La Necesidad de Servir

Iglesia Evangélica Unida

La Necesidad de Servir

Samuel Perez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

http://www.unidavigo.es

La bondad del poder de Dios

6 de septiembre

La bondad del poder de Dios

Jehová es tardo para la ira y grande en poder.

Nahum 1:3

El poder de Dios, uno de sus atributos principales, se muestra a menudo para nuestro bien. Nos apoya en nuestros problemas y fortalece nuestra vida espiritual. Casi al fin de su vida, Moisés le dijo al pueblo de Dios: “El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos” (Dt. 33:27).

En sus palabras de despedida a los discípulos, antes de su ascensión, Jesús prometió: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).

Sean favorables o desfavorables nuestras circunstancias externas, estas y otras promesas divinas acerca del poder de Dios están allí para que las reclamemos.

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

2/6 – ¿CÓMO ESTAR ABSOLUTAMENTE SEGURO?

El Amor que Vale

Ponga primero lo primero

2/6 – ¿CÓMO ESTAR ABSOLUTAMENTE SEGURO?

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

https://www.youtube.com/channel/UCZzYpoVHFyZ3GKddF9YGZ1A

Episodio 1 – ¿Qué es el Reino de Dios?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

¿Qué es el Reino de Dios?

Episodio 1

“El reino” es un gran tema para Jesús. En la traducción ESV(English Standard Version)la palabra “reino” se menciona 126 veces en los evangelios. Pero luego,reinosolo se menciona 34 veces en el resto del Nuevo Testamento, lo que motivaa Christopher del Reino Unido a escribirnos“¡Hola, Pastor John! Muchas gracias por su excelente podcast APJ. ¡Estoy maravillado de todo el esfuerzo que usted pone en contestar preguntas complejas y difíciles a total desconocidos, como yo! Mi pregunta para usted es la siguienteEl evangelio de Mateo está lleno de 55 referenciassobre el “reino” venidero. Pero desde el libro deHechos y en las epístolas, parece que hay muy poca mención de “el reino”. Entonces, ¿qué es este “reino de Dios”? ¿Es la iglesia o algo más grande?”.

Escucho dos preguntas cruciales: (1) ¿Qué es el reino de Dios? (2) ¿Por qué el reino Dios tiene mucha prominencia o mucho más enfoque explícito en las enseñanzas de Jesús, peromucho menos prominencia o mucho menos enfoque explícito en las cartasdel Nuevo Testamento? Permítanme hablar un pocosobre cada una de esas preguntas. 

Gobierno y Reinado

Creo que lo más importante que puedo decir sobre el reino de Dios que ayudaría a las personas a entender todos los usos de esta frase es que el significado básico de la palabra reinoen la Biblia esreinado de DiosREINADO, no reino [o imperio] ogente. El reinadocrea un reino [o imperio], el reinadocreaun pueblo, pero el reinadode Dios no es sinónimo de su reino [o imperio] o su gente.

Por ejemplo, consideremos elSalmo 103:19“Jehová estableció en los cielos su trono,Y su reino domina sobre todos.(RVR60). Puede escuchar el significado básico de la palabra reino como gobernar. No significa que su reino gobiernasobre su territorio o imperio; significa que el reinado o la autoridadde Dios gobierna todas las cosas.

Él se sienta como rey en su trono del universo, y su autoridadreal –su reino y su reinado – gobierna todas las cosas. El significado básico de la palabra reino en la Biblia es “la autoridadrealde Dios” —su reinado, su acción, su señorío, su gobierno soberano.

Salvar a los pecadores

 Dado que el propósito de Dios para el mundo es salvar a un pueblo para sí mismo y renovarel mundopara dichopueblo, su gobiernorealimplica unactividadde salvación y redención en su nombre. Es por esto que la venidadel reino en el Nuevo Testamento se le llamabuenas nuevas”.

