La escritura en la pared – 5/7

Iglesia Evangélica de la Gracia

El Evangelio según Daniel

La escritura en la pared – 5/7

David Barceló

 

David Barceló

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

DIOS ES QUIEN LO GARANTIZA

Septiembre 2

DIOS ES QUIEN LO GARANTIZA

Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
JUAN 10:29

Lamentablemente, muchos creyentes a lo largo de la historia de la iglesia, incluso muchos en la actualidad, se han negado a creer que Dios garantiza la seguridad eterna de ellos. Tal negación se deriva de la errónea convicción de que esa salvación es un esfuerzo cooperativo entre las personas y Dios. Tal razonamiento dice que un Dios Todopoderoso no dejará de hacer su parte, pero que un cristiano falible pudiera dejar de hacer la suya.
Pero el creer en lo que dice la Biblia acerca de la salvación, que viene solo de un Dios soberano, lo llevará a la confianza de que su salvación es segura. Si la salvación es toda de Dios, entonces puede saber con certeza que Él no dejará de asegurarla. Cualquiera que sea verdaderamente hijo de Dios no tiene nunca que temer perder su ciudadanía en el cielo. Y si usted lo es, puede confiar en las palabras de Cristo del versículo de hoy de que “nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

4/6 – ¿CÓMO SER EL HIJO DE UNA MADRE FELIZ?

El Amor que Vale

Cómo Fortalecer a su Familia

4/6 – ¿CÓMO SER EL HIJO DE UNA MADRE FELIZ?

Adrian Rogers

 

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

https://www.youtube.com/channel/UCZzYpoVHFyZ3GKddF9YGZ1A

19- Valores Invertidos

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

19- Valores Invertidos

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

La Majestad de Dios

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

La Majestad de Dios

R.C.Sproul

Varios años atrás estaba en el Oeste de Pennsylvania porque fui invitado a hablar a una universidad en la zona industrial cerca de Pittsburgh. Tuve que tomar un bus desde el centro de Pittsburgh hasta el campus donde se realizarían los eventos; era un bus local, uno de esos buses que pasan a través de pueblos industriales bastante pobres al oeste de Pensilvania.

Quizás ustedes no sepan, pero en esa época el oeste de Pensilvania estaba muy deteriorado como quizás ninguna otra área en el país como resultado del declive de la industria del acero. Mi visita fue en la tarde de un día de invierno, y el bus mismo estaba sucio y las ventanas empañadas, lo que arrojaba un manto de oscuridad al mirar por las ventanas ese día gris de noviembre. E iba pasando a través de cada uno de esos pequeños pueblos donde veía tienda tras tienda tapiadas con signos de “cerrado” colocados afuera.

Tuve una abrumadora sensación de tristeza mientras observaba a la gente subir y bajar a lo largo de la ruta. La gente subía con una postura encorvada, con los hombros caídos. Se podían notar las líneas de desesperación en sus rostros. Y mientras veía esto, con esa actitud melancólica que estaba experimentando, me preguntaba si esas personas tenían algún tipo de esperanza. ¿Hay esperanza para esos pueblos?

Observo las fachadas externas, los edificios están deteriorados, las calles sin reparar; y pienso en todas las esperanzas que fueron puestas en los edificios de esos pueblos. Y ahora solo vemos la evidencia del deterioro, de la muerte y de la desesperanza. Y mientras estaba en esa actitud contemplativa, de repente pasamos por el frente de una tienda que había sido convertida en la fachada de una iglesia, y con un lenguaje simple y con un tipo de letrero de neón había una cruz en la ventana de la tienda. Y pensé en eso y me dije: ahí está el símbolo universal de la esperanza.

Eso me puso en alerta y empecé a mirar con mayor detenimiento, y descubrí que no podía pasar por ninguna cuadra de la ciudad sin que en algún lugar no viera el signo de la cruz. Y mientras observaba empecé a reflexionar. Y pensé, ustedes saben, en lo que estoy sentado aquí preocupándome por la desesperanza, y aún cuando lo estoy pensando ahora mismo, en algún lugar de este mundo hay un grupo de personas sentadas a la mesa comiendo pan y bebiendo de la copa en memoria de Cristo.

Y empecé a darme cuenta que no hay un solo segundo que pase por el reloj sin que haya algún lugar en la tierra donde haya gente celebrando la venida de Cristo al mundo y el triunfo de Cristo sobre la oscuridad, sobre la fealdad y la desesperación. Y así, por un breve segundo, tuve un entendimiento gráfico de la gloria de Dios, la gloria de Dios que no puede ocultarse ni esconderse bajo la fachada del deterioro o muerte.

Y pensé en el sexto capítulo de Isaías, cuando los ángeles cantaban la respuesta antifonal celebrando la santidad de Dios mientras se decían uno a otro, “Santo, santo, santo es el Señor, Dios de los ejércitos” Ellos añaden al coro las siguientes palabras,“Toda la tierra está llena de su gloria”. Piensen en esto. No solo está diciendo que hay pruebas ocultas escondidas detrás de las puertas, ocultas bajo las rocas, veladas a nuestra vista de la gloria de Dios, sino que la tierra está llena con la evidencia de la gloria de Dios.

Hace poco leí un libro escrito por el que quizás es el teólogo judío más famoso y talentoso en Estados Unidos, Abraham Heschel. En el libro habla acerca de la vida en Estados Unidos en el siglo XX. Él habla que lo que nos caracteriza en el siglo XX es nuestra superficialidad, el haber llegado a ser personas que están satisfechas con hojear la superficie de la vida, interesados sólo con imágenes e impresiones de los medios, no con la verdad intensa y profunda, sino sólo con pequeños fragmentos que nos entretienen, pero que no nos detienen en un llamado serio a una reflexión. Somos pragmáticos. Deseamos ser prácticos. Y en nuestra ocupada practicidad vamos por la vida cegados a las profundidades de la realidad que nos mira fijamente a los ojos.

