Salvos por Completo

Grace en Español

Josías Grauman

Salvos por Completo

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

¿Puede ser bueno el sufrimiento?

12 de septiembre

¿Puede ser bueno el sufrimiento?

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones.

2 Corintios 1:3-4

A veces no nos detenemos a pensar que Dios puede convertir lo malo del sufrimiento en una lección para bien, una lección que podemos aprovechar para crecer espiritualmente. A veces el sufrimiento en forma de persecución se produce sencillamente porque no queremos comprometer nuestra fidelidad al Señor. Muchas otras veces es simplemente el dolor común, la dificultad, la enfermedad y los conflictos resultantes de la corrupción del pecado del mundo.

Sin embargo, a veces Dios trae el sufrimiento como un medio de disciplinarnos cuando caemos en pecado. Eso fue lo que les ocurrió a Ananías y Safira en la iglesia primitiva (vea Hch. 5:1-11). De igual manera, Dios castigó a algunos miembros de la iglesia de Corinto por sus pecados (1 Co. 11:29-30).

Cualquiera que sea el caso, no hay que ver el sufrimiento como malo. Puede enseñarnos bondad, solidaridad, humildad, compasión, paciencia y mansedumbre. Mucho más importante es que Dios puede usar el sufrimiento de formas excepcionales para hacer que usted se acerque más a Él.

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

6/6 – ¿Por qué Existo?

El Amor que Vale

Ponga primero lo primero

6/6 – ¿Por qué Existo?

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

https://www.youtube.com/channel/UCZzYpoVHFyZ3GKddF9YGZ1A

Las 4 “C” del liderazgo bíblico

Coalición por el Evangelio

Las 4 “C” del liderazgo bíblico

 

¡El liderazgo importa! Importa en el hogar. Importa en el lugar de trabajo. Importa en equipos deportivos y en grupos musicales. Y, por supuesto, el liderazgo es importante en la iglesia.

El liderazgo es un tema tan importante que parece no haber fin de escribir, vender, y comprar libros de liderazgo. De hecho, pudiéramos decir que este artículo se trata sobre el liderazgo y tiene como propósito ayudar a los pastores a crecer en su liderazgo de la iglesia. Pero, ¿cómo debemos evaluar a los líderes, tanto los líderes hoy como los de mañana? Desafortunadamente, nosotros (y nuestras iglesias) evaluamos a los líderes con base en su capacidad y resultados. ¿Puede “predicar”? ¿Está la iglesia “creciendo”?

Ahora, antes de entrar en lo que estoy a punto de decir sobre el liderazgo, permíteme ofrecer una nota: no soy un experto en liderazgo (lo que sea que signifique eso). Sin embargo, he cometido muchos errores de los cuales el Señor me ha enseñado mucho. De todos modos, lo que diré sobre el liderazgo no depende de haberme inscrito en “la escuela de los duros golpes pastorales”. En cambio, lo que diré depende de lo que la Escritura misma dice sobre el liderazgo en la iglesia. Y de acuerdo con las Escrituras, hay cualidades más importantes para evaluar a los líderes que la “capacidad” y los “resultados”. Permíteme ofrecer, entonces, algunos pensamientos bíblicos sobre la evaluación y el desarrollo del liderazgo.

El pastor debe ser un hombre que sigue la santidad y se caracteriza por luchar contra el pecado.

Al evaluar a los líderes de la iglesia (tanto líderes actuales como potenciales), considera estas cuatro “C” del liderazgo bíblico:

Carácter: Mientras que tendemos a elevar la capacidad como si fuera la cualidad más alta para el liderazgo, la Biblia destaca el carácter: hombres de carácter piadoso, como se describe en 1 Timoteo 3:1-14 y Tito 1:5-16. La cualidad básica del carácter de un hombre piadoso es que sea irreprochable. Estar por encima del reproche significa que cuando (no “si…”) las acusaciones lleguen contra un pastor, sean desechadas porque no caracterizan al acusado. Pablo comparte cuatro áreas en las que un anciano debe estar por encima de cualquier reproche:

  • Irreprochable en su carácter: el pastor, aunque no se espera que sea perfecto, debe ser un hombre que sigue la santidad y se caracteriza por luchar contra el pecado: “irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, de conducta decorosa, hospitalario, apto para enseñar, no dado a la bebida, no pendenciero, sino amable, no contencioso, no avaricioso” (1 Ti. 3:2-3).
  • Irreprochable en su vida familiar: el pastor debe ser un hombre que primero haya demostrado madurez al pastorear bien su propio hogar. Debe ser fiel a su esposa, sin descuidarla. Debe amarla y cuidarla. Debe ser fiel en su crianza al disciplinar a sus hijos. Si alguien no puede administrar su propia casa, ¿cómo podrá administrar la casa de Dios (1 Ti. 3:4-5)?
  • Irreprochable en su vida pública: el pastor también debe ser de buena reputación ante los extraños (1 Ti. 3:7). ¿Cómo liderará un pastor si no tiene una buena reputación?

Convicción: Un pastor también debe ser un hombre de convicciones bíblicas y sin reproche en su vida doctrinal. Debe ser un creyente maduro (no un nuevo converso). “Debe retener la palabra fiel que es conforme a la enseñanza, para que sea capaz también de exhortar con sana doctrina y refutar a los que contradicen” (Ti. 1:9).

Cuidado: La palabra pastor indica alimentación, protección, y el cuidado de un rebaño. Los pastores o ancianos, entonces, están llamados a “pastorear el rebaño de Dios que está entre ustedes” con amor y compasión, liderando con el ejemplo (1 Pe. 5:1-4). Algunas evidencias de un hombre que cuida del rebaño son: está con el rebaño cuando se reúne en el día del Señor (mañana y tarde, si así se acostumbra); está con la iglesia cuando se cuida entre ella públicamente, en las reuniones de miembros; se preocupa por mostrar amor a otros miembros (como orar por los miembros, visitar a los enfermos o en prisión, practicar la hospitalidad con otros miembros de la iglesia); se preocupa por otros hermanos al entablar relaciones de discipulado; y cuida de los no creyentes al compartir el evangelio regularmente.

Capaz: Si bien las Escrituras enfatizan el carácter sobre la capacidad, el pastor debe ser un hombre que sea “capaz de enseñar” (1 Ti. 3:2). Él debe poder no solo enseñarle al pueblo de Dios la Palabra de Dios, sino que también debe poder refutar con amabilidad y paciencia a quienes se oponen al evangelio, para que el Señor pueda concederles el arrepentimiento, incluso a los enemigos del evangelio (2 Ti. 2:24-26).