 En y a través de Jesús, Dios, el rey, viene de una manera– una nueva manera –al mundo para establecer su gobiernode salvación. Primero, en los corazones de su pueblo y en sus relaciones, triunfando sobre el pecado, Satanás y la muerte. Luego, mediante el ejercicio de su reinado, reuniendo un pueblo para sí mismo en congregaciones que viven como ciudadanos de una nueva alianzadel reino– no de este mundo. Luego, Cristo viene por segunda vez y completa el reinado estableciendo cielosnuevos y tierra nueva.

 Ya, pero aun no

 La imagen que se obtiene acerca del reino en los Evangelios según lo revelan las enseñanzas de Jesús,es que éste es ambos: presente y todavía futuro. De hecho, esto es lo que Él quiso decircuando dijo[Mr 4:11que el misterio del reinode Dios”está aquí: presencia sin consumación.

 Por ejemplo, puedes escuchar la dimensión futura del reino en el Padre Nuestro: “Venga tu reino” (Mateo 6:10). Debemos orareso todos los días. Trae el reino, Señor. No esaquí como queremos que esté. Trae tu reino. Trae tu reinadopor completo en la vida de las personas, en mi vida, en el mundo.

 En Lucas 19:11, Jesús procedió a contar una parábola porque estaba cerca de Jerusalén, pero la gente supuso que el reino de Dios debía aparecer de inmediato. Pero Jesús sabía que no iba a venir de inmediato. El reino de Dios no aparecerá de inmediato, y sin embargo, repetidamente, Jesús dice: “El reino está cerca. Arrepentíos, porque el reino de Dios está cerca.

 De hecho, él es más explícito en Lucas 11:20: “Pero si yo por el dedo de Dios echo fuera los demonios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros.”. Aún más explícitoLucas 17:21 dice “He aquí, el reino de Dios entrevosotros está.”.

 ¿Cómo puede el reino de Dios todavía no estar presente y ya estar presente? Él dice: “Ora por ello. Está viniendo. Todavía no está aquí. No va a serdeinmediato y, sin embargo, ya está presente entre ustedes, sobre ustedesestá cerca.”¿Cómo puede él decir todo eso?

 La respuesta es,que el reino de Dios,es el reinado de Diossu acción soberana en el mundo para redimir y liberar a un pueblo y luego, en un futuro, terminarlo[completar la obra]y renovar completamente a su pueblo y al universo.

 Cambiando el trono por una cruz

 Si preguntamos por qué el término “reino de Dios” o “reino de los cielos” es prominente y explícito en las enseñanzas de Jesús, pero mucho menos en las epístolas (lo cual es cierto), ¿qué debemos decir?

 Mi sugerencia es esta: Por un lado, durante la vida de Jesús, él caminaba sobre una línea muy fina entre darse a conocer como el Hijo de Dios y la presencia real del rey mismo;por el otro lado, entre guardarsede ser tomadoser hecho rey terrenal(como querían hacer en Juan 6).

 Estaban listos para venir y hacerle rey. Recuerda que Jesús repetidamente le dijo a la gente que no les contara a otros lo que habían visto (Mateo 17:9Marcos 7:36). Así les decía para no suscitarun malentendido generalizado acerca de la naturaleza de su reinadoque provocaraentre la gente una revuelta política paraarrastrarlo al trono como en Juan 6.

 No, él vino a ser crucificado. Por eso vino. Él vino a morir, no para ser puesto en un trono todavía. Él solo sería rey por medio de la crucifixión y la resurrección. Los discípulos apenas podían comprender eso.

 El Resucitado es el Señor

 Después de la resurrección, se podía ver con mucha claridad lo que los discípulos no pudieron comprender durante su vidacon ÉlEsto es,queel reino de Dios se revelaría gloriosamente en un rey crucificado y resucitado. Por lo tanto, el cambio que ocurreenninguna manera disminuye la importancia de lo que se enseñó sobre el reino durante la vida de Jesús. Pero sí cambiaAhora pone unénfasis abrumador en el rey mismo como el Señor crucificado y resucitado del universo.

