Jesús también te ama a ti

Viernes 13 Abril

 Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

Isaías 1:18

Tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

Salmo 86:5

Jesús también te ama a ti

«Hace algunos días uno de mis compañeros de celda me dio un tratado titulado «Jesús también te ama a ti». Estas palabras alcanzaron mi corazón.

Tengo 29 años, nací en una familia cristiana. Estaba muy comprometido en la iglesia del pueblo, participaba en la coral, sin embargo vivía muy alejado de Dios. En el año 1999 abandoné la escuela y repentinamente dejé la casa de mis padres para ir a vivir con un amigo, quien me involucró en un grupo relacionado con actividades de hurto, falsificación de dinero… Pensaba que tenía una vida hermosa, era rico y me respetaban en mi barrio. Mi familia trató de advertirme, pero todo fue en vano.

Como varias veces infringí las reglas de ese grupo, mi vida fue puesta en peligro. Así, pues, más de una vez fui llevado a la cárcel. Cierto día, cuando íbamos a ejecutar un robo con dos amigos, nos descubrieron y mataron a mis dos amigos. Creía que no había más esperanza, pero bueno… Ahora en la cárcel tengo tiempo para pensar en mi futuro.

«Quien siembra vientos, recoge tempestades». ¿Todo había acabado para mí? Estaba desesperado y quería acabar con mi vida. Ese tratado me dio verdadero ánimo justo en el momento oportuno. Entonces decidí poner toda mi vida con fe en las manos del Señor y vivir solo para él. Oren por mí».

Ousmanou

Isaías 22 – 2 Tesalonicenses 3 – Salmo 43 – Proverbios 13:14-15

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

http://labuenasemilla.net/20180413

Más cerca, ¡oh Dios!, de Ti

Jueves 12 Abril

 Invoqué tu nombre, oh Señor, desde la cárcel profunda; oíste mi voz… Te acercaste el día que te invoqué; dijiste: No temas.

Lamentaciones 3:55-57

Más cerca, ¡oh Dios!, de Ti (2)

El 14 de abril de 1912, mientras hacía su travesía inaugural, el lujoso transatlántico británico Titanic chocó con un iceberg. Había sido calificado como insumergible, pero se hundió en menos de tres horas. De los 2.200 pasajeros, solo sobrevivieron 700. En medio de la angustia de la tripulación que buscaba una solución, del pánico de los pasajeros que buscaban botes salvavidas, la actitud valerosa y noble de los ocho músicos de la orquesta quedó grabada en la memoria de numerosos supervivientes. Bajo la dirección de su jefe, Wallace Hartley, solo dejaron de tocar cuando les fue imposible mantenerse de pie en el barco que se hundía en las aguas. Los ocho músicos perecieron. El último fragmento de música que tocaron fue el muy conocido himno en el mundo anglosajón: «Nearer, my God, to Thee» («Más cerca, ¡oh Dios!, de Ti»; ver 11 de abril).

Se dice que el jefe de la orquesta, un verdadero cristiano, cuyo cuerpo fue hallado semanas después del naufragio, había dicho que si un día tenía que estar en un barco que se estaba hundiendo, tocaría este himno. También había expresado el deseo de que se tocase en sus funerales; y así sucedió ante una multitud de personas.

Wallace Hartley, al tocar este conocido himno, seguramente quería dar un último consuelo a los aterrorizados pasajeros e invitarlos, en medio de su desesperación, a volverse a Dios. A los creyentes les recordaba la promesa del Señor de estar con ellos hasta el fin. Y para los que habían ignorado a Dios en su vida, era urgente que tendiesen la mano hacia él para ser salvos.

Isaías 20-21 – 2 Tesalonicenses 2 – Salmo 42:7-11 – Proverbios 13:12-13

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

http://labuenasemilla.net/20180412

Más cerca, ¡oh Dios!, de Ti

Miércoles 11 Abril

 El Señor (Jesucristo) estuvo a mi lado, y me dio fuerzas.

2 Timoteo 4:17

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios… siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Isaías 41:10

Más cerca, ¡oh Dios!, de Ti (1)

Más cerca, ¡oh Dios!, de Ti yo quiero estar,
Aunque sobre una cruz
Me haya de alzar;
Mi canto aún así
Constante habrá de ser:
Más cerca, ¡oh Dios! de Ti, Más cerca, sí.
Si caminando voy, y de ansiedad
Me lleno al presentir
La oscuridad,
Aún mi sueño así
Me mostrará que estoy
Más cerca, ¡oh Dios! de Ti, Más cerca, sí.
Que encuentre senda aquí que al cielo va,
Y en ella Tu bondad
Me sostendrá;
Y ángeles habrá
Que me conducirán
Más cerca, ¡oh Dios! de Ti, Más cerca, sí.