Debemos considerar a hombres que están por encima de cualquier reproche y que aman a la iglesia lo suficiente como para cuidar y proteger al rebaño.

Estas cuatro “C”, si se demuestran a lo largo de un tiempo (1 Ti. 5:22), producen credibilidad. En nuestra iglesia utilizamos la siguiente fórmula de liderazgo cuando estamos considerando hombres para el cargo de pastor (anciano):

C (carácter) + C (convicción) + C (cuidado) + C (capacidad) = Credibilidad

T (tiempo)

Nuevamente, no soy un experto en liderazgo, pero las Escrituras son claras: para los cargos públicos en la iglesia, debemos considerar a hombres que están por encima de cualquier reproche y que aman a la iglesia lo suficiente como para cuidar y proteger al rebaño, alimentándolo con la Palabra de Dios. Como pastor, luchemos por ser hombres así, y busquemos cultivar a hombres así en nuestras iglesias. A medida que nos enfocamos en la fidelidad como líderes, somos libres de confiar en el Señor para recibir cualquier resultado que Él considere que sea apropiado para bendecirnos.

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN FACTS AND FRIENDS. TRADUCIDO POR EQUIPO COALICIÓN.

Lo intocable

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Lo intocable

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/26332695

Continuando con nuestro estudio de la santidad de Dios, recordaremos que en nuestra última sesión empezamos a ver el problema de la justicia de Dios, cuando ésta se manifiesta en maneras que son difíciles de entender para nosotros. Y vimos, por ejemplo, la ejecución repentina que Dios dio a los hijos de Aarón: Nadab y Abiú, cuando ellos ofrecieron fuego extraño sobre el altar. Pero eso, por supuesto, es solo uno de esos incidentes en el Antiguo Testamento donde encontramos varios eventos que muestran el repentino derramamiento de ira de Dios sobre las personas. Una de las situaciones más famosas es la muerte de Uza.

Recuerdan esa historia cuando después de que el Arca del Pacto había sido restaurada en Israel y había estado guardada por un tiempo; David quería devolver el Arca a un lugar central de prominencia en la ciudad. Y realizó esta procesión donde en un desfile triunfal el Arca iba a ser regresada a la ciudad. Y el Arca del Pacto sería cargada en un carro de bueyes conducido por seres humanos, y algunas personas caminaban junto a esta carreta de bueyes y el más notable de ellos era un hombre llamado Uza.

Y sucedió algo que arruinó el desfile. Algo pasó que interrumpió aparatosamente esa procesión sagrada donde todos estaban celebrando y animando el regreso del trono de Dios a la ciudad. Leamos el relato de esto en 1 Crónicas 13. Y dice: “Entonces David reunió a todo Israel, desde Sihor de Egipto hasta la entrada de Hamat, para que trajesen el arca de Dios de Quiriat-jearim. Y subió David con todo Israel a Baala de Quiriat-jearim, que está en Judá, para pasar de allí el arca de Jehová Dios, que mora entre los querubines, sobre la cual su nombre es invocado. Y llevaron el arca de Dios de la casa de Abinadab en un carro nuevo; y Uza y Ahío guiaban el carro. Y David y todo Israel se regocijaban delante de Dios con todas sus fuerzas, con cánticos, arpas, salterios, tamboriles, címbalos y trompetas. Pero cuando llegaron a la era de Quidón, Uza extendió su mano al arca para sostenerla, porque los bueyes tropezaban. Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió, porque había extendido su mano al arca; y murió allí delante de Dios. Y David tuvo pesar, porque Jehová había quebrantado a Uza; por lo que llamó aquel lugar Pérez-uza, hasta hoy. Y David temió a Dios aquel día, y dijo: ¿Cómo he de traer a mi casa el arca de Dios?

Entonces vemos que, en este caso, Dios ejecuta nuevamente a alguien de la línea sacerdotal, debido a una conducta inapropiada con el manejo de los utensilios sagrados. Pero nos parece asombroso que Dios actúe de una manera tan aparentemente arbitraria. ¿Tienen la idea? El Arca es llevada en procesión en el carro de bueyes. Y de repente uno de los bueyes tropieza y el carro está a punto de volcarse y lo que está por suceder es que el utensilio más sagrado en todo Israel, el Arca del Pacto, está a punto de caerse del carro, en el barro, en el suelo y quedar cubierto de suciedad; y para evitar que eso ocurra, Uza, quien ha dedicado toda su vida a cuidar de los utensilios sagrados, instintivamente estira la mano para estabilizar el Arca y así evitar que caiga en el barro y se profane.

Uno esperaría que en ese momento las nubes se abrirían y del cielo saldría una gran voz diciendo: gracias Uza. En cambio, Dios lo fulmina y muere. Bueno, este es otro de esos relatos que digo que los teólogos modernos miran a ese evento en la antigüedad y dicen que ven ahí un burdo ejemplo de personas primitivas ingenuas y orientadas mitológicamente que atribuyen a Dios algo que Dios nunca haría.

Seguramente Dios no mataría a Uza por esta acción, que desde nuestra perspectiva realmente fue una acción heroica. Probablemente lo que sucedió fue que Uza había admirado tanto estos utensilios sagrados y el mobiliario sagrado y santo, y nunca en su vida había pretendido tocar alguno de estos objetos con sus propias manos, pero cuando lo hizo, estaba tan aterrorizado que le dio un infarto y cayó muerto. Esa es la interpretación moderna de lo que sucedió.

Pero de nuevo, como en el caso de Nadab y abiú, si miramos hacia atrás, a la institución del tabernáculo y del sacerdocio, y que Dios había apartado a toda una tribu de Israel, los levitas, quienes debían cuidar el templo y los asuntos de adoración en el tabernáculo. Y dentro del grupo o la tribu de los levitas, había varios clanes. Estaban los coatitas, por ejemplo, que eran una sola familia entre los levitas, y la responsabilidad de los coatitas como grupo familiar era cuidar de los utensilios sagrados, levantar la tienda, desmontarla, etc, transportar el mobiliario sagrado. Y también se les dio instrucciones explícitas sobre cómo iban a realizar sus tareas particulares.
Ahora, si recuerdan, esas instrucciones y la forma en que el Arca fue construida, que en las cuatro esquinas de este trono, de este cofre sagrado, había anillos de metal adheridos y el propósito de esos anillos era para que cuando los Coatitas tuvieran que transportar el Arca de Dios, ellos pudieran insertar palos a través de estos anillos y luego poner esos palos sobre sus hombros y así llevar el trono de Dios a pie.

