Llevar frutos

Febrero 19

Llevar frutos

El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto. (Juan 15:5)

Teníamos un melocotonero en el traspatio, y un año tuvo muchísimos melocotones. ¡Tuvimos suficientes como para alimentar a todo el vecindario! Otro año, no pudimos encontrar ni un melocotoncito. Algunos cristianos pueden ser así, mostrando poca evidencia de ser de Dios; pero Dios quiere que crezcamos y produzcamos mucho fruto para su gloria.

El fruto que usted lleva es la manifestación de su carácter, y la única forma de que las personas sepan que usted es un hijo de Dios. Él quiere presentarse al mundo por medio de lo que produce en usted, de modo que su carácter está en juego en el fruto de usted. Él quiere que usted produzca mucho más de lo que puede producir el mundo o la carne.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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¿Hábil o experto?

Martes 19 Febrero

Ninguno… podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate (porque la redención de su vida es de gran precio, y no se logrará jamás).

Salmo 49:7-8

¿Hábil o experto?

Hay personas habilidosas a quienes les gusta reparar las cosas que se les averían. Sin embargo, a veces se empeñan en intentarlo durante horas, pero sin éxito. Finalmente deben recurrir a expertos en la materia.

Nuestra situación en el plano moral es análoga. Tratamos de reparar, pero nuestros esfuerzos son inútiles, y a menudo caemos en las mismas cosas. En cuanto a quitar nuestra culpa, somos totalmente incapaces de hacerlo. Fácilmente nos convencemos de que el pecado no es tan terrible, y que podemos eliminarlo con «remiendos»: recubriendo el óxido con una capa de pintura, ¡todo brilla otra vez como antes!

¡Qué error! La solución es ir directamente al experto, volvernos hacia nuestro Creador. ¿Quién mejor que él conoce nuestra vida y sus secretos más íntimos? “El Señor… aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones” (1 Corintios 4:5). ¿Y quién, sino él, puede reparar todo?

Dios mismo nos invita a volvernos a él: “Mirad a mí, y sed salvos” (Isaías 45:22). Él nos ofrece, por la fe en Jesucristo, el perdón de nuestros pecados y una vida nueva.

No tratemos de reparar nuestra alma. Si vamos a Jesús sin rodeos, nos evitaremos muchas penas y decepciones. Vayamos pues a Aquel que dijo: “Venid luego… y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18).

2 Samuel 12 – Hechos 4 – Salmo 24:7-10 – Proverbios 10:5-6

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Crecimiento por fe

Febrero 18

Crecimiento por fe

Por fe andamos, no por vista. (2 Corintios 5:7)

El versículo de hoy se refiere al andar en el sentido de ser más semejantes a Cristo. Eso tiene lugar cuando vivimos por fe. Sin embargo, cuando lo juzgamos todo por lo que vemos, tenemos un crecimiento difícil.

¿Recuerda a los doce espías de Israel enviados a Canaán (Nm. 13)? Diez regresaron y dijeron que se sintieron como saltamontes en una tierra de gigantes. Esos diez anduvieron por vista. Pero Josué y Caleb tuvieron fe, sabiendo que Dios estaba de su parte. Diez ni siquiera pensaron que Dios podía dirigir las circunstancias, pero dos sabían que Él es más grande que cualquier situación.

¿Vive usted por fe? Si quiere crecer espiritualmente, crea en la Palabra de Dios y confíe en Él en toda situación.

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Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia

Lunes 18 Febrero

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Mateo 5:6

(El Señor) me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Salmo 23:3

Las bienaventuranzas

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia (4)

No se trata de un vago deseo, sino de una necesidad imperiosa y vital como el hambre y la sed. Sentimos rápidamente el hambre o la sed cuando no nos alimentamos. Pero, ¿sentimos de igual manera la necesidad de justicia? Esta no se limita a las relaciones justas y equitativas entre los hombres, por más importantes que sean. Evoca primero la justicia de Dios.

¿Cómo podemos obtener esta justicia de Dios? No queriendo justificarnos nosotros mismos, sino tomando consciencia de nuestra incapacidad de ser justos por nuestros propios esfuerzos. Entonces descubriremos que “Dios es el que justifica” (Romanos 8:33). Su justicia no es algo que él nos pida, es un don que nos hizo, un regalo gratuito de su gracia (Romanos 3:24), recibido por la fe en el Señor Jesucristo. La justicia de Dios no nos condena; ella nos hace vivir, nos libera, nos da la paz, nos pone ante su gracia (Romanos 5:2).

