Dios me pidió que tomase una decisión

Lunes 27 Agosto

Os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.

Deuteronomio 30:19

Jesús le dijo:… Sígueme tú.

Juan 21:22

Dios me pidió que tomase una decisión

«El arte se había convertido en el centro de mi vida; era mi pasión, sin embargo, seguía buscando un sentido a la vida… La muerte repentina de un amigo me hizo reflexionar. Leyendo nuevamente los evangelios descubrí que Cristo era el hombre a quien realmente estaba buscando. Bueno y respetuoso, lleno de dulzura pero firme a la vez, Jesucristo sabía responder bien a cada persona, o callar. No dejaba que nadie lo influenciase, incluso sus amigos y sus discípulos. Me di cuenta de que empezaba a admirarlo y a amarlo. Me hubiese gustado conocerlo cuando estaba en la tierra, caminar y hablar con él, escucharlo…

Un día, mientras oraba, le hablé y sentí la presencia tangible de Dios en mi apartamento. Poco a poco me fui abriendo a él. Fui sincera con Dios: le hablé de mis frustraciones y de todo lo que me impedía creer en él. Él me abrió sus brazos y me invitó a tomar una decisión, es decir, a pertenecerle, a hacerme su discípula. Yo lo acepté. Al principio mi nueva vida fue difícil, pues había muchos daños que reparar. El Señor me fue indicando cada uno de mis errores. Reconocí mis faltas pasadas y abandoné mis lazos sentimentales.

Ahora estoy casada, y cuando tenía 43 años, el Señor nos dio un hermoso hijo.

¿De qué me sirvió toda esa vida egoísta de creaciones artísticas insatisfactorias? Al final descubrí que había pasado al lado de la fuente de la verdadera felicidad. La pintura sigue siendo mi actividad favorita pero la dejo en segundo plano, después de mi relación con Dios».

Marjorie

Jeremías 30 – 1 Corintios 5 – Salmo 101:1-4 – Proverbios 22:7

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El sólido cimiento

26 de agosto

El sólido cimiento

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

Mateo 7:24

El prudente edificará su vida sobre la roca. La roca a la que Jesús se refiere en el versículo de hoy es la Palabra de Dios, la Biblia. El edificar sobre la roca es por tanto equivalente a oír y obedecer las palabras de Cristo, y para nosotros eso significa vivir según la Biblia.

Después que Pedro confesó «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente», nuestro Señor le dij «…no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia» (Mt. 16:16-18). La palabra de Jesús para «roca» en este versículo es la misma que empleó en Mateo 7:24. Es la base de la revelación de Dios, su Palabra. La roca del sólido cimiento es la dirección segura y divina que Pedro recibió, y es el único fundamento sobre el cual puede descansar la verdadera vida cristiana.

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Sombras y arroyos

AGOSTO, 26

Sombras y arroyos

Devocional por John Piper

¡Sea para siempre la gloria del Señor! ¡Alégrese el Señor en sus obras! Él mira a la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean. Al Señor cantaré mientras yo viva; cantaré alabanzas a mi Dios mientras yo exista. Séale agradable mi meditación; yo me alegraré en el Señor. (Salmos 104:31-34)

Dios se regocija en la obra de la creación porque ella nos señala, más allá de sí misma, a Dios mismo.

Dios quiere que nos maravillemos y nos asombremos por su obra de la creación, pero no por la creación en sí. Él quiere que miremos su creación y digamos: «Si la mera obra de sus dedos (¡solo de sus dedos!, como lo expresa Salmos 8:3) está tan llena de sabiduría y poder y grandeza y majestad y belleza, ¡cuánto más maravilloso ha de ser Dios mismo!».

Estas cosas no son mas que la parte posterior de su gloria, por así decirlo, vista oscuramente a través de un vidrio. ¡Cuán increíble ha de ser contemplar al Creador mismo! ¡No sus obras! Mil millones de galaxias no pueden satisfacer el alma humana. Dios y solamente Dios es lo que satisface el alma.

Jonathan Edwards lo expresó de la siguiente manera:

El deleite en Dios es la única forma de felicidad que realmente puede satisfacer el alma. Ir al cielo, disfrutar a Dios plenamente, es infinitamente mejor que las más placenteras comodidades en este mundo… [Estas] no son sino sombras; Dios es la sustancia. Estas no son sino débiles rayos de luz, mas Dios es el sol. No son más que arroyos; Dios es el océano.