 Estenuevo énfasis, que es más explícito en las epístolas, declara: “Jesús es el Señor”. De hecho, si me hubieras presionado, diría que “ha llegado a vosotros el reino de Dios” es casi sinónimo de“Jesús es el Señor”. O dicho de otra manera, “Jesús es el Señor” es casi sinónimo en las epístolas con el reino – el reinado– “el reyha llegado a vosotros”.

 No es solo que él ha llegado,sino quevendrá. Creo que probablemente hacemosbien hoy en tener esto en mentecada vez que destaquemos el reino de Dios. Asegurémonos de que nuestra enseñanza en las iglesias y en el mundo tenga como distintivola aplicación apostólica del reinado de Jesús. Es el señorío de Cristo crucificado y resucitado quien debe recibir el énfasis hoy.

¿Quién es este Jesús?

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

¿Quién es este Jesús?

R.C.Sproul

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Continuando con nuestro estudio de la santidad de Dios, recordaremos que en nuestra sesión pasada estuvimos viendo las teorías que fueron expuestas en el siglo XIX por hombres como Karl Marx, Ludwig Feuerbach y Sigmund Freud, los cuales buscaban dar una explicación psicológica del origen de la religión, diciendo que la religión humana, en última instancia, está motivada por la profunda necesidad psicológica de auto-preservación; que por el miedo a la muerte, la enfermedad y a las fuerzas de la naturaleza, imploramos una religión atribuyendo personalidad a las tormentas, los tornados, los terremotos y cosas así, con la esperanza de encontrar algún modo de apaciguar a estas deidades que residen en esas fuerzas hostiles, de tal manera que podamos sobrevivir.

Vimos también el trauma que existe con respecto a la santidad; y dije que si inventáramos una religión por pura motivación sicológica para desviar los aspectos amenazantes de la naturaleza, probablemente no inventaríamos una religión que tuviera como núcleo un ser que es absolutamente santo, porque, como trataba de explicar, no hay nada más atemorizante que un Dios santo.

Ahora, hay episodios donde esta idea se observa muy claramente en las páginas de la Escritura. Me gustaría dirigir nuestra atención en esta sesión al evangelio según San Marcos, donde el evangelista nos relata la historia de un evento que tuvo lugar en el Mar de Galilea. Se encuentra en el capítulo 4 del evangelio de Marcos, empezando en el versículo 35. Dice así: “Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas.

Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?”

Creo que este es un relato extraordinario de un evento que tiene lugar en la vida de Jesús. En el mundo literario hay una grupo de lectores de novelas de crimen, misterio y suspenso que se burlan de la trivialidad de esas historias de misterio que empiezan con la expresión: “Era una noche oscura y tormentosa”. Me alegra que Marcos no empiece la sección de su evangelio con esa introducción, pero eso es básicamente lo que dice: “Fue cuando llegó la noche y hubo una tormenta que se levantó en el mar”; Ante eso, es perfectamente correcto decir que fue ‘una noche oscura y tormentosa’ cuando eso ocurrió, tal como se relata aquí en el evangelio.