Para empezar, no había, en absoluto, ninguna disposición en la ley con respecto a transportar el arca sagrada en una carreta de bueyes. Tenía que ser cargada. Ahora, recuerdan que fue devuelta a Israel por los Filisteos en una carreta arrastrada por vacas. Pero Israel debía transportarla a pie. Y la razón para todas estas instrucciones detalladas de usar palos y demás fue porque la única ley que no se podía violar era que ningún ser humano debía tocar el Arca de Dios. De hecho, cuando el Arca estaba debidamente colocada en el Lugar Santísimo, solo podía verla una persona, y esa era el Sumo Sacerdote, y aún él mismo, lo podía hacer solo una vez al año, en el día de la Expiación, el cual era el único día donde el sumo sacerdote estaba autorizado a entrar en el Lugar Santísimo, donde estaba el Arca. Y él entraba y esparcía sangre sobre el Arca, pero incluso el Sumo Sacerdote no debía tocar el trono de Dios.

Pero en esta ocasión, cuando los bueyes tropezaron, y el Arca estaba a punto de caer al suelo, Uza extendió la mano y la tocó. Su motivo pudo haber sido justo. Él puede haber estado pensando en querer evitar que el Arca caiga al suelo. Pero, amados, a los ojos de Dios, no era el suelo el que profanaría este mueble sagrado. No hay nada contaminado en la tierra. El barro hace lo que se supone que debe hacer en obediencia a las leyes de Dios. Es una ley de Dios que cuando mezclas tierra con agua, esta se convierte en barro. No hay nada de pecado en eso. Lo que no estaba permitido era tocar el Arca de Dios con manos humanas. La única cosa que podía contaminar el Arca en ese momento, no era el suelo, era Uza. Fueron las manos de Uza las profanas. Y fueron las manos del hombre lo que Dios dijo que nunca debían ensuciar su santo trono. Y Uza olvidó eso, y lo pagó con su vida.

Jonathan Edwards predicó una vez sobre el pecado de la presunción y el pecado de la arrogancia. Y usó como su principal ilustración para el pecado humano de presunción, este suceso en el que un hombre impuro e impío pretendió tocar el Arca sagrada de Dios. Ahora, si Dios nunca hubiera prohibido este tipo de acción y luego fulmina a alguien que realiza tal acción, entonces se podría plantear preguntas razonables sobre la justicia de Dios.

Pero, una vez más, lo que hizo Uza fue una clara y directa violación de la ley de Dios. Y entonces Dios lo ejecutó, dándole la pena que Uza y todo Coatita sabía que era la ley de Dios, que era una ofensa capital tocar esa Arca. Pero aún nos queda una pregunta. ¿No hay misericordia en Dios? Tal vez la ley estipuló que era una ofensa capital hacer tal cosa, pero ¿no es eso en sí un castigo cruel e inusual?
Recuerdo que hace unos años, leía en la revista Time acerca de un incidente que tuvo lugar en el estado de Maryland, donde un conductor de camión fue arrestado por conducta inapropiada. Y cuando la policía vino a arrestarlo, se volvió verbalmente ofensivo con los oficiales que lo arrestaron.

No los atacó físicamente, pero los llamó de todo y en medio de sus maldiciones contra los policías, dijo todo tipo de blasfemia. Así que cuando lo llevaron ante el juez, arrestado por conducta inapropiada, el juez en ese momento tenía pensado darle la sentencia más severa que le era posible otorgar, le iba a caer con todo el peso de la ley por ser tan ofensivo, lo iba a poner en la cárcel por treinta días más una multa considerable. Esa era la pena máxima permitida por la ley.

Pero el juez también hizo uso de una ley que estaba en el código penal de Maryland, la cual prohibía la blasfemia pública, por lo que el juez agregó otros 30 días de encarcelamiento más otra multa razonable debido a que en su conducta inapropiada, este conductor de camión también había blasfemado públicamente.

Y el objetivo de este artículo en la revista Time fue expresar la indignación de la revista contra este castigo cruel e inusual mediante el uso de un código penal anticuado acerca de la blasfemia pública. Decía: ¿en qué tipo de cultura vivimos, donde se sentencia a alguien con 30 días de cárcel más una multa y todo porque blasfemó el nombre de Dios en público?

Cuando leí eso, pensé que el camionero realmente estaría feliz de saber que no vivía en Israel, porque si hubiera hecho en Israel lo que hizo en Maryland, no le habría tocado 30 días de prisión más una multa, le habría tocado pena de muerte por tal atrocidad contra la santidad de Dios. Pero pensamos que fue atroz el solo hecho que lo multaran porque vivimos en una época impía, en una cultura impía que no tiene respeto por lo que es sagrado.

Así que, cuando leemos el Antiguo Testamento que respira, vive y se mueve en una atmósfera de asombro, reverencia y respeto ante la majestad y la gloria de Dios, nos ofendemos cuando Dios actúa para demostrar su celo por su propia santidad. No solo Uza, no solo Nadab y Abiú, sino que si miramos el Antiguo Testamento, vemos que hay más de 30 crímenes enumerados en el Antiguo Testamento que se mencionan como delitos capitales. Y creemos que el Antiguo Testamento es duro en su justicia.

Hans Kung, el teólogo católico romano, una vez hizo la interesante observación de que existe tal contraste entre el Antiguo y Nuevo Testamento, ya que en el Nuevo Testamento solo hay un delito, si acaso, que podamos considerar como capital y ese es un asesinato; mientras que, en el Antiguo Testamento hubo múltiples crímenes, los cuales todos fueron castigados con la muerte dentro de la comunidad de Israel.

Así que por comparación pensamos que el Antiguo Testamento es duro, y Kung dijo que pasamos por alto la diferencia entre la creación y el pacto mosaico. Él nos recuerda que en la creación, cada pecado es una ofensa capital, que de acuerdo a la creación, el pecado mismo es digno de muerte. La justicia original de Dios fue esta: que el alma que peca, muera. Y no solo el alma debe morir, sino que la sentencia de muerte debe ser impuesta inmediatamente.

Recordamos la advertencia a Adán y Eva. “porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” Pero Dios en su bondad redujo las ofensas capitales, desde un número casi infinito de posibles delitos capitales hasta unos 30. Y también mitigó su justicia con su misericordia al permitir que los culpables que han pecado y profanado a Dios, continúen viviendo en su misericordia. Entonces vemos que toda esa gracia está ahí. Pero Kung dice: nos acostumbramos tanto a esa gracia que comenzamos a darla por sentada.