Esta justicia de la que estamos revestidos por Dios aleja todo sentimiento de culpa. Entonces Dios produce en nosotros un hambre y una sed de justicia concreta, vivida en nuestras diversas relaciones. Sed de hacer su voluntad en nuestra vida diaria, sed de dar a cada uno lo que le corresponde, sed de santidad para uno mismo. Sed de justicia respecto a Dios obedeciendo su Palabra. Cuando estas aspiraciones profundas reinan en nuestra vida, somos bienaventurados, “saciados” en la fe, el amor, la paz y la esperanza.

(continuará el próximo lunes)

2 Samuel 11 – Hechos 3 – Salmo 24:1-6 – Proverbios 10:3-4

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La presencia del Señor

Domingo 17 Febrero

En todo lugar donde yo hiciere que esté la memoria de mi nombre, vendré a ti y te bendeciré.

Éxodo 20:24

(Jesús dijo:) Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Mateo 18:20

La presencia del Señor

¿Cuál es el objetivo de los cristianos cuando se reúnen? Adorar a Dios, alabar, orar, leer juntos la Biblia, encontrarse con los hermanos y hermanas en la fe… ¡por supuesto! Pero, sobre todo, estar con el Señor. La presencia del Señor es uno de los grandes beneficios de las reuniones cristianas.

El Señor Jesús es invisible, sin embargo está allí según su promesa. Su presencia es espiritual, pero efectiva y real para la fe, como cuando se presentó en medio de los suyos el domingo de su resurrección. “Vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros” (Juan 20:19).

Jesús hizo esta promesa a quienes se reunirían en torno a él, en su honor. El Espíritu Santo también está allí obrando. Comunica lo que viene de Dios, y nos presenta todas las virtudes de la persona de Cristo. Podemos decir que anima la reunión. Obra en los pensamientos de cada uno, en tanto que el Señor, mediante su presencia efectiva, es la fuente misma de la bendición. Siendo nuestro Salvador y al mismo tiempo el Dios soberano, sigue siendo Aquel que nos amó y que nos ama. Él es a quien amamos, a quien oramos y adoramos, sirviéndole con gozo y fervor. Él está allí, en medio de aquellos por quienes se dio a sí mismo.

Es tu presencia el bien supremo;

Tu amor no menguará jamás;

Tu corazón da a los que te aman

Descanso, gozo, plena paz.

2 Samuel 10 – Hechos 2 – Salmo 23 – Proverbios 10:1-2

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Nuestro mecanismo de defensa

Febrero 16

Nuestro mecanismo de defensa

Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado. (Salmo 66:18)

Según el versículo de hoy, ni siquiera se puede conversar con Dios, mucho menos crecer espiritualmente, si se albergan pecados en el corazón. Por eso es tan esencial la confesión.

Primero tiene que estar dispuesto a aceptar el castigo de Dios por su pecado. Si piensa que Él está obrando con rudeza, debe examinar su vida para ver si lo merece. Por la misma razón que los padres deben castigar la mala conducta de un hijo, Dios lo castiga a usted para que no repita sus errores.

Dios también ha puesto un sistema de sentido de culpa en usted para su propio bien. La vida espiritual sin sentido de culpa sería como la vida física sin dolor. El sentido de culpa es un mecanismo de defensa; es como una alarma que funciona para guiarlo a la confesión cuando usted peca. Es cuando usted tiene que confrontar su pecado y reconocer delante de Dios que es una afrenta para Él. Ese reconocimiento debe ser parte de su vida antes de que pueda crecer espiritualmente, ya que elimina el pecado que lo detiene a usted.

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El verdadero gozo en la intimidad del matrimonio

Sábado 16 Febrero

Vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y… no sois vuestros. Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo.

1 Corintios 6:19-20

El verdadero gozo en la intimidad del matrimonio

Desde el Génesis, la Biblia emplea el verbo conocer para hablar de la relación conyugal. Conocer al cónyuge sobrepasa la intimidad física o intelectual. Esto significa vivir una relación de corazón y espíritu, una comunión profunda entre los esposos.

Lo que permite que el encuentro conyugal sea vivido como una comunión, es la capacidad de amar al otro con respeto, lealtad, ternura y pureza de corazón. Lo opuesto es querer imponer su manera de vivir las relaciones conyugales, o dejarse llevar por el deseo egoísta. Recordemos que lo que toca el cuerpo, toca la persona y puede dejar heridas en el alma y en el corazón.

Esta pureza en los afectos recíprocos de la pareja ayudará a dominar una sexualidad «instintiva», sin control, para vivirla como un regalo de Dios en la esfera del matrimonio. La Palabra de Dios advierte: “La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro” (1 Corintios 7:4-5).

El noviazgo es un período privilegiado para aprender a entrar en esa comunión de las almas, que precede al encuentro de los cuerpos, reservado para el matrimonio.