Era de noche. Y en esa ocasión, el propósito de los discípulos de ir a sus botes, no fue para ir a pescar sino, simplemente, para sacar a Jesús de la presión y empujones de la gente y de la multitud que lo rodeaba; pasándolo al otro lado del lago de Galilea, el cual era bastante grande como para que se le llame el Mar de Galilea. Si alguna vez has estado en Palestina, quizá has tenido la oportunidad de navegar ese mar. Cuando estuve en Israel, tomamos un bote grande para cruzarlo y el guía turístico, en un punto, nos mencionó de esas tormentas repentinas y nos dijo que incluso con el equipo naval y las técnicas de navegación modernos, estas tormentas que aparecen de tiempo en tiempo, todavía pueden poner en peligro la vida. Esto tiene una razón. Si ves un mapa de Palestina y observas donde está ubicado el Mar de Galilea, notarás que está justo al este del Mar Mediterráneo y al oeste del desierto. Y la composición natural es tal que hay una especie de canal, casi como un túnel de viento, que está fijo en tierra de tal manera que estas tormentas pueden acumularse rápidamente y ser expulsadas violentamente desde el mar y atravesar la superficie de la tierra en lo que se asemeja a un túnel de viento, golpeando el Mar de Galilea y convirtiéndose en una tempestad descontrolada y sin previo aviso. Era obvio que se trató de una de esas tormentas repentinas la que azotó precipitadamente el Mar de Galilea esa noche.

Recordamos que Freud dijo que la religión es provocada por nuestra necesidad sicológica de encontrar protección contra las fuerzas de la naturaleza y que las fuerzas naturales como tormentas, tornados, son traumáticas para nuestra psiquis. Les tememos. Y su teoría del temor humano a la naturaleza se observa en la descripción de Marcos y posteriormente también de la descripción de Lucas del mismo evento, porque nos dice que cuando surgió la tormenta, los discípulos tuvieron miedo. Tenían miedo del peligro claro y presente de esa fuerza impersonal de la naturaleza, la tormenta que se había levantado.

Ahora, tengan en cuenta que estos eran pescadores profesionales. Estos no eran novatos inexpertos que no sabían cómo operar un barco en aguas turbulentas. Ellos tenían experiencia. Ellos eran expertos, pero esta tormenta surgió con tanta ferocidad. Fue tan feroz que aún estos veteranos experimentados estaban asustados.

¿Y qué haces cuando ocurre una crisis como esa? Lo primero que hacen las personas es buscar a su líder. Y entonces fueron a buscar a Jesús para pedir ayuda. ¿Y qué leemos? Que Jesús estaba dormido en la parte trasera del bote. ¿Alguna vez has conocido gente así?

Recuerdo una vez, que estaba en un avión con el Dr. James Montgomery Boice. Estábamos en medio de una tormenta violenta y yo estaba sujetándome firmemente. Me incliné para decirle algo a Jim quien tenía la cabeza apoyada sobre la almohada y estaba profundamente dormido. Lo sacudí para despertarlo y le dije: Jim, te habrás dado cuenta que esto está muy turbulento. Él dijo, sí, ¿no es grandioso? Es como estar en un parque de diversiones. Y dije, bueno, aquí hay un verdadero calvinista que disfruta este tipo de cosas. Yo no lo disfruté, pero de seguro conocen a gente así. Como que uno no entiende que sean capaces de dormir bajo esas condiciones traumáticas.

Bueno, ahí está Jesús…. Calmado, dormido, sin preocupación alguna. Y entonces los discípulos se acercan a él, lo sacuden, lo despiertan de su sueño y le dicen: Maestro, haz algo o perecemos. No tengo idea porque la Biblia no nos dice qué es lo que esperaban que Jesús hiciera. No lo puedo imaginar. Quizá esperaban que él orara, porque ya habían visto la eficacia de sus oraciones. Pero una cosa que creo que podemos concluir es que no esperaban que Jesús hiciera lo que hizo.

Jesús evaluó la situación, vio la tormenta, abrió la boca y pronunció un mandato. Él le dio una orden a las fuerzas impersonales. No había ningún demonio en el mar, ningún demonio en el viento para que Jesús lo reprenda. Él estaba hablando a lo que llamaríamos fuerzas ciegas e impersonales. Y con una voz fuerte, dirigiéndose al viento y al mar, dijo: “Calla, enmudece” y al instante el mar fue como cristal y no hubo la más mínima brisa en el aire. Hubo calma total en el mar. La calma del viento, la calma del mar, la calma en Jesús, la calma estaba en todas partes, excepto en los corazones de los discípulos.

