Carta a la iglesia de Filadelfia

Iglesia Evangélica Unida

Carta a la iglesia de Filadelfia

Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

http://www.unidavigo.es

UNA TAREA DE AMOR

Septiembre 26

UNA TAREA DE AMOR

Conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento.

Efesios 3:19

Para pagar la deuda del amor, todos podemos hacer varias cosas. He aquí algunas sugerencias:

Termine una querella.

Llame a un amigo a quien no ha visto durante mucho tiempo.

Sustituya la sospecha con la confianza.

Quite cualquier amargura de su vida.

Escriba una carta sorpresiva a alguien que lo quiera a usted.

Dígale a alguien que usted sabe bien cuánto significa para usted.

Cumpla una promesa.

Pida a Dios que perdone a alguien que le hizo algo malo a usted, y olvide eso que hizo.

No sea demasiado exigente con otros familiares.

Muestre gratitud a los demás durante todo el día.

Dígale a alguien a quien quiere que usted se interesa por él o por ella.

Ore por uno de sus enemigos.

Envíele un cheque a algún necesitado.

Pida a Dios que lo ayude a amar de la manera que Jesús amó.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

2/5 – ¿Por qué Jesús escogió a Judas?

El Amor que Vale

Serie: Acero espiritual para edificar a los creyentes

2/5 – ¿Por qué Jesús escogió a Judas?

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

https://www.youtube.com/channel/UCXwKuk0THDCSB2XMWYmMeeQ

Iglesias sin fieles; cristianos sin iglesia

Protestante Digital

Iglesias sin fieles; cristianos sin iglesia

Máximo Gª Ruiz

En los últimos tiempos se están produciendo dos fenómenos aparentemente contradictorios, pero que guardan relación entre sí. Por una parte hay iglesias que se están quedando sin fieles, hasta el punto de que algunas de ellas, antes de cerrar sus puertas por falta de congregantes, han transferido sus locales a otras de similar confesión, que han aceptado el reto de re-impulsar con nuevas formas y recursos la iglesia local; algunas de estas congregaciones que estaban próximas a adoptar soluciones. Con ello se han producido cambios sustanciales en la liturgia y en la doctrina de dichas congregaciones, que terminan siendo privadas de sus señas de identidad histórica, situación que da origen al segundo de los fenómenos, aunque no sea ésta la única causa que lo produce.

El segundo fenómeno al que hacemos referencia es el de los cristianos sin iglesia. Esos cambios a veces muy sutiles en la liturgia, en la eclesiología o en la doctrina, unidos a una falta de acción pastoral responsable y adecuada, va produciendo el aislamiento de algunos o de muchos de los fieles más antiguos, más asentados en las tradiciones, incluso en muchos casos miembros fundadores de la iglesia, en primera, en segunda o en tercera generación. Son aquellos miembros a los que, en nombre de un mayor crecimiento de la iglesia, o de la necesidad de cultos “más alegres”, o de una alabanza más (¿más qué?), se les va privando de la forma de culto con la que se convirtieron y crecieron en la fe cristiana hasta tal punto que llega un momento en el que no son capaces de reconocer como propia la iglesia que les vio nacer espiritualmente y en la que desarrollaron durante muchos años su vida espiritual; iglesias en las que se ha desplazado la predicación y el cántico de los himnos por otras formas de celebración y proclamación, generalmente acompañadas de un tipo de música que para muchos de esos miembros resulta estridente, irreverentee inadecuada para la alabanza a Dios; iglesias en las que se penaliza la reflexión y se controla el pensamiento libre, por lo que poco a poco terminan por no reconocerlas como propias. Estos miembros de iglesia se van sintiendo desplazados, ajenos a las nuevas formas y maneras de hacer las cosas y surgen así los cristianos sin iglesia.

En algunas situaciones el problema de desplazamiento de miembros lo producen líderes foráneos o aquellos otros que, aún siendo autóctonos, se han “convertido” a las nuevas formas de “espiritualidad” importadas por lo general de otros continentes que, una vez que se han introducido en una iglesia determinada, ejercitan un poder despótico (¿apostólico?) e imponen formas de alabanza, de adoración y de administración totalmente ajenas a la cultura y a las tradiciones de la iglesia y de la denominación a la que pertenece. Cuando los miembros que se sienten negativamente afectados reaccionan reclamando sus derechos vulnerados en base a una determinada forma de espiritualidad, se produce un choque y la separación de ese colectivo de miembros desajustados, por lo regular en minoría, cuyos integrantes o bien se diluyen en otras congregaciones o bien forman otra iglesia con sus propios recursos, siempre arrastrando el trauma de la separación; o, simplemente, dejan de congregarse.

El fenómeno de iglesias históricas que se cierran por falta de miembros cuyos templos se venden y transforman en recinto de actividades muy dispares no es nuevo en Europa; está comenzando a ocurrir en España, pero en los países de nuestro entorno europeo hace tiempo que viene produciéndose. El fenómeno de iglesias emplazadas especialmente en zonas del casco antiguo, que son “tomadas” por colectivos de inmigrantes, con identidades teológicas y culturales diferentes, y que por su vigor y desarrollo terminan desplazando a sus congregaciones históricas a otros distritos residenciales, hace tiempo que viene produciéndose en muchos lugares de los Estados Unidos; a veces el proceso se lleva a cabo de forma traumática y otras mediante acuerdos fraternales. Lo mencionamos simplemente para que no nos rasguemos las vestiduras como si de un caso exótico se tratara. Otra cosa es que no nos guste, o que no sepamos cómo afrontarlo, pero debemos saber que también a nosotros termina alcanzándonos.