Es por eso que Salmos 104:31-34 concluye de ese modo, con un énfasis en Dios mismo. Al final, no serán ni los mares, ni las montañas, ni los cañones, ni las arañas de agua, ni las nubes, ni las grandes galaxias lo que inundará de asombro nuestro corazón y lo que llenará nuestra boca de alabanza eterna. Será Dios mismo.


Devocional tomado del libro “Los Deleites de Dios”, páginas 94-95

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1 Samuel 18 | Romanos 16 | Lamentaciones 3 | Salmo 34

26 AGOSTO

1 Samuel 18 | Romanos 16 | Lamentaciones 3 | Salmo 34

Es difícil determinar si la primera parte de Lamentaciones 3 describe la experiencia personal de un individuo (quizás Jeremías), o si este es una figura representativa de toda la nación, después de sufrir una derrota catastrófica, verse sumida en la pobreza y acabar en el exilio. Varios expertos se decantan por la primera opción (p. ej., 3:14, donde esta persona se ha convertido en el hazmerreír “de todo mi pueblo” en lugar de las naciones vecinas). El libro como un todo, y la primera persona del plural que domina en la mayor parte de la segunda mitad de este capítulo, refuerzan ligeramente la otra opinión.

Otro asunto importante es la sorprendente forma en que la esperanza o la confianza irrumpen en dos ocasiones en medio de la angustia más terrible. El primer ejemplo lo encontramos en 3:22–27. A pesar de la horrible devastación, el escritor dice: “El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota” (3:22). Sus pecados merecen más juicio del que están padeciendo. Dios podía haberlo eliminado completamente. Solo su misericordia evitó que ocurriese. Por muy grandes que fuesen sus sufrimientos, el hecho de que siguiesen existiendo da testimonio de la gracia del Señor hacia ellos. Las misericordias de Dios se renuevan cada día en nuestra experiencia (3:23). Además, los fieles insistirán seguramente en que lo que más quieren no son las bendiciones del Señor, sino a él mismo: “Por tanto, digo: ‘El Señor es todo lo que tengo. ¡En él esperaré’ ” (3:24). Se trata de una postura moral: señala el final de la autosuficiencia y el egoísmo que pensaban que podían burlarse de Dios. Para este escritor, el castigo está teniendo el efecto deseado: está llevando al pueblo de vuelta a Dios.

El segundo bloque de esperanza es una retrospectiva de las maneras como Dios ya ha contestado anteriormente (3:55–57), las cuales pasan a ser entonces una súplica pidiendo vindicación (3:58–64). La simplicidad absoluta del primero de estos dos pasajes es profundamente convincente, la herencia de muchos creyentes que han pasado por las aguas oscuras: “Desde lo más profundo de la fosa invoqué, Señor, tu nombre, y tú escuchaste mi plegaria; no cerraste tus oídos a mi clamor. Te invoqué, y viniste a mí; ‘No temas’, me dijiste” (3:55–57). La oración que sigue, en la que pide vindicación, no debe reducirse a una venganza implacable. Si Dios es justo, al igual que ha castigado al pueblo de su pacto, debe impartir justicia sobre aquellos que han atacado cruelmente a los demás, incluso si lo han hecho porque él lo había preparado así en su providencia para castigar a los suyos. Dios mismo insiste en este concepto en otros pasajes (p. ej., Isaías 10:5ss.).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 238). Barcelona: Publicaciones Andamio.

En plena luz

Domingo 26 Agosto

La luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz.

Juan 3:19-21

En plena luz

“Dios es luz” (1 Juan 1:5). Dios es santo, puro, sin mancha, glorioso. Cuando actúa se da a conocer, atrae, vivifica, purifica, alumbra, guarda, alegra, anima… Recibe el nombre de “Padre de las luces” (Santiago 1:17); “habita en luz inaccesible” (1 Timoteo 6:16); “se cubre de luz como de vestidura” (Salmo 104:2).

Jesús es la luz verdadera, que al venir al mundo, alumbra a todo hombre (Juan 1:9).

La Biblia, la Palabra de Dios, es comparada a una lámpara (Salmo 119:105). Ella ilumina y comunica a los hombres el pensamiento de Dios. Nos muestra quién es él, quiénes somos nosotros y cómo quiere que vivamos.

El hombre que vive sin Dios está en tinieblas. En la Biblia, las tinieblas son más que la ausencia de la luz; son sinónimo de desgracia, de angustia, de duelo, de duda y de ignorancia, pues representan en general todo lo que está lejos de Dios.