Es de esperar en esta historia, que la reacción de los discípulos sea de absoluta euforia y alegría. Uno podría pensar que tirarían algo al aire y dirían: Gracias Jesús por salvarnos de esta fuerza terrible de la naturaleza impersonal. En cambio, el punto que quiero resaltar es que las Escrituras describen la reacción de los discípulos después que la amenaza de la naturaleza ya había desaparecido, como una respuesta al aumento de su temor. La Biblia dice: “Entonces temieron con gran temor” o sea que tuvieron mucho miedo; no de la tormenta, ni del viento, ni del agua, sino de Jesús. Se quedaron paralizados pero temblando ante este hombre, quien con un imperativo divino, ordenó a la naturaleza a que hiciera algo y la naturaleza obedeció. Y dijeron: “¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?”

Permítanme una pequeña licencia aquí, con esta pregunta. Ya sea que lo pensemos conscientemente o no, a cada persona que vemos o encontramos en la calle, en la ciudad o en el pueblo, nosotros le hacemos una evaluación instantánea. Como parte de nuestro mecanismo de respuesta, hacemos una evaluación: ¿amigo o enemigo? ¿Esa persona que se me acerca es inofensiva o peligrosa? Mientras caminamos por la calle, simplemente observamos; nuestros ojos están mirando alrededor. Y cuando vemos gente sonriendo, nos sentimos cómodos. Si vemos que alguien se nos acerca con el ceño fruncido, nos ponemos tensos y en alerta. Si levantan un cuchillo delante de nosotros, nos ponemos extremadamente tensos y a la defensiva y, en cierto sentido, estamos haciendo funcionar la computadora de nuestros cerebros categorizando, clasificando los tipos de personas con las que nos topamos, porque en nuestra experiencia nos hemos encontrado con personas amables, gentiles, dóciles, agresivas, enojadas, hostiles, mezquinas y violentas.

Es solo un asunto de defensa humana el tener un mecanismo de clasificación y de catalogación que usamos todo el tiempo a fin de poder conocer a otros seres humanos. Leemos su lenguaje corporal, su postura, para asegurarnos de que sea seguro estar cerca de ellos. Esa es la misma actitud que había en los discípulos. Ellos hicieron lo mismo. Pero ahora acababan de presenciar a Jesús calmando la tormenta y sus cerebros estaban a mil por hora clasificando y catalogando, tratando de encontrar una categoría donde poner a Jesús. “¿Quién es éste?” Y no pudieron encontrar una categoría. Ellos se dieron cuenta que estaban en la presencia de Uno que vino como ser humano, como cualquier otro humano, pero que acababa de hacer algo que lo ponía en una clasificación única, que lo hacía sui generis, completamente distinto o diferente, lejos de cualquier ser humano que hayan conocido, porque nunca se habían topado con una persona que pudiera pararse en un bote, en medio de una tormenta y decir: haya paz, haya calma y que la tormenta desapareciera con esa sola orden.

“¿Quién es este?” Y estaban aterrorizados. Bueno, ¿qué clase de hombre era éste? Era un hombre santo, un hombre diferente en trascendencia y otredad, quien es el supremo foráneo, ante cuya santidad las personas que antes se sentían cómodas en su presencia, ahora estaban aterrorizadas y hubieran recibido con satisfacción el mar embravecido para darles un respiro.

