El silencio de Jesús (1)

miércoles 31 enero

El sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican estos contra ti? Mas Jesús callaba.

Mateo 26:62-63

El silencio de Jesús (1)

Durante los diversos procesos que tuvo que enfrentar la noche que fue entregado, Jesús guardó silencio. ¡Extraño silencio de aquel que rehusaba defenderse y responder a los falsos testigos que lo acusaban! El sumo sacerdote se irritó: “Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios”. Jesús respondió: “Tú lo has dicho” (Mateo 26:63-64). Se limitó a subrayar la verdad. Y por ello fue condenado a muerte, por haber dicho que era el Hijo de Dios.

Ante Pilato, el gobernador romano, Jesús también calló. Esto sorprendió al jefe romano. Solo tomó la palabra para declarar su identidad divina y afirmar que el objetivo de su presencia en este mundo era dar testimonio a la verdad. Verdad que no se quería reconocer, pero que en medio de esta injusticia, de todo ese mal, brilló con una luz singular en su persona.

En Jesús, el silencio era el lenguaje de la verdad. Había enseñado abiertamente en el templo, y nadie lo había escuchado. Pero en los momentos previos a su suplicio, Jesús guardó silencio.

¿Cómo comprender ese sorprendente cambio? ¡Su silencio era una perfecta expresión de su obediencia a Dios! Jesús no evadió ese camino, sino que fue por él hasta el suplicio de la cruz. Incomprendido, rechazado, humillado, en una total soledad, bajo la mirada de Dios, caminó hasta la muerte. Jesús caminó voluntariamente hacia ese objetivo. Su silencio nos habla de todo ello.

En Jesús, el silencio también es el lenguaje del amor; un amor más fuerte que la muerte, profundo, para Dios y para nosotros.

(mañana continuará)

Génesis 34 – Mateo 20:1-15 – Salmo 18:25-30 – Proverbios 6:12-15

Una obligación con Dios

Una obligación con Dios

1/30/2018

A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. (Romanos 1:14)

Un joven me preguntó una vez qué me motiva a estudiar semana tras semana. Le dije que a veces los pasajes bíblicos son tan estimulantes que no puedo esperar a que llegue el domingo para predicar. Pero luego hay otras veces en las que lucho contra las prioridades que desplazan mi tiempo de estudio, y entonces mi ministerio no parece tan emocionante. Tengo en realidad que abrirme paso a través de esos tiempos porque sé que tengo una deuda con Dios.

¿Qué sucede si veo que hay una casa incendiada, y las personas que están dentro no saben lo que está ocurriendo? No puedo pararme en la esquina y preguntarme si vale la pena que se salven. Como tienen necesidad y yo tengo la información que puede salvarlos, estoy obligado con ellos.

Si usted participa en el servicio cristiano solo cuando le gusta hacerlo, no ha aprendido la clase de servicio que Pablo describió en el versículo de hoy. Cuando se enfrenta a un tiempo difícil en el servicio a las personas, a veces de lo único que puede depender es de su obligación con Dios.

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La gracia que prevalece

ENERO, 30

La gracia que prevalece

Devocional por John Piper

He visto sus caminos, pero lo sanaré; lo guiaré y le daré consuelo a él y a los que con él lloran… (Isaías 57:18)

Aprendamos doctrina de los textos bíblicos. Perdura más de esa manera y alimenta el alma.

Por ejemplo, aprendamos de los textos sobre la gracia irresistible. Así veremos que no significa que la gracia no pueda ser resistida; significa que cuando Dios escoge, él puede vencer y vencerá a esta resistencia.

Por ejemplo, en Isaías 57:17-19, Dios castiga a su pueblo rebelde al herirlo y esconder de él su rostro: «A causa de la iniquidad de su codicia, me enojé y lo herí; escondí mi rostro y me indign酻 (versículo 17).

Aún así, ellos no respondieron con arrepentimiento. Por el contrario, continuaron con reincidencias. Se resistieron: «…y él siguió desviándose por el camino de su corazón» (versículo 17).

Por lo tanto, podemos resistirnos a la gracia. Es más, Esteban dijo de los líderes judíos: «vosotros… resistís siempre al Espíritu Santo» (Hechos 7:51).

Entonces ¿qué es lo que hace Dios? ¿Será que no tiene el poder para traer al arrepentimiento y plenitud a aquellos que se resisten? No es así. El versículo que sigue dice: «He visto sus caminos, pero lo sanaré; lo guiaré y le daré consuelo a él y a los que con él lloran…» (versículo 18).

Es así que, frente a una reincidencia recalcitrante que se resiste a la gracia, Dios dice: «lo sanaré». Él «restaurará» —la palabra es ‘hacerlo entero o completo’—. Está relacionada con la palabra shalom, que significa ‘paz’. Esta plenitud y paz se menciona en el versículo siguiente, que explica cómo Dios hace que un reincidente que se resiste a la gracia se vuelva a él.

Lo hace de la siguiente manera: «produciré fruto de labios: “Paz, paz (shalom, shalom) al que está lejos y al cercano”, dijo Jehová; y lo sanaré» (versículo 19). Dios crea lo que no existe. Es así como somos salvos; y es así como nos volvemos de nuestras reincidencias.

La gracia de Dios triunfa sobre nuestra resistencia al él crear alabanza donde no existía. Él trae shalom, shalom al cercano y al que está lejos. Plenitud, plenitud al cercano y al que está lejos. Lo hace «restaurando», es decir, reemplazando la enfermedad de la resistencia con la solidez de la sumisión.

El punto de la gracia irresistible no es que no podamos resistirla. Podemos, y lo hacemos. El punto es cuando Dios escoge hacerlo, él vence nuestra resistencia y restaura un espíritu sumiso en nosotros. Él crea y dice: «Que se haga la luz». Él sana, guía, restaura, consuela.

Por lo tanto, nunca hacemos alarde de que hayamos logrado salir de una reincidencia. Nos postramos ante el Señor, y con gozo y temblor le agradecemos por su gracia irresistible.


Devocional tomado del articulo “Grace Is Resistible… Until It’s Not”

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Génesis 31 | Marcos 2 | Ester 7 | Romanos 2

30 ENERO

Génesis 31 | Marcos 2 | Ester 7 | Romanos 2

Amán es ahorcado (Ester 7). Los detalles de cómo se alcanza este punto en la narración dan testimonio simultáneamente de la mano providencial de Dios y las habilidades narrativas del autor de este pequeño libro. El segundo banquete de Ester deja a Amán completamente expuesto y sin defensa. Pocos minutos después, cae sobre el diván de la reina, implorando misericordia, pero el airado rey Jerjes lo interpreta como un intento de violación de la misma. Además, la horca de veinticinco metros de altura preparada para Mardoqueo, aquel al que Amán se vio obligado a honrar, pasa a ser ahora el lugar de su propia ejecución. El hombre que quería cometer genocidio es ajusticiado.

A posteriori, qué fácil fue la operación. A pesar de las lágrimas desesperadas de Mardoqueo, de la incertidumbre de Ester y su llamamiento a realizar tres días de ayuno y oración, desde esta perspectiva ventajosa el resultado parece casi inevitable. Sin embargo, observemos:

En primer lugar, en la mayoría de los conflictos en que nos vemos inmersos, en particular los relativos al Evangelio y a la vida y la salud del pueblo de Dios, no sabemos el resultado de los mismos cuando entramos denodadamente en la refriega. Ese conocimiento sólo está reservado para Dios. Sin embargo, la fe cristiana nunca debe confundirse con el fatalismo; la intervención de Mardoqueo y Ester exigía examen de conciencia, fe, oración y obediencia. Retrospectivamente, incluso su presencia en la corte y sus alrededores estaba preparada por Dios, y ciertamente las consecuencias fueron obra de Dios; sin embargo, nuestra confianza en la victoria final de Dios no debe diluir nuestra propia implicación apasionada, la intercesión y la inserción en los asuntos tocantes al pueblo del pacto de Dios.