El apóstol Pablo en el primer capítulo de Romanos describe la situación que es común a la humanidad. Pablo nos dice en Romanos 1 que desde el mismo inicio del tiempo, desde el mismo comienzo de la creación Dios se ha revelado a sí mismo y continúa revelándose a sí mismo a través de la naturaleza. Él dice allí, “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas…”Pero luego él lleva al mundo entero delante del Tribunal de Dios y los evalúa en términos de una formulación de cargos universal, debido a que el pecado básico y primordial de la humanidad, de acuerdo a Pablo, por el cual todos somos culpables y nadie se puede excusar, es que sostenemos esta verdad de la revelación en un espíritu de impureza. La resistimos, la reprimimos, la enterramos, la enjaulamos.

Entonces el apóstol dice que “… la ira de Dios se revela…” contra el mundo entero, y la razón de su enojo es porque reprimimos y suprimimos la gloria que Él manifestó aun en la naturaleza misma. Y añade que nuestra propensión es a cambiar la verdad de Dios por la mentira, y servir y adorar a las criaturas en vez de al Creador.

Esa es nuestra inclinación natural, una inclinación hacia la idolatría, fijando nuestra mirada en las cosas de este mundo y nunca reconociendo cómo las cosas de este mundo guían nuestra atención más allá de este mundo a la gloria y a la majestad de su Creador. El pecado fundamental, de acuerdo al apóstol, es que rechazamos el honrar a Dios como Dios, ni tampoco somos agradecidos.

Entonces, lo que Pablo está describiendo es similar a lo que el salmista dice cuando señala, “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”. Todo eso simplemente hace eco a lo que los ángeles están declarando en el cielo mismo, que toda la tierra está llena de su gloria.

Si la tierra está llena de la gloria de Dios, no tenemos que ser genios científicos para encontrarla. No necesitamos un microscopio. No necesitamos un telescopio como el Hubble para tener un vistazo de la majestad de Dios. Está en todas partes.

Todo el mundo, dijo alguna vez Calvino, es un glorioso teatro de la majestad de Dios. Pero caminamos en ese teatro como hombres y mujeres vendados, quienes voluntariamente han vendado sus ojos. Cerramos nuestros ojos y no miramos a lo que está justo delante de nuestros ojos. La claridad manifiesta de la majestad de Dios nos rodea por completo.

Y así como Heschel, el teólogo judío, indica que, de alguna manera, hemos sido inoculados con eso y estamos inmunes ahora. Hemos perdido nuestra capacidad de asombro. Hemos trivializado el teatro de la gloria divina, y caminamos por ella impermeabilizados a la maravilla y al asombro.

Ahora quiero que veas el contraste entre nuestra respuesta a la manifestación de la gloria de Dios y lo que Isaías describe que toma lugar en su visión, mientras oye a los serafines afirmando, “Santo, santo, santo es el Señor de los Ejércitos. Toda la tierra está llena de su gloria”. Lo que sigue inmediatamente en el texto es extraordinario. Él dice, “Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba… y la casa se llenó de humo”. Ahora Isaías está dándole un vistazo al templo celestial, y mientras las voces están cantando de la santidad de Dios, las puertas del templo interior del cielo mismo están repentinamente temblando en sus bases y vibrando ante el espectáculo de la gloria divina.

Hace unos años atrás visité una prisión de máxima seguridad con Lem Barney, quién por muchos años fue un jugador profesional de Fútbol americano. Ambos estábamos en el Directorio del Ministerio Prison Fellowship. Entramos a esa prisión y Len se puso al frente de cientos de hombres endurecidos, hombres rudos, y empezó a cantar la canción de niños: “Otros, Señor, sí, otros, ayúdanos a vivir por ellos”.

No podía creer que este jugador de fútbol profesional tuviera la humildad para cantar una canción tan sencilla. Y, a su estilo, empezó a hablar a esos hombres de las riquezas de Cristo y de la gloria de Dios. Y a la mitad de su presentación, se detuvo y preguntó a esos hombres, ¿Eso los enciende? Y no hubo respuesta; pausó por un momento y luego él dijo, “señores, si esto no los enciende, entonces ustedes no tienen ningún interruptor”. Y todos se rieron. Y pensé que estaba en lo cierto. Si no podemos emocionarnos con la gloria de Dios, entonces algo está mal, algo no está funcionando en nuestras almas, porque en ese texto, cuando la gloria de Dios es presentada de forma simple y su santidad está radiando a través del santuario, las puertas y las columnas del templo son movidas. Esas son cosas y objetos inanimados. Las puertas no tienen espíritus. Las puertas no tienen almas. Las puertas no tienen mentes; pero aun esos objetos hechos de madera o metal fueron movidos por la presencia de Dios.

Y la comparación es una que los profetas hacen repetidamente, ¿no es cierto? Que ellos dicen que nosotros, los que rechazamos ser movidos por la grandeza de Dios no tenemos tanta sensibilidad como los animales. “El buey conoce a su dueño…” y textos como esos. Y él habló de cómo esos animales—el burro, el caballo y otros hacen por naturaleza lo que Dios decidió que hicieran, y ellos tienen un mayor sentido para responder a su Creador en obediencia de la que tenemos nosotros porque la hemos perdido.

