¡Estoy bien!

Viernes 14 Diciembre

En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación.

Salmo 62:1

(Jesús dijo:) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Mateo 11:28

¡Estoy bien!

De paz inundada mi senda ya esté

O cúbrala un mar de aflicción,

cualquiera que sea mi suerte, diré:

Estoy bien, tengo paz, ¡gloria a Dios!

Coro:
Estoy bien (estoy bien)
gloria a Dios (gloria a Dios)
Tengo paz en mi ser, gloria a Dios.
Ya venga la prueba o me tiente Satán,
No amengua mi fe ni mi amor;
Pues Cristo comprende mis luchas, mi afán
Y su sangre obrará en mi favor.
Oh cuánto me gozo en Su salvación,
Fue pleno Su amor y perdón
Clavado en la cruz, mi pecado expió
¡Gloria a Dios! ¡Gracias al Hijo de Dios!
La fe tornaráse en feliz realidad
Al irse la noche y niebla,
Pues viene Jesús con su grande poder,
Me lleva a la casa con mi Dios

Adaptado, H. S.

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en el Señor perpetuamente” (Isaías 26:3-4).

Jueces 6:22-40 – Apocalipsis 7 – Salmo 141:5-10 – Proverbios 29:24-25

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¡Me hallaste!

Jueves 13 Diciembre

Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma… Me escuchó Dios… Bendito sea Dios.

Salmo 66:16, 19-20

¡Me hallaste!

Señor, tú me buscaste en medio de una infancia donde faltaba lo primordial. Tú me buscaste en mi andar a tientas hacia un Dios que me parecía tan lejano…

Tú me hablabas, Señor, durante esta guerra terrorífica, me hablabas incluso si yo no reconocía tu voz. Tú me guardabas, Señor, y me protegías. Tú me llamaste, Señor, y me hiciste descubrir la realidad de tu presencia invisible. Me sostuviste en mi desánimo, tuviste paciencia conmigo durante mis retrocesos, mis ausencias, mis obstinaciones, mis rencores ante tu aparente silencio. Tú perdonaste, como siempre, mis alejamientos, mis rechazos a caminar contigo, mis búsquedas sin ilusiones de un mundo donde tú no podías estar…

Tú me protegiste cuando estaba a punto de resbalar por una pendiente muy peligrosa; tomaste mi mano con firmeza y me llevaste al único camino verdadero. Y poco a poco tomaste el lugar que te pertenecía en mi vida, ese lugar que obliga a ser verdadero, a verse tal como uno es, bajo tu mirada. Me enseñaste a aceptar las lecciones que da tu amor, me ayudaste a sacar de mi corazón espinas del pasado, a mirar hacia tu luz, a seguirte en un camino embellecido por tu presencia fiel, enriquecedora, persuasiva, alentadora, permitiéndome avanzar en la paz y el gozo. ¡Tú me encontraste, Señor! Tú me acercaste a ti para darme certezas que nadie me puede quitar.

Me gustaría gritar a los demás que no dejen pasar el tiempo, suplicarles que no hagan esperar a Aquel que les tiende la mano y les dice: “Venid a mí”.

G. A.

Jueces 6:1-21 – Apocalipsis 6 – Salmo 141:1-4 – Proverbios 29:23

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Buena pregunta

Miércoles 12 Diciembre

No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.

Romanos 1:16

Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos… que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

2 Timoteo 4:1-2

Buena pregunta

Al oeste de los Estados Unidos vivía un agricultor de edad avanzada, un cristiano ferviente que no perdía ocasión para hablar de su Señor. Cierto día visitó a su hijo, senador en Washington, quien le presentó al embajador de Bélgica. De repente el anciano le preguntó: «Excelencia, ¿es usted un verdadero cristiano? ¿Cómo está su alma?». Estas preguntas avergonzaron a su hijo, quien hábilmente desvió la conversación para evitar que el embajador tuviese que responder.

Meses más tarde el anciano murió. ¡Qué sorpresa se llevó el hijo cuando descubrió, entre las numerosas coronas mortuorias, un ramo de flores enviado por la embajada belga! El mismo embajador había escrito unas líneas en una tarjeta. Con los ojos llenos de lágrimas, el senador leyó el conmovedor testimonio rendido a su padre: «Fue la única persona de Estados Unidos que se preocupó por mi alma y me preguntó si era cristiano».

¡Cuántas personas encontramos diariamente! ¿Conocen ellas a Jesús, el Hijo de Dios? ¿Cuál sería su destino si el Señor volviese hoy? No perdamos ninguna ocasión para concientizar a aquellos con quienes nos encontramos sobre el destino eterno de su alma. Cristianos, ¡que nadie diga de nosotros que no nos interesamos en el destino de su alma!

