1/7 – Autoridad Y Cuidado Pastoral de la Iglesia

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

1/7 – Autoridad Y Cuidado Pastoral de la Iglesia

Serie: La Iglesia, el cuerpo de Cristo

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

http://www.ibsj.org

DESEO DE OBEDECER

Septiembre 18

DESEO DE OBEDECER

Aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados.

Romanos 6:17

Si yo fuera a definir la vida cristiana con una palabra, escogería la palabra obediencia. La obediencia, el poder, la bendición y el gozo son elementos esenciales de la vida cristiana. Sin la obediencia, no habrá poder, bendición ni gozo en nuestra vida.

Una distinción fundamental entre un cristiano verdadero y alguien que simplemente dice que es cristiano es un sincero deseo de obedecer a Dios. Para el cristiano, obediencia es una palabra agradable, prometedora y alentadora. Debe ser una expresión agradable del más profundo deseo de su corazón. Si está dispuesto a obedecer a Dios, y su deseo de hacerlo es resultado del amor y no del temor, ese es un buen indicio de que usted es un verdadero hijo de Dios.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

3/4 – Formando jóvenes campeones

El Amor que Vale

Serie: Un futuro para la familia

3/4 – Formando jóvenes campeones

Adrian Rogers

Aprenda a criar un hijo sabio y como comenzar cuando el es lo que la biblia llama simple y evitar que se convierta en un burlador o peor aún, un insensato.

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

https://www.youtube.com/channel/UCXwKuk0THDCSB2XMWYmMeeQ

No necesitamos más iglesias calvinistas

Coalición por el Evangelio

No necesitamos más iglesias calvinistas

Steven Morales

Recientemente estaba hablando con alguien sobre el estado del evangelicalismo en Guatemala. En medio de esa conversación, ambos llegamos a la misma conclusión: Guatemala necesita ser reevangelizada. Pero un momento después me di cuenta de que teníamos ideas muy diferentes de lo que esto significaba. Para mí, la iglesia en mi país debía regresar a un conocimiento sólido de las Escrituras y a una vida centrada en el evangelio. Me di cuenta de que él pensaba de manera diferente cuando respondió: “Pero…¿sabes lo que realmente necesitamos? Necesitamos iglesias calvinistas”.

¿Es cierto eso?

Cristiano: tu identidad individual

Voy a ser honesto. Me encantan las doctrinas de la gracia y admiro, respeto y pertenezco a la tradición reformada. Las 5 Solas, los 5 puntos del calvinismo, y la soberanía de Dios en la salvación de los pecadores son cosas que con mucho gusto abrazo. Pero solo las abrazo porque en ellas el evangelio es claro, glorioso y hermoso. Podrías decir que funcionan como clarificadores para mi fe y mi identidad, pero no definen mi identidad. El error que muchos de nosotros cometemos es que elevamos los clarificadores sobre el objeto que clarifican: el evangelio.

En primer lugar, nuestra identidad está en el evangelio: la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, a través de quién los pecadores son salvos y reconciliados con Dios. Las doctrinas de la gracia son muy útiles para nosotros, ya que nos conducen hacia el evangelio. Nos dan una imagen bíblica de un Dios grande que salva a los pecadores pequeños. Hacen que el evangelio sea claro.

El error que veo que muchos de nosotros cometemos es revertir ese pensamiento y convertir el evangelio en una especie de “peldaño” hacia la tradición reformada. Debemos preguntarnos: “¿Amo a las doctrinas de la gracia porque me conducen al evangelio, o amo el evangelio porque me conduce a las doctrinas de la gracia?”. Hay un océano de diferencia entre esas dos respuestas.

Ser apasionado sobre las 5 Solas o la tradición reformada es algo muy bueno, siempre y cuando no creas que el evangelio no es suficiente en sí mismo. Si piensas que es necesario agregar algo más convincente al evangelio, entonces estás reclamando que el evangelio está incompleto, y estás dando un mensaje anatema (Gálatas 1:8).

No es necesario añadir algo al evangelio. Es el poder de Dios para la salvación de todos los hombres (Romanos 1:16-17), es de primera importancia (1 Corintios 15:3), y ha sido confiado para que lo proclamemos sin excusas (1 Corintios 9:16). Entender la verdad central del evangelio da una base a través de la cual podemos entender otras verdades importantes de la Biblia. Aún así, las otras verdades importantes nunca son más importantes que el propio evangelio.