Después al despertar Te elevaré

Un nuevo y santo altar

De gratitud:

Así mis penas mil

Me harán sentir que estoy

Más cerca, ¡oh Dios! de Ti, Más cerca, sí

Este himno fue escrito en inglés por Sarah Flower Adam en 1841. Desde entonces se han hecho muchas adaptaciones, tanto en la letra como en la música. Este conmovedor himno es muy conocido y fue traducido a numerosos idiomas, y como lo vemos, también al castellano.

(mañana continuará)

Isaías 19 – 2 Tesalonicenses 1 – Salmo 42:1-6 – Proverbios 13:11

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

http://labuenasemilla.net/20180411

¿Necesita ayuda?

Martes 10 Abril

Ayúdanos, oh Señor Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos.

2 Crónicas 14:11

En Dios está el poder… para ayudar.

2 Crónicas 25:8

¿Necesita ayuda?

Cuando somos jóvenes queremos sobresalir de una manera u otra, y algunos lo hacen mediante inscripciones en su ropa. Recientemente un estudiante escribió en su camiseta: «Satanás puede ayudarle». ¿Esta inscripción traduce un gesto decepcionado, provocador, o es un clamor de auxilio?

Es cierto que Satanás se ocupa de los hombres, pero no para ayudarlos, sino para alejarlos de Dios, para llevarlos a la perdición eterna. Algunas personas han entregado su alma a Satanás para disfrutar de la prosperidad material en la tierra. Pero, ¡qué locura olvidar la eternidad!

Usted quizá necesite ayuda. Ser conscientes de nuestra vulnerabilidad no significa que nos falte valor, sino que reconocemos sencillamente nuestra incapacidad para resolver solos los problemas que surgen en la vida. Dios nos ama y quiere ayudarnos. Nos mostró su amor cuando Jesucristo, su Hijo unigénito, murió en la cruz (Romanos 5:8). En cambio, Satanás no nos ama, y quiere llevarnos con él a la perdición a la cual está destinado.

El que cree en Jesucristo es salvo y puede disfrutar de la ayuda divina. Dios nos la prometió, y las tres personas de la Trinidad participan en ello: Dios Padre: “Nuestra ayuda y nuestro escudo es él” (Salmo 33:20); Dios Hijo: “Yo estoy con vosotros todos los días” (Mateo 28:20); y también Dios Espíritu Santo: “El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad” (Romanos 8:26).

¿Tiene dudas? Diga a Jesús, el Hijo de Dios: “Creo; ayuda mi incredulidad” (Marcos 9:24).

Isaías 17-18 – 1 Tesalonicenses 5 – Salmo 41:7-13 – Proverbios 13:9-10

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

http://labuenasemilla.net/20180408

La caída

Lunes 9 Abril

Mandó el Señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Génesis 2:16-17

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

Juan 17:3

La caída

En el lenguaje cristiano, cuando hablamos de «caída», nos referimos a los primeros pasajes de la Biblia, cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios. Sucumbieron a la tentación de la serpiente, el diablo.

Dios había creado todo para que el hombre fuese feliz. Podía comer de todos los árboles del huerto, excepto de uno. Si el hombre comía del árbol de la ciencia del bien y del mal, moriría. Pero el diablo puso en duda la palabra de Dios, diciendo: “No moriréis”, y añadió: “seréis como Dios” (Génesis 3:4-5). Sugirió que Dios quería privar al hombre de ser como Él, y que si desobedecía, podría acceder a una condición superior siendo independiente de Dios e igual a él. Entonces no dependería de nadie y podría decidir lo que está bien o mal.

Adán y Eva comieron del fruto prohibido. Entonces Dios los echó de su presencia y se rompió la relación con él. Así, ellos nos transmitieron su condición de criaturas responsables, marcadas por el pecado y mortales.

Pero Jesús venció al diablo y abrió un camino para que el hombre volviese a establecer una relación con Dios. Así como Adán fue el jefe de una raza de hombres alejados de Dios, Jesús es el jefe del linaje de los que tienen la vida de Dios, los que fueron a él. Mediante su muerte Jesús les dio la vida eterna desde ahora. ¿Cómo se puede ir a él? Creyendo lo que él dijo e hizo, depositando nuestra confianza en el valor de su obra en la cruz.

Isaías 15-16 – 1 Tesalonicenses 4 – Salmo 41:1-6 – Proverbios 13:7-8

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

http://labuenasemilla.net/20180408

 

Los milagros de Jesús

Domingo 8 Abril

Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y… este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén.