En segundo lugar, esta victoria puntual no significa que todos los problemas de los judíos han terminado. Un escrutinio rápido del resto de Ester muestra hasta dónde iban a llegar. Esta situación es absolutamente realista. En ocasiones, disfrutamos de momentos decisivos, pero incluso estos se vuelven simples pasos de un esfuerzo más complicado. Pablo dirige su concluyente discurso a los ancianos efesios (Hechos 20), pero es lo suficientemente realista para reconocer los peligros continuos que esperan a esa iglesia (Hechos 20:29–31). Acabamos de ver cómo, bajo las órdenes de Nehemías, se pudo construir el muro de Jerusalén y su terminación se consideró un éxito. También, cómo se produjo un avivamiento con Esdras cuando se instituyeron de nuevo las antiguas fiestas del pacto. Sin embargo, inmediatamente surgieron nuevos desafíos, peligros, situaciones comprometidas y decisiones difíciles que tomar.

Siempre es así. Satanás no se va de vacaciones. En el momento en que nos encontramos satisfechos en este mundo caído, vuelve el peligro, sobre todo el de la satisfacción desmesurada. Debemos prepararnos para el conflicto sin ser polémicos; equiparnos para la “buena batalla” (2 Timoteo 4:7), pues esta durará toda la vida.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 30). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Soy uno de los nueve?

Sed llenos del Espíritu… cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Efesios 5:18-20

¿Soy uno de los nueve?

Lea Lucas 17:11-19

Jesús se encontró con diez hombres que tenían lepra, enfermedad que en aquella época era incurable. Puestos en cuarentena, estaban abandonados a su triste suerte. La ley de Moisés declaraba: El leproso “habitará solo; fuera del campamento será su morada” (Levítico 13:46).

Estos hombres fueron al encuentro del Señor y, a distancia, le suplicaron: “¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!”. Su oración fue rápidamente escuchada: Jesús no los rechazó. Lleno de compasión respondió a su miseria, como lo hace con todos los que se dirigen a él con fe. Les dijo que fueran a mostrarse a los jefes religiosos para que fuesen testigos de su curación. Y mientras iban, fueron sanados. ¡Qué felicidad debieron sentir! Uno de ellos, un extranjero, al ver que estaba sanado, volvió a Jesús “glorificando a Dios a gran voz”. Él, quien antes no podía acercarse a Jesús, se echó a sus pies dándole gracias. Esta manifestación de agradecimiento alcanzó el corazón del Señor. Pero, ¿dónde estaban los otros nueve leprosos sanados? Ninguno había vuelto para dar gloria a Dios.

Nuestro Señor desea que aquellos a quienes salvó le expresen su agradecimiento. Lo espera de cada uno en particular, pero también nos invita a alabarlo colectivamente. ¡Qué gozo cuando, con simplicidad, en espíritu y en verdad, podemos hacerlo juntos, incluso si somos pocos, para recordar al Señor Jesús y ofrecerle nuestra adoración por medio de cánticos espirituales y oraciones que expresan nuestro agradecimiento! ¡Él es digno de ello!

Génesis 33 – Mateo 19 – Salmo 18:16-24 – Proverbios 6:6-11

La presión del ministerio

La presión del ministerio

1/29/2018

El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero. (2 Timoteo 2:6)

Una persona que sirve de todo corazón estará contenta solamente con el fruto espiritual. Pero algunas solo estarán contentas con prestigio, aceptación o dinero.

En el pasado, Satanás ha tratado de poner ese pensamiento en mi mente. A veces ha tratado de ponerme a dudar de por qué me interesan las personas a quienes sirvo. Su propósito es asegurarme en el conocimiento de que soy salvo y voy al cielo, que se me paga bien en un buen trabajo con mucha seguridad. Pero esa es una mentira de Satanás.

Es fácil dejar que Satanás lo presione a uno hasta conformarse con menos de lo mejor de Dios. Cuando Satanás pone pensamientos como esos en mi cabeza, mi reacción es: No estoy contento con que se me tome en cuenta o se me aprecie. Lo que importa es llevar fruto. Haga del fruto espiritual el enfoque de su ministerio.

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Incitados a volver

ENERO, 29

Incitados a volver

Devocional por John Piper

Vuélvenos, oh Jehová, a ti, y nos volveremos. (Lamentaciones 5:21)

No hay esperanza para el pueblo de Dios a no ser que él lo incite a volver del deslizamiento y salto al pecado y la incredulidad.

El libro de Lamentaciones es el libro más sombrío de la Biblia. Dios mismo ha diezmado a la niña de sus ojos.

  • «El Señor ha cumplido su furor, ha derramado su ardiente ira; y ha encendido un fuego en Sion que ha consumido sus cimientos» (4:11);
  • «Y ha matado todo lo que era agradable a la vista» (2:4);
  • «El Señor la ha afligido por la multitud de sus transgresiones» (1:5).

¿Cómo termina el libro?

Termina con la única esperanza que existe:

Vuélvenos, oh Jehová, a ti, y nos volveremos.

Esa es mi única esperanza y la única esperanza para ustedes.

Jesús le dijo a Pedro: «Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y tú, una vez que hayas regresado, fortalece a tus hermanos» (Lucas 22:31-32).

No dice si regresas, sino cuando hayas regresado.

Cristo Jesús es el que… está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros (Romanos 8:34).

Él hará que volvamos. Por tanto: «a aquel que es poderoso para guardaros sin caída… sea gloria, majestad, dominio y autoridad, antes de todo tiempo, y ahora y por todos los siglos» (Judas 1:24-25).


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Devocional tomado del articulo “He Will Cause Us to Return”

 

No hay hombre que no peque.

lunes 29 enero

No hay hombre que no peque.

2 Crónicas 6:36

Después de esto (de la muerte) el juicio.

Hebreos 9:27

Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo.

Hechos 16:31

Todos y cada uno de nosotros

En varias ocasiones la Biblia afirma que todos los hombres actuaron mal con respecto a Dios: “Todos se desviaron, a una se han corrompido” (Salmo 14:3). “No hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:22-23). Como Dios tiene que castigar el pecado, el juicio divino es una consecuencia inevitable para cada uno de nosotros. Todos necesitamos, pues, que nuestros pecados sean perdonados, de otra manera no podremos presentarnos ante un Dios totalmente justo. Nuestra culpabilidad tiene que ser borrada, anulada, para que no seamos condenados. La muerte de Jesucristo, el Hijo de Dios, quien vino a la tierra como un hombre, responde totalmente a esta necesidad. Su muerte es el único medio de expiación que puede satisfacer las justas exigencias de Dios. Así, para ser salvo, es necesario que cada uno acepte, por medio de una fe personal, a Jesucristo como su Salvador.

Si usted todavía no lo ha aceptado, es el momento de hacerlo; para ello, y sin tardar:

–Invoque el nombre del Señor orando a Dios, dirigiéndose a él como a una Persona que quiere y puede perdonarle.

–Confiésele sinceramente sus pecados, sabiendo que usted merece su juicio.

–Crea que, para expiar sus pecados, Jesucristo sufrió en la cruz el castigo que ellos merecían, y que sobre este fundamento de un amor infinito, Dios le perdona y le recibe como hijo suyo.

