Amados hermanos míos, no erréis.

DESEOS PECAMINOSOS

Amados hermanos míos, no erréis.

SANTIAGO 1:16

¿En qué punto se enfrenta usted al pecado? No en el punto de la conducta, porque entonces es demasiado tarde, sino en el punto del deseo. La persona que puede dominar sus reacciones emocionales puede enfrentarse con el pecado. Cuando se le está bombardeando con reacciones emocionales negativas, una persona con una mente santificada puede desactivar los deseos antes que ellos sean activados por la voluntad. Pero una vez que dominan la voluntad, su nacimiento es inevitable.

   Tiene que enfrentarse a las emociones lujuriosas si quiere enfrentarse con éxito al pecado en su vida. Si expone sus emociones al anzuelo, puede quedar atrapado a menos que tome medidas inmediatas.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

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Una foto antigua

Domingo 28 Octubre

Hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo… yo soy Dios, y no hay otro Dios.

Isaías 46:4, 9

Una foto antigua

Ordenando un cajón, Gerardo encontró una foto muy antigua. Habían pasado setenta años desde el día en el que había sido tomada en el patio de la escuela. Por aquel entonces Gerardo tenía once o doce años. Todavía veía al fotógrafo Marcelo con su cámara de fuelle, desapareciendo bajo una tela negra una vez que había finalizado los interminables preparativos para tomar la foto, ocasión que todos aprovechaban para hacer ruido.

Ese niño alegre de pantalones cortos, ubicado a la derecha del maestro, era él. Al lado estaba Fernando, luego Mauricio, y a su lado Armando, los inseparables… Por cierto, la muerte tampoco los había separado: ninguno de ellos había vuelto de la guerra… En realidad, de los quince niños que estaban en la foto, ¿cuántos seguían vivos? ¡Solo cinco…!

Gerardo reflexionó. ¿Y si él fuese el próximo? Pues bien, ¡estaba listo para partir! Hacía más de sesenta años había encontrado la solución a ese problema. La Biblia le había dado certezas que nunca había puesto en duda. “Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios” (1 Juan 4:15). “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios” (1 Juan 5:1). “Vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios… tenéis vida eterna” (1 Juan 5:13).

Y los diez chicos que ya no estaban, ¿habrían buscado y hallado a Jesucristo, el Salvador?

A Gerardo estos recuerdos le hicieron tomar conciencia de la inmensa gracia de Dios, que veló sobre él desde que era pequeño. Y ahora tenía la total convicción de que esa gracia le bastaría hasta el final de su vida en la tierra.

Deuteronomio 22 – Juan 13:1-20 – Salmo 119:65-72 – Proverbios 26:11-12

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EL NACIMIENTO DEL PECADO

Octubre 27

EL NACIMIENTO DEL PECADO

Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

(Santiago 1:15)

La mayoría de las personas piensan que el pecado es un acto o comportamiento individual. Pero el versículo de hoy dice que el pecado no es un acto; es el resultado de un proceso.

El pecado comienza con deseo, que está relacionado con la emoción. Comienza cuando usted desea sentirse satisfecho al adquirir algo, cuando tiene un anhelo emotivo de poseer algo que ve. Entonces la tentación afecta su mente mediante el engaño. Usted comienza a justificar su derecho a tener lo que desea. Su mente es engañada al creer que la satisfacción de sus deseos satisfará sus necesidades.

Acto seguido, su voluntad comienza a planificar cómo va a obtener lo que quiere, y cuando la lujuria es seducida (como quien dice) por la carnada, queda preñada en el vientre de la voluntad de una persona. Por último, ocurre el acto del pecado.

El saber cómo nace el pecado debiera ayudarlo a huir de la tentación.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

Jesús ha resucitado (2)

Sábado 27 Octubre

Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

1 Corintios 15:20

Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Romanos 10:9

Jesús ha resucitado (2)

Según un sondeo, el 60% de los que dicen ser cristianos cree en la resurrección de Cristo, y solo entre el 10 y el 15% cree en la resurrección de los muertos.

Sin embargo la resurrección de Jesucristo es, junto con su muerte, el hecho más importante de la historia. Sin ella no habría ninguna esperanza para los cristianos, ninguna victoria posible sobre el mal, ni sobre la muerte. Es la piedra angular de todo el edificio cristiano; todo subsiste con ella, o todo se desploma sin ella; sin ella, Jesús ya no sería el Salvador, pues él mismo necesitaría un liberador, no habría vencido al pecado y a la muerte, y nosotros no tendríamos ninguna garantía de su victoria.

Pero Jesús salió de la tumba. ¡La muerte no pudo retenerlo! Este hecho demuestra que es verdaderamente el Hijo de Dios (Romanos 1:2-4), anuncia la resurrección futura de todos los seres humanos. Jesús mismo declaró: “El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25). Y el que no cree también resucitará, pero para ser juzgado (Juan 5:25, 28-29).