“El que gana almas es sabio”, declaró el rey Salomón (Proverbios 11:30).

Jueces 5 – Apocalipsis 5 – Salmo 140:6-13 – Proverbios 29:21-22

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LIBERACIÓN DE AFLICCIONES TEMPORALES

Diciembre 11

LIBERACIÓN DE AFLICCIONES TEMPORALES

Sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación. (Filipenses 1:19)

El versículo de hoy muestra el valor de la plena confianza en Dios. Pablo sabía que su aflicción presente era temporal y que sería librado de ella.

¿Por qué estaba Pablo convencido de su liberación? Su declaración: “Sé que… esto resultará en mi liberación” es una cita de la versión griega de Job 13:16. Job era un hombre justo que sufrió mucho, pero fue librado porque Dios siempre libra a los justos. Job dijo: “Y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios” (Job 19:26). Él sabía que temporal o eternamente Dios lo libraría.

Pablo sabía que podía confiar en que Dios lo librara tal como Dios había librado a Job. Confiaba en que sus circunstancias resultarían en bien, ya fuera librado de la cárcel, justificado en su juicio y librado de la ejecución, o yendo a la gloria como un mártir. Tal vez usted no sufra las mismas pruebas que Pablo, pero cualesquiera que sean sus circunstancias la misma segura confianza está a su alcance.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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EL QUEBRANTAMIENTO DE LA DESESPERANZA

EL QUEBRANTAMIENTO DE LA DESESPERANZA

Charles R. Swindoll

11 de diciembre, 2018

Salmos 13

Hace muchos años cuando vivía en La ciudad de Dallas y estaba estudiando en el Seminario, recibí una llamada telefónica que me llevó a un pequeño departamento de la ciudad. Toqué a la puerta y me abrió un hombre que tenía en su mano un rifle. Me invitó a pasar. Fuimos a la cocina donde había simplemente un bombillo y una pequeña mesa con dos sillas. Allí comenzó a contarme su triste historia. Acababa de salir del hospital después de una cirugía en la espalda. Él era un hombre solitario, que había perdido el contacto con su esposa y con su único hijo, muchos años antes tras el fracaso de ese matrimonio. Mientras hablaba con él acerca de sus luchas intensas, noté que el apartamento estaba lleno de fotografías de su hijo en diferentes etapas de crecimiento.

Había fotos de cuando el niño estaba en pañales. Otras cuando el niño estaba graduándose del jardín de niños. Fotos del niño jugando béisbol y muchas otras más. Todo el enfoque de ese hombre se centraba en su matrimonio fracasado y en su hijo con quien él ya no podía pasar el tiempo. Esos recuerdos nostálgicos del pasado lo tenían cautivo y llenaban su corazón de arrepentimiento y desaliento. Desafortunadamente, mis intentos de ayudarle a que viera más allá de su angustia fueron inútiles. Menos de una semana después, él manejó su auto hasta las afueras del este de Texas y allí se suicidó. Para él, la vida ya no tenía ningún valor.

Es normal sufrir después de una pérdida significativa. El dolor es ese proceso angustioso de ajustarse a un nuevo conjunto de circunstancias. Una vez que la aceptación llega a nuestras vidas, el dolor desaparece, cediéndole el paso al gozo nuevamente. Algunas veces, sin embargo, el dolor puede llevar a la desesperanza, en lugar de la aceptación. Eso es precisamente lo que es el abatimiento. Una caída perpetua a la desesperanza.

No es necesario leer el salmo 13 muchas veces para detectar el abatimiento en David. Al igual que mi amigo solitario en el apartamento, el salmista se siente desalentado y olvidado. Es el viejo síndrome de «nadie me quiere». La desesperación ni siquiera describe ese estado emocional. Mi abuelo lo diría de esta forma: «Se siente como cucaracha». Un dicho muy común pero muy claro. Estoy seguro de que estos sentimientos mutuos son los que nos llevan a leer los salmos durante nuestros días tristes. David se siente miserable. Nadie sabe la razón. Sin embargo, sus palabras resuenan en nuestros sentimientos de dolor cuando nos sentimos «como cucarachas».

Afirmando el alma
Si usted o alguien que usted conoce, está sintiéndose abatido, ¿sabe usted cuál es el motivo? ¿Qué circunstancia causó ese dolor? Dedique unos momentos para describir eso de manera escrita. Hágalo en tercera persona como si estuviese contando la historia de un personaje ficticio.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

La conciencia, ¿una facultad molesta?

Martes 11 Diciembre

Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres.

Romanos 2:16

Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.

Eclesiastés 12:14

La conciencia, ¿una facultad molesta?

El hombre tiene una conciencia: siente más o menos vergüenza cuando hace algo malo, y se siente satisfecho cuando hace el bien. Pero alguien dirá: el bien y el mal son nociones muy relativas. Sin embargo, todos poseemos una referencia interior a la que nuestro comportamiento es confrontado continuamente.