Hechos 10:38-39

Los milagros de Jesús

Los milagros de Jesús no dejaron indiferente a ninguno de sus contemporáneos. Para unos eran señales del poder de Dios, para otros ponían en tela de juicio sus tradiciones religiosas, y para la mayoría eran una fuente de curiosidad y asombro.

De hecho, ¿cómo permanecer indiferente ante la resurrección de Lázaro, las curaciones milagrosas de los sordos, los ciegos, los leprosos? ¿Cómo no impresionarse por la liberación de hombres poseídos por espíritus satánicos, por el cuidado de Jesús hacia los niños enfermos que devolvió sanos a sus padres? ¿Cómo no emocionarse al ver su compasión hacia esas multitudes hambrientas que sació multiplicando milagrosamente unos panes?

¿Cómo enumerar todos los pueblos a los cuales sorprendió con los prodigios de su poder y de su amor? ¿Y todas esas montañas, riberas y sinagogas donde sanó a los enfermos, cambió la tristeza en gozo y la muerte en vida?

¡Pero el mayor de todos los milagros es Su propia historia! Jesús, sin dejar de ser Dios, vino como hombre a este mundo aceptando todas las consecuencias de tal humillación, incluida su muerte en una cruz, seguida de su resurrección.

Aunque no podamos verlo, hoy vive, conoce y ama personalmente a cada uno de nosotros. ¡Aceptemos tener un encuentro con él para permitirle cumplir un nuevo milagro: salvar nuestra alma!

Isaías 14 – 1 Tesalonicenses 3 – Salmo 40:13-17 – Proverbios 13:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

http://labuenasemilla.net/20180408

La boda del hijo del rey

Sábado 7 Abril

Las bodas a la verdad están preparadas… Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.

Mateo 22:8-9

No teniendo mi propia justicia… sino la que es por la fe de Cristo.

Filipenses 3:9

La boda del hijo del rey

Algunas parábolas (6): Mateo 22:1-14

Resumen: Un rey hizo una fiesta de bodas para su hijo. Envió a sus siervos a buscar a los invitados, pero estos no quisieron ir. Renovó la invitación, pero los convidados hallaron más excusas. Entonces el rey envió a buscar a todos los que quisiesen ir, “juntamente malos y buenos”. ¡Y la sala se llenó! El rey entró y vio a un hombre que no estaba vestido de boda: ¡y lo echó fuera!

Significado: La invitación a la boda es la proclamación del Evangelio. Los siervos son los que la anuncian. Los primeros invitados eran los judíos contemporáneos de Jesús, pero muchos rechazaron y persiguieron a los cristianos. Entonces los siervos fueron enviados por todo el mundo, y muchas personas aceptaron el Evangelio. Algunos fingieron creer, sin aceptar realmente la justicia gratuita que Dios ofrece, representada por el vestido de boda.

Aplicación: El Evangelio es para todos, para los que están perdidos en el mal como para los que parecen honorables. ¿Por qué? Porque para entrar, los méritos personales no cuentan: es necesario estar revestido de la justicia que la fe en Jesucristo da. Si alguien se une a los cristianos sin tener a Cristo como Salvador, ¡qué confusión le espera y qué triste final!

Usted tiene la invitación del rey en sus manos. Puede aceptarla o rechazarla… No basta con ser invitado; es necesario aceptar e ir de la manera que Dios desea: revestido de la justicia de Cristo mediante la fe en él.

(continuará el próximo sábado)

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

http://labuenasemilla.net/20180408

¡Le crucificaron!

Viernes 6 Abril

http://labuenasemilla.net/20180406

Le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.

Juan 19:18

La noche de aquel mismo día, el primero de la semana… vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.

Juan 20:19

Vi que en medio del trono… estaba en pie un Cordero como inmolado.

Apocalipsis 5:6

En el centro

La Biblia nos presenta varias ocasiones en las que Jesucristo está en el centro. Veamos tres de ellas.

–Fue crucificado entre dos malhechores, como si fuese el más culpable de los tres (Juan 19:18). Esta posición denigrante traduce el desprecio que los hombres tenían hacia la persona de Jesús, cuya vida había estado llena de bondad, abnegación y compasión ante las desgracias y la miseria que encontraba.

–Después de la resurrección del Señor, sus discípulos estaban reunidos. Algunos de ellos ya lo habían visto vivo. ¿Era cierto? “Vino Jesús, y puesto en medio” (cap. 20:19). Entonces les mostró sus manos y su costado herido, marcas de sus sufrimientos y pruebas de su amor. Él es digno de estar en el centro del interés y del amor de los suyos. Aún hoy, esta promesa de Jesús se cumple: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20).

–El Apocalipsis (cap. 5:6) nos presenta al gran Vencedor de la muerte “en medio del trono”. Dios lo resucitó y le dio este lugar central. Aquel que fue tan despreciado, ahora es el centro de la gloria del cielo. Tiene el poder y pronto reinará.