Y así su teoría es, de vez en cuando, en varios momentos donde Dios es tolerante y paciente y considerado con los pecados constantes de su pueblo, de vez en cuando, en la rebelión de Coré, en el diluvio, por ejemplo, en la muerte de Nadab y Abiú, en la ejecución repentina de Uza, e incluso en el Nuevo Testamento, fue una experiencia similar con la muerte repentina de Ananías y Safira, Dios le recuerda a su pueblo la ley, de lo que se trata la justicia máxima y de que cada uno de nosotros podría ser justamente ejecutado en cualquier momento por Dios, por las transgresiones que hemos cometido.

Una vez, recibí por correo un libro de citas y no tenía idea de por qué el editor me lo había enviado. Y comencé a hojearlo, y vi citas de George Washington, de Emanuel Kant, de Shakespeare y de todas esas personas. Y estaba absolutamente asombrado de encontrar una cita mía. Y pensé, ¿qué he dicho alguna vez que valga la pena mencionarlo en un libro de citas? Y miré las citas y encontré algo que yo había dicho en una ocasión con estas palabras: “El pecado es una traición cósmica”. Olvidamos que, en el pecado más leve, el pecadillo más pequeño, cuando pecamos contra Dios, estamos atacando su soberanía. Estamos poniendo nuestra autoridad sobre la suya. Estamos usurpando su derecho a gobernar. De hecho, en cada pecado que cometemos, estamos involucrados en la traición. Nos rebelamos contra nuestro Rey. Socavamos su santo gobierno, pero debido a que Él es característicamente tan amable y paciente, olvidamos lo que está en juego.

CORAM DEO

En nuestro pensamiento Coram Deo de hoy, quisiera que pensemos en mi cita que llegó a estar en el libro: que el pecado es una traición cósmica. Dije que hemos olvidado esto y que damos por sentada la misericordia y la paciencia de Dios. Lo mismo hizo Uza. Y lo hizo a tal punto en su vida que se volvió presuntuoso.

Y la advertencia para nosotros está aquí. Lo que el profesor Kung está diciendo es que estos acontecimientos en la historia están registrados para nuestra instrucción y para nuestra advertencia de no dar por sentada la misericordia de Dios, no asumir su tierna bondad y recordar que todos nosotros hemos pecado lo suficiente contra la santidad de Dios como para merecer nuestra ejecución.

Jesús tiene que lidiar con ese problema en la mente de sus propios discípulos. Veremos eso en nuestra próxima sesión.

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“¿Cómo puedo tener la seguridad de mi Salvación?”

Ministerios Got Question

 

“¿Cómo puedo tener la seguridad de mi Salvación?”

Respuesta: Muchos seguidores de Jesucristo buscan la seguridad de la salvación en los lugares equivocados. Tendemos a buscar la seguridad de la salvación en las cosas que Dios está haciendo en nuestras vidas, en nuestro crecimiento espiritual, en las buenas obras y en la obediencia a la Palabra de Dios que es evidente en nuestro caminar cristiano. Aunque estas cosas pueden ser evidencia de la salvación, no son las cosas en las cuales debemos basar la seguridad de nuestra salvación. Más bien, debemos encontrar la seguridad de nuestra salvación en la verdad objetiva de la Palabra de Dios. Debemos tener confianza en que somos salvos basados en las promesas que Dios ha declarado, no por nuestras experiencias subjetivas.

¿Cómo puedes estar seguro de ser salvo? Considera 1 Juan 5:11-13 “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”. ¿Quién es quien tiene al Hijo? Aquellos que han creído en Él y lo han recibido (Juan 1:12). Si tienes a Jesús, tienes la vida. La vida eterna; no temporal, sino eterna.

Dios quiere que tengamos la seguridad de nuestra salvación. No podemos vivir nuestra vida cristiana dudando y preocupándonos cada día por saber si realmente somos o no salvos. Esto es por lo que la Biblia hace tan claro el plan de salvación. “… cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo…” (Juan 3:16Hechos 16:31). “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9). ¿Te has arrepentido de tus pecados? ¿Crees que Jesús es el Salvador, que Él murió para pagar el castigo por tus pecados y resucitó de entre los muertos? (Romanos 5:82 Corintios 5:21). ¿Estás confiando solamente en Él para tu salvación? Si tu respuesta es sí, ¡entonces eres salvo! La seguridad significa “no tener nada de duda”. Al creer la Palabra de Dios de corazón, puedes estar completamente seguro acerca de la realidad de tu eterna salvación.

Jesús mismo declara esto acerca de aquellos que creen en Él: “Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”. (Juan 10:28-29). La vida eterna es justo eso – eterna. No hay nadie, ni siquiera tú mismo, que pueda quitarte este regalo de Dios en Cristo, que es la salvación.

Gózate en lo que la Palabra de Dios te dice: Al hacer eso en lugar de dudar, ¡podemos vivir con confianza! Podemos tener la seguridad de la propia Palabra de Cristo, de que nuestra salvación nunca estará en duda. Nuestra seguridad de salvación se basa en la salvación perfecta y completa que Dios nos ha dado a través de Jesucristo.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

El único recurso – 2/3

Aviva Nuestros Corazones

 El Shaddai – El Todo Suficiente

El único recurso – 2/3

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Nuestro mundo nos dice que debemos ser autosuficientes.  Muchos de los libros de autoayuda que conseguimos en las librerías te dirán cómo puedes lograr hacer las cosas por ti misma.

Pero si quieres una relación, una relación íntima con Dios, tendrás que llegar a conocerlo partiendo de tu debilidad y de tu necesidad, diciéndole, “Señor, no tengo ninguna fuente de bendición fuera de ti”.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Ayer Nancy inició una serie muy útil, titulada El Shaddai: El Todopoderoso.  Ella habló acerca de cómo confiar en el Señor cuando has sido llamada a esperar.  Si te perdiste el programa de ayer puedes escucharlo en AvivaNuestrosCorazones.com.  Nancy continuará esta serie hablando acerca de la asombrosa provisión de Dios.

Nancy: El nombre del Señor es torre fuerte, a ella corre el justo y está a salvo (Prov. 18 10).  Aquellos que conocen tu nombre, oh Señor, pondrán su confianza en ti.  Porque tú, oh Señor, nunca has olvidado a los  que te buscan.