La conciencia permite hacer la diferencia entre el bien y el mal; nos advierte cuando hacemos algo malo. Y nuestra memoria siempre está lista para sacar a la luz las acciones más miserables de nuestro pasado. Mediante todo tipo de actividades o de prácticas religiosas, el hombre trata de acallar la voz de una conciencia cargada, pero generalmente no lo consigue. Esta voz no lo deja tranquilo, le produce malestar, turba su mirada, su sueño… Comprende que hay una justicia que lo supera, y que un día tendrá que rendir cuentas ante su Creador.

En el plano moral, la conciencia tiene la misma función que el dolor en el plano físico, es decir, nos advierte sobre la urgente necesidad de consultar al gran Médico del alma: Dios. Él nos dejó su Palabra, la Biblia, mucho más segura que nuestra conciencia. Ella nos revela la verdad perfecta, divina, inmutable, que viene de arriba y no del hombre (Juan 17:17). Para el que la recibe con fe, es la luz que viene a iluminar, «a nivelar» nuestra conciencia para ver las cosas como Dios las ve, para juzgarlas y apreciarlas como él.

Iluminada de este modo, la conciencia dirige nuestros pensamientos y nuestras acciones en armonía con Dios.

Jueces 4 – Apocalipsis 4 – Salmo 140:1-5 – Proverbios 29:19-20

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

LA ACTITUD DE UN SIERVO

Diciembre 10

LA ACTITUD DE UN SIERVO

Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee,
no puede ser mi discípulo. (Lucas 14:33)

Pocos en la iglesia actual están consagrados a Jesucristo como lo estuvo el apóstol Pablo. Pablo ejemplifica de lo que hablaba Cristo cuando dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23). Pablo vivía tan entregado a nuestro Señor que no le importaba si vivía o moría. Esa es una actitud de la que prácticamente no se oye en nuestra época materialista y ególatra. La mayoría de las personas hoy viven para todo menos para lo que Pablo vivía.

Pablo seguía sintiendo gozo siempre que su Señor fuera glorificado, aun cuando fuera él mismo amenazado de muerte. Lo único que le importaba era que se siguiera difundiendo el evangelio, que se predicara a Cristo y que se exaltara al Señor. La fuente de su gozo estaba totalmente relacionada con el reino de Dios.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com
la verdad para hoy

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UN MENSAJE DE DIOS

UN MENSAJE DE DIOS

Charles R. Swindoll

10 de diciembre, 2018

Salmos 8

David continúa su servicio de adoración, compartiendo un mensaje de Dios que por ende, es el tema principal de esta composición. Podemos imaginarnos a David frente al pueblo predicándole acerca de la gracia de Dios y de cómo ese pueblo necesita de su Creador.

Primero, él considera la lastimosa deficiencia de la humanidad. Lea los versículos 3 y 4 lentamente. Medítelos y participe del concepto que David quiere presentar:

Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has formado, digo: «¿Qué es el hombre, para que de él te acuerdes; y el hijo de hombre, para que lo visites?»

El término hebreo que se traduce como «contemplo» es un verbo que significa observar, ver o analizar. David se encontraba al aire libre en medio del esplendor de este fenómeno natural. Al mirar a su alrededor él se dio cuenta de la grandeza de Dios. Todos hemos tenido esa misma experiencia. Nos fijamos en el cielo y nos llenamos de asombro. «Contemplamos» la expansión del universo y su majestuosidad es invariablemente abrumadora.

David se refiere a la creación de Dios como, «la obra de tus dedos». Se puede decir que la creación del universo fue sencillamente, «la obra de los dedos» de Dios. La salvación, sin embargo, representa «la obra de su brazo» (Isaías 52: 10; 53: 1; 59: 16; Salmo 77: 15).

Cuando David hace la pregunta: «¿Qué es el hombre?» David utiliza un término muy poco común para el ser humano: Enosh. Esta palabra proviene de un verbo hebreo que significa ser débil, frágil o enfermizo. En otras palabras: «en comparación con tu esplendor y tu majestad, Señor, ¿qué es esta humanidad débil frágil e ínfima?» Según David, Dios pasa por alto nuestro estatus inferior y actúa a favor de la humanidad de dos maneras significativas: piensa en el ser humano y lo cuida.

¿Qué significa esto? El concepto de que Dios piensa en el ser humano significa que Dios nos recuerda. Y el segundo concepto de que nos cuida significa que él nos pone atención. ¡Qué maravillosa verdad!