Esta pureza de sentimientos, buscada en la oración común (1 Pedro 3:7) y en la lectura de la Palabra de Dios, guardará a los esposos cristianos en ese camino según Dios, que lejos de ser frustrante, lleva al verdadero gozo de la pareja.

2 Samuel 9 – Hechos 1 – Salmo 22:25-31 – Proverbios 9:13-18

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La necesidad del arrepentimiento

Febrero 15

La necesidad del arrepentimiento

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10)

No puede haber verdadera confesión sin arrepentimiento. Muchas veces no confesamos nuestro pecado porque no estamos dispuestos a abandonarlo. Cuando era un joven cristiano, recuerdo haberle dicho al Señor que me arrepentía por determinados pecados que había cometido y después le daba gracias por haberlos perdonado. Pero eso era lo único que hacía.

Ocurrió algo importante en mi vida espiritual cuando comencé a decir: “Señor, gracias por perdonarme esos pecados. Sé que no te agradan, y no quiero volver a cometerlos”. Eso puede ser difícil de decir porque a veces queremos cometer ciertos pecados otra vez. Pero revelamos falta de madurez espiritual cuando queremos eliminar el castigo del pecado pero deseamos retener el placer. Para que su confesión de pecado sea genuina, debe apartarse de sus pecados.

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Horóscopos

Viernes 15 Febrero

No sea hallado en ti… quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con el Señor cualquiera que hace estas cosas.

Deuteronomio 18:10-12

Horóscopos

La mayoría de los periódicos y revistas poseen su página de astrología, y muchos lectores los tienen como referentes para explicar su carácter, interpretar lo que les sucede y tomar sus decisiones. Suerte, trabajo, amor perdido o encontrado, salud, solo se necesita leer en cada sección la predicción que corresponde a su signo astrológico. Redactado de una manera hábilmente ambigua, tiende a orientar la conducta del lector en la semana. El astrólogo que lo firma se vuelve un poco su dueño, y se lucra explotando la credulidad del lector. Algunas personas, pese a ser escépticas sobre la fiabilidad de estos horóscopos, los leen regularmente como una distracción, sin creer demasiado. Pero, ¡cuidado, peligro! La Palabra de Dios nos alerta solemnemente contra los videntes, médiums, y cualquier tipo de gurús, sea como juego o por convicción (ver el versículo del día). Estas prácticas pueden realmente llegar a poner en contacto con los demonios. Sin saberlo, muy a menudo los lectores se ponen así bajo la influencia de fuerzas ocultas y nefastas.

No se deje engañar. Solo Dios es dueño del futuro, próximo o lejano. Crea en Aquel que merece ser creído, quien nunca engaña. Él no nos revela todo sobre nuestro futuro cercano, para que mantengamos activa nuestra confianza en él; sin embargo, es muy claro respecto al futuro eterno de cada uno. Este futuro reposa exclusivamente sobre una persona: Jesucristo, a quien tenemos que recibir como Salvador durante el tiempo de nuestra vida en la tierra.

2 Samuel 8 – Mateo 28 – Salmo 22:22-24 – Proverbios 9:10-12

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El gozo de confiar en Dios

Jueves 14 Febrero

Alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre.

Salmo 5:11

Has sido mi socorro, y así en la sombra de tus alas me regocijaré.

Salmo 63:7

El gozo de confiar en Dios

Una palabra para los jóvenes cristianos

Queridos jóvenes: ¿Cómo podemos conocer y conservar el gozo profundo de la fe? “Deléitate asimismo en el Señor, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmo 37:4). Para perseverar en la fe debemos buscar cada día la presencia de Jesús, tener un diálogo real, humilde y confiado con él.

Buscar su presencia es poner nuestra confianza en él, conscientes de que vivimos bajo su mirada. Aprendan a ver cómo el Señor Jesús obra en sus vidas, descúbranlo en el día a día. Él nunca los abandonará. Él dio su vida en la cruz por amor a ustedes.

Buscar al Señor también significa recibir su Palabra, la cual alegra el corazón: “Tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón” (Jeremías 15:16). Aprendan a leer y meditar la Biblia, allí encontrarán respuestas a sus preguntas. La Palabra de Dios nos permite descubrir las maravillas que él hizo. Ella nos invita a alabar, a adorar y a regocijarnos ante Dios: “Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémosle con cánticos” (Salmo 95:2).

Algunas veces el cristiano debe atravesar momentos de prueba, sufrimiento y tristeza. Pero, incluso en esos momentos, el Señor desea hacerle sentir el gozo de su amor. El apóstol Pablo dio testimonio de ello: “Entristecidos, mas siempre gozosos” (2 Corintios 6:10).

“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría… Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús” (Colosenses 3:16-17).

2 Samuel 7 – Mateo 27:32-66 – Salmo 22:16-21 – Proverbios 9:7-9

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