Una encuesta hecha en los Estados Unidos hace unos años preguntó quién hizo que ya no fueras a la iglesia y por qué dejaron de asistir. No era una encuesta para los que nunca habían ido a la iglesia. Era una encuesta preparada para preguntar a aquellos, literalmente millones de personas que en alguna oportunidad estuvieron involucrados en la vida de la iglesia y luego la abandonaron. Y en esa encuesta particular, la razón número uno por lo que las personas dejaron de asistir a la iglesia fue porque la iglesia era aburrida.

La segunda respuesta más frecuente que apareció en la encuesta era que ellos consideraban irrelevante a la iglesia. Ahora, cuando leo las páginas de la Escritura, de forma particular las páginas del Antiguo Testamento, cada vez que un episodio comunica que el pueblo tiene ese vistazo momentáneo de la gloria de Dios revelada, hay una multitud de respuestas humanas variadas que están registradas.

Algunos se regocijan y manifiestan un sentido de emoción y júbilo al haber estado presentes, al haber visto la manifestación de la gloria. Otros son afectados con un ánimo sombrío de silencio y se quedan paralizados.

Pero la reacción que es más común es la reacción del miedo paralizante—los pastores en los llanos fuera de Belén, a la mitad de la noche, de repente fueron testigos del sonido y la manifestación de luces más espectacular que el mundo jamás haya visto.

Cuando de repente aparece en el cielo un ejército celestial, y la gloria de Dios brilla totalmente, ¿qué es lo que dice la Escritura? “… y tuvieron gran temor”. Esa es la reacción normal a cualquier manifestación visible de la gloria de Dios. Sin embargo, las reacciones podrían diferir entre los seres humanos a la santidad de Dios. Algo que nunca encontrarás en la Escritura es alguien que esté aburrido en la presencia de Dios, o alguien que sale de un encuentro con el Dios viviente y dice que fue irrelevante.

No hay un encuentro que pueda tener un ser humano que sea más relevante para la vida diaria que encontrarse con el Dios viviente. Si la gente está aburrida en la iglesia el domingo en la mañana, lo que me dice es que, de alguna manera, la presencia de Dios, el carácter de Dios, el Dios tal como es, no se ha manifestado allí.

Una mujer se me acercó un día. Ella estaba amargada y enojada, y estaba enojada con su pastor. Y le pregunté, ¿Cuál es el problema? Ella me dijo que estaba enojada con su pastor. Le pregunté por qué. Ella dijo porque tenía la convicción de que él, de forma sistemática, hacer todo lo que está en su poder para esconder el carácter de Dios de ellos el domingo en la mañana. El pastor está tan temeroso de que podría ofender a alguien, de que a alguien no le guste oír que Dios es santo, que es soberano o que Dios es capaz de airarse, que él nunca habla de eso. Él ha desarmado a Dios. Le ha quitado los dientes a Él, le quitó las garras y dientes. Le ha quitado todo lo que podría causar temor.

Y así ese Dios ahora se ha convertido en algo inocuo; por eso estamos muertos de aburrimiento. Uno no fue creado para aburrirse con la gloria de Dios. Tienes que estar espiritualmente muerto para aburrirte con la gloria de Dios, porque la gloria de Dios llena la tierra. ¿Cuándo fue la última vez que la notaste?

 

CORAM DEO

En nuestro pensamiento Coram Deo para este día quisiera que pensemos en la siguiente pregunta, ¿Cuán práctico es el pragmatismo? ¿Cuán práctico es realmente ir por la vida estando muy preocupado con las cosas del momento que nunca nos detenemos para penetrar la superficie? Cuando entendemos que solo bajo la superficie hay un millar de puntos de luz—no de luz política, no luz social, sino la luz de la radiante gloria de Dios.

No hay nada más práctico, nada que cambie más nuestra práctica de forma radical que estar cara a cara con la gloria del Dios santo. La evidencia de ello está a nuestro alrededor. Si no lo has visto, quizá has estado con los ojos cubiertos. Y es tiempo de quitar el velo y abrir los ojos al episodio glorioso de la gloria de Dios que está en todo tu derredor.

Renovando Tu Mente es un ministerio de alcance en español de Ligonier Ministries, una organización internacional de enseñanza y discipulado cristiano fundada en 1971 por el Dr. R.C. Sproul.

Dios usa Su Palabra para cambiar vidas. En Romanos 12:2, Pablo dice a los cristianos, “transformaos por medio de la renovación de vuestra mente”. Nuestro objetivo es presentar fielmente la verdad de las Escrituras, ayudando a las personas a saber lo que creen, por qué lo creen, cómo vivirlo, y cómo compartirlo.

Dios llama a Su pueblo a ser transformado por la renovación de su mente. Para ayudar con esto, Renovando Tu Mente transmite una enseñanza semanal que expone las glorias de Dios reveladas en la Biblia en el contexto de la cultura, la filosofía, la apologética, la ética y la historia de la Iglesia. Queremos ser como un puente sobre la brecha entre la escuela dominical y el seminario —equipando a los oyentes para la vida cristiana.

http://www.ligonier.es

Enviados a rescatar – 1/2

Aviva Nuestros Corazones

El ministerio de los ángeles en la vida de los creyentes

Enviados a rescatar – 1/2

Nancy Leigh DeMoss

Nancy Leigh DeMoss: Déjenme contarles de una mujer llamada Imelda. Un día, ella hizo una búsqueda en Internet sobre el control de la lengua. Eso la llevó a AvivaNuestrosCorazones.com donde comenzó a devorar los artículos y las transcripciones diarias.

