¿Es usted supersticioso?

Jueves 4 Octubre

No tienen conocimiento aquellos que erigen el madero de su ídolo, y los que ruegan a un dios que no salva.

Isaías 45:20

Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios.

Romanos 14:11

¿Es usted supersticioso?

Hace tiempo algunas personas creían que las estrellas controlaban sus vidas. Otros «leían» en el sedimento del café para conocer su futuro… Hoy hay prácticas muy parecidas en nuestra sociedad. Algunas personas «tocan madera» para protegerse de algún mal. La expresión «cruzar los dedos» para atraer la felicidad y el éxito está muy extendida. Muchas personas creen que los signos del zodíaco les revelan su destino.

Todo esto forma parte de las artimañas de Satanás para hacernos olvidar lo que Dios nos dice en la Biblia respecto al futuro. La locura del supersticioso le hace creer en la mentira y le impide depositar su confianza en Dios. Detrás de la superstición se esconde el miedo: miedo a tener mala suerte, a una enfermedad, a sufrir duros golpes, de los cuales la gente se quiere proteger. Uno trata de asegurarse por sí mismo, en vez de poner la confianza únicamente en Dios.

La fe del cristiano lo libera del miedo, pues sabe que su Dios es un Dios de amor. Las Santas Escrituras nos hablan de un Dios de bondad que invita a todos los hombres a arrepentirse para ser salvos.

Amigos cristianos, huyamos de cualquier tipo de práctica supersticiosa: es una ofensa al Dios de verdad, misericordioso y grande en bondad. Confiemos de todo corazón en nuestro Padre, mediante la oración. Él nos ama, dio a su Hijo unigénito, Jesús, para salvarnos, y sabrá darnos todo lo que necesitamos. ¡La fe en su poder infinito nos da la paz!

Amós 8-9 – Judas – Salmo 110 – Proverbios 24:19-20

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NADA DE FELICIDAD ENGAÑOSA

Octubre 3

NADA DE FELICIDAD ENGAÑOSA

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.

Salmo 23:4

Tenemos que comprender que Dios va a permitirnos que pasemos por las pruebas y que Él está obrando para que todo resulte en su propósito santo (Ro. 8:28). Sé que todos soñamos con un ambiente perfecto de comodidad y tranquilidad. Aunque cualquier reposo temporal de las pruebas nos lleve a creer que podamos hallar una permanente liberación de ellas, nuestra vida en la tierra nunca estará libre de las pruebas. Podemos vivir en una felicidad engañosa, nunca presagiando ningún problema y prediciendo un futuro desahogado, pero eso es una fantasía. Cristo advirtió a sus discípulos y a todos los que sigan sus pasos que esperaran pruebas en esta vida (Jn. 15:18-16:6).

El puritano Thomas Manton observó una vez que Dios tuvo un Hijo sin pecado, pero ningún hijo sin una cruz. Como cristianos, podemos estar seguros de que tendremos pruebas. Pero nuestra confianza es que tendremos victoria sobre ellas por la presencia de Dios. Vendrán las pruebas, pero la gracia de Dios estará con nosotros en nuestro tiempo de necesidad.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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1 Reyes 6 | Efesios 3 | Ezequiel 36 | Salmo 86

3 OCTUBRE

Donald Carson

1 Reyes 6 | Efesios 3 | Ezequiel 36 | Salmo 86

Del mismo modo que en el capítulo 35 Dios se dirige por medio de Ezequiel a la montaña de Seír (la región de los edomitas), en Ezequiel 36 lo hace a los montes de Israel (36:1–15). Este recurso retórico vincula ambos capítulos, en particular desde que se ha distinguido a Edom de nuevo, esta vez de forma específica (36:5; véase la meditación de ayer). La primera parte del mensaje a las montañas de Israel condena a los enemigos que los han asolado y saqueado, especialmente a Edom (36:1–7); la segunda mitad (36:8–15) predice una época en que ellas serán prósperas de nuevo. La promesa de que las montañas serán de nuevo fértiles y densamente pobladas es exactamente lo contrario de la maldición pronunciada contra Edom (35:3, 7, 15).