La definición de un cristiano comienza con Cristo, no el calvinismo. Un cristiano ha sido perdonado de sus pecados y reconciliado con Dios por la fe en la vida, muerte, y resurrección de Jesús. Como cristianos, olvidamos fácilmente esto y tratamos de sustituir nuestra identidad en Cristo con otras cosas, incluso cosas buenas como la sana doctrina. Necesitamos poner cada cosa en su lugar. Piensa en tu propia vida: ¿llegaste al conocimiento de Cristo por las 5 Solas, o porque escuchaste y creíste el evangelio? Ahora, profundizar en las verdades del evangelio con toda probabilidad te llevarán a las 5 Solas.

Iglesia: tu identidad colectiva

El problema con decir algo como “Necesitamos iglesias calvinistas” es que confunde un buen clarificador con la cosa que está clarificando. Las 5 Solas son buenas flechas para apuntar al evangelio. Son lentes que clarifican, pero no son el evangelio. Si confundes el clarificador con el objeto que clarifica entonces empiezas a asumir el evangelio y decirle a la gente, “si no eres un calvinista, no eres un cristiano”.

Es similar a lo que  sucedió con los cristianos en Corinto (1 Corintios 1). Algunos decían seguir a Pablo, otros a Cefas y Apolos, y otros a Cristo. Pero sabemos que incluso los cristianos que afirmaban seguir a Cristo no estaban en realidad gloriándose en Cristo, sino en ellos mismos por hacerlo. Ya es hora de dejar de identificarnos orgullosamente en los “ismos” y comenzar a vernos con humildad como realmente somos a la luz del evangelio: pecadores necesitados de la gracia de Dios.

El factor determinante que decidirá la unidad de la iglesia es la identidad de la iglesia. Cada iglesia se centrará en algo, y nada trae humildad, la unidad, el poder, y gozo a un grupo de discípulos como el evangelio.

Veamos esto un poco más. Cuando una persona es salva, no solo se une a Cristo, sino también a cualquier otra persona que se une a Cristo. Efesios 2:14-16 explica que ser reconciliado con Dios significa reconciliarse con todos los demás que se han reconciliado con Dios. También somos “conciudadanos” y “miembros de la familia de Dios” (v.19); nos “unimos” con Cristo en un “templo santo” (v. 21). Hebreos 2:11 describe la naturaleza de nuestra relación con otros creyentes, “Porque el que santifica y los que son santificados, todos tienen una fuente”. Todos los creyentes genuinos pertenecemos al mismo Dios, y la Iglesia es un grupo de hermanos pecadores, enemigos naturales, que han sido reconciliado con el mismo Dios y adoptados en la misma familia.

Entonces, ¿qué es lo que alimenta y empodera la unidad de los creyentes? ¿Qué impulsa a la misión de la iglesia? ¿Qué permite la adopción de pecadores rebeldes como hijos justos? Desde luego, es el evangelio, no una tradición. Así que, por supuesto que debemos abrazar cosas como el calvinismo que nos ayudan a ver al evangelio más claro y brillante, pero no bajo la bandera del propio calvinismo, sino bajo la bandera del evangelio. Como Iglesia, no crecemos por enseñar una y otra vez las 5 solas: crecemos por el estudio de las Escrituras y el evangelio. Y el profundizar en las Escrituras y en la belleza del evangelio nos ha de llevar a enseñar las 5 Solas y a otras verdades profundas.

Entonces, ¿qué tipo de iglesias necesitamos?

Espero que entiendas que no estoy argumentando en contra del calvinismo y la tradición reformada. ¡Todo lo contrario! Son guías para un mayor amor, aprecio, y comprensión de lo que Jesús ha dicho y hecho por mí. Clarifican al evangelio, y espero que muchos lleguen a apreciarlas de la misma manera en que yo lo he hecho. Sin embargo, mi mayor esperanza es que no nos concentremos en los clarificadores, sino en el objeto que clarifican.