Imelda: Yo estaba buscando mensajes prácticos sobre la lengua. Busqué en Internet y me encontré con la página web de Nancy.

Nancy: Es realmente difícil enviar los recursos a Imelda. Esto es porque ella vive en los Emiratos Árabes Unidos. En caso de que no estés seguro de dónde se encuentra, eso está en el Medio Oriente. Así que Imelda descarga el audio del programa de Aviva Nuestros Corazones cada día y hace copias en CD para las mujeres de su iglesia. Imelda se presentó en una de las conferencias de True Woman en el 2010, haciendo el viaje largo desde el Medio Oriente. Cuando nos reunimos en esa conferencia, me entregó unas fotos de un grupo de mujeres de su iglesia en los Emiratos Árabes Unidos. Ella ha formado un grupo de 60 mujeres, un grupo que ellas han llamado la Hermandad de la Feminidad Verdadera.

Tu donación permite que Aviva Nuestros Corazones esté disponible en Internet en sitios como los Emiratos Árabes Unidos y en gran parte del resto del mundo.

Imelda: Estoy agradecida de que otras estén escuchando, porque quiero que experimenten los cambios que Dios trajo a mí vida a través de los mensajes de Nancy.

Nancy: Eso es solo una pequeña ilustración de la multiplicación que ocurre en todo el mundo cuando las mujeres escuchan Aviva Nuestros Corazones y lo comparten con otras en su esfera de influencia.

Leslie Basham: Al entrar en una tienda de regalos de hoy, uno pensaría que el propósito de los ángeles es la venta de calendarios, placas y baratijas. ¿Cuál es el verdadero propósito de los ángeles? Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Los ángeles tienen una función principal, una ocupación, un llamado eterno, que es servir a Dios y hacer Su voluntad.

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Todos sabemos que los ángeles juegan un papel destacado en la historia de la Navidad. Pero, ¿te has percatado de que los ángeles juegan un papel importante en otros relatos bíblicos también?

Nancy va a ayudarte a entender lo que dice la Escritura acerca de estos seres misteriosos en una serie llamada El ministerio de los ángeles en la vida de los creyentes.

Nancy: Cuando miras alrededor hoy, vemos que hay un enorme interés en el tema de los ángeles. Entras en una librería y encuentras libros acerca de los ángeles,  poesía sobre los ángeles o historias de supuestos o reales encuentros con los ángeles.

Tenemos programas de televisión que destacan a los ángeles. Entras en una tienda de regalos y verás imágenes y estatuillas y joyas y tarjetas y  a los ángeles por todas partes.

Creo que sabes que mucho de lo que escuchamos acerca de los ángeles hoy en día simplemente no es verdad. Y ¿cómo sabemos si es verdad o no? Pasamos toda esta información por el filtro de las Escrituras, a través de la red de la Palabra de Dios, y evaluamos la información por lo que leemos en la Palabra de Dios.

Pero el hecho de que la gente esté diciendo hoy un montón de cosas acerca de los ángeles, todas producto de su imaginación, no nos debe llevar a pasar por alto lo que es cierto acerca de los ángeles;  lo que la Escritura nos revela sobre este tema tan importante.

Existen aproximadamente 300 referencias sobre los ángeles en las Escrituras, mucho más, por cierto, que sobre Satanás y los demonios.

Como quizás ya sabes, la palabra ángel significa “mensajero”. Los ángeles son mensajeros de Dios. Ellos son seres creados. Es por eso que no deben ser adorados. Solo el Creador ha de ser adorado. Ellos son inmortales. Pero ellos no son eternos, porque tienen un punto de partida. Dios los creó, pero son inmortales. Ellos viven para siempre.

Quizás te preguntes ¿cuántos ángeles hay? No lo sabemos. Pero sí sabemos que hay un gran número de ángeles. Apocalipsis, capítulo 5 habla de miles y miles de ángeles. Puedes hacer la multiplicación y saber que hay un montón de ellos (ver versículo 11). En Hebreos, capítulo 12 se nos dice que hay ángeles innumerables, más de los que podríamos contar (ver versículo 22).

Y como hemos dicho, los ángeles no deben ser adorados. No debemos dirigirnos a ellos en oración. Ellos son siervos de Dios que cuidan de Sus asuntos en el mundo. Los ángeles tienen una función principal, una ocupación, un llamado eterno, y es servir a Dios y hacer Su voluntad.

Me encanta ese pasaje en el Salmo 103, donde se llama a toda la creación a bendecir al Señor, pero al final de ese pasaje, el salmista dice,

“Bendecid al SEÑOR, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su mandatos obedeciendo la voz de su palabra. Bendecid al SEÑOR, vosotros todos sus ejércitos,  que le servís haciendo su voluntad.” (vv. 20-21).

En ese texto podemos ver que los ángeles son criaturas poderosas. Son poderosos, no tan poderosos como Dios, de ninguna manera, pero sí hacen Su voluntad. Obedecen Su Palabra, y hacen Su voluntad. Ellos son siervos obedientes de Dios, y existen para agradarle a Él.

Ahora, como sabes, la Escritura dice que Dios nos creó para ese mismo fin. Fuimos creados para Su beneplácito. Apocalipsis, capítulo 4, el versículo dice 11 dice que Dios nos ha creado para que le sirvamos, para que le demos placer. Mientras estudiaba este asunto de los ángeles, me preguntaba. ¿Qué tal estoy cumpliendo con mi llamado?