Génesis 32 – Mateo 18:15-35 – Salmo 18:7-15 – Proverbios 6:1-5

Dése a sí Mismo

Dése a sí Mismo

1/28/2018

Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas. (1 Tesalonicenses 2:8)

Tuve el privilegio de asistir al seminario a fin de estudiar para el ministerio. Aprendí mucho de los libros que leí, las notas que tomé y los ensayos que escribí. Pero aprendí mucho más de la vida de los hombres que me enseñaron. En vez de concentrarme en lo que decían, me encontraba en por qué lo decían.

Eso es lo que Pablo hizo con los romanos. En realidad dijo: “Antes de darles mi teología, déjenme darme a mí mismo”. Pablo es un modelo para todos los que sirven a Cristo. Siga el ejemplo de Pablo y comience a darse a sí mismo.

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Génesis 29 | Mateo 28 | Ester 5 | Hechos 28

28 ENERO

Génesis 29 | Mateo 28 | Ester 5 | Hechos 28

Tres observaciones surgen de Ester 5:

En primer lugar, el ritmo de la historia da pie a una observación cultural. En nuestra cultura, se dan muchas situaciones que exigen una decisión instantánea. Esto es tan cierto en el ámbito eclesiástico como en el político. Observamos lo que consideramos una injusticia e inmediatamente nos ponemos al teléfono, enviamos correos electrónicos o nos reunimos en pequeños grupos en la cafetería para hablar de ello. Por supuesto, algunas situaciones requieren actuar con rapidez. Dejarlo todo para más tarde continuamente, no es una virtud, pero un gran número de situaciones, especialmente las que implican las relaciones humanas, pueden beneficiarse de un tiempo adicional, un ritmo más lento, un período de reflexión. Ya hemos visto que las noticias de la conspiración de Amán se han extendido por todo el imperio. Por tanto, pasó un tiempo considerable antes de que Mardoqueo se dirigiese a Ester a fin de que actuase. Incluso así, esta no irrumpió en la presencia del rey. Dejó que pasasen tres días para prepararse y orar. Ahora, se encuentra delante del monarca. Él ha aceptado su entrada no autorizada. Sin embargo, en lugar de exponer el problema de inmediato, invita tranquilamente al rey y a Amán a un banquete privado. Cuando ellos llegan al mismo, Ester disminuye aún más el ritmo y crea más curiosidad proponiendo otro banquete, en el que contará todo lo que sabe.

En segundo lugar, Amán representa a un hombre ávido de poder. Tiene la moral por las nubes porque es el único invitado junto al rey al banquete de la reina (5:9, 12). Alardea de su riqueza y de esta elevación pública sobre los demás nobles (5:11). No le basta con ser rico y poderoso; debe serlo más que los demás. Sin duda, algunos lectores pensarán que tales tentaciones no les afectan realmente porque no tienen acceso al grado de riqueza y poder que pueden hacerles vulnerables. Es una postura muy ingenua. ¿Cuántas veces hemos visto a cristianos actuar como si no tuviesen principios, de forma estúpida, dejándose manipular fácilmente, cuando se ven delante de lo que consideran grandeza? Una de las grandes virtudes de la auténtica santidad, reflejada de forma inmaculada en el Señor Jesús, es la capacidad de relacionarse de la misma manera con los ricos y los pobres, con los fuertes y los débiles. Cuidado con los que adulan a las riquezas y el poder, y alardean de conocer a muchas personas poderosas. Su mentor espiritual es Amán.

En tercer lugar, Amán representa a un hombre entregado al odio. Él mismo admite que su elevada posición y sus ventajas no le sirven de nada cuando piensa en Mardoqueo, “ese judío” (5:13). Lo único que puede restaurar su dicha es la expectativa de la muerte de este (5:14). Aquí tenemos el amor a sí mismo, la raíz de todo pecado, en su peor versión: desenfrenado, promete que será el primero y desea la muerte de cualquiera que se interponga en su camino para impedirlo.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 28). Barcelona: Publicaciones Andamio.