Entonces, ¿qué tipo de iglesias necesitamos? No necesitamos iglesias calvinistas. Necesitamos iglesias centradas en el evangelio; que sean alimentadas, impulsadas ​y sostenidas por el evangelio. Necesitamos iglesias que sean más de Jesús que de cualquier tradición, ya sea el calvinismo, arminianismo, o cualquier otra cosa. Necesitamos iglesias compuestas de individuos que permanecen en Cristo por encima de todas las cosas. Como John MacArthur explica:

“El enfoque sencillo de mi vida es ser como Cristo. Es por eso que tengo que dejar que la palabra de Cristo habite en mí ricamente, como dice Colosenses 3:16. Es por eso que tengo que contemplar la gloria de Cristo, 2 Corintios 3:18, de modo que pueda ser cambiado en su imagen. Por eso Cristo debe ser formado plenamente en mí, Gálatas 4:19. Es por eso que si digo que permanecemos en él, tengo que andar como él anduvo, 1 Juan 2. Debo ser como Cristo. Este es el objetivo de mi vida”. —John MacArthur, Huyendo de los enemigos.

Soli Deo Gloria.

Católica, evangélica, y reformada

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Católica, evangélica, y reformada

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/26707623

Continuamos con el panorama general del tema «Qué es la Teología Reformada». Hace un tiempo publiqué un libro titulado “Gracia Desconocida», y la frase, la frase del subtítulo de este libro es «El Corazón de la Teología Reformada». Lo que estoy tratando de hacer es seguir el bosquejo del libro, el cual detalla a mayor profundidad todo lo que voy a decir en este breve resumen.

En nuestra primera sesión, vimos que la Teología Reformada es una teología, y ahora quiero sugerirles que la Teología Reformada es una Teología Sistemática. Uno de los privilegios en mi vida ha sido poder enseñar la disciplina de la Teología Sistemática a nivel de seminario.

Y sé que, en estos nuevos tiempos, con el advenimiento de la filosofía existencialista, por ejemplo, ha habido esta creciente antipatía o alergia, por así decirlo, contra todo lo que signifique sistemas, y en ocasiones con buena razón. Parte de la preocupación que la gente tiene es que sabemos lo que pasa cuando la gente adopta un sistema de filosofía y luego toma ese sistema y lo traslada a las páginas de la Biblia y luego trata de forzar todo lo que la Biblia dice conforme a ese sistema.

La idea de un pensamiento sistemático va mucho más atrás en la historia de la iglesia, pero aun en el período de la ilustración con la llegada del método científico moderno, los filósofos de aquellos días descubrieron o abogaron por un método o ciencia que llamaron el método analítico de estudio el cual en otros términos y en un lenguaje más común se llamaba: la tarea de búsqueda para encontrar la lógica de los hechos, es decir que los científicos explorarían los detalles del universo físico y dirigirían sus telescopios al cielo para recopilar tanta información particular como les fuera posible, luego de obtener estos datos intentarían encontrarle sentido.

Trataron de ver cómo encajaban juntas todas las piezas en particular. Históricamente, la tarea de la teología sistemática ha sido algo así. No es venir a la Biblia con un sistema preconcebido, sino ir a la Biblia, escuchar la palabra de Dios en todas sus particularidades, en todos sus detalles, y entonces, tratar de discernir cómo todas estas verdades individuales encajan entre sí, porque el supuesto de la teología sistemática es esta: que la Biblia es coherente, que, aunque Dios nos revela muchas cosas a nosotros, toda Su verdad está unificada en su propia persona y en su propio carácter. Me encuentro, de hecho, con la enseñanza.

A veces tengo charlas que se convierten en una especie de discusión abierta con mis estudiantes, y empezamos el seminario mirando una doctrina en particular dentro de la variedad de la teología sistemática, porque si les permito a los estudiantes hacer sus preguntas seguro que terminamos en otros temas muy lejos a la doctrina que empezamos a estudiar.

A primera vista podría parecer que sólo estamos dando vueltas persiguiendo conejos por caminos innecesarios, pero luego les recuerdo a ellos: les dije que esas preguntas que me están haciendo son preguntas que deberíamos hacernos ya que fluyen de la doctrina que estamos estudiando, porque cada doctrina de la Teología Cristiana toca de alguna manera todas las demás doctrinas de la fe.

Es decir que toda la fe cristiana está íntima e intrínsecamente relacionada en todas sus partes. De hecho, una de las cosas que nunca deja de sorprenderme es la manera en que la Biblia habla de tantas cosas durante tantos años y con miles de detalles y sin embargo, la simetría de las Escrituras está allí. Todo esto encaja de una manera tan coherente.