Como estas palabras para las montañas de Israel traen consigo el peligro de que los israelitas se consideren simples víctimas, y no pecadores responsables de su propia destrucción, Dios presenta un pequeño repaso histórico (36:16–21). Su propósito es reiterar que él derramó su ira sobre la tierra porque el pueblo del pacto era demasiado malvado. “Ellos mismos la contaminaron con su conducta y sus acciones” (36:17).

Sin embargo, para el mundo pagano que observaba, era como si el Dios de Israel no fuese capaz de proteger a su propio pueblo. Por tanto, el Todopoderoso entrará en acción, porque está comprometido con mostrar su santidad entre las naciones del mundo, delante de las cuales el pueblo del pacto la ha profanado. No lo hará a causa de la casa de Israel (36:22), es decir, porque esta lo mereciese, sino debido a de su propio nombre (36:22–23). ¿Qué hará él para vindicar su gloria? Primero, devolverá físicamente a los exiliados a su tierra (36:24). Segundo, tras ello introducirá grandes cambios morales y espirituales. El acto de rociar con agua pura (36:25) significa algo más que el perdón de pecados. El lenguaje deriva de los lavamientos rituales (Éxodo 30:17–21; Levítico 14:52; Números 19:17–19), pero aquí está relacionado con purificar a las personas de las inmundicias de la idolatría. El regalo de un “nuevo corazón” y de un “espíritu nuevo” no indica simples aspectos de la personalidad del ser humano, sino la transformación de todo su carácter, el equivalente de la promesa de Jeremías de un nuevo pacto (Jeremías 31:31ss.); el Señor Jesús emplea su lenguaje en su descripción del nuevo nacimiento (Juan. 3); Pablo describe la transformación (p. ej., Romanos 8). Esto es lo que produce el auténtico arrepentimiento (Ezequiel 36:31–32).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 276). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Cuarto mandamiento: Acuérdate del día de reposo

Miércoles 3 Octubre

Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para el Señor tu Dios; no hagas en él obra alguna.

Éxodo 20:8-10

Cuarto mandamiento: Acuérdate del día de reposo

Los israelitas no debían hacer ningún trabajo en el séptimo y último día de la semana, el sábado. Debían reservar ese día para Dios. Ese día era mucho más que una simple pausa en sus actividades: era un día consagrado para alabar a Dios, quien los había liberado de la esclavitud de Egipto (Deuteronomio 5:15). También era una invitación a entrar en el reposo de Dios. Era la señal del pacto de Dios con su pueblo (Éxodo 31:17).

Pero muy pronto olvidaron el sentido del sábado, del día de reposo. Cuando Jesús vino a la tierra, los jefes religiosos habían utilizado este mandamiento para esclavizar al pueblo. Contradijeron fuertemente a Jesús e incluso lo odiaron porque hacía el bien el día de reposo (Mateo 12:12; Lucas 13:16).

Los libros del Nuevo Testamento posteriores a los evangelios muestran que el mandamiento de guardar el día de reposo no es para los cristianos. El apóstol Pablo confirma que los cristianos no deben guardar la liturgia ni los días festivos de los judíos, entre los cuales incluye el día de reposo (Gálatas 4:10; Colosenses 2:16).

Los primeros cristianos se reunían el domingo, el primer día de la semana, para rendir culto a Dios (Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2). El séptimo día era la señal de que la creación había sido terminada (Génesis 2:2), el primer día es la señal de la resurrección del Señor Jesús, que inauguró una nueva creación (Marcos 16:9). Solo él puede darnos el descanso que tanto anhela nuestra alma. “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

(continuará el próximo miércoles)

Amós 6-7 – Filemón – Salmo 109:20-31 – Proverbios 24:17-18

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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LA FE DE ABRAHAM

octubre 2

LA FE DE ABRAHAM

Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos. Hebreos 11:17-19

La obediencia de Abraham requirió una gran fe. Estuvo dispuesto a obedecer a Dios porque creía que Dios podía resucitar a los muertos, aunque nunca había visto que los muertos resucitaran. Creía que Dios era tan fiel a su Palabra y a su carácter que, si hacía una promesa, resucitaría aun a los muertos para cumplirla. ¿Es acaso asombroso que sea el ejemplo humano más grande de fe?

