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Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

Pastor

1 OCTUBRE

Donald Carson

1 Reyes 3 | Efesios 1 | Ezequiel 34 | Salmos 83–84

“Pastor” era una metáfora habitual para “rey” en el antiguo Oriente Próximo, en particular en el Antiguo Testamento (cp. Isaías 44:28; Jeremías 10:21; 23:1–6; Miqueas 5:4, 5; Zacarías 11:4–17). El pastor no sólo cuidaba y alimentaba a las ovejas, sino que las dirigía, les daba atención médica y las defendía de sus enemigos. Sin duda, era una excelente metáfora a aplicar a los monarcas que podían verse tentados a pensar en su llamamiento en términos de poder y privilegio, pero no de responsabilidad. En cambio, cuando David confiesa que el Señor es su pastor (Salmo 23:1), la metáfora incluye la noción de que Dios es rey. Las ovejas pasan debajo de la vara (Salmo 23:4, la misma palabra empleada para el cetro real).

El capítulo (Ezequiel 34) comienza con una dura denuncia de los pastores que han estado dirigiendo a Israel (34:1–10). Las acusaciones son básicamente dos: (a) han estado esquilando a las ovejas con avaricia, explotando al rebaño para estar cómodos y enriquecerse, y no alimentando ni cuidando a los ejemplares confiados a ellos (34:2–4). (b) Lejos de proteger a las ovejas manteniéndolas en un solo rebaño, la conducta de los pastores las ha “dispersado” (34:5–6), un término que indica el exilio. Así pues, Dios garantizará que esos pastores falsos y peligrosos nunca más se hagan cargo de las ovejas (34:7–10). Es difícil no percibir en estas líneas la desaparición de la dinastía davídica tal como esta se entendía entonces, junto al sacerdocio levítico.

Lo que Dios pondrá en su lugar es a sí mismo. Vendrá a pastorear a sus ovejas. Leamos estas líneas conmovedoras del versículo 16 en adelante y contemos las veces que Dios habla en primera persona de las cosas que hará. No solo protegerá al rebaño (34:10–16), sino que también ejercerá el juicio dentro del mismo (34:17–22), porque inevitablemente algunas ovejas son corruptas o acosadoras. El rebaño no sólo se limpiará de sus avariciosos líderes, sino también de sus malvados miembros, en particular las ovejas “gordas” que no dejan que las demás disfruten de la abundancia.

De repente, el lenguaje cambia. Dios ha estado declarando en todo momento que él mismo pastoreará a su rebaño. Ahora dice: “Entonces les daré un pastor, mi siervo David, que las apacentará y será su único pastor. Yo, el Señor, seré su Dios, y mi siervo David será su príncipe. Yo, el Señor, lo he dicho” (34:23–24). De hecho, la reforma prometida traerá un nuevo pacto transformador (34:25–31), que será eficaz (esto es lo que “pacto de paz” sugiere).

¿Un pastor transformador que es al mismo tiempo Jehová y alguien del linaje de David? Meditemos sobre Juan 10.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 274). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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