Cuando decimos que la teología reformada es sistemática, eso es lo que estamos diciendo desde el principio, que no estamos tratando de imponer un sistema a las Escrituras, sino de encontrar el sistema de doctrina que está en las mismas Escrituras para ver cómo todas las piezas encajan juntas. Ahora, una de las ironías de la teología reformada, y voy a usar la palabra paradoja a pesar de que a veces choco con esa palabra, les digo a mis alumnos cuando estudiamos teología sistemática que usualmente iniciamos la teología sistemática con el estudio de lo que llamamos teología propia.

No hablamos de lo opuesto a la teología impropia, sino que la teología propia se refiere a un enfoque sobre la doctrina de Dios. A diferencia de la doctrina del pecado o la doctrina de la justificación o alguna otra doctrina, sino más bien sobre nuestra comprensión de la naturaleza y el carácter de Dios mismo. Y aquí es donde la paradoja entra en juego.

Al inicio de este estudio, les digo a mis alumnos que, si nos fijamos en los credos y confesiones reformadas, y leemos lo que dicen sobre la naturaleza de Dios, tendrán que buscar con mucho, mucho esfuerzo para ubicar algo allí que sea claramente reformado.

Me refiero a las confesiones de los metodistas y luteranos y Episcopales y todas las demás denominaciones, tienen básicamente el mismo contenido y las mismas afirmaciones en sus credos. Todos decimos que Dios es eterno. Todos creemos que Dios es invisible, que Él es Espíritu, que Él es inmutable, omnipotente, omnisciente, y todas esas cosas de las que hablamos con respecto a los atributos de Dios.

Por eso digo, por un lado, no hay nada particularmente distintivo de la doctrina de Dios en la Teología Reformada que haga a la Teología Reformada diferente de otra teología. Sin embargo, una vez más, aquí está la paradoja. Si alguien me dijera, Roberto, ¿cuál crees tú que es el aspecto más distintivo de la teología reformada?, no dudaría en responder a esa pregunta diciendo, oh, es nuestra doctrina de Dios.

Ustedes dirán, espera un minuto. Me estás mareando con todo esto. Acabas de decir hace un momento, te oímos decirlo, que no hay nada particularmente distintivo entre la doctrina de Dios y la Teología Reformada. Y ahora estás diciendo que, al mismo tiempo, paradójicamente, lo que más distingue a la Teología Reformada es su doctrina de Dios. ¿Qué estás tratando de decir? Puedo ver las caras de asombro en aquellos que están sentados justo frente a mí, en este mismo instante. cuando hago esta afirmación aparentemente contradictoria. Y resalto «aparentemente». Permítanme tratar de aclarar esto y explicarles lo que quiero decir. Todos los cristianos tienen una afirmación de credo básicamente ortodoxa acerca del carácter de Dios, pero lo que creo que sucede con frecuencia en otras teologías es que cuando se desvía la atención hacia otra doctrina hay una tendencia a olvidar su afirmación sobre el carácter de Dios.

Y la doctrina de Dios es solo una de muchas doctrinas de la fe, más que la doctrina dominante de la fe. Por ejemplo, nunca en mi vida he conocido a un cristiano que me mire a los ojos y me diga que no cree que Dios es soberano. Los cristianos, en esencia, están bastante dispuestos a afirmar la soberanía de Dios.

Pero si orientamos el debate en relación a la soberanía de Dios, por ejemplo, con la doctrina de la elección, con las doctrinas de la gracia, en muy poco tiempo habrá una controversia muy muy seria sobre la naturaleza de Dios. ¿Dios establece todo lo que va a ocurrir?

¿Sabe Él todo lo que va a pasar antes de que suceda? Una vez más, si volvemos a preguntar si crees que Dios es omnisciente, la mayoría de los cristianos dirán que sí. Pero luego, cuando exploramos lo que significa que Dios lo sabe todo, ¿estamos hablando de lo mismo? ¿Estamos diciendo que Él lo sabe, simplemente porque Él tiene percepción de genio?, ¿o decimos que Él sabe todas las cosas porque Él ordena todas las cosas. Es decir, ¿cuál es la relación entre Su soberanía con Su Conocimiento?

En Teología Reformada constantemente probamos nuestra doctrina, volviendo a nuestra comprensión fundamental del carácter de Dios. Y realmente creo que es el único factor central de la Teología Reformada, o sea que está incansablemente comprometida a mantener la pureza de la doctrina de Dios a través de todos los demás elementos de nuestra teología.