Hemos estado hablando acerca de los nombres de Dios y cómo estos son un refugio y un lugar seguro para nuestros corazones. En estas sesiones estamos enfocándonos, particularmente, en el nombre de Dios El Shaddai.

Hemos estado viendo  la vida de Abraham y estuvimos viendo que Dios se reveló a Sí mismo como El Shaddai a Abram, cuando este tenía noventa y nueve años.

Estamos en Génesis capítulo 17, continuando con esta historia.  Hemos visto que Dios le dijo a Abram.  Tendrás descendientes, tendrás una simiente.  Y a través de esa simiente, Jesucristo, sabemos, que todo el mundo será bendecido.

Pero Abram tenía que enfrentar el hecho de que su esposa era estéril.  Ella no podía tener hijos.  Él se vio  a sí mismo y vio a Sarah; y vio que ambos eran insuficientes para cumplir lo que Dios había prometido.

Entonces desde su propia insuficiencia decidieron mirar hacia afuera.  Vimos en la sesión de ayer que Abram se dirigió a su sirviente Eliezer.  Se dirigieron a Agar la esclava egipcia y dijeron, “Señor ¿podríamos ayudarte?” Estaban buscando ser suficientes en ellos mismos, pero ninguno de estos planes era lo que Dios tenía en mente.

Porque Dios quería que Abram viera que Él no quería ni necesitaba ninguna ayuda de parte de nosotros cuando de cumplir Sus promesas se trata. Dios es completamente capaz de cumplir Sus promesas y de llevar a cabo Sus propósitos sin nuestra ayuda.  

Como mujeres nacemos con la tendencia de arreglarlo todo.  Si algo no está funcionando, o si creemos que Dios quiere cumplir algo en la vida de nuestra pareja o de nuestro hijo, o en la vida de nuestras amigas, nuestra tendencia es correr a ver si podemos hacer algo al respecto… Y me imagino que estás de acuerdo conmigo en esto.

Abram y Sarai eran tal como nosotros en ese aspecto.  Pero Dios quería que ellos vieran que Él nos capacita para lo que Él nos manda a hacer. Él es completamente capaz de cumplir lo que promete. Entonces llegamos ahora al capítulo 17 de Génesis.  Abram tiene ahora noventa y nueve años de edad y ahora no solo su esposa es estéril, sino que Romanos nos dice que el cuerpo de Abram era tan bueno como un muerto.  (Ro 4:19)

Ahora ninguno de los dos es capaz de concebir hijos. Los dos están incapacitados para procrear hijos.  Y leyendo el contexto te das cuenta de que Dios estaba esperando hasta que no hubiera ninguna sombra de duda de que esto—el cumplimiento de esta promesa— era imposible. Era totalmente imposible.

A veces Dios espera hasta que estemos justo al final de nuestra propia suficiencia antes de revelarse a Sí mismo como El Shaddai.

Capítulo 17, versículo 1

Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció, y le dijo Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto. Y yo estableceré mi pacto contigo, y te multiplicaré en gran manera.”

“Te multiplicaré en gran manera”. Ten presente que Él le está hablando a un esposo y su esposa, quienes son incapaces de procrear hijos. Entonces en el versículo 3 dice,

“Entonces Abram se postró sobre su rostro y Dios habló con él, diciendo: En cuanto a mí, he aquí, mi pacto es contigo, y serás padre de multitud de nacionesY no serás llamado más Abram; sino que tu nombre será Abraham [Padre Exaltado]; porque yo te haré padre de multitud de naciones.” (vv. 3-5)

Acaso no es así como Dios viene y se encuentra con nosotros en medio de nuestra situación imposible para decirnos, “Tú creíste que era imposible.  Ahora te digo que  voy a hacer  algo excesivamente más abundante y más allá de cualquier cosa que tú hayas podido imaginar”.

La diferencia entre Abram y Abraham es una letra hebrea.  Y sucede que esta es la letra principal que se usa en el nombre de Dios, Jehová.  ¿Cuál es la diferencia entre Abram y Abraham? Es el mismo aliento de Dios.  Es la presencia de Dios exhalando Su aliento en nuestras vidas, Su abundancia, Su suficiencia, Su poder, Su habilidad, que llena nuestras vidas vacías y que cumple las promesas de Dios en y a través de nosotros.

Dios dice, en el versículo 6, “Te haré fecundo en gran manera”.

Si quieres ver el final de la historia—bueno, no exactamente el final—pero ve al siguiente capítulo, hasta Génesis, capítulo 21. “Entonces el Señor visitó a Sarah como había dicho, e hizo el Señor por Sarah como había prometido.” (v.1)

Dios cumple Sus promesas.  Él nunca está de prisa, y nunca llega tarde.  Él siempre llega a tiempo.  Ahora, Él no siempre llega en nuestro tiempo pero siempre llega a Su tiempo—el tiempo perfecto.

“Entonces el Señor visitó a Sarah como había dicho, e hizo el Señor por Sarah como había prometido.  Y Sarah concibió y dio a luz un hijo a Abraham en su vejez, en el tiempo señalado que Dios le había dichoY Abraham le puso el nombre de Isaac al hijo que le nació, que le dio a luz Sarah.” (Gen. 21:1-3) versículo 5 “Ahora bien, Abraham tenía cien años de edad cuando su hijo nació”.

Por cierto ¿Qué edad tenía Sarah?  Noventa años de edad.

Algunas de ustedes tal vez estén un poco preocupadas acerca de tener hijos a edad avanzada, pero Dios quiere mostrarnos que cuando llegamos al final de nuestra propia suficiencia, la suficiencia de Él apenas comienza.

Dios está diciendo, “Yo soy quien suple todas tus necesidades.”  Ahora, para un mejor entendimiento de esto queremos indagar acerca de este nombre, El Shaddai. ¿Qué significa? ¿Qué significó para Abraham, y qué significa para nosotros?

Este es un nombre maravilloso de Dios que nos muestra el cuidado tierno y compasivo y la gracia de Dios a nuestro favor.

El nombre El es una forma corta, como muchas de ustedes saben, del nombre de Dios Elohim.  Este es el nombre de Dios que habla de Su poder, Su omnipotencia, Su fuerza, Su grandeza.  Me encanta ese nombre porque dice que Dios es capaz de hacer cualquier cosa que Él desee hacer.