Sabemos que los ángeles hacen lo que fueron creados para hacer. Ellos fueron creados para servir a Dios y para darle placer, y eso es exactamente lo que ellos hacen. Pero la pregunta es: ¿Estoy yo cumpliendo con el propósito para el cual fui creada? ¿Estás cumpliendo tú con el propósito para el cual fuiste creada; el de servir a Dios y agradarle?

Cuando oramos el Padre Nuestro, la oración que el Señor enseñó a sus discípulos a orar decimos: “Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.” (Mateo 6:10), en un sentido lo que  realmente estamos orando es poder hacer aquí en la tierra lo que los ángeles hacen en el cielo. ¿Qué hacen los ángeles en el cielo? Ellos adoran a Dios, le bendicen, le sirven, y le obedecen.

Estamos orando: “Señor, ayúdanos a ser tan fieles en el cumplimiento de nuestro llamado aquí en la tierra, como los ángeles lo son en el cielo”. Cuando y hacemos esta oración, estamos expresando nuestro deseo, nuestra intención, de obedecer a Dios, de adorarle, como sus santos ángeles en el cielo.

Los ángeles cumplen su función en la creación, su función de servir a Dios y hacer Su voluntad, de tres maneras primordiales.  Al estudiar las Escrituras, la mayor parte de los ángeles caen en una o más de estas categorías.

(1) Ellos cumplen su propósito en la creación a través de la adoración y la alabanza a Dios en el cielo.

¿Recuerdas ese pasaje maravilloso en  Apocalipsis, capítulos 4 y 5 donde se nos permite dar un vistazo al trono en los cielos? (4:8; 5:12-13). Escuchamos  estos a ángeles que están alrededor del trono de Dios —de día y de noche— y claman: “¡Santo, santo, santo, Señor Dios Todopoderoso”! (4:8; 5:12-13).

Adoran a Dios por Su grandeza, por Su poder, Su esplendor, Su majestad, por Su plan de redención. Adoran a Dios en el cielo.

El profeta Isaías vio esta misma visión en el cielo en Isaías capítulo 6, cuando se le permitió ver dentro cielo un trono. Allí vio a los serafines, una clase particular de ángeles, cuya ocupación a tiempo completo era adorar y alabar y bendecir al Señor. Ellos sirven a Dios y le agradan por medio de la alabanza y de las bendiciones.

(2) En segundo lugar también encontramos a lo largo de la Escritura, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, que los ángeles están involucrados en ayudar a Dios a ejecutar sus juicios, aquí en la tierra.

Esto ha sido cierto en el pasado y será cierto al final de los tiempos en esta tierra, cuando Dios mande a sus ángeles. Puedes leer sobre esto en el libro de Apocalipsis cuando habla de cómo se llevará a cabo el juicio de Dios. Muchas veces son los ángeles los que vemos ejecutando los juicios de Dios sobre la tierra.

Y luego hay una tercera forma en que los ángeles cumplen su propósito en la creación, y es donde quiero que nos centremos en estas próximas sesiones.

(3) Los ángeles son mensajeros de Dios, enviados por Dios para ministrar a los creyentes aquí en la tierra.

De manera que ellos adoran y alaban a Dios en el cielo. Ellos ejecutan Sus juicios sobre la tierra cuando Él les ordena hacerlo —lo llevan a cabo y lo cumplen. Y luego también Dios envía a sus ángeles a ministrar a los hijos de Dios; a servir a los creyentes aquí en la tierra.

Quiero que veamos varias formas específicas en que los ángeles están involucrados en las vidas de los creyentes. Creo que esto te animará —tal y como me ha animado a mí, al darme cuenta de que estos mensajeros invisibles de Dios participan diaria y activamente en mi vida y en la tuya, si eres una  hija de Dios.

Cuando nos arrepentimos, la Escritura dice que los ángeles se regocijan.

Recuerda el pasaje de Lucas capítulo 15, cuando Jesús estaba contando algunas historias acerca de personas que habían perdido cosas que eran muy importantes para ellos. Luego encontraron lo que se les había perdido, lo que habían buscado con tanta diligencia. Volvieron a su casa y se regocijaron, y llamaron a sus amigos y a sus vecinos para regocijarse con ellos.

Y Jesús dijo en Lucas capítulo 15, versículo 10, ” De la misma manera, os digo, hay gozo en la presencia de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.”  Cuando un pecador se arrepiente, los ángeles hacen una fiesta. Celebran. Cada vez que un pecador se arrepiente en la tierra, se llenan de emoción porque Dios es exaltado, a Quien ellos adoran y aman, y Su voluntad se está haciendo aquí en la tierra como se hace en el cielo.

Ahora bien, existe un momento de arrepentimiento que tiene lugar en el momento de la conversión, pero también después de la conversión, Dios quiere que continuemos arrepintiéndonos. Ese es el Espíritu Santo dentro de nosotros que nos convence de que hemos pecado contra Dios. Deberíamos tener un estilo de vida de arrepentimiento ante Dios mientras Él va revelando algunos asuntos y necesidades en nuestras vidas. Y cuando nos arrepentimos, creo que cada vez que nos arrepentimos, los ángeles se regocijan.

Al meditar sobre el tema de los ángeles regocijándose cuando nos arrepentimos, me hice la siguiente pregunta: si los ángeles se regocijan cuando nos arrepentimos, ¿será posible que también se contristen cuando nuestros corazones se endurecen y nos negamos a arrepentirnos?

Nosotros sabemos que Dios se lamenta. Sabemos que el Espíritu Santo se contrista. No sé. La Escritura no nos dice si los ángeles se apenan o no, pero al ver cómo aman y adoran al Señor Jesús, me parece que bien podrían estar tristes cuando rechazamos el derecho que Él tiene de gobernar sobre nuestras vidas.