Ahora, hay algunas otras cosas que quiero decir sobre la Teología Reformada, y es que la Teología Reformada no solo es sistemática la Teología Reformada es católica. Ahora, ¿qué quiero decir cuando digo que la Teología Reformada es católica? Por lo general, pensamos en la Reforma como una protesta contra el catolicismo, pero recuerden que la teología que surgió y que se puso al frente del escenario en pleno siglo XVI no fue algo que se inventó por primera vez en el siglo XVI.

Fue una reforma no una revolución. Fue un intento en el siglo XVI de recuperar la fe Histórica Apostólica cristiana. Y en el tiempo de la Reforma prácticamente todas las iglesias que surgieron de ahí continuaron abrazando las Verdades católicas de la fe cristiana, es decir, las verdades que abrazaron y confesaron los cristianos de todas las tendencias, de todas las denominaciones, y de todas las tradiciones.

Quiere decir que aquí la palabra católica no se refiere a la iglesia romana ni a la iglesia católica rusa o a algún otro grupo en particular, sino más bien que el término se usa en el sentido original de su significado universal: toda la iglesia.

Por ejemplo, en los primeros siglos la iglesia tuvo que convocar Concilios claves para hacer frente a los principales problemas teológicos por las amenazas de las grandes herejías, como la controversia Ariana en el siglo IV, la controversia Monofisita en el siglo V, y así por el estilo.

Fue en estos grandes concilios, como el Concilio de Nicea, donde la Deidad de Cristo se abrazó y confesó firmemente. En el siglo V, durante el Concilio de Calcedonia la Iglesia confesó su fe: que Cristo es verdadero hombre y verdadero Dios. Ahora, las afirmaciones del cristianismo histórico acerca de la Trinidad, la deidad de Cristo, la expiación de Cristo, esas son afirmaciones que son compartidas por todos los grupos cristianos ortodoxos históricamente.

Esas afirmaciones se encuentran históricamente en todos los credos de las diversas denominaciones. Así que tanto los luteranos, como metodistas, episcopales y presbiterianos, históricamente, tienen un gran grupo de doctrinas en común que comparten entre todos ellos. Y esa esencia común del pensamiento cristiano es la base sobre la que descansa toda la teología.

Así que cuando hablamos de Teología Reformada como un distintivo para diferenciarla, por ejemplo, de la Teología Dispensacionalista o la Teología Luterana o cualquier otra teología particular de la que estamos hablando, reconocemos ante todo que hay un núcleo común de la doctrina que forma parte de todos estos distintos grupos.

Ahora, la razón por la que digo esto es por la tendencia que hay de pensar en Teología Reformada como si ésta fuera el distintivo de la Teología Reformada. Algunos me dicen: «háblame de la Teología Reformada. ¿No es la de los cinco puntos del calvinismo?». Y yo digo, pues sí, los cinco puntos del calvinismo tienen mucho que decir y mucho que ver con la Fe Reformada, y vamos a explicar esos conceptos más adelante en esta serie. Pero sería un grave error de la Teología Reformada pensar en ella exclusivamente en términos de nuestros distintivos.

Hay que recordar que esas doctrinas descansan sobre una base común que compartimos con muchos otros grupos cristianos. Es decir, tenemos la fe católica. Ahora bien, además de esto, toda Teología Reformada es evangélica. Ahora este es un segundo gran título que estamos usando. El primero era católico, y éste es evangélico.

Ahora todos los que son evangélicos en el sentido histórico también son católicos. No todos los que son católicos son evangélicos, pero todos los que son evangélicos comparten la doctrina común de la Iglesia universal con todos los demás. Ahora no todo el que es evangélico es presbiteriano o luterano o metodista, o cualquiera de estas otras denominaciones, de modo que no todo el que es evangélico es reformado.

Pero todo el que es reformado en el sentido histórico del término también es evangélico. Compartimos no sólo una herencia común de cristianismo católico, sino que, con los hermanos protestantes compartimos una tradición común evangélica. Ahora, el término evangélico está otra vez bajo acoso hoy en día, y es una cuestión de confusión en cuanto a lo que realmente es en nuestros tiempos.

Esta confusión no existe históricamente. Fue en los tiempos de la Reforma donde el término o etiqueta evangélico se acuñó, y fue acuñado por los reformadores porque ellos creían que con la doctrina de la justificación sola por fe ellos estaban recuperando lo evangélico del evangelio del Nuevo Testamento.