Las iglesias de la Reforma, evangélicas o protestantes, según se prefiera, forman un amplio espectro teológico y se manifiestan con formas litúrgicas diferentes. Esa pluralidad ha dado de sí una gran variedad de denominaciones: presbiterianos, metodistas, reformados, congregacionalistas, bautistas, hermanos, pentecostales, menonitas, adventistas… Algunas de ellas prefieren expresar su espiritualidad comunitaria a través de una liturgia clásica mediante himnos y una reflexión y predicación centrada en la Palabra de Dios, enfatizando una teología salvacionista y un marcado énfasis en la ética; otras ponen mayor interés en la alabanza, en fomentar las emociones, en el desarrollo de una teología de la recompensa. Sus formas de gobierno son igualmente muy variadas. Todo ello es posible por la defensa que unas y otras iglesias hacen del “libre examen” de la Biblia y la libertad de conciencia. Hasta ahí todo está bien; el fallo, si lo hay, está en no respetar la historia, la idiosincrasia, la cultura y las tradiciones de una determinada iglesia y, abusando de determinadas posiciones de poder, imponer una liturgia o una administración ajena, sorprendiendo la buena fe de los miembros y despojándoles así de sus señas de identidad, hasta convertirlos en “cristianos sin iglesia”.

Pues bien, es evidente que el colectivo de “cristianos sin iglesia” se hace cada vez más común, sea por una u otra causa. No tenemos herramientas para medirlo, pero el fenómeno está muy extendido. Son personas que se confiesan creyentes, mantienen sus creencias religiosas, su identidad teológica y su deseo de trascendencia espiritual, pero terminan abandonando los vínculos con la institución religiosa que les acogía, con la que pierden todo tipo de afinidad.

Los líderes religiosos, los pastores, o quienes les sustituyan, deberían desarrollar una gran sensibilidad para tomar conciencia de este fenómeno y ponerle remedio. Y, sobre todo, aun permitiendo que el soplo del Espíritu siga soplando de donde quiera y hacia donde desee, como no podía ser de otra manera, respeten las tradiciones de las iglesias, con su liturgia, con su doctrina, con su eclesiología, con sus formas de gobierno; que se sometan a Dios, pero también a la iglesia; que prediquen el Evangelio “a tiempo y a destiempo”, por supuesto, pero que sepan ajustarse a esa autoridad colectiva e institucional que es la comunidad de los creyentes, o el consejo de iglesia, o el sínodo, o cualquier otro tipo de gobierno que la iglesia, a veces centenaria, se haya dado a sí misma, y que no introduzcan, aunque lo hagan muy sutilmente y con el aplauso de unos cuantos, elementos que puedan distorsionar la vida de la iglesia.

Cristianos sin iglesia e iglesias sin fieles que se congreguen en ellas. No tenemos una carta paulina específica para poder tratar estos problemas del siglo XXI que, por otra parte, tampoco son tan diferentes de los del siglo I.

Tenemos la Biblia en su conjunto, pero también el sentido común, que se supone que es un don recibido de Dios; el sentido común y el amor fraternal; el amor fraternal y el propósito de hacer las cosas “decentemente y con orden”. Y hacer las cosas decentemente y con orden es tomar en consideración a la “oveja perdida”, extraviada, confusa, tal vez herida, y salir en su busca, sentarse a su lado, escucharla, atenderla, curarla, consolarla e integrarla en un redil en el que pueden y deben caber todos y todas. Y para eso hace falta tener corazón pastoral.

Leer más: http://protestantedigital.com/magacin/8200/Iglesias_sin_fieles_cristianos_sin_iglesia

 

Depravación total: La voluntad humana

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Depravación total: La voluntad humana

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/27604209

Cuando llegamos al tema de la doctrina de la depravación total, o la T en TULIP, sin lugar a duda, somos lanzados a la arena del debate sobre el libre albedrío. En realidad, la histórica controversia sobre el grado en que el pecado original nos corrompe realmente se centra en el tema del libre albedrío. No puede haber una conversación de cinco minutos sobre las doctrinas de la gracia o la doctrina de la elección sin que alguien pregunte ¿Qué pasa con el libre albedrío?

Y muy a menudo el debate sobre el libre albedrío se centra en dos marcos distintos. Por un lado, el tema de la libertad humana es el conflicto de la lucha frontal entre la relación de la soberanía de Dios y nuestra responsabilidad y nuestro poder para actuar como criaturas libres.

Pero el otro lugar donde la discusión del libre albedrío queda enmarcada es en el tema de la relación entre la caída, el pecado original y el poder de la libertad humana. Permítanme unos minutos para leer un resumen confesional de esta disputa tal como aparece en la «Confesión de Fe de Westminster», que es la declaración británica de Teología Reformada del siglo XVII en la que leemos lo siguiente: (cita) «El hombre, por su caída en un estado de pecado, caído absolutamente» – eso es totalmente – «ha perdido absolutamente toda capacidad. para querer algún bien espiritual que acompañe la salvación.

Así que, como un hombre natural, siendo enteramente opuesto a ese bien y muerto en pecado, no es capaz por su propia fuerza de convertirse a sí mismo o prepararse por sí mismo para ello».

Ahora lo que está diciendo esta confesión es apuntar al carácter radical de esta doctrina que afirma que la libertad del hombre en un área determinada se ha perdido por completo o totalmente por la caída; por la caída no es que el hombre ha perdido por completo su poder de elegir o de tomar decisiones, pero su poder moral para hacer ciertas cosas se ha perdido por completo.

Y esa cierta cosa que se resalta aquí es que el hombre ha perdido la capacidad de convertirse a sí mismo o de desear por sí mismo algún bien espiritual. Ahora aquí está el punto crucial en el tema de la doctrina de la depravación total. Se traduce en la doctrina de lo que se llama incapacidad moral.

Quiero tomar unos minutos para explicar este concepto. Y de nuevo podemos regresar al punto de vista de Agustín de la corrupción heredada. Pelagio no estuvo de acuerdo con esto y dijo que la caída de Adán afectó solo a Adán, que no hay consecuencias para las generaciones futuras, y la semilla del pecado de Adán es solo por imitación y no a causa de alguna transferencia o transmisión de la condición humana caída. Ahora, después que Pelagio fue condenado por la iglesia, surgió una posición moderada que se llamó semi-pelagianismo, que enseñaba que sí hubo una caída, que el hombre, toda la raza humana, había sido afectada por el pecado de Adán, y que todos nacemos con una naturaleza corrupta. Pero esa naturaleza corrupta deja lo que voy a llamar una especie de isla de justicia por la cual aún queda un vestigio restante de la justicia original que a pesar de que esta persona necesita ayuda de la gracia divina para ser salvo y poder ser hecho santo, pero aún sigue habiendo un poder dentro de la voluntad de la criatura que puede cooperar con la gracia de Dios o rechazar la gracia de Dios.