La resurrección de Jesús es el fundamento mismo del cristianismo. Implica la nuestra, pues es la base de la esperanza cristiana. Esta esperanza pronto se hará realidad, cuando Jesús mismo venga a sacar de la tumba a los fieles de todos los tiempos. La vida de los primeros cristianos estaba centrada en la espera de ese regreso. ¡Es lo mismo que nos sigue proponiendo la Biblia!

Deuteronomio 21 – Juan 12:27-50 – Salmo 119:57-64 – Proverbios 26:9-10

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HAY QUE RECONOCER LA TRAMPA

Octubre 26

HAY QUE RECONOCER LA TRAMPA

Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.

(Santiago 1:14)

La tentación no viene de Dios, sino de adentro. El vocablo tentado se empleaba en contextos de cacería para describir animales que se atraen a las trampas, y se emplea seducido para describir pescar con una carnada. Toda persona es tentada cuando la trampa del pecado tiene una carnada que apela a su lujuria. La lujuria de una persona que responde a la seducción de la trampa la atrae engañosamente hasta el punto que es atrapada.

¿Qué nos impulsa tanto hacia la carnada? No es Dios. Y tampoco lo son Satanás, ni sus demonios, ni el sistema malvado delmundo el que nos seduce para que mordamos el anzuelo. Es nuestra naturaleza lujuriosa la que nos impulsa a morderlo. Nuestra carne, nuestra naturaleza caída, tiene un deseo de lo malo.

Desde una perspectiva espiritual, el problema es que, aunque hemos sido redimidos y hemos recibido una nueva naturaleza, tenemos todavía un enemigo dentro. La pasión interior de la carne, no Dios, es la culpable de que seamos tentados a pecar.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

 

Jesús ha resucitado (1)

Viernes 26 Octubre

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.

1 Pedro 1:3

Jesús ha resucitado (1)

¡Jesús ha resucitado! Este era el gran testimonio de sus discípulos. Algunos de ellos habían estado cerca de la cruz cuando Jesús murió, otros habían huido, pero todos estaban desanimados y tristes ante la constatación de que su Maestro y amigo había muerto luego de un juicio inicuo. Sin embargo, días después, llenos de valentía y gozo, esos mismos discípulos pudieron proclamar por todas partes, a veces poniendo en peligro sus vidas, que Jesús había resucitado.

«Esos testigos de la resurrección de Jesús no pueden haber sido víctimas de una ilusión, y mucho menos haber mentido. El carácter moral de los apóstoles, sus convicciones concretas, las burlas y las persecuciones que sufrían por el hecho de predicar a un Mesías muerto y resucitado, disipan totalmente cualquier suposición de este tipo. Así, los testigos son totalmente dignos de ser creídos, y los testimonios que dieron a la resurrección de Jesucristo, punto central de su fe y de su predicación, son claros, explícitos, unánimes» (C. Barbut).

El punto de partida y el fundamento de la esperanza cristiana no es, pues, una filosofía, sino un hecho establecido (la resurrección de Jesús), extraordinario, que certifica y da testimonio al amor y a la omnipotencia de Dios.

Creyentes, tenemos certezas sobre nuestro futuro porque ya empezó con Jesucristo, el hombre resucitado.

(mañana continuará)

Deuteronomio 20 – Juan 12:1-26 – Salmo 119:49-56 – Proverbios 26:7-8

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Invertir para Cristo

Jueves 25 Octubre

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento.

Eclesiastés 12:1

Invertir para Cristo

Conocí a una cristiana mayor, enferma y muy dependiente. Había sido una profesora de idiomas muy activa y había viajado mucho. Ahora, casi sorda y ciega, vivía en casa de unos parientes.

Su buena actitud, su gozo sereno y su fe viva siempre reconfortaban a los que iban a visitarla. Estaba agradecida por los cuidados que recibía y alababa la bondad de su Señor. Se interesaba de forma especial en la vida de los creyentes y en las familias que iban a verla. Oraba por cada uno de esos creyentes durante sus largos insomnios. Expresaba su gozo por haber leído mucho la Biblia durante su juventud. Ahora recordaba capítulos enteros y numerosos himnos.

Durante su juventud había acumulado un capital espiritual, y ahora, que dependía totalmente de los demás, disfrutaba de lo que podríamos llamar «intereses espirituales», lo que también beneficiaba a otros.

El versículo de hoy no solo se dirige a los incrédulos, sino también a los hijos de Dios. El tiempo de la juventud es especialmente propicio para memorizar textos bíblicos e himnos cristianos, los cuales producirán un enriquecimiento interior que durará toda la vida. ¡Es una inversión segura!

“Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos… El que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace” (Santiago 1:22-25).

Deuteronomio 19 – Juan 11:38-57 – Salmo 119:41-48 – Proverbios 26:5-6

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No cometerás adulterio.

Miércoles 24 Octubre

No cometerás adulterio.

