Proclamación de la victoria

Proclamación de la victoria

4/26/2018

Fue y predicó a los espíritus encarcelados. (1 Pedro 3:19)

Cristo fue a predicar un triunfante sermón antes de su resurrección el domingo por la mañana. El verbo “predicó” en el versículo de hoy se refiere a hacer una proclamación o anunciar un triunfo. En los tiempos antiguos, un heraldo iba delante de generales y reyes en la celebración de victorias militares, anunciando a todos las victorias que se ganaron en la batalla.

Eso fue a hacer Jesucristo; no a predicar el evangelio, sino a anunciar su triunfo sobre el pecado, la muerte, el infierno, los demonios y Satanás. No fue a ganar almas, sino a proclamar la victoria sobre el enemigo. A pesar del injusto sufrimiento al que lo sometieron, Él pudo anunciar la victoria definitiva sobre el pecado y la muerte para usted y para mí.

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Números 3 | Salmo 37 | Cantar de los Cantares 1 | Hebreos 1

26 ABRIL

Números 3 | Salmo 37 | Cantar de los Cantares 1 | Hebreos 1

Aunque (o quizás porque) Cantar de los Cantares es uno de los libros más difíciles de la Biblia, ha sido extraordinariamente popular entre los judíos y los cristianos. Ha dado lugar a un gran número de comentarios y sermones. Disponemos de muy poco espacio para abrir un debate, pero quizás he de mencionar mis conclusiones iniciales sobre cuatro asuntos antes de reflexionar en Cantares 1.

(1) Algunos han negado que este libro trate principalmente del amor sexual, diciendo que es una alegoría del amor entre Jehová e Israel, o entre Cristo y la iglesia. Yo no comparto ese punto de vista. Demasiados detalles de Cantares son tan explícitamente humanos y sexuales (mucho más cuando se aprecia el antiguo simbolismo semítico) que es improbable que el significado del texto sea alegórico. Además, existen muchas analogías en otras piezas de poesía amorosa de la literatura sapiencial del antiguo Oriente Próximo, por lo que llegamos a la conclusión de que este género era muy conocido.

(2) Por otro lado, después de reconocer plenamente el amor humano y sexual que este libro celebra, ya que Dios nos ha hecho con esas dos características, y la literatura sapiencial se centra a menudo en la gloria del orden creado, puede que no nos equivoquemos si vemos también, dentro del marco del canon, una conexión tipológica con Dios e Israel, con Cristo y la iglesia. Este tema aparece repetidamente en ambos testamentos (véase, por ejemplo, Oseas o Apocalipsis 1).

(3) Algunos han visto tres personajes principales en este libro: la mujer, su amante el pastor y el rey lascivo que está intentando incluir a aquella en su harén. En conjunto, parece mejor tener en cuenta solamente a dos de ellos, la mujer y el rey-pastor-amante. Las “doncellas” que aparecen varias veces (p. ej., 1:5) son las compañeras de ella.

(4) Aunque parece razonablemente claro que la consumación tiene lugar en 3:6–5:1, junto con el cántico nupcial, no significa que no haya matices sexuales anteriormente en el libro. No obstante, lejos de avalar la promiscuidad (como algunos comentaristas han sugerido), el libro está comprometido con el amor exclusivo y monógamo. Lo que queda menos claro es si el pensamiento es secuencial, meramente lineal.

La “amada”, la mujer, toma frecuentemente la iniciativa (1:2ss.), aunque no está segura de sí misma. Su larga exposición al sol, impuesta aparentemente por sus hermanos (¿habría muerto el padre?), que insisten en que ella cuide de las viñas, significa que es una joven del campo de tez oscura (1:5–7). Sus amigas le transmiten confianza (1:8), así como su amante (1:9–11). Después de su sensual soliloquio (1:12–14), una serie de diálogos entre ambos ponen fin a la sección (1:15–2:2). Nos viene a la memoria Proverbios 30:19.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 116). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Cómo conducirse en la asamblea (2)

Jueves 26 Abril

http://labuenasemilla.net/20180426

Que… sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente.