Pero Él no solo es El, Él es El-Shaddai. Esta palabra Shaddai es una palabra muy tierna, formada de una palabra hebrea, shad (s-h-a-d), que es realmente la palabra hebrea para seno. Habla de una madre que amamanta a su hijo, que lo toma en su pecho y que suple a ese niño de todo lo que él necesita.

Es una ilustración de Dios que  lo compara con  una madre tierna y compasiva; una madre que amamanta. Ahora si pones esa palabra junto a la palabra El, y tienes el poderoso, omnipotente, todopoderoso Dios que también es un Dios tierno, que nutre, cuida y protege a Su pueblo. Él es quien suple, Él es quien alimenta, Él es quien satisface.

Así que vemos a Dios, entonces, no solo como el Dios todopoderoso. En la mayoría de las Biblias se traduce como Dios todopoderoso o el Dios que todo lo puede. Pero a medida que estudias esta palabra, verás que muchos comentaristas están de acuerdo en que una mejor traducción sería “El Todo Suficiente”. ¡El Todo Suficiente!  ¡El Shaddai!

Este es el Dios que se deleita cuando nosotros estamos en un lugar de necesidad. Así como lo estaban Abram y Sarai. Sin esperanza alguna para suplir su propia necesidad. Sin esperanza para cumplir la promesa de Dios.  Pero mientras más necesitadas estemos, más nos vemos forzados a depender de El Shaddai.

Cuando dependemos de Él, entonces se cumplen las promesas. Lo maravilloso de todo esto es que nosotras no podemos llevarnos el crédito. Dios se lleva toda la gloria.

Todas las personas sabían que Abraham y Sarah no podían tener hijos.  Entonces cuando el pequeño Isaac nació todos sabían que era un milagro; Dios había hecho esto. Dios es el proveedor.

Abraham tuvo que conocer su propia insuficiencia, lo inútil de depender de sus propios esfuerzos, y la necedad de adelantársele a Dios de manera impaciente. ¿Hay hoy alguna necesidad en tu vida para la cual El Shaddai es tu solución? ¿Alguna necesidad física? ¿Alguna necesidad financiera? ¿Alguna necesidad emocional? O ¿Relacional?  ¿Alguna necesidad vocacional? o  ¿Espiritual?

Dios dice, “Para todas tus necesidades yo soy El Shaddai.  Yo soy tu proveedor.  Yo soy quien te alimenta, Yo soy El Todo Suficiente.”  Hemos visto que Dios a veces espera hasta que estamos al final de nuestros propios recursos y no hay absolutamente nada más que nosotros podamos hacer para resolver la situación.  Entonces en desesperación dejamos de mirar hacia fuera y hacia adentro, y vemos hacia arriba y decimos, “Oh Señor te necesito” .

Yo creo que estas son palabras que a Dios le encanta escuchar de Sus hijos, de la misma forma que te gusta escuchar a tus propios hijos diciendo, “Te necesito”.  Cuando la cosa no se pone difícil es cuando tu niño de dos años te dice, “¡mami, yo puedo hacer esto solo!” Entonces no te sientes muy necesitada.

Bueno, pues Dios como nuestro Padre celestial, desea que nosotros estemos en una posición en la que reconozcamos cuán desesperadamente lo necesitamos—y que solo Él puede suplir nuestras necesidades.

Ahora bien, el nombre El Shaddai nos revela un número de cosas acerca de Dios, a medida que lo vemos a través de toda las Escrituras. El nombre El Shaddai aparece cuarenta y ocho veces en el Antiguo Testamento.  Como ya hemos dicho, generalmente es traducido como Dios Todopoderoso o El Dios que Todo lo Puede.

Esto comunica parte del significado de la palabra, pero tal vez sea mejor traducido como El Todo Suficiente.  Él es poderoso, esta es la palabra El, pero la palabra Shaddai dice que Él es nuestra suficiencia.

Como quien nos alimenta y quien nos da fuerza y satisfacción vemos en las Escrituras que Dios es quien nos colma de bendiciones.  Él colma de bendiciones las vidas de Sus hijos.  Él es toda abundancia, Él es el Dios quien bendice ricamente, el que enriquece a Su  pueblo con todo lo que necesitan.

Como podemos ver, este nombre aparece en varias ocasiones a través del Antiguo Testamento, vemos esta conexión entre El Shaddai y  la bendición.

En Génesis capítulo 28 Isaac le dice a su hijo Jacob (él está dando la bendición de un padre), “El Dios Todopoderoso, (El Shaddai), te bendiga“(ver. 3).

Ahora, ¿cómo crees tú que Isaac supo acerca de El Shaddai?  Bueno, me parece, que es obvio que lo conoció a través de su padre. ¿Y quién era su padre?  Abraham, quien cuando tuvo a su hijo Isaac, Abraham tenía noventa y nueve años de edad después de veinticinco años de esperar que Dios cumpliera la promesa de darle un hijo.

Y es que Abraham sabía que Dios era su suficiencia porque él tuvo un hijo cuando era absolutamente imposible tener un hijo.  Ese hijo era Isaac.

Yo creo que mientras Isaac crecía, su padre Abraham le enseñó acerca de El Shaddai, acerca del Todo Suficiente diciéndole, “Isaac, Dios no solo suplió mi necesidad y la de tu madre cuando no podíamos tener hijos, sino que naciste tú, un hijo milagroso, nacido como bendición de El Shaddai, El Todo Suficiente.

Yo no llegué a conocerlo hasta mi edad de noventa y nueve años pero quiero que tú lo conozcas a través de toda tu vida.  Él es El Todo Suficiente para ti también”.

Al parecer Abraham pasó este conocimiento a Isaac quien ahora se lo estaba pasando a su hijo, Jacob.

“Jacob, quiero que conozcas acerca del Dios de mi padre, El Shaddai”.

Por cierto, ¿estás pasándole a tus hijos, y a la siguiente generación, el conocimiento de quién es Dios?  Mientras Dios se te revela a Si mismo a través de Su Palabra, mientras prueba con  hechos que Su nombre es grande y confiable, mientras caminas con Él y Él va demostrando en tu vida Su poder, Su grandeza, Su suficiencia; ¿le estás enseñando a tus hijos a través del mensaje de tu vida quién es Dios?

Así es como una generación debe  aprender los caminos de Dios—escuchando a las generaciones previas. Por eso las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres jóvenes. Todas nosotras somos mujeres mayores para alguien.  Debemos enseñar a la siguiente generación en nuestros hogares, en nuestra comunidad de fe, en nuestras iglesias, enseñar los caminos de Dios, enseñar los nombres de Dios.