¿Cómo se puede salir de esta oscuridad y de la perspectiva horrorosa de estar en las “tinieblas de afuera” de las que habla Jesús, cuando dice: “Allí será el lloro y el crujir de dientes”? (Mateo 8:12). Aceptando a Jesús como nuestro Salvador, por la fe, reconociendo que es el Hijo de Dios, quien vino para ser condenado en nuestro lugar. Entonces podremos volvernos “de las tinieblas a la luz” (Hechos 26:18), y andar “en luz” (1 Juan 1:7), en la senda de los justos, que es “como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios 4:18).

Jeremías 29 – 1 Corintios 4 – Salmo 100 – Proverbios 22:5-6

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Fe falsa frente a fe verdadera

Fe falsa frente a fe verdadera

8/25/2018

¿De qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? (Santiago 2:14)

El buen árbol no solo puede, sino que también lleva buenos frutos. Sin embargo, cualquiera que diga que es un buen árbol (un cristiano) pero que no dé los frutos de las buenas obras no tiene parte alguna en el cuerpo de Jesucristo. La persona que verdaderamente es cristiana podrá repetir lo que dice Santiago: “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma… Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” (Stg. 2:17-18).

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Lo más dulce del amor de Dios

AGOSTO, 25

Lo más dulce del amor de Dios

Devocional por John Piper

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra.(Efesios 5:25-26)

Si lo único que esperamos es recibir el amor incondicional de Dios, nuestra esperanza es fabulosa, pero muy pequeña.

El amor incondicional de Dios no es la experiencia más dulce de su amor. La experiencia más dulce es cuando su amor nos dice: «Te he hecho tan parecido a mi Hijo que me deleito en verte y estar contigo. Eres un placer para mí, por lo mucho que irradias mi gloria».

Esta última experiencia depende de que seamos transformados en la clase de persona cuyas emociones, elecciones y acciones agradan a Dios.

El amor incondicional de Dios es la fuente y el fundamento de la transformación humana que hace posible la dulzula del amor condicional. Si Dios no nos amara de un modo incondicional, él no penetraría nuestra vida poco atractiva para darnos fe, unirnos a Cristo, darnos su Espíritu y hacernos gradualmente cada vez más parecidos a Cristo.

Pero cuando nos elige incondicionalmente y envía a Cristo a morir por nosotros y nos regenera, él pone en marcha un imparable proceso de transformación que nos convierte en seres gloriosos. Nos confiere un esplendor que coincide con lo que más le agrada a él.

Eso es lo que vemos en Efesios 5:25-26: «Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella [el amor incondicional], para santificarla… a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria [esplendor]» —la condición en la que él se deleita—.

Es increíblemente maravilloso que Dios nos dé su favor de manera incondicional cuando todavía somos incrédulos pecadores. La razón principal de que esto sea maravilloso es que tal amor incondicional nos conduce al disfrute eterno de su gloriosa presencia.

Sin embargo, el punto culminante de ese disfrute es que no solo vemos su gloria, sino que también la reflejamos: «que el nombre de nuestro Señor Jesús sea glorificado en vosotros, y vosotros en Él» (2 Tesalonicenses 1:12).


Devocional tomado del articulo“Hope for More Than Unconditional Love”

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1 Samuel 17 | Romanos 15 | Lamentaciones 2 | Salmo 33

25 AGOSTO

1 Samuel 17 | Romanos 15 | Lamentaciones 2 | Salmo 33

Este delicioso himno de alabanza (Salmo 33) se centra en lo que Dios es y en lo que hace. Es tan maravillosamente fecundo, que aquí no podemos hacer más que llamar la atención sobre algunos de sus evocadores temas.

(1) El Señor es justo y “es propio de los íntegros” alabarle (33:1). La adoración fiel y reflexiva es, en parte, una adoración a Dios por su carácter. Aquellos que reflejan el mismo carácter, aunque de forma tenue, le adorarán fervientemente por su perfección. Así pues, este acto tiene relación con la transformación moral del adorador.

(2) El salmista imagina una creatividad musical, habilidades instrumentales consumadas y fervor (33:3), una combinación bastante poco frecuente en la adoración colectiva evangélica.