El apóstol Pablo también comentó sobre la fe de Abraham: “Los que son de fe, éstos son hijos de Abraham… Los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham” (Gál. 3:7, 9). Cualquiera que vive por la fe en Dios es en un sentido espiritual hijo de Abraham. Él es el padre de los fieles. La historia de Abraham nos dice que un hombre puede pasar por la más severa prueba de la vida imaginable si confía en Dios, creyendo que cumplirá su promesa y logrará sus propósitos sin cometer un error.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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FRACASO

FRACASO

por Charles R. Swindoll

2 de octubre, 2018

Proverbios 12, 13, 15, 19, 22, 26

Un joven entró a una tienda y solicitó utilizar el teléfono. El gerente de la tienda escuchó lo que él decía:

—¿Necesita un joven honesto y trabajador en su negocio? (Pausa). Oh, ya consiguió un joven honesto y trabajador. Bueno, gracias de todas maneras.

El joven colgó el teléfono con una sonrisa y se dirigió a la puerta felizmente.

—¿Cómo puedes estar tan contento? —le preguntó el gerente—.
Te acaban de decir que ya tenían a alguien y que no te iban a contratar.

El joven le respondió:

—Ah, lo que pasa es que yo soy ese joven trabajador. Solo quería ver cómo andaba mi trabajo.

Si alguien le preguntara a su jefe acerca de usted y de su trabajo, ¿qué clase de respuesta daría? ¿Diría su jefe que es un buen trabajador? No lo haría si tiene los siguientes dos atributos de un perezoso:

El perezoso siempre renuncia

El negligente no alcanza presa, pero el hombre diligente obtendrá preciosa riqueza (Proverbios 12:27).

Esta ilustración revela una característica de la holgazanería: no hay consecución. Al perezoso. . .

• Le gusta pescar pero no quiere cocinar el pescado.
• Le encanta comer, pero detesta lavar los platos.
• Pinta un cuarto, pero deja que los demás se encarguen de la limpieza.
• Prefiere las buenas posesiones, pero no sabe cuidarlas.

Los perezosos no se preocupan por los detalles porque se sienten satisfechos con lo mínimo. Para ellos, la excelencia no se encuentra en su lista de prioridades.

El Perezoso vive de excusas

Dice el perezoso: ¡Afuera hay un león! ¡En medio de la calle seré descuartizado! (Proverbios 22:13).

Este dicho siempre me hace reír. Esos «leones en la calle» no son más que obra de la imaginación. Más adelante, en el libro de Proverbios, «el león» regresa:

Dice el perezoso: «¡Hay un león en el camino! ¡Hay un león en medio de las calles!». Como las puertas giran sobre sus bisagras, así también el perezoso en su cama (Proverbios 26:13, 14).

Estos proverbios utilizan una figura retórica llamada hipérbole: una imagen graciosa y exagerada que ilustra un punto válido. La primera hipérbole demuestra los extremos ridículos que un perezoso utilizará para evitar el trabajo. El perezoso capitalizará cualquier excusa, sin importar su irracional ni improbable. El segundo proverbio ilustra el único resultado posible de la naturaleza de una persona haragana. Una puerta no puede hacer otra cosa mis que abrirse y cerrarse. Al perezoso, su propia naturaleza no le permitir hacer ninguna otra cosa más que dormir.

Reflexión: ¿Tiene algún conocido haragán? Con frecuencia, estos conocidos se convierten en la excusa que necesitamos para sentirnos limitados. Reflexione en la clase de personas con las que ocupa la mayor parte de su tiempo. En la medida posible, escoja amigos diligentes y limite su tiempo con aquellas personas que exhiben los rasgos de un perezoso.

Los perezosos no se preocupan por los detalles porque se sienten satisfechos con lo mínimo.

— Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2015 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

1 Reyes 4–5 | Efesios 2 | Ezequiel 35 | Salmo 85

2 OCTUBRE

Donald Carson

1 Reyes 4–5 | Efesios 2 | Ezequiel 35 | Salmo 85

Podríamos preguntarnos por qué se denuncia especialmente a Edom en Ezequiel 35. ¿No pertenece este material a los capítulos 25–32? ¿No debería encontrarse junto a la breve acusación contra esa misma nación en 25:12–14? La solución más fácil es suponer que este pasaje se insertase en el texto más adelante (algunos críticos así lo afirman). Sin embargo, eso pondría en duda la capacidad de quien lo hiciese. Además, si podemos hallar razones de por qué la ubicación de este capítulo resulta lógica, también se entenderá que se encuentre aquí en el texto original.