Éxodo 20:14

Pero yo (Jesús) os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

Mateo 5:28

Séptimo mandamiento: No cometerás adulterio

Nuestra cultura permisiva considera con ligereza el adulterio (las relaciones sexuales con una persona que no sea su cónyuge). Algunos piensan que esto concierne a la vida privada y no a los demás. A esto se añade cierta banalización de las relaciones sexuales, lo cual nos hace olvidar que estas involucran la totalidad de nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo.

En el sermón del monte (Mateo 5) Jesús amplía el concepto de adulterio a la mirada codiciosa. El adulterio no concierne solamente a nuestros actos, sino también y primeramente a nuestro corazón.

Las causas que conducen al adulterio son numerosas: el peso de la soledad, la pobreza de la comunicación en la pareja, la búsqueda egoísta y exacerbada del placer… Pero el adulterio nunca es la solución para las dificultades de la pareja. Todo lo contrario, es una causa de tristeza y sufrimientos para toda la familia. ¡Significa sobre todo pecar contra Dios, quien formó esta unidad entre esposos, y corromper su obra!

El placer no es un objetivo en sí; debe ir unido a algo más grande, como la comunicación entre esposos. La unión de los corazones, sobre todo cuando tienen el mismo vínculo con el Señor, una buena actitud, escucharse y entregarse mutuamente, son la fuente de esta capacidad de relación.

El Señor tiene el poder para sanar las relaciones conyugales, relaciones que se pueden herir tan fácilmente. Quiere dar la fuerza para perdonar y vivir una vida nueva en la frescura de un amor recíproco cada vez mayor.

(continuará el próximo miércoles)

Deuteronomio 18 – Juan 11:17-37 – Salmo 119:33-40 – Proverbios 26:3-4

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La conciencia

Martes 23 Octubre

Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas.

Tito 1:15

Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Juan 8:12

La conciencia

A menudo oímos decir que cada uno actúa según su conciencia, esa voz interior que nos dice que algo está bien o está mal, si algo es falso o es justo. Podemos comparar la conciencia a una balanza con dos platillos que nos indica si dos objetos tienen el mismo peso. Esta clase de balanza no garantiza la exactitud del peso de referencia. Del mismo modo la conciencia determina sus juicios, sus evaluaciones, con respecto a referencias que no siempre son buenas.

La conciencia es una facultad mental, como la vista es una facultad del ojo. Como el ojo no puede distinguir nada sin luz, la conciencia necesita la luz de Dios para tener un discernimiento justo. La luz es independiente del ojo; ella hace que el ojo pueda ver.

La conciencia forma parte del hombre, pero la conciencia de lo que es verdadero y justo viene de Dios.

¿Cómo podemos tener acceso a este conocimiento? Por medio de la Biblia, la Palabra de Dios, que nos presenta especialmente a Jesús, el Hijo de Dios, quien vino a la tierra para dar a conocer de forma viva los caracteres de Dios: verdad, justicia, santidad, bondad, compasión, misericordia, amor… Jesús los encarnó perfectamente porque es Dios. Él mismo declaró: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Dios). “Yo soy la luz del mundo” (Juan 14:9; 8:12).

Ubiquémonos bajo esta luz; tomemos siempre la Biblia como referencia. Entonces nuestra conciencia nos indicará la buena dirección.

Deuteronomio 17 – Juan 11:1-16 – Salmo 119:25-32 – Proverbios 26:1-2

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Seamos agradecidos

Lunes 22 Octubre

Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.

Salmo 103:2

Dad gracias en todo.

1 Tesalonicenses 5:18

Seamos agradecidos

En un pueblo de la sabana, un misionero acababa de instalar un panel solar en el techo de una cabaña. La tarde pasó y la noche llegó. Toda la familia se reunió en el interior de la cabaña para ver ese prodigio: ¡una simple bombilla que colgaba de un cable iluminaba toda la habitación!

Entonces el padre de familia se levantó y oró: «Padre celestial, ¡muchas gracias por darnos esta luz! Por favor, ayúdanos a no enorgullecernos porque somos los únicos del pueblo que tenemos esta instalación».

Yo mismo tuve hace poco una experiencia totalmente diferente: un problema del teléfono hizo que no pudiese emplearlo durante tres días. Esto me irritó mucho, y en verdad no recuerdo haber dado gracias a Dios cuando el teléfono volvió a funcionar.

Como estamos acostumbrados al bienestar material que consideramos normal, ¿valoramos debidamente las bendiciones diarias de Dios? Ahora pido a Dios que me ayude a no acostumbrarme a mi comodidad a tal punto que olvide dar gracias a Dios por ello. Y le pido que me enseñe a estar contento en todas las circunstancias de la vida (Filipenses 4:11-12).

“Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones… y sed agradecidos” (Colosenses 3:15).

El apóstol Pablo experimentó lo siguiente: “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:12-13).

Deuteronomio 16 – Juan 10 – Salmo 119:17-24 – Proverbios 25:27-28

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