1 Timoteo 3:15

Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare… la obra de cada uno se hará manifiesta.

1 Corintios 3:11-13

Cómo conducirse en la asamblea (2)

Jesús mismo edifica su Iglesia. La perfección del edificio está, pues, asegurada y pronto será visible en el cielo. Mientras tanto, cada cristiano es una piedra viva, y no inerte, en el edificio. El Señor espera que cada uno participe de forma eficaz en la construcción, obedeciéndole.

Estas instrucciones se hallan en la Biblia, sobre todo en las epístolas, escritas por los apóstoles inspirados. En la iglesia hay un orden establecido por Dios, y él desea comunicárnoslo. Hombres, mujeres, jóvenes y ancianos, todos tenemos una función precisa e indispensable. El Espíritu Santo distribuye los papeles según la sabiduría y soberanía divinas; algunos son visibles y públicos, otros están más escondidos (1 Corintios 12:4-11). Debo comprender cuál es el mío y desempeñarlo de forma fiel.

La obra de cada uno es evaluada por el Maestro de la obra: “Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida” (1 Corintios 3:14-15). Entonces me esforzaré en hacer una contribución positiva, para ser útil a todos.

No olvidemos que el motor de nuestra obra es el amor al Señor y a nuestros hermanos. Este amor es “el camino aun más excelente” (1 Corintios 12:31), “el vínculo perfecto” (Colosenses 3:14). “Todas vuestras cosas sean hechas con amor” (1 Corintios 16:14).

Isaías 38-39 – Marcos 2 – Salmo 49:1-9 – Proverbios 14:15-16

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Sigue vivo

Sigue vivo

4/25/2018

Pero vivificado en espíritu. (1 Pedro 3:18)

El versículo de hoy hace una mención específica del espíritu de la vida de Jesucristo; no se refiere al Espíritu Santo. El apóstol Pedro está comparando lo que le ocurrió a la carne (o cuerpo) de Jesús con lo que le ocurrió a su espíritu. Su espíritu estaba vivo pero su carne estaba muerta.

Algunos piensan que “vivificado en espíritu” se refiere a la resurrección física de Cristo, pero eso necesitaría una declaración como: “Siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en la carne”. La resurrección fue un hecho espiritual y físico. Así que lo que Pedro quiere decir es que, aunque Cristo estaba físicamente muerto, su espíritu seguía vivo.

En la cruz, el espíritu de Cristo experimentó una breve separación de Dios. Él dijo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mt. 27:46). Sin embargo, la separación terminó pronto, ya que poco después del lamento de nuestro Señor, Él dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc. 23:46). De modo que ya su espíritu no estaba separado de Dios; le fue entregado al Padre.

Edificaré mi Iglesia (1)

Miércoles 25 Abril

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Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.

Efesios 5:25

Edificaré mi Iglesia (1)

En la guía telefónica de mi ciudad, que no es muy grande, hay registradas unas diez iglesias diferentes. A menudo oigo a cristianos hablar de «su» iglesia. Sin embargo, en la Palabra puedo leer que “Jesús había de morir… para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos” (Juan 11:51-52). Los apóstoles hablan de iglesias (iglesias locales ubicadas en una u otra localidad, pero todas hacen parte de la misma Iglesia). La palabra “iglesia”, traducida también por “asamblea”, suele estar en singular en la Biblia. Y cuando el Señor Jesús anuncia su formación, dice: “Edificaré mi iglesia” (Mateo 16:18). Al principio de su historia, recopilada en el libro de los Hechos, “todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas” (Hechos 2:44).

¿Qué debo concluir? Sin duda, que las divisiones son obra de Satanás y que nosotros, los cristianos, le hemos ayudado mucho mediante nuestros egoísmos y desvíos con respecto a la enseñanza bíblica.

No obstante me alegra tener la seguridad de que Jesús mismo edifica su asamblea y garantiza su unidad y su futuro. “Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”, “la sustenta y la cuida”, “para santificarla” (Efesios 5:25-29). Él añade cada día nuevas “piedras vivas” (1 Pedro 2:5). Y pronto él mismo vendrá a buscarla (1 Tesalonicenses 4:16) para tenerla junto a él en el cielo.