En cuanto a su forma, Ezequiel 35 mantiene algo de la estructura de las denuncias del capítulo 34: “porque… por tanto” (p. ej., 35:5–6, 10–11). Más importante aún es que Edom era un caso especial entre todas las naciones vecinas. Los edomitas eran descendientes de Esaú y la vieja rivalidad entre este y Jacob siguió existiendo entre Israel y Edom, dos naciones de familiares divididos por una antipatía común. No se menciona a Edom por su nombre en este capítulo; se hace referencia en su lugar a la montaña de Seír (35:2), es decir, el monte situado al este del Arabá, el valle que se extiende hacia el sur desde el Mar Muerto. Allí se inició su “enemistad perpetua” (35:5). Sin embargo, las referencias a la sangre y la muerte en este capítulo (en hebreo, dam) pueden constituir un juego de palabras intencionado con la no mencionada Edom, como una forma de señalar que su despreciable traición era mucho más repugnante por el grado de parentesco que mantenía con Israel. Cuando Jerusalén estaba al borde del colapso, Edom esperaba poder aprovecharse de la destrucción de “las dos naciones” (35:10, Israel y Judá) para ampliar su territorio. Probablemente, ofrecieron apoyo a Nabucodonosor a cambio de tierra. Sobre todo, su regodeo sobre los rivales caídos (35:12–15) es, bajo la perspectiva de Dios, un desafío contra él: “A pesar de que el Señor viva allí, las dos naciones y los dos territorios serán míos” (35:10); Dios advierte: “Me has desafiado con arrogancia e insolencia, y te he escuchado” (35:13). De hecho, parte de la restauración de los exiliados israelitas a su tierra implicará hacerla más segura para ellos: debe librarse de “las bestias feroces” (34:25) que la han asolado. Si se está haciendo una alusión sutil a las tribus de los alrededores que intentaban establecerse allí, esta profecía sobre la destrucción de Edom está convenientemente colocada aquí (véase también la meditación de mañana).

Así pues, además de las advertencias implícitas contra el rencor enconado y las venganzas familiares, este capítulo también garantiza al pueblo del pacto el compromiso continuo de Dios con el bienestar de ellos, incluyendo la destrucción de sus enemigos. ¿Qué pasajes del Nuevo Testamento se mantienen en esta misma sintonía, extrapolados en clave del nuevo pacto?

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 275). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El fruto

Martes 2 Octubre

Cada árbol se conoce por su fruto.

Lucas 6:44

Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra.

Colosenses 1:10

El fruto

Para reconocer un árbol, lo más sencillo es examinar el fruto que produce. Cuando vemos un árbol cargado con manzanas, incluso un niño sabe que es un manzano. El Señor quiere hablarnos a través de esta imagen; a menudo él emplea cosas sencillas de la naturaleza para enseñarnos realidades espirituales.

Si he aceptado la salvación que Cristo ofreció en la cruz, si he recibido, junto con su perdón, la vida eterna, mi conducta y mis amistades deben demostrarlo. Mis hechos, mi comportamiento, mi forma de hablar corresponderán a mi naturaleza de cristiano, estarán de acuerdo con esta nueva vida que Dios me dio. “Yo te mostraré mi fe por mis obras” (Santiago 2:18). No nos dejemos engañar: más allá de las apariencias, veamos los frutos. Dios invita a sus hijos a mostrar efectos concretos de la vida divina en ellos, a añadir a su “fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor”. ¡Pidámosle que nos dé la fuerza para llevar tales frutos! La Palabra de Dios añade: “Si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto” (2 Pedro 1:5-8).

Los agricultores saben que la calidad de las frutas depende de la vitalidad del árbol; hay que alimentarlo, protegerlo y podarlo si se quiere tener buenas frutas. Esto es lo que el Señor quiere hacer con cada uno de sus redimidos. Permanezcamos bien arraigados en él y así llevaremos frutos que lo honren (Juan 15:2, 5).