Y puesto que el corazón de la controversia del siglo XVI se centró en la doctrina de la justificación, todo el debate se centró en la pregunta: ¿qué es el Evangelio? Así que los protestantes se llamaron a sí mismos evangélicos, entendiendo por esa etiqueta que estaban adoptando la definición de Lutero de la doctrina de la justificación: justificación por fe.

De esa tradición, como sabemos, había muchos en el siglo XVI que abrazaron la posición de Lutero sobre la justificación como la posición bíblica. Y ciertas tradiciones diferentes provienen de allí, todas manteniendo la convicción básica central de que la justificación es solo por fe y que este es el corazón mismo del Evangelio en sí, pero fueron en otras cosas donde diferían, por ejemplo, sobre el asunto de los sacramentos, sobre el gobierno de la iglesia, y sobre otras doctrinas, pero mantuvieron este compromiso común a eso.

La otra doctrina que era común al evangelicalismo histórico fue la doctrina de la autoridad de las Escrituras, o lo que se llama la Sola Scriptura, que vamos a ver más adelante. Y así, los historiadores han dicho que el asunto material o la causa de la Reforma fue la doctrina de la justificación, la causa formal fue la doctrina de la autoridad de la Escritura.

Y una vez más, la Reforma vio una fragmentación de numerosos grupos de protestantes, había una unidad básica de acuerdo entre ellos sobre dos tesis centrales: Primero, la doctrina de la justificación por la fe sola, y segundo, la doctrina de la autoridad de la Escritura. Así que, ahora vamos a la tercera etiqueta, que es: «Reformado». Cuando usamos esta etiqueta estamos haciendo otras distinciones en la taxonomía de la teología.

La taxonomía es la ciencia de la clasificación. Hacemos eso en el mundo biológico. Dividimos en reinos: el reino vegetal y el reino animal. Todas las plantas están en el reino vegetal, y por otro lado, todos los animales forman parte del reino animal. Una vez que tienes los distintos reinos, luego los subdivides, en clase, orden, familia, género, y las especies y todos esos diferentes tipos de clasificaciones. en la medida que refinas más y más las divisiones entre los mamíferos y reptiles y vertebrados e invertebrados y todo ese tipo de cosas, vas haciendo distinciones cada vez más y más finas para tratar de comprender el mundo que nos rodea. Nosotros hacemos lo mismo en teología y en las tradiciones teológicas.

Ahora, hay muchos grupos evangélicos, como ya he dicho: luterano, episcopal, metodista, bautista, y así sucesivamente. Y ellos difieren entre sí en ciertos puntos. Y cuando hablamos de un luterano diremos que un luterano es una persona que se aferra a las doctrinas históricas que son particularmente características del luteranismo.

Ellos también son evangélicos, y también son católicos. Ahora, definiendo la Tradición Reformada, encontramos doctrinas que son exclusivas a la Fe Reformada, que no siempre son compartidas por otros entes cristianos.

Por eso, cuando decimos que alguien es reformado, estamos diciendo, todo al mismo tiempo que esa persona abraza distintivamente los credos reformados de la historia, como el Catecismo de Heidelberg, la Confesión de Bélgica, la Confesión de Westminster, y así sucesivamente.

Además, comparten una herencia evangélica común con otros creyentes, y todo el tema se basa en el fundamento católico. Y a modo de preparación. Tenemos que tener cuidado de no pensar que lo reformado, y solo esto, es la Fe Reformada, porque la Fe Reformada, a pesar de que tiene sus propias características distintivas, contiene en sí doctrinas unificadoras con otros cristianos: con todos los evangélicos y con los que retienen las verdades católicas del cristianismo histórico.

Lo que vamos a hacer en el resto de esta serie es prestar atención a los distintivos que diferencian a la Teología Reformada de otra teología evangélica, y del amplio título de la teología católica. Así que de ahora en adelante vamos a estar examinando los distintivos, pero solo con esta salvedad, ahora, y esta advertencia; voy a recalcar esto para que recuerden que cuando nos fijamos en los distintivos, los distintivos no son todo lo que está ahí. Los distintivos establecidos en la tribuna están establecidos ahí sobre la base del cristianismo católico y evangélico.

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Un corazón genuinamente arrepentido

Mujer Para la Gloria de Dios

Un corazón genuinamente arrepentido

 

Radio Eternidad es una Emisora de Sana Doctrina, que Busca impactar el mundo a través del Evangelio.