Así que al meditar sobre este asunto de que los ángeles se regocijan cuando los pecadores se arrepienten: ¿Estamos dándoles a los ángeles motivo de celebración, o estamos causándoles dolor debido a la falta de arrepentimiento de nuestros corazones?

Entonces yo también me pregunto: ¿Me emociono tanto como los ángeles cuando veo a los pecadores arrepentidos? ¿Tengo ese tipo de alegría y de celebración en mi corazón cuando veo a los pecadores llegando a conocer a Jesús, viendo a las personas arreglar sus cuentas con Dios? Este es un tema de gran regocijo para ellos, y es una de las formas en las cuales los ángeles están involucrados en nuestras vidas como creyentes.

Hay otra manera en que los ángeles nos ministran a nosotros como creyentes. La Escritura enseña que los ángeles acampan alrededor de nosotros. El Salmo 34 el versículo 7 dice que: “El ángel del SEÑOR acampa alrededor de los que le temen, y los rescata.”  Cuando pienso en la palabra acampar, estoy imaginando una barrera, un cerco de protección.

Posiblemente puedes recordar el pasaje de 2da de Reyes el capítulo 6, cuando en medio de la noche, el rey de Siria envió un ejército con caballos y carros para rodear la ciudad donde vivía el profeta Eliseo. Sus instrucciones fueron capturar a Eliseo y llevarlo de regreso al rey.

Cuando llegó la mañana, el siervo de Eliseo salió y vio a este gran ejército y comprensiblemente, él estaba aterrorizado.” Él le dijo a Eliseo: “¿Qué debemos hacer?”

El profeta le dijo a su siervo: “No tengas miedo. Los que están con nosotros son más que los que están con ellos. “Y oró Eliseo y dijo: Dios, por favor abre los ojos de mi siervo para que vea” (Cf. versículos 15-17).

El siervo no era ciego, Él podía ver, pero solo podía ver con sus ojos naturales. Solo podía ver lo visible, lo físico, la realidad de ese ejército alrededor de ellos.

Lo que Eliseo estaba orando era: “Señor, abre sus ojos espirituales para que pueda tener una visión de lo que ha estado allí todo el tiempo, pero que no podía ver con su vista natural. Permítele ver la realidad invisible que nos rodea.” Cuando el Señor abrió los ojos al siervo, miró y vio que las colinas estaban llenas de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo”.

Ves, el enemigo que había rodeado la ciudad no podía llegar hasta Eliseo. Aunque no parecía haber un obstáculo en su camino, si había un gran obstáculo que les impedía pasar. Eliseo fue rodeado por los ángeles de Dios, que formaron una barrera protectora a su alrededor.

Tenemos la tendencia de mirar la realidad visible que nos rodea, a la gente airada, la gente hostil, la gente con problemas, el vecindario peligroso donde tal vez vivimos, y nos preocupamos por algo que pudiera sucederle a nuestros hijos. A la luz de las realidades visibles es fácil ver que hay gente peligrosa alrededor; hay circunstancias peligrosas. Es fácil sentir miedo y ansiedad y empezamos a preocuparnos e inquietarnos porque tenemos nuestra mirada en las cosas que podemos ver.  En las realidades visibles.

Pero si solo nos detuviéramos para darnos cuenta de cuán cerca están Sus ángeles que nos ministran, y de cómo acampan a nuestro alrededor y en torno a nuestros seres queridos, si son creyentes, entonces nunca daríamos cabida al temor.

Piensa en tus hijos, cuando los lanzas al mundo. No hay manera de que puedas estar con ellos en todas partes. Incluso si estás con ellos en todas partes, no  les puedes proteger de toda la maldad de este mundo.

Pero si tus hijos tienen fe en Cristo, Dios protege a esos niños, enviándoles Sus ángeles para que vengan y acampen alrededor de ellos.

Nunca tendríamos miedo, y enfrentaríamos todas las circunstancias de nuestra vida con paz y con fe, si nos detuviésemos y recordáramos que hay una gran multitud de ángeles invisibles que nos rodean.

Ves, el enemigo es muy real, pero no puede llegar a nosotros sin pasar por medio de un ejército de ángeles que acampan alrededor de nosotros. La única manera de conseguir pasar por medio de este ejército es si Dios les da permiso. Eso significa que podemos confiar. No tenemos que temer porque los ángeles acampan a nuestro alrededor.

Hay otra manera como los ángeles ministran a los creyentes y está relacionada a lo anterior. Esto es: y esto es que los ángeles nos protegen del mal. En el libro del Génesis, Jacob al final de su vida habla de “el ángel que me ha rescatado de todo mal” (48:16). Él mira hacia atrás a su vida, y él está consciente de que Dios ha enviado a un ángel para librarlo de todo mal.

El Salmo 91 nos habla de estos ángeles que nos protegen. La Escritura dice en ese pasaje: “Pues Él dará órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos. En sus manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.” (Versículos 11-12). Ellos nos protegen, nos levantan en momentos de daño o de peligro.

En Isaías en el capítulo 63 nos dice que “en todas sus aflicciones [las aflicciones de los Hijos de Israel], Dios fue afligido” (versículo 9). Dios se preocupaba de ellos.  Sentía su dolor, y ¿qué hizo? Él envió el ángel de Su presencia para salvarlos, para liberarlos, para protegerlos de cualquier mal.