Pues bien, Isaac pasó a Jacob el nombre de Dios, El Shaddai.  Y cuando Jacob murió, él le pasó el nombre a su hijo, José.

Al leer en Génesis capítulo 48,  “Entonces Jacob dijo a José: El Dios Todopoderoso se me apareció en Luz, en la tierra de Canaán; y me bendijo.” (V.3)  ¿Ves la conexión de Su nombre con la bendición?   El Shaddai es el que bendice a Su pueblo. Él llena de bendiciones nuestras vidas.

En el siguiente capítulo, en Génesis capítulo 49, Jacob le da su bendición a su hijo José.  Y le dice, “… El Todopoderoso que te bendice con bendiciones de los cielos de arriba, bendiciones del abismo que está abajo.” (V. 25)

Él está diciendo “No solo bendijo Dios Todopoderoso, El Shaddai, a mí a mis padres y a mi abuelo, pero José, Él también es tu Dios. El Todo Suficiente te bendecirá con bendiciones celestiales de arriba”. ¿Qué le estaba diciendo Jacob a José?

Él le estaba diciendo “José, Dios es tu fuente”.

José tuvo muchas dificultades en su vida y necesitó conocer que Dios era su fuente, que todas las bendiciones que él necesitaba vendrían de la mano de Dios.

Esta mañana estaba  leyendo en Santiago en el capítulo 1 y fui recordada que toda buena dádiva y todo don perfecto viene ¿de dónde?  ¡De arriba!  (v. 17)

Todas las cosas que necesitamos, todas las bendiciones que tenemos en nuestras vidas no vienen de nosotros mismos, tampoco de otros, sino de Dios.

Estoy muy agradecida por mi padre y mi madre quienes me enseñaron esta lección como un estilo de vida mientras yo iba creciendo.

Recuerdo a mi padre enseñándonos que Dios es la fuente de todas las bendiciones en nuestras vidas y que cualquier cosa buena que tenemos viene de Dios.  Por eso, no debemos esperar que sea un empleador o un sueldo o ninguna persona quien llene nuestras necesidades, porque todas las bendiciones vienen de la mano de Dios.

No existe otra fuente a menos que Dios abra Sus manos y derrame Sus bendiciones sobre nosotros.

Ahora, lo que implica este nombre de Dios, El Todo Suficiente quien nos bendice, es que como recipientes, estamos necesitados y estamos dependiendo de Él.  Tenemos necesidades que nosotras mismas no podemos llenar, y por lo tanto dependemos de Él.  Toda Su suficiencia implica nuestra insuficiencia, que nos dice que hay necesidades que nosotras no podemos llenar.  Por supuesto, el mundo nos dice que debemos ser  autosuficientes.

Muchos de los libros de autoayuda que conseguimos en las librerías te dirán cómo puedes lograr hacer las cosas por ti misma.

Pero si quieres una relación, una relación íntima con Dios, tendrás que llegar a conocerlo partiendo de tu debilidad y de tu necesidad, diciéndole, “Señor, no tengo ninguna otra fuente de bendición fuera  de ti”.

Pablo dice en 2da a los Corintios capítulo 3, “no que seamos suficientes en nosotros mismos para pensar que cosa alguna procede de nosotros, sino que nuestra suficiencia es de Dios para esta tarea”. (v.5, parafraseado)

Jesús enseñó a sus discípulos y nos dice a nosotros, “Apartados de mi, nada podéis hacer”. (Juan 15:5)  “No pueden tener bendición ni suficiencia apartados de Mi”.

La maravillosa verdad es que lo que encontramos en El Shaddai no es solo el Dios del Antiguo Testamento, el Dios de Abraham, Isaac, y Jacob. Sino que  Él es Jesús quien vino a este mundo y quien nos da provisiones infinitas para cualquiera de nuestras necesidades.  Por eso Pablo pudo decir en Filipenses capítulo 4, en el versículo 19, con tanta confianza, “Mi Dios, [El Shaddai, El Todopoderoso, El Todo Suficiente], proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”

Jesucristo es nuestro El Shaddai.  Él es nuestra suficiencia, Él es quien nos bendice.  Todo lo que necesitamos lo encontramos en Él.  Entonces ¿qué necesitas? ¿Fortaleza?  ¿Paz? ¿Descanso?  ¿Gozo?  ¿Consuelo? ¿Sabiduría?  ¿Dirección?  ¿Perdón?  Todas estas bendiciones y  más vienen de la mano de El Shaddai.

Me encanta ese versículo en 2da a los Corintios donde Pablo dice,  “Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra”. (2 Cor 9:8)

Ves, Dios no quiere que simplemente sobrevivas; Él quiere darte abundancia de bendiciones.

Ahora, a veces Sus bendiciones son diferentes a lo que nosotras llamamos bendiciones.  No siempre son bendiciones materiales.  No siempre es salud física.  Pero Él provee para nosotras bendiciones en abundancia las cuales Él sabe que necesitamos para llegar a ser las mujeres que Él quiere que seamos.

¿Cómo podemos, entonces, ser llenas de Su provisión?  Tenemos que implorar y decir, “Señor te necesito”.  Luego nos acercamos a Él como un bebé que necesita ser alimentado por su madre.

Venimos con confianza ante Su trono de gracia para así obtener misericordia y encontrar gracia para ayudarnos en tiempos de necesidad.  Entonces nosotras simplemente recibimos Su provisión, así como ese pequeño niño recibe su alimento de su madre. Después le damos gracias recordando que si lo tenemos a Él tenemos todas las bendiciones necesarias.  Tenemos todo lo que necesitamos.

Entonces ¿Dónde hay lugar para las quejas? ¿Dónde hay lugar para el lloriqueo? ¿Dónde hay lugar para la murmuración? No hay ningún lugar para esto si reconozco que en El Shaddai soy bendecida con toda buena dádiva.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado abriendo nuestros ojos a las evidencias de la bondad de Dios.  Los oídos que te permiten escuchar este programa vienen de Dios, la radio o el computador que  usas para escuchar, también vienen de Él.

Estamos tan agradecidas por todas las formas en las que podemos presentar las enseñanzas de Nancy a las mujeres. Gracias a la generosidad de los radioescuchas que ofrendan para que puedas escuchar a Aviva Nuestros Corazones en la radio. También puedes escucharlo en el internet. Puedes leer o descargar la transcripción gratis.  Podemos traer Aviva Nuestros Corazones a tu hogar a través de estos medios gracias a la audiencia que apoya el ministerio financieramente.

