El mejor refugio

Isha – Salmos

DÍA 152 – Salmo 117 y 118

Dosis: Confianza

El mejor refugio

“Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre. Es mejor refugiarse en el SEÑOR que fiarse de los poderosos.” (Salmo 118:8) (NVI)

Veníamos caminando por el campo cuando empezó una llovizna que se convirtió en tormenta. Algunos corrieron bajo los árboles, otros confiaron en sus sombrillas, pero los más sabios buscaron una cueva. Y nosotras, ¿dónde nos refugiamos durante las tormentas de la vida? Estos salmos nos invitan a morar bajo la sombra del Altísimo. Y me encanta que se repita más de tres veces que la base de esa confianza es el amor: “Que proclamen los que temen al SEÑOR:«Su gran amor perdura para siempre.»”

Desde el salmo 117 hasta los primeros versículos del salmo 118 se nos invita a alabar a Dios por su fidelidad y amor. Después se enumeran las razones por las que Dios es el mejor refugio. En primer lugar, porque Él está con nosotras. Quizá hemos llegado a depender de una persona, ya sea un padre, nuestra pareja o algún amigo, pero ellos no están con nosotras las veinticuatro horas al día. ¿Cómo buscar en ellos refugio en medio de una crisis en plena carretera o en la soledad de nuestra habitación? En cambio el Señor siempre está presente. Por eso es nuestro refugio.

En segundo lugar, nos podemos refugiar en el Señor porque Él nos ayuda. Si bien tememos lo que el hombre pueda hacernos porque no dudamos en la posibilidad de traición o engaño, el Señor es fiel. Aún es mejor confiar en el Señor que en los poderosos, aquellos que tienen dinero. Sólo Dios nos ayuda en medio de la aflicción. ¿Cuándo fue la última vez que el Señor te ayudó? Te cuento que a mí me auxilió hace unos minutos, cuando tuve una pequeña emergencia casera. Él está disponible las veinticuatro horas del día los siete días de la semana.

Tercero, el refugio del Señor es inmovible. En el salmo 118 encontramos una profecía sobre nuestro Señor Jesús: “La piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular.” Esa piedra que los judíos menospreciaron era nuestro Señor Jesús. Él es el fundamento, la piedra principal del edificio que es su iglesia. ¿Recuerdas la parábola del hombre que construyó sobre la arena y el otro que edificó sobre la roca? ¡Cuántas veces buscamos refugio en las débiles chozas de la psicología o la filosofía! Acudamos al refugio más seguro.

Finalmente, es mejor confiar en el Señor porque Él es bueno. Me encanta el uso de esta palabra. No podemos decir lo mismo de muchas cosas en esta vida. Nos gusta el refresco de cola, pero no es bueno para nuestra salud. Nos agrada la comida frita, pero no es buena. Muchas películas y libros que declaramos como “buenos” en verdad no lo son. Solo Dios y lo que viene de su mano es bueno, es decir, perfecto, saludable, recomendable. Y Dios es bueno. En él no hay malas ni dobles intenciones. Dios siempre querrá lo mejor para nosotras. ¡Refugiémonos en Él!

Oración: Señor, enséñame a refugiarme en ti y a alabarte por tu fidelidad. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 168). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.


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