Así que, en el análisis final, la razón por la cual algunas personas vienen a Cristo y otras no, por la que algunos serán redimidos y otros se perderán, está basada en última instancia, en la decisión humana y en ese poder que permanece en la voluntad después de la caída.

Ahora, Pelagio dijo que una persona puede vivir una vida perfecta sin la gracia. Y dijo que la gracia facilita la redención, pero no es necesaria. Las personas pueden ser perfectas, y de hecho Pelagio argumentó que algunos ya habían alcanzado la perfección sin la ayuda de Dios.

Los semi-pelagianos difieren de Pelagio en este punto diciendo, no, la gracia es absolutamente necesaria. Es una condición previa para que alguien sea redimido. Usted no puede salvarse sin la gracia. Sin embargo, la gracia no está sola. Es la gracia y algo más: la gracia más los esfuerzos de la voluntad humana en la fuerza que permanece intacta después de la caída.

Agustín fue uno de los principales artífices de la idea, que se recuperó en el siglo XVI en la Reforma, en una de los Solas de ese momento, la famosa idea de Sola Gratia, solo por gracia. Agustín decía que la caída es tan profunda y que el poder del pecado es tan fuerte en el corazón humano que solo Dios, por su gracia y solo por su gracia, puede cambiar la disposición del alma humana para llevar a esa persona a la fe.

Así que el tema aquí es si el hombre caído tiene la capacidad intacta, el poder moral intacto para inclinarse a sí mismo o abrazar en su propia fuerza las ofertas de ayuda y asistencia que nos llegan de Dios. ¿O es necesario que Dios haga el trabajo inicial de la recreación en el alma antes que la persona caída tenga el poder moral de decir sí al Evangelio?

Así que de lo que estamos hablando acá, es lo que se llama la iniciativa divina. Agustín diría esto: que antes de que una persona venga a Cristo, Dios obra de manera unilateral, monergísta, independiente, y soberana cambiando el alma del pecador rescatando al pecador de la prisión de la esclavitud moral por la cual, por naturaleza, él está muerto en sus delitos y pecados, y en ese estado de muerte espiritual es moralmente incapaz de levantarse a sí mismo por lo que Dios tiene que venir y respirar nueva vida espiritual y poder en el alma de esa persona, y, usando el lenguaje de Pablo, para sacarlo de un estado de muerte espiritual y producir fe en el corazón de la persona antes que esa persona tenga el poder de venir a Cristo. Ahora bien, esas personas vienen a Cristo, y eligen a Cristo. Vienen voluntariamente y con alegría y todo lo demás, pero no antes o hasta que Dios haga su obra por gracia soberana, en llevar a esa persona de la muerte espiritual a la vida espiritual. A eso llamamos renacer monergista o regeneración monergista, que significa que es obra de Dios únicamente, y nada hay que pueda hacer para ganarlo, para merecerlo, para lograrlo o provocarlo, tengo que dejar este caso, en última instancia, en la gracia de Dios y en la gracia de Dios solamente.

Ahora uno de los textos bíblicos importantes que habla de esto se encuentra en el Evangelio de Juan en el que Jesús hace una asombrosa declaración. Él dice en el versículo 63: «El Espíritu es el que da la vida; la carne nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar.

Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere. Dado por el Padre». Ahora recordamos la conversación anterior de Jesús con Nicodemo, el que vino de noche, Jesús habló de la necesidad que tiene una persona de nacer de nuevo antes que pudiera siquiera ver el reino de Dios, sin mencionar el entrar en el reino de Dios.

Y en esa discusión con Nicodemo, Jesús le dijo: «Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es». Y así como Jesús hace este fuerte contraste entre la carne y el espíritu, así mismo el apóstol Pablo hace lo mismo cuando habla de la metáfora de la batalla que se lleva a cabo entre la carne y el Espíritu en la persona que ha sido convertida.

Incluso cuando uno ha nacido del Espíritu, la carne no está completamente aniquilada, y esta lucha está en curso. Pero hasta que el Espíritu Santo cambie tu vida, todo lo que eres es carne. Esto es lo que Jesús le dice a Nicodemo. En el nacimiento natural, en el estado natural, uno nace en el estado «sarx», el concepto bíblico de la carne, en esta condición caída, donde los deseos de tu corazón solo son malos continuamente y de los cuales el apóstol dice que uno camina según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, y que estamos muertos en nuestro pecado. Esa es la condición de la carne.

Ahora aquí en Juan 6 Jesús dice: «La carne aprovecha» ¿para qué? «para nada». En su discusión con Erasmo de Rotterdam, Lutero, quizás en su obra más famosa, la «Esclavitud de la Voluntad,» elaboró su exposición de este texto bíblico y se mantuvo opuesto a Erasmo por hacer que la carne hiciera algo en el proceso de salvación, no solo eso es importante, sino que es fundamental, y no solo se beneficia de algo, sino que se beneficia de todo, ya que si en el análisis final nos basamos en este poder moral innato dentro de nosotros que no es tocado o encarcelado por la caída, y que el poder de la carne aquí es inclinarnos al bien espiritual, y uno ejerce la inclinación adecuada lo que nos daría la vida eterna. Y Lutero nunca se cansó de discutir con Erasmo diciendo que nada no es un poco de algo.

Y dijo que Jesús fue serio cuando dijo: «La carne para nada, nada, aprovecha». Luego él va a hacer esta declaración: «Ninguno puede venir a mí si no le fuere dado del Padre». Ahora, este texto es muy importante, ya que inicia con la declaración, «Ninguno», y si ustedes son estudiantes de la gramática de la lógica reconocerán esa declaración o ese concepto, «ninguno», es lo que se llama una proposición negativa universal.

Describe algo negativo de todo lo que se conoce como «hombre». Ahora me gustaría decir que esto se utiliza de una forma específica de género y sólo se refiere a la incapacidad moral inherente a los varones.

Desafortunadamente, el uso aquí en el griego (ja) es la abreviatura para humanidad. Lo que Jesús está diciendo es que ningún ser humano, Él está diciendo algo acerca de todo el mundo, algo negativo sobre todo el mundo. Ahora la próxima palabra es crucial. «Ninguno puede”. No ninguno debiera. Sabemos la diferencia entre. puede y debiera, hemos hablado de eso muchas veces. Recuerdo que cuando estaba en el colegio, le pregunté a la profesora: ¿Puedo ir afilar mi lápiz? Y ella dijo: Yo estoy segura de que puede, pero usted quiere decir si debes ir a afilar el lápiz.

Y descubrí lo que esa maestra quería decir. De hecho, ella tenía ubicuidad. Y todo el mundo que he conocido ha tenido el mismo tipo de maestro en algún (ja) momento de sus vidas. ¿No es así? Ese maestro que dice estoy seguro usted puede; la pregunta es ¿debe? No estamos hablando aquí de permiso, pero la palabra «puede» describe capacidad o poder, ¡potestad!

Y lo que Jesús está diciendo aquí es que ningún ser humano tiene el poder o la capacidad de hacer algo. Ahora, estas son palabras fuertes viniendo de los labios de nuestro Señor. No se trata de Agustín o Calvino o Lutero. Este es el mismo Cristo que dice algo acerca de la capacidad del hombre. Y Él dice que ninguno es capaz; ninguno tiene el poder para ¿Hacer qué? Para venir a mí.

Así que hay una falta de capacidad inherente de algún tipo en los seres humanos para venir a Jesús de algún modo. Ahora, obviamente, cuando Él dice ven a mí, no está hablando espacial o geográficamente. Obviamente ninguno de nosotros tiene la capacidad de ir a Él en su presencia terrenal en Palestina, porque Él ya no está allí, y Él no estaba diciendo que ningún hombre podía venir y averiguar dónde Él vivía. El «venir a Mí» es la forma en la que Él llama a la gente a que se acerquen en fe para su salvación. No creo que hay algún erudito bíblico que ponga en duda que eso es lo que Jesús está diciendo aquí con respecto a venir a Él. Nadie puede venir a Él a menos que – a menos que. Ahora «a menos que» indica una condición necesaria a cumplirse antes que una consecuencia deseada pueda ocurrir. Así que «a menos que» apunta a un sine-qua-non, algo absolutamente esencial que tiene que ocurrir antes que una persona puede venir a Jesús.

¿Y qué es esto? Ahora aquí Él simplemente dice: «Ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado por el Padre». Más atrás, en el texto dice Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trae, o lo atrae, aunque la palabra que se usa allí es la palabra que la mayoría de los diccionarios traducen como la palabra obligar, no es simplemente un incentivo externo como tratar de atraer a la gente a ir a Él.

La idea aquí es que Dios. Que Dios tiene que hacer algo en este punto. Dios tiene que habilitar a la persona para venir Esa es la clave: que nosotros, de acuerdo a la doctrina de la depravación total hemos perdido nuestra capacidad humana natural para venir a Jesús.

Todavía hacemos elecciones, pero tomamos nuestras decisiones según nuestros deseos. Esa es la esencia de la libertad: el poder elegir según nuestros propios deseos o inclinación, pero es un arma de doble filo. No solo somos libres en el sentido de elegir de acuerdo a nuestros deseos, sino que no podemos no ser libres en ese punto. No solo podemos elegir lo que queremos, sino que la única clase de elección que es una elección real es la elección que se hace según lo que uno desea.

Y así, todos aún somos personas libres en el sentido de que podemos hacer lo que queramos, pero esa no es la libertad real a la que el Nuevo Testamento se refiere. No trata el problema de la servidumbre moral. Ni lo que el pecado original enseña en la doctrina de incapacidad moral bajo el tema de la depravación total. Esto significa que somos esclavos de nuestros propios deseos, y por naturaleza no tenemos deseo por Cristo o por las cosas de Dios.

Así que libremente lo rechazamos en la medida en que elegimos lo que queremos, y lo que no queremos es a Él; a menos que Dios cambie el deseo del corazón. Ven, por eso es que no se llama incapacidad natural. Se llama incapacidad moral. No tenemos el poder o la capacidad de amar el bien. Para que eso suceda, tenemos que ser transformados.

Dios tiene que intervenir, y en Su gracia Él nos tiene que rescatar de la muerte espiritual y, la otra metáfora, de la esclavitud espiritual. Él nos tiene que dar el don de la fe mediante la creación de una resurrección espiritual en el corazón y en el alma. Y ese es el primer punto del acróstico de la depravación total. Se refiere al grado de corrupción que es tan grave que no hay una isla libre de la esclavitud de la corrupción, ubicada en las profundidades del alma humana. Pero hasta que nazcamos del Espíritu somos carne, y la única manera de que podemos llegar a la fe es si Dios, en su gracia y solo en su gracia, nos libra. haciendo que nazcamos por segunda vez por el poder creador del Espíritu Santo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

 

4/5 – Mira hacia adelante

Aviva Nuestros Corazones

Serie: (Salmo 37) Un corazón apacible en medio de un mundo turbulento

4/5 – Mira hacia adelante

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Cuando ves a gente exitosa que alardea de su pecado, recuerda que, según los Salmos, esa prosperidad es temporal. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Entonces David dice: “No le tengas envidia de los malos. Pueden tener algunas cosas ahora que tú no tienes. Pero van a tener cosas a largo plazo que tú no quieres. Y tú vas a tener cosas a largo plazo que son bendiciones que los malos nunca, nunca, nunca van a experimentar (Salmo 37, parafraseado).

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia Saladín.

Algunas personas son famosas por su mal comportamiento. En lugar de ser castigados por el pecado, pareciera que se vuelven más populares. Bueno, en lugar de copiar sus hazañas o desanimarnos, tenemos que ver el cuadro completo. Nancy está aquí para ayudarnos a hacer eso.

Nancy: Hemos visto algunas riquezas del Salmo 37 en los últimos días. Al cerrar esta serie hoy, espero que continúes meditando durante los siguientes días en este salmo hasta que estos pensamientos sean una parte integral de tu vida.

Y quiero animarte; estos primeros 11 versículos del Salmo 37 son una maravillosa porción para memorizar.

¿Qué hemos estado aprendiendo cuando miramos alrededor y vemos la maldad en este mundo? Que vemos malhechores. Y esos malhechores pueden estar haciendo cosas que tú estás viendo o escuchando en las noticias de cada noche. Pueden estar sucediendo aun en tu propio hogar o en tu trabajo o aun en tu iglesia.

Dices: “¿Hay malhechores en la iglesia?” Sí, los hay. Eso es porque somos seres humanos. Y hay gente que, en lugar de centrar sus vidas en Cristo, hacen lo que quieren hacer y a veces hacen cosas malas y pecaminosas.

¿Entonces qué haces? Tal vez estás viviendo con una persona así. Tal vez tienes un hijo joven adulto que está tomando decisiones necias y haciendo tu vida miserable. Tal vez tienes padres inconversos que están pecando contra el Señor y te hacen la vida difícil.

El Salmo 37 nos dice qué no hacer y también nos dice lo que tenemos que hacer. Lo que no debemos de hacer es lo que somos más propensos a hacer, y es que no debemos de irritarnos. No debemos de estresarnos No te acalores.

Ahora supón que la razón por la que yo sigo diciendo esto y la razón por la cual este pasaje habla a mi corazón de esta forma es porque soy una persona propensa a airarme. Claro, no es que sea propensa a tirar cosas cuando me enojo, sino que soy propensa a hiperventilar, a estresarme por las cosas, y a ponerme ansiosa. De repente empieza a hervir dentro de mí una especie de de ira que, si no la manejo a la manera de Dios, puede expresarse en formas de hablar y de actuar que no agradan al Señor.

“Irritarse solamente lleva a hacer el mal,” dice la Escritura (v. 8 parafraseado). Si tú te irritas en respuesta a la maldad, te conviertes en un malhechor. Vas a empezar a actuar de la misma forma que lo hacen las personas que te producen irritación.

Entonces él dice: “No te irrites.” (v. 1). En lugar de ello, debemos de mirar hacia arriba. Debemos de “confiar en el Señor, y hacer lo bueno (v. 3). Deleitarnos en el Señor. Y “encomendarle al SEÑOR tu camino,” “confía callado en el SEÑOR y espérale con paciencia” (vv. 4, 5, y 7).

Hemos estado hablando sobre atar nuestras vidas al Señor. A mirar hacia arriba. Él nunca cambia. Conecta tu corazón con Él.

Y luego quiero que veamos en este pasaje un tercer aspecto a la hora de responder a los malhechores, y esto es: no te irrites, mira hacia arriba, y luego mira hacia adelante. Para hacer eso quiero regresar al versículo 2. Vimos el versículo 1, “No te irrites”. Vimos los versículos 3-8 acerca de mirar hacia arriba. Pero saltamos el versículo 2, y quiero que lo retomemos ahora, en el Salmo 37.

Aquí nos dice por qué no debemos de irritarnos. Y eso es porque hay algo que viene en el futuro con lo que podemos contar. Todos los males van a ser corregidos. Las cosas se van a arreglar. Van a cambiar.

Mira el versículo 2… Déjame retomarlo a partir del versículo 1. “No te irrites a causa de los malhechores.” No te estreses. “No tengas envidia de los que practican la iniquidad.”

Luego el versículo 2: “Porque como la hierba pronto se secarán.”

¿Quiénes son ellos? Ellos son los malhechores, los que practican la iniquidad. Muy pronto se marchitaran y se secarán como la hierba verde.

El punto es que no van a durar. Ahora tú dices: “Bueno, es que ya duraron bastante tiempo. A mí me parece un tiempo muy largo. Nada parece indicar que pronto vayan a desaparecer.” Como dijimos en la última sesión, necesitamos el sentido del tiempo de Dios. Dios no trabaja por relojes y calendarios como nosotros.

Decimos: “Wow, han pasado tres semanas o tres meses o tres años o 33 años.”

Y Dios dice: “Vives en la eternidad; 33 años no es mucho tiempo.” Necesitamos adquirir la perspectiva de Dios. “Como la hierba pronto se secarán, y se marchitarán como la hierba verde” (v. 2).

Mira el versículo 9. Ves este tema a través del Salmo 37. “Los malhechores serán exterminados, más los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra.”

Versículo 10: “Un poco más y no existirá el impío; buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allí.”

Versículo 11: “Mas los humildes poseerán la tierra, y se deleitarán en abundante prosperidad.”

De manera que ves este contraste entre el futuro de los malhechores y el futuro de los que son mansos y justos. ¿Qué está diciendo el salmista? No solamente hay que mirar hacia arriba, también hay que mirar hacia adelante. Piensa a largo plazo. Mira el futuro. No veas solo el aquí y ahora. Mira hacia adelante por fe; Y Dios te dice lo que sucederá.

El largo plazo es lo que está más adelante. Es lo opuesto a la vista inmediata. La vista inmediata es lo que puedes ver por vista. Es lo que parece ser cierto. Y lo que parece ser cierto es que los malhechores están ganando y los mansos están siendo aplastados. Los mansos están terminando en último lugar y los malhechores están llevando la delantera.

Esa es la vista inmediata. Pero el salmista  dice: “No veas la vista inmediata. Mira hacia delante. El largo plazo es lo que ve la fe —no por vista, sino por fe. La vista a largo plazo dice que a los que son justos les va a ir bien. Van a ser bendecidos. Se van a deleitar en la abundancia de paz. Van a heredar la tierra. A largo plazo los malos van a ser cortados. No van a durar para siempre.

Entonces si no hay Dios y el presente —el aquí y ahora— es todo lo que hay, entonces los que se afirman a sí mismos, los que se promueven a sí mismos, los que se empujan a sí mismos, los que le pasan por encima a los demás, ellos serán entonces los ganadores si todo lo medimos en el aquí y ahora.  Y los mansos serán los perdedores.

Pero hay un Dios, y esto no es todo lo que hay. Hay un final a esta historia. Y el final no es igual que lo que podemos ver aquí.

Entonces necesitamos hacer dos cosas. Haremos una caminata, le echaremos un vistazo a este Salmo 37. Necesitamos recordarnos a nosotras mismas del fin de los malvados y necesitamos regocijarnos en el fin de los justos.

Ahora bien, para hacer esto, quiero enseñarles algo —y espero que tengan ahí sus Biblias porque va a ser más fácil seguir esto si las tienen. He revisado el Salmo 37 —hay 40 versículos— y he puesto una pequeña “X” en el margen. Por cierto, no hay nada malo con marcar tu Biblia. Mi Biblia está bien marcada, particularmente pasajes como este que he estudiado. Escribo las cosas. Subrayo; hago círculo; hago notas; dibujo figuras que me ayuden a regresar. Por ejemplo, “no te irrites” aparece tres veces. Circulo cada vez que aparece para que mi ojo pueda simplemente pasar sobre la página y ver lo que es la perspectiva general de este pasaje.

Entonces he puesto una “X” en el margen justo a cada frase o cada versículo que me dice acerca de cuál es el fin de los malos.

Lo que vas a ver es que su prosperidad es corta. Parece que los malos prosperan, pero su prosperidad es corta. Dice: “Como la hierba pronto se secarán. . . . Un poco más y no existirá el impío” (vv. 2, 10). Ellos piensan que van a conquistar y a vencer por siempre, pero su prosperidad es temporal y van a experimentar las consecuencias de sus decisiones.

De manera que puse una “X” junto a cada lugar que me dice lo que le va a suceder a aquellos que son impíos, a los que son malos.

Versículo 2: “Pronto se secarán, y se marchitarán como la hierba verde.”

Versículo 9: “Porque los malhechores serán exterminados.”

Versículo 10: “Un poco más y no existirá el impío.”

Versículo 13: “El Señor se ríe de él, porque ve que su día se acerca.”

Versículo 15: “Su espada penetrará en su propio corazón, y sus arcos serán quebrados.”

Versículo 17: “Porque los brazos de los impíos serán quebrados.”

Versículo 20: “Pero los impíos perecerán, y los enemigos del SEÑOR serán como la hermosura de los prados; desaparecen, se desvanecen como el humo.”

Versículo 22: “Los maldecidos por [el Señor] serán exterminados.”

Versículo 28: “La descendencia de los impíos será exterminada.”

Versículo 36: “Luego pasó, y he aquí, ya no estaba.”

Y versículo 38: “Los transgresores serán destruidos a una.”

Ahora, cuando vez esta lista, ¿alguien quiere ser malo? ¿Alguien quiere ser injusto?

¿Te das cuenta?  Vemos a la injusticia y la impiedad en este mundo y en lo inmediato —a corto plazo— parecería que ellos se divierten. Pero mira hacia delante, a largo plazo. Mira hacia adelante y date cuenta que el final de los malos es el juicio. No van a durar. Van a ser castigados. Van a experimentar las consecuencias de sus decisiones.

Y por cierto, eso debe de ser un recordatorio aleccionador para cualquiera de nosotras que está tomando decisiones malas o viviendo vidas malas, impías y pecaminosas. Y no me refiero con esto a que tengas una relación amorosa ilícita o que acabas de asesinar a alguien, necesariamente.

Si tu vida no está bajo el control de Cristo y si estás resistiendo a Cristo como tu Señor en cualquier área de tu vida, entonces estás viviendo de forma malvada y Dios no da ni una esperanza para tu futuro. Este es un pasaje aleccionador para aquellos que están viviendo vidas malas e impías que no están centradas en Cristo.

Pero también es un pasaje de mucho ánimo para aquellos que están siendo aplastados por los malos hoy en día, y pueden decir: “Su día viene” (versículo 13, parafraseado). No van a seguir oprimiendo a los piadosos para siempre.”

Recuérdate a ti misma  el final de los malos. Tarde o temprano todo el mal va a terminar, y todos los malhechores serán detenidos. Ellos serán juzgados.

Ahora, tal vez tú no llegues a ver el cumplimiento de esto durante tu vida. Pero al final, al final será una realidad. Entonces mantén tus ojos en la meta. Recuerda lo que va a pasar. Esto te va a ayudar a no irritarte, sino a confiar en el Señor.

También, no solo hagas memoria del final de los malvados, regocíjate en el resultado final de los justos. Y junto a cada una de estas frases, pongo una pequeña cruz en mi Biblia, un pequeño signo de más, una cruz pequeña.

Recuérdate—regocíjate en el resultado final de los justos. Mira algunos de estos versículos.

Versículo 4: “Pon tu delicia en el SEÑOR.” Y, ¿cuál es el resultado? “Él te dará las peticiones de tu corazón.”

Versículo 5: “Confía en Él.” Y, ¿cuál es el resultado? “Él actuará.”

Versículo 6: “Hará resplandecer tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.”

Versículo 9: “Los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra.”

Versículo 17: “El SEÑOR sostiene a los justos.”

Versículo 18: “El SEÑOR conoce los días de los íntegros, y su herencia será perpetua.”

Versículo 19: “No serán avergonzados en el tiempo malo, y en días de hambre se saciarán.”

Versículo 22: “Los que son bendecidos por el SEÑOR poseerán la tierra.”

Versículo 23: “Por el SEÑOR son ordenados los pasos del hombre.”

Versículo 24: “Cuando caiga, no quedará derribado, porque el SEÑOR sostiene su mano.”

Versículo 25: “No he visto al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando pan.”

Versículo 26: “Su descendencia es para bendición.”

Versículo 27: “Apártate del mal y haz el bien, y tendrás morada para siempre.”

Y es que si estás viviendo una vida justa por medio de Cristo, tienes esperanza. Tienes algo que anticipar. Podrás estar desanimada ahora, pero mira hacia adelante. Pon tus ojos en la meta.

Versículo 28: “[El Señor] no abandona a sus santos; ellos son preservados para siempre.”

Versículo 31: “No vacilan sus pasos.”

Versículo 33: “El SEÑOR no dejará al justo en [las] manos [de los impíos].”

Versículo 34: “Él te exaltará para que poseas la tierra.”

Versículo 37: “Porque el hombre de paz tendrá descendencia.”

Ahora mira estos resultados, no son aquí y ahora; son a largo plazo. Mantén tus ojos en el largo plazo, no solamente mirando hacia arriba, sino también mirando hacia adelante.

Luego ve los versículos 39 y 40. Qué versículos tan maravillosos estos para cerrar el pasaje.

La salvación de los justos es del Señor; Él es su fortaleza en tiempo de angustia. El Señor les ayuda y los libra; los libra de los malos y los salva, porque ellos se refugian en Él.

Ahora escuchen este pasaje. ¿Qué preferirías ser? ¿A largo plazo? ¿De los malos o parte de los piadosos?

Entonces David dice:

No le tengan envidia a los malos. Pueden tener algunas cosas ahora que tú no tienes. Pero van a tener cosas a largo plazo que tú no quieres. Y tú vas a tener cosas a largo plazo que son bendiciones que los malos  nunca, nunca,  nunca van a experimentar. (Salmo 37, parafraseado).

¿Ves? Una perspectiva eterna —mirar hacia adelante. Afecta la forma como vemos esta vida terrenal. El ver la vida desde una la perspectiva de la eternidad nos ayuda a enfrentar y a soportar las dificultades y las injusticias de esta vida.

Les dije en una sesión anterior que he estado meditando en el libro de Apocalipsis y espero algún día hacer una serie sobre el libro de Apocalipsis. Pero estoy nada más estudiándolo y habitando en él, meditando para mí misma.

Me he estado memorizando los capítulos 19 y 20. Y esta es la parte de la Escritura que nos cuenta el final de la historia, lo que podemos anticipar. Al llegar a estos últimos capítulos, vemos que los reyes de la tierra y la bestia y el falso profeta conspiran juntos para destronar a Dios.

Digo, es como si todo el mundo estuviera en rebelión contra Dios; el planeta está unido en rebelión contra Dios. Y los reyes de la tierra se unen para conquistar al Señor, para venir a enfrentar a sus ejércitos.

Luego tienes a los creyentes que se rehúsan a doblar su rodilla ante Satanás. Ellos no aceptan la marca de la bestia. Y  los que son justos en Cristo, ¿qué les pasa a ellos? Son perseguidos. Son martirizados.

Mientras vas leyendo, llegando al final de esta historia, parecería  que el mal está ganando. Parece que Satanás está ganando. Parece que a los que siguen a Cristo les tocó una mala jugada. Parece que Satanás ha triunfado y Dios está siendo derrotado.

Pero tienes que leer el final de la historia. Y eso es lo que ves en Apocalipsis capítulo 18-22. Si yo pudiera dar un resumen de lo que sucede allí, la bestia, el falso profeta, Satanás, esa serpiente antigua, el dragón, y todos los que les siguen son echados al lago de fuego que arde con azufre. Son echados al juicio eterno.

Los malos son echados al juicio eterno en el lago que arde con fuego y azufre. Y ellos van a ser atormentados día y noche por siempre y siempre. Ese es el fin de la historia para ellos.

¿Y cuál es el fin de la historia para aquellos que fueron perseguidos, martirizados, atormentados, decapitados, en algunos casos, por su fe? ¿Cuál es el fin de la historia para ellos?

Apocalipsis capítulo 20 versículo 4 “También vi. . . las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni habían recibido la marca sobre su frente ni sobre su mano.”

¿Qué les pasó a ellos?

“Volvieron a la vida y reinaron con Cristo” (v. 4).

Mira hacia adelante. Mira el final de la historia. Tú dices: “¿Pero por qué Dios no hace nada? Toda esta angustia en el mundo, todas estas cosas horribles que están pasando con el terrorismo y la violencia y la inmoralidad; ¿por qué no hace algo Dios?”

Dios está haciendo algo. Dios está trayendo a este mundo a su consumación donde Cristo va a reinar por siempre y siempre. Pero Dios también está dando tiempo a los pecadores impenitentes para que se arrepientan. Dios está mostrando misericordia y  les está dando tiempo para arrepentirse.

Segunda de Pedro capítulo 3 versículo 9 dice: “El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.”

¿Entonces qué haces tú mientras tanto? La guerra ya empezó. Y la guerra se está poniendo más intensa, no menos. ¿Qué haces tú?

•           No tomes los asuntos en tus manos.

•          No llegues a la desesperación

•           Espera a que Dios cumpla sus propósitos eternos.

•           Pídele a Dios que te dé una perspectiva eterna que te ayude a no irritarte a no estresarte, a no enojarte en medio de esta situación difícil, en medio de la batalla.

•           Luego mira hacia arriba.

•           Pídele a Dios que te ayude a confiar en Él, a deleitarte en Él, a encomendarle tu camino, a estar quieta delante de Él, a esperar en Él.

•           Luego mira hacia delante. Mira hacia delante. Recuerda el final de los malos y regocíjate en el resultado de los justos. Aférrate a las promesas de Dios. Aférrate a  él y mira hacia delante.

Algunas de ustedes conocen el himno “Be Still my Soul” (Descansa mi alma). Ese era el himno favorito del atleta olímpico, Eric Liddell, quien se hizo famoso en 1924 por no competir el día del Señor. Finalmente Liddell se hizo misionero. En la Segunda Guerra Mundial fue capturado y de hecho murió de un tumor en el cerebro en un campo de prisión. Le enseñó este himno “Be Still My Soul” (Descansa mi alma) a sus compañeros de  prisión en la cárcel.

Dice la historia que al estar muriendo de ese tumor en el hospital del campo de prisión, le pidió al grupo musical de la prisión (un pequeño grupo de músicos que habían hecho una banda) que vinieran a tocar esta canción en su ventana. Solamente les quiero leer las palabras porque resume lo que hemos estado viendo en el Salmo 37.

Descansa mi alma, Dios está contigo pacientemente

Llevarás tu cruz deja que Dios ordene
Y provea en todo cambio fiel se mantendrá

Descansa mil alma tu mejor amigo te guiara hasta el feliz final

Descansa mi alma, Dios se encargará

De tu futuro, como lo ha hecho ya

Nada perturbe tu confianza en Él

Todo misterio brillara cual sol descansa mi alma

Viento y mar conocen, la voz del que la tempestad calmó

Descansa mil alma ya se acerca la hora cuando estarás

Siempre con el Señor

Con penas miedos y depresión pasados, no habrá tristeza

Solo habrá el amor

Descansa mi alma, lágrimas ya secas
Dichosos los veremos al final

No te irrites, mira hacia arriba y luego mira hacia adelante.

Oh, Señor, gracias gracias por estas palabras de consejo a nuestras almas. Oro que aun mientras nos has estado hablando a nuestros corazones en estos momentos, que haya algunas de las que escuchan que confiesen un corazón de irritación, un corazón de ansiedad, de enojo, de tratar de controlar las cosas.

Señor, llévanos a arrepentirnos allí donde hemos sido irritadas en lugar de confiar. Solamente oro que en un acto de nuestra voluntad—aun en estos momentos—que miremos hacia arriba, que atemos nuestros corazones a ti, que confiemos en ti, que aprendamos a deleitarnos en ti, que encomendemos a ti nuestro camino, que estemos quietas delante de ti.

Y luego, Señor, danos la gracia para mirar hacia adelante. Gracias por habernos permitido echar un vistazo de lo que podemos anticipar. Y por fe nos aferramos a Tus promesas. Sabemos que todo, todo va a estar bien en ese día final, y todo está bien hoy porque Tú estás en tu trono. Entonces danos ojos, ojos de fe y corazones de entrega para confiar en Ti, para hacer el bien, para vivir en la tierra y para alimentarnos de Tu fidelidad. Oro esto en el nombre de Jesús, amén.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado ayudado a mirar hacia delante en la historia. Tu fidelidad va a ser recompensada y el mal va a ser castigado aun si tú no puedes ver la evidencia de eso hoy.

Muchos de los mensajes que escuchamos a través del día se enfocan en el corto plazo. ¿Qué está pasando hoy? ¿Qué cosa peligrosa acaba de ocurrir?

Estoy agradecida por la mirada a largo plazo de la Escritura, y también estoy agradecida por los recordatorios prácticos durante el día, como esta enseñanza de Nancy. Me ayuda a tomar la esperanza de la Escritura y aplicarla a todo lo que oiga y experimente. Es un mensaje que muchas mujeres necesitamos.

Nancy ha escrito un folleto que te va a ayudar a entender cómo mirar el futuro de acuerdo a las Escrituras en lugar de vivir en el temor del momento. Se llama “Esperanza en tiempos de incertidumbre.” Puedes descargarlo visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Cuando alguien te lastima, ¿cómo respondes normalmente? Nancy te va a mostrar cómo glorificar a Dios cuando eres lastimada.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Abandono y Confianza

DÍA 35

Salmo 22

Dosis: Fe y Gracia

Abandono y Confianza

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Lejos estás para salvarme, lejos de mis palabras de lamento. Dios mío, clamo de día y no me respondes; clamo de noche y no hallo reposo.” (Salmo 22:1–2) (NVI)

Angustia y fe. Dolor y alabanza. Abandono y confianza. Palabras aparentemente contradictorias pero que surgen de un corazón que se aferra a la fe en medio de la adversidad.

Este Salmo es una súplica individual. Parece ser que también surgió de una experiencia de sufrimiento muy intensa, al punto que la persona se siente sola y abandonada. Tal vez fue una experiencia de David, pero tiene una aplicación en el Mesías, ya que los sufrimientos que se describen aquí prefiguraban los que pasaría Cristo y muchos de estos versículos se cumplieron en el momento de la crucifixión.

En principio, humanamente hablando, este Salmo nos confronta con un problema teológico: el supuesto olvido de Dios y su silencio divino cuando sufrimos. El Salmo describe dolor intenso, crisis profunda, agonía y angustia; ¿recuerdas situaciones donde alguna vez pensante que Dios te había abandonado? A la experiencia del dolor sumamos la agonía de sentirnos desprendidas de su gracia y misericordia, de su amor divino, olvidadas por Él.

Por eso cuando leemos que en medio de su dolor Jesús pronunció palabras similares, nos quedamos perplejas. ¡Cómo olvidar esas palabras que calaron en nuestro corazón, en el momento de la agonía de Cristo!: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Abandonó Dios a su Hijo? Es la segunda interrogante teológica de este profundo salmo. Ahora sabemos que jamás lo abandonó, que por un instante su santidad no pudo soportar cuando él cargó con el pecado de toda la humanidad como había profetizado Isaías: “mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

El misterio de la cruz. Un hombre justo entregando voluntariamente su vida por los injustos. Un hombre cargando con todo el pecado de la humanidad para cumplir con la justicia de Dios. Y en su clamor cuando fue herido de muerte, se identificó plenamente no sólo con nuestras debilidades sino con todos aquellos que sufren los dolores más desesperantes de la vida. ¡Podemos seguir confiando en quien nos amó hasta ese extremo! ¡Podemos estar seguras que jamás nos abandonará ni desamparará!

Oración: Señor enséñame a aferrarme a ti en medio del dolor y a confiar en que Cristo experimentó mi sufrimiento. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 50). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Gracia y responsabilidad

Jueves 26 Septiembre

Si confesamos nuestros pecados, él (Dios) es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

1 Juan 1:9

Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

Gálatas 6:7

Gracia y responsabilidad

Roberto vivía en una finca. Su padre, cristiano convencido, amaba mucho a su hijo, quien no era creyente. Deseaba profundamente que Roberto se convirtiera al Señor. Había tomado la costumbre de fijar un clavo en la puerta de la granja cada vez que su hijo, a menudo insumiso, le desobedecía.

–¿Qué haces?, le preguntó un día Roberto, intrigado por los golpes del martillo.

–Pongo un clavo cada vez que tú me desobedeces, le contestó.

Trabajado en su conciencia, el adolescente confesó sus faltas al Señor y lo aceptó como su Salvador. Feliz de haber obtenido así el perdón de Dios, contó su conversión a su padre, quien se puso a quitar uno a uno los clavos de la puerta de la granja. Pero los huecos se seguían viendo y molestaban a Roberto recordándole sus faltas pasadas.

–¿Cómo vamos a hacer para tapar todos esos huecos?, preguntó a su padre.

–Esos huecos, como ves, son las consecuencias de tus desobediencias. Cuando el rey David confesó sus faltas a Dios, él lo perdonó completamente, y algunas veces borró todas sus consecuencias (1 Samuel 30:19), pero otras veces no las quitó (Salmo 51).

Con nosotros sucede lo mismo, pero el Señor nos ha perdonado y es fiel. Él puede quitarlas, o ayudarnos a soportarlas, y también puede servirse de ellas para nuestro bien.

Oseas 9-10 – Filipenses 1 – Salmo 107:17-22 – Proverbios 24:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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