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Esto nos lo escribe Carol sobre un mensaje de nuestra serie de Tito 2: El hermoso diseño de Dios para la mujer

“Gracias, hermoso mensaje lo necesitaba, siempre había sido como Marta; lucho con muchas cosas, y actuaba de la manera que tú dices, daba instrucciones pero peleando, gritando y no había la paz que tanto quería; me envolvía tanto dando las instrucciones que se me olvidaba ser guiada por el Espíritu, no es fácil; son cuatro hijos, tres jóvenes y uno de nueve, además de mi esposo. Todo lo que publicas me ha ayudado mucho. Estoy muy contenta ya que todo es basado en la Palabra; no será rápido y fácil pero ya estoy comenzando a permitirle al Espíritu Santo trabajar en mí. Gracias he sido muy bendecida, y espero que pueda bendecir a otras. ¡Amén! Estoy gozosa”.

Puedes ser parte de este ministerio apoyándonos en oración y con tus aportes financieros. Agradecemos también tus oraciones por este ministerio, que Dios supla de Sus riquezas en gloria para llenar nuestras necesidades para llevarle esperanza a tantas mujeres alrededor del mundo.

Si amas tus plantas, les provees la luz del sol y agua. Y  a ellas probablemente les gusta mucho eso. También las podas y eso quizás no les guste tanto. Conoce cómo  nosotras podemos ser como plantas y cómo Dios es el perfecto jardinero; mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 

 

Victoria y Poder

DÍA 23

Salmo 18

Dosis: Omnipotencia

Victoria y Poder

“La tierra tembló, se estremeció; se sacudieron los cimientos de los montes; ¡retemblaron a causa de su enojo! Por la nariz echaba humo, por la boca, fuego consumidor; ¡lanzaba carbones encendidos! Rasgando el cielo, descendió, pisando sobre oscuros nubarrones. Montando sobre un querubín, surcó los cielos y se remontó sobre las alas del viento.” (Salmo 18:7–10) (NVI)

La victoria de Dios siempre es maravillosa y sobrenatural. David la describe en los siguientes versículos ¡como un gran terremoto!, como una conmoción de la naturaleza a favor suyo. David se sentía inmensamente dichoso por la liberación que Dios le había dado, así que describe con magnificencia su poder y como éste interviene y afecta aún la naturaleza. Leamos este precioso poema que describe la grandeza de nuestro Dios:

“Hizo de las tinieblas su escondite, de los oscuros y cargados nubarrones un pabellón que lo rodeaba. De su radiante presencia brotaron nubes, granizos y carbones encendidos. En el cielo, entre granizos y carbones encendidos, se oyó el trueno del SEÑOR, resonó la voz del Altísimo. Lanzó sus flechas, sus grandes centellas; dispersó a mis enemigos y los puso en fuga. A causa de tu reprensión, oh SEÑOR, y por el resoplido de tu enojo, las cuencas del mar quedaron a la vista; ¡al descubierto quedaron los cimientos de la tierra!

Estas son expresiones simbólicas de una actuación poderosa de Dios. En el antiguo testamento hay varias situaciones donde Dios interviene así de una manera sobrenatural, conmoviendo a la naturaleza para darle victoria a su pueblo Israel en las grandes batallas que libraron contra sus enemigos. Pero David elige estas bellas imágenes para expresar el obrar de Dios en su propia vida. La ira de Dios era tan ardiente que salía humo de su nariz y fuego de su boca. Los “carbones” expresan los relámpagos salidos de una densa nube.

Cuando dice: “Dios inclinó los cielos” nos recuerda que Dios abre las ventanas de los cielos para derramar sus bendiciones sobre nosotras. Sabemos que en su gloria, Jehová está sentado entre querubines, pero aquí aparecen en movimiento: “Cabalgando en un querubín vemos a Dios volando sobre las alas del viento”. Aquí David dice que Dios no envió a un ángel, sino como en la redención, vino él mismo en persona a liberarlo. Todas estas imágenes intentan describir la disposición de Dios de defender la causa de los suyos y llevarlos a la victoria y la liberación. Dios se dispone a defender a los suyos y hace brillar la luz de su salvación.

David describe que Dios es capaz de lanzar contra sus enemigos todo el aparato de una tormenta eléctrica. El escenario es parecido al que contempló Moisés en el Sinaí. Un cuadro poderoso, sobrenatural que produce temor y reverencia. ¿Cómo describes tú el obrar de Dios en tu vida? ¿Te identificas con esta liberación maravillosa? Si es así vuele a leer el Salmo 18 con una actitud de oración y gratitud.

Oración: Señor enséñame a reconocer tu poder y alabarte por tu majestad. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 38). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

¿Crees tú en el Hijo de Dios?

Jueves 12 Septiembre

¿Crees tú en el Hijo de Dios?

Juan 9:35

¿Qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro.

Romanos 4:3, 24

Creer en Dios o creer a Dios

– ¿Cómo comprender estas dos expresiones: creer en Dios y creer a Dios?

– Creer en Dios significa primero creer en su existencia. Creer que el mundo no es producto del azar, que hay una voluntad inteligente que creó todo. Pero en la Biblia, creer en Dios significa mucho más. Es aceptar que Dios es el Dios viviente que gobierna el mundo y juzgará a cada ser humano.

Sin embargo, creer en Dios no es suficiente para entrar en relación con él. El hombre rompió esta relación queriendo vivir independiente de su Creador. Para volver a hallar esta relación, es necesario creer a Dios.

–Creer a Dios (o creer lo Dios dice) es aceptar que él me amó creándome a su imagen. Es confiar en él y aceptar lo que él me dice en la Biblia para mi bien, en particular que mi independencia respecto a mi Creador es la fuente de todas mis desobediencias. Pero mientras yo estaba sin esperanza de retorno a él, él vino a salvarme por medio de Jesucristo. Creer esto me conduce al arrepentimiento, a confesar el pecado que mora en mí, a desear ser liberado y a cambiar de vida. Esto también me lleva a clamar al Señor para ser liberado, a recibir gratuitamente su perdón y su amor.

Entonces puedo creer a Dios, no solamente para ser salvo, sino también para vivir cada día en relación con él, porque él se ha convertido en mi Padre. Plenamente persuadido de que él ha dicho la verdad en su Palabra, puedo confiar en sus promesas: ¡él tiene cuidado de mí, él me ama!

2 Crónicas 28 – 2 Corintios 1 – Salmo 105:7-15 – Proverbios 23:6-8

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