¿Ven lo que Freud se perdió? Freud tenía razón en que estamos temerosos por las fuerzas impersonales de la naturaleza, pero un tornado no es sagrado. La plaga no era santa. Un terremoto no es santo. Y por muy terroríficos que sean, no son tan terroríficos como la santidad personal. El sociólogo, el antropólogo y el sicólogo nos dicen que una de las principales fobias de las que padecemos es aquella llamada xenofobia, miedo a los extranjeros, miedo a los extraños. La gente de color tiende a temer a los blancos; los blancos tienden a temer a los que no son como ellos, porque son extranjeros y extraños. Ellos tienen una forma distinta de hacer las cosas. Tienen una cultura diferente y hay una razón por la cual los pájaros con plumas se juntan y por qué las personas de orígenes similares tienden a reunirse entre sí, de forma segregada; no simple o meramente motivadas por el fanatismo, sino más bien motivadas por el miedo, por la extrañeza de tener que adaptarse a otro entorno, de adaptarse a otra cultura. Y cualquiera que, alguna vez, se haya mudado a otro país y haya tenido que pasar por esa adaptación cultural, entiende lo que es un choque cultural.

Y tenemos la tendencia a temer eso que es diferente de nosotros. La última xenofobia que podemos resistir es el miedo al gran extraño, este extraño misterioso que es santo. No nos sentimos cómodos en presencia de lo santo. De hecho, la santidad es traumática. “¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?” La respuesta es clara ¿cierto? Él es santo. Y cuando esa santidad rompe el velo de su naturaleza humana, la gente tiembla.

CORAM DEO

En nuestro pensamiento Coram Deo de hoy, permítanme hacer esta pregunta. ¿Qué clase de hombre cree que era Cristo? ¿Cómo reaccionaría si en su presencia él mostrara esta dimensión trascendente distinta y extraña de santidad? ¿Se asustaría? ¿Cómo ha clasificado a Jesús en su propia evaluación intelectual de clases y tipos de personas que alguna vez ha conocido?

¿Alguna vez ha conocido a uno como éste que tiene la autoridad para mandar a las obras de la creación, que tiene la autoridad por su sola palabra de hacer que el viento deje de soplar y que el mar se calme? Este es el Jesús de la Biblia, no el Jesús manso y benigno, sino el Jesús que es santo y que atemorizó a la gente más cercana a él. ¿Él lo asusta?

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Mujer Para la Gloria de Dios

Una Segunda venida

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El cetro de Su Gracia

DÍA 18

Salmo 15

Dosis: Santidad

El cetro de Su Gracia

¿Quién es Jesucristo para usted?

Viernes 6 Septiembre

La verdad… está en Jesús.

Efesios 4:21

Todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.

Lucas 19:48

¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!

Juan 7:46

¿Quién es Jesucristo para usted?

¿Quién es Jesucristo? ¿Un judío, un simple carpintero, quien solo hizo el bien y sin embargo fue condenado a muerte y crucificado? Es innegable que este Hombre dejó una huella única en la historia del mundo. Para algunos él es un Sabio, para otros es un Maestro, para otros un Profeta. Jesús, viniendo de un pueblo sin importancia en Israel, vivió en la pobreza. Jamás escribió un libro ni trató de imponerse ante los demás. Sin embargo se convirtió en la persona más conocida de la historia. Mucha gente, hoy como entonces, está dispuesta a seguirle, incluso al precio de su vida.

En el curso de los siglos, innumerables hombres, mujeres y niños han reconocido que Jesús es mucho más que un simple maestro o profeta. Han escuchado su mensaje y han respondido a su llamado. Lo han reconocido como verdadero Dios y verdadero Hombre, perfecto en amor y en verdad. Han aceptado que solo él puede librarlos de su miseria moral. La vida y la muerte de Jesús, su resurrección y su mensaje, han abierto una nueva perspectiva en su vida.

Todos podemos conocer a Jesucristo. Él nos ama. Por eso no nos dice simplemente lo que deseamos oír, sino más bien lo que debemos oír. Él quiere salvarnos, no condenarnos. ¡Lea el Evangelio, la buena nueva que él nos dirige! Crea en Jesucristo.

Jesús dijo: “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas” (Juan 10:14-15).

2 Crónicas 22 – 1 Corintios 13 – Salmo 104:1-4 – Proverbios 22:24-25

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