Amós 5 – Tito 3 – Salmo 109:6-19 – Proverbios 24:15-16

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LA CONFESIÓN DE JOB

Octubre 1

LA CONFESIÓN DE JOB

Yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.

Job 42:3

En los momentos difíciles de nuestra vida, Dios puede parecer esquivo o desinteresado en nuestra difícil situación. Se debe a que nuestras emociones humanas pueden dañar la confianza en la verdad de Dios, y podemos llegar a creer que no hay ningún resultado deseable para nuestra situación actual.

Sin embargo, Job nos muestra que con resistencia y paciencia podemos aprender cualquier lección que Dios quiere que aprendamos. Fue esa misma confianza la que hizo que glorificara a Dios al terminar su tiempo de sufrimiento: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:5-6).

Como resultado de la paciencia y la confianza constantes durante su larga prueba, Job alcanzó un nuevo conocimiento de su Dios soberano y una mayor seguridad de las alegrías de ser tratado como uno de sus hijos.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Pastor

1 OCTUBRE

Donald Carson

1 Reyes 3 | Efesios 1 | Ezequiel 34 | Salmos 83–84

“Pastor” era una metáfora habitual para “rey” en el antiguo Oriente Próximo, en particular en el Antiguo Testamento (cp. Isaías 44:28; Jeremías 10:21; 23:1–6; Miqueas 5:4, 5; Zacarías 11:4–17). El pastor no sólo cuidaba y alimentaba a las ovejas, sino que las dirigía, les daba atención médica y las defendía de sus enemigos. Sin duda, era una excelente metáfora a aplicar a los monarcas que podían verse tentados a pensar en su llamamiento en términos de poder y privilegio, pero no de responsabilidad. En cambio, cuando David confiesa que el Señor es su pastor (Salmo 23:1), la metáfora incluye la noción de que Dios es rey. Las ovejas pasan debajo de la vara (Salmo 23:4, la misma palabra empleada para el cetro real).

El capítulo (Ezequiel 34) comienza con una dura denuncia de los pastores que han estado dirigiendo a Israel (34:1–10). Las acusaciones son básicamente dos: (a) han estado esquilando a las ovejas con avaricia, explotando al rebaño para estar cómodos y enriquecerse, y no alimentando ni cuidando a los ejemplares confiados a ellos (34:2–4). (b) Lejos de proteger a las ovejas manteniéndolas en un solo rebaño, la conducta de los pastores las ha “dispersado” (34:5–6), un término que indica el exilio. Así pues, Dios garantizará que esos pastores falsos y peligrosos nunca más se hagan cargo de las ovejas (34:7–10). Es difícil no percibir en estas líneas la desaparición de la dinastía davídica tal como esta se entendía entonces, junto al sacerdocio levítico.

Lo que Dios pondrá en su lugar es a sí mismo. Vendrá a pastorear a sus ovejas. Leamos estas líneas conmovedoras del versículo 16 en adelante y contemos las veces que Dios habla en primera persona de las cosas que hará. No solo protegerá al rebaño (34:10–16), sino que también ejercerá el juicio dentro del mismo (34:17–22), porque inevitablemente algunas ovejas son corruptas o acosadoras. El rebaño no sólo se limpiará de sus avariciosos líderes, sino también de sus malvados miembros, en particular las ovejas “gordas” que no dejan que las demás disfruten de la abundancia.

De repente, el lenguaje cambia. Dios ha estado declarando en todo momento que él mismo pastoreará a su rebaño. Ahora dice: “Entonces les daré un pastor, mi siervo David, que las apacentará y será su único pastor. Yo, el Señor, seré su Dios, y mi siervo David será su príncipe. Yo, el Señor, lo he dicho” (34:23–24). De hecho, la reforma prometida traerá un nuevo pacto transformador (34:25–31), que será eficaz (esto es lo que “pacto de paz” sugiere).

¿Un pastor transformador que es al mismo tiempo Jehová y alguien del linaje de David? Meditemos sobre Juan 10.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 274). Barcelona: Publicaciones Andamio.