Negociando con la Vida

Isha – Salmos

DÍA 155 – Salmo 119

Dosis: Rectitud

Negociando con la Vida

“No negocian con el mal y andan sólo en los caminos del Señor.” (Salmo 119:3) (NVI)

Desde el libro de Génesis podemos notar la disposición natural que hay en la mujer para negociar, adquiriendo e intercambiando cosas a lo largo de su vida. Observamos en la Biblia mujeres como Ruth, Débora, Esther, la mujer en el pozo de Jacob, y aquella que derramó el frasco de perfume sobre los pies del Maestro. Aún Rahab la ramera, sin considerar su pasado como impedimento para tratar con el Dios de la vida, se atrevió a negociar con Él para estar a salvo, ella y su familia.

Así mismo, nosotras hoy por hoy estamos llamadas a negociar en rectitud. No importa cuál haya sido nuestro pasado, si hoy el Señor nos ha dado la maravillosa oportunidad de conocerle y vivir en su palabra, negociemos entonces con Él y apropiémonos del futuro y de la esperanza que nos ofrece.

¿Con quién estamos negociando actualmente, de qué manera lo estamos haciendo? No negociemos con el pecado por más atractivo que parezca. Cuando estamos frente a una tentación, dice la Biblia que Dios nos da la salida para escapar de ella. No entremos en conversaciones con aquel que se alegraría mucho de vernos derrotadas. No cedamos a sus propuestas, por más inofensivas o productivas que estas parezcan. El enemigo de nuestras almas, siempre será sagaz a la hora de plantear sus ofrecimientos, pero si lo ponemos al descubierto y sacamos sus propuestas a la luz de la palabra del Señor, sabremos con seguridad cuál será la mejor decisión. Recordemos cómo respondió Jesús a cada una de las tentaciones que el diablo le ofreció en el desierto, diciendo: “Escrito está”, aferrándose en fe y obediencia a la palabra de Dios.

En Génesis capítulo 3 leemos como Eva incurrió en el peor de los negocios, no sólo por haber accedido a desobedecer, sino por haberse sentado a negociar con el enemigo. No consideremos lo malo como probablemente bueno. El atractivo de lo malo nunca será aceptable si a la luz de la palabra de Dios encontramos detalles que muestren las grietas de esa propuesta. Si estamos llamadas a vivir para Dios, entonces tengámoslo presente a la hora de asumir cualquier acuerdo, al momento de cerrar cualquier negocio.

Jesús dijo: “En los negocios de mi Padre me conviene estar.” Si a Jesús, siendo el hijo de Dios, el Salvador del mundo le convenía estar en los negocios de su Padre, ¡cuánto más nos convendrá a nosotras ocuparnos en los negocios de nuestro amante Padre Celestial!

Aferrémonos a Su Palabra. Caminemos por la senda que nos ha señalado, un día a la vez, cada vez, todo el tiempo. Y busquemos al Señor ante cualquier propuesta, manteniéndonos en sus negocios para siempre.

Oración: Señor ayúdame a negociar sólo contigo, quiero que seas mi socio y mi amigo. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 172). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

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