Ahora, permítanme sugerir otra manera en la que los ángeles nos ministran a nosotros. Y de nuevo, algunas de estas actividades están estrechamente relacionadas. Los ángeles son enviados no solo para protegernos del mal, sino también para rescatarnos de situaciones imposibles.

Tenemos una serie de ilustraciones de esto a través de las Escrituras, cuando Dios envió a sus ángeles para rescatar a su pueblo de situaciones imposibles. Dos de estos incidentes tienen lugar en la vida de la iglesia primitiva en el libro de los Hechos.

En Hechos capítulo 5 recordarás que los apóstoles fueron arrestados por la predicación del Evangelio, y fueron arrojados a la cárcel. Esa fue una situación imposible. Estaban atados, fueron encarcelados, no podían salir de esa circunstancia.

La Escritura dice que “durante la noche un ángel del Señor abrió las puertas de la cárcel y los sacó” (versículo 19). ¿Cómo abrió el ángel las puertas? No lo sé. Ellos son servidores poderosos de Dios. No tienen tanto poder como Dios, sino más poder que nosotros sobre las fuerzas naturales.

“Pero un ángel del Señor, durante la noche, abrió las puertas de la cárcel, y sacándolos, dijo: Id, y puestos de pie en el templo, hablad al pueblo todo el mensaje de esta Vida. “(Versículo 20). Dios envió a un ángel para rescatar a sus apóstoles de aquella situación imposible.

Ahora, unos capítulos más adelante llegamos a Hechos, capítulo 12. Una situación similar, pero se nos dan más detalles en relación con este pasaje. El rey Herodes arrestó al apóstol Pedro, y lo puso en la cárcel. La noche antes de su juicio. . .  Ahora piensa en el tiempo preciso en el que Dios intervino, lo sabio que es Dios en conocer cuándo exactamente debe enviar a Sus ángeles.

La Escritura habla de la noche antes de su juicio: “… Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas; y unos guardias delante de la puerta custodiaban la cárcel”. (v. 6) No había ninguna manera —aparte de una intervención divina—  en que Pedro pudiera salir de esa situación.

Entonces dice la Escritura en Hechos, capítulo 12, “Y  he aquí, se le apareció un ángel del Señor, y una luz brilló en la celda; y el ángel tocó a Pedro en el costado, y lo despertó diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas cayeron de sus manos.  Y el ángel le dijo: Vístete y ponte las sandalias. Y así lo hizo. Y le dijo* el ángel: Envuélvete en tu manto y sígueme”. (vv. 7-8).

El pasaje continúa diciendo que Pedro no tenía idea de lo que realmente estaba sucediendo. Ya te podrás imaginar —quizás un poco aturdido por haberse despertado de su sueño en ese momento. Pensó que estaba viendo una visión. La Escritura dice que “Cuando habían pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que conduce a la ciudad, la cual se les abrió por sí sola; y salieron y siguieron por una calle, y enseguida el ángel se apartó de él”.(Versículo 10).

Entonces la Escritura dice, “Cuando Pedro volvió en sí, dijo: Ahora sé en verdad que el Señor ha enviado a su ángel, y me ha rescatado de la mano de Herodes y de todo lo que esperaba el pueblo de los judíos.” (Versículo 11). Pedro reconoció que esto era obra de Dios y que un ángel había sido el instrumento de Dios para llevar a cabo el rescate.

Ahora bien, déjenme decir esto: Los ángeles no siempre rescatan a los hijos de Dios. No nos rescatan de todo problema o de toda situación difícil. Recuerda que, ellos son siervos de Dios, y solo pueden hacer lo que Dios les manda a hacer. No pueden salir corriendo por su cuenta y hacer su propia voluntad. Existen para hacer la voluntad de Dios.

Pienso, por ejemplo, en ese oscuro momento en la cruz cuando el Hijo de Dios estaba muriendo por los pecados del mundo. Solo puedo imaginar, aunque no se nos dice en la Escritura, que los ángeles anhelaban venir a rescatar a Jesús de la cruz, pero Dios les prohibió intervenir. No era el momento de Dios. No era el tiempo de Dios.

Sí, Jesús pudo haber sido rescatado. Pero si Él se hubiese rescatado a sí mismo, o si los ángeles lo hubiesen rescatado antes de tiempo, nunca podríamos haber sido rescatadas de nuestros pecados. Así que Dios permitió que Su Hijo pasara a través de todo ese proceso en la cruz, sin permitir que los ángeles intervinieran.

No mucho tiempo después de esto los primeros cristianos comenzaron a experimentar persecución por predicar el Evangelio. Creo que durante todo ese tiempo los ángeles estaban observando, con deseos de correr a rescatarlos, como un ejército de liberación.

En ocasiones Dios sí los envió a intervenir, para detener las bocas de los leones, para rescatar a sus siervos de algunas de esas situaciones imposibles. Pero en otras ocasiones, por razones que solo Dios conoce, no se les permitió hacerlo. Ellos no tienen la libertad de liberar a quien ellos quieran; solo pueden rescatar cuando Dios les ordena hacerlo.

Entonces te preguntas: “¿Enviará Dios un ángel para rescatarme en medio de mi situación imposible?” Tal vez sí, tal vez no. Sabes, es el misterio de Dios. Tenemos que aprender a estar contentas con este misterio y decir: “Señor, si quieres en este momento sacarme de esta situación, yo sé que puedes, y yo sé que lo harás. Y podrás utilizar los ángeles como Tus instrumentos para ayudar con la liberación. Pero si no lo haces, entonces yo sé que tienes propósitos que son mayores que mi comodidad y mi liberación inmediatas. ”

¿Puedes confiar en la decisión que Dios tomará? Di: “Señor, lo dejo en Tus manos.” Y cuando venga el rescate, recuerda mirar hacia arriba y darle gracias a Dios y saber que Él bien pudo haber enviado un ángel, para llevar a cabo ese rescate.

