo 24:1-28 – Salmo 20:1-5 – Proverbios 8:1-11

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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