Es importante que hoy sea el centro de la vida de cada uno. ¿Es nuestro Salvador personal? ¿Ocupa siempre el primer lugar en nuestra vida?

“Para que en todo (Jesús) tenga la preeminencia” (Colosenses 1:18).

Isaías 11-12 – 1 Tesalonicenses 1 – Salmo 40:1-5 – Proverbios 13:2-3

DERECHOS DE AUTOR © 2018 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Los libros en el juicio

ABRIL, 05

Los libros en el juicio

Devocional por John Piper

Y la adorarán [a la bestia] todos los que moran en la tierra, cuyos nombres no han sido escritos, desde la fundación del mundo, en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado.(Apocalipsis 13:8)

La salvación está asegurada para todos aquellos cuyos nombres han sido escritos en el libro de la vida.

La razón por la que estar registrados en el libro de la vida asegura nuestra salvación es que el libro es llamado «el libro de la vida del Cordero que fue inmolado» (Apocalipsis 13:8). Los nombres en este libro no son salvos en base a las obras de las personas. Son salvos en base a que Cristo fuera inmolado.

¿Cómo es entonces que el registro de nuestra vida que contienen «los libros» tiene un rol en nuestro juicio? La respuesta es que los libros contienen suficiente evidencia de que nosotros pertenecemos a Cristo, lo que funciona como una confirmación pública de nuestra fe y unión con él.

Consideremos Apocalipsis 21:27: «… jamás entrará en ella [la nueva Jerusalén] nada inmundo, ni el que practica abominación y mentira, sino sólo aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero». Aquí el resultado de estar «escritos en el libro de la vida del Cordero» no es solamente no perecer, sino también no practicar comportamientos pecaminosos detestables.

Por ejemplo, consideremos al ladrón de la cruz. Jesús dijo que él entraría al paraíso (Lucas 23:43). Pero ¿cómo será el juicio para él cuando los libros sean abiertos? Más del 99.9 % de su vida será pecado. Su salvación estará asegurada por la sangre de Cristo.

Luego Dios abrirá los libros y usará el registro del pecado para glorificar el supremo sacrificio de su Hijo, y usará la última página para mostrar el cambio que ocurrió en las actitudes y palabras del ladrón. La última página —las últimas horas en la cruz— será la confirmación pública de la fe y la unión del ladrón a Cristo.

Por lo tanto, cuando digo que lo que está escrito en los libros es una confirmación pública de nuestra fe y unión con Cristo, no me refiero a que el registro contenga más obras buenas que malas.

Me refiero a que allí estará registrado el tipo de cambio que demuestra la realidad de la fe: la realidad de la regeneración y la unión con Cristo. Es así como llegaré a ese día, con confianza de que mi condenación es pasado (Romanos 8:3), de que mi nombre está escrito en el libro de la vida, y de que aquel que empezó la buena obra en mí la perfeccionará hasta el día de Cristo.

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

El fin del mundo

Jueves 5 Abril

http://labuenasemilla.net/20180405

El día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

2 Pedro 3:10

El fin del mundo

En un diario de abril del año 2012 había un artículo titulado: «El fin del mundo convence a uno de cada siete humanos… Casi un 15% de los hombres piensa que va a vivir el fin del mundo».

¡Cuántas veces se ha anunciado este acontecimiento, fijando fechas que han resultado ser meras falacias!

Pero, ¿qué es el fin del mundo? En vez de guiarnos por nuestra imaginación, ¡veamos qué dice Dios, el Creador de nuestro planeta!

La Biblia afirma: “Los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos” (2 Pedro 3:7). Describe las diferentes etapas que precederán el fin del mundo, no solo los aspectos materiales, sino también el destino de todos los seres humanos. Primero habrá confusión y desastres enviados como juicio sobre el mal. Entonces debo pensar hoy en el fin de mi vida en la tierra, en la muerte, o en el día en que Jesucristo vendrá a buscar a todos los creyentes.

Si bien Dios tendrá que destruir el entorno donde vivimos, juzgando así la escena en la cual se cometieron tantas injusticias, también juzgará a los responsables. Pero antes de ser el Juez de toda la tierra, Jesucristo se presenta todavía hoy como el Salvador. No salvará la tierra, que está destinada a la destrucción, sino que librará a todos los que lo aceptan como su Salvador. Para estar seguro de que seré salvo de esa destrucción, debo creer ahora en Jesús. Los que lo siguen no sufrirán la misma suerte del mundo. Su lugar está preparado con él en el cielo.

Isaías 10 – Gálatas 6 – Salmo 39:7-13 – Proverbios 13:1

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch