La Muerte de los Santos

Isha – Salmos

DÍA 151 – Salmo 116

Dosis: Fe

La Muerte de los Santos

“¡Ya puedes, alma mía, estar tranquila, que el SEÑOR ha sido bueno contigo!…Mucho valor tiene a los ojos del Señor la muerte de sus fieles.” (Salmo 116:7 y 15) (NVI)

Dentro de este salmo que alaba al Señor por su protección y cuidado, encontramos varias joyas llenas de esperanza como los dos versículos que citamos. Pero en esta oportunidad desearía enfatiza en el valor que Dios le da a la muerte de sus hijos, para que sirva de consuelo a aquellos que hemos perdido un ser querido o que estamos a punto de enfrentar la muerte. ¿Por qué al Señor le importa con tanta profundidad la muerte de sus amados?

Porque, en primer lugar, somos de mucho valor para él. Para Dios cada una de nosotras es especial, y nos tiene en alta estima. Podemos leer muchos versos que nos comprueban esto, pero pensemos en uno solo: “Porque te amo y eres ante mis ojos precioso y digno de honra.” También a Dios le importa la muerte de los santos porque la experiencia de la muerte en sí misma tiene valor. ¿Acaso no es algo que debemos temer? No, cuando sabemos que morir implicará ver a nuestro Dios y abrazar a Jesús. Como dijo el apóstol Pablo: “Me siento presionado por dos posibilidades: deseo partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que yo permanezca en este mundo.”366

Por supuesto que cuando estamos en duelo estas palabras no parecen consolarnos, pero pensemos en todos aquellos mártires que han muerto por amor a Cristo. ¿Acaso no merecen que este texto sea un canto en nuestros labios? ¡Sí! ¡Preciosa es la muerte de aquellos que no temieron el castigo y antes de negar a su Dios prefirieron la muerte! ¡Sí! ¡De gran valor es la muerte de aquella madre que dio a luz pero perdió la vida! ¡De gran estima es la muerte de aquellos siervos que con fidelidad sirvieron a su Dios durante años sin dar marcha atrás! Lo que para nosotros puede ser una muerte sorpresiva no lo es para Dios.

Cuando Corrie Ten Boom era una pequeña niña en Holanda, conoció la muerte por medio de un vecino que falleció. Le hizo pensar que un día sus padres también morirían, así que su padre le dijo: “Corrie, cuando vamos a Amsterdam, ¿cuándo te entrego tu boleto?” Ella contestó que antes de subir al tren. “Así también nuestro sabio Padre sabe cuándo necesitaremos las cosas. No corras antes de tiempo. Cuando llegue el momento para que algunos de nosotros muramos, encontrarás en tu corazón la fuerza que necesitas —justo a tiempo”. De mucho valor es la muerte de los amados hijos de Dios. Y cuando nos toque despedirlos, encontraremos en nuestro corazón la fuerza y el consuelo para seguir adelante. Justo a tiempo.

Oración: Señor, enséñame a no temer la muerte y verla como tú la ves, como un paso más para estar contigo. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 167). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 


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