(3) El carácter de Dios y su obra no pueden separarse de su palabra (33:4–9), lo cual no sólo se debe a que esta sea tan justa, verdadera, fiable (“fiel”) y amorosa como él, sino a que es eficaz, algo que vemos claramente en la creación: “Por la palabra del Señor fueron creados los cielos, y por el soplo de su boca, las estrellas” (33:6).

(4) Dios es totalmente soberano. Desbarata los planes de las naciones, pero nadie puede frustrar los suyos (33:10–11): “Los planes del Señor permanecen firmes para siempre; los designios de su mente son eternos”.

(5) Aunque Dios es soberano sobre toda la raza humana y es el juez de todos, es particularmente el Dios del pueblo de su propio pacto (33:12–15).

(6) El simple poder, lejos de la bendición y la aprobación de Dios, no salva a las naciones. Por supuesto, él bien puede utilizar toda su fuerza y su soberana providencia opera incluso en la preparación de los grandes imperios que castigaron a su propio pueblo. Sin embargo, limitarse a confiar en el poder es olvidarse de quien concede la fuerza, la riqueza y la bendición. Además, el Señor es perfectamente capaz de destruir cualquier nación, de hundir al más poderoso. “Vana esperanza de victoria es el caballo [o un tanque]; a pesar de su mucha fuerza no puede salvar” (33:17). La única esperanza se encuentra en Dios: “Pero el Señor cuida de los que le temen, de los que esperan en su gran amor” (33:18).

(7) Dado que él es el tipo de Dios que realmente está ahí, que él es el Dios que adoramos, los tres versículos finales están inevitablemente llenos de júbilo. En ellos encontramos una base adecuada para esperar en él: “Esperamos confiados en el Señor; él es nuestro socorro y nuestro escudo. En él se regocija nuestro corazón, porque confiamos en su santo nombre. Que tu gran amor, Señor, nos acompañe, tal como lo esperamos de ti” (33:20–22).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 237). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Dónde está la verdadera paz?

Sábado 25 Agosto

Buscad al Señor mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

Isaías 55:6

¿Dónde está la verdadera paz?

¿Está usted decepcionado de la vida, cansado de sus fracasos? ¿Se siente desengañado? ¿Está buscando el verdadero amor? ¿En dónde podemos hallarlo si no es en la fuente de donde emana? “Dios es amor”, dice la Biblia (1 Juan 4:8), y Él nos lo demostró: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Su amor abarca toda la humanidad y al mismo tiempo se dirige a usted de forma personal. Dios entregó a su Hijo, a Jesucristo, por usted. Sufrió en la cruz el juicio por sus pecados para que usted pudiese conocer su amor. Dios hizo todo y lo dio todo para ello. ¡Solo tiene que creerlo!

¿Usted aspira a la verdadera paz? Está basada en Jesús, quien sufrió terriblemente en la cruz. Responda a su voz, que lo invita diciendo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Jesús desea vivir en usted, conducir su vida. Antes de la crucifixión dijo a sus discípulos: “La paz os dejo”. Iba a llevar sobre sí mismo todo el peso de nuestros pecados para darnos la paz de la conciencia. Luego añadió: “Mi paz os doy”, es decir, la paz que le dará si usted cree en él, si descansa en él. Además agregó: “Yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27).

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

Jeremías 28 – 1 Corintios 3 – Salmo 99:6-9 – Proverbios 22:3-4

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Evite el engaño

Evite el engaño

8/24/2018

Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? (Mateo 7:22)

Una buena manera de evitar el engaño espiritual de sí mismo es sencillamente conocer y esquivar las trampas religiosas en las que se puede caer. En primer lugar, hay excesiva preocupación con las simples actividades religiosas.

El enfoque externo sobre la asistencia a los cultos y a los estudios bíblicos, el escuchar sermones, el cantar himnos y otras buenas actividades como esas pueden en realidad apartarlo del conocimiento del Dios a quien piensa que está sirviendo.

En segundo lugar, hay una dependencia superficial de las actividades religiosas y las ceremonias pasadas. El hecho de que usted fuera bautizado cuando era niño, de que asistiera a la escuela dominical o a la escuela bíblica de vacaciones, o que se uniera a una iglesia no significa necesariamente que ahora esté justificado ante Dios.

En tercer lugar, hay un conocimiento religioso de por sí. Usted puede comprometerse con una determinada denominación y sus tradiciones, o tener un gran interés académico en la teología. Pero todo eso es inútil si no está interesado también en ser más semejante a Cristo y más obediente a su Palabra.

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