Catherine Scheraldi de Núñez

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Alimento poderoso

DÍA 28

Salmo 19

Dosis: Palabra de vida

Alimento poderoso

“La ley del Señor es perfecta que convierte el alma; el testimonio del Señor es fiel que hace sabio al sencillo.” (Salmo 19:7) (NVI)

Los siguientes versículos del 7 al 10 del Salmo 19 constituyen un hermoso poema sobre la revelación escrita de Dios. El Salmista ya ha captado muchos de los atributos de un Dios Creador que se revela a sí mismo en la naturaleza, ahora baja lentamente los ojos del cielo para asegurarnos que además de esa revelación general, Dios nos ha dejado una revelación especial y única con su Palabra.

Al nombrar “La ley de Jehová” se refiere a toda la revelación escrita de Dios. La cual es tan perfecta y efectiva, que tiene la capacidad “convertir” (hacer volver) y restaurar el alma o la vida. Millones de personas confirmamos este hecho. Andábamos extraviados en nuestras ansiedades y preocupaciones; limitados por paradigmas errados hasta que escuchamos su Palabra y nuestra vida cobró un nuevo sentido. Nos convertimos, nos volvimos a Él para ser restaurados.

Jamás olvidaré la primera vez que la escuché. Mis sentidos se abrieron a una nueva dimensión. La Palabra traspasó mi mente y llegó al corazón. Fue como recibir un alimento integral, esa Palabra me confrontó y sí me hizo volver a Dios, me hizo descubrir que yo que pensaba que estaba cerca, cuando en realidad me encontraba ¡tan lejos! Y necesitaba abrir mi corazón para recibir esa Palabra.

“El testimonio de Jehová es fiel que hace sabio al sencillo”. Esa Palabra es fiel, todo lo que Dios dice es fiable y seguro. Podemos asirnos de esas promesas. Pero además esta Palabra tiene un efecto especial “hace sabio al sencillo”. Hasta el más humilde, y así sea una persona analfabeta, si se deja guiar y enseñar por la Palabra adquirirá una sabiduría de vida, una riqueza personal.

En la vida he conocido personas muy humildes, sin estudios superiores pero con un conocimiento y una sabiduría provenientes del estudio de la Palabra de Dios. Hombres y mujeres a quienes resulta un deleite escuchar, fiables, cuya sabiduría que emana de sus labios proviene del conocimiento de la Palabra.

Oración: Señor ayúdame a valorar y amar tu Palabra y hazme una mujer sabia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 43). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Escuchar a Dios

Miércoles 18 Septiembre

(Jesús dijo:) El que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás.

Juan 4:14

Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

Lucas 11:9-10

Escuchar a Dios

Todos hemos experimentado, en un momento u otro, el vacío en la agitación de este mundo. Nos sentimos como desfasados, e incluso manipulados por los movimientos políticos o sociales que nos superan y cuyos lemas suenan falsos. Quisiéramos escuchar palabras que no sean solamente deslumbrantes o aduladoras. Esperamos un mensaje nuevo, pero verdadero, que hable a nuestro corazón.

Cansados por un mundo de apariencias, buscamos la verdad. Tenemos una sed de verdad, necesidad dolorosa, pero que tiene esperanza. En efecto, Jesús nos ha dado esta bendita promesa: “Buscad, y hallaréis”. Cada uno puede escuchar, no su propia voz, ni la de los demás, sino la voz de Dios trasmitida por medio de la Biblia. Porque solo él puede responder a nuestras profundas necesidades, saciar nuestra sed. Su Palabra es la verdad.

Pero no busquemos a Dios mediante los múltiples caminos que nos son propuestos hoy en día. La práctica escrupulosa de ritos religiosos no nos lo hará encontrar, y mucho menos la senda peligrosa de las numerosas sectas. No, la Biblia afirma que Jesús es el único camino por medio del cual podemos hallar a Dios.

Jesús es la fuente que colma el deseo de verdad y de paz interior que hay en cada uno. Él se nos revela cuando leemos la Biblia y oramos a Dios por medio de él. Y luego, si lo buscamos verdaderamente, entonces se cumplirá esa promesa del Evangelio: “Buscad, y hallaréis… El que busca, halla”.

2 Crónicas 33 – 2 Corintios 7 – Salmo 106:13-18 – Proverbios 23:19-21

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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