Sí, tristemente los creyentes dan una imagen muy dividida de la Iglesia, pero yo me esfuerzo en verla como Jesús la ve y ocupar mi lugar de una forma que agrade al Señor.

(mañana continuará)

Isaías 37 – Marcos 1:21-45 – Salmo 48:9-14 – Proverbios 14:13-14

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El amor no tiene precio

Martes 24 Abril

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Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, de cierto lo menospreciarían.

Cantares 8:7

El amor no tiene precio

“Las muchas aguas no podrán apagar el amor”. ¡Cuán cierto es esto con respecto al amor de Dios! Nada pudo apagarlo y nunca habrá nada que pueda hacerlo. Dios dio a conocer su amor por medio de los profetas, pero a menudo estos fueron rechazados y perseguidos. Entonces nos habló a través de su Hijo muy amado, a quien envió a este mundo. ¡Pero él tampoco fue oído! Al contrario, fue odiado, condenado y crucificado. Sin embargo, el amor de Dios no se apagó.

En la cruz, Cristo soportó de parte de Dios el castigo que nosotros merecíamos debido a nuestros pecados. Dios no se vengó porque rechazamos a su Hijo, sino que lo propuso como Salvador a todos los hombres. Jesús, crucificado, oró: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). El amor lo movía y lo sostenía. Quería honrar la santidad de Dios y dar a los pecadores el perdón de sus pecados.

“Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, de cierto lo menospreciarían”. En efecto, es ofensivo querer comprar el amor, ¡y cuánto más el amor de Dios! ¡No puede ser comprado a ningún precio! Ese amor se expande libremente del corazón de nuestro Señor sobre toda la humanidad. Todos los hombres en la tierra, ricos o pobres, están en una condición de igualdad: son incapaces de dar algo a cambio del amor divino; sin embargo pueden recibirlo gratuitamente y decir: ¡Señor, ven a mi vida!… ¡Gracias, Señor! Él está esperando esta respuesta a su amor.

Isaías 35-36 – Marcos 1:1-20 – Salmo 48:1-8 – Proverbios 14:11-12

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Procuremos el bienestar de nuestra ciudad

ABRIL, 23

Procuremos el bienestar de nuestra ciudad

Devocional por John Piper

Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel, a todos los desterrados que envié al destierro de Jerusalén a Babilonia: «Edificad casas y habitadlas, plantad huertos y comed su fruto… Y buscad el bienestar de la ciudad adonde os he desterrado, y rogad al Señor por ella; porque en su bienestar tendréis bienestar». (Jeremías 29:4-7)

Si esto era cierto para los desterrados de Dios en Babilonia, cuánto más cierto será para los exiliados cristianos de este mundo «babilónico». ¿Qué se supone que hagamos entonces?

Debemos hacer las tareas ordinarias que hacen falta llevar a cabo: edificar casas, vivir en ellas, plantar huertos. Nada de esto nos contamina si uno lo hace para el verdadero Rey y no solo para que los demás lo vean, como hacen los que quieren agradar a los hombres.

Procuremos el bienestar del lugar adonde Dios nos envió. Pensemos que somos enviados de Dios a ese lugar, porque en verdad lo somos.

Oremos al Señor por nuestra ciudad. Pidamos que cosas grandes y buenas sucedan ahí. Es evidente que Dios no es indiferente respecto al bienestar de ese lugar. Una razón para creerlo es que, en el bienestar de la ciudad, su pueblo también halla bienestar.

Esto no significa que debemos dejar de vivir como exiliados. De hecho, le hacemos más bien a este mundo al mantenernos libres de sus atracciones y deseos, perseverando en nuestra posición. Servimos más a nuestra ciudad tomando nuestros valores de la ciudad «que está por venir» (Hebreos 13:14). Le hacemos el mayor bien cuando llamamos a tantos ciudadanos como nos sea posible a convertirse en ciudadanos de «la Jerusalén de arriba» (Gálatas 4:26).

Vivamos de un modo que haga que los habitantes de nuestra ciudad deseen conocer a nuestro Rey.