Si el afán de sentirse abandonado lo tiene entre sus garras, piense en esto: el Dios que creó todo el asombroso universo se acuerda y cuida de personas como usted y como yo. Es fácil creer que Dios tiene más cosas que hacer que preocuparse por nosotros. Sin embargo, Pedro nos recuerda que: «él [Dios] tiene cuidado de usted» (1 Pedro 5: 7). Dios nunca abandona a los suyos.

Esto hace que David reflexione en la gracia de Dios:

Lo has hecho un poco menor que los ángeles, y lo has coronado de gloria y de esplendor. Le has hecho señorear sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto debajo de sus pies: ovejas y vacas, todo ello, y también los animales del campo, las aves de los cielos y los peces del mar: todo cuanto pasa por los senderos del mar. (Salmo 8: 5-8)

A pesar de la vasta diferencia entre Dios y el hombre, David declara que el Señor nos ha dado su amor y le ha dado a la humanidad un lugar de dignidad e importancia en este mundo. Fuimos hechos inferiores a los ángeles en términos de poder pero no obstante hemos sido coronados con gloria y majestad. Además, nos dio la responsabilidad y el privilegio de gobernar su creación como sus virreyes (Génesis 1: 28-30).

Hebreos 2:6-9 aplica estos versículos a Jesucristo, y de esta forma convierte esta sección del salmo 8 en versículos mesiánicos y proféticos. Históricamente hablando, sin embargo, estos versículos se aplican a todos los seres humanos. Aunque Jesús es el hijo de Dios, compartimos este honor y esta responsabilidad con el. ¡Asombroso!

Afirmando el alma: Esta noche, salga a caminar bajo las estrellas, y si puede hacerlo recuéstese y mire hacia el cielo. Mientras analiza el vasto espacio estelar, recuerde que Dios le ama de manera individual y por si eso fuera poco le ama más que el universo mismo. Después examine sus propios hábitos y decisiones. ¿Lo hace con la motivación de ganarse el amor y el respeto de los demás o de Dios?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Andar en la luz

Lunes 10 Diciembre

(Jesús dijo:) Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Juan 8:12

Andar en la luz

Cada tarde la enfermera contaba una historia bíblica a los niños de las calles de una ciudad africana; luego les servía una comida sencilla. Pero, ¿dónde estaba Paki aquella tarde? ¿Por qué no estaba sentado con los demás niños alrededor del fuego? El día anterior había robado unas naranjas en el jardín del hospital, y al escalar el muro se había lastimado un pie. ¡Tal vez la enfermera lo había visto! Aquella tarde se sentó lejos, detrás de un árbol, y desde allí escuchó la historia bíblica. Sin embargo, ¡cómo le hubiese gustado estar junto a los demás, a la luz y al calor del fuego!

Cuando la historia terminó, de la cocina llegaron platos humeantes con arroz. Los niños comían felices. ¡Paki no sabía qué hacer! Desde que había robado las naranjas no había comido nada. ¿Debía quedarse en aquel lugar oscuro, o aventurarse a salir a la luz? Después de un momento de lucha interior, se levantó y fue cojeando hasta el fuego.

«¡Ven rápido Paki, pronto las ollas estarán vacías!», le dijo la enfermera mientras le daba un plato de arroz.

Cuando los demás niños se fueron, ella tomó a Paki por la mano, le curó la herida y habló con él. Le preguntó qué le había sucedido, y Paki le confesó que había robado. La enfermera le perdonó de todo corazón, y el niño dejó el hospital muy feliz. Aprendió que ante la luz todos los pecados son visibles, pero también que, al confesarlos y reconocerlos, pueden ser perdonados. ¡Qué contento estaba por no haberse quedado en la oscuridad!

Si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonarnos (1 Juan 1:9).

Jueces 3 – Apocalipsis 3:7-22 – Salmo 139:19-24 – Proverbios 29:17-18

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LO QUE MÁS IMPORTA

Diciembre 9

LO QUE MÁS IMPORTA

Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún. (Filipenses 1:18)

La palabra “anunciado” en el versículo de hoy significa “proclamar con autoridad”. Sin que importara el costo personal, Pablo estaba decidido a que Cristo se proclamara con autoridad.

Aun cuando los detractores de Pablo predicaran el evangelio verdadero, eso tenía un efecto. Un predicador con motivos egoístas puede ser usado por Dios porque la verdad es más poderosa que el paquete en el que viene.

Pablo vivía para ver que se proclamara el evangelio; no le importaba quién se atribuía el mérito. Esa debe ser la actitud de todo pastor, maestro, anciano, diácono, líder y laico en la iglesia. En todo lo que sufrió, Pablo no dejó de predicar, ni criticó, ni se deprimió ni perdió el gozo. Es porque la causa de Cristo seguía adelante y se proclamaba su nombre. Eso era todo lo que Pablo quería. Esa es una actitud que la gracia de Cristo infunde en todos los santos.

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