Leslie: El propósito de los ángeles no es inspirar las decoraciones de Navidad. Los ángeles podrían estar protegiéndonos en el día de Navidad de forma que ni siquiera conocemos. Si te perdiste algo del programa de hoy, puedes escucharlo visitando AvivaNuestrosCorazones.com

¿Quién te anima cuando estás deprimida? Es probable que tengas amigas o compañeras de trabajo que te animen de vez en cuando. ¿Sabes que los ángeles nos animan también?  Aprende lo que dice la Biblia acerca de esto, en nuestro próximo programa. Regresa, por favor, regresa con nosotros.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Voz adicional: Imelda, en la voz de Daiana Martínez.

Gregarios de Lujo, Marcos Vidal, Pescador ℗ 2001 Nuva Music.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

El exterminio de la verdad

DÍA 14

Salmo 12

Dosis: Honestidad

El exterminio de la verdad

“Sálvanos, SEÑOR, que ya no hay gente fiel; ya no queda gente sincera en este mundo. No hacen sino mentirse unos a otros; sus labios lisonjeros hablan con doblez.” (Salmo 12:1–2) (NVI)

Esta es una oración sentida de una persona preocupada por la maldad. El salmista es sensible frente a la deshonestidad y las injusticias de la sociedad. Llega a decir “se acabaron los piadosos y desaparecieron los fieles.” Como si hubieran sido exterminados. ¿Crees que es posible que se acabe la piedad y la bondad? ¿Podemos ser influenciados hasta tal punto? El salmista está diciendo que la crisis social puede afectar significativamente la virtud y la piedad de la humanidad.

El origen de esta crisis es la mentira. Un pecado tan común y generalizado que se tilda de “normal”. El salmista avanza en su crítica y desconcierto, condenando la hipocresía, la adulación y la jactancia de los labios mentirosos. Hoy en día la mentira ha tomado formas asombrosas. Hace poco una mujer me contó que intencionalmente ella ponía mensajes de doble sentido en el muro de su face book, con el fin de confundir a las personas y divertirse un poco con los comentarios que generaba. ¡Y le creían sus mentiras! La mentira es usada para fines egoístas, está en labios de nuestros gobernantes. La semana pasada la Comisión de ética de nuestro país informó de una gran cantidad de expedientes de nuestros congresistas con documentación falsa. La mentira está en el seno de nuestro hogar, cuando pasamos por alto lo que calificamos de insignificante en la conducta deshonesta de nuestros hijos.

Frente a este funesto cuadro, el salmista implora la ayuda divina y clama por la intervención del Señor y éste le responde: “Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré dice Jehová; pondré a salvo al que por ello suspira.” Dios dice que se manifestará de forma extraordinaria, que no pasará por alto la maldad y que los que gimen serán escuchados. Esto nos da la confianza que Dios quiere y puede salvar a gente que ha sufrido a causa de pecados de la lengua: vejaciones, acusaciones falsas, heridas, y han sido víctimas de injusticias. ¿Conoces a alguien en esta situación? ¡Léele este salmo!

En contraste con la lengua mentirosa, el salmista describe la pureza de la Palabra divina: “Las palabras de Jehová son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces.”

Oración: Señor líbrame de la mentira, limpia mi corazón y mis labios. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 29). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

El corazón, lo que ocupa el primer lugar en sus afectos 

Mujer Para la Gloria de Dios

El corazón, lo que ocupa el primer lugar en sus afectos

02/08/2014

Radio Eternidad es una Emisora de Sana Doctrina, que Busca impactar el mundo a través del Evangelio.

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Aves migratorias

Lunes 2 Septiembre

La cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida.

Jeremías 8:7

¿Quién enseñó al Espíritu del Señor… o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?

Isaías 40:13-14

Aves migratorias

¡Qué agitación en el mundo de las golondrinas este fin del verano en Europa! Reunidas en las redes eléctricas, se preparan para un gran viaje: su destino es África, donde encontrarán insectos voladores en abundancia, para alimentarse. Pero, ¡qué reto para esas aves tan livianas recorrer a veces hasta 10.000 kilómetros! ¿Y quién les dará la señal de partida? «El desencadenamiento de la migración responde a mecanismos complejos que todavía no han sido aclarados». Tal es la constatación de los observadores, a pesar de que sus técnicas están en continuo progreso. La pregunta sigue, pues, sin respuesta.

En la Biblia Dios interpeló a Job mediante una pregunta similar (Job 39:26): “¿Vuela el gavilán (otra ave migratoria) por tu sabiduría, y extiende hacia el sur sus alas?” (cuando llega el momento de migrar).

En ese momento Job estaba sumergido en una gran angustia y había hecho multitud de preguntas a Dios. Sin responderle directamente, Dios llamó su atención sobre algunas particularidades admirables del reino animal (Job 39). Le hizo «sentir» Su poder, Su soberanía; le mostró los cuidados del Dios Creador hacia sus criaturas. Job se inclinó y humildemente reconoció sus propios límites: “Yo soy vil” (Job 40:4).

Aún hoy, hombres y mujeres buscan pruebas de la existencia de Dios. La naturaleza, con todos los misterios y las maravillas que contiene, es una respuesta contundente para el que quiere entender.

2 Crónicas 18 – 1 Corintios 10 – Salmo 103:1-5 – Proverbios 22:16

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