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La reconciliación y el perdón

Lunes 23 Abril

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Nosotros también éramos en otro tiempo… aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó.

Tito 3:3-5

La reconciliación y el perdón

«Un día me volví cristiano, pero un peso cargaba mi corazón. Comprendí que Dios me decía: Ve a reconciliarte con tu suegro. Nuestra relación era mala desde hacía tiempo. A pesar de mi temor, decidí ir a verlo. Me recibió con frialdad, pero yo di largas explicaciones y al final le dije: Todo eso pasó, ahora conozco a Jesús como mi Señor. Él me perdonó. Perdóname tú también; te lo suplico… Al cabo de un momento nos dimos un abrazo.

Desde ese día nos hemos abierto sinceramente el uno al otro, y el amor triunfó sobre el odio».

F. K.

“Sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:32).“Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Colosenses 3:13).

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

“Todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Corintios 5:18-20).

Isaías 34 – 2 Pedro 3 – Salmo 47 – Proverbios 14:9-10

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Sufrimiento con propósito

Sufrimiento con propósito

4/22/2018

Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre. (Hebreos 6:20)

El propósito de Cristo al llevar nuestros pecados en la cruz y soportar las tinieblas de la muerte fue abrir el camino hacia Dios. El apóstol Pedro dijo que Cristo murió “para llevarnos a Dios” (1 P. 3:18). Dios mostró simbólicamente esa verdad al rasgar el velo del templo de arriba abajo, abriendo el lugar santísimo al acceso inmediato de todos los adoradores (Mt. 27:51). Como sacerdotes, todos los creyentes pueden entrar a la presencia de Dios (1 P. 2:9; He. 4:16).

El verbo griego traducido como “pueda llevarnos” (1 P. 3:18) expresa el propósito de la obra de Jesús. Se empleaba a menudo el verbo cuando se estaba presentando a alguien. La forma nominal de la palabra se refiere al que hace la presentación. En la época de Cristo, los funcionarios de las cortes antiguas controlaban el acceso al rey. Una vez que estaban convencidos del derecho de ese acceso de una persona, el funcionario llevaba a esa persona a la presencia del rey. Y esa es precisamente la función que Jesucristo desempeña por nosotros ahora. Como Él dijo: “Nadie llega al Padre sino por mí” (Jn. 14:6). Él vino para llevarnos a la presencia del Padre.

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El culpable

Domingo 22 Abril

http://labuenasemilla.net/20180422

No hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia (la de Dios); antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

Hebreos 4:13

Los caminos del hombre están ante los ojos del Señor, y él considera todas sus veredas.

Proverbios 5:21

El culpable

Esta mañana escuché en la radio que un ex ministro había sido llamado a rendir cuentas de sus actividades. Al mediodía un diputado de su movimiento político precisó: «El ministro simplemente es examinado; esto solo significa que tendrá que responder a algunas preguntas del magistrado. Por ahora no es culpable».

Efectivamente, en la mayoría de los países, en derecho una persona es presuntamente inocente mientras su culpabilidad no haya sido establecida por un tribunal. Pero ante Dios, si cometemos un acto ilegal, somos culpables, estén o no estén establecidos los hechos por la justicia de los hombres. La falta puede permanecer oculta y no ser demostrada nunca, pero de todas maneras fue cometida.

Lo principal, piensan algunos, es que no me descubran. ¡Pero esto es ver las cosas a corto plazo! Pues habrá un día en que “Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Eclesiastés 12:14). “Ha establecido un día en el cual juzgará al mundo” (Hechos 17:31).

Ese día aún es futuro, pero seguro que vendrá, y el juicio será justo. Por ello es urgente ponernos en regla con Dios. Él prometió perdonar y olvidar los pecados de todos los que se arrepienten y creen en Jesucristo, su Hijo. Él pagó el precio de este perdón al dar su vida por nosotros los culpables.

¡No tarde en reconocer su culpabilidad y acepte la gracia que Dios le ofrece!

Isaías 33 – 2 Pedro 2 – Salmo 46:8-11 – Proverbios 14:7-8

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